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Este noviembre, mujeres afrodescendientes en escena

Sobre los escenarios de teatro, las actrices en España ya suman tres generaciones. Aún así, cuando se trata de emplear a actores y actrices, los primeros se sobreponen a las segundas. Según el Estudio Sociolaboral de 2016 de la Fundación AISGE, la entidad española sin ánimo de lucro constituida por AISGE (Artistas Interpretes, Sociedad de Gestión), la tasa de desempleo de las mujeres alcanza el 51,6% mientras que el de los hombres es seis puntos más bajo. Aspecto que lleva a las mujeres al desempeño de la profesión cobrando menos y trabajando sin contrato más días al año, es decir, en peores condiciones que sus compañeros.

Cartel Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente en Valencia 2017. Fuente: Movimiento por la Paz

Es por este motivo que en distintas provincias españolas, surgen proyectos con un carácter de visibilización y promoción de las mujeres como creadoras, a todos los niveles, dentro del sector de las artes escénicas.

Uno de ellos es la asociación de mujeres dedicadas a las artes escénicas Projecte VACA, cuya sede está en Barcelona. Cerca de cumplir los 20 años, nace con el deseo de potenciar la influencia y el peso de las mujeres en éste ámbito laboral, realizando investigaciones, procesos de experimentación y producción escénica de y por mujeres. Desde el marco del proyecto, también organizan un festival anual con la muestra de actividades y creaciones artísticas que difunden el trabajo creativo femenino. Éste festival es el Novembre Vaca.

Cartel Novembre Vaca 2017. Fuente: Projecte VACA

La edición del Novembre Vaca 2017 cuenta con una cartelera compuesta por la participación de mujeres afrodescendientes con piezas teatrales que exponen y reflexionan sobre la figura de las mismas. Como nos explican desde la asociación: “Teniendo presente que estamos en el decenio de la afrodescendencia, hemos decidido apoyar la creación de mujeres afrodescendientes”. Es así como la actriz VACA y creadora de “No es país para negras”, Sílvia Albert Sopale y la actriz y directora Alejandra Egido, estipulan la temática del festival. No obstante, como declaran desde la asociación: “La falta de apoyos institucionales ha provocado que el festival no sea al 100% como se había ideado”. Lo cual nos cuentan que ha repercutido en la participación de compañías como Teatro en Sepia con el espectáculo Afrolatinoamericanas, y Alaya Theatre con Nenas negras que han considerado el suicidio cuando el arco iris era suficiente.

Aún así, las profesionales de las artes escénicas componentes del Projecte VACA decidieron seguir con la temática para el festival. Como nos exponen: “Lamentablemente en España la representación de las personas afrodescendientes es pésima, la gran mayoría de los papeles a los que optan reproducen estereotipos e invisibilizan la realidad de la comunidad. Es necesario hacer una reflexión a nivel de ciudad y de país sobre cómo afecta la representación de las personas racializadas a ellas mismas y a su entorno”.

De esta manera, se ponen en relación obras y espacios de reflexión que denuncian el racismo normalizado en España, otras que visibilizan la sexualidad de las mujeres, también piezas que ponen en valor la identidad, y aquellas que velan por el reconocimiento de mujeres afrodescendientes.

Una de las obras cuyo objetivo es poner en valor el papel de las referentes afrodescendientes en la historia es He contado las manchas del leopardo hasta llegar a la luna, que está programada para el 1 y 2 de Diciembre del 2017 a las 20h en el Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison. Una conversación en escena creada por No Somos Whoopi Golberg que, como narran: “buscamos rescatar el trabajo y las voces de mujeres con las que pudiésemos sentirnos identificadas, que constituyesen un legado para nosotras, un modelo, un referente”. 

“No Somos Whoopi Goldberg” compañía teatral de afrodescendientes.

La obra de Silvia Albert Sopale, Kelly Lua y Maisa Sally-Anna Perk mana a partir de la investigación sobre la herencia histórica de diferentes y diversas mujeres negras. Como explican: “Cada una tenía intereses distintos y quería resaltar perfiles más políticos o más artísticos o más científicos. Nos encontramos que había muchas historias por contar y resultaba complicado decidir qué figuras escoger debido a la riqueza y la diversidad de éstas”. Es por ello que, en primavera, a raíz del encuentro con Eva Hibernia, dramaturga y directora del espectáculo, deciden elegir tres personajes y ponerlos a dialogar a partir de las reflexiones personales que florecieron al investigarlas.

Tres personajes que, como leopardos, haciendo referencia al título, al nombre de Wangari (que significa leopardo en la tradición Kikuyu) y escuchando el relato de las actrices de la compañía, “se callan, se enjaulan o a los que se le da caza: la caza del silencio”. Es por ello que manifiestan: “Nos gustó pensar al leopardo como un ancestro, o más bien como un símbolo de nuestra parte a la que llamamos salvaje, la que no se deja ver y parece peligrosa”.

Mismamente, las actrices de No Somos Whoopi Goldberg encarnadas en la escritora semianalfabeta brasileña Carolina María de Jesús, la matemática estadounidense Katherine Johnson y la científica y activista keniana Wangari Maathai, harán al espectador/a sorprenderse y experimentar distintas texturas y emociones. Como precisa el trío:

“[El espectáculo] Es como un leopardo, va rápido y salta enérgico. Esperamos que sepa dar ese salto fértil a la percepción del espectador y que se agazape como un buen compañero tras sus ojos, una vez se acabe la función. Para que después esté más atento a las manchas, los olvidos, los silencios que contienen grandes figuras dentro”.

Kelly Lua, Silvia Albert Sopale y Maisa Sally-Anna Perk, componentes de la compañía “No Somos Whoopi Goldberg”

La diversidad cultural de Barcelona pone el foco en África

En el interior de un espigado edificio de color gris en Barcelona presentado como Centre Cívic Navas se encuentra la primera pieza del ciclo de Diversitats, Cultures del Món. Llama la atención por la explosión de colores de telas estampadas con diversos motivos, al estilo de Vlisco, la exposición de tejidos de LALOLA d’Àfrica. Están expuestas en marcos de madera, tejidas en pequeños pantalones y faldas, y doblegadas en pequeñas zapatillas. Allí nos encontramos con Oriol Pallarès, el coordinador de la programación.

El barrio de Navas se encuentra en la franja este de la ciudad de Barcelona, en el distrito de Sant Andreu. En el conjunto del barrio se reúne un 27,9 % de población migrada, de la cual el 4,6 % nacieron en el continente africano, siendo las nacionalidades más presentes del sur del Sáhara Senegal, Guinea y Nigeria.

La propuesta de Diversitats, Cultures del Món, nace en un intento de poder especializarse como centro en un ámbito que a la vez pueda acoger y exponer diversas perspectivas de distintas disciplinas. Este foco, por lo tanto, contempla la exposición de aspectos tanto artísticos, culturales como sociopolíticos. Con ello, y por su cometido ineludible al servicio de la comunidad, este espacio pretende dar a conocer otras realidades a habituales del centro cívico.

Este ciclo empieza casi por casualidad en la región del Oeste Sur-sahariano, nos cuenta Oriol. Empezó tirando del hilo de Marga Mbande, y de allí comenzó a conocer a otros artistas. “Es como si se hubiesen manifestado los vínculos dentro de la comunidad de la diáspora africana en Barcelona”. Así, en la programación, encontramos estilos de lo más variados. Como nos explica Oriol, las jornadas pretenden huir de la folclorización de las culturas africanas y de la representación del continente africano como una región donde aparentemente la cultura tradicional es imperante. Por eso, han decidido aunar sonidos de la modernidad y la hibridación intercontinental, así como los más tradicionales.

