La importancia de los premios

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Mercedes Aparicio Rizzo

¿Para qué sirve un premio literario? La reciente ganadora del Premio Planeta, Alicia Giménez Bartlett, en una entrevista realizada en el programa Página 2 de la 2, contestaba lo siguiente a una pregunta parecida: «En serio, te diré que lo que más me llama la atención en el premio son los nuevos lectores que pueda atraer hacia mis libros». Y es que, más allá de la dotación económica de los premios o del reconocimiento a la labor de los autores y autoras, los premios proporcionan una visibilidad que para muchos autores es la verdadera recompensa y el fin último de la participación en dichos premios. Pensemos, por ejemplo, en algunos ganadores del Caine Prize, como Binyavanga Wainaina (2002) o NoViolet Bulawayo (2011), a los que ganar este premio abrió las puertas del mercado internacional e impulsó sus carreras literaria; o en cómo influyó de manera decisiva en la difusión de la obra de Wole Soyinka el hecho de haber recibido el Premio Nobel de Literatura en 1986.

Para los amantes de la literatura, y también para aquellos que se acercan tímidamente a ella y no saben por dónde empezar, los premios establecen un punto de referencia para conocer autores y novelas de distintos estilos y países y abrir horizontes. Sin embargo, hay premios más reconocidos internacionalmente que otros y en general, los premios literarios que reconocen la labor de las literaturas africanas, no se encuentran entre los más conocidos. Es una pena porque ganar un premio no solo reconoce la labor de la persona que escribe y, posiblemente, constituya un apoyo financiero importante que la ayude a continuar con su labor, sino que además, pone en contacto a los autores con los lectores y nos ayuda a encontrar verdaderas joyas que no habríamos conocido de otra forma. No es fácil encontrar información sobre buenas novelas africanas ─y no solo porque haya muchas de ellas que no han sido traducidas al español, que también (aunque eso sería un tema a tratar en otro momento y que daría mucho que hablar)─ sino porque muchas veces no sabemos dónde buscar. Por esta razón,  puede ser útil hacer un resumen de los principales premios literarios que reconocen la labor de los escritores y escritoras del continente, así como de los últimos ganadores de dichos premios. Esta enumeración no pretende ser una lista exhaustiva (no están todos lo que son person son todos los que están), sino una aproximación que nos permita bucear en el mundo de los premios literarios que reconocen la labor de autores y autoras africanos, por lo que incluye también premios creados desde el exterior (en países no africanos) que premian novelas africanas.

Etisalat prize: se denomina a sí mismo «primer premio pan-africano del continente». Nació en 2013 y se ha convertido en uno de los más prestigiosos del continente. Reconoce y premia la mejor novela africana para debutantes, es decir, la novela tiene que ser la primera del autor/a y haber sido escrita en los 24 meses anteriores al premio. En su primera edición, se llevó el premio We Need No Names de NoViolet Bulawayo (Zimbabue) y, en 2014, se alzó con el triunfo Songeziwe Mahlangu (Sudáfrica) por su obra Penumbra. Este año hay nueve seleccionados: 6 sudafricanos, 2 nigerianos y 1 congoleño y el ganador se conocerá en diciembre. Entre los seleccionados están The Fishermen de Chigozie Obioma y Fiston Mwanza Mujila con Tram 83, entre otros.

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The Mabati Cornell Kiswahili Prize for African Literature: es un premio destinado a las obras en lengua suajili, lo cual resulta interesante ya que se inscribe dentro del debate sobre la lengua de escritura de las literaturas africanas. Intenta ser un contrapeso de otros premios importantes (desde el Caine Prize hasta el Etisalat Prize), destinados a autores africanos, pero para obras escritas en inglés y está avalado por importantes figuras literarias como Ngũgĩ wa Thiong’o y la crítica literaria Lizzy Attree, fundadores del mismo en 2014 con el apoyo de la Cornell University y la empresa metalúrgica keniana Mabati Rolling Mills. Los ganadores del 2015 han sido: Anna Samwel por Penzi la Damu (ficción) y Mohammed K. Ghassani con N’na Kwetu (poesía).

