10 perfiles que deberías seguir en Instagram según periodistas a los que admiramos

Quizás a ti también te pase y haya ocasiones en las que abres la aplicación de Instagram desde tu móvil y, como si de un estado de hipnosis se tratara, pierdes la noción del tiempo. Tranquilo, no eres el único, la red social de fotografía y vídeo propiedad de Facebook ha alcanzado este año en España los 12 millones de usuarios. Pero por si eso no te tranquiliza y hace que te plantees si realmente estás haciendo una utilización indebida de tu tiempo, te traemos una propuesta para que reorientes el uso de esta aplicación a conocer las realidades de personas que están físicamente lejos. Más concretamente en el continente africano, e hilando todavía más fino, te invitamos a que conozcas la interpretación que hacen de su realidad a través de sus obras artísticas. Aunque a decir verdad no es Wiriko quien te invita en esta ocasión, sino nuestros compañeros de batalla en el empeño de mostrar un África más real. Tras hablar con algunos de ellos para que nos recomienden artistas en Instagram, te traemos los 10 perfiles de artistas visuales africanos más seguidos por periodistas a quienes admiramos.

  1. Andrew Esiebo (@andrewesiebo), por Ana Henríquez de Africaye.

Colección ‘Nigeria on mind’ de Andrew Esiebo

Este fotógrafo nigeriano inició su carrera mostrando la velocidad con la que crecía el desarrollo urbano en su país, desde donde todavía tiene su base pese a tener ya una gran trayectoria internacional con exposiciones alrededor del mundo y publicaciones en The Guardian o The New York Times. Su mirada cercana sobre temas eminentemente sociales también han llevado a Andrew Esiebo a participar en varias misiones de UNICEF. “¿Por qué? Porque no tiene ni una mala foto”, responde riéndose Ana Henríquez a la pregunta de por qué es su perfil de artes visuales africanas más seguido en Instagram. Y enseguida añade: “Me gusta su mirada, la fuerza con la que capta la realidad, el ambiente y también a las y los africanos. Las suyas son fotografías de mucho color, intensidad y significado y suele emplear ángulos originales que atrapan”.

  1. Everyday Africa (@everydayafrica), por María Rodríguez, periodista freelance en África Subsahariana, escribe también para Mundo Negro; y Nicolás Castellano, periodista de la Cadena SER y autor de varios libros sobre migración africana.

Foto de Peter Dicampo en Zimbabue publicada por Everyday Africa

Ambos periodistas señalan esta cuenta paraguas que acoge a fotógrafos que viven y trabajan en el continente. Un imprescindible para conocer una versión de África “anticlichés”, tal y como indica María Rodríguez, al tiempo que añade que “para alguien que no conozca África, un solo click en este perfil es un, digamos, ‘zasca en toda la cara’ porque no es a lo que estamos acostumbrados que nos enseñen del continente”. Coindice Castellano: “Everyday Africa demuestra que la vida cotidiana de África es maravillosa, sin necesidad de dramas, sonrisas posadas o filtros exagerados”.

  1. Fati Abubakar (@bitsofborno), por Xavier Aldekoa corresponsal en África de La Vanguardia y cofundador de la revista 5W.

Fati Abubacar retrata a esta banda de música tradicional tocando en la primera festividad musulmana sin restricciones militares de movimientos públicos en Maiduguri (Nigeria)

“Fati, una fotógrafa de Maiduguri, Nigeria, da una visión diferente de una de las zonas más castigadas por Boko Haram. Me interesa su tono y su mirada”, explica Aldekoa. La cuenta de Instagram de esta fotógrafa es una auténtica revelación. Bajo el título ‘Trozos de Borno’, en referencia al estado nigeriano donde nació el grupo terrorista, Abubakar retrata la vida cotidiana de este territorio.

  1. Kandole Reagan (@kandole_reagan) y Sparrow Uganda (@sparrow_uganda), por Ana Palacios, fotoperiodista y autora de los libros ‘Art in movement’, desarrollado en Uganda, y ‘Albino’, llevado a cabo en Tanzania.

 

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Ana Palacios hace trampa y no se puede declinar por un solo perfil de artista visual africano en la red social. Se lo permitimos. Al fin y al cabo, como ella nos cuenta, estos artistas ugandeses “luchan por su arte y por el cambio social” y eso va por delante de nuestra petición de una única cuenta. En su perfil, puede verse el último trabajo de Kandole Reagan, que consiste en esculturas elaboradas con desechos de la basura de las calles de Kampala. Sparrow Uganda, por su parte, es un artista urbano que usa el grafiti para fomentar el diálogo en Uganda.

  1. Khadija Farah (@farahkhad), por Lola Hierro de Planeta Futuro / El País.

Fotografía tomada por K.Farah en el campo de refugiados de Dadaab (Kenia)

La somalí Khadija Farah es una fotógrafa freelance que vive en Nairobi (Kenia), desde donde trabaja para grandes cabeceras como The New York Times o AP Photo, al tiempo que modera la cuenta de Instagram Dynamic Africa Photo. A Lola Hierro le gustan muchas cosas de Farah: “Me gusta mucho el tipo de fotografía que hace, tan luminosa. La luz y el color me chiflan. Y me gusta que le veo una doble visión: a veces hace fotos de un África muy tradicional y otras de un África muy vanguardista, pero en ambos casos me gusta que transmite imágenes del continente muy alejadas de los estereotipos de pobreza, guerra y hambre. Su trabajo es muy optimista. Y luego me gusta que sea mujer y que sea somalí porque con su figura y su trabajo también ayuda a que se deje de ver a la mujer africana como una pobrecita inválida y analfabeta. Khadija es una pedazo de profesional”.

  1. Michael Soi (@michaelsoistudio), por Alba Villén de EFE África.

Alba Villén vive en Nairobi, así que sabe bien de lo que habla cuando dice que Michael Soi “refleja como pocos las noches kenianas”. Y lo hace sin pelos en la lengua. Este pintor keniano se sirve de la sátira para retratar la política y la sociedad de su país para, según explica en su web, “destacar los problemas de las mujeres en África, en particular los problemas que se relacionan con la forma en que los hombres ven a las mujeres aquí y cómo las tratan”. Villén nos habla de Moi para subrayar las piezas en las que “denuncia la prostitución y el doble rasero de una sociedad que se define como conservadora pero que solo hace falta darse una vuelta en la noche keniana para saber cuánto les gusta el sexo”.

  1. Nástio Mosquito (@nastiomosquito), por Ángela Rodríguez Perea de Afribuku.

Instalación de Nástio Mosquito en la Fundación Prada.

Angoleño y polifacético, Nástio Mosquito es músico, hace performance e instalaciones pictóricas, vídeos y también fotografías. Merece la pena leer al completo la historia de la periodista por el artista: “Nunca conseguí engancharme a Instagram; aún tengo ese prejuicio viejuno y rojec que dice que el ‘Insta’ es, si cabe, más narcisista y cotilla que el ‘Face’. Y, aunque sé que cada vez más artistas tienen un perfil activo aquí, me disculpan, no tengo tiempo para vigilar tantas plataformas. Por norma general, me subscribo en la web de los creadores y recibo las novedades en mi correo profesional. A la antigua. Una vez intenté subscribirme al newsletter de uno de mis artistas preferidos, Nástio Mosquito, y me encontré con un obstáculo insalvable: en el formulario pedían nombre completo, mi email y responder a la pregunta “Tu sueño más salvaje”, a lo que mi cerebro solo conseguía contestar “un tête-á-tête con Nástio”. Pero ese encuentro ya lo tuvimos, fue una entrevista con poco tiempo y deprisa que, muy a mi pesar, no me permitió ahondar en cuestiones interesantes. Hasta hoy no he enviado mis datos, y ese bloqueo mental es la historia de por qué a veces abro Instagram, que en este caso cumple su función completa: me actualizo con noticias del angoleño, veo por qué ciudades, museos, revistas y eventos circula, y de paso aprovecho para ejercitar un poco el voyeurismo. Porque una de las marcas propias de Nástio Mosquito es su omnipresencia, el hecho de que su imagen es el punto central de su trabajo visual y performativo, y en su cuenta su personalidad desborda desde el mosaico de posts. Como en todo buen perfil, además, publica extractos de sus trabajos, también de videoclips de sus álbumes. Sí, Nástio también hace música. Polifacético, irreverente, teatral, inclasificable, “el tipo más cool del mundo del arte contemporáneo”; todo eso han dicho de él, gente que sabe mucho, y todo eso es verdad. Alguien que está a la vanguardia de la creación hoy y que no responde a ninguno de los estereotipos adheridos a los artistas africanos es, para mí, el mejor ejemplo de esa otra visión de África en las artes visuales”.

