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Desvelando Angola y las migraciones

Kianda apenas era una niña cuando se produjo uno de los episodios más oscuros desde la independencia de Angola: una purga entre las autoridades que el 27 de mayo de 1977 acabó con la vida de un numero indeterminado de personas, entre ellos revolucionarios de pedigrí, algunos de los que realmente lucharon y construyeron la emancipación del país. El padre de Kianda fue uno de aquellos purgados.

Kianda apenas era una niña cuando llegó a Londres y tuvo que pelear contra su historia y contra sí misma. La niña probó el sabor del desarraigo y después la necesidad de construir su propia identidad en un entrono adverso. Ella eligió deshacerse de su africanidad para reducir las ocasiones en la que le hacían sentirse la otra, la distinta.

Kianda ya es mayor cuando empiezan a caerse los velos que su madre había puesto a su vida para protegerla. La mujer, una auténtica luchadora, en el lecho de muerte se decide a revelar a Kianda algunos de los secretos de sus orígenes que nunca había conocido.

Kianda ya es mayor cuando supera el vértigo de la incertidumbre para dar una última alegría a su madre enferma: regresar temporalmente a Angola. En el país en el que empezó todo, la muchacha, ya convertida en una adulta con una personalidad muy compleja, se enfrenta a la realidad, en parte al pasado, pero también al presente e, incluso, al futuro.

Kianda, como no podía ser de otra manera es la protagonista de El sueño eterno de Kianda, una novela publicada por Borja Monreal Gainza y que ha merecido el Premio de Novela Benito Pérez Armas. Más allá de ese reconocimiento, el trabajo de Monreal se ha ganado también la excepción de Wiriko que, habitualmente, no reseña los trabajos de autores españoles sobre el continente. Sin embargo, la novela de Borja Monreal, responde a las condiciones que impone el compromiso de Wiriko. El sueño eterno de Kianda no reproduce estereotipos reduccionistas sobre la realidad africana. Al contrario, se sumerge en un complejo acontecimiento histórico que la historia oficial ha obviado. La novela, tampoco utiliza el continente para relatar historias a más gloria del blanco salvador ni dibuja de manera zafia a los personas africanos. El sueño eterno de Kianda es pura historia y pura historia angoleña y sus personajes no son complejos, sino tremendamente complejos, pasa cuando un autor decide no hacer concesiones y se arriesga a dibujar la complejidad de la realidad, las contradicciones, las dudas, la parte fea de la vida, junto a los sueños, los anhelos y las esperanzas. De todo un poco y, sobre todo, mucha vida.

Borja Monreal durante la presentación de la novela galardonada con el premio Benito Pérez Armas. Foto: CajaCanarias

Monreal se plantea cuál es tema fundamental de la novela y lo más curioso es que no tiene respuesta, al menos, juega a no desvelarla. La historia fundamental es la de la construcción de Angola. O bien, la historia que sustenta este relato es la de Kianda, la de su búsqueda de la identidad, una historia de migraciones, diáspora y viajes de ida y vuelta, de desarraigo y de regreso al origen. Seguramente, la novela se apoya sobre los dos pilares y por eso es mucho más sólida que si lo hiciese sobre uno sólo.

De la misma manera, el autor ha construido su narración sobre horas de entrevistas y ha conseguido que algunos angoleños se asombre por el hecho de que el autor no sea uno de sus compatriotas. Este periodista, curtido en los caminos del continente negro, de la mano de la cooperación y el desarrollo reconoce que no escribe con vocación estética sino para remover conciencias. En El sueño eterno de Kianda el resultado es un relato que se sostiene por sí mismo y en el que el autor incluso se permite el lujo de establecer su propio hilo temporal, viaja de una manera aparentemente desorganizada entre 1961 y 2012, pasando por 1965, 1974 o 1977. Va y viene, una y otra vez, sin miramientos por el lector que sólo necesita un poco de fe para darse cuenta de que los saltos guardan una lógica precisa para perfilar cuidadosamente media docena de personajes fundamentales. Y en cuanto a su voluntad, en este caso se trata de ponerse en la piel del otro, de entender al migrante, al habitante de la diáspora, al que trata, por supervivencia, de reconstruirse.

Borja Monreal intenta que el lector se acerque a Angola y los angoleños y pretende a partir de ese episodio poner de manifiesto una constante de las historias de muchos países africanos, pero también del norte global, el carácter efímero de la utopía: lo poco que duran las ilusiones.

Artes visuales ‘made in’ Angola: alma, cuerpo y empoderamiento

No son pocos los artistas angoleños que destacan en el amplio campo de las disciplinas visuales. Para muestra la Fundación Sindika Dokolo, las emergentes galerías y espacios artísticos presentes en Luanda, o el pabellón de Angola de la Bienal de Venecia. Tanto en esta cita europea del arte contemporáneo como en otros encuentros internacionales y locales, han expuesto Paulo Kapela, Paulo Kussy y Binelde Hyrcan, tres artistas de Angola que viven y trabajan en su país.

ALMA

Paulo Kapela (Maquela do Zombo, Angola, 1947) es un veterano de las artes. Tras iniciarse en la Escuela de Poto-Poto de Pintura en Brazaville (República del Congo), regresó a su país natal a principios de la década de 1960. Su trabajo enseguida le hizo un hueco en la Unión Nacional de Artistas Plásticos (UNAP), donde se le conocía como ‘el padre espiritual’.

A través de una combinación de símbolos animistas y católicos, sus obras hablan de política, moralidad y sistemas socioeconómicos que reflejan un sincretismo que encuentra entre sus collages su máxima expresión. En muchos de ellos, Kapela coloca un pequeño espejo en la frente de los individuos que retrata, lo que a menudo se interpreta como una referencia a las esculturas tradicionales Nkissi, las cuales llevan este elemento en el vientre como foco de poder.

 

CUERPO

Después de doctorarse en Anatomía comparada por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Lisboa, Paulo Kussy (Luanda, Angola, 1978) ha vuelto a la capital angoleña, donde da clases de Diseño en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. En sus obras, Kussy transporta al espectador a un espacio futurista en el que, sin embargo, la reflexión recae en el presente.

Así, en ‘Anatomilias’ muestra una relación entre las personas y las máquinas en la que no se sabe en qué punto acaba la necesidad y comienza la dependencia. Con un estilo que evoca al graffiti y un gran dominio de la representación anatómica, sus pinturas yuxtaponen el cuerpo y la robótica situando al individuo frente a una pantalla de la que cada vez está más cerca. Una línea que no abandona en su última exposición, ‘Mixtape/Fitas Magnéticas’, recientemente presentada en el Instituto Camões-Centro Cultural Portugués, en la que toma el elemento de la cinta magnética para profundizar en los mecanismos de selección de la memoria.

Mixtapes /Fitas Magnéticas / Paulo Kussy

Anatomillias / Paulo Kussy

 

EMPODERAMIENTO

El eclecticismo va de la mano de Hyrcan (Luanda, Angola, 1983). Antiguo alumno de la Escuela de Artes Plásticas de la Ciudad de Mónaco, lo mismo trabaja la escultura, como la pintura o el vídeo. Para su obra más conocida incluso aprendió taxidermia para realizar reproducciones de pollos a tamaño real a los que vistió de reyes, militares o astronautas con el propósito de cuestionar el poder mediante la sátira.

Otra de sus obras más destacadas es ‘Cambeck’, un corto protagonizado por cuatro niños que juegan en la arena a ir en limusina. Los roles que representan en este juego dejan al descubierto las relaciones de poder asociadas a la identidad.

* Este artículo ha sido publicado originalmente en el boletín del Centre d’Estudis Africans i Interculturals de Barcelona

Dotorado Pro: las marimbas que revolucionan las pistas de baile

Con tan solo 11 años el talentoso Valdano António Mateus da Silva, alias Dotorado Pro, empezaba a crear sus primeros beats. Ello marcaría el inicio de una prometedora carrera que se presenta por primera vez en Madrid, el próximo 25 de mayo en la Sala Siroco, Día de África, en una producción de Moto Kiatu el colectivo pionero en la difusión de música electrónica africana.

