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Call Me Thief: El destrozo del apartheid en la Sudáfrica de los sesenta

La muerte ajena. Mover la mirada cuando el dolor se presagia cerca. Escapar en el precipicio. Intuir la figura arqueada de un cuerpo que pende de una soga. La mortaja. Los dedos de los pies que se entumecen. No llega el oxígeno. Y entonces, el final. Así comienza Noem My Skollie (Call Me Thief, en su traducción inglesa). Una toma inicial que muestra los últimos segundos de un prisionero que jadea y reza. No hay tiempo. O quizás en el más allá. Se escucha una voz en off que recita esa frase que da miedo porque cuestiona y aprieta las neuronas de lo racional: “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. Se le atribuye al siempre eterno y guapo James Dean, aunque en realidad se hiciera famosa en un diálogo de la película Llamad a cualquier puerta (1949) del director Nicholas Ray, en la que Humprey Bogart interpretaba a un abogado de esos de gabardina y cigarro quemando labios.

La película Call Me Thief, del director Daryne Joshua, vuelve a la Sudáfrica del apartheid y se sitúa en Ciudad del Cabo en la década de los sesenta. En concreto, la historia se centra en Cape Flats, un ghetto –actualmente en expansión– que fue construido a unos 15 kilómetros de las elegantes casas adosadas y ajardinadas de la cornisa atlántica de esta ciudad del extremo sur del continente. Cuando la segregación legalizada se extendió por Sudáfrica a finales de la década de 1960, el gobierno blanco expulsó a las familias mixtas de sus comunidades en el centro de Ciudad del Cabo y les asignó parcelas en esta tierra al oeste. Pero allí solo había arena, polvo y desolación. Las redes familiares se rompieron y se reemplazaron por otro tipo de alianzas: las pandillas callejeras que han vivido y muerto en este suburbio considerado el más grande de Ciudad del Cabo (entre 300.00 y 3 millones de personas).

En este contexto es donde se enmarca el guion basado en la propia historia de John W. Fredericks, que ahora peina los 71 años y despoja heridas a golpe de tecla en su vieja máquina de escribir que maneja con un solo dedo. La sinopsis es la siguiente: El joven Abraham, conocido como AB (Austin Rose) eleva su estatus en la cárcel cautivando a los gánsteres con su don para contar historias mientras que sus tres mejores amigos Gimba (Ethan Patton), Gif (Joshua Vraagom) y Shorty (Valentino de Klerk) hacen de concubinas de los jefes pandilleros. Hay varios grupos, pero el poder de las palabras y la narración oral servirán de parapeto a AB para permanecer neutral. Un don que le reconoció su madre en la infancia mientras él le leía la Biblia.

¿La inflexión? Un asalto brutal en un basurero de Cape Flats donde lo violan y le roban su inocencia. A pesar de las pesadillas, AB entierra su dolor instando a sus amigos a formar una pandilla (los Young Ones) para protegerse mutuamente. No obstante, pronto serán absorbidos por el mundo violento de robos y asesinatos glorificados por sus padres y adultos a los que admiran. Las imágenes muestran cómo los muchachos pasan el tiempo en las esquinas de las calles, hablan duro y presumen de las heridas de bala en sus piernas o de los cortes con cuchillo en la cara a causa de las peleas. Y beben. Un par de botellas de cerveza Black Label, amortiguan el paso de la violencia a la inocencia que todavía conservan estos adolescentes.

Hay una historia paralela de amor como en las películas de bandas callejeras rodadas en América. También hay venganza, miedo y desesperación. Pero quizás, más allá de la violencia, el uso de la narración de historias como contrapunto a la brutalidad de los encarcelamientos en masa durante esa parte de la historia sudafricana es apasionante y refrescante. Sus más de dos horas ofrece un final que complace a pesar de cabalgar en algo que el joven realizador Daryne Joshua ha conseguido a la perfección con la película: uno de los dolores más profundos e inquietantes que existen es la soledad. La supervivencia es una cuestión de perspectiva.

Call Me Thief, fue la única película del África al sur del Sahara que estuvo en las apuestas para los 89 Premios de la Academia (Oscar) en 2017.

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival de cine contemporáneo Film Africa. Call me a thief ha sido la película ganadora de la edición 2017.