  1. Nemi Epeba (@nemiepeba), por Tania Adam de Radio Africa Magazine.

Collage de Nemi Epeba -Frida Orupabo web

Frida Orupabo es el nombre real de la artista y socióloga detrás del perfil de Nemi Epeba. Su especialidad: el collage digital. “Tengo una especial atracción por esta cuenta por su peculiaridad. Es oscura y fresca a la vez. Rescata un imaginario perdido y muestra detalles que apenas son perceptibles”, explica Tania Adam, quien confiesa: “actualmente es mi cuenta preferida, es una cuenta muy artística”.

  1. Nii kwartei Quartei (@nii_kwarteiquartey), por Lucía Asué Mbomío de Afroféminas y autora del libro ‘Las que se atrevieron’, que habla sobre la diáspora africana en España.

The Ancestor project

El escultor Nii Kwartei Quartey es el aprendiz de Naa Abina Nelson, artista principal de la obra ‘The Ancestor project’, 1.300 piezas diseñadas por Kwame Akoto-Bamfo que representan a la multitud de africanos capturados en todas las regiones de África Occidental y llevados a América. En su perfil de Instagram puede apreciarse este impresionante trabajo expuesto recientemente en Ghana.

  1. Teju Cole (@_tejucole), por Ángeles Jurado de Casa África y África no es un país / El País.

No nos sorprende que el artista visual preferido de Ángeles Jurado en esta red social sea el también escritor Teju Cole. De origen nigeriano, Cole​ es novelista, fotógrafo e historiador de arte. Su cuenta de Instagram, nos la describe Jurado como “puro minimalismo y poesía. Es enigmático. Es elegante. Es todo ojos y gafas”.

Dice Cole en su Instagram que éste le sirve para “experimentar diariamente con palabras e imágenes”

Eldorado del diseño contemporáneo está en África

África Rising, el libro co-editado por la plataforma sudafricana Design Indaba y la editorial Gestalten el pasado 2016, es un merecido homenaje al pulso de la innovación africana a través de una edición de lujo que retrata, cual néctar prensado en frío, el estado actual de un gigante creativo como es el africano. Mientras el continente más joven del planeta va fortaleciendo un suave, pero incandescente, ritmo para su incipiente industria del diseño; Occidente mira atónito hacia sus producciones contemporáneas con cierto recelo. Y es que la originalidad y el sinfín de respuestas para la resolución eficaz de problemas cotidianos que representan muchas de las creaciones contemporáneas ha situado en Ciudad del Cabo el epicentro de la serie de eventos de Design Indaba, que desde 1995 fomenta “un mundo mejor a través de la creatividad”.

Sea en estudios, pasarelas, escaparates, tiendas, talleres o despachos, un elenco de cerebros en ebullición borra diariamente las fronteras elitistas de lo “contemporáneo” para situar en África el nuevo Eldorado del diseño mundial. Huyendo de clichés y estéticas folkloristas, los artistas que actualmente lideran algunos de los procesos de creatividad más exitosos del continente se convierten en narradores de la contemporaneidad africana. Y a través de sus obras nos presentan a un África multifacética y generosa.

 

Hemos podido preguntarle a la editora jefe de Design Indaba, Katie de Klee, sobre la situación del sector creativo en el continente, sobre el libro y sobre las perspectivas de futuro para una industria que podría desarrollarse fecundamente en los próximos años:

Gemma Solés: Africa Rising es un libro inspirador que evoca una imagen innovadora del continente. ¿Por qué este título en un momento en que las narrativas sobre ese “Africa Rising”, proclamadas a bombo y platillo hace unos años, han quedado vilipendiadas por las realidades de un recesión evidente?

Katie de Klee: El libro no se refiere tanto al crecimiento del continente como a su creatividad y a la posibilidad de que el escenario creativo afecte positivamente a su economía. El emprendimiento y las startups de las industrias creativas podrían dar una nueva vuelta de tuerca a la narrativa sobre la recesión de África. Cuando los gobiernos, las grandes corporaciones y las industrias de exportación están fallando, los diseñadores y las pequeñas empresas están proporcionando empleos y habilidades (especialmente para aquellos sin educación formal). Este libro anuncia el surgimiento de una versión más auténtica de África, la versión presentada por aquellos que realmente viven, trabajan y crean allí.

G.S: En el libro podemos encontrar un buen puñado de creadores que abogan por el diseño sostenible. ¿Qué nos puede enseñar África sobre la sostenibilidad a través de sus diseños?

K.K: En contextos a menudo difíciles y de escasos recursos, el diseño africano requiere un cierto tipo de alquimia creativa que no acontece en ningún otro lugar. ¡Hay tantas lecciones que las culturas de consumo desechable en Occidente podrían aprender de los upcyclers, recicladores y reconvertidores de África! Los diseñadores en África se ocupan de necesidades reales, no sólo de deseos objetuales o de mera estética. Son “solventadores” de problemas, y en economías de rápido crecimiento y una población tan joven, la carrera para resolver esos problemas está realmente en marcha. Lo que encuentro más interesante del diseño africano es que tiene la capacidad de expandir su humanidad. Para los occidentales, las historias de diseño en África implican imaginación y empatía, pero le ayudan a entender la vida cotidiana y sus desafíos.

Los diseñadores del continente son productores extraordinarios y llenos de recursos. La escasez es un duro maestro, pero también es la madre de la invención, y si hay una cosa que capta la esencia del diseño y la creatividad en África hoy en día sería la capacidad de convertir la escasez en oportunidad.

Muchos diseñadores africanos están recuperando y reciclando desechos de las economías “desechables” del mundo más desarrollado. Aunque esto es a veces por necesidad, también hay un punto conmovedor acerca de la naturaleza de consumo de las economías del primer mundo.

G.S: Muchos diseños y creaciones de artistas africanos se exhiben en bienales y ferias de arte, exposiciones de muebles… Sin embargo, algunos se atreverían a decir que todos estos ejemplos y objetos son sólo accesibles a la burguesía africana. ¿Son estos objetos (sillas, muebles o decoración mostrados en la primera parte del libro) simplemente refinadas reproducciones de muebles perfectamente tradicionales y populares?

Ésa es una parte real del diseño africano, una cierta cantidad de objetos es inaccesible a la mayoría de la gente. Pero eso también ocurre con el diseño italiano, o de cualquier otro lado. Así que me alegro de que haya una cierta cantidad de diseño para la burguesía africana. Se trata de arte funcional y es una parte de la historia material africana, aunque la atención se filtrará sobre todo a través del diseño social y de base que es increíblemente digno y fascinante de una forma particular.

G.S: “Africa Rising” hace hincapié en la presencia del arte tanto en el espacio público como en los museos modernos que se multiplican en el continente. Pero ¿cómo pueden los artistas urbanos sobrevivir pintando murales y grafitis en las calles de las principales ciudades africanas? 

K.K: Una gran cantidad de artistas urbanos y grafiteros son capaces de cobrar por sus servicios sin estar en un museo. De la misma manera que lo hace un arquitecto o un diseñador de interiores. Los murales tienen un efecto real en las áreas donde se crean, y hay gente que paga para hacerlos posibles. También hay muchas marcas y organizaciones (particularmente ONGs de salud y sociales) que usan murales para transmitir mensajes importantes. Al igual que la sensibilización para prevenir el SIDA o transmitir pautas básicas de higiene. Por ejemplo, Faith47 (un artista urbano sudafricano) ayudó a Design Indaba a crear un impresionante mural que interpretaba visualmente nuestro proyecto Another Light Up, que instaló farolas en una zona bastante peligrosa de Ciudad del Cabo.

G.S: Los modistas africanos revolucionan el mundo de la moda, mientras marcas como Zara o Mago copian impresiones africanas, llegando mucho más fácilmente al gran público. ¿Debemos proteger los patrones tradicionales de marcas como éstas?

K.K: No siempre se trata de proteger. A veces es bueno que se respeten estas tradiciones, para que otros se inspiren en ellas y luego permitirles evolucionar. La gente en Inglaterra ya no anda en corpiños deshuesados, ni en sombreros o chalecos, pero hay ciertos elementos de estilo, tejido, forma y ocasión que siempre se llevarán a cabo y seguirán inspirando. Lo curioso del caso es que, algunos de los mejores diseños de moda africana no imprimen matices ostensiblemente “afro” en sus creaciones. Hay diseñadores increíbles en África que no utilizan impresiones africanas.

Rich Mnisi y Lukhanyo Mdingi, por ejemplo, son dos creadores de moda sudafricanos cuyo trabajo no es el típicamente “africano”, porque no ofrece las impresiones ni los materiales tradicionales que son tan reconocibles del continente – y me gusta que ambos sean diseñadores africanos que no juegan con esas expectativas. Al mismo tiempo, sin embargo, ambos están muy inspirados por su infancia y por lo tanto, su estilo es tan africano como los otros. Ambos diseñadores trabajan con fotógrafos locales con mucho talento, y usan el género y la androginia como temas. Eso me parece muy interesante, porque hay muchos países en África donde los estereotipos de género siguen siendo difíciles de cambiar.

