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La lucha africana frente a los crímenes contra periodistas

Desde el siglo XIX, los y las periodistas africanas han pasado a ser los personajes clave en el orden y opinión pública de la modernidad de sus países, hecho que no siempre ha gustado a las autoridades. Por ese motivo, muchas personas han sido obstaculizadas, privadas de libertad o forzadas al exilio. Hoy, 2 de Noviembre, en el Día Internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas, os presentamos una recopilación de 5 países con escritores/as y periodistas críticos/as del continente africano que han sido golpeadas por los gobiernos de sus países de origen y foco de denuncia.

En la clasificación de 2017 de Reporteros Sin Fronteras, se observa que España ocupa el lugar 29, por debajo de países africanos como Namibia (24), Ghana (26) y Cabo Verde (27). Las peores posiciones se las llevan Eritrea (179), Sudán (174) y Yibuti (172). Con la necesidad de reivindicar el respeto y el compromiso con la libertad de prensa y profundizar en la reflexión sobre el papel imprescindible de los y las profesionales de los medios de comunicación en África, queremos dirigir la atención hacia 5 países cuya situación es peligrosa en cuanto a la libertad de prensa:

ERITREA

Es considerada la Corea del Norte africana, por la represión que sufre la prensa. Apenas se encuentran editoriales privadas, lo cual afecta a periodistas que mueren detenidos/as, se exilian o pueden llegar al suicidio. Es por ello que Eritrea es foco de presión internacional por la coacción del régimen y por crímenes contra la humanidad.

Actualmente, Dawit Isaak, periodista sueco-eritreo, se encuentra en paradero desconocido después de ser detenido en 2001 por el régimen al difamar sobre una restauración democrática. Hay rumores, no corroborados, de que murió bajo la tutela del Estado.

Un caso similar es el de la periodista Seyoum Tsehaye, del que nos habla la presidenta de OneDaySeyoum, organización por la liberación del eritreo. Tsehaye sigue privado de libertad desde hace 16 años por supuestas declaraciones (nunca corroboradas con pruebas) contrarias al régimen de Afewerki.

SUDAN

Es uno de los territorios más desafiantes de todo mundo para la comunicación, estando en la sexta posición mundial de países con menor libertad de expresión. Desde la subida al poder de El-Béchir (1993), centenares de periodistas han sido arrestados/as, encarcelados/as o procesados/as. El ejemplo más reciente es el del columnista Mohamed Zine al-Abidine al que han condenado a 6 meses de prisión por “violar el código ético de periodismo” a raíz de las acusaciones de corrupción a la familia del presidente.

Zeinab Mohammed Salih, es otro ejemplo. La periodista perteneciente a una de las minorías étnicas del país, aspecto que declara “le ha agregado dificultades” puesto que el presidente pertenece a uno de los grupos mayoritarios (Ja’alin) y ha llegado a usar con brutalidad la fuerza militar contra las minorías religiosas y étnicas del país. Zeinab fue perseguida por escribir en periódicos sudaneses como The Nile sobre el auge del mercado ilegal de armas, el trafico de personas y la censura periodística.

La periodista independiente Zeinab Mohammed Salih es co-fundadora de la red Sudanesa de información sobre los derechos humanos. Ha escrito para The Guardian y The Nile. Fuente: The Nile.


GUINEA ECUATORIAL

Portada de “La pesadilla de Obi”, cómic ilustrado por Ramón Nsé Esono (JamónyQueso)

Con leyes que ponen en serio riesgo la libertad de prensa, ocupa el décimo lugar en la lista mundial. Motivo por el que muchos/as escritores/as han sido arrestados/as y/o expulsados/as del país.

En los últimos meses, Ramón Nsé Esono, ilustrador residente en Paraguay, fue detenido en la capital ecuatoguineana durante un viaje, después de un interrogatorio sobre su crítica hacia el líder político Obiang. Los motivos de la detención no se han hecho públicos pero sigue privado de libertad mientras diversas plataformas denuncian lo ocurrido.

Otro de los escritores perseguidos, motivo por el cual lleva cincuenta años en el exilio, es Donato Ndongo. Considerado uno de los mayores escritores ecuatoguineanos, respondía ante El País que está “intentando concienciar a la población sobre la situación de opresión” mediante la literatura. En la entrevista, expuso que a pesar de estar en el exilio, “sus publicaciones dependen de las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial”, lo cual evidencia las estrechas relaciones y complicidad entre los regimenes de ambos países.

SOMALIA

5º país africano con menor libertad de expresión, vive una situación límite a causa de un gobierno inestable desde hace décadas, y de la presencia en el país de las fuerzas de Al-Shabaab, que sufre constantemente, como hemos visto en las últimas semanas, los asesinatos en Mogadishu, la capital, tanto como en otros puntos del país

Fruto de la delicada situación que viene arrastrando Somalia, la escritora y activista Waris Dirie huyó del país con tan sólo 13 años, y hasta entonces se ha dedicado a denunciar la MGF en distintos medios.

La activista por los derechos humanos Waris Dirie escapó de un pequeño pueblo en Somalia y se convirtió en top model. Imagen de Reuters.

También Warsan Shire, poetisa de la diáspora somalí, ha sensibilizado acerca de la MGF. Asimismo, en su obra habla de la vida de mujeres refugiadas a causa del conflicto. Es un ejemplo su poema “Conversations about Home”. Pero no son las únicas, lógicamente. Otra de las voces que se erigen para defender los derechos de los somalíes es el periodista Mohamed Adan Dirir, recientemente sentenciado a 18 meses de prisión por acusar a escuelas privadas del país de corrupción.

BURUNDI

Cuyo presidente ha sido considerado un “depredador de la libertad de prensa” por RSF, ocupa la posición 160 en la clasificación mundial. Actualmente el país se encuentra en una situación sociopolítica de inestabilidad que empuja a miles de personas a refugiarse en otros países vecinos. Este es el caso de Domitille Kiramvu, periodista refugiada en Bélgica tras recibir amenazas de muerte del presidente Nkurunziza por denunciar la desaparición de personas de la oposición política en Radio Publique Africaine (RPA). La periodista se basó en pruebas sobre fosas comunes y asesinatos extrajudiciales que fueron denunciados por organizaciones como Amnistía Internacional.

Otro periodista, Jean Bigirimana sigue desaparecido después de un año, como denuncia IWACU. Su familia ha sido obligada a exiliarse en Ruanda, según cuenta su mujer, “a causa de amenazas de muerte por difamar informaciones que deshonraban el país”.

La diversidad cultural de Barcelona pone el foco en África

En el interior de un espigado edificio de color gris en Barcelona presentado como Centre Cívic Navas se encuentra la primera pieza del ciclo de Diversitats, Cultures del Món. Llama la atención por la explosión de colores de telas estampadas con diversos motivos, al estilo de Vlisco, la exposición de tejidos de LALOLA d’Àfrica. Están expuestas en marcos de madera, tejidas en pequeños pantalones y faldas, y doblegadas en pequeñas zapatillas. Allí nos encontramos con Oriol Pallarès, el coordinador de la programación.

El barrio de Navas se encuentra en la franja este de la ciudad de Barcelona, en el distrito de Sant Andreu. En el conjunto del barrio se reúne un 27,9 % de población migrada, de la cual el 4,6 % nacieron en el continente africano, siendo las nacionalidades más presentes del sur del Sáhara Senegal, Guinea y Nigeria.

La propuesta de Diversitats, Cultures del Món, nace en un intento de poder especializarse como centro en un ámbito que a la vez pueda acoger y exponer diversas perspectivas de distintas disciplinas. Este foco, por lo tanto, contempla la exposición de aspectos tanto artísticos, culturales como sociopolíticos. Con ello, y por su cometido ineludible al servicio de la comunidad, este espacio pretende dar a conocer otras realidades a habituales del centro cívico.

Este ciclo empieza casi por casualidad en la región del Oeste Sur-sahariano, nos cuenta Oriol. Empezó tirando del hilo de Marga Mbande, y de allí comenzó a conocer a otros artistas. “Es como si se hubiesen manifestado los vínculos dentro de la comunidad de la diáspora africana en Barcelona”. Así, en la programación, encontramos estilos de lo más variados. Como nos explica Oriol, las jornadas pretenden huir de la folclorización de las culturas africanas y de la representación del continente africano como una región donde aparentemente la cultura tradicional es imperante. Por eso, han decidido aunar sonidos de la modernidad y la hibridación intercontinental, así como los más tradicionales.

Marga Mbande.

El programa fue inaugurado la primera semana de Octubre con el espectáculo de Ndione Michel Doudou, pero en los próximos días encontraremos artistas de distintos orígenes e identidades artísticas, como son Ngomez Nokass y Betty Akna.

