Entradas

Los 10 mejores álbumes para este “veroño”

Con casi 4 millones de visualizaciones en YouTube, ‘Despacito’, el reguetón de Luis Fonsi es uno de los temas más escuchados del verano en las principales emisoras y pistas de baile. Por suerte, Wiriko no se rige por lo que suena en Los 40 Principales ni la Cadena 100, como tampoco lo hacen la mayoría de nuestro lectores y lectoras, ni nuestros fieles oyentes de cada viernes. Nuestro ranking de álbumes que nos han acompañado este verano, y que nos llegan ahora para disfrutar del otoño, lo hemos elaborado con una minuciosa selección de las mejores novedades discográficas que vienen de África y su(s) diáspora(s). Así que, aquí tenéis nuestro TOP 10 de lo más fresco que ha marcado el ritmo de nuestras últimas y sofocantes semanas, y que marcarán, por supuesto este “veroño” 2017 (o aquello a lo que nuestros abuelos llamaban el veranillo de San Miguel). ¡Para que la vuelta al cole te sea más leve!

¡Dale al play y sube el volúmen! 

 

10. AMADOU & MARIAM – LA CONFUSIÓN (Because Music, 2017)

Aunque oficialmente no sale a la venta hasta el 22 de septiembre, LA CONFUSIÓN, del dueto Amadou & Mariam ha sido uno de los discos más esperados de la temporada desde que viera la luz su poderoso EP Bafou Safou, el pasado 14 de abril. Con su nuevo álbum «La Confusión», la música disco y el funk modernizan el pop maliense, que se mezcla con bambara y francés para compartir mensajes de celebración y críticas a la situación política y social de Mali, que obliga al exilio aún a muchas personas. También, como es habitual, hay lugar en este álbum para reivindicar la situación de las mujeres en la sociedad. ¡Este dueto nunca defrauda!


9. MSAFIRI ZAWOSE – UHAMIAJI (Soundway Records, 2017)

Esta nueva pieza del tanzano Msafiri redefine los límites de la música gogo (una comunidad de no más de 1 millón y medio de personas en el región de Dodoma). Hijo del prolífico músico Hukwe Zawose, Msafiri se aventura en este larga duración en la experimentación sonora y construye un discurso afrofuturista que lleva la marca inconfundible de los compañeros de Santuri Safari, que llevan algunos años ya revolucionando la escena musical del África del Este. Uhamiaji, grabado entre Londres y Bagamoyo, combina las harmonías vocales gogo e instrumentos tradicionales como la ilimba o el zeze con harmonías vocales emotivas y los sintetizadores de Sam Jones, de SoundThread, que ha trabajado previamente con Orlando Julius, Mugwsia International o Sarabi. ¡Una verdadera sorpresa!


8. MOKOOMBA – LUYANDO (Outhere Records, 2017)

Desde marzo que no nos podemos sacar de la cabeza Luyando, el tercer álbum de la joven banda zimbabuense Mokoomba. Después de haber pisado algunos de los principales festivales y escenarios del mundo con su poderoso Zimrock, en Luyando (‘amor a la madre, en Tonga) se desnudan en acústico y nos sumergen en un baño por los sonidos más enraizados a las laderas de las Cataratas Victoria. Las tradiciones Tonga y Luvale són el epicentro de este álbum, que habla tanto de rituales de iniciación y de festejos populares, como se lamenta por tener que apartarse demasiado tiempo de su hogar para trabajar. ¡Sin duda, uno de los mejores álbumes que nos va a brindar este 2017!


7. ELIDA ALMEIDA – DJUNTA KUDJER (Lusafrica, 2017)

Tras debutar en 2015 con “Ora doci Ora Margos”, el pasado 23 de marzo, la cantante caboverdiana Elida Almeida nos deleitaba con la salida de su EP “Djunta Kudjer”, un delicioso trabajo con 4 temas inéditos, entre los que destaca la versión Tabanka de “Bersu d’Oru”. Djunta Kudjer, que significa vamos a unirnos en la amistad en criollo, está compuesto por seis pistas que combinan baladas, batuque y funana con pop caboverdiano, y cuya mezcla triunfa en el archipiélago atlántico. Un trabajo grabado en La Habana a finales de 2016 y lanzado como single a comienzos de este año, que sirve como tentempié a un larga duración que tiene previsto salir a la luz este otoño.