Este angoleño es un joven y prolífico músico, basado en Portugal, concretamente en Setúbal, una localidad pesquera cercana a Lisboa, que hace un par de años revolucionó el panorama musical electrónico, tanto en África como en las pistas de baile europeas. En ese momento, a sus 16 años y cuando aún no tenía permitida la entrada a las discotecas, “African Scream” sonaba muy alto en los clubs de Europa y en una escena en la que productores y Dj’s de electrónica africanos y europeos situaban a esta joven promesa entre sus favoritos. ‘African Scream llegaba rápidamente a las 350.000 reproducciones en Soundcloud y catapultaría al joven productor a lo más alto de la escena del afrohouse en Europa y África.

Aunque llegó muy pequeño a Portugal con su familia huyendo de la inestabilidad de la guerra más larga de África, la de Angola (que duró más de 25 años), sus influencias están claramente marcadas por el kuduro del que os hemos hablado en Wiriko en algunas ocasiones. Dotorado Pro cuenta en Wiriko que ha vivido en Lisboa casi toda su vida y que no ha vuelto a Angola por lo que sus conocimientos “vienen de casa”. Aún así es fácil detectar que su estilo bebe irremediablemente de los sonidos que se escuchan en África, a pesar de que forma parte de esos artistas jóvenes que han conocido los sonidos que se crean en África o en otros puntos del continente a través de Internet, que hoy en día facilita el descubrimiento, la creación y la difusión de nuevos sonidos y producciones. Estos sonidos van más allá del kuduro y afrohouse para adentrarse en sonidos como la kizomba o el tarraxo angoleños, a través de remezclas de sus propios temas.

En una entrevista a la revista Thump, el artista reconoce que no se esperaba el éxito de “African Scream” su tema debut que le ha permitido mostrar al mundo lo mucho que le gusta hacer música y moldear su propio estilo. Lo que en principio empezó con la subida de sus canciones a Soundcloud por pura diversión, acabo siendo su profesión cuando se dio cuenta de que lo que hacía era sonaba muy bien y de que podía tener una gran audiencia.

Pero si algo destacamos dentro del estilo de Dotorado, son las marimbas ya presentes en Africa Scream junto con sintetizadores, vocales y con percusiones. Para este joven productor, la marimba es un instrumento que le da un aire “africano” a la canción y dice: “como mis orígenes son de África, estoy siempre buscando eso mismo. Es un instrumento que no puedo sacar de mi cabeza, simplemente me encanta explorar diferentes tonos o patrones por encima del beat del afro-house”. Tanto es así que hace apenas un año, Dotorado Pro lanzaba otro EP de la mano de Enchufada llamado “Rei das Marimbas”, que una vez más ha recibido una gran aceptación por parte de Dj’s y productores que se han encargado de difundirlo a través de sets en las pistas de baile de varios países en Europa y en África.

Tanto su hit ‘African Scream’ como el EP ‘Rei das Marimbas’, están editadas por Enchufada, el sello portugués creado por Buraka Som Sistema y que, junto con Principe Discos, son dos sellos a los que no hay que perder de vista si queremos estar al día de lo que se produce en la escena electrónica afro.

La carrera musical de Dotorado Pro no ha hecho más que empezar así que merece la pena seguir bien de cerca el trabajo de este productor que representa una escena lisboeta el plena ebullición.

¿Quieres venir a ver al primer concierto de Dotorado Pro en nuestro país?

Para participar en el sorteo de 4 entradas (1 por persona participante) que tendrá lugar el jueves 25 de mayo en la Sala Siroco de Madrid a partir de las 23,59h, no tenéis más que escribir un mail con el asunto “Sorteo Dotorado Pro” al mail [email protected], explicando por qué queréis la entrada. El sorteo se realizará por estricto orden de recepción de correos. ¡No te lo pierdas!

Toda la información del evento en www.motokiatu.com y en el evento de Facebook

 

“Si vemos sonrisas y sudor entre el público, somos felices”

Aprovechando la visita del trío angoleño-portugués “Throes + The Shine” y su llegada al escenario madrileño este próximo viernes 3 de marzo, después de su reciente paso por Barcelona y antes de que pisen Granada, hablamos con ellos de su meteórica aparición en la escena musical internacional. Aunque Igor Domingues (batería y percusión), Marco Castro (guitarras, sintes y samplers) y Diron (voz) están consagrados como los padres del “rockuduro“, el grupo bebe de muchas fuentes: pop electrónico, tropical bass, afro, etc. Y es que no paran, ni de girar ni de producir. Tras el éxito de algunos LPs como “Rockuduro” o “Mambos de Outros Tipos”, llega “Wanga”, que promete literalmente “hacer retumbar las paredes a base de intensos beats y profundas melodías sintéticas”.

¿Cómo y cuándo nació Throes + The Shine?
Throes + The Shine nació en 2011 en un encuentro casual entre Throes (Marco y Igor) y The Shine (Diron y Mob) en un club en Oporto. Después, decidimos hacer algunas canciones juntos y de repente estábamos en el escenario de un festival el mismo verano y con nuestro primer disco en las tiendas. Hemos estado haciendo giras en Europa desde 2013 y ha sido un buen viaje.

“Rockuduro” es una vuelta de tuerca a lo que estamos habituadas a entender como fusión. ¿Cómo surge este género tan característico de vuestro trabajo?
Esto vino dado por nuestros diferentes backgrounds. Marco e Igor vienen de una trayectoria del rock y Diron y Mob de los sonidos puros del kuduro. Todos hemos cambiando nuestros gustos a lo largo del camino y hemos estado intentando mantener el trabajo en nuevos sonidos y en cosas que suenen frescas a nuestros propios oídos. Nos encanta aprender y trabajar con otros artistas. Ha sido una de las mejores cosas de las giras por diferentes países y diferentes ambientes. Tenemos que encontrar y aprender de gente muy diferente.

Portada del último disco “Wanga”

Moto Kiatu, uno de los proyectos que lanzamos desde Wiriko junto con Sonidero Mandril y Sweat Dealers (y co-productores de vuestro concierto en Madrid), pretende difundir los sonidos electrónicos creados en África, como el Kuduro con unos rasgos propios ¿cómo creéis que está la escena electrónica en el continente? ¿Qué tendencias destacaríais?
Creemos que se está enriqueciendo por momentos. Tuvimos el placer de trabajar o compartir escenarios con algunos grandes nombres que están fusionando muchos sonidos diferentes. Gente como Skip & Die, Batida, La Yegros, Pierre Kwenders, Meridian Brothers, Batuk o Daniel Haaksman están haciendo un trabajo bueno y una música original que va de una punta al otro del mundo. Es muy gratificante poder hacer música hoy en día.

¿Habéis tocado en algún país de Africa? ¿Y en Angola?
Por el momento solo hemos tocado en Europa, pero tenemos muchas ganas de ir más lejos en el mundo. África está en nuestro sonido y en nuestros corazones, así que algún día tendremos que alcanzarlo con nuestra música.

¿Cómo está recibiendo el público vuestro trabajo en Europa?
En Europa hemos sido afortunados de hacer unos 200 conciertos. Tanto en grandes festivales como en clubs más pequeños siempre sentimos el calor del público que está muy dispuesto a divertirse. Ese es nuestro principal objetivo, hacer que la gente baile, divirtiéndose, sintiendo culturas diferentes y olvidándose de sus problemas mientras estamos en el escenario. Si vemos sonrisas y sudor en el público, somos felices.

¿Qué proyectos tenéis entre manos?
Por el momento nos estamos preparando para grabar nuestro cuatro album que saldrá en 2018. Y en 2017 tendremos un verano muy ocupado con unos 40 o 50 conciertos en Europa y Norteamércia. ¡Tenemos muchas ganas de todo ello!

Toda la información y venta en entradas aquí.