Art Africa Fair: la historia africana reescrita a través del arte

*Por Maria Colom

Nuestra historia empieza con nosotros. Es un viaje interesante, ¿y quién hay mejor para contarlo que los africanos?”, decía Uche Okpa-Iroha, comisario de la Art Africa Fair (Feria de Arte de África), que tuvo lugar en Sudáfrica la semana pasada. ¿Porque, qué mejor forma hay de contar la historia que mediante el arte? Del 24 de febrero al 5 de marzo, Ciudad del Cabo se convirtió en el escenario de la nueva feria de arte contemporáneo que ha acogido el continente. Este evento internacional que se ha celebrado por primera vez en la ciudad, ha podido contar con un cuidado grupo de comisarios y artistas africanos e internacionales y ha permitido sumergir a los amantes del arte en un viaje multisensorial con los mejores talentos contemporáneos.

A diferencia de otras ferias de arte que se celebran en el país, este evento único se ha organizado al estilo museístico para que los artistas y las galerías participantes pudieran ofrecer diferentes visiones artísticas y romper con las tendencias del mercado. “Durante todo el tiempo, el foco está puesto en el artista y no en la galería. Es una oportunidad única para que los artistas y los coleccionistas interactúen de manera directa, convirtiéndose en una experiencia única también para el visitante”, explica Suzette Bell-Roberts, fundadora de Art Africa, para Wiriko.

La feria ha acogido a artistas de distintas disciplinas y se ha repartido el talento en cuatro espacios diferentes. La exposición inaugural, “Bright Young Things”, recibe el mismo nombre que uno de los proyectos de Art Africa, que ha publicado y ayudado a despegar a más de 100 jóvenes artistas. De estos, se eligió a ocho para participar en la feria con nuevas propuestas artísticas, y tener la oportunidad de ser uno de los tres ganadores del premio de residencia de la feria, otorgado por un jurado internacional. La senegalesa Salimata Diop, con un extenso currículum como directora artística en el AKAA (Also Known As Africa) en París en 2016, programando un gran número de exposiciones en el Africa Center del Reino Unido y comisaria en parte de la Bienal de Dakar en 2014, entre muchas otras cosas, fue la encargada de este espacio.

Comisionado por el reconocido y premiado fotógrafo nigeriano Uche Okpa-Iroha, con una amplia carrera en su país de origen, así como internacional, la exposición de fotografía tenía como objetivo reescribir la historia africana; mientras que los encargados de empoderar y contribuir en el creciente valor del arte contemporáneo africano fueron el artista e historiador de arte, Thembinkosi Goniwe, y la estudiante, artista y aspirante a comisaria, Ruzy Rusike, en la exposición que recibió en nombre “A Flagrant Arcade”.

Como artista invitado y encargado del “VIP Lounge y el Social Hub”, espacio de interacción entre artistas y coleccionistas, se pudo contar con el diseñador y artista internacional Pierre-Christophe Gam. Natural del Camerún, ha estudiado y trabajado en Francia y el Reino Unido, y ha expuesto su obra en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, entre muchas otras ciudades europeas. Estudioso de las ideas pre y post-coloniales de los pan africanos, e interesado en cómo los cambios políticos y sociales de África afectan al patrimonio intelectual y visual, el artista usa la comida, la fotografía, el collage, el diseño, el dibujo y el audiovisual para crear propuestas ambiguas, pero convincentes y con gran poder de influencia.

Pierre-Chritophe Gam

Creando un espacio lleno de pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones, la feria ha acogido a 98 artistas de 11 países africanos que han expuesto más de 230 piezas. Una fiesta del arte que se ha convertido en un éxito total y que ha recibido a 3500 visitantes. “Los artistas africanos merecen ser reconocidos tanto como los artistas del resto del mundo. A causa de nuestra historia colonial, el arte de África no siempre ha sido reconocido y a menudo se ha estereotipado. Ahora es el momento de poner el foco en nosotros y poder narrar nuestra historia sin que nadie la cuente por nosotros”, explica Suzette Bell-Roberts. “Los artistas africanos siempre han estado exhibiendo sus obras, ya sea a nivel local o internacional, comercialmente o no, como una forma de personificar nuestras identidades individuales, sociales y políticas. Lo importante es que los comisarios africanos cuiden a los artistas africanos para una audiencia africana”, acaba la fundadora de Art Africa.