Lukhanyo Mdingi

G.S: Cuando hablamos de diseño de ropa, una de las principales barreras para que los modistos realmente puedan exportar un volumen grande de pedidos es la falta de industrialización o el pobre rendimiento que se le saca al algodón africano. ¿Cómo se va a desarrollar esta industria en los próximos años?

K.K: La industria de la confección africana depende en gran medida de las cooperativas en este momento. Gran parte de la fabricación es a pequeña escala y hecha a mano. Hay lugares en los que esto está cambiando, por ejemplo en Etiopía, que está ampliando sus capacidades de producción en todos los sectores. Pero habrá que esperar aún, porque no estoy del todo segura de cómo este modelo se aplicará a otros lugares del continente…

G.S: Algunos expertos en desarrollo insisten en que África deberá pasar por la industrialización para conseguir mayor prosperidad. ¿Pueden la industria del diseño, la arquitectura o las artes contribuir a mejorar los índices de pobreza?

K.K: El diseño es una industria pujante en África, el continente con la población más joven del plantea. Los diseñadores de todo el continente están resolviendo problemas reales e importantes…

G.S: Otra cosa es que eso se acabe reflejando en los informes anuales de organizaciones internacionales. Pero estamos segurxs que, cuantificable o no, el diseño africano está transformando, no solo el continente, sino el panorama de la innovación internacional. 

Mamela Nyamza: la danza de una artista negra, lesbiana y madre

“Es una historia real: soy mujer, soy madre también, ¿sabes? De alguna manera, es una mujer, y madre, que es artista, que es lesbiana, que tiene hijos, que en realidad… ¡quiere ser libre!”. La sudafricana Mamela Nyamza, bailarina de danza contemporánea, describe así el significado de su obra Hatched 2015 que se presentaba por primera vez en España a principios de verano en la galería madrileña Slowtrack y en el Loop de Barcelona.

Hatched 2015, es multidisciplinar. Performance, videoarte, pintura y danza en una misma obra que pone el cuerpo de la mujer en el centro de su representación: “El resultado de la obra ha sido muy interesante. Porque yo juego con eso, con el género”, afirma Nyamza en la entrevista realizada por Wiriko en Slowtrack tras la performance que inauguraba la exposición. Nyamza se casó, se separó, es lesbiana y vive la discriminación en su piel, como muchas mujeres más. Ella cuenta que desde pequeña le preguntaban si era niño y niña. Y juega ahora con eso, con su cuerpo, con su imagen, con su género.

 

Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro (El País) gracias a un acuerdo de colaboración. Para seguir leyendo, pincha aquí.

Las mil caras de #Mandela en Instagram

Cómo han celebrado en Instagram este día ya celebrado en todo el mundo? A través de graffitis, monumentos, diseño gráfico y homejanes artisticos un infinito número de Instagrammers, han recordado Mandela.

‘Creemos que Afripedia tiene el potencial de transformar la sociedad’

La plataforma colaborativa Afripedia, aún en fase inicial, tiene como objetivo ser un punto de encuentro entre artistas, comisarios, expertos y periodistas, para luchar contra los estereotipos y visibilizar la creación africana. El primer lanzamiento, cinco documentales, reflejan la boyante vida cultural de varias urbes africanas.

Afripedia_Creatives_ promo_APlogo_Copyright StocktownFilmsTeddy Goitom es consciente del potencial de la idea que puso en marcha hace ya cinco años. Él, junto con dos compañeros del colectivo sueco Stocktown, Senay Berhe y Benjamin Taft, empezaron en aquel entonces un proyecto audiovisual bajo el título Stocktown x Africa: “Después cambiamos el nombre a Afripedia porque nos dimos cuenta que unos cuantosdocumentales no representan al continente entero y que lo queríamos ampliar para que fuese una plataforma visual y una guía para conectar, comisariar y compartir más información creativa dentro y fuera del continente”, cuenta Teddy. Stocktown es un “movimiento vídeo cultural que celebra la creatividad y libertad de las mentes” en palabras de su fundador, él mismo. La idea bajo la que se creó en los noventa fue retratar y compartir la cultura urbana de varias partes del mundo, lo que se convirtióen 2011 en el vídeo-magazine stocktown.com y a la creación de unaproductora audiovisual.

Este productor, de raíces etíopes y eritreas, nos cuenta desde Estocolmo, su campo base, acerca del estado de un proyecto que bebe de la misma filosofía con la que creció Stocktown yque va más allá del audiovisual, para llegar a convertirse una plataforma colaborativa: “Afripedia está diseñada para que los usuarios compartan, exploren y produzcan de forma participativa información en trabajos creativos y talentos. Estamos interesados en explorar este proyecto como manera de retar los estereotipos y la infrarrepresentación resaltando el talento excepcional a través de una amplia variedad de disciplinas creativas y permitiendo a esas personas compartir sus voces y sus historias a través de una atractiva e intuitiva interfaz”.

“Nuestra visión es construir Afripedia como la mejor guía visual sobre arte, cine, fotografía, moda, diseño, música y cultura contemporánea de artistas africanos, a nivel mundial”, explica Teddy. Aunque este trabajo viene de largo: “tras varios años de investigación, hemos construido una fuerte red de laboratorios creativos, blogs, revistas, artistas, empresarios y estamos discutiendo cómo desarrollar una plataforma. La clave es la colaboración y facilitar el acceso con la ayuda de varios comisarios y expertos en diferentes campos en el continente y fuera de él.La falta de representación en diferentes ámbitos creativos de los creativos africanos no está solamente relacionado geográficamente con África, sino que es también un problema global”, asegura Goitom.

SouthAfrica_Gazelle_Copyright_StocktownFilms

Gazelle (Sudáfrica)

Afripedia parte de una idea muy clara en torno a la presencia de África,tanto en los medios de comunicación como en las diferentes esferas culturales y económicas, y en torno a la filosofía “wiki”, como sistema de colaboración abierta. Aunque África está cada vez más presente, aún hay muchos retos que superar: “Creo que estamos en un periodo de transformación donde el acceso a la información y el trabajo de los creativos africanos está más abierto a galerías, museos, medios que están mostrando más interés. Dicho esto, hay todavía muchos trabajos visuales y creativos en África que no son visibles ni están representados. Puede ser la falta de información e infraestructura, así como la educación y el soporte cultural desde diferentes países. Otra cuestión es que la información está muy dispersa y para muchos es complicado filtrarla. Ese es el motivo por el cual queremos construir una base de datos de Afripedia donde las fuentes puedan estar sincronizadas y más fácilmente accesibles y estructuradas”.

El slogan “Afripedia: bienvenido a la creatividad”, es la lanzadera de la primera fase del proyecto, que consiste en cinco documentales que demuestran el potencial creativo y la contemporaneidad de varios artistas procedentes de puntos opuestos del continente. Una amplia red y la experiencia en investigación del equipo, han permitido el descubrimiento de las manifestaciones más punteras dentro de una escena de cultura urbana en auge en las boyantes ciudades africanas. El resultado: un retrato actual de Kenia, Sudáfrica, Ghana, Senegal y Angola, a nivel artístico y una producción estéticamente impecable.

Y ¿qué tienen en común los artistas que aparecen en cada uno de los episodios? “El hecho de ser personas creativas e que inspiran con una conexión emocional con la que los espectadores se puedan identificar. Eso es algo que siempre a lo que siempre aspiramos”, explica Teddy “espero que la gente se inspire y pueda de alguna manera identificarse con los creativos”.

Senegal _ Omar Victor Diop Copyright_StocktownFilmsLos retos a los que se enfrentan este tipo de proyectos de promoción cultural, y más concretamente, promoción cultural africana, son comunes. Pasan principalmente por la dificultad de conseguir financiación para poner en marcha ideas novedosas y que pueden despuntar. En el caso de Afripedia ocurrió lo mismo, como cuenta Teddy: “la parte más complicada fue la financiación, ya que no había canales de televisión que creyeran en el proyecto dispuestos a invertir en la producción de películas, por lo que tuvimos que financiarla con nuestros propios medios durante los primeros 3 años. Después tuvimos una subvención cultural que nos apoyó en un 30% los gastos de producción”.

Afortunadamente, el esfuerzo está teniendo su recompensa y el proyecto una gran difusión:“Algunos canales de televisión africanos ya han estrenado los documentales y está siendo presentado en varios festivales de cine por todo el mundo. Nuestro agente Autlook Film Sales se encarga de la distribución y esperamos tenerlo on line y en vídeo bajo demanda en 2016”, cuenta Teddy. “Creemos que Afripedia tiene el potencial de transformar la sociedad, así como la relación hacia la diversidad y hacia África” asegura.