El rockuduro de “Throes + The Shine” llega a Madrid

Reponiéndonos aún de la gran fiesta de presentación de nuestro nuevo proyecto de difusión de música electrónica Moto Kiatu, tenemos muchas ganas de anunciar el próximo encuentro con los sonidos más electrónicos del continente: Guacamayo Tropical y Moto Kiatu presentamos a “Throes + The Shine” desde Portugal y Angola.

El próximo viernes 3 de marzo tenemos una cita el afrobass en la Sala Caracol de Madrid.

El pasado 2016 publicaron “Wanga”, que significa “hechizo” en kimbundo, lengua hablada en Angola. Y eso es lo que recoge este trabajo, hechizos de los que te hacen bailar, de esa manera empoderada y sumamente placentera. “Wanga” supone la cumbre de un estilo de creación propia, el “rockuduro”, y sus diez cortes hacen retumbar las paredes a base de intensos beats y profundas melodías sintéticas. Una suerte de mixtura de pop electrónico, tropical bass, afro, rock y kuduro, revitalizando la estela que en su momento dejaron M.I.A., Buraka Som Sistema y Vampire Weekend.

¡Os esperamos! Entradas disponibles en: http://tickets.wegow.com/entradas/throes-the-shine-madrid

Letras africanas, libros españoles: aproximación al espacio lusófono

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4ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Felisa Rodríguez

Os propongo que nos asomemos a las letras de cinco países del continente que, a pesar de su discontinuidad geográfica y diversidad lingüística, son nombrados conjuntamente por medio de la sigla PALOP, que se refiere a los Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa resultantes de las independencias alcanzadas en 1975: los estados microinsulares de Cabo Verde y de S. Tomé y Príncipe, por un lado, y los continentales de Guinea-Bissau, Angola y Mozambique, por otro.

Para ello, un posible criterio es identificar aquellas obras escritas por personas de estos territorios que aparecen en la lista de las “100 mejores obras africanas del siglo XX”, dadas a conocer en 2002 y elaboradas por iniciativa de la Feria Internacional de Libro de Zimbabue en colaboración con asociaciones africanas de escritores y bibliotecarios y con participación de la Red Africana de Editores (APNET) y la Asociación Pan-Africana de Libreros (PABA).

Así, nos encontramos en la categoría de no ficción con textos de tres figuras importantes de la lucha y del pensamiento anticolonial: The Struggle for Mozambique (1969) del mozambiqueño Eduardo Mondlane, Unidade e luta (1976) de Amílcar Cabral, asociado a Guinea-Bissau, y Origens do nacionalismo africano (1997) del angoleño Mário Pinto de Andrade.

En el terreno de la ficción, más abundante, fueron seleccionadas las novelas angoleñas Nós os do Makulusu (1975) de José Luandino Vieira y A geração da utopia (1992) de Pepetela, junto con la caboverdiana O testamento do senhor Napumoceno da Silva Araújo (1989) de Germano Almeida. Pero la representación más nutrida es la de Mozambique, con dos obras escritas y publicadas aún en el período colonial y otras tantas en el post-independencia; se trata de los cuentos incluidos en Nós matamos o cão-tinhoso (1964) de Luís Bernardo Honwana y del volumen de poesía Karingana ua karingana (1974) de José Craveirinha (considerado “padre de la poesía moderna” de su país y convertido, en 1991, en el primer africano que recibió el Premio Camões, el mayor galardón de la lengua portuguesa); a ellos se unen las novelas Ualalapi (1987) de Ungulani Ba Ka Khosa y Terra sonâmbula (1992) de Mia Couto.

Germano Almeida. Fuente: Diario Digital Sapo

Todas las obras referidas son accesibles en la lengua original -o en traducción al portugués, en el caso de la de Mondlane, que fue escrita en inglés- a través de ediciones portuguesas que se pueden encontrar con relativa facilidad en el mercado librero del país vecino, pero sólo algunas han tomado forma de libro editado en España y de traducciones a varias de las lenguas del Estado. Concretamente, existe la posibilidad de leer el pensamiento de Amílcar Cabral en Nacionalismo y cultura (Bellaterra, 2014) o de disfrutar del Pepetela que retrata -no sin amargura- la historia de la lucha por la independencia de Angola en La generación de la utopía (Txalaparta, 2003 en papel; 2011 Epub). También tenemos a nuestro alcance el humor y la ironía de Germano Almeida -que llegó a ser presentado como “el Gabriel García Márquez africano”- retratando el pequeño medio insular caboverdiano a través de su burguesía hipócrita en El testamento del señor Napumoceno (Ediciones del Bronce, 2000) o, en euskera, Napumuceno da Silva Araujo Jaunaren: testamentua (Txalaparta, 2002). De Mozambique, podemos asomarnos a la única obra de Luís Bernardo Honwana, Nosotros matamos al perro-tiñoso (Baobab, 2008), donde los abusos de la colonización y el cotidiano asfixiante en el que vivían los africanos crean una atmósfera opresiva, y también a la considerada obra prima de Mia Couto, la novela Tierra sonámbula (Alfaguara, 1998; Suma de Letras, 2002; Alfaguara, 2016), que no sólo ha sido seleccionada entre las doce mejores del continente sino que ha sido adaptada cinematográficamente con realización de la portuguesa Teresa Prata.

Paulina Chiziane. Fuente: http://alchetron.com/

Ciertamente, lo que acabamos de enumerar no es demasiado. Pero explorando el panorama editorial español conseguimos avanzar un poco más e incorporar a esa lista tanto obras de autoría femenina (tres de las novelas de la mozambiqueña Paulina Chiziane, poesía de Vera Duarte -que preside la Academia Caboverdiana de Letras- o narrativa breve de su conterránea Dina Salústio) como muestras literarias de S. Tomé y Príncipe (particularmente, las firmadas por Olinda Beja); además, identificamos algunos textos clásicos de varias de esas literaturas nacionales, entre los cuales cabe destacar la novela caboverdiana Chiquinho (1947) de Baltasar Lopes -disponible en castellano y en catalán- o la poesía angoleña de Agostinho Neto, considerado poeta nacional por excelencia, pero también Si pudiera ser una ola, traducción de la novela breve de Manuel Rui publicada en Angola en 1982; surgen, aún, numerosas obras del prolífico y premiado escritor angoleño José Eduardo Agualusa y algunas otras de plumas más jóvenes, entre las que destaca Ondjaki, de Angola; aparecen incluso volúmenes de poesía mozambiqueña de Rui Knopfli y de Guita Júnior, así como pequeñas joyas de literatura infanto-juvenil mozambiqueña, de la autoría de Marcelo Panguana o Rogério Manjate, editadas por Proteus en la colección Oralia.

Konono meets Batida: el ruido que llegó de Kinshasa

*Entrevista realizada por Xaime Fandiño a Batida antes del concierto de “Konono meets Batida” en Pirineos Sur  (julio 2016)

En 2005 Konono No.1 rompieron el tablero de los ritmos globales. Desde Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, su primer disco, Congotronics (Creammed Discs, 2005) inventó un sonido nuevo. A partir de un instrumento tradicional del folclore congoleño, el likembe, y con una amplificación artesanal construida con piezas recicladas en desguaces, viejas pastillas de guitarra, planchas metálicas… presentaron al mundo el trance-afro-house del futuro. Repeticiones obsesivas, samplers histriónicos, cantos de llamada-respuesta y el hecho identitario fundamental de su música: likembes autoamplificados en distintas tonalidades. Ese cóctel de ruido atávico, repetido de manera hipnótica y descacharrada, los impulsó desde su Congo natal, donde llevaban más de cuatro décadas tocando en bodas, fiestas y celebraciones, a los escenarios de todo el mundo, comparados con una versión africana de la Einstürzende Neubauten y atravesados por una recodificación del gusto tradicional congoleño hacia el ruidismo inclemente.