Con el objetivo de convertirse en un espacio para que artistas reconocidos y nuevos talentos pudieran interactuar entre ellos y con los coleccionistas, además ha resultado ser una oportunidad para que nuevas generaciones puedan descubrir y se sientan interesadas por las artes visuales. La Feria de Arte de África ha conseguido devolver el talento al continente, además de catapultarlo hacia el escenario internacional y ha reivindicado la práctica del arte africano a nivel nacional, con todos los beneficios culturales y económicos que esto conlleva. Ha resultado ser una oportunidad de tomar responsabilidades y de

Black Queers, Artivismo contra las etiquetas

black_queer_social_comes_to_johannesburgSi mirásemos un mapa de África solo aparece un país que reconoce las uniones entre personas del mismo sexo. Sudáfrica es, desde 2006, un ejemplo de igualdad y progreso. Sin embargo, que el estado reconozca dicha unión no supone que todo esté hecho y que el movimiento LGTBIQ (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales, Intersexuales, Queer) esté de brazos cruzados.

Lo cierto es que la comunidad LGTBIQ sigue sufriendo una discriminación latente y que parece ir a más: intimidaciones, amenazas,  ridiculización y cualquier tipo de abuso siguen estando muy presentes. En este contexto la visibilización de estas minorías se hace más necesaria que nunca.

A través de diferentes corrientes artísticas, como la fotografía, la comunidad se ha hecho más visible y ha reivindicado su lugar en “el país del arcoíris”. El artivismo se ha convertido también en un arma para el movimiento black-queer que defiende la necesidad de acabar con las etiquetas que el heteropatriarcado ha asignado a cada grupo. Las grandes ciudades sudafricanas (con Ciudad del Cabo y Johannesburgo a la cabeza) son la cuna de la lucha para visibilizar la situación de aquellas personas que no se identifican con unas etiquetas opresivas y asimiladoras.

El pasado mes de Abril tuvo lugar el primer Black Queer Social Cape Town, un evento en el que se han creado los espacios necesarios para el diálogo del black-queer, que poco a poco se está convirtiendo, además, en uno de los diálogos post-apartheid más dinámicos. El BQS de Ciudad del Cabo tuvo tanto éxito que los organizadores decidieron repetirlo hace unos días en Johannesburgo no sin críticas por su exclusividad, ya que está dirigido únicamente a personas negras. Los organizadores se han excusado defendiendo la necesidad de hacer visible a un colectivo que no sólo por su orientación sexual, su género o su imagen, sino también por su color, está siendo excluido de su sociedad.

Para luchar contra toda esta discriminación y los estereotipos, para que el resto de la sociedad pueda ver que hay personas que son diferentes, que piensan diferente y defiende la necesidad de encontrarse en una comunidad que los excluye, los movimientos negro-queer han dado con el mejor medio de hacerse un hueco: las corrientes artísticas.

EL FUEGO SUDAFRICANO

Umlilo, que significa “fuego” en Xhosa, es un artista que lucha contra los estereotipos de género con una imagen que baila entre los masculino, lo femenino y lo andrógino. Umlilo dio el salto a la escena musical sudafricana en 2013 y la ha revolucionado, no sólo por su imagen, que ayuda a combatir la imagen estándar que la sociedad impone, sino también por sus discursos y su defensa de un mundo pan-sexual y andro-humano, donde nadie se sienta en la obligación de sentirse etiquetado.

Su gran éxito “Chain Gang” habla de un mundo cerrado, un ciclo de opresión donde lo primero es el dinero. En este mundo las personas no valen nada, pero menos cualquier persona LGTBIQ  y aún menos las personas negras.

PERFORMANCE NEGRO-QUEER

El universo de las performances está dominado por FAKA, un dúo formado por FelaGucci y Desire Marea que trabajan juntos para crear actuaciones que reflejen la enorme complejidad que supone ser negras y queer en Sudáfrica. Su principal instrumento son sus cuerpos a través de los cuales se enfrentan a su exclusión social y al género. “El género no existe” se ha convertido en su grito de guerra y contra él luchan a través de internet.

¿Pero por qué performance y no otro tipo de artivismo? El dúo hace uso de performances  por que obliga a mirar y a descubrir, forzando la confrontación, abriendo los ojos y aceptando que todas estas complejidades son reales, que existen. Su lucha del día a día es contra la raza, la clase, la sexualidad, el género y todo aquello que crea una diferencia social.