Griots de Senegal y un espacio de creación para la infancia

Ngomez Nokass, que significa algo así como “salsa picante de distintos ingredientes de la familia Ngom”, como nos cuenta Mamadou Ngom -componente del grupo-, no es la primera vez que actúa en la ciudad condal. El colectivo ya lleva 15 años en Barcelona, 10 de los cuales participando al son del djembé, del sabar, del djun djun, del soruba y la tama en su vida festiva y pública.

Ngomez Nokass.

Nos explica, además, sorbiendo de un café en una terraza cualquiera, que Ngomez Nokass es un concepto originario de la familia de griots a la que pertenece, ya desde Senegal y que viajó junto a su tío para consolidarse en Barcelona. Es así como sus espectáculos no pretenden ser únicamente animados, festivos, enérgicos y frescos –que también-, si no que además procuran dejar un mensaje. “Queremos que cuando el público se vaya, tenga algo de lo que hablar”, como expresa Mamadou. Por ello explican las canciones a la audiencia y hacen vibrar al ritmo de los mensajes de sus composiciones, que tratan de distintos temas, como por ejemplo el agradecimiento a sus madres.

Asimismo, como griots con la idea de llegar a distintos públicos, ofrecen también un taller, un espacio de creación para la infancia en el que desde la producción de sonido y movimiento se promoverán los mensajes que inspiran sus canciones. Podréis encontrarlos el 10 de Noviembre para el taller de creación, y para la tralla final, el 16 de Noviembre.

Una exposición sonora de colores:

Betty Akna. Imagen de Afroféminas.

El 21 de Diciembre también es una fecha a reservar. Estará Betty Akna ofreciendo una explosión sonora de colores. La artista vuelve a Barcelona, la ciudad dónde se crió, y de la que nos declara, recordando el pasado, que le tiene un cariño especial y agradece todo lo bueno que ha podido aprender; contenta y honrada por participar en una iniciativa cultural y artística dirigida a África.

La cantante llega después de vivir durante unos años en Guinea Ecuatorial, una experiencia que, recalca, le ha hecho crecer y completar su identidad sonora. Como expresa “no es lo mismo escuchar las canciones en un reproductor de música que vivirlas en el terreno y directamente con los artífices de ella”. Betty Akna, consciente de este proceso, pretende ser uno de los referentes culturales de tanto personas migrantes como autóctonas. Así expresa la artista su voluntad: “Ser embajadora artística de una cultura, de una realidad existente pero desconocida y/o distorsionada por muchos, e inspirar a las personas en general y a los africanos en particular a amar su cultura y compartirla“.

Además una de las particularidades que ha podido añadir a su música, alma y voz ha sido la lengua Ndowe en algunas de sus composiciones como en “I miss you” o “Lembo la mboka ame”. Aspecto que además de ofrecer sonoridades y fonemas singulares al canto, da la oportunidad a generaciones actuales como futuras. “Escuchar esta lengua y parte de la carga cultural de ésta, no se perderá” como nos expresa desde el sentimiento la artista.

Grigri Pixel o la magia de activar una vida en común

*Por Carmen Lozano Bright

Iwaya Community Art Festival, ICAF, Lagos 2016. Imagen de Aderemi Adegbite.

Dijo Marina Garcés en su reciente pregón inaugural de las fiestas de la Mercè que ella regresa a Barcelona, a su ciudad, porque en ella encuentra que aún hay un sentido de la vida en común. A pesar de las tensiones, de los nacionalismos, de los independentismos, del turismo en auge, de la mercantilización y de infinitas formas de hacer y pensar.

Esta semana da comienzo en Madrid la segunda edición de Grigri Pixel: un programa de residencias, talleres y seminarios que durante el mes de octubre será una suerte de laboratorio de esa vida en común imaginada, experimentada y muchas veces olvidada de la que habla Garcés. En regiones del oeste de África, “grigri” significa amuleto, objeto que cuida. Un amuleto nos protege de posibles daños o amenazas y a su vez es capaz de influir en situaciones y lugares. Grigri Pixel es una metáfora habitada, colectiva y encarnada en el mundo cotidiano de esta idea de amuleto protector.

El programa, en el que participarán artistas y activistas, pensadores e intelectuales provenientes de diferentes países de África, tiene como reto la fabricación de un objeto que dé cuerpo a eso que entendemos por “grigri”. Para la construcción de este cacharro mágico, aterrizan en Madrid cuatro personas representantes de iniciativas transformadoras africanas. Se trata de Aderemi Adegbite del Iwaya Community Festival ICAF (Lagos, Nigeria), Ismael Essome Ebone de Madiba & Nature (Kribi, Camerún), Afate Gnikou Kodjo de Woora Make (Lomé, Togo) y Mané Toure Ndèye de Côté Jardin (Dakar, Senegal).

Estas cuatro personas, seleccionadas a través de una convocatoria pública, trabajarán de manera colectiva con una treintena de colaboradores y agentes cómplices del tejido cultural local: el ingeniero electrónico Yago Torroja, el arquitecto David Pérez de Enorme Estudio, la investigadora Blanca Callén, la comisaria Susana Moliner como coordinadora del programa y el centro cultural Medialab Prado. El programa de este año está apoyado además por el programa Acerca de Cooperación Española, Intermediae-Matadero y el propio Medialab.

Iwaya Community Art Festival, ICAF, Lagos 2016. Imagen de Aderemi Adegbite.

Igual que las propiedades de un amuleto no son universales, el grigri que se construirá en Madrid tendrá unas cualidades muy concretas. Está pensado con y para el Espacio Vecinal Arganzuela (EVA), un lugar de uso comunitario y autogestionado en el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi. A pesar de que aún no se sabe qué forma tomará este objeto, se ha hecho un diagnóstico previo de necesidades, amenazas, posibilidades y deseos con la comunidad de EVA. Para conocer el grigri, habrá que esperar al 14 de octubre y acudir a su fiesta de presentación en EVA. Pero una cosa es segura: el diseño será de código abierto, replicable y modificable.

En 2016, la primera edición de Grigri Pixel en Madrid trabajó entorno a la energía sostenible junto al jardín comunitario Esta es una plaza de Lavapiés. Este año, los saberes que se pondrán en juego serán el reciclaje y la sostenibilidad, la fabricación digital, la alimentación sana y la mediación comunitaria a través de prácticas artísticas y colaborativas.

En paralelo a la construcción de este objeto se desarrollará un taller de videomapping (proyección de imágenes en superficies como edificios y fachadas) con el software libre MapMap. Esta iniciativa, del grupo de investigación AVFloss de Medialab Prado contará con uno de los co-desarrolladores del programa, Bay Dam, procedente de Senegal.

El cartel de Grigri Pixel incluye el encuentro ‘Lo invisible, lo común, lo mágico: espacios y conocimientos colaborativos entre África y Europa’ el sábado 7 de octubre a las 17:00h en Intermediae-Matadero para explorar cuáles son los retos comunes y las problemáticas urbanas contemporáneas en las ciudades de África y Europa en complicidad con seis pensadores y creadores contemporáneos: Marina Garcés (filósofa), Achille Mbembe (historiador), Abu Ali (artista visual), Paz Núñez (arquitecta), Ken Bugul (escritora) y Simon Njami (crítico de arte).

Si “la cultura es otra cosa, es la posibilidad de relacionar, con sentido, los saberes y la vida”, como indicó Garcés al inaugurar las fiestas grandes de Barcelona, Madrid da la bienvenida a este entorno de posibilidades durante Grigri Pixel 2017. 

Citas públicas

 

“Fashion Cities Africa”: cuatro ciudades africanas a la última

La mayoría de mi ropa está hecha en África Occidental. Desde hace 21 años he tenido ropa de Abidjan, N’djamena, Dakar y Accra. Ya tengo una rutina. Si estoy en esos países tres o más días por trabajo, me guardo la primera mañana, ignorando jetlags y resacas, y me voy a los mercados para comprar tanta tela como me permita mi per diem. Por 200 dólares, puedes llenar una maleta de ropa. (…) He tenido una fantasía concreta durante años. Que Accra, Lagos, Dakar y Abidjan construía unos talleres gigantes cerca de sus aeropuertos, donde cientos de sastres increíblemente bien entrenados trabajan, y puedes llegar, comprar tela y encargar ropa (…). Fashion Cities Africa.

Biyavanga Wainaina, abre así el libro “Fashion Cities Africa”, editado por Hannah Azieb Pool y que recorre cuatro ciudades del continente para explicar la escena de la moda en cada una de ellas: Nairobi, Casablanca, Lagos y Johannesburgo. Una celebración que destaca el trabajo de diseñadores de moda, de joyas, blogguers y estilistas. El libro está inspirado y apoyado en la recién clausurada exposición “Fashion Cities Africa”, del Brighton Museum.