Marga Mbande.

El programa fue inaugurado la primera semana de Octubre con el espectáculo de Ndione Michel Doudou, pero en los próximos días encontraremos artistas de distintos orígenes e identidades artísticas, como son Ngomez Nokass y Betty Akna.

Griots de Senegal y un espacio de creación para la infancia

Ngomez Nokass, que significa algo así como “salsa picante de distintos ingredientes de la familia Ngom”, como nos cuenta Mamadou Ngom -componente del grupo-, no es la primera vez que actúa en la ciudad condal. El colectivo ya lleva 15 años en Barcelona, 10 de los cuales participando al son del djembé, del sabar, del djun djun, del soruba y la tama en su vida festiva y pública.

Ngomez Nokass.

Nos explica, además, sorbiendo de un café en una terraza cualquiera, que Ngomez Nokass es un concepto originario de la familia de griots a la que pertenece, ya desde Senegal y que viajó junto a su tío para consolidarse en Barcelona. Es así como sus espectáculos no pretenden ser únicamente animados, festivos, enérgicos y frescos –que también-, si no que además procuran dejar un mensaje. “Queremos que cuando el público se vaya, tenga algo de lo que hablar”, como expresa Mamadou. Por ello explican las canciones a la audiencia y hacen vibrar al ritmo de los mensajes de sus composiciones, que tratan de distintos temas, como por ejemplo el agradecimiento a sus madres.

Asimismo, como griots con la idea de llegar a distintos públicos, ofrecen también un taller, un espacio de creación para la infancia en el que desde la producción de sonido y movimiento se promoverán los mensajes que inspiran sus canciones. Podréis encontrarlos el 10 de Noviembre para el taller de creación, y para la tralla final, el 16 de Noviembre.

Una exposición sonora de colores:

Betty Akna. Imagen de Afroféminas.

El 21 de Diciembre también es una fecha a reservar. Estará Betty Akna ofreciendo una explosión sonora de colores. La artista vuelve a Barcelona, la ciudad dónde se crió, y de la que nos declara, recordando el pasado, que le tiene un cariño especial y agradece todo lo bueno que ha podido aprender; contenta y honrada por participar en una iniciativa cultural y artística dirigida a África.

La cantante llega después de vivir durante unos años en Guinea Ecuatorial, una experiencia que, recalca, le ha hecho crecer y completar su identidad sonora. Como expresa “no es lo mismo escuchar las canciones en un reproductor de música que vivirlas en el terreno y directamente con los artífices de ella”. Betty Akna, consciente de este proceso, pretende ser uno de los referentes culturales de tanto personas migrantes como autóctonas. Así expresa la artista su voluntad: “Ser embajadora artística de una cultura, de una realidad existente pero desconocida y/o distorsionada por muchos, e inspirar a las personas en general y a los africanos en particular a amar su cultura y compartirla“.

Además una de las particularidades que ha podido añadir a su música, alma y voz ha sido la lengua Ndowe en algunas de sus composiciones como en “I miss you” o “Lembo la mboka ame”. Aspecto que además de ofrecer sonoridades y fonemas singulares al canto, da la oportunidad a generaciones actuales como futuras. “Escuchar esta lengua y parte de la carga cultural de ésta, no se perderá” como nos expresa desde el sentimiento la artista.

La Sudáfrica que nos regaló el Primavera Sound

El dúo Radio 123, la polifacética Marley BloO y el rapero G-C son cuatro artistas sudafricanos que han formado parte del Primavera Pro, un espacio que promociona a músicos emergentes de diferentes países en el marco del festival Primavera Sound de Barcelona (31 mayo – 4 junio). Con motivo de su visita a la Ciudad Condal, hemos podido conversar con ellos sobre su trabajo, pero también sobre su visión de Sudáfrica, un país en el que recientemente los jóvenes se han puesto a la cabeza de distintas movilizaciones sociales contra la discriminación, el racismo y los símbolos coloniales.

Radio 123

Radio 123    

Radio 123 es pura energía. Nyameko Nkondlwane y Simangaliso Mfula son los integrantes de un dúo cuya música se define principalmente con dos palabras “Mandela Pop” y que con sus canciones, cantadas en diferentes lenguas sudafricanas, reflejan la vida cuotidiana de los suburbios de las grandes ciudades de un país que tiene 11 lenguas oficiales.

N.L: ¿Qué significa para vosotros formar parte de este festival?

Nyameko: Para nosotros estar aquí significa muchísimas cosas, sobretodo porque venimos de una escena nacional sudafricana muy distinta. Es algo que siempre habíamos soñado como banda y se está haciendo realidad. Significa muchísimo.

N.L: ¿Podríais explicar qué es vuestro “Mandela Pop”?

Simangaliso: “Mandela Pop” es un sonido de libertad y liberación, un sonido para que la gente rompa las cadenas mentales de la esclavitud. Es el símbolo de Nelson Mandela quien, a pesar de todo, volvió al pueblo con un mensaje de paz y amor y quería asegurarse que todo el mundo fuera feliz, aunque no se puede contentar a todos. Así que “Mandela Pop” es el sonido para romper esas cadenas y que la gente pueda liberarse. Hay demasiados problemas en el mundo y nosotros queremos contribuir a que la gente reciba amor y sea feliz.

“Mandela Pop” es un sonido de libertad y liberación, un sonido para que la gente rompa las cadenas mentales de la esclavitud.

N.L: Cantáis en diferentes lenguas, ¿es el reflejo de la sociedad sudafricana?

Nyameko: Sí. El lenguaje, a pesar de ser algo bonito, es también un vehículo de desacuerdo que puede ser utilizado para dividir a la gente. Nosotros cogemos lenguas africanas y las mezclamos con el inglés para transmitir el mensaje de que el lenguaje no debe ser una barrera. Tú hablas español y yo inglés, aunque mi lengua materna es el xhosa, pero todo ello no debería ser una barrera, sino que deberíamos ser capaces de cruzarnos por la calle y sonreír para entender que todo va bien, sin necesidad siquiera de intercambiar dos palabras. Creo que la música tiene también ese poder de transmitir un mensaje sin importar la lengua en la que se cante.

N.L: ¿En qué estáis trabajando ahora y qué mensaje queréis transmitir con vuestra música?

Simangaliso: Acabamos de lanzar nuestro nuevo single, llamado Thando, que estará incluido en nuestro próximo EP Manga Manga. Nuestro mensaje es One Love. Creemos que si todos tuviéramos amor, el mundo sería un lugar mejor. Y, sobretodo, que es necesaria la capacidad de perdonar, la capacidad de decir “no pasa nada, te perdono.” Si somos capaces de hacer eso como seres humanos, este mundo será un lugar mejor. Todos cometemos errores, por eso es importante que sepamos perdonarlos.

N.L: ¿Cómo definiríais Sudáfrica hoy en día?

Nyameko: Después de todo lo que hemos pasado como país, Sudáfrica es un giro, simboliza el cambio. Quiero decir, ahora podemos ver a estudiantes blancos y negros compartiendo mesa o utilizando el mismo baño, algo que era impensable años atrás. Ningún país es perfecto, pero nos estamos enfrentando a nuestros problemas, intentamos comprendernos unos a otros y aceptarnos tal como somos, y de ahí también sale la inspiración para crear el sonido de “Mandela Pop”.

Simangaliso: Yo diría que Sudáfrica es el mundo. Puedes ir por la calle y oír fácilmente a alguien utilizando 5 lenguas distintas en una sola frase. ¡Eso solo lo he visto en Sudáfrica!

