África, los punks y la obsesión del leopardo

Las grandes revistas de la moda, los blogs que siguen todas las tendencias y las pasarelas nos anunciaban el año pasado que el 2016 daríamos la bienvenida (de nuevo) al animal print de leopardo.  A nadie se le escapa que desde hace una década las tendencias se llevan y nos traen de vuelta esta moda cada vez con mayor frecuencia e intensidad. Hoy en día podemos ver este estampado en casi todo lo que llevamos: zapatos, abrigos, camisetas, pañuelos, gafas, mochilas o incluso fundas para móviles y ordenadores. Pero, ¿de dónde viene esta obsesión por reproducir la piel de leopardo?

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Las raíces las encontramos en el África Subsahariana. Antes de que esta moda llegara a Occidente (y los armarios de medio mundo se llenaran de manchas) en diversas sociedades africanas la piel de este felino tenía un valor político, social e incluso religioso. Este atractivo se debe a que el leopardo se ha relacionado tradicionalmente con la realeza, el poder o la lealtad y no era nada raro que en el arte africano se representaran figuras de leopardo en esculturas, máscaras, escudos o en la propia vestimenta.

Pórtico real del reino de Oku, con representación de leopardos

Pórtico real del reino de Oku, con representación de leopardos

A lo largo del S. XX pudimos ver como el valor que algunas sociedades africanas le daban al leopardo se expresaba en la figura de los principales dirigentes del continente. Y es que desde  padres de la independencia, como Jomo Kenyatta en Kenia hasta dictadores como Mobutu Sese Seko en el Zaire (hoy República Democrática del Congo) vestían este estampado, sobre todo en los grandes actos sociales y eventos políticos. La razón de recuperar este símbolo entre los políticos del continente se debía a ese intento de unir la tradición en torno a su figura, de justificar su posición ya que el leopardo estaba reservado a los grandes guerreros y reyes de sus países. Incluso el líder anti-apartheid, y después presidente, Nelson Mandela, se mostró en varias ocasiones con la piel de leopardo.

¿Cómo llego a Occidente? ¿Cómo se ha convertido en un must de la moda? Los antecedentes los podemos encontrar incluso en el S. XVIII cuando Luis XV, el monarca francés, mandó que le crearan una tela idéntica a la piel de leopardo con el objetivo de impresionar a su mujer.  Sin embargo no se volvería a ver ningún ejemplo hasta que en 1947 Christian Dior  popularizó su uso entre las clases altas europeas y estadounidenses con un vestido inspirado en el leopardo. No tardó mucho en dar el salto a Hollywood, donde se convirtió en un ejemplo de glamur y alto rango social. Así, para la década de 1960 figuras tan importantes como Jacqueline Kennedy ya habían normalizado el uso del estampado felino.

 

Sex Pistols

Sex Pistols

Sin embargo la generalización del uso del leopardo en el resto de la sociedad occidental no se produciría hasta años más tarde. A partir de 1970 las nuevas culturas suburbanas nacidas en Inglaterra, entre ellas el punk, habían llegado para enfrentarse a lo establecido al calor de la música de los Sex Pistols. El estampado de leopardo se había convertido ya en un icono de las élites y el movimiento optó por “arrebatárselo”. Desde mediados de esa década el leopardo apareció en todo tipo de pantalones, chalecos y botas, extendiéndose en los años siguientes, sobre todo en la década de 1980.

A partir de 1990 (y a medida que el movimiento punk fue perdiendo fuerza) las principales marcas de ropa difundieron entre las clases medias el uso de este estampado. La creciente globalización y los nuevos medios publicitarios hicieron el resto. El leopardo comenzó a venderse como una vestimenta que “liberaba” el lado salvaje de la mujer, que representaba la vuelta a los instintos y la fuerza femenina. No es extraño que algunas figuras políticas de gran relevancia, como Winnie Mandela, Hillary Clinton o más recientemente Catherine Samba Panza, hayan recuperado de sus armarios este animal-print para los grandes eventos.

Samba Panza, 2014

Samba Panza, 2014

Mientras las tendencias europeas y americanas vacilaban en el uso del leopardo, guardándolo y sacándolo del armario, en el continente negro su uso nunca llegó a desaparecer del todo, ni entre la alta clase, que muchas veces utilizaban piel real de este animal, ni entre las clases populares que utilizan la recreación de este estampado.

Actualmente el leopardo está muy extendido en todo el globo y su uso se ha normalizado en cada rincón, sin importar la religión o el escalón social. Por ejemplo, cada vez es más común ver a mujeres musulmanas llevando un hiyab de leopardo, como la instagrammer somalí Ugaaso A. Boocow  que sorprendió al mundo el año pasado al mostrar una Somalia desconocida para la mayoría de sus seguidores.

En los últimos años el objetivo de las grandes casas de la moda ha sido el mercado masculino, al que han ido acercando un estampado que en Occidente ha sido tradicionalmente un terreno femenino. Algo que choca con sus orígenes, ya que en África los hombres habían vestido con leopardo durante siglos. Aún no lo ha conseguido, pero lo que sí es seguro es que conseguirá atraer a la moda masculina. A fin de cuentas ya ha tenido la habilidad de cambiar el significado de un estampado tantas veces como fuera necesario, mercantilizando una tradición y borrando su concepción original.

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Pablo Arconada Ledesma

Pablo Arconada Ledesma

Licenciado en Historia (UVa), Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos (UAM) y actualmente cursando el Grado en Antropología Social y Cultural (UNED) Colaborador de GuinGuinBali y El Orden Mundial. Tratando de comprender (y explicar) el lugar que África ocupa en el mundo.
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