 

Konono son de Kinshasa, pero provienen de la etnia bakongo, que vive entre el Congo y Angola. Hay similitudes entre los ritmos que utilizan Konono y algunos de los tipos de música angoleña como el kuduro o la semba, que inspiran la música del productor y músico angoleño-portugués Pedro Conquenão, conocido como Batida. Esa cercanía sonora, y el gusto de Batida por los sonidos más ásperos e incómodos de la diáspora lusófona y sus alrededores, hizo que su encuentro fuese cuestión de tiempo:  “conocí a Konono a través de las ediciones que Creammed Discs hicieron hace unos años, reeditando material antiguo y editando cosas nuevas de la banda. Ahí fue cuando los descubrí, a pesar de que ya llevaban tocando varias décadas”.

Y surge el flechazo. Batida empieza a pinchar algunos de sus beats mezclados con temas de Konono en el programa de radio que tenía en la radio pública portuguesa. “Me gusta mucho el sonido de la kalimba, en este caso convertida en likembe, y por eso empecé a hacer esas mezclas. De ahí todo vino corrido. Marc de Creammed Discs las escuchó y enseguida pensó en la posibilidad de complementarnos, de empezar a tocar juntos. Me preguntó si estaría interesado en producir el disco nuevo de los Konono, y le dije que sí, pero que antes quería conocer personalmente a la banda. Estuvimos conviviendo durante dos semanas en Lisboa, escuchando su material nuevo, grabando… Yo fui introduciendo algunos elementos innovadores: una batería electrónica, algunos subgraves, un sintetizador que ahora utilizamos en los conciertos, algo de programación… La idea fue intentar hacerles salir de su territorio habitual para posibilitar una cierta mezcla, una sonoridad nueva”.

Además de la presencia de Batida en la producción, Konono meets Batida (Creammed Discs, 2016) se compone con otras colaboraciones que imprimen una identidad transfronteriza al disco: en “Nleve Kalusimbiko” el poeta guineano AF Diaphra pone voz y Papa Juju, de la banda lisboeta Terrakota, guitarras. “Yambadi Mama” brilla por una preciosa interpretación de Pauline Mbuka Nsiala, que se desvanece en una improvisación de likembe que arrastra al ensimismamiento. Selma Uamusse aparece en “Bom dia” una canción cruda que deja de lado el likembe en favor un esqueleto de percusión y palmas. Y “Kuna America”, construida sobre un patrón de staccato de likembe que se propulsa frenético. A falta de mejor definición, digamos que todo encaja en un esquema de polirritmos festivos que celebran un carnaval enloquecido, donde el ruido es la melodía de paz que nos eleva.

El trazado postcolonial de los ritmos globales

“En la mayor parte de los países de África los grupos no viven necesariamente de las grabaciones, viven de las actuaciones en directo. La necesidad de grabar no es una necesidad obvia en el continente africano. Hay excepciones. Sudáfrica por ejemplo tiene una industria discográfica enorme, Ángola también; pero hay muchos países en los que lo importante es ver a los grupos en directo. Después, cuando llegas a Europa, a EEUU, surge la necesidad de tener música grabada. Si no ningún programador se va a interesar por ti. Entras a formar parte de las reglas de la industria, de la lógica europea y estadounidense. Para salir de África tienes que empezar a jugar a ese juego”, explica Conquenão. La historia viene de lejos y se repite una y otra vez. Desde los años 80 los ritmos del mundo cautivan el gusto del público occidental, se asimila la diferencia y se genera un plusvalor al introducirlos en la rueda del mercado global. Konono No.1 no escapan a este esquema. Conjunto excéntrico solo conocido por unas cuantas grabaciones en directo que llegan a manos de un productor entusiasta que los lanza a la fama internacional. En este caso el productor fue Vicent Kenis, quien tardó más de diez años en dar con Mingiedi Mawangu,  líder de Konono fallecido en 2015 a los 85 años de edad.

Yo personalmente no veo la necesidad de grabar. Para mi lo importante es comunicar. La necesidad de grabar la música no surge como una necesidad de los músicos sino de la industria, que se convirtió en una máquina de hacer dinero, y que muchas veces no repercute en los músicos. A veces sí es interesante el punto de vista conceptual de las grabaciones, que te permite hacer construcciones más complejas que el directo, pero es una transformación que se da desde que surge la industria, y que antes el músico no tenía”.

El debate es un clásico entre los etnomusicólogos: de la descentralización radical de la industria y la apertura a lugares inexplorados al ejercicio de producción y consumo de la diferencia, que diluye la autenticidad y perpetúa relaciones postcoloniales de poder. Si bien parece que hoy en día, la labor de pequeños sellos como Creammed Discs trascienden esta pugna en favor de una recuperación sostenible de la ética y la estética de los sonidos más crudos de África, véase Omar Souleyman, Group Doueh y los propios Konono No. 1. Además estos últimos le azotan un buen golpe al legado postcolonial reciclando antiguos megáfonos belgas Lance-Voix heredados del imperio y convirtiéndolos en máquinas de hacer ruido. Precioso detournement.

“Pienso que el principio de la música de Konono tiene que ver con la danza y con las las personas juntándose como en cualquier aldea de África. Evidentemente tiene una carga electrónica, una influencia urbana, pero la idea que está por detrás es el encuentro, el baile. Y ese es un principio universal. Todas las aldeas, antes de haberse transformado en ciudades confusas, se construían alrededor del baile, del encuentro, fuese para una boda, para un funeral, para dar una noticia… Y esa música hecha para el encuentro creo que funciona en cualquier país del mundo. Aunque no entiendas las letras, aunque no sepas la historia que está por detrás, hay emociones más universales. Y el ritmo es una de ellas”.

 

Agostinho Neto: el poeta presidente

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Karla Chagas Iglesias 

El trabajo tiene por objetivo aproximarse brevemente a la vida y obra del escritor, médico y político angoleño António Agostinho Neto, en el entendido que conociendo a este autor nos estaremos acercando a la Angola de su tiempo. Neto es considerado un hombre fermental en la historia de los angoleños a partir de su destacado rol en la cultura y política, siendo el primer presidente de la República Popular de Angola desde 1975 y hasta su muerte en 1979. A través de su historia de vida se visibiliza el compromiso político de la literatura en un contexto emancipatorio plagado de luchas “ganadas” y “perdidas” y que finalmente llevaría a la libertad, no exenta de reveses y dificultades.

La obra de António Agostinho Neto (Angola 1922-URSS 1979), al igual que sucedió con otros escritores africanos, se inscribe dentro de lo que se ha denominado “literaturas de frontera”,[1] en tanto se ubica entre el último período de dominación bajo la colonización –portuguesa, en este caso-, y de la reciente independencia, una vez iniciados los procesos emancipatorios de mediados del siglo XX.

Ilustración 1: BARRADAS, Acácio (editor)Agostinho Neto: Uma vida sem tréguas: 1922-1979. Disponible en: http://rubelluspetrinus.com.sapo.pt/neto1.htm

Ilustración 1: BARRADAS, Acácio (editor)Agostinho Neto: Uma vida sem tréguas: 1922-1979. Disponible en: http://rubelluspetrinus.com.sapo.pt/neto1.htm

La literatura en lengua portuguesa de Angola, Cabo verde, Guinea-Bisao, São Tomé y Príncipe y Mozambique ha sido “menos reconocida” que las literaturas inglesa y francesa de otras naciones africanas. La falta de traducciones ha sido un “freno” a la difusión de dichos trabajos, aunque “paradójicamente la literatura negroafricana en lengua portuguesa existió, irónicamente, con anterioridad a la francófona y a la anglófona” debida a la temprana colonización desarrollada por los portugueses en África, así como ser los que más tiempo permanecieron en ella.[2] La eclosión de la literatura lusófona fue a partir de 1930, con el “afianzamiento de los sentimientos nacionalistas  dentro de la intelectualidad lusoafricana y sus aliados, y como la expresión de una conciencia política y social durante los años que precedieron a las independencias. De hecho, la interrelación entre las condiciones socioeconómicas, culturales y políticas dio nacimiento a un movimiento literario nacionalista. Como resultado de ello, la mayoría de las producciones literarias se centró en las reivindicaciones culturales, políticas y socioeconómicas.”[3]

 

El tren africano

Un tren

subiendo de un difícil valle africano

chirría que chirría

lento y anticuado.