Marley BloO

Marley BloO   

Marley BloO llega con su guitarra acústica para ofrecernos una canción al final de la entrevista. Pintora, escultora, ilustradora, cantante, actriz… Marley BloO es una artista polifacética que también ha creado una empresa (BloO CheeZe) para impulsar a artistas de diferentes disciplinas.

N.L: ¿Qué significa para ti formar parte de este festival?

Es una oportunidad enorme, es algo increíble. El año pasado hablaba con mi mánager de dar el salto a la escena internacional y, cuando lo decíamos, mucha gente no se lo tomaba en serio, parecía solo una broma, y hoy es una realidad. Estoy muy entusiasmada con el hecho de conocer a tanta gente diferente, poder hacer contactos y la manera en la que todo está creciendo. ¡Es demasiada información para mí!

N.L: ¿Qué puedes explicarnos sobre tu proyecto “BloO CheeZe”?

BloO CheeZe es mi empresa. La creé hará un año y medio o dos y lo que hacemos es básicamente cubrir las necesidades de los artistas en términos de management, publicidad… Soy una artista polifacética, por eso no quiero centrarme solo en una disciplina, y quería también una compañía que fuera reflejo de lo que soy, es decir, que pudiera ayudar a artistas de ramas muy distintas.

N.L: Relacionado con la música, ¿en qué estás trabajando ahora?

Ahora mismo estamos de gira, así que estoy revisando todo mi trabajo anterior. Mi nuevo trabajo saldrá en septiembre y no será un proyecto convencional, sino que fusionará distintas disciplinas artísticas. Buscaba hacer algo diferente, no solo un álbum o un EP, sino algo menos convencional. Puedo decir que será un proyecto artístico con la música como banda sonora. Respecto a la gira, después de España nos dirigiremos a Ciudad del Cabo, Malawi, Tanzania y Mozambique.

N.L: ¿Cómo definirías Sudáfrica hoy en día?

La gran diferencia entre Sudáfrica y Barcelona, por ejemplo, no se encuentra en las calles, en las infraestructuras o en este tipo de cosas. La gran diferencia está sobretodo en la mentalidad de la gente. Es increíblemente distinta. Se ve en las conversaciones que tienes, en su forma de pensar… y puedo decir que, a pesar de su historia, Sudáfrica hoy en día es realmente un país muy acogedor con gente muy hospitalaria.

G-C en el Primavera Pro Night

G-C      

Gosiame Celebrity Ntshole (G-C) es un rapero sudafricano afincado en Johannesburgo con un directo arrollador. Su música ha sonado en las radios y televisiones de todo el país y ha formado parte de las sesiones sudafricanas MTV Base Cypher, que reúnen a los MC’s más prometedores del país.

N.L: ¿Qué significa para ti formar parte de este festival?

Significa todo para mí, es más que un sueño hecho realidad. Nunca pensé que podría estar en un sitio como este, sobretodo porque soy de una ciudad muy pequeña y la música que hago, en el modo en que la hago, no es lo más comercial que hay. Para mí significa principalmente tener el sentimiento de que estaba en lo cierto, que estaba haciendo las cosas bien.

N.L: Sudáfrica es uno de los países africanos más potentes en producción de rap. ¿Por qué crees que esto es así?

Como fan del hip hop, creo que lo más importante del rap es que nace de la lucha, como una forma de arte para los negros americanos con la que podían expresarse y denunciar su situación, y creo que en Sudáfrica nos hemos sentido identificados e inspirados por ellos para contar nuestra historia. Es como una terapia. Es algo que cala con mucha fuerza entre la juventud sudafricana como medio para expresar lo que vivimos y cómo vivimos.

N.L: Relacionado con la música, ¿en qué estás trabajando ahora?

Acabo de sacar un EP llamado “Only Lord Knows”, así que en este festival voy a presentar en directo algunas de las canciones por primera vez. Después volveré a casa y planificaré un tour, pero de momento acabo de lanzar el EP, que puede descargarse gratis en mi web: www.gccelebrity.com.

Sudáfrica es un país con una capacidad enorme que todavía no ha alcanzado todo su potencial.

N.L: ¿Cómo definirías Sudáfrica hoy en día?

Veo a Sudáfrica como un país con una capacidad enorme que todavía no ha alcanzado todo su potencial. Como un país con una juventud muy fuerte que lucha y levanta la voz ante las injusticias, y me siento muy orgulloso. Es un lugar maravilloso con un futuro muy prometedor

Abriendo escena: 3 DJs a seguir muy de cerca en Barcelona

Asistir a una sesión de afro house en Berlín o Londres, escuchar un tema de P-Square en una discoteca francesa o encontrar un club en el que bailar kuduro en Lisboa no parece tan difícil como en España. Algunos géneros de la música africana, a pesar de ser aún minoritarios en el ocio nocturno europeo, están más asentados y sus sonidos más integrados en los gustos musicales de nuestros vecinos que en nuestro país. Sin embargo, no faltan personas que están luchando por abrir escena y para que la música con la que se identifican se dé a conocer y tenga un hueco en las discotecas y clubes españoles, así que hemos hablado con 3 DJs de Barcelona que están dispuestos a romper las barreras que hagan falta para conseguirlo.

DJ Day B / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

DJ Day B (David Obieze)  

Nacido en Madrid de padre nigeriano y madre española, David empezó a pinchar por hobby y ahora, asentado en Barcelona, acaba de estrenar una fiesta mensual: Ashanti. Afrobeatz vs. Dancehall. La idea es cubrir el vacío que existe de este tipo de fiestas en el ocio nocturno de la ciudad y dar respuesta a la demanda de algunos de los géneros más conocidos de la música africana en las discotecas.

Soy activista musical, siempre intento pinchar música que tenga relación con África“. Hablamos con David mientras se toma un descanso en su sesión en la Black Barcelona Night Party, una fiesta organizada por el colectivo de africanos y afrodescendientes Black Barcelona que superó todas las expectativas de asistencia el pasado mes de febrero en la capital catalana.

David ha pinchado en numerosas salas y ha intentado hacerlo en muchas otras que le han cerrado las puertas por centrarse en la música africana: “es increíble como hay fiestas muy conocidas de dancehall o reggae en las que pueden sonar artistas jamaicanos como Chronixx y Damian Marley y no cantantes africanos como Shatta Wale, cuando están claramente relacionados. Europa se ha nutrido de la escena jamaicana por la influencia de gente como Bob Marley o The Wailers, pero la inspiración de estos artistas viene de los sonidos africanos, y en África también hay reggae, dancehall, calipso… Mucha gente en España desconoce, por ejemplo, que Guinea Ecuatorial es un país africano en el que se habla español y que allí se hace dancehall, reggae, afrobeat, rap, azonto y hasta salsa, en español y en otros idiomas del país”.

Para el DJ afroespañol, la solución pasa por invertir, trabajar duro y autogestionarse: “en muchos sitios de España es muy difícil encontrar trabajo siendo negro, mestizo o teniendo cualquier otra apariencia que no sea blanca. Imagina entonces lo que es meterse en un negocio dominado por gente blanca. A nuestra comunidad siempre se la asocia a clichés que nos debilitan, pero no somos débiles. Y repito: no somos débiles, por eso, para nosotros, es muy importante crear una red de fiestas autogestionadas para hacernos un sitio, fomentar la música africana y apoyar también a artistas españoles de origen africano que la gente desconoce. Hay gente con mucho talento y el público tiene que saber que hay un producto de calidad desarrollándose. Tenemos que ser nosotros mismos los que apostemos por ello, porque sino nadie lo hará, pero también estamos abiertos. Aquí puede entrar cualquiera, hablar con nosotros y hacernos propuestas. Incluso exigimos que se nos haga la competencia para que la escena crezca”.