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FRUTAS A LA CALLE

Vusi Makatsi es quizás el artivista más joven de la escena negro-queer. Con sólo 22 años se ha hecho especialmente conocido por su página de Tumblr. Usa el arte digital como una forma de explorar la masculinidad y acabar con las convenciones sociales sobre el género. Además ha defendido la necesidad de recuperar el espacio público como el mejor escenario para ser visible.

flower-series-2-1170x879“Hemos llegado a un punto en el que la sociedad, el mundo, está hecho sólo para el cisgénero, pero lo coherente es que el mundo sea diverso, infinito, sin etiquetas”,  ha defendido el artista. Uno de sus últimos trabajos, BattyBoy, representa esa necesidad de reclamar lo público fotografiándose a sí mismo en diferentes escenarios donde la fruta aparece como un tema recurrente.

Esta nueva generación negro-queer se ha levantado contra una sociedad que pone barreras a la diversidad. Barreras que consiguen agrietar gracias a la música, la fotografía o los audiovisuales. Estos son los instrumentos con los que hacerse visibles y gritarle al mundo que la realidad es mucho más diversa.

Guga s’Thebe Theatre, el teatro comunitario de Langa

Guga s'Thebe Theatre. Foto: Wieland Gleich

Guga s’Thebe Theatre. Foto: Wieland Gleich

¿Puede un teatro convertirse en epicentro de la vida social de un township? Dos pistas: arquitectura sostenible y cultura para el desarrollo.

La construcción del nuevo teatro Guga s’Thebe de Langa, en Ciudad del Cabo, brinda la posibilidad a comunidades con menos recursos de acceder más fácilmente a actividades sociales, culturales y artísticas a las que habitualmente no tienen acceso. El arte y la cultura pueden ser importantes catalizadores para el desarrollo y la mejora de las condiciones de vida de una población que vive en una zona con graves problemas sociales y en riesgo de exclusión.

Langa, uno de los townships más antiguos de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), fue construido durante la época colonial para desalojar a la población negra del céntrico y emblemático barrio District Six, bajo la Ley de Áreas Urbanas de 1923. Situado a pocos kilómetros del centro de Ciudad del Cabo, Langa no se caracteriza por formar parte de los suburbios con más altas tasas de criminalidad, pero las condiciones de vida de su población no son fáciles y no está exento de problemas sociales y económicos. Las protestas siguen siendo habituales por las graves dificultades sociales y urbanas que sufre un territorio alejado del privilegiado centro de la ciudad. El desalojo de Joe Slovo, uno de los asentamientos informales más grandes de la ciudad o el controvertido proyecto de construcción de viviendas N2 Gateway Housing Pilot Project son algunos ejemplos de los problemas sociales que existen.

La falta de espacios públicos, imprescindibles para fomentar una mejor convivencia entre los vecinos, ha sido también una importante carencia detectada por la comunidad y por las autoridades, que creen firmemente que la construcción de nuevos equipamientos culturales pueden ser una oportunidad de desarrollo y una mejora del territorio: “A menos que vivas en el centro de la ciudad o en ciertas zonas privilegiadas, no hay realmente equipamientos culturales diseñados. Hay una gran necesidad de proporcionar apoyo en el desarrollo de niños y jóvenes y muchas organizaciones culturales llevan a cabo programas de enseñanza de danza, música, teatro y artes visuales”, asegura el Consejero Garreth Bloor (Miembro del Comité de Turismo, Eventos y Desarrollo económico de Ciudad del Cabo) en la entrevista realizada por Wiriko.

Por ello, una de las peticiones más demandadas por sus habitantes ha sido la creación de un teatro para el uso de la comunidad, especialmente niños y jóvenes, complementando así el ya existente Centro Cultural Guga’s s’Thebe. La vida cultural de este township discurre principalmente en este centro construido durante el fin del apartheid en los años noventa. La intensa actividad del Guga s’Thebe durante estos últimos años y el número cada vez mayor de grupos de teatro y performance en Langa, han ido haciendo necesaria la ampliación del recinto cultural para dar cabida a otro tipo de actividades de mayor envergadura.

Además Langa —que significa sol en lengua xhosa— ha sido el hogar de muchos líderes políticos y comunitarios, músicos, artistas, etc., lo que ha despertado un gran interés turístico y cultural. Como asegura Bloor: “Langa se está convirtiendo en un lugar muy popular entre los turistas por su historia, lo cual está desarrollando una fuerte economía del turismo”.