6. JAQEE – FLY HIGH (Rootdown Records, 2017)

El pasado 19 de mayo, la ugandesa establecida en Suiza Jaqueline Nakiri Nalubale, más conocida como Jaqee, daba a luz a su quinto larga duración, Fly High. Su gran voz vuelve, una vez más, a poner el broche de oro a un estilo impregnado de pop, soul, jazz y r&b que la vuelven a coronar como una de las voces más interesantes dentro del new soul internacional. Música de baile que se convierte en indiscutible rompepistas en ‘Tambuula’ y baladas románticas como ‘Miracle’ se funden con temas tropicales como ‘All in’ o el reggae que cierra el álbum, ‘Don’t Fuss’. Catorce pistas encabezadas por un magnífico ‘Fly High’ que, aunque haya pasado desapercibido por la crítica, vuelven a situar a Jaqee como una de las mejores voces y compositoras pop del momento.


5. ZAIRE 74: THE AFRICAN ARTISTS (Wrasse Records, 2017)

El pasado mes de mayo salió a la venta un vibrante recopilatorio que reúne la crème de la crème de lo que sonó hace 43 años en el legendario festival celebrado en septiembre de 1974 en Kinshasa, actual República Democrática del Congo, por aquél entonces, conocido como Zaire. Los grandes de la música congoleña y africana del momento, Franco & TPOK Jazz, Tabu Ley Rochereau & l’Orchestre Afrisa International, la grandiosa Miriam Makeba o Abeti Masikini conforman este doble disco de 34 cortes. Una auténtica joya para los amantes de los oldies but goodies y para todo amante de los años dorados de la música africana posindependencia. (Si aún no lo has visto, aquí tienes el documental SOUL POWER (2008) completo, sobre uno de los eventos culturales más sonados que ha vivido África en motivo del combate de boxeo ‘Rumble In The Jungle’ entre Muhammad Ali y George Foreman).


4. JUPITER & OKWESS – KIN SONIC (Zamora / Glitterbeat Records, 2017)

Jupiter Bokondji, otro veterano de la escena musical de Kinshasa, presentó su segundo álbum internacional el pasado mes de marzo, y ha conseguido conquistarnos con una alquimia enriquecida por tres magos de los sonidos: Damon Albarn de Blur y Gorillaz, el violinista Warren Ellis de Bad Cave de Nick Cave y Robert del Naja, alias ‘3D’, de Massive Attack. Las frenéticas ‘Musonsu’, ‘Ofakunbolo’ o ‘Nzele Momi’ y sus poderosas guitarras han sido cabecera de algunas de las mejores fiestas y festivales de este verano. Una receta llena de energéticos funk y rock que desafía con sus letras a un sistema injusto y una política nefasta en República Democrática del Congo. Cuanto menos, un disco necesario y de referencia que no se olvida de incluir algunos cortes en acústico que dejan respirar al oyente y lo enraizan a una realidad paciente y resiliente: la de los congoleños, maestros de entereza.

 


3. OUMOU SANGARÉ – MOGOYA (No Format, 2017)

Mayo nos regaló una de las mejores primaveras sonoras con este interesante nuevo álbum de la reina de la música Wassoulou, la maliense Oumou Sangaré. Con una producción electrónica e imbuido en guitarras rockeras y sintetizadores, la tórrida voz de esta diva de los sonidos malienses del siglo XXI nos deslumbra con Yere Faga (junto al maestro de la bateria Tony Allen) y nos zarandea en Fadjamou o Kamelemba, para mecernos y retornarnos al seno de la función del griot en Mogoya o Mali Niale. ¡Un álbum de 9 cortes que no puede faltar en el repertorio de cualquier coleccionista!