David tiene las ideas claras. Mientras hablamos, la gente baila en la pista a ritmo de afrobeats y dancehall africano. De vez en cuando, alguien se acerca para saludarle e intercambiar algunas palabras sobre nuevos proyectos que se están cociendo en la ciudad. “En muchas ciudades españolas como en Madrid, Valencia, Mallorca o Sevilla se está haciendo una gran labor en la misma dirección que nosotros. África está a tiro de piedra de España y si hay algo que puede aportar cultura, apoyémoslo. Confío en que cualquier parte del mundo avanza cuando varias mentes de diferentes culturas trabajan con un mismo propósito”.

DJ Baba Sy (Baba Sy)   

Baba es un DJ senegalés afincado en Barcelona con una larga trayectoria en clubs y discotecas de la ciudad. Ha sido residente en la Sala Razzmatazz como DJ Desconocido pinchando todo tipo de música, y también como integrante del dúo Babarians, centrándose en la música electrónica occidental. Un día decidió aparcar todo esto para focalizar en algo nuevo: hacer bailar a la gente con música electrónica 100% africana, y lo hace bajo el nombre de DJ Baba Sy o como parte del dúo AfricanRabbits: “antes pinchaba música que podía sonar en cualquier otro sitio, pero ahora siento que estoy aportando algo nuevo a la escena, algo todavía desconocido aquí. Es importante para mí pinchar este tipo de música porque me llena, es como si cada beat fuera una cucharada que me alimenta. Ahora hago algo con lo que me identifico y por eso uso mi nombre real africano”.

DJ Baba Sy / Foto Maguette Dieng

Baba Sy también estará poniendo música cada segundo jueves de mes en la fiesta Ashanti Bcn, pero además tiene numerosos proyectos para dar un empujón a la música africana en la ciudad. “Aquí en Europa se ha agregado la música americana muy fácilmente, pero hay que mostrar a la gente que la música africana no es solo algo tradicional. A veces ves a gente dándolo todo en la pista de baile sin saber que está bailando música africana, pero luego si le propones ir a una fiesta africana se imagina Fela Kuti, Youssou N’Dour o Baba Maal. Son artistas que suenan de puta madre, pero se están desarrollando muchas más cosas y aquí vamos muy tarde en todo esto. El house sudafricano, por ejemplo, es algo todavía desconocido en España, pero allí ya ha dado lugar a nuevos sonidos como el GQom. El problema es que no hay ningún lugar fijo al que la gente que quiera escuchar este tipo de música pueda acudir”.

Uno de los proyectos más prometedores que Baba Sy está desarrollando es un pequeño festival en Barcelona en el que la escena musical africana y afrodescendiente de la ciudad sea la protagonista: “somos gente que aquí no tenemos hueco y tenemos que crearlo nosotros mismos para que el público pueda conocernos, hablar con nosotros, intercambiar ideas… que la gente se dé cuenta que nuestro sonido no es nada extraño. Tenemos el sonido, tenemos la gente, queremos compartirlo”.

Además, el DJ senegalés también está ultimando la salida de un álbum de música electrónica como integrante del grupo Bitim Rew (El Extranjero en wolof, uno de los idiomas de Senegal). “No hay que tener miedo a lo desconocido porque nos estamos perdiendo grandes sonidos y ritmos. Tenemos que sacar todo esto ahí fuera y que la gente lo conozca”.

DJ Idi Bi Star (Idriss Balde)   

Nacido en Senegal, Idriss es un joven DJ que pincha en diferentes fiestas de Barcelona, Platja d’Aro, Empuriabrava y demás lugares donde le llamen. Nos encontramos con él en la discoteca Upload de Barcelona, donde pinchó en febrero invitado por el Club Marabú. “Me costó muchísimo acceder al mundo de la música. No es nada fácil con la cantidad de DJs que hay hoy en día. Todavía hay discotecas en las que por ser africano no te dejan entrar o que para entrar es mejor que vayas con un grupo de españoles. Imagínate para poner mi música ahí dentro”.

DJ Idi Bi Star / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

Afrobeats, dancehall o trap son algunos de los géneros que podemos escuchar en sus sesiones, pero también los mezcla con fuladu, un tipo de música originaria de la región de Casamance en la que nació. “En otros países como Francia es más normal encontrar este tipo de música porque hay muchos cantantes de origen africano que mezclan estos ritmos en sus canciones y la gente está más acostumbrada a escucharlos. A veces me encuentro en las discotecas con españoles que vienen y me piden un tema africano que me sorprende, o me cruzo con gente por la calle que está escuchando afrobeats, lo que demuestra que las cosas están cambiando, pero todavía falta mucho por hacer”.

“Ser feliz” con lo nuevo de Anita Zengeza

“Ser feliz es decidir simplificar la melodía”. Lo dice Anita Zengeza (Zimbabue) en la canción que abre su segundo disco, Natural Journey (Slow Walk Music, 2016). Sencillo. Honesto. Fresco. Apetecible y necesario, llega tres años después de su primer LP, bautizado con su nombre (Whatabout Music, 2013) y lo hace regalándonos el mejor disco para esta primavera, pero también la dicha de tenerla bien cerquita.

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Y es que la joven zimbabuense de 25 años ha encontrado en Barcelona el entorno perfecto para desarrollar su carrera profesional. Estudiante de Jazz y música moderna en el Conservatori del Liceu, halla en el cosmopolitismo de la capital catalana una fuente de inspiración. Aunque para cosmopolitismos el suyo. Nacida en Botswana de padre zimbabuense y madre chino-malasia y emigrada a Harare a la edad de 5 años, con solo 17 se trasladó a Italia con una beca para estudiar música, para instalarse a la ciudad condal en 2010. Pura energía creativa y puro talento le bullen en las venas desde que empezara a cantar y tocar el piano, con solo ocho años. Desde entonces, el violín, la viola o la guitarra han sido sus mejores compañeros de viaje para una travesía sonora que nos llega hoy como un oasis.

ac3ae52f-c62d-45d0-b2dd-ed0f5cb09e40Esta Travesía Natural, tal como se podría traducir de su título en inglés, emana sutilmente cuica brasileña, folk norteamericano, melódica, ritmos antillanos, arreglos de jazz o sabar senegalés que bailan y se mezclan en un estilo al que Anita le gusta llamar afrofusión o afropop. Un discurso sereno que nos habla de aspectos cotidianos de una forma poética y que nos zarandea con cambios radicales que nos deslizan por túneles sonoros como hacia universos paralelos. Dándonos la vuelta bruscamente, la zimbabuense nos devuelve en todo momento al curso natural de melodías suaves que nos mecen delicadamente. Como en la vida, en Natural Journey predomina el equilibrio.

La voz de Anita recuerda a la sudafricana Zolani Mahola (Freshlyground) y se acerca a menudo a los destellos luminosos de Sara Tavares. Mezclando letras en inglés, castellano o francés, su voz escala y desciende, nos eleva y nos hunde, aportando múltiples colores y texturas que dibujan nuevos perfiles de una personalidad que la hacen única. Que nos enamora. Nos devuelve a nuestra parte más latina. Más barcelonesa. Más honesta. Más mestiza.