Después de la decadencia que sufrió a principios de la década de los 2000, Guga s’Thebe —y en consecuencia el nuevo teatro anexo—, está encaminado a situarse como un punto de referencia en la región tanto para jóvenes y artistas como para aquellos visitantes que prefieran conocer la escena cultural fuera de los circuitos más frecuentados por el turismo masivo.

La arquitectura como práctica social y cultural

La construcción de Guga s’Thebe Theatre es un proyecto que se apoya en los principios de una arquitectura sostenible, asegurando así que tanto el diseño como la construcción se adapte perfectamente a la realidad social, espacial y cultural. Así, la historia de Ciudad del Cabo está plasmada de una forma u otra el diseño y los materiales utilizados, con una lógica de reutilización, reciclaje, métodos de construcción de bajo coste e inteligencia energética. No es de extrañar que el proyecto forme parte del Cape Town World Design Capital 2014.

El equipo formado para llevar a cabo el proyecto se creó a partir de la colaboración realizada a través de la revista de diseño de interiorismo AIT, que puso en contacto al grupo Design·Develop·Build· (formado por las universidades Peter Behrens School of Architecture de Düsseldorf, RWTH Aachen de Aachen y el Georgia Institute of Technology de Atlanta) con la arquitecta sudafricana Carin Smuts de CS Studio de Ciudad del Cabo, involucrada en la construcción del centro cultural desde sus inicios en 1992. Fue entonces cuando pensaron que un proyecto de colaboración sería la mejor manera de construir el nuevo teatro, concebido como un programa de apoyo a la siguiente generación de artistas.

“Tras numerosas reuniones con la comunidad y el Ayuntamiento de Ciudad del Cabo, se hizo evidente la necesidad de dar cabida a nuevas actividades, que el centro Guga S’Thebe no podía ofrecer: un espacio para eventos grandes, ya que [el centro] fue concebido como un espacio de ensayo y utilización para grupos locales de teatro infantil. Tenía como objetivo proporcionar una oportunidad para el continuo empoderamiento de la juventud así como el aprendizaje, la música y el ocio, incorporando una estética lúdica. La idea de construir un espacio para 200 personas fue desarrollada con la comunidad y con el Ayuntamiento, para permitir realizar actividades a compañías de teatro locales, conciertos, misas, bodas y festivales”, afirma Daniel Baerlecken, uno de los arquitectos del Georgia Institute of Technology de Atlanta, en una entrevista paraWiriko.

Una de las características más atractivas de la construcción del Guga s’Thebe Theatre, es la vertiente colaborativa en la que alumnos sudafricanos e internacionales se han puesto manos a la obra —y con sus propias manos— en la construcción del teatro desde cero, aplicando esta teoría a la práctica e integrando la cultura a la arquitectura: “Los proyectos Diseño-Construcción se basan no sólo en el intercambio de conocimientos, sino también en la experiencia cultural tanto para el creador como para el usuario. (…) incluye la comprensión de la arquitectura como práctica social y la toma de conciencia de todas las consecuencias y las responsabilidades éticas” afirma Baerlecken.

También han participado en el proceso trabajadores locales, que han sido formados en técnicas de auto-construcción alternativas, de bajo coste y baja tecnología, lo que les permite aplicarlas en el futuro en la construcción de nuevas infraestructuras, asegurando así que el proyecto pueda ser durable en el tiempo.

“Apostando por un uso honesto frente a la alta ingeniería” en propias palabras del arquitecto, la construcción del teatro está hecha a partir de la reutilización de contenedores de acero provenientes del puerto marítimo —he aquí una parte de la historia de Ciudad del Cabo—, utilizados con frecuencia en los townships por su seguridad y su precio. Una vez apilados, los contenedores están dispuestos alrededor de un habitáculo central y albergan espacios como bastidores, un comedor popular, palcos, un estudio de grabación, etc. El problema de climatización que caracteriza a estos contenedores se ha solucionado con un revestimiento de arcilla y paja cubierto con diferentes materiales: “Esta capa, que proporciona protección contra la intemperie y al mismo tiempo genera la identidad del edificio, se crea a partir de materiales locales reciclados como madera de cajas de fruta, neumáticos viejos y plástico, pero también se adapta a un textil vernáculo en el diseño de la fachada —inspirado en un patrón local Xhosa—. La combinación de materiales reutilizados o reciclados con métodos de construcción locales y tradicionales puede ser un elemento clave de métodos neo-vernaculares de construcción de bajo coste”, sostiene Baerlecken.