2. ORCHESTRA BAOBAB – TRIBUTE TO NDIOUGA DIENG (World Circuit, 2017)

En el tercer álbum de la nueva era de la mítica banda Orchestra Baobab encontramos un nuevo cargamento de música afrolatina muy fiel a las pistas de baile del Senegal de los 70. En este álbum, la kora sigue acariciando y suavizando las rafagas cubanas de la sección de metales con la misma naturalidad que siempre lo hicieron, y en la base, el mbalax sigue asomando la cabeza para recordarnos que no estamos en el Caribe sinó en la costa atlántica africana. Las harmonías vocales cantadas en wolof le rinden tributo a su antiguo solista, Ndiouga Dieng, fallecido a finales del año pasado, a quien está dedicado este álbum. Diez temas que incluyen a Alpha – hijo de Ndiouga- en la voz y que están perfectamente dirigidas por su líder Balla Sidibe. ¡Una perfecta demostración de que los clásicos nunca pasan de moda!


1 TONY ALLEN – THE SOURCE (Blue Note Records, 2017)

Con 77 años, el arquitecto del afrobeat y una leyenda viva de la música, acaba de presentar su undécimo álbum: The Source. Con su primer larga duración para la mítica discográfica norteamericana Blue Note, el nigeriano Tony Allen demuestra cómo el hard-bob y el estilo que lo llevó a la fama junto a Fela Kuti, casan perfectamente. Invocando a las leyendas del jazz, Allen resucita a Miles Davis, Dizzy Gillespie o Duke Ellington, siguiendo con la estela del tributo a Art Blakey & the Jazz Messengers que se marca en su último EP (Blue Note, 2017). Y así es como se mezclan las aguas de dos ríos sonoros con un torrente profundo y lleno de significados y parentescos: las del Mississipi y el río Níger. ¡Una exquisita africanización del jazz!

Amadou & Mariam inauguran la gira mundial de su nuevo álbum en Barcelona

Tras su enorme éxito de 2005 con el álbum Dimanche à Bamako, producido por Manu Chao, y ese gigantesco Sénégal Fast Food cicatrizando como parte de nuestra tradición sonora por más de una década, el dúo maliense Amadou & Mariam, que se conoció en 1975 en un instituto para jóvenes ciegos de Bamako, han vuelto con ‘Bofou Safou’, su primer e irresistible single desde el álbum Folila (2012).

Repleto de sintetizadores y ritmos discotequeros mezclados con afrobeat y funk, los malienses vuelven con una energía renovada y 100% bailable en un single que nos abre el apetito para lo que vendrá. Y a la espera de que llegue su nuevo álbum, previsto para finales de 2017, Barcelona será la única capital ibérica en poder degustar el nuevo menú sonoro que la pareja está preparando.

(Más información para participar en el sorteo de dos entradas para su concierto en Barcelona, al final de la entrevista)

Gemma Solés: Han pasado cinco años desde que publicasteis vuestro último LP, FOLILA (2012). Este 2017 nos presentáis BOFOU SAFOU, un tema producido por Adrien Durand (Bon Voyage Organisation), siguiendo la exploración electro-dance iniciada por el productor de vuestro ‘Sabali’, Damon Albarn, y rememorando el sonido de Francis Bebey o William Oneyeabor. En el videoclip vemos las aventuras de un joven “Travolta” africano en una discoteca de los años 70 que solo quiere bailar y salir de fiesta. Con este single se anticipa un 8º álbum de estudio de uno de los duetos musicales más interesantes de África. ¿Qué podemos esperar de vuestro nuevo álbum?

Mariam Doumbia: Gracias por tus palabras. Bueno, hemos estado trabajando en nuevas canciones y estamos muy contentos con el sonido final. Nuestras letras hablan de la situación actual en el mundo, sobre la sociedad y la realidad que vivimos todos. Bofou Safou va sobre personas que no quieren trabajar ni ser importantes para su comunidad.