Los criterios para seleccionar estas ciudades, por la falta de espacio para mostrar todas las propuestas de un continente inagotable, fueron una cuestión de diversidad (regional, geográfica y económica) y por sus grandes credenciales en cuanto al mundo de la moda. La editora, Azieb, afirma de además este libro “pretende retar los estereotipos sobre lo que significa ‘la moda africana’ y cambiar la narrativa visual de la estética ‘africana'” (comillas inclúídas en el texto orginal)

Cada una de las ciudades tiene su propio capítulo con un pequeño ensayo que repasa el panorama general con entrevistas a personas influyentes del mundillo, con retratos y fotografías realizadas por fotógrafos oriundos: Sarah Marie Waiswa (Nairobi), Deborah Benzaquen (Casablanca), Lakin Ogunbanwo (Lagos) y Victor Dlamini (Johannesburgo). Abalorios masai, kangas kenianos, telares de Ase-Oke, caftanes hechos a medida o el ya tan extendido wax, son estilos afro-céntricos que están influyendo los armarios de aquellos que están a la vanguardia de la moda allí y saliendo a la palestra internacional.

De punta a punta del continente: radiografía de las últimas tendencias a través de cuatro ciudades

Nairobi: la ropa de segunda mano es lo de hoy

2manysiblings: Velma Rossa y Papa Petit. Foto: Sarah Waiswa

El Gikomba Market es el mercado de segunda mano más grande de la región oriental de África y en él podemos encontrar secciones de mujer, niñas y niños, accesorios, etc. Un caos urbano que recuerda a la zona comercial del centro de muchas ciudades europeas en época de rebajas. Mitumba, o Toi (a las afueras de Kibera) son otros de los mercados de segunda mano y parece que importantes gurús de la moda como los blogueros “2ManySibilings” o “KenyanStilista.com” van vestidos de mercadillo, de forma austera, pero con estilo. El estilista Sunny Dolat, que lleva la marca Chico Leco habla de un renacimiento en Nairobi en la industria creativa.

Velma Rossa & Papa Petit (2ManySibilings), Ami Doshi Shah (I am I), Adèle Dejak, Ann Mccreath (Kiko Romero) y Anthony Mulli (Katchy Kollections), son los destacados en esta zona del continente.

Casablanca: la reinterpretación del caftán

Amine Bendriouich. Foto: Deborah Benzaquen

Con diferentes influencias por su situación geográfica y política, Marruecos vivió una primera ola de diseñadores que emergieron en los años sesenta y que fue el precedente de la segunda, en los ochenta y noventa. El caftán es un arte inimitable que pasa por muchas manos especialiadas en cada uno de los detalles: hilado, botones, puntilla, etc. A pesar de ello, diseñadores como Bendriouich afirman que “su posición es en contra de la hegemonía de los caftanes, por haberse convertido en auto-exotizados”. Y diseñadoras como Ghitta Laskrouif coge detalles tradicionales, como el mdemma (cinturón) y los usa de una manera diferente.

En este capítulo dedicado a Marruecos, Amine Bendriouich (Amine Bendriouich Couture & Bullshit, ABCB), Amina Agueznay, Yassine Morabite (Zazlouz), Said Mahrouf y Zhor, Chadia y Aida Rais, son las diseñadoras y artistas destacadas.

Lagos: el boom con gran presencia de mujeres

Nike Davies Okundaye

La independencia de Nigeria de los británicos en los años sesenta, hizo que la moda fuese una forma de expresar una renovada identidad cultural. Así que las élites urbanas mezclaban modas europeas con las creaciones de los sastres locales, con estilo nigeriano. Durante la guerra civil de los setenta siguieron emergiendo pioneros de la moda, pero no fue hasta los 2000 caundo se fue formalizando la industria de la moda en el país. El surgimiento de revistas como Arise, o las redes sociales son una oportunidad para poner en la escena la moda nigeriana y sus creadores. Hoy en día, los nuevos diseñadores de Lagos, reutilizan tejidos y sistemas tradicionales, como el adire, o la doble envoltura del Delta de Níger. Nigeria tiene un fuerte potencial de exportación e influencia en el mundo de la moda, como aseguran algunos artistas entrevistados, que además, una gran parte de las creadoras son mujeres, reivindicando así su independencia a través de la moda.

Nike Davies Okundaye (Nike Art Centres), Yegwa Ukpo (Stranger), Amaka Osakwe (Maki Oh), Zara Okpara (PR Consultant), Reni Folawiyo (Alàra), son los diseñadores destacados de esta ciudad.

Johannesburgo: lo étnico, lo político, la identidad y la moda

Bongani Madondo

El apartheid y la política dibujan claramente el paisaje de la moda en la capital sudafricana, reflejando una diversidad que caracteriza desde un punto de vista étnico y lingüístico al propio país. La mezcla de estilos entre puntos de la ciudad como Soweto, Hyde Park, East Rand o Alexandra, ponen de manifiesto el gusto por la experimentación estética en torno a la identidad, la clase social o la influencia étnica. La autodefinición de la escritora y comisaria Bongani Madondo, quizá es una muestra del crisol de estilos que esta gran “ciudad del oro” alberga: “Mi estilo es una combinación de vintage, los salones de jazz de Harlem y Sophiatown en los 50/60’s, y la locura liberadora de la estética punk-rock. Afro-dandy se encuentra en el centro de la ciudad con el Afro-punk”. También hay hispers almorzando en los mercados de Neighbourhoods Market o comprando ropa en Main in Maboneng.

Thula Sindi, The Sartists, Maria Mccloy, Marianne Fassler (Leopard Frock), Anisa Mpungwe (Loin Cloth & Ashes) son los diseñadores y artistas destacados de la escena de la moda en Joburg.

¡A quemar zapatilla! Presentación de Moto Kiatu en Madrid

Electronic Music began in Africa

Bajo este eslogan, hace escasas semanas, presentamos Moto Kiatu, un proyecto pionero en España para la promoción de los sonidos electrónicos procedentes de África y de los productores y Dj’s que actualmente forman parte de la escena internacional.

Estamos preparando muchas sorpresas para este 2017, pero primero nos encantaría que, el próximo sábado 18 de febrero, a partir de las 19:30, vengas a conocer más sobre qué es Moto Kiatu y por qué existimos y que compartas un rato de buena música con un gran paseo musical por todo el continente visitando estilos como el kwaito, kuduro, coupé decalé, afro house o qgom. Todo ello acompañado de unas cervezas y un delicioso aperitivo de inauguración.

Para esta primera sesión inaugural, estaremos los DJ’s residentes del colectivo: Savannah (Sweat Dealers), Malaria (Sweat Dealers), Sinsistema (Sonidero Mandril) y veinn (Wiriko/Sonidero Mandril)

¿Cómo asistir?
Puedes venir a este evento únicamente con invitación, ya que lo realizamos en una asociación cultural que nos cede el espacio. Por ello, es necesario registrarse como miembro (lo que no implica ningún coste), donde te indicaremos la localización exacta de esta fiesta de inauguración de una era.

Obtén tu invitación para asistir rellenando el formulario que se encuentra en nuestro sitio web Moto Kiatu

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Moto Kiatu, el proyecto de Wiriko pionero en cultura electrónica africana

¡Wiriko inaugura un nuevo y electrificante proyecto…!

motokiatu

Aunque la música lleva más de medio siglo pasando por filtros electrónicos, con el boom de las tecnologías y el surgimiento de equipos de hardware y software asequibles, la música electrónica se ha convertido en mainstream, particularmente en África. Hoy, los músicos componen y graban en la comodidad de sus estudios caseros, y ya no requieren grandes presupuestos y costosos estudios. Por eso no es exagerado decir que la mayoría de los éxitos radiofónicos en el continente africano, siempre pensados para la pista de baile, dependen, en menor o mayor grado, de ordenadores.

Desde nuestro inicio, la sección de música de Wiriko se ha hecho eco de algunas de las propuestas más “electrificantes” del continente. Estuvimos aprendiendo de proyectos como el coordinado por Goethe-Institut en Nairobi, Ten-Cities y la cultura de club en África, y entrevistado a artistas pioneros en el estilo como los congoleños Konono No.1 y Batida, el centroafricano Boddhi Satva o el sudafricano Spoek Mathambo. Pero no teníamos suficiente y empezamos a apasionarnos por todas las subculturas musicales que hoy suenan en las principales discotecas de África, pero que también resuenan en Lisboa o Berlín.

Las subculturas musicales que surgen del continente lo hacen con fuerza, aunque difícilmente llegan a nuestras pistas de baile. Sonidos que se basan principalmente en la electrónica, manteniendo las características más tradicionales y arraigadas a la cultura popular de las sociedades en las que surgen. ¿Cómo podríamos no interesarnos por toda la ola de innovación y creación electrónica africana siendo un medio especializado en culturas africanas contemporáneas?