Próximos conciertos de ANITA ZENGEZA: 

28/05/2016 Miombo Magic Festival (Harare, Zimbabwe)
2/07/2016 Festa MaJor de Sant Cugat (España)
15/07/2016 NunOff Festival, Barcelona (España)
5/08/2016 Sala Montjuic, Barcelona (España)
19/08/2016 CCCB ‘Making Africa’, Barcelona (España)

“Ni “Afro-tal” ni “Afro-cual”, soy africana nacida en España”

Cuánta razón tenía Andy Warhol cuando decía eso de que “la gente debe enamorarse con los ojos cerrados”. Hay personas que tienen un don casi divino al ser capaces de causar seísmos internos solo con susurrarnos en el oído. Sí. Hay voces capaces de rozar esa muralla interna que todos alzamos para sobrevivir el día a día y “cumplir” con nuestros quehaceres. Es primavera, y seguro que todos sabréis de lo que hablo. ¿Quién no se bajaría del bus tres paradas antes de la oficina o del lugar de trabajo, llamaría a la jefa o al jefe y diría que está enferma/o para tumbarse al Sol de mayo? Una sensación similar ocurre cuando ella se pone a cantar. El mundo se para. Uno se relaja y ya nada más importa.

Marga Mbande, vocalista catalana de padres guineanos aunque a ella le gusta definirse como “africana nacida en España”, es una auténtica joya dentro de la escena Soul y Funk de la ciudad condal. Y su voz está dejando una huella bien profunda en la escena de la música negra local. Lejos están esos días en que bandas de revival interpretaban insípidas versiones de la Motown. Sucede lo mismo que cuando uno ya se ha enamorado una vez. Dudosamente va a permitirse sentir menos que eso. Desde que españoles de ascendencia africana han empezado a emerger en la escena musical del país, se nos han quitado las ganas de sucedáneos y pasatiempos. El listón está bien alto. Nos lo han demostrado las Sey Sisters, así como otros muchos artistas afincados en ciudades como Barcelona o Madrid y de los que Wiriko intenta ser vocero. Marga, no es una excepción.

Marga Mbande.

Marga Mbande.

Gemma: Cuéntanos un poco de tí.

Marga: Me dedico de manera profesional e independiente a la música, estoy estudiando guitarra y hace unos años me diplomé en turismo. Soy africana, de Guinea Ecuatorial concretamente pero nací y me crié en Barcelona.

G: Una catalana que se considera africana. La identidad siempre es problemática. Explícanos qué significa para tí Guinea.

M: A pesar de haber crecido lejos y de haber visitado Guinea menos de lo que me gustaría, en realidad mi casa gracias a mi madre siempre ha sido África! La comida, las costumbres, nuestra lengua…

G: Y en este encuentro de universos, habrá una dilatada lista de influencias musicales. ¿Qué estilos y artistas te influencian o te gustan más?

M: Yo me identifico con el Soul, el Hip Hop y con eso que todo el mundo llama “Música negra”. Aunque para mí música es música sin más. Si es buena, seguro que me llega y me inspira. Mis primeras influencias han sido sobre todo artistas de r&b de la época de los 80’s y 90’s. Durante una época estuve muy atenta a todo que se hacía en EEUU en esa dirección… Envogue, R.Kelly, Mary J Blige, Arrested development, Public Enemy… ¡Podría estar así hasta mañana! Pero también he escuchado desde siempre ritmos como el Soukous, Ndombolo, Makossa, Rumba Africana (Bolu) uno de los grandes precursores de este estilo fué el gran Franco Luambo, que aún hoy sigue influenciado de alguna manera a muchos músicos africanos. Otros artistas africanos a los que he seguido son Kanda Bongo Man, Eboalo Tin, Greace y Ben Decca, Charlotte Mbando, Maele (Guinea Ecuatorial)… Hacia finales de los 90 me dí cuenta que muchos hijos de inmigrantes (o 3as generaciones) en Europa estaban mezclando sonidos europeos con los nuestros creando el Coupe Decalé o el Azonto mucho más popular estos días. En esta línea sigo a artistas y productores como Don Jazzy, Sele Bobo, Tiwa Savage, P-square, Davido, Yemi Alade la cual colabora con una banda llamada “Alternate Sounds”. Realmente están llevando la música africana a otro nivel y haciendo que se nos reconozca más alrededor del mundo.

G: Nosotros estamos fascinados con lo que emerge del continente. Hay una producción muy fructífera. Pero tú también has trabajado mucho hasta hoy, ¿verdad?

M: Tengo tres trabajos discográficos editados bajo el nombre del grupo de r&b con el que me di a conocer “Dlux” (2003-2012) . Ahora estoy en otra etapa mucho más volcada en los directos y en tocar con formaciones diferentes que en el estudio. De todas formas, cada cierto tiempo saco algún tema inédito con soporte visual que es lo que se lleva ahora. Además, estoy comenzando lo que será mi primer Ep.

G: ¡Que ganas de escucharlo! Y como letrista, ¿qué mensajes hay en tus canciones?

M: Depende del momento. Cada vez más pienso en utilizar mi visibilidad para dejar mensajes. Me guío por lo que pasa a mi alrededor, cojo historias e intento darles la vuelta. Pero hay momentos para todo.

G: Vemos que cantas mucho Soul, R&b, jazz, incluso reggae… Crees que los artistas africanos o de descendencia africana aún no os habéis dado suficientemente cuenta de la gran riqueza sonora de África y que por eso muchos siguen interpretando estilos afroamericanos?

M: Seguramente canto Soul porque tiene mucho de África. Y no puedo hablar por todos los africanos, pero claro que somos conscientes de la riqueza de nuestros ritmos. Y no sólo nosotros. En mi familia por parte de madre siempre ha habido mucha tradición musical. Tengo una serie de canciones que nos pertenecen y que yo suelo versionar en alguno de mis directos. No descarto preparar un trabajo incluyéndolas.

G: Qué interesante. Y hablando del legado familiar. ¿Hablas alguna lengua africana? ¿Por qué no cantas en ella/s?

M: Yo soy Ndowe una de las etnias minoritarias de Guinea Ecuatorial. Hablo combe que es sólo una de nuestras lenguas. Y si he cantado, canto y cantaré en bapuku que es otra de nuestras lenguas. He tenido el placer de interpretar dos de los temas que pertenecen a mi familia con la Big Band Re-fugees.

G: Muchos dirían por eso de vivir con un pie a cada lado de la costa, que eres un ejemplo perfecto de “afropea” y que además cumples perfectamente aquél, para algunos, odioso concepto de “nuevos catalanes” o “nuevos españoles”. ¿Tú qué opinas de todos estos conceptos?

M: Yo soy africana. Entiendo que hay muchas realidades en lo que se refiere a los hijos de inmigrantes africanos alrededor del mundo. El rechazo que muchos hemos sufrido puede llevar a la confusión y al necesitar ser reconocido de alguna manera… De ahí las etiquetas “Afro-tal”, “Afro-cual” pero yo soy africana nacida fuera de África.

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G: Tú naciste aquí después de que tu familia decidiera migrar desde Guinea. ¿Qué piensas cuando ves la forma en la que se trata la migración en países como España?

M: Rabia e indignación. Les pediría que solucionaran el tema de los CIES y de la frontera en Ceuta. Más que una petición es un deseo ferviente. Pero sé que todo se remite a lo económico, es la excusa que ponen para cerrar fronteras… Rabia e indignación. También entiendo que muchos gobiernos africanos tienen su parte de culpa en todo esto.

G: Cierto que hay responsabilidades por todas partes. Pero si hay algo que no entiende de fronteras es la música. En Francia, Gran Bretaña, Portugal o Alemania hay una larga tradición sonora que entronca con el continente africano debido a sus pasados coloniales. ¿Qué barreras encuentras en la sociedad catalana o española a la hora de “vender” tu música? ¿Hay muchos prejuicios aún para venderse fuera de la etiqueta de “world music” o de “escapar” a esencialismos?