El recién inaugurado teatro ha albergado numerosos eventos durante su construcción. Con un exterior ya casi terminado y un interior en curso, la finalización completa del teatro será a mediados de 2015, cuando el Ayuntamiento tiene previsto equipar el edificio con mobiliario, cafetería, tienda, un espacio de galería y una mejor iluminación y sonido.

Sin duda, se puede considerar el Guga s’Thebe Theatre como una obra paradigmática de las posibilidades del diseño y de la arquitectura contemporánea a la hora de dar respuesta a unas condiciones sociales y espaciales muy determinadas. La unión entre la experiencia práctica con la investigación cultural, muestra una mejor adaptación al entorno y a las necesidades reales de la comunidad, haciendo que la arquitectura moderna sea, reiterando las palabras de Baerlecken, una auténtica práctica social.

Más información del proyecto aquí.

 * Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro, el 17 de octubre de 2014

 

Tokolos Collective: “Ciudad del Cabo es un lugar muy opresivo para los pobres”

 

table Mountain. Foto: Daniel Bobadilla

Table Mountain. Foto: Daniel Bobadilla

 

Tokoloshe, criatura de la mitología zulú creada por los chamanes, viene en busca de venganza y sólo los malditos lo pueden ver. Tokoloshe, un monstruo malvado, peludo y pequeño, tiene la capacidad de cambiar de forma y de desaparecer cuando bebe agua. Si ves a un Tokoloshe, no se lo digas a nadie…sino volverá para vengarse…

 

El espíritu de Tokoloshe ha vuelto. Esta vez para aterrorizar a los poderes fácticos a través del stencil y grafitti y bajo una identidad anónima. El nombre de Tokolos Stencil Collective pretende reivindicar el mal lugar en que el folklore ha dejado a esta criatura y redireccionar su venganza:

De la misma manera que Tokoloshe, aunque invisible, encuentra una manera de asustar a los niños de todo el país, nuestro noble objetivo es aterrorizar a la elite de Sudáfrica: los que nos aprietan con traslados forzosos, con la privatización, con la gentrificación y, por supuesto, los muchos Marikanas que aquejan a nuestra sociedad todos los días. La libertad sigue siendo difícil de alcanzar a menos que estemos dispuestos a luchar por ella.

Sudáfrica es uno de los países más visitados del continente. Y no es para menos: una riqueza cultural extraordinaria, una variedad de paisajes impresionantes, fauna diversa, festivales de arte, y sobre todo, la joya del país: Ciudad del Cabo. El Parque Nacional de la Table Mountain (Montaña de la Mesa) que se integra a la perfección en el centro de la ciudad, es una de las Siete maravillas naturales del Mundo y pasear por el centro de Ciudad del Cabo, supone disfrutar de una variedad de monumentos, establecimientos, museos, galerías y parques. Para algunos es uno de los mejores lugares para vivir en África, pero ¿es esa la realidad para la mayoría de la población? De los casi cuatro millones de habitantes de la ciudad ¿cuántos habitantes disfrutan de las condiciones de los lugares más céntricos de la ciudad (infraestructuras, transporte, higiene, etc)? ¿Cómo afecta a sus habitantes la gentrificación de los barrios más céntricos como Woodstoock o District Six?

Estas y otras cuestiones son el centro de atención de Tokolos Collective, visibilizadas a través de varias campañas como “The City works for a few“, “Remember Marikana” o “Deshumanization Zone“. Y lo hacen a través del arte, concretamente de stenciles y grafittis que diseñan y que comparten a través de su web para su libre descarga. Podéis seguir su trabajo también en Facebook.

Hemos podido hablar con ellos para conocer otra realidad y saber un poco más acerca de su trabajo:

 

Wiriko: ¿Cuándo nació Tokolos?
Tokolos: Tokolos Stencil Collective nació el 16 de agosto de 2013, el primer aniversario de la Masacre de Marikana.