Creamos una marca propia, Wiriko Sounds, para trasladar nuestra pasión por los sonidos africanos al gran público, colaborando asiduamente con el Rototom o Pirineos Sur, dos de los principales festivales de música del país. Y poco a poco, nos fuimos dando cuenta del vacío en electrónica africana que había en España. Así que decidimos también abrir senda en la organización de conciertos, inaugurando la primavera de 2016 con la banda sudafricana Batuk, a la que programamos en Madrid, en una especie de experimento sociológico para conocer el afán de este tipo de sonidos entre la audiencia del país. ¡Y funcionó!

Ahora, nace Moto Kiatu. “Zapatilla caliente” en kisuajili, es una apuesta por la transmisión de nuevos sonidos y ritmos procedentes de África y su fusión con los sonidos electrónicos. Con este proyecto impulsado junto a los colegas de Sonidero Mandril y Sweat Dealers, queremos dar visibilidad a las nuevas producciones de electrónica africana que suenan en los clubs, a través de conciertos y sesiones #MotoKiatu. A partir de distintas actividades vamos a impulsar una escena de nuevos sonidos aún desconocidos en nuestro país con Moto Kiatu como un espacio pionero en música, cultura y baile, y que muestra la variedad de los intercambios musicales más innovadores que existen entre África y otros puntos del planeta.

¡Estad atentas y atentos, porque esto es solo el principio!

Lee nuestro manifiesto aquí.

Mark Djadou, la oda al África liberada

No son muchos los autores africanos que escriben directamente en español. La lista se desvanece (prácticamente) cuando hablamos de poesía. El togolés Mark K. Djadou quiso titular su libro poético África, más de lo mismo (2012), pero perfectamente podía haberlo llamado “África desencadenada”. Djadou construye a través de los versos un relato de un continente anhelado, un continente liberado, pero sobre todo un continente de africanos libres.

El escritor togolés Mark Djadou.

El escritor togolés Mark Djadou.

En la introducción al autor del propio volumen, el editor del poeta togolés dice de él que “se ha quitado definitivamente el velo de la inocencia”. Da la impresión de que Djadou ha cambiado el concepto de su poesía. Si un día fue el ejercicio que un recién llegado hacía para tratar de comprender un entorno que le desconcierta, ahora es una herramienta, un arma. El poeta canta a la belleza de sus recuerdos del continente, quizá en ocasiones, idealizado y, tal vez voluntariamente sublimado para contrapesar el discurso negativo más habitual. Pero también denuncia, critica y exige. Denuncia el expolio, critica la situación actual y exige una reacción.

La experiencia de la partida tiñe una buena parte de las poesías de Djadou, puros versos del destierro. La arcadia de una África de imágenes diversas o el dolor de la distancia hablan en las palabras del poeta. Algunos de los versos de Djadou ni siquiera admiten interpretación:

Si fuese auténtico africano,

viviría en el manto verde de la sabana

y trataría de encontrar el manjar delicioso

y la esencia de mi existir.

Los versos de Djadou aparecen bien acompañados en este libro. Por un lado, por algunos pensamientos y glosas del propio autor. Por otro lado, por las ilustraciones de un compatriota con un destino que discurre en paralelo al del poeta. Traore Soule Mohamadou es un artista gráfico togolés, también afincado en España que intercala sus trabajos con los del escritor.

En las páginas de África, más de lo mismo, el continente es un personaje más. En realidad, es un personaje protagonista: un “edén”, una bella mujer soñada, un amanecer. Pero, para Djadou, África es también y sobre todo una denuncia y una esperanza, un ideal que se debe conquistar.

Libro África más de lo mismo - PortadaÁfrica,

estás desangrándote

y retrocediendo en el tiempo

año tras año.

Tu presente pasa lentamente

y tu futuro ni siquiera

lo has soñado.

Dice en “Espíritu de cambio” a modo de grito de realidad y añade en “Nuevo día en África” como deseo:

En África,

un nuevo día brillará.

¿Quién sabe si será mañana

o pasado mañana?

El poeta togolés afincado en España, canta a la diáspora y al exilio, a la distancia y a pesar de un cierto sabor a fracaso, sus versos destilan futuro, a veces, casi en forma de plegaria, como en “Raíces africanas”:

África,

tú que me haces libre

de todas veleidades anárquicas,

y seguiré junto a tus profundas raíces.

confío, en ti

Algunos de los giros de Djadou destilan una frustración que, sin embargo, el poeta convierte en energía. A las palabras duras de “Africano en el atolladero”, le siguen las de “Hijo de la libertad”.

En el atolladero, al paso del tiempo,

aprendí no esperar a nadie.

Ni mi destino de otros.

Pero, sin duda, y a pesar de los matices la mirada este poeta del exilio se dirige hacia el futuro, una mirada con la que supera los escollos de la vida del migrante y un futuro en el que ve construirse un continente más justo para sus ciudadanos. En su futuro más inmediato, por cierto, el escritor togolés ve la publicación cercana de una novela, otra manera quizá de proyectar sus esperanzas.

Mujeres africanas de la historia, heroínas de cómic

¿Qué tienen en común Gisèle Rabesahala, Njinga Mbandi, Funmilayo Ransome-Kuti o Wangari Maathai? Grandes desconocidas para muchos que, sin embargo, han destacado en política, diplomacia, resistencia frente a la colonización, defensa de los derechos de las mujeres o protección del medioambiente. Mujeres africanas que han pasado de puntillas por los libros de Historia pese a sus aportaciones al desarrollo del continente. Vidas excepcionales a las que la Unesco quiere devolver la visibilidad gracias al proyecto educativo Mujeres en la historia de África.

Imagen del cómic dedicado a Yennega, la guerrera burkinesa

Imagen del cómic dedicado a Yennega, la guerrera burkinesa

La plataforma Mujeres en la historia de África forma parte del proyecto Historia general de África que la Unesco viene desarrollando desde 1964. Una primera fase del proyecto finalizó en 1999 y dio lugar a la publicación de ocho volúmenes de historia africana traducidos a trece lenguas, de las cuales tres son africanas: fula, hausa y suajili. A partir de 2009, el proyecto se lanza a la adaptación escolar de los contenidos: el objetivo pedagógico es claro y pretende que los estudiantes africanos conozcan más y mejor su propia historia.

Las mujeres protagonistas

La propuesta inicial de la Unesco recupera las hazañas de veinte mujeres. No es una lista exhaustiva, pero la selección es un buen reflejo de los distintos campos a los que contribuyeron estas mujeres: Bessie Coleman, primera afroamericana con carné internacional de piloto; Cesária Évora, cantante caboverdiana; Angie Elisabeth Brooks, primera mujer africana elegida presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas; Awa Keïta, escritora maliense y activista por la independencia; Funmilayo Ransome-Kuti, fundadora de la Unión de Mujeres de Abeokuta; Taitu Betul, la reina que luchó contra los italianos en Etiopía; Wangari Maathai, militante ecologista keniana fundadora del Green Belt Movement; Gisèle Rabesahala, pionera política malgache; Miriam Makeba, cantante y activista antiapartheid…

No están todas, la lista sería mucho más larga; sin embargo, esta primera selección de la Unesco anima a conocer más sobre ellas y otras pioneras africanas.

Recursos educativos libres

La información se organiza en módulos que incluyen un cómic, un cuestionario, un dosier pedagógico, un podcast, una biografía y otros materiales interactivos. Todos son recursos educativos libres y se pueden reutilizar, adaptar, traducir y distribuir de manera gratuita. Los materiales pueden leerse y escucharse en línea, pero también descargarse en formato PDF o MP3.

Materiales pedagógicos de cada módulo

Materiales pedagógicos de cada módulo

Heroínas de cómic, heroínas de vida

El proyecto Mujeres en la historia de África ha elegido un gran aliado para llegar al público más joven: el cómic. La narrativa gráfica es, además, una herramienta estupenda para convertir a estas mujeres en heroínas de la aventura de la lucha por el desarrollo de África.

No es la primera vez que se utiliza el cómic con fines históricos, pedagógicos o de sensibilización. En esta misma sección hemos conocido la evolución de Délestron, el villano marfileño reconvertido en héroe para hacer frente al Ébola, o la iniciativa del escritor Mark McKeown y del dibujante Andre Human de narrar la historia fundacional de la cultura tradicional zulú mediante historietas. Tampoco faltan proyectos que muestran la vida de personajes africanos destacados mediante la literatura infantil y juvenil: la colección Des graines et des guides, de la editorial À dos d’âne, cuenta con biografías adaptadas de Miriam Makeba, Léopold Sédar Senghor y Aimé Césaire. También es el recurso utilizado por Kidi Bébey y la editorial maliense Cauri Livres.