M: Cómo bien has dicho, el resto de Europa no sólo tienen más asimilado y más conocimiento de lo que es la música africana. También tienen un mercado mucho más extenso. Aquí las discográficas no contemplan ese género, pero como artistas independientes, muchos africanos en España, están caminando hacia esta dirección. Recuperan nuestros sonido y los fusionan.

G: Y ya puestos a importar sonidos africanos en Europa. ¿Se escucha Marga Mbande en Guinea?

M: Aún no soy reconocida en mi país, pero no descarto moverme y hacer cosas en Guinea. Creo que va a ser cuestión de tiempo.

La gira española de África: cines, museos y conferencias

Algo está cambiando. Este viernes 8 de abril el zumbido de las puertas de muchos cines españoles estrenan la película etíope Efraín, del director etíope Yared Zeleke. Es noticia. Claro. Por diversos elementos como el momento histórico. Barcos cargados de personas huyen de la deteriorada Europa y son repatriados a una tierra que les espera de espaldas y en llamas. Naciones viejas occidentales que compran la empatía (esa suerte de privilegio humano) a un tercero. Y este resquicio que agoniza, es el que aprovechó hace unos días Zeleke al subrayar que “pretendo hacer ver a Europa que nadie abandona su casa porque quiere”. Para ello, y a través de un poema visual plasma la dura realidad a la que se enfrentan los jóvenes en Etiopía.

El otro elemento, evidente, es el que está teniendo lugar en el Centro Cultural de Arte Contemporáneo de Barcelona (CCCB) y que permanecerá cincelando conciencias hasta el 28 de agosto: Making Africa. Okwui Enwezor, comisario consultor de la muestra lo explica de la siguiente manera: “Pensar en el futuro es pensar en nuestras posibilidades en el mundo. El futuro le corresponde a África, porque parece que al resto del planeta ya ha llegado”. Making Africa ofrece un nuevo relato del continente desde un ángulo diferente para los medios generalistas aunque no para los que trabajamos tratando de desestereotipar esta fotografía desenfocada. En muchas de las grandes capitales africanas se está consolidando una generación que alrededor de la cultura, y a través de la creación y el diseño, reivindica su derecho a construirse en libertad y sin tutelas externas. Pero hay más. En el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León hasta el 12 de junio tiene lugar “El iris de Lucy. Artistas africanas contemporáneas”. Esta exposición comisariada por Orlando Britto Jinorio  pretende reflexionar sobre aspectos relevantes de la pluralidad de realidades del continente africano a través de las obras de 21 artistas africanas que viven y desarrollan su trabajo tanto en África como en la diáspora. Procedentes de diferentes países, contextos, etnias y religiones, a través de su diversidad permiten entender complejas y variadas facetas del espacio cultural plural que es África.

Y un tercer elemento es el que tendrá lugar durante el mes de abril. La directora americano-ghanesa Akosua Adoma Owusu, uno de los nombres más importantes de los cines africanos contemporáneos a nivel global, visitará ciudades como León (7 de abril), San Sebastián (8 de abril), Vitoria (19 de abril) o Barcelona (21 de abril) en una amplia gira española donde la cineasta ofrecerá diferentes encuentros en los que reflexionar sobre la evolución de su cine, las dificultades materiales, los aspectos formales y estéticos, y las motivaciones principales de su trabajo, recorriendo de su mano sus primeras obras de vídeo experimental hasta llegar a su reciente desembarco en el mundo del cine. Entre sus últimos éxitos, Reluctantly Queer (2015) ha tenido el honor de ser el único cortometraje seleccionado en competición de todo el continente africano en la última Berlinale. Adoma irá acompañada de la crítica de cine y programadora Beatriz Leal cuyo trabajo en España en los últimos años es de necesaria referencia para entender algunas de las dinámicas que están teniendo lugar en los cines africanos y con la que hemos contado en Wiriko en varias ocasiones.

Sirviéndose del video experimental, el documental o la ficción, Akosua Adoma Owusu fuerza al espectador a pararse y meditar sobre la construcción de los discursos de raza, colonialismo, sexismo y dominación y a enfrentarse a estereotipos y ansiedades para profundizar y ampliar el diálogo que África mantiene con el resto del mundo. Hace tres años publicábamos un artículo sobre ella en el que dejábamos patente la necesidad de memorizar este nombre como una de las directores claves contemporáneas. Algo está cambiando cuando África y los africanos son los protagonistas en otros términos a los que estamos acostumbrados y cuando se subrayan las posibilidades por encima de los problemas.

Filmografía de Akosua Adoma Owusu:

  • Reluctantly Queer (2016), cortometraje
  • Bus Nut (2014), cortometraje
  • Kwaku Ananse (2013), cortometraje
  • Split Ends, I Feel Wonderful (2012), cortometraje
  • Drexciya (2011), cortometraje
  • Me Broni Ba (My White Baby) (2009), cortometraje
  • Intermittent Delight (2007), cortometraje
  • Ajube Kete (2005), cortometraje

La directora americano-ghanesa Akosua Adoma Owusu, uno de los nombres más importantes de los cines africanos contemporáneos a nivel global, visitará ciudades como León (7 de abril), San Sebastián (8 de abril), Vitoria (19 de abril) o Barcelona (21 de abril). Foto: http://accradotaltradio.com

Barcelona: Alma de afrobeat

La formación Alma Afrobeat Ensemble en una imagen promocional.

La formación Alma Afrobeat Ensemble en una imagen promocional.

Acaban de presentar su segundo trabajo Life no get dublicate y con este disco los barceloneses Alma Afrobeat Ensemble se han consolidado como uno de los referentes del panorama afrobeat del estado. Con esta apuesta el sello Slow Walk Music confirma su apuesta por la música de raíz africana hecha en fuera del continente. Alma no se anda con chiquitas, reivindica un estilo fiel a la tradición del afrobeat pero digerida, pasada por el tamiz de sus propios gustos y del paso de los años, evidentemente, para mostrar cómo ha evolucionado. Alma demuestra que el afrobeat no sólo es un estilo que ha colonizado todo el mundo, sino que además está vivo y continúa creciendo.

Después de seis años de trabajo Alma Afrobeat Ensemble se ha hecho un hueco y ha afianzado un estilo propio. Según Aaron, guitarra y uno de los impulsores del proyecto, asegura que su voluntad es mantenerse, siempre, muy cerca del afrobeat clásico, para mostrar su versión más moderna. “No intentamos que el disco sea vintage, pero la verdad es que tampoco negamos que haya en las canciones algunos rasgos vintage, porque son elementos que nos parecen importantes y que nos gustan”, asegura Aaron. Sin embargo,  esta voluntad de fidelidad tiene algunos matices, en realidad, muchos matices. Y el principal es el propio proceso creativo. “Hacemos un afrobeat evolucionado con nuestros propios gustos, que por ejemplo, en algunos casos puede ir hacia el mblax, pero en general tiene mucho menos funk que otras bandas”, comenta Feder. “En realidad empezamos con una idea y vemos hacia donde nos llama”, continua. Baba Gaye, vocalista de la banda, matiza esta dinámica: “A veces nos tenemos que frenar e intentamos volver al origen si vemos que nos hemos ido yendo demasiado, pero siempre sin cerrarnos a lo que nos surge”.

Cubierta de "Life no get dublicate" diseñada por Lemi Ghariokwu

Cubierta de “Life no get dublicate” diseñada por Lemi Ghariokwu

El propio disco es ya un objeto con un cierto contenido fetichista, ya que la banda afincada en Barcelona afincada en Barcelona ha contado con algunas colaboraciones especiales y, en especial, con una muy particular. La cubierta del CD es un diseño del nigeriano Lemi Ghariokwu, el artista que trabajaba en los discos del mítico Fela Kuti.