G. S: ‘Bafou Safou’ es un término Bambara que designa a los hombres jóvenes e indiferentes que prefieren bailar que trabajar. Creo que en España los llamamos ‘ninis’… ¡Que bien que les queráis movilizar! Además, sois un ejemplo de todo lo contrario. Aunque no habíamos tenido más novedades discográficas de Amadou & Mariam desde 2012, sabemos que habéis estado muy activos musical y socialmente. Mariam, tu acabas de presentar un proyecto muy interesante junto a otras artistas de África Occidental bajo el paraguas de les Amazones d’Afrique. Te escuchamos cantar en una maravillosa canción llamada “I play the kora”, una oda al empoderamiento femenino en África…

M.D: Sí, en efecto. Además con Bafou Safou queremos animar a los ciudadanos de los cinco continentes a levantarse del sofá para bailar, pero también a trabajar en favor de la comunidad. Nosotros trabajamos mucho y hemos estado activos en nuestros proyectos, yo con Les Amazones d’Afrique, como bien dices, y Amadou con Les Ambassadeurs con Salif Keita. También hemos colaborado con el Programa Mundial de Alimentos, y apoyando a las mujeres, que están luchando cada vez más para buscar una situación de igualdad. Esto es muy bueno y creemos que la educación es esencial para este cambio.


G.S: Otra colaboración reciente que habéis hecho es la canción “l’âime au Mali”, del álbum LAMOMALI que M (Matthieu Chedid) y los músicos malienses Toumani y Sidiki Diabaté acaban de publicar. ¿De qué se trata esta canción? ¿Qué significa para vosotros ser parte de este reciente álbum?

M.D: Somos muy buenos amigos de Matthieu Chedid desde hace mucho tiempo y estamos felices de ser parte de este proyecto. Es simplemente genial participar en un álbum dedicado a nuestro país Malí. En “L’me au Mali” bailamos, hablamos y cantamos. ¡Es una poesía hermosa!

G.S: Y en vuestro reciente sencillo BAFOU SAFOU vemos cómo vuestro sonido vuelve a hacer un giro y nos lleva de vuelta a los años ochenta. En vuestro próximo concierto en Barcelona, ​​el 12 de mayo en Sala Barts, vais a presentar este single, pero también vais a anticipar algunas perlas de vuestro próximo disco, ¿verdad?

M.D: Sí, el sonido de nuestro nuevo álbum tiene un aspecto de teclado y sonido de los años 80, pero también de raíces y guitarras. Estamos muy emocionados por nuestro nuevo show… Barcelona es una gran ciudad y estamos felices de comenzar el tour aquí.

Mariam Doumbia, de Amadou & Mariam. Fotografía de Hassan Hajjaj.

G.S: Han pasado casi dos décadas desde que debutasteis con “Djon Ye”, y en 20 años han sucedido muchas cosas. ¿Cómo creéis que el paisaje de la música maliense y africana ha cambiado y, por supuesto, la música de Amadou y Mariam ha cambiado? ¿Es más fácil tener éxito como artista africano en 2017 que en 1999?

M.D: Estamos felices. Nuestra música ha cambiado desde entonces porque escuchamos a muchos grupos y eso desempeñan una influencia en nuestro sonido. Nos gusta Rihanna, Pink Floyd, Francis Cabrel… Hemos conocido a muchísimas personas a lo largo de nuestra carrera, y eso nos ha ayudado a difundir nuestro música en todo el mundo.

G.S: A menudo se os conoce como “la pareja de ciego de Malí”. ¿Os molesta ser apodados por una condición física y no por vuestras cualidades artísticas?

M.D: No, esta es nuestra condición y estamos acostumbrados.

Amadou Bagayoko, de Amadou & Mariam. Por Hassan Hajjaj.

G.S: Los músicos malienses han luchado contra una fuerte rebelión contra el yihadismo en el norte del país desde 2012. ¿De dónde creéis que vendrá la solución?

M.D: Sabemos que la situación no ha sido fácil y sabemos que muchos artistas han estado lidiando con dificultades. Necesitamos ser fuertes y trabajar en educación.

