Otsiemi: dibujo en negro de Gabon

voleurs-de-sexeUnas fotos comprometedoras que se mezclan con un atraco de altos vuelos y con una inaudita oleada de reducciones de penes conforman el grueso del argumento de Les voleurs de sexe. La masonería, el poder y la brujería son los ingredientes que terminan de aliñar esta trama policiaca. Con todos esos elementos, Janis Otsiemi construye el último de sus trabajos en el que demuestra cómo la novela negra es una buena manera de hacer un retazo de la sociedad gabonesa en la que está inmerso el autor. Ya se ha hablado en esta sección de la figura de Otsiemi, como una de las figuras más destacadas de la literatura de misterio del continente y de su capacidad para retratar los bajos fondos de Libreville.

Aunque, evidentemente, su escenario de maleantes, prostitutas, borrachos y hampones locales no es representativo de una sociedad, la trama que dibuja Otsiemi ayuda a proyectar algunos de los rasgos de la actualidad gabonesa. Las luchas de poder, el importante peso de la magia y la brujería, las sociedades secretas o los favores debidos son algunos de los elementos que Les voleurs de sexe pone de manifiesto con un ritmo narrativo magistral. La última novela de este prometedor escritor no ha abandonado el ambiente del lumpen de las anteriores pero muestra cada vez un estilo más sólido y atractivo.

Janis Otsiemi muestra una especial querencia por los bajos fondos de Libreville y, a pesar de que se ha ido haciendo un hueco en el panorama de la novela negra en francés, con las publicaciones de la editorial gala Jigal Polar, se ha resistido a abandonar el país. Un país en el que por otro lado el ambiente político resulta en ocasiones asfixiante con una de las últimas dinastías republicanas del continente. El férreo control que ejercen los Bongo (la familia que dirige los destinos del país desde hace casi cuatro décadas, primero a través de Omar Bongo y después con su hijo Ali Bongo) no impide que Otsiemi adorne una cierta crítica social al estado petrolero en su trama policiaca.

“Gabón es, sin ninguna duda, uno de los países cuya clase política no se ha renovado en los últimos treinta años. Los que hoy están en el poder y en la oposición son todos producto del difunto presidente Omar Bongo Ondimba. Y esta élite no es un modelo, ¡ni mucho menos! Lo que está en juego, durante las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en 2016, entre Ali Bongo y sus antiguos amigos que se han convertido en la oposición, no será más que una guerra de sucesión cuyo epílogo se vivió en 2009”, aseguraba el escritor en un artículo de Le Monde, publicado en octubre de este año.

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

En Les voleurs de sexe tres maleantes de poca monta se encuentran con una serie de fotos comprometedoras en el escenario de un accidente de tráfico. Los protagonistas tratarán de sacar ventaja de estas imágenes en las que se ve a los principales responsables del país en una ceremonia masónica, que socialmente se relaciona estrechamente con la brujería. La voluntad de vender las fotos se cruza con las investigaciones de la policía y, a su vez, con un extraño episodio sobrenatural. Los rumores dicen que en las calles de Libreville anda suelto un grupo de extraños individuos capaces de reducir los penes de sus víctimas sin ni siquiera tocarlos, “los ladrones de sexo”. Esta oleada de extraños asaltos amenaza con desestabilizar una sociedad en la que la virilidad aparece como un pilar inapelable.

Numerosos críticos han destacado como secreto del éxito de este escritor, además de sus historias, la frescura de su lenguaje. Otsiemi ha creado un léxico que mezcla el francés y las palabras de las lenguas locales. Pero también ha demostrado su capacidad para crear palabras en una suerte de lenguaje poético urbano, siempre impregnado del sabor de los bajos fondos, de los vapores del alcohol, el ambiente de los maquis (restaurantes/bares populares) y los flirteos de las prostitutas. La corrupción y las relaciones que configuran los tejemanejes petroleros terminan de salpimentar la prosa de Otsiemi.

Más allá de la lengua, el propio autor ha señalado que la presión y el control de los poderosos enriquecen sus narraciones. “A veces me ocurre que siento la necesidad de autocensurarme, es decir, de tomar algunas precauciones para evitar generarme molestias. Esto me obliga a utilizar eufemismos, a crear un lenguaje, a retorcer la lengua hasta los límites del hermetismo para escapar de esta autocensura”, explicaba en el mismo artículo de Le Monde.

A su manera, Janis Otsiemi dibuja la sociedad gabonesa y lo hace de manera crítica. Y no sólo eso, sino que además lo hace con maestría. Engancha y entretiene.

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Carlos Bajo Erro

Carlos Bajo Erro

Licenciado en Periodismo (UN), postgraduado en Comunicación de los conflictos y de la paz (UAB) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Es coautor del ensayo Redes sociales para el cambio en África (IV Premio de Ensayo Casa África). Sus ámbitos de interés y de estudio son la comunicación, las TIC y la literatura. Responsable de las áreas de Comunicación y de Publicaciones y coordinador de la sección de Letras del Magacín. (Barcelona) Contacto: [email protected]
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