Los libros de Kidi Bébey y los cómics del proyecto Mujeres en la historia de África tienen en común el uso de la enseñanza de la Historia para la comprensión del presente y hacen una adaptación de las vidas de los personajes para contar hechos históricos desde un lenguaje cercano a los niños. No encontramos el detalle de la vida de los protagonistas, sino que se pone el acento en los aspectos singulares y pioneros, ejemplarizantes, con un claro objetivo pedagógico. Así, la Mulata Soledad representa a todas las mujeres y madres del Caribe que lucharon por la libertad y la igualdad en época de esclavitud, y Yennega, la guerrera burkinesa, encarna a la mujer libre e independiente.

Estos cómics retratan mujeres fuertes, inteligentes, decididas, luchadoras, comprometidas y que han conseguido sus objetivos en un mundo en el que tenían todas las de perder, por su doble condición de ser mujeres y ser africanas. No solo buscan inspirar a niñas y niños, y a los que no somos tan niños, también quieren completar el imaginario infantil y contribuir a la bibliodiversidad.

Artistas africanos

Para la creación de los cómics y los audios, la Unesco ha contado con la colaboración de músicos, cantantes e ilustradores de varios países africanos.

Alaba Onajin, autor de dos cómics del proyecto

Alaba Onajin, autor de dos cómics del proyecto

Eric «Zoe» Muthoga es el autor del cómic dedicado a Wangari Maathai. Este artista autodidacta keniano defiende la importancia de transmitir una la historia positiva de África a través de la ilustración y de las películas de animación. Alaba Onajin, diseñador nigeriano, es el autor de los cómics sobre Funmilayo Ransome-Kuti y Taitu Betul. Sleeping Pop, ilustradora malgache, es la autora del cómic dedicado a Gisèle Rabeshala y ha colaborado en más de un proyecto de carácter educativo (los cómics Zonay ankizy andavanadro o Karapapaka). Safia Elihillo, artista sudanesa, es la autora del módulo audio dedicado a las mujeres soldados de Dahomey; en sus trabajos estudia el uso de la poesía como herramienta terapéutica.

Varios módulos de Mujeres en la historia de África están todavía en producción, así que es probable que este proyecto no solo nos acerque a estas nuevas heroínas africanas, sino que también nos permita conocer a nuevos ilustradores y artistas africanos.

Igual que sucedió con la traducción a trece lenguas de la Historia general de África, sería estupendo contar con estos materiales en otros idiomas: hoy solo están disponibles en francés e inglés. Disponer de estos contenidos en lenguas africanas supondría un espaldarazo a la pluralidad cultural africana y permitiría llamar la atención sobre la necesidad de preservarlas como forma para garantizar la diversidad lingüística.

Fitur, rumbo a África en 2016

Botsuana, el éxito silenciado de África, es uno de los 10 mejores destinos a los que viajar en 2016 según la prestigiosa Lonely Planet. Mozambique, según The New York Times, uno de los lugares más destacados para hacer turismo este año. Según según Telegraph o The Guardian, Sudáfrica es el imprescindible del año . Ghana, uno de los cinco preferidos para The Root. Y de entre 54 païses que forman el continente, 48 si nos fijamos solamente en el Sur del Sáhara, las posibilidades son inmensas.

Imagen promocional de un safari al Masai Mara y Serengueti, de la compañía Encompass Africa.

Imagen promocional de un safari al Masai Mara y Serengueti, de la compañía Encompass Africa.

Según datos del Banco Africano del Desarrollo,  65.3 millones de turistas internacionales desembarcaron en algún punto del continente des del año 2014. A pesar de que la mayoría visitaron destinos ya consolidados del norte de África como Marruecos o Egipto, otros países como Costa de Marfil o Zimbabwe subieron al podio de los païses más visitados. Turismo de playa como el que acoge Seychelles, Mauricio, Madagascar o Cabo Verde y turismo de safaris como el que oferta Tanzania, Kenia, Namibia o Zambia, son las principales atracciones para turistas occidentales. Mientras tanto, el turismo local compuesto por la emergente clase media africana empieza a despuntar como cliente predilecto de muchas empresas antes especializadas en el turismo venido desde fuera.

Algunos de los factores que han hecho que las iniciativas empresariales pongan el foco en el turismo doméstico son el freno que representan para algunas regiones la seguridad o la salud. Retos como el terrorismo en Kenia, Nigeria, Camerún o Mali desafían, junto al brote de Ébola sufrido desde 2014 en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry, a un continente considerado como un gigante emergente en el sector turístico. Con el foco puesto en ellos, la 7ª edición de Investur – el Foro de Inversiones y Negocios Turísticos en África, organizado por Casa África, la Organización Mundial del Turismo y la Feria Internacional de Turismo (FITUR), ha querido reforzar lazos y trazar puentes entre organizaciones, empresas y plataformas del sector africano y europeo en vistas a fortalecer el turismo en África un año más.

Imagen tomada en el hotel Serra Cafema, en el Marienfluss Conservancy de Kunene, Namíbia. Extraída de Africantravelinc.

Imagen tomada en el hotel Serra Cafema, en el Marienfluss Conservancy de Kunene, Namíbia. Extraída de Africantravelinc.

Catalizador para el desarrollo turístico en África, el Fitur de este año reunió a una veintena de ministros de turismo africanos y a unos 150 empresarios dispuestos a intercambiar experiencias y conocimientos, y unir esfuerzos para desarrollar un sector del turismo más fuerte en África.

Durante las mesas redondas de la mañana, inversores hoteleros, ministros y representantes analizaron con optimismo las posibilidades del sector, cuyo crecimiento durante 2016 se espera sea de entre el 2 y el 5%. Y si bien el entusiasmo se palpaba en uno de los auditorios de la Feria de Madrid, voces como la de Taleb Rifai, secretario general de UNWTO reivindicaban la necesidad de cambiar las narrativas sobre África para fomentar mejores relaciones de África con el mundo: “La imagen de África debe de ajustarse a lo que realmente es“. A lo que el ministro de turismo de Zimbabwe, Walter Mzembi, añadía: “Necesitamos un cambio de paradigma, transformar nuestra mentalidad“.

La mayoría de ministros e inversores estuvieron de acuerdo en que fomentar el turismo en África pasa por desarrollar más infraestructuras, mejorar la conectividad aérea, pedir el esfuerzo de los estados en materia de abaratamiento de costes como el gasoil en el caso de las aerolíneas – aspecto en el que insistió en varias ocasiones Tewolde Gebremariam, consejero delegado de Ethiopian Airlines– o trabajar a nivel interregional. Se subrayó la necesidad de cooperación entre estados para facilitar visas múltiples a los turistas, acción que el ruandés Greg Bakunzi, director turístico de Amahoro Tours, señaló como clave de éxito en el caso de África del Este. Con todo, se enfatizó la necesidad de cooperación entre sectores para desarrollar una industria fuerte, la emergencia del marketing online como aliado indispensable y se hizo hincapié en el interés creciente de la diáspora africana, el turismo de negocios o el turismo interno como consumidor creciente de viajes de placer.

Al final de las sesiones de la mañana, el embajador sudafricano en Madrid, L. S. Ngonyama, que no estaba como ponente en ninguno de los paneles, expuso un factor clave a la hora de entender la actualidad del turismo en el continente. “¿Quién apoyará el sector local cuando la mayoría de inversión es extranjera?“. En un ejercicio de crítica histórica y recordando la lacra que representa el colonialismo y el feroz neocolonialismo actual, Ngonyama quiso poner sobre la mesa la falta de oportunidades para los inversores locales y la desigualdad de condiciones en la que juegan las empresas africanas a la hora de atraer turistas. Cuestiones como ésta abrieron una nueva brecha en el debate que bien debería ser tratada de una forma mucho más central en próximas ediciones de Investur, pero también, instalarse de forma permanente en cualquier debate que quiera fomentar un turismo sostenible en África.

 

Modernidad africana, ¿africana?

La arquitectura es una de las disciplinas artísticas que, a través de la construcción de edificios, sirve para expresar la identidad nacional en los jóvenes estados africanos. Con medio siglo de creaciones modernas desde la mayoría de independencias al Sur del Sáhara, parlamentos, universidades, monumentos conmemorativos o centros comerciales se han levantado en diferentes ciudades africanas para mostrar la modernidad de sus epicentros políticos, económicos, financieros, sociales y culturales. Como materialización del encuentro entre lo moderno y lo tradicional. Como muestra de los dilemas sufridos por la radicalidad de la transformación política de los estados tras la colonización. O como ejemplo del cosmopolitismo y la aportación foránea de diseños europeo, rusos o israelitas, los edificios levantados en ciudades africanas como Abidjan, Maputo, Ciudad del Cabo o Nairobi son muestras de la fusión entre la política y la arquitectura. Pero, ¿es la modernidad africana 100% africana?