G.S: De hecho, Malí es uno de los países africanos más estimulantes culturalmente desde su independencia, no sé si la educación tradicional tendrá algo a ver en ello… ¿Cuáles creéis que son los principales ingredientes para cocinar una receta musical sin conservantes o aditivos, y que no caduque como la vuestra?

M.D: Trabajando y dando lo mejor de ti a tu comunidad. Los ingredientes van a cambiar dependiendo de cada gusto, pero la receta va a terminar siendo muy buena. ¡Nos vemos en Barcelona!

Sorteamos 1 entrada doble para el concierto que Amadou & Mariam van a dar este viernes 12 de Mayo en la Sala Barts de Barcelona, en el marco del Guitar Bcn.

 ¿La quieres para ti y un acompañante?

Sé el primero en mandar la respuesta a la pregunta que viene a continuación, junto a tu nombre competo y tu número de DNI a [email protected] con el asunto SORTEO AMADOU & MARIAM. Si ganas, ¡nos pondremos en contacto contigo en seguida!

¿Qué otro miembro de la familia de Amadou Bagayoko & Mariam Doumbia se dedica a la música profesionalmente a día de hoy y cuál es el nombre de su banda? 

Ritmos africanos para todos en el Cap-Fest 2015

El Cap-Fest es un festival que empodera la diversidad funcional a través de la cultura, y no es casualidad que se haya celebrado en Tenerife. En el sur de esta isla del archipiélago canario se encuentra el municipio de Arona, primer destino turístico de Europa y segundo del mundo para personas con movilidad reducida. También es el lugar de residencia de gran parte de la población africana que vive en Tenerife, por eso no es de extrañar que entre conferencias sobre sexualidad en la diversidad funcional o desarrollo tecnológico impulsado por personas con síndrome de Asperger, conciertos a oscuras para experimentar la ceguera de la mano del cantautor estadounidense Peter Broderick o sesiones de electrónica manejada por los pies del DJ francés Pascal Kleiman, la música tuviera un fuerte carácter africano de la mano de varios artistas procedentes de Angola, Mali o Marruecos.

1d78c1_c118a7040eef4a419d13d7a072a43d42

El grupo Ait-Nahaya en el Cap-Live / Fotografía del Cap-Fest 2015.-

El grupo Ait-Nahaya en el Cap-Live / Fotografía del Cap-Fest 2015.-

Entre los instrumentos que componen la banda Ait-Nahaya hay un guimbri. Tiene un sonido muy característico que en su origen se utilizaba para las canciones destinadas a los esclavos de los gobernantes árabes y bereberes y más tarde para los rituales de sanación entre las comunidades Gnawa del norte de África. Con este grupo canario-marroquí simple y majestuosamente se combina con el teclado, el bajo, la guitarra, la mandola, la percusión y las voces para crear un sonido intelcultural. Ya había caído la tarde sobre el Cap-Fest y la luz que se lleva el invierno la aportaban desde el escenario Ait-Nahaya y su fusión de la música amazigh y el jazz.

Enrique (izq.) y Toño (dcha.) en el Cap-Fest 2015.-

Enrique (izq.) y Toño (dcha.) en el Cap-Fest 2015.-

En el Cap-Live, el nombre que recibe el espacio dedicado a las actividades musicales al aire libre del Cap-Fest, estaban Enrique y Toño. Ellos son dos jóvenes sordos de nacimiento que habían querido sumarse al Festival de las Capacidades. A los dos les encanta la música, la africana también porque dicen que se puede sentir más. “No entiendo lo que dicen las voces en las canciones”, explica Enrique, “pero sí entiendo el ritmo, simplemente lo siento a través de las ondas de sonido”. Él lleva un implante coclear, lo que le permite percibir los sonidos de un modo más parecido a los oyentes que en el caso del audífono. Toño, que lleva pocos meses con los audífonos, echó en falta que en la primera edición del Cap-Fest  no hubiera una pantalla gigante en el escenario en la que se proyectara a una persona que interpretara las canciones en Lengua de Signos Española (LSE).