 

‘Africa is the future’: parece una marca ¡pero no lo es!

africa-is-the-future-2Africa is the future’ (‘África es el futuro’) es el nombre de una ingeniosa campaña que creada en 2004 por Nicolas Premier y Patrick Ayaman y que parte de una idea muy simple: “desafiar la imagen que los medios de comunicación internacional transmiten sobre África, mediante la difusión de este provocativo eslogan por todas partes”, afirma Nicolas Premier en una entrevista para Wiriko.

Hace ya diez años, Premier y Ayaman decidieron utilizar el poder que tienen las marcas en la actualidad para difundir un mensaje e intervenir en los medios, aunque como afirman en su web “Parece una marca, habla como una marca, se mueve como una marca, ¡pero no lo es!”. Así, la creación de una imagen y de un lema con unas grandes dosis de diseño gráfico, supusieron el lanzamiento de su primer y principal proyecto que fue la elaboración y venta de camisetas con el lema “Africa is the Future” estampado: “El núcleo del proyecto son las camisetas, en primer lugar porque están vinculadas directamente a las personas y se mueven con ellas, así que básicamente se pueden ver en todas partes, sin necesidad de ningún permiso ni están sujetas a ningún tipo de control. En segundo lugar, posicionándose como una ‘marca’, AITF podía utilizar todas las herramientas de comunicación de marca para fijar esta intervención artística en el espacio público”, apostilla Premier.

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A la pregunta “¿Por qué África?”, Premier responde: “AITF significa en primer lugar, que el continente es el centro de todas las cuestiones mundiales. Esto no es ni una anomalía ni una excepción. Refleja con exactitud la relación entre las potencias mundiales. Cualquier reflexión seria sobre el futuro, debe tener en cuenta las realidades del continente africano y lo que nos dicen”. Sin saber con exactitud cómo será África en el futuro, Premier afirma la necesidad de que los Estados africanos se conviertan en dueños de sus propios recursos, sobre todo en los que a energía se refiere.

¿Cómo sería África en 2034? De ese posible escenario parte el segundo proyecto de los creadores de la campaña, que además supone la celebración de su décimo aniversario: “El continente africano ha cambiado de nombre a ‘Repúblicas Unidas de África’ (URA) y se ha convertido en la potencia mundial dominante. La URA es la líder en tecnología, viajes espaciales, arte, cine, moda, arquitectura y más”. Con esta visión lanzan AITF Magazine, la revista más leída en la imaginada URA. La revista está inspirada gráficamente en la revista americana LIFE que durante los años cincuenta, como DRUM en Sudáfrica, reflejaba en sus portadas el sueño americano en la posguerra. Premier matiza: “La razón por la que se puede percibir un estilo de los años cincuenta se debe a que corresponde a la edad de oro de la revista LIFE. Todo lo que hemos hecho es mantener su forma y estética, pero desviando el contenido para dar a luz a una nueva realidad, capaz de crear una distancia crítica de las representaciones habituales”.

La repercusión de la campaña es amplia, ya que según los propios creadores se ha expandido a medios, políticos y artistas e incluso tiene su propio hashtag en Twitter (#africaisthefuture).“Desde hace diez años, hemos notado que el enfoque de AITF podría plantear preguntas sobre cómo se percibe el mundo y la forma en que es presentado por los medios de comunicación de masas. Hemos abierto una brecha en el consenso mundial sobre lo que África es y será siempre. Es como si AITF hubiera traído nuevas posibilidades para el imaginario, base de todo cambio”, afirma Premier.

Sin duda, la emergencia de este tipo de iniciativas y proyectos ofrecen una contra-narrativa del discurso que los grandes medios ofrecen sobre África. En este sentido Premier y Ayaman consideran que más importante que el hecho de estar de acuerdo o no, es que este lema invite a reconsiderar la visión que se tiene sobre el mundo, pero sobre todo, a pensar por uno mismo.

 

Wangechi Mutu, ensamblaje de elementos a través del ‘femmage’

Wangechi Mutu. The Ark Collection, 2006.

Wangechi Mutu. The Ark Collection, 2006.

Es difícil encasillar a Wangechi Mutu en una disciplina artística concreta dentro de las artes visuales. El collage, la pintura, la instalación, la escultura y el vídeo-arte, son disciplinas que configuran y definen tanto su obra como quién es y en qué lugar se encuentra en el mundo. Nacida en Nairobi (Kenia) en 1972, Mutu se formó en Reino Unido y desde hace ya dos décadas reside en Brooklyn (Nueva York). Allí estudió Arte en el Cooper Union College de Nueva York: “Admitir para ti misma y a tus padres que quieres ir a América a estudiar arte, no se acoge precisamente con un aplauso”, confiesa en una entrevista para Lifestyle. misguided

Si bien es cierto que la artista se mueve en varios estilos, Mutu es conocida sobre todo por sus composiciones en collage, a través de los cuales trabaja y cuestiona temas como el género, el colonialismo, la guerra, la globalización o la erotización de la mujer negra en la cultura occidental. Mutu da vida a figuras medio humanas, medio máquinas, una amalgama de elementos parte cyborg y parte orgánica persistentes en su obra. Para ello mezcla acrílicos con fragmentos y patrones decorativos de revistas pornográficas, de moda, de viaje, de caza y de automóviles, así como libros de arte africano hechos por y para un público occidental. Ello configura una obra que suele tener además como título una llamada a la atención provocadora y a menudo irónica.

Su formación en antropología y estudios culturales tiene un papel decisivo en la composición de sus trabajos y en su discurso filosófico postcolonial. También queda reflejada en su fascinación a la hora de jugar con los estereotipos. Ella misma recoge esos estereotipos que se le atribuyen como mujer negra y africana en una sociedad occidental y los “re-ensambla” en sus creaciones. En una entrevista en el marco de su exposición, Looking Both Ways, Mutu deja clara esa fascinación por los estereotipos e incluso más si cabe, por cómo la sociedad adopta un consenso colectivo sobre un estereotipo concreto y luego se utiliza contra otros. También exponía su firme creencia de que el cuerpo de la mujer es particularmente vulnerable a las normativas sociales.

Pin Up I - Wanguechi Mutu

Pin Up I – Wanguechi Mutu

Los cuerpos de las mujeres mutilados en su trabajo “Pin-ups” son una evidencia más de cómo éstas son el campo de batalla en los conflictos armados. Precisamente esas imágenes son un reflejo de las víctimas de los llamados “Diamantes de sangre” de Sierra Leona durante los años noventa: cuerpos que han sido alterados, mutilados y utilizados para causar daño. A pesar de ello, las pin-ups de Mutu son supervivientes que perseveran, redefinen la imagen de la belleza y “se involucran en un proceso de convertirse, cambiar y sobrevivir”.

Con este hilo conductor en la obra de la artista, no es de extrañar de investigadoras y comisarias de arte, cataloguen su trabajo como arte feminista, tanto por el contenido predominantemente femenino, como por la técnica que utiliza, el collage, considerado también una técnica frecuentemente utilizada en este tipo de creaciones. Ya desde finales de los años setenta se empieza a reflexionar y a considerar el collage como una importante estrategia para artistas feministas. Como afirma la investigadora N. Smith en su trabajo sobre Mutu (2009): “Mientras la historia del arte sitúa el origen del collage a principios del siglo XX, el cubismo, las narrativas alternativas y las revisionistas feministas lo han reclamado como una estética muy establecida dentro de las tradiciones culturales de las mujeres, esto es mucho antes de que Picasso o Braque crearan su primer ‘papier collé’.

A finales de 1970, Melissa Meyer y Miriam Schapiro colocaron el collage en el marco de la cultura doméstica de la mujer con su discusión sobe el concepto ‘femmage’ en la publicación feminista Heresies”. En este momento nace el concepto de femmage, cuya definición traspasó el arte moderno para incluir actividades que las mujeres hacían habitualmente relacionadas con la costura, como la unión de las piezas, el corte, el patronaje, etc, y lo hacía resaltando la inventiva de éstas para introducir el collage en su vida cotidiana.

Mutu empezó utilizando el collage por la facilidad que tenía para acceder a los materiales, principalmente revistas recicladas, telas, cintas, etc., ya que eran más económicos. A la vez le permitía crear un trabajo muy narrativo, pero sin elementos del todo realistas. Smith se atreve así, a colocar el arte de Mutu dentro del denominado femmage, por las características propias de este estilo que podrían encajar con las de la obra de la artista.

Por otra parte, como si de una imagen metafórica del cyborg feminista de Donna Haraway se tratase, las protagonistas de Mutu son una mezcla entre humana, maquina, animal y ente orgánico y logra transportarnos al ciberespacio, a paisajes de un mundo de fantasía o a un futuro incierto. Un posible guiño al Manifiesto Cyborg que se une con la consideración por parte de algunos críticos de que su estilo forma parte de la corriente o estilo Afrofuturista.