Grita y grita

quien lo explotó no perdió

más no ganó todavía.

Muchas vidas

empaparon la tierra

donde se asientan las vías

y se hunden bajo el peso de la máquina

y en el barullo de tercera clase.

Grita y grita

quien lo explotó no perdió

más no ganó todavía.

Lento, ridículo y cruel

el tren africano…

En: Sagrada esperanza.

traducción de José A. Goytosolo- Xosé L. García

 

Agostinho Neto al igual que muchos de los artistas y referentes africanos de su tiempo, realizó sus estudios universitarios en la metrópoli debido a la ausencia -o casi nula presencia- de universidades en las colonias. Se radicó primero en Coimbra y luego en Lisboa, en donde se formó en medicina, al tiempo que escribió poemas y promovió la cultura y tradiciones angoleñas a partir de integrar diversos movimientos. En esta ciudad fundó, en colaboración con los escritores Amílcar Cabral, Mário de Andrade, Marcelino dos Santos y Francisco José Tenreiro, el Centro de Estudios Africanos, cuyos fines culturales y políticos estaban dirigidos a la afirmación de la nacionalidad africana. La institución fue prohibida por las autoridades portuguesas en 1955.[4]  Su primer trabajo llamado Quatro Poemas de Agostinho Neto fue publicado en la metrópoli en 1957.

Paralelamente a sus estudios, continuó su formación política y consolidó su visión revolucionaria, independentista y socialista.  En 1955 debido a su poesía revolucionaria y su militancia política fue encarcelado y condenado a prisión. Un año después circuló en los medios intelectuales una petición internacional en apoyo a su liberación. La misma fue acompañada por figuras como: Aragon, Simone de Beauvoir, François Mariac, Jean-paul Sartre y Nicolás Guillén, entre otros. En total fue encarcelado en tres ocasiones.[5] Vale recordar, que en Portugal desde la década del veinte del siglo XX ejercía el poder un gobierno autoritario de inspiración fascista bajo el mando de Oliveira Salazar. Bajo este contexto, Portugal desarrolló una política y defensa militar muy a contrapelo de las voces emancipatorias que con fuerza emergían de sus colonias.

Por otra parte, en algunos de los recientes Estados del África subsahariana, figuras de la literatura serán las que ocupen los cargos de poder durante la construcción de los países. Probablemente, el caso más conocido y emblemático sea el de Leopold Sedar Senghor, defensor de la negritud, quién fuera primer presidente de Senegal (1960-1980). La negritud y el panafricanismo fueron movimientos basados en la “reivindicación y rehabilitación de la cultura negra expoliada desde la trata de negros hasta el colonialismo. Es un discurso no solo de protesta y de combate, sino también de exaltación de la personalidad negra”.[6] Bajo la impronta de estos, las consecuencias de la dominación y el colonialismo fueron temáticas centrales. La literatura lusoafricana desarrolló relaciones estrechas con estos movimientos. Tras las independencias, fueron ganando terreno otras temáticas hacia las problemáticas imperantes o el realismo social.[7]

A partir del análisis de la obra de Neto se han identificado ciertas constantes, tales como: el abordaje de temáticas cotidianas a través de una mirada “no panfletaria”, la presencia de temas como la noche y la oscuridad, simbolizando el “sometimiento y el “subdesarrollo”, la esperanza y la ausencia de “sentimentalismos”, así como una descripción detallada del paisaje africano.[8]  En esta breve reseña se han incluido dos de sus poemas traducidos al español, los cuales forman parte de la versión Sagrada Esperança. En Comboio Africano (El tren africano), el autor utiliza la metáfora del tren para hablar de la penetración foránea en Angola y el resto del continente. O choro de África (El llanto de África) es una poseía que denuncia el sometimiento y el yugo de la esclavitud a la que fue sometido todo el territorio, pero que igualmente se manifiesta esperanzadora.

Publicaciones de A. Neto
Obras Poéticas
1957 Quatro Poemas de Agostinho Neto, Póvoa do Varzim
1961 Poemas, Lisboa, Casa dos Estudantes do Império
1974 Sagrada Esperança, Lisboa, Sá da Costa (incluye poemas de los dos primeros libros)
1982 A Renúncia Impossível, Luanda, INALD (edición póstuma)
Obras Políticas
1974 Quem é o inimigo… qual é o nosso objectivo?
1976 Destruir o velho para construir o novo
1980 Ainda o meu sonho
Fuente: http://www.lusofoniapoetica.com/artigos/angola/agostinho-neto/biografia-agostinho-neto.html

Más arriba se mencionó que la militancia política de Neto fue desarrollada desde muy temprana edad, y que bajo el contexto represivo portugués perdió su libertad en varias ocasiones. En 1955 colaboró con la creación del partido político llamado Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) de orientación marxista, el cual se formalizaría un año después. Bajo la clandestinidad también se fundarían más tarde en Angola, el menos radical Frente Nacional de Liberación de Angola (FNL,1962) y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA,1965). En 1962, Neto sería elegido presidente del MPLA.

Entre 1961 y 1975 sucedió la llamada Guerra de Independencia, en donde los angoleños organizados en estos movimientos y en forma paralela se enfrentaron a las fuerzas portuguesas. Para conservar sus posesiones coloniales, Portugal destinó más de  140000 soldados, lo que representó cerca del 40% del presupuesto estatal.[9] La revolución portuguesa conocida como “revolución de los claveles” fue la que finalmente posibilitó a las colonias independizarse en 1975.

 

El llanto de África

El llanto durante siglos

en sus traidores por la esclavitud de los hombres

en el deseo alimentado entre ambiciones de soplos románticos

en los tambores llanto de África

en las sonrisas llanto de África

en los sarcasmos en el trabajo llanto de África.

 

Siempre el mismo llanto en nuestra alegría inmortal

mi hermano Nguxi y mi amigo Mussunda

en el círculo de las violencias

aun la magia poderosa de la tierra

y de la vida fluyente de las fuentes y de todas las partes y de todas las almas

y de las hemorragias de los ritmos de las heridas de África

hasta en el florecer aromatizado de la selva

hasta en la hoja

en el fruto

en la agilidad de la cebra

en la sequedad del desierto

en la armonía de las corrientes o en el sosiego de los lagos

hasta en la belleza del trabajo creador de los hombres.

 

El llanto de siglos

inventado en la esclavitud

en histerias de dramas negros almas blancas perseguidas

y espíritus infantiles de África

las mentiras llantos verdaderos en sus bocas.

 

El llanto de siglos

donde la violada verdad se consume en el círculo de hierro

en la deshonesta fuerza

sacrificadora de los cuerpos cadavéricos

enemiga de la vida

cerrada en los estrechos cerebros de máquinas de contar

en la violencia

en la violencia

en la violencia.

 

El llanto de África es un síntoma.

 

¡Nosotros tenemos en nuestras manos otras vidas y alegrías

desmentidas por nosotros en los lamentos falsos de sus bocas!

 

Y amor.

Y los ojos secos.

 

Extraído de POETAS AFRICANOS CONTEMPORÁNEOS, org. Fayada Jamis, Virgilio Piñera, Armando Álvarez Bravo, Manuel Cabrera y David Fernándes. (Traductores). Madrid: Biblioteca Jucar, 1975.

 

De este período tan fermental son sus obras políticas: Quem é o inimigo… qual é o nosso objectivo? y Destruir o velho para construir o novo, los cuales reflexionan, entre otros temas, sobre los desafíos ante el nuevo tiempo político del país.

Luego del fin del dominio portugués Angola, viviría el inicio de una guerra civil mucho más cruenta que la lucha por la independencia, debido a la intervención conjunta de Sudáfrica y los EEUU, quienes apoyaron a los movimientos de derecha.[10]  Neto ocupó en 1975 la presidencia de un país dividido y bajo la lucha de poderes, así como de injerencias externas, que bajo una extensa guerra le costó la vida a cientos de miles de angoleños y angoleñas.