La arquitectura moderna nació en época colonial y debe ser entendida como un medio de representación del poder, de la continuación del imperialismo colonial después de las independencias o de la supremacía cultural del “otro”, representada por la permanencia del mundo Occidental en África. En muchos casos, la ciudad africana se levanta sin tener en cuenta las identidades urbanas históricas precoloniales y se centra en la modernidad como la continuación del legado colonial. Y a pesar de que la narrativa antiimperialista haya querido criticar esta pervivencia con la crítica más feroz, lo cierto es que hoy en día, el paisaje urbano del continente africano no se podría entender sin la aportación, imposición si se quiere, de la arquitectura occidental. Otro tema ya sería la sostenibilidad, impacto y emergencia habitacional en ciudades que no paran de crecer de una forma acelerada y que necesitan urgentemente de una nueva arquitectura que pueda responder a sus necesidades humanas.

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El libro African Modernism – Architecture of Independence o Modernismo Africano – Arquitectura de la Independencia, publicado por Park Books, analiza las obras levantadas por la modernidad africana en cinco ciudades del continente. A partir de 80 edificios de cinco países africanos (Ghana, Senegal, Costa de Marfil, Kenia y Zambia) recoge fotografías de la sudafricana Alexia Webster y del alemán Iwan Baan para explorar los soportes arquitectónicos que se han ido levantando en la era moderna para dar sentido y construir espacios de convivencia en las ciudades africanas. En general, se trata de edificios que muestran el poder del estado, también  como construcción política moderna, y dejan de lado la arquitectura de casas, tanto las que definirían las identidades de la clase media urbana africana, como las de la pobreza urbana que inunda slums y barrios informales de las capitales de África. ¿Arquitectura de la independencia? La construcción de edificios modernos está absolutamente ligada a Europa, y el diseño de sus principales edificios es solo una muestra de esta afirmación.

El objetivo del libro, que surgió de la exposición homónima que albergó el Vitra Design Museum de Weil am Rhein, Alemania, quería exprimir la idea de su comisario Manuel Herz, arquitecto e historiador, para explorar en formato papel, el catálogo fotográfico de bancos o estadios africanos construidos a partir de los años 50 del siglo XX en los principales centros urbanos de África. A pesar de que Herz eleva el trabajo arquitectónico de la época por haber creado obras sin precedentes en la región del África subsahariana, también reconoce que dichos monumentos siguieron patrones coloniales y no consiguieron, en su mayoría, recoger los anhelos ni las identidades de la mayoría de africanos.

El catálogo se ha convertido en obra de referencia para estudiantes de arquitectura y diseño urbano en el continente. Así, estos edificios se han convertido en iconos de las independencias. Representaciones de la arquitectura moderna de África.

Quizás, la pregunta que deberíamos hacernos ante esta arquitectura es si 100% africana no significa, en realidad, 100% global.

  • La Pirámide de Abidjan (Costa de Marfil), del arquitecto italiano Rinaldo Olivieri, 1973. Imagen de Iwan Baan.

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  • Hotel Ivoire de Abidjan (Costa de Marfil), de los arquitectos alemanes Heinz Fenchek y Thomas Leiterdorf. 1962-1970. Imagen de Iwan Baan.

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  • Kenyatta International Conference Centre, Nairobi (Kenia). Del noruego Karl Henrik Nostvik. 1967-1973. Imagen de Iwan Baan.

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  • Escuela de Ingeniería del KNUST (Kwame Nkrumah University of Science and Technology), en Kumasi (Ghana). Del inglés James Cubitt, 1956. Imagen de Alexia Webster.

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“La danza es la forma de demostrar nuestra independencia”

Entrevista a Germaine Acogny, icono universal de la danza contemporánea

“La danza contemporánea es la libertad y la forma de demostrar nuestra independencia”

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Germaine Acogny, icono universal de la danza contemporánea. Foto de Miguel J. Berrocal.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Germaine Acogny, icono universal de la danza contemporánea.
Foto de Miguel J. Berrocal.

“En África somos totalmente contemporáneos, un ejemplo de ello son nuestras danzas urbanas”.

“Si observamos todas nuestras danzas hay unas raíces comunes, que son el contacto con el suelo y la elevación al cielo, es el diálogo con el cosmos. Nuestras danzas están inspiradas en la naturaleza”

“En cuanto a esa África pesimista, yo siempre digo a los jóvenes que hay que ir a ver lo que pasa en otros lugares y volver a casa. Yo digo que África es el futuro. Tenemos de todo. Si nuestros gobernantes hicieran más y no estuvieran bajo el yugo de Europa que nos explota bailando una danza macabra sobre nuestras cabezas…”

“Occidente necesita a la juventud africana”. “Es lamentable que cierren las fronteras. Europa debe ayudar a los inmigrantes africanos, puesto que van a ayudarles a mantener su sistema de la seguridad social. Europa está vieja, necesita a esos jóvenes, sin ellos morirá”

El pasado 15 de octubre tuvimos el honor de entrevistar en los teatros del Canal en Madrid, a un icono de la historia universal de la danza contemporánea, Germaine Acogny, invitada de honor del II Ciclo de Danza Contemporánea Africana, organizado por Lanla Move.

Considerada una de las cien personas más influyentes del continente africano según la revista Jeune Afrique, esta franco-senegalesa de origen beninés sigue bailando, coreografiando y enseñando a sus 71 años.

Con una larga trayectoria como pedagoga, ya en 1968 creó el primer estudio de danza de Dakar. Entre 1977 y 1982 dirigió, en la misma ciudad, la reputada escuela Mudra Afrique, fundada por Maurice Béjart y el poeta y primer presidente de Senegal, Léopold Sédar Senghor. Al ser cerrada con el cambio de gobierno, se exilió a Bruselas para trabajar con la compañía de Béjart.

Tras más de una década en el viejo continente, impartiendo, entre otros, cursos internacionales de danzas africanas y dirigiendo en Toulouse el Estudio Ecole Ballet-Théâtre du 3eme Monde que fundó junto a su marido Helmut Vogt en 1985, regresa a Senegal junto a él en 1995, para crear en Toubab Dialaw -un pequeño pueblo de pescadores de la Petite Côte-, l´École de Sables. Centro de referencia en el continente africano, es un gran espacio de formación profesional en danza, perfectamente integrado en la naturaleza, en el que jóvenes bailarines africanos principalmente, aunque también de otros países del mundo y artistas de otras disciplinas, pueden aprender, reflexionar, crear e intercambiar en un marco inigualable.

Formada en danzas tradicionales de África del Oeste (de Senegal, Benín y Mali), en ballet clásico y danza contemporánea (técnica Graham y release), en París y New York y en danza clásica de la India, es la única coreógrafa que ha creado, desarrollado y codificado una técnica de danza contemporánea africana que ha obtenido reconocimiento a nivel mundial.

Y es precisamente su técnica la que vino a transmitir a Madrid, a un grupo de bailarines profesionales y amateur, como invitada de honor del II Ciclo de Danza Contemporánea Africana, organizado por Aïda Colmenero Díaz (Lanla Move), la única bailarina y coreógrafa española que ha sido formada de primera mano y es transmisora en diferentes países africanos y en España, de la técnica Acogny. Una técnica en la que la columna vertebral es el eje principal en torno al cual es articulada, que se inspira de y readapta las danzas tradicionales africanas al mundo contemporáneo, partiendo del contacto con la tierra y poniendo en comunicación al ser humano con la naturaleza.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

NV: Cuando hablamos de danza contemporánea, ¿hay que marcar la diferencia entre danza occidental y africana?

GA: Por supuesto, porque Occidente es diferente de África. De hecho, no puedo hablar de África en su globalidad. Igual que en Europa, en África hay que diferenciar bien entre países. Ya por ejemplo en Senegal hay diferentes regiones como la Casamance. Existen diferentes criterios.

Cuando decimos contemporáneo, es “hoy”, ¿no es así? Si pensamos en nuestras danzas patrimoniales, nos daremos cuenta de que no son iguales que antes. Si tomamos como ejemplo el sabar de los lebus y de los wolof, no es lo mismo cómo yo bailaba esta danza hace años a cómo la bailan los jóvenes hoy en día. Es verdad que es el mismo ritmo, pero a su vez es totalmente diferente porque es contemporáneo, se baila ahora. Lo mismo ocurre con el coupé- decalé de Costa de Marfil. Somos contemporáneos y lo que hacemos es contemporáneo. “Contemporáneo” es un concepto. Por ejemplo, Francia tomó este concepto para marcar la diferencia entre la danza moderna americana y la danza contemporánea de su país. Yo digo que el “contemporáneo” es la danza de los tiempos modernos, que se produce en la actualidad. En África somos totalmente contemporáneos, un ejemplo de ello son nuestras danzas urbanas.