La retrospectiva de su obra, A Fantastic Journey, expuesta en el Brooklyn Museum marzo de este mismo año, recoge más de cincuenta piezas de la artista creadas desde mediados de los años noventa. A través de instalaciones escultóricas, vídeos, pinturas y collage, el espectador tiene la oportunidad de realizar este viaje fantástico en el que Mutu nos evoca un sinfín de elementos: máquinas, decadencia, colonización, rituales, espiritualidad, identidad racial, género, corporeidad…

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Fuentes: Smith, N. R. (2009). Wangechi Mutu : Feminist Collage and the Cyborg. Georgia State University. Wangechi Mutu Brooklyn Museum Nasher Museum Daily Nation (Kenya) Border Crossings

2013: Un paseo por la sección de Artes Visuales del Magacín

Este 2013 ha dejado un sinfín de manifestaciones interesantes en cuanto a las artes y culturas africanas. En Wiriko, hemos intentado acercar al mundo hispanohablante una mínima parte de las millones de propuestas que se cuecen en el continente, cubriendo algunas de las cosas que nos han parecido más punteras. Estas suelen ser fechas para hacer una recapitulación y el “Top Ten” de lo más destacado y leído del año, por lo que en la sección de Artes Visuales vamos a dar un paseo por los artículos más leídos. Acabamos el artículo —y el año— mencionando algunas de los muchos eventos realizados este año, y que desde Wiriko recomendamos.

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¿Qué hemos leído en la sección de Artes Visuales del Magacín?

Empezamos hablando de moda, que pisa fuerte en las pasarelas —y en Wiriko— y no deja indiferente a nadie. En el artículo “Ecos de África Ecos de África: Identidades y tendencias cosmopolitas” nuestra colaboradora Cristina Morales, nos hablaba de los conceptos “etnochic” y “afropean” en moda, dejando claro que el continente negro resuena en Occidente y que el “black es más beautiful que nunca”. A la misma conclusión llegó Estrella Sendra desde African Fashion Week London (AFWL), que nos contaba cómo la moda está cada vez más presente  en los países africanos y la creciente presencia de los diseñadores en las pasarelas internacionales.

De moda saben mucho los Swenkas zulús de Johannesburgo, con su impoluto estilo gentelman y que irremediablemente nos recuerdan a los Sapeurs congoleños, más conocidos en nuestro país y sobre los que también hemos hablado.

En artes visuales, el artista Kudzanai Chiurai tampoco pasa precisamente desapercibido. En su obra, realiza una dura crítica contra el sistema político y económico de su país natal, Zimbabue, que le ha costado el exilio a la vecina Sudáfrica. Corrupción, poder, guerra y la idea del estado rondan constantemente su obra de una manera contundente. Si viajamos hacia el oeste del continente nos encontramos a Camara Guèye que nos remite al cubismo a través de sus formas geométricas y vanguardistas. Un collage que muestra retazos de la vida cotidiana senegalesa y que pudimos ver en Kalao Panafrican Creation de Bilbao el pasado mayo.

Bajo el epígrafe de pintura, cabe destacar el recién celebrado FNB Joburg Art Fair celebrado en Sudáfrica el pasado septiembre y que ha dado mucho que hablar en los círculos artísticos y generando debates —no por primera vez en el país— en torno a la libertad de expresión en el arte. Ello es debido al intento de censura del artista capetoniano Ayanda Mabulu, con su obra “Yakhal’inkomo” (“Hombre negro llorando”) que rememora la matanza de los mineros de Marikana (2012).

En fotografía destacamos el colectivo “Invisible Borders”, que a través de su proyecto “The Road Trip Project” compuesto por 10 fotógrafos, recorren el continente y plasman “otra” África a la que en occidente estamos acostumbrados. “Derribar fronteras y estereotipos” es su objetivo, sin duda. También en este campo pudimos entrevistar a la fotógrafa cántabra Marina Cano, especializada en fauna, que nos habló de su conexión con África, un continente que le inspira y que nos regala esos increíbles paisajes.

En arquitectura nos apasiona el proyecto de casas flotantes del urbanista Kunlé Adeyemi en Makoko (Lagos), que funcionan con energía solar y que son una solución sostenible, ecológica y alternativa. Al otro lado del continente, nuestra colaboradora Aideen Kennedy nos ha contado de primera mano qué sucede en el barrio de Kariakoo de la masificada Dar es Salam en Tanzania.

Esto es sólo una pincelada de nuestra sección. ¡Aquí puedes leer mas!

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¿Qué más ha pasado en la sección de Artes Visuales de Wiriko?

cartel-expo-arte-en-resistenciaEste 2013 hemos inaugurado la exposición Arte en resistencia: del apartheid al ‘Mandela Poster Project’ en el marco del Ciclo de Música Negra de Barcelona y que tuvo lugar en la Farinera del Clot de Barcelona. La exposición mostró la importancia que tuvo el arte como arma de lucha y resistencia durante el apartheid, concretamente la música y las artes visuales. También realizó un recorrido por la cartelería de resistencia creada por los trabajadores culturales durante los momentos clave de agitación política y social que se dieron durante el apartheid. El recorrido terminó  con la presentación del proyecto sudafricano ‘Mandela Poster Project‘, que fue exhibido por primera vez en España en formato digital, y que ha aunó a 95 diseñadores y artistas gráficos de todo el mundo para celebrar este aniversario y recordar que Madiba fue un icono a nivel mundial.

Si queréis saber más sobre el tema, os recomendamos nuestro artículo “Arte de protesta: The South African Poster Movement, en el que explicamos de dónde surge el movimiento cultural de la cartelería.

 

¿Qué os recomendamos para estas fiestas?

Aquellas personas que os quedéis a pasar las fiestas por aquí, también tendréis la posibilidad de tener África un poco más cerca. A continuación os recomendamos algunas exposiciones que tienen lugar por estas fechas:

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Pamplona (28 de noviembre al 26 de enero): Senegal creación contemporánea. Organizada por África Imprescindible y comisariada por Jesús Ahedo (Kalao Panafrican Creations), podemos encontrar obras de Seyni Awa Camara, Douts Ndoye, Ndary Lo, Camara Gueye; Cheikhou Ba, Ibrahima Kebe. Más información: África es Imprescindible.

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Bilbao (4 de octubre al 31 de diciembre): Cultura para la libertad.El legado del Amilcar Cabral. Exposición de las obras de Nu Barreto (Guinea Bissau). Organizada por Kalao Panafrican Creations. Más información en Kalao.

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Las Palmas de Gran Canaria (13 diciembre al 21 de febrero): Tbabu. Organizada por Casa África con el trabajo de Alfonso Elvira y Jesús Hermana en el marco de la iniciativa PhotoBrick. Más información en Casa África.

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Sevilla (11 de diciembre al 10 de enero): Más Morena. Exposición de fotografías de Javier Hirschfeld. Se podrá visitar en el Centro Cívico Las Sirenas de la ciudad. Más información en su publicación en Isuu.

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Arte de protesta: The South African Poster Movement

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The People Shall Govern, de J. Seidman 1982 (Medu, Garobone) (Basado en una fotografía de Eli Weinberg en Kliptown).

* Este artículo fue originalmente publicado en el Boletín Trimestral del Centro de Estudios Africanos e Interculturales de Barcelona, el 30 de Septiembre de 2013.

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El apartheid (separación en afrikáans) sudafricano fue la instauración y formalización de un proceso que ya se había iniciado con la llegada de los europeos, la segregación racial. El establecimiento de zonas étnicamente segregadas con peores condiciones para los negros, el desalojo de la población negra de sus tierras y casas y un sinfín de leyes racistas que mantenían intacto el poder de esta minoría blanca en detrimento de la mayoría negra, obtuvieron una contundente respuesta a partir de los años setenta. Con el creciente endurecimiento del régimen, se intensificaron las protestas sociales y la resistencia. En ese momento, el arte se erigió como un medio de expresión y organización esencial.

Gran parte del arte producido durante este periodo, crítico con las políticas raciales, culturales y políticas del Estado, ha sido conocido como arte de protesta o arte de resistencia, a pesar de que sigue habiendo debates en torno al término. Es necesario situar este movimiento artístico dentro de un contexto más amplio de la historia y de la historia del arte de Sudáfrica, ya que ha sido un elemento esencial de la lucha antiapartheid y por lo tanto, tiene una gran relevancia la configuración artística y social actual. Música, teatro, artes visuales, etc. servían para expresar, concienciar y mostrar el rechazo a un régimen político racista e injusto.