Por último, resta reflexionar sobre la vigencia de Agostinho Neto. En este sentido, el escritor angoleño Abreu Praxe, afirmaba:  “Sempre que os jovens se iniciam na arte da escrita uma das referências que procuram é Agostinho Neto, pelo que a sua presença mantém-se actual, presente e respeitada”.[11]  Asimismo, apuntaba sobre los caminos realizados por Neto y como se encargó de dar con su obra “respostas existenciais do seu tempo, desde os processos de luta de libertação dos povos, a emancipação e afirmação das pessoas.”[12] Sus palabras, nos invitan a releer al escritor a través de una mirada actual y crítica, a la luz de las dificultades aún no superadas por las naciones africanas.

[1]    Categoría extraída de los materiales de curso. Bloque III: Literaturas: entre la palabra y la letra impresa , Segunda sesión: Literaturas postcoloniales – Las primeras literaturas de las independencias.

[2]    Ngamba, Monique Nomo “Una visión comparada de las literaturas negroafricanas postcoloniales en lenguas europeas”, Tonos Digitales. Revista electrónica de estudios filológicos, Numero 10, noviembre 2005. http://www.um.es/tonosdigital/znum10/estudios/P-Nomo.htm

[3]    Ibid.

[4]    http://www.agostinhoneto.org/index.php?option=com_content&view=article&id=766&Itemid=230

[5]    http://www.ecured.cu/Agostinho_Neto.

[6]    Ngamba, Monique Nomo op cit.

[7]    ibid

[8]    SOLER, Marc, “Edición de la poesía de Agostinho Neto” en: Tele/expres, 22 de setiembre de 1980, p.17. Disponible en: https://ddd.uab.cat/pub/jag/jagobrcreali/1980/GoyP_0049.pdf

[9]    GARCÍA, Fernando, LORENZO, JOSÉ M., Historia del Mundo Actual. 1945-1995.Memoria del medio siglo, Madrid, Alianza Editorial, 1996, p. 274.

[10]  HOBSBAWM, Eric, Historia del siglo XX, Barcelona, Crítica, 1996, p. 448.

[11] http://www.portalangop.co.ao/angola/pt_pt/noticias/lazer-e-cultura/2011/8/35/Poesia-Agostinho-Neto-mantem-viva-memoria-dos-jovens,78f17797-fa47-4955-9e4e-0c5bd67b6aa0.html

[12]  Ibid.

El Kuduro cala hasta en América Latina

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Laura García

El Kuduro no es sólo un género musical, se trata de un símbolo de modernidad africana por excelencia. Desde el corazón de Angola, desde los barrios de Luanda , el kuduro lleva desde 1990 enviando al mundo sus sonidos, su innovación, su constante evolución y el importante valor musical y cultural que hoy le sitúa a la cabeza de parte de la música electrónica moderna e influenciando a bandas y djs en todos los continentes. En América Latina ya es un boom.

Los Kuduristas, extraído de uno de sus vídeos más recientes.

Los Kuduristas, extraído de uno de sus vídeos más recientes.

La juventud de sus ritmos, de sus productores y de sus bailes se extiende por el mundo, así como los estilos musicales que se dibujaron a partir de él, el Afrohouse y el Ombolo.

Al comenzar el kuduro en los años 90, la temática de sus temas hablaba de esperanza para Angola, del desarrollo de su identidad tras las guerras. Por aquellos años los músicos angoleños (semba tradicional, kizomba , semba –zouk ) estaban captados por los políticos, así que los jóvenes de las clases obreras tomaron el kuduro y comenzaron a hacer una interpretación más dura y más rápida con letras que conectaban con la vida en las musseques (barriadas chabolistas). Su temática es fresca y alegre, habla de las normas y la vida en las musseques, del baile, de la alegría y la danza como recurso social, de la sensualidad, de la sexualidad y sus movimientos.

La juventud, de mano de la tecnología, tomaba el pulso de la regeneración y la modernidad. Y desde entonces el ritmo no cesa. Se trata de un género tan joven que la Primera Conferencia Internacional de Kuduro se produjo en Luanda en 2012.

El estilo y la temática del Kuduro siempre han ido de la mano de su sociedad y a través de él sus productores representan y configuran la identidad social , la cultura y la filosofía angoleñas. La música siempre como modo de expresión artística y cultural. A través de ella los jóvenes de Luanda y del mundo encuentran esperanza, diversión y un medio moderno y tecnológico para expresar su arte.

Un punto fuerte del Kuduro es la colaboración entre artistas, ya que enriquece tanto la música como sus discursos. Los djs y productores colaboran forjando nuevos elementos sonoros y asentando los pilares de este género musical.

El 31 de Octubre se celebraba la Quinta edición del Festival I Love Kuduro en Luanda, que ofreció la actuación de grandes estrellas del Kuduro, desde sus pioneros en los 90, Puto Prata, Puto Lilas, Tony Amado, pasando por bandas que se consagraron en los años 2000, como Os Lambas , Noite e Dia o Maya Zuda. Hasta artistas de una generación algo más joven que mantiene la esencia kudurista, Limas Do Swagg o Madruga Yo Yo.

En otro apartado del Festival se invita a productores incipientes a enviar sus temas para ser seleccionados y así participar como artistas revelación y nuevas promesas. Se trata de un género cuya producción es constante en los estudios improvisados en los musseques, con lo que se produce mucha cantidad de música que circula en cualquier formato ya sea USB , CD´s , pudiendo así, escucharse tanto en una fiesta como un taxi o un autobús.

 

Por su popularidad y frescura, el Kuduro no deja de expandirse, artistas, djs y poductores de todo el mundo se interesan por sus sonidos. Desde el punto de vista del Panafricanismo, el Kuduro es una importante herramienta de unión, tanto dentro como fuera del continente. Arrasa en Brasil y en Latino América incluyéndose en los recopilatorios de hits latinos. Se celebran conciertos multitudinarios en Rio de Janeiro donde se invita a bailar con auténticas estrellas de Angola. Hay grupos de danza Kudurista esparcidos desde América Latina hasta Estados Unidos. Además, también en Portugal, gracias a la diáspora, ha adquirido mucha importancia. Pero sobre todo, los latinos están cada vez más entusiasmados con el Kuduro angoleño, por sus similitudes con el reggaeton o otros géneros salidos de los barrios de chabolas de las ciudades de América Latina.

África se mira en el espejo londinense

*Autor invitado: Fernando J. Sánchez Jaén

El cine “made in África” más reivindicativo ha desembarcado esta semana en Londres para mostrar el talento y el compromiso social de los realizadores africanos. Una programación con casi 60 películas que se pueden ver éstos días en la capital inglesa, dentro del Film Africa, para demostrar que África no es un país, sino un continente de complejidades y realidades diversas.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

En su quinta edición, el festival ha puesto su foco en el 40 aniversario de la independencia de los países africanos, el amor y el cine etíope. Tres grandes leitmotiv que han inspirado historias que han hecho revolvernos en la butaca algunas veces, en otras nos han dejado en shock, y, en la mayoría, nos han hecho que nos emocionemos, sintamos tristes y nos riamos al mismo tiempo.

Un Festival que daba su pistoletazo de salida con el drama del marfileño Philippe Lacôte, Run, en el Central Picture House, en Londres. Una interesante y ácida visión sobre las raíces de la violencia en Costa de Marfil y de décadas de conflicto con algunos momentos dulces para relajar la tensión e inquietud del espectador. Un debut cinematográfico aplaudido en el festival y que llegaba tras alzarse con el Premio del Jurado en FESPACO (Panafrican Film and Television Festival of Ouagadougou), con la credencial de ser la primera película marfileña proyectada en Cannes y con la candidatura para ser elegida como una de las 5 nominadas a “mejor película extranjera” en la la próxima ceremonia de los premios Oscar 2016.