“¡Música de minha Cabo Verde!”. Esta frase se abría paso a gritos entre los asistentes del festival. La gritaba una mujer que quería acercarse al escenario sobre el que estaba una incorporación de última hora en el cartel del festival: Waldemar Bastos, un cantante angoleño que si bien no tiene la misma nacionalidad con la efusiva oyente, sí comparte la lengua criolla formada por la retroalimentación del portugués con las lenguas tradicionales de las que fueron colonias lusófonas. La música, en su condición de lenguaje común y raíz de la que emanan las identidades africanas, es incapaz de escapar a su concepción de puente cultural y tiende la mano del angoleño que canta a la caboverdiana que escucha para hablar de historias compartidas que suelen narrar sobre el mar y la tierra, la emigración y la memoria, temas estrella sobre los que versan en gran medida las expresiones artísticas de Angola, Cabo Verde, Guinea-Bisáu, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe, todas ellas antaño tierras portuguesas.

Waldemar Bastos en el Cap-Live / Fotografía del Cap-Fest.-

Waldemar Bastos en el Cap-Live / Fotografía del Cap-Fest.-

Todo lo que Waldemar Bastos sabe de música lo aprendió de forma autodidacta. Este artista nacido en la ciudad de M’banza-Kongo, en la frontera entre la República del Congo y Angola, dejó su país natal para huir de la represión de la guerra civil hacia Portugal. Desde allí daría el salto hasta Brasil, donde en 1983 grabaría su primer disco. Desde entonces ha publicado seis álbumes más, incluido el recopilatorio Afropea 3: Telling Stories to the Sea grabado junto a otros artistas del movimiento afro-portugués, como la caboverdiana Cesaria Evora.

Como el cantante angoleño, el proceso de iniciación en la música de Toño también fue en cierto sentido autodidacta. “Siendo alumno del colegio, en clases de música no entendía qué y para qué era la música. Cuando un profesor enseñaba como tocar flauta, armónica, piano y otros instrumentos, yo experimentaba sonidos raros y sentía formas diferentes de vibración. Le pregunté por qué los sonidos eran diferentes. Me contestó que era difícil por no oír y creí que la música solo llegaba a los oídos. Me separé del mundo musical”. Hasta que hace unos años conoció a una intérprete de LSE en Madrid que le dio a conocer “distintos grupos de música y danza africana. Solamente cuando tocaban tambores me daba mucha vibración. Empezó a gustarme la música instrumental y también el baile danza africana”. Ahora está en una asociación de música llamada Bloko del Valle, donde toca el tambor. “Un día compartiendo con un grupo de oyentes descubrí algo misterioso una sensación entre la música y mi cuerpo. Un chico estaba tocando un tambor, dependiendo por donde lo tocara y la fuerza con la que lo hiciera mi cuerpo reaccionaba de diferente manera. Era una sensación bastante extraña ya que si lo tocaba más fuerte lo sentía en la espalda, si lo hacía de manera más suave lo sentía en otro lado de mi cuerpo. Yo los invite a que ellos se taparan los oídos y sintieran lo mismo que yo, quedando ellos mismos asombrados  por lo que se puede llegar a sentir la música sin oír”, asegura Toño. De ahí, que los ritmos africanos le hagan “sentir profundamente la música”.
IMG_7414Así ocurrió para todos los presentes cuando llegó el turno de los malienses Amadou & Mariam. Ataviados con sus características gafas de sol y acompañados de teclado, bajo y batería, las voces y la guitarra de este matrimonio que se conoció hace más de tres décadas en un instituto para ciegos de Bamako hicieron que el público se embriagara de un blues que, pese a su fuerza electrónica y rockera, traslada inmediatamente al oyente a un ritmo del desierto. Este afro blues hizo bailar al unísono a los asistentes, que vibraban con las ondas de sonido como si fuera un elemento compacto. Sólo si hacías el esfuerzo de no dejarte llevar por el ritmo contagioso podías observar que entre el público predominantemente joven que era la masa asistente habían también personas con movilidad reducida subidos a una plataforma desde la que podían ver bien el concierto sin necesidad de que se dejaran el cuello. Parecían hipnotizados por una música que unos metros a su lado hacía jugar a los niños y bailar frenéticamente a los mayores.

