Dilemas de norte y sur (IV): Letras tuaregs como granos de arena del desierto

Siguiendo con la voluntad de mostrar otras caras del Malí que ahora sí que atrae la atención de los informativos pero sólo por el conflicto hemos reparado en el universo tuareg. La verdad es que lo que al principio parecía una buena idea se ha convertido en una tarea complicada. No es fácil encontrar casos de autores tuaregs de los que se puedan poner ejemplos. Y tampoco es necesario hacer una larga explicación, basta con aceptar que se trata de un pueblo que tradicionalmente vive bastante aislado (en su gran mayoría) y que en su cultura ha mantenido la importancia del relato oral, que como ya hemos comentado en otras ocasiones tiene dificultades para ser convenientemente reconocido en la literatura occidental.

En todo caso, y a modo de aperitivo, podemos citar dos nombres. Dos casos muy diferentes que pueden servir, como hacemos siempre, al menos para despertar un cierto interés. Se trata, por un lado de Moussa Ag Assarid y, por otro, de Mohamed Ag Erless. El primero de ellos se ha adaptado a las exigencias del mercado literario mayoritario y se ha convertido en autor de libros en los que relata su propia experiencia. El segundo, sin embargo, ha tratado de adecuar la tradición tuareg a los gustos occidentales y se ha recogido cuentos, proverbios y adivinanzas tuaregs, un escaparate para la literatura oral de su pueblo.

Moussa Ag Assarid. Fuente: Wikimedia

Moussa Ag Assarid. Fuente: Wikimedia

Moussa Ag Assarid se hizo conocido con un libro traducido al español como En el desierto no hay atascos. Un tuareg en la ciudad. Este joven escritor tuareg despierta simpatías constituyendo un ejemplo viviente de los clichés del pueblo tuareg y en sus intervenciones no pierde la ocasión de cantar a la arcadia perdida de un desierto que lejos de aparecer como un lugar inhóspito se presenta como el paraíso de la tranquilidad, la calma y la autenticidad del ser humano. En En el desierto no hay atascos… Ag Assarid refleja el contraste, por otro lado evidente, de la sociedad nómada de pastores y la occidental. Más allá de las reflexiones sobre manidos choques culturales (el agua que fluye de los grifos, la inmensidad de las camas o la prisa de las calles de la ciudad) y de que Ag Assarid aparezca como un moderno Tarzán en la urbe, es indudable que permite acercarse a una manera de vivir muy diferente a la que estamos acostumbrados y que la comparación pone, al menos, en tela de juicio las prioridades y los valores de occidente.

La figura este autor es de película: el niño nacido en un incierto lugar del desierto entre Tumbuctú y Gao que un día tiene un encuentro casual con unos periodistas participantes en el Rally Paris-Dakar que le regalan un ejemplar de El principito. A partir de ahí, el entonces niño analfabeto se propone ser capaz de leer ese libro que le ha fascinado, consigue ir a la escuela y después a la universidad en Francia. Sus intervenciones en los medios aparecen perladas de frases lapidarias que ayudan a reforzar la imagen del desierto que pretende transmitir, al estilo “vosotros tenéis los relojes y nosotros tenemos el tiempo” o la explicación del título de su libro “en el desierto no hay atascos, porque nadie intenta adelantar a nadie”. Más allá de esta imagen Ag Assarid se presenta con una encomiable voluntad de transmitir la cultura del desierto y se ha convertido en un activo militante para llevar la educación, a través de la financiación de una escuela a los recónditos rincones del desierto y se presenta como un “musulman, no fanático”. Su presencia ya es algo y su dibujo de la cultura tuareg es más que nada.

Portada de En el desierto no hay atascos

Portada de En el desierto no hay atascos

 

Mohamed Ag Erless. Fuente: La Sahelienne

Mohamed Ag Erless. Fuente: La Sahelienne

Por otro lado, Mohamed Ag Erless tiene una aproximación más académica, este tuareg de la región de Kidal se ha empeñado en recoger parte de la cultura del desierto a través de la recopilación de algunas piezas típicas de la literatura oral, fundamentalmente cuentos, proverbios y adivinanzas como en Il n’y qu’un soleil sur terre.

Una de los principales valores de Ag Erless es que ha realizado la mayor parte de su labor de recopilación de las expresiones orales de la cultura tuareg, precisamente desde centros de estudios de Bamako. Un artículo de Cécile Leguy en la revista Cahiers d’études aficaines pone de manifiesto algunas de las dificultades fundamentales de la labor de Ag Erless (que coinciden con las de todos los intelectuales que se han desvivido por recuperar la tradición oral): “Mohamed Ag Erless menciona en su introducción las dificultades con las que se ha encontrado en la transcripción de los textos, en la medida en la que la lengua de los tuaregs no ha sido objeto de un análisis lingüístico de conjunto y que todavía no existe un sistema unificado de los distintos dialectos tuaregs”.

Portada de Il n'y qu'un soleil sur terre

Portada de Il n’y qu’un soleil sur terre

A pesar de estos desvelos el autor ha realizado el esfuerzo de realizar esta labor de sistematización y de recuperación, por un lado para garantizar la supervivencia de esta tradición oral y, por otro, para difundirla, para darla a conocer, para ponerla en el “envoltorio” que el intolerante mundo de la cultura occidental exige a la literatura.

Ambos autores ponen de manifiesto una característica fundamental de la cultura tuareg y es la consideración de “gens de parole”, lo que supone la importancia que da este pueblo a las palabras, ya sea en su forma de conducirse o en los relatos orales y lo que no se debe olvidar, igual que pasa con los griots en muchos lugares de África, dar importancia a la palabra supone dar importancia también a los silencios, es decir, tiene tanto valor lo que se dice como lo que se calla.

Fuentes:

– Ag Assarid, Moussa. En el desierto no hay atascos. Un tuareg en la ciudad. Editorial Sirpus, Barcelona, 2006.

– Ag Erless, Mohamed. Il n’y a qu’un soleil sur terre. Contes, proverbes et devinettes des touaregs Kel-Adagh. Harmattan, Paris, 2010.

– Cécile Leguy, « Ag Erless, Mohammed. – « Il n’y a qu’un soleil sur terre ». Contes, proverbes et devinettes des Touaregs Kel-Adagh. Aix-en-Provence, Institut de recherches et d’études sur le monde arabe et musulman, 1999, 84 p. (« Travaux et documents de l’IREMAM » no 20). », Cahiers d’études africaines [En ligne], 163-164 | 2001, mis en ligne le 25 mai 2005, consulté le 21 janvier 2013. URL : http://etudesafricaines.revues.org/129

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Carlos Bajo Erro

Carlos Bajo Erro

Licenciado en Periodismo (UN), postgraduado en Comunicación de los conflictos y de la paz (UAB) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Es coautor del ensayo Redes sociales para el cambio en África (IV Premio de Ensayo Casa África). Sus ámbitos de interés y de estudio son la comunicación, las TIC y la literatura. Responsable de las áreas de Comunicación y de Publicaciones y coordinador de la sección de Letras del Magacín. (Barcelona) Contacto: [email protected]
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  1. […] general. Le patriote et le djihadiste es un caso curioso, un ejercicio valiente, firmado por Mohamed Ag Erless, un autor del que ya hemos hablado en esta sección, y Djibril Koné. Ambos tienen una relación […]

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