Philippe Lacôte, que fue preguntado sobre sus motivaciones para rodar esta película, explicaba: “Me preguntaba cómo un país de paz puede convertirse en un pueblo de violencia”. Para poder explicarlo, Lacôte utilizó algunos hechos reales ocurridos en su país y pasajes de su infancia, ya que muy pronto entendió que “en Costa de Marfil, tú no dices fuera de casa lo que tu padre dice en casa”.

El martes tuvo su estreno el documental Between rings, la historia de superación, de lucha y de los conflictos internos que la celebridad le acarrean a una boxeadora profesional en Zambia. Para cerrar, una de las películas esperadas de esta muestra de cine africano: Red Leaves, del director etíope Bazi Gete. Una historia tierna y lúcida sobre la pérdida de un ser querido y la aceptación de que se está envejeciendo.

Pero volvió la más candente actualidad gracias a la realizadora angoleña Pocas Pascoal que en su All is well nos contó su visión y su experiencia personal sobre la inmigración angoleña en Portugal. Así, en el Ritzy Picture House de Brixton, el público tuvo la oportunidad de visionar la historia, autobiográfica, de dos hermanas que huyen de la guerra de Angola en 1980 y se exilian en Portugal, sin papeles y siempre anhelando la llegada de sus padres. Un largometraje que nos habla de la madurez, de la pérdida de la inocencia, de la identidad y de las raíces. Y que también, es universal porque pone sobre la mesa el drama de los refugiados, de la terrible soledad que se sufre cuando el país de acogida se percibe como tierra hostil y del amor de dos hermanas que supera cualquier contratiempo.

Pocas Pascoal, que asistió a la proyección, fue preguntada por esa visión triste y dura que muestra sobre Portugal y explicó que “era un lugar para estar, era un lugar de sueños, pero al mismo tiempo, fue una experiencia dura porque en aquellos años la inmigración no se aceptaba igual que ahora”. La otra pregunta obligada a Pascoal fue sobre su actual relación con Angola. “Es una muy complicada relación, porque es el país que amo, pero también, es el país de 30 años en guerra y quienes están en el poder ahora en Angola son los mismo que en 1978”, respondía la realizadora angoleña.

Otra de las notas de actualidad de la jornada le correspondía a Mercy, Mercy: a portrait of true adoption, del danés Katrine Riis Kjær. Un controvertido documental que sigue el proceso de adopción de dos niños desde Etiopía hasta Dinamarca. Otra de la películas más esperadas de esta 5ª edición del Film Africa fue la encargada de cerrar la jornada del martes. El director etíope Yared Zeleke nos presenta, en su largometraje Lamb, una historia de un niño que siente un especial apego por su mejor amigo, un cordero.

La jornada de ayer jueves fue el turno para los cortometrajes. Bajo la etiqueta de “Without Borders: Short from the Diaspora”, pudimos ver seis cortos que trajeron más crítica, y también comedia, al Ritzy Picture House, en Brixton. Desde la crítica política, pasando por la social hasta llegar al mayor de los subrealismos. Cortos que traspasan las fronteras de África como: Save (Eritrea/Mexico/USA), Last Ditch (France), Borders (Morocco/France), The Goat (South África/USA), The Good Son (UK/Nigeria) y Mother Earth (Senegal/France).

Pero de todos, fueron dos historias las que más atrajeron la atención del público. Borders, del realizador Emmet Mulugeta, que nos muestra cómo muchas de las situaciones que se producen en los controles fronterizos son la mayoría de las veces inhumanas. En un tono más cómico, pero a la vez triste, destacó The Good Son, de Tomisin Adepeju, en el que un joven nigeriano tendrá que contarles a sus padres, muy conservadores y tradicionales, un secreto que lleva guardándoles desde años.

Poco a poco va llegando al ocaso esta quinta edición del Film Africa, en la que esta tarde noche, a las 19.00 horas, el público podrá disfrutar otra película muy esperada, un plato fuerte de este festival. La premier en Londres de Price of Love, del realizador etíope Hermon Hailay. Una historia de amor agridulce y extrema en los márgenes de una ciudad en proceso de cambio como es Addis Abeba.

Edson Chagas: desplazamiento, consumismo e identidad

Angola fue protagonista del conflicto bélico más largo de África: una guerra civil, resultado directo del proceso de descolonización del país, que duró 27 años (1975-2002). Al acabar la guerra, Angola experimentó una explosión económica, situándose durante los últimos años a la cabeza de los países con más crecimiento del mundo, gracias en gran parte a sus recursos naturales.

Found not taken

E.Chagas. Serie “Found not taken” (2013), Luanda, Angola

A pesar de que la mayoría de angoleños no se han beneficiado de este boom, desde los últimos años existe una clase media incipiente que ha provocado grandes cambios en los hábitos de consumo de una parte de la población, especialmente en Luanda, considerada una de las ciudades más caras del mundo.

Es en este contexto en el que encontramos al fotógrafo angoleño Edson Chagas, prácticamente desconocido en Occidente hasta 2013, año en el que es galardonado con el León de Oro de la Bienal de Venecia por la obra “Luanda Encyclopedic City”.

Nacido en Luanda en 1977, Chagas abandona su país natal en 1992 para instalarse en Portugal, donde aprende las bases de la fotografía durante tres años. Posteriormente, se muda a Londres y se forma en fotoperiodismo en el London College of Communication y en la Universidad de Newport, Gales. En 2008 decide volver a Angola, sin embargo, con la guerra civil ya terminada hace 6 años, se encuentra una Luanda muy distinta a la de su adolescencia.

Es entorno a su biografía donde podemos encontrar las tres ideas principales de su obra: por una parte, la idea de desplazamiento -“me he mudado tantas veces que aún hoy sigo preguntándome dónde está mi hogar. Cuando volví a Angola, encontré la casa de mi madre completamente igual, pero todo lo demás a su alrededor había cambiado” -. Por otra, los cambios en los hábitos de consumo, afirmando que durante su adolescencia en Luanda la gente solía reutilizarlo todo y, después de 16 años de ausencia, se encontró con una economía creciente en la que los objetos se convertían en desechos rápidamente. En última instancia, encontramos la identidad, tema que se yuxtapone a los dos anteriores en gran parte de su obra.

Estas ideas están presentes en su serie fotográfica “Found not taken”, en la que el artista colecta objetos abandonados en la calle y los desplaza para fotografiarlos, con el objetivo de asociarlos a un entorno que él considera más idóneo, dándoles una nueva identidad. Este proyecto le ha seguido en sus desplazamientos: empezó en las calles de Londres, siguió con las de Newport y finalmente, las de Luanda, que fueron las que protagonizaron su obra en la Bienal de Venecia 2013. La serie, que continúa abierta según los movimientos del artista, muestra su apego por la temática del consumo que deja stock rechazado, abandonado, y la de los desplazamientos: moviendo los objetos de un lugar a otro para crear nuevas relaciones entre ellos y su entorno, emerge también la cuestión de las raíces y las migraciones, del espacio urbano y las identidades.

Posteriormente y ya asentado en Angola, el artista realiza la serie “Oikonomos” (2011), en la que aparecen personas fotografiadas con camisa blanca y distintas bolsas puestas en la cabeza tapándoles el rostro. A partir de bolsas africanas, americanas o chinas, Chagas utiliza la fotografía para analizar la vida cuotidiana relacionada con el consumismo y los cambios como consecuencia de la globalización. El hecho de que todas las personas vistan igual y sólo se les distingan por el tipo de bolsa que les cubre el rostro –precisamente el rostro, forma de identificación primera de cada uno-, parece querer cuestionarnos sobre cómo nuestros patrones de consumo definen cada vez más y con más fuerza nuestra identidad.

El mismo estilo, aunque con un significado distinto, es el protagonista de su serie más reciente “Tipo passe” (Fotos de pasaporte – 2014). Se trata de una serie de 12 retratos tipo pasaporte de personas vestidas con traje o camisa en las que, una vez más, su rostro queda oculto, pero esta vez por distintas máscaras tradicionales africanas. Por un lado, la ropa hace referencia al tipo de traje que llevan los angoleños cuando se hacen fotografías de pasaporte: según las autoridades, representan al país en el exterior y deben dar una buena imagen. Por otro lado, de las máscaras vuelve a emerger el tema de la identidad, pero esta vez como reivindicación de diversidad: “Quería tratar el multiculturalismo. Cuando la gente habla de África lo hace como si fuera sólo un país, pero es un continente.