En l´Ecole de Sables, tenemos bailarines que vienen de la tradición, porque para ir hacia el futuro, hay que remitirse al pasado. Pensamos que es muy importante tenerla en cuenta porque sí no sabes a dónde ir, mira de dónde vienes. Es muy importante partir de nuestras raíces para ir hacia lo contemporáneo. De hecho, ni siquiera diría la danza contemporánea, sino las danzas contemporáneas, porque hay tal variedad de danzas ya sólo en Senegal… Pero si observamos todas esas danzas hay unas raíces comunes, que son el contacto con el suelo y la elevación al cielo, es el diálogo con el cosmos. Nuestras danzas están inspiradas en la naturaleza, eso es lo que yo he hecho con mi danza africana moderna. Prefiero decir danza africana moderna para no crear confusión con lo contemporáneo.
En definitiva, podemos hablar de una danza de los tiempos modernos de la que los jóvenes se sirven para expresar los sentimientos de hoy.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller.

NV: Bueno, en cierto modo ya me ha respondido a la segunda pregunta: Hablamos de danza contemporánea africana o danza contemporánea en África?

GA: Prefiero decir danza contemporánea en África puesto que no sólo hay una. Ya sólo en Senegal podemos hablar de diferentes tipos de danza contemporánea. Nosotros tomamos en cuenta las raíces de diferentes danzas de Senegal, como la de los diola o los serer. Junto con mi hijo, Patrick Acogny, doctor en Artes del Espectáculo y director artístico de l´Ecole de Sables, deconstruimos las danzas patrimoniales en el tiempo y en el espacio. Se llevan a la abstracción para construir una nueva danza a partir de la combinación de ellas.

NV: ¿Cuáles son sus influencias en tanto que bailarina y coreógrafa?
GA: Principalmente son mis danzas patrimoniales, el entorno, lo que pasa actualmente y los medios de comunicación. Todos me inspiran para expresar lo que tengo ganas de decir.

NV: A sus 71 años, continúa bailando. ¿Hay una edad para la danza?
GA: No hay edad para la danza. Actualmente Olivier Dubois, ha creado para mí, una nueva versión de la Consagración de la Primavera: Mon élu noir, le sacre 2. Él tiene 42 años y me llama A mi “jeune fille”, a pesar de que sabe que todo el mundo me llama mamá. Sin embargo, tengo la experiencia y vivo con la pasión de mi edad. No tengo ganas de tener ni veinte, ni treinta, ni cuarenta años, estoy orgullosa de mis setenta y uno y quiero bailar con la energía que ellos me aportan.

Otra de mis últimas creaciones es À un endroit du début, donde hablo, bailo… Creo que es la pasión la que me lleva a ello. Lo que me ha inspirado también es ver en Toubab Dialaw, donde está l´Ecole des Sables, una comunidad de mujeres que yo no conocía pero a la que sin embargo me dicen que también pertenezco, le Ndëpp. Esas mujeres, que a pesar de sus problemas y de sus más de ochenta años se ponen a bailar con una energía devorante al son del tam tam, son un ejemplo para mí. Espero poder conservar esa energía.

NV: Acabas de mencionar l´Ecole de Sables. ¿Por qué crear una escuela de este tipo en Senegal?
GA: Fui directora en Dakar de Mudra Afrique, creada por Maurice Béjart y el presidente Léopold Sédar Senghor. Cuando el presidente se marchó, sus sucesores no quisieron mantenerla. Yo me exilié y regresé a Senegal al cabo de los años con mi marido, Helmut Vogt, para crearla. Al principio tuve mis dudas, pero para formarse en una profesión, hacen falta escuelas ¿no? Hacen falta escuelas de medicina para formar médicos, ¿por qué no una escuela para formar bailarines?

Y la verdad es que conseguimos nuestro objetivo. Tuvimos suerte, la verdad. Al principio contamos únicamente con nuestros propios medios, y poco a poco con otros financiadores. Contamos con el apoyo de Arts International de Estados Unidos, y de Europa, que han contribuido a que podamos tener este centro, este pueblo para la danza, para ayudar a todos los africanos a afrontar sus esperanzas a través del trabajo, a través de la danza.

Cada dos años hacemos cursos internacionales abiertos a los cinco continentes y tenemos bailarines que vienen de todo el mundo. Hemos conseguido lo que los políticos no han podido, unir África y los cinco continentes a través de la danza. La escuela es un centro de vida, de intercambio, de formación, de creación, de residencia. Desgraciadamente sólo tenemos financiación extranjera, esperemos que en Senegal también tengamos partenaires que apoyen y tengan en consideración la danza.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

NV: Entonces, es una iniciativa privada, financiada con fondos extranjeros

GA: Eso es, una iniciativa privada con vocación pública.

NV: Desde que Senghor, que era un gran amante de las artes y la cultura, dejó de gobernar el país no ha vuelto a haber políticas públicas que apoyen la danza, ¿Se atisban cambios a este respecto?
GA: Los artistas, ya sea en artes plásticas, teatro, danza…de momento se autofinancian, esperemos que al menos haya cada vez más financiación privada.

NV: Desde Europa, desgraciadamente, se tiene a veces una visión pesimista, folclórica e incluso romántica, del continente africano. ¿Qué puede decir la danza contemporánea que se produce en África al mundo?
GA: Bueno, existe Afrique en Création desde 1990 y los Rencontres Chorégraphiques, de los que yo he sido directora durante cinco años, que de algún modo han cambiado algo el espíritu, porque en ellos han participado jóvenes coreógrafos africanos que han comenzado a inundar y a inspirar a Europa. En cuanto a esa África pesimista, yo siempre digo a los jóvenes que hay que ir a ver lo que pasa en otros lugares y volver a casa. Yo digo que África es el futuro. Tenemos de todo. Si nuestros gobernantes hicieran más y no estuvieran bajo el yugo de Europa que nos explota bailando una danza macabra sobre nuestras cabezas… Occidente necesita a la juventud africana. Es necesario ese intercambio.

El futuro está en África, que no nos cuenten historias. Es normal que muchos jóvenes quieran ir a Europa a recoger algunas migajas, pero ¿qué recoge Europa de África? Nuestros diamantes, nuestra tierra y sin embargo cierran sus fronteras. Es lamentable que cierren las fronteras mientras que sólo se pueden obtener de allí algunas migajas. Europa debe ayudar a los inmigrantes africanos, puesto que van a ayudarles a mantener su sistema de la seguridad social. Europa está vieja, necesita a esos jóvenes, sin ellos morirá. Es necesario ayudarse mutuamente, si no lo hacemos…

También les digo a mis alumnos que con el dinero hay que tener cuidado, se puede volver contra ti. El dinero tiene una energía muy fuerte. Cuanto más dinero das, más dinero recibes. Sin embargo, parece que cuanto más dinero ahorras, más tienes, yo no lo creo. Helmut y yo, hemos invertido nuestro propio dinero en l´Ecole de Sables, y no tenemos deudas. Podríamos ganar más, pero no lo necesitamos. Tenemos suficiente con la energía que desprenden los bailarines que recibimos. Nos sentimos afortunados.

NV: Una última pregunta: ¿qué tiene que decir la danza contemporánea al continente africano?
AC: Ser libres. En los años 60 ya recorrimos el mundo entero con nuestras danzas y ballets tradicionales, sin embargo, la danza contemporánea es la libertad de expresión, permite decir las cosas sin decirlas, gritar sin gritar. La danza contemporánea es la libertad y la forma de demostrar nuestra independencia.

 

Telenovelas turcas para las pantallas africanas

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Siglo Magnífico (Muhteşem Yüzyıl). Es un drama de época ambientado en el mundo del otomano Solimán I. Se ha vendido a 47 países.

*Artículo publicado en el Boletín del Centro de Estudios Africanos

Parece que en las televisiones de todo el Oriente Medio, los Balcanes y más allá, la cultura turca moderna en forma de telenovelas nunca había sido tan popular. Ahora, estas series se han introducido como parte de la estrategia de diplomacia pública que el país está ejerciendo en el continente africano desde hace algunos años. En el mundo árabe tienen una buena acogida pero desde una lectura pormenorizada se observa un claro intento de occidentalizar prácticas tradicionales y homogeneizar las culturas a través de la pequeña pantalla.

Las telenovelas turcas han evolucionado gradualmente hasta convertirse en una herramienta de gran alcance usada para exportar la cultura, influir en las masas y atraer la curiosidad. Disponible en todos los países de Oriente Medio, África del Norte, los Balcanes y Europa del Este, dobladas o subtituladas, estas series se encuentran en un momento de máxima expansión y han iniciado, también, su camino hacia el África subsahariana. El distribuidor turco Kanal D, líder de radiodifusión y contenido, ha otorgado una licencia a la compañía china Start Times, una de las principales plataformas de televisión de pago en la región, para la emisión de dos de sus mini series: Amor (13 capítulos x 90 min.) y Secretos (18 capítulos x 90 min.). Esta es la primera vez que las series turcas se han abierto camino en las pantallas de televisión de pago del África Subsahariana.