Amadou & Mariam en el Cap-Live / Fotografía del Cap-Fest.-

Amadou & Mariam en el Cap-Live / Fotografía del Cap-Fest.-

Uno de los momentos culmen de la actuación de Amadou & Mariam fue al interpretar “Africa mon Afrique”, en la que las luces del escenario se tiñeron de verde, amarillo y rojo, los colores de Mali. Esta canción forma parte del último trabajo del dúo maliense que lleva por título Folila, que en bambara significa música y que fue publicado en el año 2012, al tiempo que Mali comenzaba un conflicto que le ha llevado a ser feudo del radicalismo islámico y, como consecuencia, a hacer de la música un bien perseguido. Una identidad arrebatada que Amadou & Mariam reivindican cada vez que se suben a un escenario y hacen de Folila un grito de lucha que se extiende hacia su país. La última vez que lo hicieron fue en el Cap-Fest, una cita que hizo bailar a un montón de gente distinta que tenían en común algunas limitaciones y mucha capacidad para solventarlas. Al fin y cabo, como dice Toño, “la música proporciona alegría y libertad, y estas emociones no emanan de los oídos sino del corazón”.

Entrevista a Jupiter & Okwess International

Jupiter-Jean-Pierre-Bokondji

Son las diez de la mañana y Jupiter Bokondji, conocido en República Democrática del Congo como ‘El General de los Rebeldes’, empuña un whisky después de haber sufrido un derrame cerebral por culpa de la malaria. “Soy uno de esos tipos de los que es difícil deshacerse, ¿sabes?”, bromea.

“Soy el nieto de un famoso curandero de la tribu Mongo. Mi abuela me enseñó los ritmos y melodías del Gran bosque”, afirma con orgullo. Jupiter, quien cree que todos los sonidos tienen raíces en África, dice: “Cuando fui a Europa a finales de los años setenta, descubrí la música Soul, el Funk y el Rock and Roll. Para mí fue como una revelación porque ya conocía esos patrones musicales de mi tribu”.

Su estilo, un afrobeat congoleño al que él ha bautizado como ‘Bofenia rock‘, es una mezcla de ritmos tradicionales del folclore congoleño y de groove urbano, que emerge del barrio de Lemba, en el corazón de Kinsasa, y que ha popularizado junto a su banda Jupiter & Okwess International. En plena preparación de su segundo álbum internacional, que según nos revela se caracterizará por la profundización en nuevos sonidos tradicionales electrificados, y después de una reciente gira por el centro de África y Senegal, Jupiter prepara su concierto para febrero en Zanzíbar y se muestra entusiasmado con la idea de más actuaciones por todo el continente.

Mientras mata la sed, el de Kinsasa nos cuenta que “Okwess significa ‘guiso’ o ‘gombo’, un plato que cualquiera puede interpretar, cambiar o hacer evolucionar. Ese es el principio básico de nuestra banda. Cualquiera puede aportar un nuevo ingrediente. Mis músicos vienen de todas partes del Congo. A parte de ser geniales y sólidos músicos de Funk los considero, en primer lugar, como verdaderos investigadores”.

Jupiter, considerado por The Guardian como “la nueva celebridad del Congo” se pronuncia acerca de la definición del periódico británico diciendo que “es un honor ser citado como una celebridad, pero la realidad es un poco diferente en el Congo. A las mentes occidentales les gusta destacar y crear iconos y tendencias. Pero mi única preocupación es la música”, reivindica.

El principal trampolín de Jupiter vió la luz en 2005 con el corto documental Jupiter’s Dance. “Renaud Barret y Florent de la Tullaye de Belle Kinoise Prod me “descubrieron” en 2004. Ellos hicieron la película y tengo que decir que, desde entonces, nunca jamás me han defraudado. Me empujaron y me dieron lo que necesitaba para trabajar y trabajar de nuevo. También encontraron conciertos bien remunerados en el Congo… En ese momento (hace 8 años) estaba tratando de encontrar una manera de empujar mi estilo de la acústica rural a lo urbano eléctrico. Me llevó 5 años reorganizar el sonido, encontrar la forma de avanzar y crear aquello en lo que estaba soñando. Trabajé y trabajé. Básicamente esto es lo que he hecho durante todos estos años. Me llevó un montón de tiempo y energía llegar hasta aquí. Pero no hay otra manera”.