Este proceso partió de la recuperación del papel del arte africano tradicional, donde tiene una función en la comunidad y no es meramente estético. Hasta 1975, las artes visuales, en general no habían reflejado los problemas sociopolíticos del país, ya que estaban totalmente alejadas de la realidad: paisajes, abstracción, viñetas de la vida cotidiana de los townships, etc. Incluso en un mercado de arte copado por los blancos, los artistas negros que dependían de las ventas de su arte, preferían no retar al Estado y seguían mostrando escenas en los townships, paisajes rurales, así como de temas religiosos o mitológicos (Williamson, 2004).  Pero el arte ha sido tradicionalmente un infalible transmisor de mensajes con el que llegar más fácilmente a diferentes grupos sociales, por lo que no fue necesariamente una actividad elitista. El movimiento de resistencia cultural popular jugó un rol importante en la comunidad y en la lucha por la libertad (Ibid, 2004).

Tanto la invisibilidad de los artistas negros en el panorama artístico del país, como la utilización del arte para expresar el malestar social y no sólo hacer el arte por el arte, son cuestiones que se trataron en dos eventos importantes y determinantes en el contexto cultural sudafricano. El primero fue un congreso en 1979 llamado El estado del arte en Sudáfrica (The State of Art in South Africa) en la Universidad de Ciudad del Cabo en 1979, donde se discutió la inexistencia de artistas negros en la vida artística sudafricana —incluso en la misma conferencia—. De ahí surgió un manifiesto para prohibir que el trabajo de los artistas fuese enviado fuera del país representando Sudáfrica, hasta que las instituciones culturales permitieran la participación de artistas negros.

"Para mí como artesano, el acto de crear arte debería cumplir el acto de crear refugio para mi familia o liberar el país para mi gente. Eso es cultura." Thami Mnyele

“Para mí como artesano, el acto de crear arte debería cumplir el acto de crear refugio para mi familia o liberar el país para mi gente. Eso es cultura.” Thami Mnyele

El segundo evento, fue el festival Arte para el desarrollo social y cambio en Sudáfrica (Art towards social development and change in South Africa) que tuvo lugar en 1982 en Garobone (Botswana) y cuyo objeto de discusión principal fue el binomio arte-resistencia, motivando a los artistas a ser parte de sus comunidades. Este Festival lo organizó Medu Ensemble, que fue una asociación de trabajadores culturales sudafricanos en el exilio, establecida en Bostwana y que tuvo un peso relevante en la producción artística visual antiapartheid. Thami Mnyele, artista gráfico y activista, fue el encargado de presidir el festival y su discurso inaugural:

“El tema de esta exhibición es ‘Arte para el desarrollo social’, pero me tengo que apresurar a preguntar, ¿qué arte? ¿qué desarrollo social? El acto de crear arte no es diferente del acto de construir un puente — es el trabajo de muchas manos—. Por lo tanto el arte es social, como lo son otras formas de arte como la escritura, el teatro, la música y más. Eso significa que el arte es parte y parcela de las reglas y leyes que gobiernan las sociedades. Entonces, el hecho de que en Sudáfrica la mayoría de la gente está comprometida en una lucha por la liberación, significa que el arte y los trabajadores culturales no pueden estar divorciados de este proceso”. (Extraído de ‘Red on Black. The story of South African Poster Movement’. Traducción propia).

 

El surgimiento y evolución del South African Poster Movement

En este momento álgido de encuentros entre trabajadores culturales, surgen varias iniciativas de arte comunitario por todo el país, forjando colectivos y movimientos sociales en torno al arte y la idea de la necesidad de usarlo como arma a través de carteles, pancartas y gráficos (Seidman, 2007). Fue dentro del terreno de las artes visuales y retomando la concepción del arte comunitario, donde tuvo lugar el South African Poster Movement, que se caracterizó por un diálogo constante entre las emociones, creencias y creatividad del artista individual por una parte y la declaración colectiva y comunitaria por la otra (Seidman, 2007). En este proceso, el arte comunitario permitía interaccionar, poner en común, sugerir cambios y pensar en el impacto de aquellos gráficos que se generaban en colectivo. Más que amenazar esta individualidad del artista, la idea era explorar esta creatividad y emoción y sacarle partido. Murales, pancartas, camisetas y posters ——expresiones visuales de resistencia—, se convirtieron en una parte importante del trabajo de las organizaciones y sindicatos (así como el teatro, música o poesía, entre otros). La gráfica de los carteles y la ilustración permitía a diferentes clases sociales con diferente acceso a la educación, acceder más fácilmente a la información y recibir ese mensaje.

¡Cuidado! ¡Tengan cuidado con los nativos!

¡Cuidado! ¡Tengan cuidado con los nativos!

Pero la popularización de esta herramienta entre la población negra no fue fácil. La dificultad de acceso a la educación y formación y la falta de acceso a las tecnologías complicaban el desarrollo y utilización de la gráfica. A pesar de ello, durante el siglo XX, empezaron a surgir tímidas manifestaciones influenciadas por las imágenes revolucionarias internacionales que se daban al calor de los acontecimientos políticos como la II Guerra Mundial y la Guerra Fría, sobre todo de Europa y Rusia. Estas manifestaciones  se irían haciendo más agudas con el paso de los años, hasta llegar al clímax en los años setenta y ochenta, cuando el Poster Movement tuvo su auge.

ANCEste movimiento de cultura gráfica, fue acompasando y plasmando los acontecimientos que tenían lugar en un escenario social y político muy agitado. El auge del Black Consciousness Movement recordó el poder de la cultura en la lucha de la gente; los sindicatos, movimientos sociales, partidos políticos y organizaciones (como el COSATU, African National Congress , Comunist Party y The United Democratic Front) utilizaban los carteles para difundir ideas, protestar, anunciar eventos, exigir la liberación de los presos políticos y recordar a aquellos y aquellas que habían sido asesinados durante la lucha. La gráfica de los carteles era también  una herramienta básica de la lucha obrera y estudiantil, así como el crecimiento de la prensa comunitaria que daba información sobre la resistencia, ni siquiera mencionada en la prensa comercial. Las matanzas de Sharpeville (1960) y de Soweto (1976), así como el establecimiento del Estado de Emergencia de los años ochenta, quedaron impresos en los numerosos posters.

Las técnicas artísticas y símbolos que se habían ido desarrollando durante esos años, le conferían un estilo estético específico. Banderas, puños cerrados, colores y escudos acompañaban a los eslóganes de la lucha. Junto a ellos, diversas técnicas artísticas se plasmaban en el cartel: la madera tallada, los bloques de madera, el lino grabado, la escritura a mano o el dibujo, formaban parte de la composición gráfica del póster. La utilización de la fotografía fue también un pilar básico de estas composiciones, ya que suponía una imagen de la realidad que se acababa convirtiendo muchas veces en icono o símbolo.

La importancia del South African Poster Movement radica principalmente en que narra la historia reciente del país, siendo hoy en día un antídoto contra el olvido. De acuerdo con Seidman (2007) el hecho de que esta producción de carteles represente un movimiento artístico, no significa que cada cartel producido en este periodo constituya una obra de arte ya que muchos de ellos tenían simplemente un fin divulgativo e informativo, totalmente funcional en respuesta a una necesidad concreta.  Pero sí hay que destacar el hecho de que una gran parte de los artistas de la época tanto negros como blancos, entendieron que no podían —y que no querían— separar su producción artística de la realidad que estaban viviendo y que su arte podía ser una potente arma en la lucha y resistencia contra el apartheid.


¿Quieres saber más?

Escucha el audio de la conferencia “La Sudáfrica del apartheid y el papel del arte en la lucha” realizada el 6 de febrero en la inauguración de la exposición “Arte en resistencia: The South African Poster Movement” en Traficantes de Sueños:

 

 

Bibliografía

Peffer, J. (2009). Art and the end of apartheid. Minneapolis: University of Minnesota Press.

Seidman, J. A. (2007). Red on Black. The story of the South African Poster Movement. Johannesburg: STE Publishers.

Williamson, S. (2004). Resistance Art in South Africa. Cape Town: Double Storey Books.

Kudzanai Chiurai: cómo poner en jaque la política a través del arte

Kudzanai Chiurai

Kudzanai Chiurai

Sería difícil colocar a este Kudzanai Chiurai en una técnica concreta dentro de las artes visuales. Pintura, fotografía, arte callejero, vídeoarte, etc.. forman parte de sus herramientas para expresarse. A pesar de ello, su obra tiene algo en común siempre: la crítica social y política que queda manifiesta en sus trabajos. Con 31 años forma parte de la generación “nacida libre” (después de la independencia de la mayoría de los países africanos) y actualmente Kudzanai Chiurai es uno de los artistas más destacados del continente e incluso fuera de él en la escena artística contemporánea. Os contamos el porqué.

Nacido en Zimbabue y basado en Johannesburgo (Sudáfrica), Chiurai fue el primer estudiante negro en graduarse en Bellas Artes en la Universidad de Pretoria. A pesar de que su carrera se inició con paisajes y retratos, pronto la política desembarcaría como un continuum en su obra. Influenciado por David Lachapelle, Bansky o la estética de del Partido Comunista Chino, la composición de sus obras deja claro que el arte y el activismo es indisoluble en su trabajo y que es necesaria la re-emergencia del activismo artístico.