W: ¿Por qué nació? ¿Cuáles son los objetivos del colectivo?
T: Nuestro objetivo es radicalizar a la sociedad a través del arte, hablando de cómo la política tiene efectos en la vida cotidiana de las personas.  A pesar de sus equivocaciones, el ANC, a través de un agresivo marketing político, se ha establecido a sí mismo como la organización que por sí sola rescató a Sudáfrica del totalitarismo racista. Poco crédito se le ha dado a los sindicatos y los trabajadores rasos, al PAC [Congreso Panafricanista] y Azapo, a los manifestantes no afiliados y a otras organizaciones de base anti-estatales que lucharon contra represión del Estado durante el apartheid. Alianza Democrática (DA), que surgió del antiguo Partido Progresista y que colaboró ​​con la estructura del régimen, también ha sido capaz crear su propia marca a pesar de su racismo institucionalizado y su compromiso con la legislación anti-pobres y anti-obreros. La retórica engañosa de estos y otros partidos políticos, que están comprometidos a trabajar a través de un sistema político dominado por la élite, ha contribuido a mantener la hegemonía política y económica sobre el pueblo.
Nosotros, un colectivo de artistas anónimos, activistas y otros ciudadanos interesados, hemos creado el colectivo Tokolos Stencil como contranarrativa a los poderes fácticos. Creemos que el incidente de Marikana, en particular, fue un punto de inflexión en la narrativa dominante de la liberación de Sudáfrica y podría ser útil en la creación de conciencia en torno a las contradicciones de la creciente desigualdad, la miseria humana y antagonismos de clase desde 1994.
A través de nuestro trabajo en solidaridad con otros activistas de base, nuestro objetivo es que los oprimidos tomen posesión activa de la narrativa de su continua opresión, el despojo de sus tierra y sus luchas cotidianas por la libertad. Por lo tanto, tratamos de utilizar el espacio público para interrumpir narrativas existentes y construir espacios de diálogo alternativo alrededor de estos temas.

w: ¿Estáis buscando una reacción por parte de las autoridades y el gobierno o más bien estáis trabajando en la concientización de la ciudadanía?
T: Nuestro objetivo es involucrar a las personas donde quiera que se encuentren. Es por eso que trabajamos en las calles y no en espacios expositivos. Por supuesto que obtendremos una reacción de las autoridades – queremos aterrorizar a los poderes fácticos – pero eso es secundario en nuestro objetivo de involucrar con la propia gente.

W: ¿Qué herramientas utilizáis normalmente? ¿Todo el colectivo está especializado en artes visuales?
T: Nuestro foco es el stencil. Utilizamos láminas de plástico que cortamos y luego utilizamos sprays para estamparlo en las paredes y otros lugares públicos.

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w: Contadme más sobre la campaña “The City works for a few” (“La ciudad trabaja para unos pocos”). ¿Qué problemas podemos encontrar en Ciudad del Cabo? ¿Cómo creéis que la etnia, género y clase social interfiere en las desigualdades y en la vida de los ciudadanos?

T: [La campaña] “The City works for a few” es un enfrentamiento contra el lema de “The City works for you” (“La ciudad trabaja para tí”). Fue acuñado originalmente por nuestra organización hermana, The XCollektiv. Ciudad del Cabo es la ciudad más segregada de Sudáfrica y la menos transformada en la era posterior a 1994. Tiene asentamientos masivos y densos de chabolas en townships semi-desiertos y ricas zonas de playa a la sombra de la Table Mountain. La etnia y la clase son de gran importancia en la comprensión de esta separación física. Y mientras que Ciudad del Cabo tiene aparentemente la comunidad más liberal en relación con el género y la orientación sexual, esta es una visión muy superficial para comprender estas cuestiones. Para las mujeres negras y pobres y los homosexuales, negros y pobres, no existe la liberación en absoluto.
Vemos Ciudad del Cabo como una zona deshumanizada. Nada más.

W: En este sentido, ¿cuáles son las diferencias que podemos encontrar entre Ciudad del Cabo y Johannesburgo?
T: Son similitudes en su mayoría. Los efectos del apartheid son evidentes en toda Sudáfrica. Pero Ciudad del Cabo siempre se presenta como la ciudad más liberal de Sudáfrica que no encaja en el molde de apartheid. Esto ha sido una farsa. Ciudad del Cabo ha sido siempre, en realidad, la ciudad del apartheid por excelencia. Los negros fueron segregados en ‘couloured‘, indios y africanos, mucho más meticulosamente. Y los negros africanos fueron desalojados de Ciudad del Cabo de vuelta al Cabo del Este a un ritmo mucho más rápido. Desde que terminó el apartheid, Ciudad del Cabo ha sido la que menos ha cambiado de todas las ciudades sudafricanas. La segregación se ha seguido afianzado por las políticas de vivienda y ocupaciones de tierras permitidas sólo en las áreas negras. El gobierno de la Ciudad trata de representar Ciudad del Cabo como progresista e incluyente, pero es todo lo contrario. Dicho esto, en esencia, hay muy poca diferencia entre Ciudad del Cabo y Johannesburgo.