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Caine Prize for African Writing: es quizá uno de los más conocidos y está dedicado a relatos cortos de autores africanos publicados en inglés. Fue fundado en Reino Unido en el año 2000 y recibe el nombre de Sir Michael Harris Caine, antiguo presidente de Booker Group plc. Debido a la relación de este premio con el Booker Prize, a veces se le conoce como el Booker africano. Tanto la primera como la última autora galardonada con este premio han sido mujeres: la sudanesa Leila Aboulela por The Museum en el año 2000 y la zambiana Namwali Serpell por su relato The Sack en 2015. En los últimos años, se ha abierto un debate en torno al premio debido a la procedencia de los escritores seleccionados. Se pone en duda el hecho de premiar a autores que no han nacido en el continente y que han pasado la mayor parte de su vida fuera de él. La escritora Maaza Mengiste (nacida en Etiopia pero residente en EE.UU) comentaba lo siguiente: “Parece que cada nuevo escritor con cualquier conexión remota con el continente africano, ya sea voluntaria o involuntariamente, primero tiene que lidiar con esta cuestión de la identidad antes de hablar acerca de lo que debería importar más: su libro”. Es un debate aún abierto y en el que se tocan temas como la africanidad de los escritores y el afropolitanismo.

Wole Soyinka Prize for Literature in Africa: se autodenomina también un premio panafricano (y como el Nobel africano) y se entrega cada dos años. Fue creado en 2005 por The Lumina Foundation en honor al primer autor africano que ganó el premio Nobel en 1986, Wole Soyinka. El último escritor en haber recibido el premio ha sido Akin Bello por The Egbon of Lagos (en 2014).

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The Jalada Prize: puede que sea aún bastante desconocido, pero es una iniciativa muy interesante porque es un intento de los propios autores africanos de promocionar su literatura, una inicitaiva desde la base que además ha tenido un muy buena acogida internacional. Jalada es un colectivo que surgió en 2013 en Kenia, formado originalmente por 18 escritores procedentes de Kenia, Uganda, Zimbabue, Nigeria y Sudáfrica. Ahora, son ya 24 sus miembros. Su puesta de largo fue la publicación de su primera antología en línea: Sketch of a bald woman in the semi-nude and other stories  (Bosquejo de una mujer calva semidesnuda y otros cuentos). Ahora ha inaugurado su premio en 2015 que han ganado los siguientes autores: Lillian Akampurira Aujo (Uganda) y Okwudili Nebeolisa (poesía).

Premio Noma para la Publicación en África: se desarrolló entre 1980 y 2009 y aunque ya no esté en marcha, es interesante incluirlo porque se pueden descubrir también buenas obras entre sus participantes y ganadores. Fue creado en 1979 por Shoichi Noma, presidente de la editorial Kōdansha y premiaba la calidad de una obra, de cualquier género, siempre y cuando hubiera sido publicada «por un editor africano independiente del continente». Además, estuvieron representadas once lenguas de escritura, incluidas el kikuyu y el kisuajili. La primera galardonada fue Mariama Bâ con Une si longue lettre (1979) y la última Sefi Atta con Lawless and Other Stories (2009).

Y de nuevo, dos mujeres. Haciendo un repaso al palmarés de los premios en los últimos años, parece que las escritoras africanas vienen fuertes, aunque, una vez más, ese sería un tema que nos daría mucho que hablar, así que mejor lo trataremos en otra ocasión.

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Wiriko nació en 2012 como asociación cultural para la divulgación y promoción de las artes y culturas africanas. Wiriko.org, su principal proyecto, es el primer Magacín 100% dedicado a las Artes y las Culturas Africanas del Sur del Sáhara en lengua castellana. Una ventana para dar a conocer las realidades culturales contemporáneas de África y una plataforma para acabar con su desconocimiento y estereotipos. Como herramienta colaborativa para la interconexión y la cooperación cultural, impulsa un África muy distinta a la de los cuatro jinetes del Apocalipsis (guerra, hambre, pobreza y destrucción), y fomenta una visión más realista de lo que se produce, a día de hoy, en el continente africano.
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