Turquía ha aprovechado la popularidad de sus telenovelas para exportar y promover su “marca nacional”: un paisaje exótico, hermosos actores y actrices, apasionadas y peligrosas aventuras amorosas, y un país atrapado entre la tradición y la modernidad, la historia y la actualidad, la opresión y la independencia, el Este y el Oeste. Pero al mismo tiempo, utiliza este formato para adoctrinar de forma subliminal ya que el contenido y la forma de presentación se encuentran ligados entre sí de forma inseparable. Las telenovelas turcas han arrojado luz sobre una serie de cuestiones socio-religiosas que también sobrevuelan en el mundo musulmán como son la violación, la igualdad de género, el matrimonio infantil o el adulterio.

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Ask (Amor) será una de las series turcas que se comenzarán a emitir en las pantallas africanas con un total de 13 capítulos de 90 minutos.

Las tendencias recientes han revelado una cultura neo-cultivada de empoderamiento de las mujeres a través de los medios de comunicación social. Quizás el ejemplo más evidente tuvo lugar el año pasado cuando el viceprimer ministro de Turquía anunció que las mujeres no debían reírse en público. Miles de mujeres inundaron los medios de comunicación social con fotos de sí mismas riendo, mientras que más de 300.000 tuits utilizaron la palabra risa en turco.

Otros fenómenos similares en el que estos productos se convierten en un éxito a nivel mundial se han observado en otras plazas emergentes. Por ejemplo, la India (Bollywood) y Nigeria (Nollywood) están dominando la industria del cine mundial, mientras que América Latina es uno de los mayores productores de telenovelas en el mundo. Estos mercados tienen presentes las historias globalizadas de Hollywood pero se identifican con los medios de comunicación realizados por ellos y para ellos ya que se han adueñado de sus propias imágenes.

Secrets (Secretos) es otra de las series que está previsto que conquisten las audiencias adictas a las series en África.

Secrets (Secretos) es otra de las series que está previsto que conquisten las audiencias adictas a las series en África.

El irresistible poder (subliminal) de las telenovelas

En cualquier barrio de Nairobi, Lagos o Abidján la hora de la telenovela es sagrada. Calles vacías. Y quizás sea una palabra que nos provoque cierta alergia intelectual cuando nuestro imaginario recurre a alguna historia de amor frustrado donde con acento venezolano o mexicano se tiran los trastos a la cabeza. Sin embargo, en un ejercicio de autocrítica, si piensas que eres inmune a este género, la prueba sería ver una telenovela egipcia. La risa e incomprensión durante el episodio está asegurada. Pero no será trivial. Y al final, el efecto habrá calado en ti sin percibirlo porque te encontrarás preguntándote: ¿matará Maimouna a su hermana gemela malvada? ¿Aprenderá Omar a leer para ser aceptado en la familia de clase alta de su amada?

En el caso de las telenovelas turcas Amor y Secretos que se introducirán en las televisiones de pago africanas, tienen un atractivo que va más allá de un amplio espectro social. Los espectadores van desde gente de alto nivel a los que tienen poca o ninguna educación formal. En Oriente Medio no es diferente. Aunque los hombres pueden negar que ven telenovelas, ellos caen también absortos. De hecho, más de 80 millones de personas desde Casablanca a Riad, y con puntualidad inglesa, incrementan las cifras de audiencia, especialmente durante el mes de ayuno del Ramadán. En el pasado, y en la tradición árabe, se dedicaba un espacio de distracción después de la ruptura del ayuno para escuchar al “Al-hakawati” o cuentacuentos. Ahora, las telenovelas cumplen el mismo papel que el “hakawati” y en los canales satélites árabes ya existen dramas que duran 30 episodios, uno por cada noche de Ramadán, cuando las familias enteras se reúnen.

Las telenovelas pueden jugar el mismo papel que los mitos y las fábulas han tenido a lo largo de la historia. Mediante la introducción de una cuestión social fundamental en la narrativa, estos dramas pueden pasar de ser simplemente “entretenimiento” para convertirse en “entretenimiento educativo” o, como lo denominan algunos especialistas, en “edutainment” (del inglés education + entertainment). No obstante, en este artículo optamos sencillamente por el concepto ya mencionado de adoctrinamiento, en unos casos con efectos muy positivos para los creadores.

En Sudáfrica, por ejemplo, tras un drama televisado (en el vídeo de abajo) que abordó las prácticas sexuales, se demostró que los espectadores que habían seguido la telenovela fueron cuatro veces más propensos a utilizar preservativos que los que no la vieron. La inscripción en los cursos de alfabetización aumentó nueve veces en la Ciudad de México después de la emisión de una serie cuya historia se centraba en la importancia del aprendizaje de la lectura. En el otro extremo se encuentra el ejemplo del estado norteamericano de Colorado, donde el número de familias de bajos ingresos que solicitaron un seguro médico infantil aumentó drásticamente después de una telenovela que destacaba su importancia. En este último ejemplo, se observa también el poder de grandes lobbies que financian estos guiones para intentar vender un determinado producto.

Incluso los temas que se consideran tabúes pueden ser adoctrinados en el universo ficticio de las telenovelas. Pueden ayudar a disminuir el estigma que rodea a ciertos temas sin ser social o culturalmente intrusivos como parte de esa diplomacia pública, de ese soft power. Y en el mundo árabe ya se han comenzado a cuestionar. En Jordania, por ejemplo, hay varias telenovelas que retratando la vida tradicional de la aldea han explorado cuestiones altamente sensibles como los crímenes de honor y las tensiones entre las formas tradicionales y modernas de vida.

¿Por qué ahora las series turcas en África?

Mucho se ha comentado y escrito sobre la presencia de China en África. Pero poco de Turquía que se ha convertido en un generoso donante para las crisis humanitarias en todo el mundo durante los últimos cinco años, especialmente en el contexto africano. En 2011, la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) cayó en 16 países del CAD, mientras que la AOD neta de Turquía aumentó en más de un 38%.

Tras la cumbre Turquía-África en Estambul en agosto de 2008, la Unión Africana declaró a Turquía como un “socio estratégico” y en mayo de 2010, Estambul fue la sede de la cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados (PMA). La segunda cumbre Turquía-África se celebró en noviembre de 2014 en Malabo (Guinea Ecuatorial) y se acordaron planes de actuación para el periodo comprendido entre 2015-2019.

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Aunque Turquía es relativamente nueva en los círculos de la política, el comercio y la ayuda en el continente africano, ya ha ampliado su área de influencia mediante la vinculación de sus herramientas de poder blando como la red de transporte, el comercio y la educación para tenerlas cerca de su ministerio de exterior. La simplificación de la jugada estratégica sería de este modo: una vez que un país africano se identifica como prioritario por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía, se establecerá una presencia diplomática, la compañía Turkish Airlines lanzará un destino de vuelo y los vínculos económicos estarán formados por empresas turcas globalmente activas en la región.

En segundo lugar, la religión (Islam) ha jugado un elemento legitimador importante al ser un área en la que tanto los occidentales como los chinos no han tenido la oportunidad de entrar. Es con esta clave con la que debe interpretarse la llegada de series turcas al territorio africano. Su éxito o fracaso dará forma y afectará la iniciativa global que tiene Turquía para África, y cómo los africanos verán a Turquía en los próximos años. Lo que a primera vista puede parecer un producto de entretenimiento ligero, las telenovelas turcas, en este caso Amor y Secretos, forman parte de una estrategia de largo recorrido y actuarán como una poderosa herramienta con su enorme alcance y popularidad para intentar influir en las actitudes y prácticas sociales.

Imagen del Primer foro de cooperación entre Turquía y África celebrado en Estambul en 2011.

Imagen del Primer foro de cooperación entre Turquía y África celebrado en Estambul en 2011.

Algunos ejemplos de éxito de telenovelas turcas

Silver (Gumus / Noor): El profundo amor entre una chica pobre y un marido rico. Vendido a 56 países.

Siglo Magnífico (Muhteşem Yüzyıl): Drama de época ambientado en el mundo del otomano Solimán I. Se ha vendido a 47 países.

Forbidden Love (i Ask-Memnu): Pasiones prohibidas en una mansión en el Bósforo. Vendido a 46 países.

1001 Nights (Binbir Gece): Una madre acepta una propuesta indecente de su jefe para pagar el tratamiento del cáncer de su hijo. Vendido a 46 países.

La caída de las hojas (Yaprak Dökümü): Una familia muy unida llega a Estambul para enfrentarse a muchos desafíos. Se vende a 45 países.

¿Cuál es el Delito de Fatmagül? (¿Qué culpa tiene Fatmagül?): Fatmagül es violada, y se casa con Kerim que erróneamente se cree ser el autor del crimen. Se vende a 37 países.