Aaron no esconde una de las características más importantes de Alma, más allá de la dimensión puramente artística. “Intentamos buscar un equilibrio entre la parte más fiestera y la más reivindicativa. Teniendo en cuenta la situación por la que estamos pasando, ¿cómo vamos a negar esa parte de compromiso social? Al fin y al cabo, el afrobeat es una música de protesta, pero lo que tiene de bueno es que no es una música para quejarse sentado y llorando en tu cerveza, sino para protestar bailando”, recuerda Aaron.

Gaye no puede reprimirse cuando se habla de este tema. “Si hay racismo es por falta de contacto, por desconocimiento. Esta es una música accesible y que permite conectar  a la gente que si no, no tendría ninguna otra manera de estar en contacto”, señala Baba. Alma también cree en el poder de la música para cambiar la imagen que se proyecta de África. Por eso el vocalista explica: “Nuestra intención es aportar una idea que contrarreste la que dan los medios de comunicación que habitualmente es negativa. Estamos hablando de un continente enorme y, por ejemplo, cada inmigrante es una historia absolutamente diferente.  Yo, sin ir más lejos, vine aquí por la música, pero cada uno tiene sus propios motivos. Lo que ocurre es que a los políticos les interesa mostrar las cosas negativas para desviar la atención de lo importante”.

Tanto Baba como Aaron parecen estar esperanzados en dos iniciativas que se están desarrollando en Barcelona, en las que participan y de las que ya se ha hablado en esta sección. Ambos coinciden en que la música africana tiene un largo recorrido en la ciudad catalana, pero que han faltado los recursos necesarios para que consiguiese importancia. “Faltaba un sello, que apostase por las bandas que trabajan aquí y ahora hay Slow Walk Music. Faltaba una sala y ahora nos encontramos con esta oportunidad del AfroJamboree, que además acerca esta música a un público que no es el habitual y que puede provocar un mezcla muy interesante”, comenta Aaron. Aunque no es especialmente exigente: “Seamos realistas, faltan recursos para cualquier tipo de música. En ese sentido quizá tengamos una ventaja, porque nosotros traemos algo diferente, poco común y, aunque no nos guste la palabra, algo que la gente ve como exótico”.

Después de Toubab Soul (y el disco de remezlcas Toubab Resouled) Life no get dublicate está llamado a ser un punto de inflexión en la trayectoria de Alma Afrobeat Ensemble. Después de tres años girando por España, participando en diversos festivales y formando parte del cartel del programa Diversons, este trabajo es, para Aaron, la oportunidad de internacionalizarse de “abrir puertas” y por ello ya tienen algunos contactos, por ejmplo, en Francia. Además, Baba considera que el panorama afrobeat en España está en plena expansión: “Hemos tocado en pueblos más o menos pequeños en los que no pensábamos que hubiese mucho ambiente y nos hemos encontrado con un público entregado al afrobeat y que conocía bien la música de Fela. Creo que en los próximos dos o tres años se va a dar que hablar”.

Nakany Kanté: de Siguiri a Barcelona… y al mundo

Nakany Kanté en directo en la Sala Jamboree. Foto: C.B.E.

Nakany Kanté en directo en la Sala Jamboree. Foto: C.B.E.

N’Nha es la canción predilecta de Nakany Kanté de su primer disco Saramaya. Habla de las mujeres, canta a su fuerza y su importancia y les invita a que bailen con ella para celebrarlo. Esta joven nacida en Siguiri, una pequeña localidad de Guinea Conakry, le dedica esta pieza a su madre porque, para ella, es el ejemplo de esa energía femenina. No es extraño, porque ella misma ha heredado esa potencia, la esconde bajo una voz suave y una mirada tímida y serena, pero no puede ocultarla cuanto habla y, mucho menos, cuando canta. Lo demostró el pasado sábado en la sala Jamboree de Barcelona en la que estrenó en directo su propio disco y el ciclo AfroJamboree que se celebrará una vez al mes.

saramaya-nakany-kanteNakany Kanté se ha metido por primera vez en el estudio para parir un disco completo, antes lo había hecho en condiciones mucho más precarias para grabar una maqueta de cinco temas. Porque la joven guineana lleva apenas cuatro años en Barcelona, donde aterrizó en 2009, pero tiene una trayectoria que presagia un futuro fructífero. Ha estado en el proyecto Afroesfera que pretendía visibilizar la producción musical africana de la Ciudad Condal y ha sido seleccionada para el programa Diversons que intenta dar valor a la diversidad cultural a través de la música. La edición de Saramaya ha sido, sin embargo, un salto cualitativo. “Saramaya” significa en malinké algo parecido a “éxito” y ha repetido hasta la saciedad, tanto en las entrevistas de la promoción del disco como en el concierto de presentación, que eso es lo que ella busca. Sin embargo, en una distancia más corta, Kanté explica que es un concepto amplio de éxito, algo así como respeto o reconocimiento y comenta con un tono de anhelo: “En mi tierra cuando se dice que alguien tiene ‘sara’, todo el mundo le muestra respeto a su paso”.

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Saramaya se cocinó en casa, a partir de la colaboración de Nakany Kanté, que escribe todas las canciones, con su marido (el percusionista Daniel Aguilar), Kalildaf Sangaré y Drissa Diarra. Daniel y Nakany aseguran que estaban dispuestos a grabar y publicar el disco con sus propios medios cuando llegaron, “como caídos del cielo”, Slow Walk Music a proponerse como discográfica de la artista guineana. “Ahora nos damos cuenta de que habríamos renunciado a profesionalidad y a calidad, si lo hubiésemos hechos nosotros mismos”, confiesa Daniel Aguilar. Eso sí Nakany y sus compañeros, que se encargan de los arreglos, se han visto obligados a crear algunas de las canciones en un tiempo record y el resultado “ha sido estupendo”, según la cantante.

El álbum de Nakany Kanté se mueve en un complejo ámbito estilístico. Los más perezosos la sitúan en el world music (que es como no decir nada), pero su personal visión de la tradición musical de África occidental y de los ritmos más actuales (tanto africanos como occidentales) hacen que la clasificación sea complicada. El característico sonido de la kora o el balafón, además de percusiones que van del djembé al tama, pasando por el sabar, nos traslada a África, sin duda; pero ni de lejos se puede considerar que Nakany hace música tradicional. En Saramaya se percibe, en algunas ocasiones más claramente y en otras menos, afroreggae, soukous o mbalax. Por eso, la calificación con la que más cómoda se siente es la de afropop mandinga, una categoría en la que entronca, por ejemplo, con Fatoumata Diawara y dentro de la que, sin embargo, busca configurar su propio estilo.

En cuanto a sus letras, escritas en mandinga, susu o wolof también se mueven en distintos registros, desde historias de amor con el romanticismo exacerbado (en Kalikantigne), hasta cantos de ánimo a las mujeres (en Segué) o a los trabajadores (en Bara), pasando por las experiencias personales, evidentemente (en Saramaya). Las canciones están concebidas en lenguas africanas porque “vienen así”, según confiesa Kanté, que se siente asaltada por ideas en cualquier momento y siente la necesidad de tomar notas o de ponerse a la guitarra, “incluso en mitad de la noche”. “Cuando echo de menos a mi familia, cuando necesito estar en mi burbuja, canto o compongo. Para mí la música construye mi mundo”, asegura. A pesar de todo su siguiente reto es escribir algún tema en español y a tenor de cómo afronta esta joven los retos es indudable que esas canciones llegarán pronto.