Gracias al colectivo Africa Express, junto a músicos como Damon Albarn, la música del congoleño empezó a tomar verdadera relevancia. “Lo que Damon hace es extremadamente importante”, explica Jupiter. “Por encima de todo, es sincero y apasionado. África no es una coartada para él. Tuve la oportunidad de conocerlo por primera vez en Kinsasa. Artísticamente y humanamente nos impresionó a todos. Frente a una industria musical en colapso, ¿cuáles son las opciones para los artistas africanos de obtener el reconocimiento y, sí, el “dinero”? La música africana, como dicen en Europa, es un “nicho”. De esta forma, Africa Express actúa como una plataforma para los artistas africanos. Por supuesto que no va a resolver todos los problemas, pero al menos da una gran visibilidad a la música africana”, opina el cantante.

jupiter LPPero más allá de Africa Express, su debut internacional –Hotel Univers (Out Here Records/Proper)- no llegó hasta el pasado 2013. “Hotel Univers es un lugar donde me gusta descansar mis huesos y relajarme. Está situado en una zona cutre de la ciudad. También es conocido por ser un lugar frecuentado por prostitutas, marginados y encapuchados. Hotel Univers es el underground del underground de Kinsasa. Sienta bien pagar 10 dólares por una “suite” y escuchar sus ruidos y conversaciones. La mayoría de la gente que conozco no entienden lo que encuentro en ese lugar. Pero estar allí es llenarme de combustible, de ideas. Es por eso que me decidí a ensayar y vivir en el hotel antes de ir al estudio. Así que todos nos alojamos allí por 15 días: los músicos, mis productores franceses y los técnicos de sonido. Algunos de ellos incluso pillaron la malaria y diarreas”, dice. “Tienes que ser fuerte para vivir en el Hotel Univers”.

Fue después de esos quince días que el equipo se trasladó al estudio de grabación para registrar el disco. “Marc Antoine Moreau (Amadou & Mariam) y Renaud y Florent (Staff Benda Bilili) estaban allí. Fue una experiencia alucinante para todos”, recuerda el General de los Rebeldes, de la que destaca su canción favorita: Tshanga Tshungu -grabada junto a Miss Evala Vala, curandera-bruja de su tribu-. Y de ella nos explica: “Evala canta en el estilo zebola. Una melodía que cura a los enfermos”.

La implicación de Jupiter con los músicos locales va mucho más allá de lo que otros muchos artistas de la zona han realizado. “La situación en mi país es lo que es, no hay producción, no hay una estructura que pueda ayudar a los músicos a prosperar”, reconoce el artista. “Estoy ayudando a bandas de jóvenes en mi barrio. Proporcionarles un lugar para ensayar e instrumentos decentes, es lo mínimo que puedo hacer. Pero por supuesto, no puedo sustituir la acción cultural que debe de venir del gobierno del Congo”, reclama.

¿Que qué necesita África y los músicos africanos para conseguir una mayor independencia de la industria occidental? “Conciencia, supongo. No tengo ninguna solución en la cabeza, pero tiene que haber otras maneras de vender la música de forma más directa. La gente evita hablar sobre el verdadero dilema de todo eso: el dinero. Somos músicos africanos. La mayoría de nosotros vive en terribles condiciones en comparación con los músicos occidentales. La música no puede ser libre. Esto significa trabajo duro, compromiso total, lágrimas y sudor… Y todo esto tiene un precio. Así que creo que todo el sistema debe de ser repensado. ¿Estamos los músicos africanos dispuestos y somos capaces de unirnos y crear un sistema por nosotros mismos? Gran tema…”.