De este modo, Edson Chagas nos invita a cuestionarnos sobre estas tres ideas desde un continente marcado por la diáspora –desplazamiento-, y con una historia reciente en la que la identidad ha tenido siempre una gran importancia: ayer fue el colonialismo quien la menospreció y hoy es el consumismo de masas quien la pone en cuestión.

Bibliografía

José Eduardo Agualusa: “Espero que mis libros puedan servir como plataforma para debates”

Aula Wiriko

 

 

 

Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Sofía Fonseca

José Eduardo Agualusa. Fuente: Web del autor

José Eduardo Agualusa. Fuente: Web del autor

José Eduardo Agualusa es un hombre del mundo, un africano del mundo (muy) enamorado de la vida. Nacido en Angola (Huambo, 1960) vive a caballo entre Lisboa, Rio de Janeiro y Luanda. Como periodista, colabora con medios portugueses y angoleños escribiendo crónicas y artículos de opinión, y realiza el programa de radio A Hora das Cigarras, en RDP África, sobre música y poesía africana. Como editor, es co-fundador de la editorial brasileña Língua Geral, dedicada a autores de lengua portuguesa. Como escritor, tiene más de 30 obras entre novelas, cuentos, poesía, teatro y libros infantiles. Su obra ha sido traducida a 25 idiomas y en 2007, se convirtió en el primer autor africano en recibir el Prémio Independiente de  Ficción Extrangera, del diario británico The Independent. Su libro O Vendedor de Passados será llevado al cine, dirigido por el director brasileño Lula Buarque de Holanda. En junio publicó su última novela: A Rainha Ginga. E de como os africanos inventaram o mundo.

Pregunta: Agualusa, tu obra es como tú, una obra del mundo, muy viajada. Tienes libros que se desarrollan en Angola, como Estação das Chuvas (1996) o la Teoria Geral do Esquecimento (2012), en Brasil, O Ano em que Zumbi tomou o Rio (2002), en Goa, Um estranho em Goa (2000), y un libro en viaje que podría considerarse un road book, As mulheres do meu pai (2007) que cruza varios países africanos. ¿Cómo te influye ese nomadismo en el momento de crear un libro?

José Eduardo Agualusa: Para mi viajar es conocer personas. Es descubrir lugares e historias. Por consiguiente, ese movimiento me ayuda en el proceso de escritura. Diría que es fundamental. Yo escribo porque me muevo.

En una entrevista de 2009, decías que O Barroco Tropical (2009) es un libro sobre el miedo, sobre dictaduras. ¿Consideras importante tratar temáticas político-sociales en tu obra? ¿El escritor tiene la “responsabilidad” de dar voz a quien no la tiene?

Sí, es cierto. Escribir implica una reflexión y compartir esas reflexiones. En países como Angola, no democratizados, y en los que la mayoría de la población no tiene forma de hacer oír su voz, compartir las inquietudes es aun más urgente. Espero que mis libros puedan servir como plataforma para debates. Para mí la democracia pasa por el debate, por el libre intercambio de ideas, por la noción de que de la confrontación entre varias ideas diferentes suelen surgir ideas mejores.

Has creado personajes fascinantes, tanto que hay quien asegura que los ha visto y estado con ellos, como el caso de la poeta Lídia do Carmo Ferreira da Estacão das Chuvas. También tienes seres extraordinarios como el geco de O Vendedor de Passados (2004), otras aterrorizadas como Lundo, en la Teoria Geral do Esquecimento (2012) y míticas como la Reina Ginga. ¿Nos puedes contar cómo creas tus personajes? ¿Es cierto que a veces te surgen en sueños?

Sí, algunos me surgen en sueños. Soñé por ejemplo, con el protagonista de O Vendedor de Passados, un hombre que vende pasados, historias de vida, a la nueva burguesía angoleña. Otros pueden surgir de páginas de la Historia, como es el caso de la Reina Ginga, una figura extraordinaria, sobre la cual existe muchísima información. Otras veces surgen de alguna noticia que leí, o de un comentario que escuché, o de los rincones de la memoria. Muchas no sé como surgen. Apenas lo hacen, como pasó con Ludo, esa mujer que se empareda por puro terror a convivir con personas de otra raza.

En tu obra es habitual el constante juego entre la realidad y la ficción, la yuxtaposición de los dos planos. Un momento de lo más fascinante es cuando en tu libro As mulheres do meu pai (2007), la realidad y la ficción se cruzan mirándose por la ventana del tren. ¿Cómo se te ocurrió esa idea?

Sí, esa es mi escena preferida. Decidí incluir la realidad, fluyendo paralelamente a la ficción, después de que Karen [Boswall] me contara su historia. Una historia mayor que la ficción. Por otro lado, me interesaba mostrar cómo la ficción se construye partiendo de la realidad, y al mismo tiempo, cómo alimenta la propia realidad. Creo que ese juego está presente en todos mis libros.

El libro O Vendedor de Passados, será llevado al cine el 2014 . ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué se siente al ver “materializado” uno de tus libros y que tus personajes cobren vida?

La película está lista, la vi hace unos días en Río de Janeiro. La vi con cierta distancia, como vería cualquier otra película, porque no es mi película, es sencillamente una película que parte de una idea mía. Me gustó mucho. Lázaro Ramos, que hace de vendedor de pasados, está extraordinario. Algunos amigos me dicen que podría ser la base de una buena serie, y creo que es cierto, pues cada cliente podría ser un capitulo. Aquello es inagotable. Hay mil razones diferentes para que alguien quiera reconstruir su pasado.

Rainha Ginga, tu último libro, trata sobre una mujer fascinante, personaje mítico del imaginario africano. ¿Cómo surge este libro? ¿Al ser un romance histórico, te llevó más tiempo el proceso creativo?

Siempre he querido escribir este libro. Por eso, en cierto modo, puedo decir que he dedicado la vida entera a escribirlo. No hubiera podido hacerlo sin la confianza y la técnica que fui ganando con los libros anteriores. Era un desafío difícil: adaptar a nuestros días la vida increíble de una mujer guerrera, que subvirtió todas las convenciones de su época y de su cultura y que todavía hoy inquieta y perturba. A tal punto que una película angoleña reciente, que la tiene como personaje central, ignora deliberadamente algunos de los aspectos más interesantes de su biografía como el hecho de haber mantenido durante años un harén de más de cincuenta hombres, a los que vestía y trataba como si fueran mujeres. Eso en la Angola de nuestros días es algo imposible de aceptar por el machismo dominante.

La literatura africana en lengua portuguesa es, en términos generales, menos conocida que la   literatura africana francófona y anglófona. ¿A qué crees que se debe? ¿A la falta de políticas culturales y apoyo a los escritores? ¿Crees que se deberían realizar más festivales o encuentros de escritores africanos?

No lo sé, pero pienso que hay algunos escritores africanos de lengua portuguesa con una carrera internacional muy solida. El caso más evidente es Mia Couto. Es cierto que alguien que escriba en inglés tiene alguna ventaja inicial, pero a partir de cierta altura es irrelevante. Para eso existen los traductores.

En el panorama actual de las letras africanas lusófonas ¿a quién consideras que no podemos dejar de leer?

Mia Couto, Rui Duarte de Carvalho y Ana Paula Tavares. En Cabo Verde hay un poeta interesante, José Luís Tavares. Tengo esperanza que en los próximos años surjan nuevas voces. Son territorios llenos de historias, esperando que alguien las cuente.

Finalmente, ¿hay un nuevo proyecto a camino? ¿Una novela?

Sí he empezado a escribir una nueva novela, pero aún es muy pronto para hablar de ello. Todavía no sé qué forma tomará.