Chimamanda desencadena su lado más político

A estas alturas sería descabellado, o como mínimo un error de análisis y de apreciación, negar el compromiso de Chimamanda Ngozi Adichie, posiblemente la novelista nigeriana más influyente de los últimos años y una de las voces autorizadas en la industria editorial internacional, más allá de etiquetas geográficas. Su posicionamiento, por ejemplo, en el ámbito del feminismo es no sólo claro, sino además esclarecedor. Su reivindicación de la diversidad cultural y su reclamación del papel que ocupan las culturas africanas han sido una de sus señas de identidad. Sin embargo, en los últimos tiempos sus posicionamientos públicos han sufrido un cambio sustancial. Para ser más precisos, sus críticas y apoyos a figuras y derivas políticas concretas han cruzado la línea de la política institucional. Su intervención más espinosa ha sido, sin duda, la incuestionable crítica al presidente nigeriano Mohammed Buhari, que seguramente no esperaba que se le abriese una vía de agua en este flanco.

Yvonne Adhiambo Owuor y Chimamanda en la Fiesta del Libro.

Yvonne Adhiambo Owuor y Chimamanda en la Fiesta del Libro de Nairobi. Storymoja Festival 2013.

Chimamanda Ngozi Adichie publicó en The New York Times un auténtico torpedo con forma de artículo de opinión el pasado 18 de octubre titulado “Nigeria’s Failed Promises” en el que destripa completamente el actual gobierno de Buhari. La escritora reconoce que la llegada del presidente nigeriano al poder fue un soplo de aire fresco. “Buhari fue elegido como presidente democrático y yo le di la bienvenida”, asegura antes de afirmar que “él representaba una especie de esperanza”. Se refiere a su promesa de luchar decididamente contra la corrupción y el hecho de haber sido escogido en “una elección que fue bastante libre y limpia”. Sin embargo, el recuerdo de que Buhari ya había ejercido como jefe del Estado pero en la época de los sucesivos gobiernos militares, en 1984, y el análisis de la situación desde que se hizo con la cancillería resultan demoledores.

La novelista menciona la trayectoria de Buhari en la anterior etapa y en apenas un par de frases consigue dibujar un ambiente muy similar al que transmite en su novela Medio sol amarillo. Pero lo más demoledor es el análisis de esta última etapa. Como temas estrellas, la nefasta marcha de la economía, la falta de eficiencia en su lucha contra la corrupción, las tensiones comunitarias internas del país que han degenerado en estallidos de violencia y los problemas de comunicación son, a grandes rasgos, sus críticas principales. “Hay un aire especial en el gobierno que no inspira ese ingrediente vital para una economía estable: la confianza”, afirma Chimamanda, que concluye el artículo escribiendo: “En un país enamorado del humor negro, se ha hecho habitual un saludo entre la clase media actual: ‘¡Feliz recesión!’”.

Una parte de la autoridad de la escritora en sus críticas proviene, precisamente, de su excepcionalidad. El hecho de que haya preferido no inmiscuirse hasta el momento en la política institucional, hace que cuando da el paso, sus palabras suenen todavía más creíbles. La mayor parte de la prensa internacional se ha hecho eco del artículo y una buena parte de los principales diarios nigerianos han reproducido la polémica desencadenada por las palabras de su escritora más universal. Las redes no han sido ajenas a la reprobación de la novelista. Buhari ha sufrido uno los reveses más contundentes por parte de una personalidad pública, que además de prestigio internacional goza de una considerable popularidad en el país.

La crítica al gobierno de Buhari no ha venido sola. En las últimas semanas, la actividad de Chimamanda se ha disparado. A la carta en The New York Times, se suman un texto de agradecimiento a la primera dama estadounidense, Michelle Obama, publicado el 17 de octubre en el suplemento del mismo rotativo norteamericano, el T Magazine. Y, sobre todo, un delicioso texto de nuevo sobre el feminismo.

“Dear Ijeawele, or a feminist manifesto in fifteen suggestions” es el título de un extensor texto que Adichie publicó el 12 de octubre en su página de Facebook. Aparece como una especie de carta a una amiga que le ha pedido consejos para conseguir que su hija (de sólo un día) crezca en un entorno feminista. De nuevo, la escritora nigeriana, como ya ha hecho en otras ocasiones, ofrece una visión del feminismo basado en la sencillez, sin aspavientos, una visión que, desde luego puede resultar provocadora para muchas feministas occidentales. Simplemente vale la pena leerlo y seguramente muchas madres recientes encontrarán consuelo en una forma honesta y muy humana de afrontar la maternidad.

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Carlos Bajo Erro

Carlos Bajo Erro

Licenciado en Periodismo (UN), postgraduado en Comunicación de los conflictos y de la paz (UAB) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Es coautor del ensayo Redes sociales para el cambio en África (IV Premio de Ensayo Casa África). Sus ámbitos de interés y de estudio son la comunicación, las TIC y la literatura. Responsable de las áreas de Comunicación y de Publicaciones y coordinador de la sección de Letras del Magacín. (Barcelona) Contacto: [email protected]
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