Tanto en la grabación de Saramaya como en sus directos, Nakany Kanté se ha rodeado de algunos de los mejores músicos africanos de la escena barcelonesa y por eso puede hacer una lectura del panorama: “En Barcelona hay muy buenos músicos africanos y, sin embargo, la música africana no está demasiado presente. Faltan recursos, en general, promotores, salas, que nos den una oportunidad, porque cuando se organizan cosas el público responde”. En el momento en el que la cantante mostraba esa  confianza todavía no sabía que para su concierto de presentación de Saramaya, la sala Jamboree se iba a llenar hasta la bandera y que más de 250 personas iban a asistir a su espectáculo. Así que apenas unas horas después, los argumentos de Kanté se confirmaban.

La oportunidad que pide la guineana tiene, evidentemente, una dimensión artística y es que los músicos africanos quieren hacer lo que saben, les gusta y hacen bien, tocar. Sin embargo, tiene también una dimensión cultural más amplia que encaja con la voluntad de romper la ignorancia sobre el continente: “A mí siempre me han tratado bien, mentiría si dijese que he vivido actitudes racistas, pero creo que no tenemos oportunidad de aportar todo lo que podríamos. Hay una nueva generación de músicos que quiere mantener la tradición y la respetan, pero que quieren mostrar cosas nuevas. Donde estamos, ese es nuestro país y por eso queremos mostrar lo que podemos hacer”. Y su formulación en forma de deseo es absolutamente transparente: “Me gustaría que la gente nos escuchase, que viese que no todo es música de djembé. Que hay muchas cosas, que hay mucha riqueza. Antes de opinar si les gusta la música africana o no, que nos escuchen y no se fíen sólo de la imagen que tienen. Si nos abren las puertas les vamos a mostrar cosas muy diferentes”.

N’Nha es su canción preferida porque recuerda la fortaleza de su madre. Nakany Kanté refleja esa misma fortaleza, no está dispuesta a rendirse. “El trabajo de músico es duro”, y las oportunidades son pocas, pero está dispuesta a aprovecharlas. Está joven cantante está contenta con lo que está viviendo, pero quiere más oportunidades, quiere que le dejen demostrar, que le dejen avanzar, que le dejen construir. Quiere, en resumen, compartir y demostrar su fortaleza.

Fatoumata Diawara, insospechada energía para La Mercè 2013

El escenario evocador con Diawara sobre las tablas, la fachada de la catedral como decorado y la luna como espectadora curiosa. Foto: C.B.

El escenario evocador con Diawara sobre las tablas, la fachada de la catedral como decorado y la luna como espectadora curiosa. Foto: C.B.

El programa de las fiestas de La Mercè de Barcelona anunciaba para el pasado viernes una actuación de la artista malí Fatoumata Diawara en la Plaça de la Catedral. El escenario estaba preparado para la previsible tranquilidad de un concierto marcado por la suavidad de la voz de la cantante y sus ritmos basados en la música Wassoulou de su región de origen aliñados con reminiscencias soul o jazz. Sin embargo, los asistentes se encontraron con un directo que desprendía una energía inesperada. En realidad, Diawara desbordó los preparativos de la propia actuación, es decir, las sillas preparadas para disfrutar cómodamente de un concierto en formato recital se convirtieron en un estorbo cuando la malí contagió inevitablemente el ritmo a la afluencia. A pesar de que el repertorio estaba, casi, íntegramente basado en su disco Fatou.

Fatoumata Diawara va dejando entrever algunas de sus características durante su actuación. La cantante malí parece predestinada para el arte. Seguramente, sería controvertido intentar defenderlo racionalmente, pero parece que Diawara lleva la sangre la capacidad para expresarse, para transmitir creando cosas que además son bellas por sí mismas, que mueven, que llegan, que contagian y convencen en una parte oculta del cerebro del público. Baila, canta, declama y tiene una presencia en el escenario que sobrecoge y atrapa al mismo tiempo.

El espectáculo de Diawara no es sólo música, sino una combinación de lo que se considera artes escénicas. Cada elemento, cada pieza cumple su discreto papel para acabar enganchando a quien lo observa y lo vive. El espectáculo de Diawara ni siquiera es sólo arte, porque también tiene mucho de compromiso, de principios y de preocupaciones, sobre todo, sociales. La artista malí, no se ha olvidado de su propia experiencia, de lo duro que resulta abrirse paso lejos de casa.

Seguramente por eso, uno de los momentos más emotivos del concierto fue una versión, mucho más enérgica de la que se puede escuchar en su disco, de la canción “Clandestin”.  La cantante dedicó la canción a sus “hermanos clandestinos”, con un discurso tan simple como escalofriante en el que había perlar para todos. A los asistentes les recordó que se trata de una generación “que busca, que trata de aprender”; a los propios destinatarios del tema les mostró su cariño y les advirtió que África les necesita; y a los responsables políticos tanto africanos como occidentales les avisó “si no pueden viajar, que les dejen construir su futuro”. A partir de ahí, Diawara condujo a la plaza entera, de una manera casi inconsciente, a seguir el ritmo de “Clandestin” con las palmas en un acto de absoluta aceptación.

Últimamente Fatoumata Diawara ha mostrado una implicación sin matices y ha participado en numerosas iniciativas relacionadas con la situación que se estaba viviendo en su país natal, Mali, primero con la revuelta en el norte, el golpe de estado después y la guerra abierta que incluyó la intervención de las fuerzas armadas francesas. Algunos artistas malís, entre ellos Diawara, han exigido a través de la música la restitución de la paz en su país. Y el pasado viernes, en la plaza de la Catedral de Barcelona, en un escenario impactante con la fachada del edificio iluminada y una luna casi llena como involuntaria convidada, Fatoumata encontró el momento para volver a cantar a la paz. Lo hizo a través de “Kele”  y con la exigencia de que “África necesitan paz para sus niños”. Un tema que además propició el momento para el lucimiento de los músicos de la formación de Diawara, con bajo, guitarra, batería y percusión.

Cubierta del disco Fatou, de Fatoumata Diawara

Cubierta del disco Fatou, de Fatoumata Diawara

En todo caso, “Alama” llevó a la plaza el momento culminante de la comunión. Diawara consiguió que entre los asistentes sólo se viesen cabezas, ya no quedaba nadie sentado en las sillas que se habían preparado. Fue la danza la que operó el milagro. Mientras la cantante malí, que a esas alturas de concierto se había despojado de cualquier distancia respecto al público, hacía un alarde de baile y giraba recordando a los derviches turcos el público no pudo menos que verse capturado por la magia del África Occidental. En este caso, el trance no tenía una dimensión mística, sino que tuvo mucho más que ver con el encuentro de culturas que se basa en la curiosidad y la admiración.

En ese momento, Diawara había ganado definitivamente. No es una artista de masas así que es de suponer que muchos de los asistentes jamás hubiesen escuchado a la malí, quizá ni siquiera habían oído nada parecido y por ello la cantante dio la puntilla con el componente pedagógico de la noche. Comenzó presentando el tema en medio de la euforia “como un ritmo africano, un ritmo muy antiguo, un ritmo de mi pueblo, el ritmo Wassoulou”. “Este es un ritmo que os traigo a todos vosotros. Nosotros sonreímos, no lloramos. Os traigo este ritmo porque la música es para todo el mundo”, continuó en la presentación convirtiendo las fronteras y los prejuicios en lo que realmente son: rayas en un trozo de papel, unas; muestras de la ignorancia, los otros. Y así fue como el ritmo Wassoulou colonizó la plaza de la Catedral. Diawara aún tuvo que hacer un bis por exigencia popular antes de que la afluencia comenzase a dispersarse en una mezcla de sorpresa, satisfacción y euforia.