Los pósters hechos con stencil serán los principios icónicos del artista y marcarán el lenguaje visual de Chiurai. La difícil situación política y económica que vive Zimbabue en manos de su presidente Mugabe es una y otra vez el aspecto central de su trabajo, por lo que las elecciones de Zimbabue de 2008 fueron el escenario ideal para la inspiración del artista. En la línea del keniano Mwangy, realizó una serie de stencils que denunciaban la situación política y que se acabo convirtiendo en una campaña viral en las calles de Johannesburgo. Esto le metió en graves problemas: fue amenazado por las élites gubernamentales lo que causó su exilio definitivo al país vecino, Sudáfrica.

 

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En su obra “Dying to be man” continua con este interés en la estética propagandística y en la representación política esbozando unos personajes que representan al gobierno de Mugabe en la que juega con las nociones de poder, dinero y masculinidad.

 

En “The State of Nation” el artista explora la idea del “Estado” proponiendo nuevas maneras de representarlo a través de fotografía, pintura, vídeo, etc. y haciendo una yuxtaposición entre los Estados africanos contemporáneos y las violentas guerras civiles que se han dado en los periodos post-coloniales, invocando niños soldado, los movimientos de liberación africanos y guerras civiles. En propias palabras del artista:

En un continente que ha experimentado más conflictos violentos que cualquier otro, esta exposición sigue una narración individual previa al discurso inaugural del primer primer ministro supuestamente elegido democráticamente. Este líder diseñado entre muchos de nuestros existentes líderes africanos, cuenta otra vez la historia de una gente de otro tiempo, pero aún del tiempo de África…” [1]

 

El resultado es extremo: soldados glamourosos en medio de la selva africana, la cuestión de la mujer presente en la obra, elementos estéticos que nos mantienen en el continente y unos elementos narrativos que mantienen en vilo al espectador.

Con reminiscencias a la muerte de Hector Pietersen o del más recientemente asesinado Andries Tatane a manos de la policía sudafricana, su nueva obra 16SNLV en la que utiliza el vídeo, es una clara denuncia sobre la situación de una sociedad post-apartheid que aún no ha podido superar ese duro episodio y que aún está marcada por la violencia policial y estatal.

16SNLV

16SNLV

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con la pregunta del propio artista “¿qué pasa cuando la violencia que ha tenido lugar en público es lamentada en el mismo espacio público?” [2] nos invita a una reflexión acerca de la pérdida de sensibilidad y la normalización de la violencia que vemos cada día a través de los medios de comunicación.

Para saber más del artista, os dejamos una entrevista realizada por CNN. No os la perdáis para escuchar de primera mano al artista y su inspiración:

 

 

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[1] Original en inglés: “On a continent that has experienced more violent conflict than any other, this exhibition follows an individual’s narration of events that lead up to the inaugural speech by the first supposedly democratically elected prime minister. This leader styled along many of our existing African leaders, retells the history of a people from another time, but still Africa’s time…

[2] Original en inglés: “What happens when the violence that has taken place in public is mourned in the same public space?

Black to the future (IV): Collages y texturas que emergen de África

Afrogalactic Dream Factory

Afrogalactic Dream Factory. Foto: Vanessa Anaya

¿Es patrimonio occidental el movimiento estético que mira hacia el futuro? Después una semana intensa en la que hemos entrado de lleno a analizar el impacto del “afrofuturismo” en las artes africanas, podemos quizá ir construyendo una opinión  más fundamentada que responda a esta pregunta.  Claramente África mira hacia el futuro, sin olvidarse de su pasado y mostrándolo en su presente. La keniana Wanuri Kahiu directora de la obra de ciencia ficción Pumzi, lo explica alto y claro: “el afrofuturismo en África está creciendo porque la voz del continente ha sido durante tanto tiempo acallada —y aún en el presente—, que es necesario buscar una proyección en el futuro”. Algo así como una manera de buscar un espacio —en el futuro— que a lo largo de la historia le ha sido negada.

La pregunta de si África está preparada para la ciencia ficción es muy acertada en este debate. La respuesta, bajo mi punto de vista, es que sí. Lo está para su propia ciencia ficción, en la cual incorpora elementos externos, introduciéndolos a su imaginario y a su realidad. Eso es precisamente lo que han hecho una gran parte de artistas africanos que han navegado por este mundo de fantasía y de ficción. El afrofuturismo como movimiento cultural y estético tiene su origen en la diáspora afroamericana como hemos visto anteriormente. Mark Dery en su ensayo Flame Wars, que aborda desde una perspectiva de la cibercultura y la tecnocultura, define el término afrofuturismo como “una ficción especulativa que trata temas afroamericanos y aborda las preocupaciones afroamericanas en el contexto de la tecnocultura del siglo XX y, en general, el significado afroamericano que se apropia de las imágenes de la tecnología y un futuro mejor. Podría, a falta de un término mejor, ser llamado Afro-futurismo.

Kodwo Eshun, autor del artículo Further Considerations on Afrofuturism (2003) también hace una aportación y sostiene que “el afrofuturismo, se refiere entonces a las posibilidades de intervención dentro de la dimensión de la predicción, lo proyectado, la profético, lo previsto, lo virtual, lo anticipatorio y el futuro condicional. Esto implica el análisis de tres distintas pero confluyentes esferas parciales: en primer lugar el mundo de las simulaciones matemáticas, en segundo lugar, el mundo de descripciones informales, y en tercer lugar, como Gilroy (2001) señala en Between Camps, la articulación de los futuros dentro de las formas cotidianas de la corriente principal de la expresión vernácula negra”.

En este proceso y en esta emergencia, África no se queda fuera. Ya sea porque encontramos manifestaciones artísticas afrofuturistas en la actualidad o porque sencillamente algunas sociedades africanas muestran algunos de sus elementos en su cosmología. Una vez más, Wanuri Kahiu afirma que no podemos olvidar que África ha estado siempre muy vinculada a un intenso mundo espiritual que se manifiesta día y día y que claramente se refleja en la obra de algunos artistas.

Representaciones Dogón que aluden a la imagen del anfibio

Representaciones Dogón que aluden a la imagen del anfibio

[message_box type=”note” icon=”yes” close=”Close”]Wanuri Kahiu alude a la cosmología Dogón (Mali) y sus dioses anfibios, los Nommo, que llegaron en su barco volador. El antropólogo francés Marcel Griaule que estudió durante 25 años a esta etnia y su colaboradora Germaine Dieterlen afirmaron que “Ogotomeli habría revelado a Griaule unos conocimientos avanzadísimos de astronomía. Los dogones atávicos ya conocían los anillos de Saturno, los cuatro satélites galileanos de Júpiter y, lo que es aún más sorprendente, sabían perfectamente que Sirio era una estrella doble. Es más, la periodicidad de 50 años de la fiesta Sigui tendría su raíz en el periodo orbital de Sirio B. “ Fuente: El Mundo . Con este ejemplo subraya la repercusión de esta cosmología en las artes[/message_box]

Literatura, música, cine y artes visuales se han hecho eco de esta tendencia que juega constantemente con el espacio/tiempo y que abraza elementos externos, tecnólogicos, fantásticos y apocalípticos. El elemento visual que destaca y que nos ayuda a clasificar una obra como afrofuturista, es precisamente el baile entre estos elementos. Las artes visuales gozan de una especie de “transversalidad”  dentro del resto de las artes. Por ejemplo, los sonidos o el cine afrofuturistas se complementan con una estética que los acompaña y que ayuda a establecer esta identidad.

No podemos obviar el impacto visual que provoca y que lo complementa y que pasa a formar parte también de las artes visuales. Por lo tanto es difícil no hacer referencia a lotras artes cuando queremos analizar el impacto del afrofuturismo en éstas. Concretamente, si nos sumergimos a la galaxia de las artes visuales africanas, podemos encontrar creaciones realmente sorprendentes.

Una de las artistas que responde a este concepto de afrofuturismo, es la nigeriana Fatimah Tuggar que mediante las técnicas del collage y del assemblage pretende explorar el impacto de la tecnología en las diferentes culturas. En su obra utiliza elementos tecnológicos, juega de una forma ingeniosa con el espacio/tiempo y crea un intercambio de roles entre los sujetos de su obra generando una reflexión en torno a conceptos como “exceso”  “glamour”  o “arquitectura”.

¿Cómo os imagináis Lagos en 2081? Lekan Jeyfo  en el trabajo realizado para la marca de ropa “Ikire Jones” nos transmite su punto de vista y su visión de futuro. Aparte de su proyección de futuro, existen algunos elementos identificativos de la estética futurista, como las naves voladoras, el metal en las construcciones y las nuevas tecnologías. Algo que no cambia en el tiempo, es la moda, tal y como nos quiere transmitir el artista.

Si queremos llegar al espacio desde Gabón, nada mejor que proyectar un Space Elevator que nos lleve directamente. No hay duda de que el ilustrador Némo Tral  apunta bien alto. Una vez más, el espacio es el hilo argumental de esta creación que habla de ¿cráteres en el cielo?. El espacio es algo que el ser humano anhela conocer y acceder desde tiempos inmemoriales, creando un desconcierto ante el desconocimiento del “más allá universal”. Esta vez, la puerta de entrada está en Gabón, en África. África tiene la puerta de entrada hacia ese universo desconocido. ¿Quién sube?

 

Space Elevator

Space Elevator

 

neonubianEl arte y la moda se encuentran en “Neonubian Art for the Masses” . Un gran descubrimiento y un viaje fantástico —nunca mejor dicho— a unos diseños coloridos y originales, que se basan en una estética claramente futurista mediante la utiización de diferentes colores y texturas.

Y por último, sin ánimo de cerrar, sino más bien dejar abierta una puerta al futuro, os presentamos el proyecto “Alternate Futures: Afrofuturist Multiverses and Beyond “de la artista Nettrice Beattie, que es una colección de visiones virtuales 3D que presupone la permanencia del pasado, presente y futuro de la cultura negra y que contiene fragmentos de imágenes y sonidos cósmicos y utópicos. La instalación de Second Life, está formada por fragmentos estáticos y en movimiento de arte africano, ciencia y tecnología, historia y mitología. La artista se inspira en el arte Ndebele (de Zimbawe y Sudáfrica) y en la cosmología Dogón (Mali) y según ella, los elementos están relacionados con muchos de otros elementos de la estética afrofuturista. Beattie afrima que no es un futuro perfecto, aunque sí más inclusivo —se podría generar un interesante debate en torno a esta visión del futuro—. Podéis encontrar más información detallada aquí.

[hr] Fuentes y bibliografía: Okayafrica Farah Yusuf The African El Mundo Afrofuturism African Digital Art Detritus

El beso. Consideraciones transculturales sobre el amor

 

Imagen de la exposición "Eaten By The Heart" dentro de "The Progress of Love"

Imagen de la exposición “Eaten By The Heart” dentro de “The Progress of Love”

La idea y concepción sobre el amor, el beso y las emociones son el hilo conductor de la exposición ‘The Progress of Love’, que nos lleva a reflexionar sobre su universalidad —o no— a través de la fotografía y el video-arte de artistas como la nigeriana Zina Saro-Wiwa en su vídeo instalación ‘Eaten by the Heart’. Ésta forma parte del proyecto ‘The Progress of Love’, un proyecto colaborativo entre el Menil Collection de Houston (EEUU), el Centre for Contemporary Art, en Lagos (Nigeria) y la Pulitzer Foundation for the Arts de San Luís (EEUU). Las tres exposiciones simultáneas que componen ‘The Progress of Love’, constituyen un arco narrativo, abordando el amor como un amor ideal, como una experiencia de vida y como algo perdido.

‘The Progress of Love’ en la Menil Collection presenta obras de más de 20 artistas de África, Europa y América que examinan las formas en que el lenguaje, los medios de comunicación, las tradiciones culturales y las estructuras socioeconómicas fomentan imágenes y expectativas sobre el amor. En la exposición se presta especial atención a los efectos de la era digital y se pregunta si nuestras ideas sobre el amor se están acercando a través del Atlántico.

La presentación de ‘The Progress of Love’ en el Centre for Contemporary Art de Lagos, explora la cuestión del amor —a través de una serie de eventos, por un lado, y a través de sus obras, por el otro— en una amplia gama de medios de comunicación dentro del campo de las visuales. Destaca la práctica artística escenificada, que todavía no ha recibido una adecuada atención o compromiso crítico en el campo del arte contemporáneo en Nigeria o incluso en el oeste de África.

El progreso de la exposición ‘The Progress of Love’ en la Pulitzer Foundation for the Arts de San Luís explora el final del amor y sus consecuencias. Con la inclusión del arte africano y occidental, la exposición invita a los visitantes a examinar sus propias ideas sobre el amor y su pérdida.

Zina Saro-Wiwa

Zina Saro-Wiwa

Dentro de esta amalgama de tramas que se dibujan a través de diferentes soportes visuales como la fotografía, la instalación o el vídeo-arte, se configura la exposición sobre el amor, donde se encuentra el trabajo de Saro-Wiwa, originaria de Nigeria e hija del escritor y activista nigeriano Ken Saro-Wiwa [1] al que ya habíamos dedicado un artículo hace unos meses. Nos hemos querido centrar en su obra por lo pertinente y reflexivo del tema que trabaja, y nos ha parecido interesante su exploración de estas experiencias personales. Su obra busca hacer tangible el espacio entre la experiencia interna y la externa trayendo a escena consideraciones interculturales.

Son muchos los cuestionamientos que ha habido durante los últimos siglos en torno a las concepciones occidentales del amor, que han ido tomando forma por factores políticos, económicos, religiosos, sociales y culturales. A la vez, nuevas formas subversivas emergen para hacer tambalear la concepción tradicional del amor en nuestra sociedad, dando lugar a otros planteamientos alternativos. Pero durante todo este proceso, que se ha dado desde un punto de vista etnocéntrico, se ha prestado poca atención a África, y se han considerado universales muchas de nuestras concepciones occidentales, tanto sobre este aspecto como sobre muchos otros.

Para resaltar la voz del continente y poder acercarnos desde otro paradigma cultural, la vídeo-artista analiza algunas de las nociones y concepciones sobre el amor —y todo lo que le rodea— desde una perspectiva africana y diaspórica, y desde una identidad comunitaria, aunque también desde el punto de vista individual. Mediante su cámara realiza este “mapeo de los paisajes emocionales” de las personas entrevistadas que le permite irse adentrando en su intimidad, logrando poner sobre la mesa este cuestionamiento cultural del amor y sus diferentes manifestaciones. Más allá de la discusión entre antropólogos de si el beso es un comportamiento aprendido o instintivo, si es africano o no o si es público o privado—tal y como cuestionan algunos de los entrevistados—, nos obliga a pensar algo que seguramente desde nuestra cultura se asume como universal.

Nuit de Nöel de Malick Sidibé en "The Progress of Love"

Nuit de Nöel de Malick Sidibé en “The Progress of Love”

Lo que queremos destacar del proyecto es la interesante manifestación de la fusión de las culturas, por la globalización y mediante los procesos diaspóricos que han tenido lugar en el tiempo y que nos abren la puerta a la cuestión de la identidad, en este caso africana y negra, y a la cuestión de la concepción cultural sobre la esfera pública/privada. Este es el hilo conductor del trabajo de la nigeriana en su obra ‘Eaten by the Heart’, y del que podemos disfrutar una parte.

A través de su cámara, nos invita a pasar a un espacio íntimo —muy íntimo— que genera complicidad y curiosidad a las que hemos sido espectadoras durante estos minutos. Para que sepáis de qué os estamos hablando, os invitamos a que durante once minutos activéis la pantalla completa y disfrutéis de esta incursión al corazón —metáfora muy apropiada en este caso— de sus protagonistas.

 

 

Estos vídeos son sólo un aperitivo de lo que les espera a aquellos afortunados que anden cerca de algunos de los centros culturales que acogen la muestra desde este mes de diciembre, hasta marzo de 2013.

¿es la idea y el sentimiento del amor universal? ¿es el beso monopolio occidental? ¿cuáles han sido los intercambios culturales con respecto a las ideas y demostraciones de amor?

 

[1] Ken Saro- Wiwa uno de los máximos defensores del medio ambiente y de los derechos humanos en Nigeria desde los inicios de los 90. Después de su condena a muerte en 1994, y de su ejecución el año siguiente, Saro-Wiwa se convertió en un mártir para una gran mayoría. Presidió la Ogoni Central Union (1989-1993), fue vicepresidente de la Unrepresented Nations and Peoples Organization(1993) y la presidió la Ethnic Minority Rights Organization of Africa (1992-1995). También de 1993 a 1995 fue presidente del Movement for the Survival of the Ogoni People (MOSOP), un movimiento que ayudó a crear y del que fue uno de los más activos portavoces, especialmente a nivel internacional, hasta su asesinato (2005, Lagarriga, D.)

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Fuentes:

The Progress of Love

Arise Africa

Delux Magazine

Okayafrica

This is Africa

The Lilith Gallery Network

The Menil Collection

CCA Lagos – Centre for Contemporary Art, Lagos

Pulitzer Foundation for the Arts de San Luís

Lagarriga, D. P. (2005): Afroresistències, afroressonàncies. Teixint les altres Àfriques. Barcelona: Oozebap.