W: Marikana puede ser una metáfora sobre la situación actual de desigualdad y muestra que de alguna manera el apartheid no ha terminado. Me recuerda a algunos de los duros episodios que sucedieron en esa época… ¿Qué opinais al respecto? ¿Cuál es el motivo de la campaña de Marikana?
T: Marikana representa un montón de cosas diferentes para nosotros. Representa la re-emergencia de la represión del apartheid, esta vez a manos de la ANC. Pero no es sólo eso, representa la colusión tóxica entre el monopolio del capital, en su mayoría blanco y el Estado. Pero también representa el aumento de la resistencia de los trabajadores y de la comunidad en las luchas contra el capital y el Estado. En cierto sentido, Marikana representa la opresión sistemática y la lucha contra este sistema de opresión de una manera que otros temas como Nkandla, los peajes ,etc., no han logrado representar.

W: La imagen de Ciudad del Cabo se vende como un pequeño paraíso donde la gente puede vivir de manera muy cómoda, con un paisaje impresionante y como una ciudad moderna y contemporánea. También como un lugar de buena convivencia entre las diferentes etnias y culturas (la nación del arco iris). ¿Cuáles son las reacciones de la gente de Ciudad del Cabo cuando ven los stenciles? ¿Y la reacción de los turistas que llegan a la ciudad con ese ideal de ciudad en mente?
T: Ciudad del Cabo es una marca y el gobierno de la ciudad hace lo que puede para promover esta marca incluso si es inauténtica y engañosa. Claro que Ciudad del Cabo es hermosa si eres rico y privilegiado. Pero para el resto, nuestra ciudad no es un paraíso. De hecho, es uno de los lugares más feos para vivir. Ciudad del Cabo es un lugar muy opresivo para los pobres.

Logo basado en el logotipo del Ayuntamiento

Logo basado en el logotipo del Ayuntamiento

W: ¿Por qué creéis que la ciudad está des-humanizada y qué acciones se podrían llevar a cabo para voler a “humanizarla”?
T:La Ciudad trata constantemente de presentarse como humanizada y solidaria. Lleva a cabo festivales y promueve el diseño social (véase el World Design Capital) y hace todas estas intervenciones “sociales” tales como nodos de seguridad de VPUU.Nada de esto funciona. Lo que ellos no saben es que, en realidad, es toda la estructura física, social y económica de la ciudad que es des-humanizadora. Nosotros no lo vemos muy diferente a los campos en los que los “Aliens” fueron segregados en District 9.La combinación de District 9 con el nuevo logotipo de Ciudad del Cabo, fue nuestra inspiración para nuestro nuevo stencil.

W: ¿Recibís algún soporte económico?
T: No, usamos nuestro tiempo y dinero. Somos una iniciativa con fondos propios.

W: The Xcollektive trabaja en la misma línea de intervenciones en la ciudad, como la campaña “Sólo no-pobres”, ¿cuál es vuestra relación con ellos?
T: Trabajamos en estrecha colaboración con ellos. A menudo tomamos sus intervenciones artísticas y las re-diseñamos como plantillas para llevarlas a las calles.

W: ¿Tenéis alguna relación con alguna organización internacional o colectivo similar?
T: No, no realmente. Pero nos gusta mucho el trabajo de Ngamanye Amaxesha Collective.

 

 

Un Caballo de Guerra cabalga hacia Sudáfrica

War Horse. Foto: Brinkhoff/Mögenburg.

War Horse. Foto: Brinkhoff/Mögenburg.

Recién llegados de agosto, mes en que en todo el mundo se han sucedido actividades por el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, los escenarios sudafricanos están a punto de acoger una de las obras de teatro más representativas para la conmemoración del aniversario de la contienda que transformó el mapa del mundo.

War Horse (o Caballo de Guerra) es una obra de teatro que emerge de las trincheras europeas para dirigirse hacia el sur del continente africano, de la mano de un jinete y su caballo, cargados con toda su artillería de simbologías y críticas con tintes locales. La creación, que hará parada en el Teatro Montecasino de Johannesburgo para cabalgar hacia el Artscape Opera House de Ciudad del Cabo, es un trabajo realizado por la compañía capense (de Ciudad del Cabo) Handspring Puppet Companyy el famoso productor sudafricano Pieter Toerien.

Encargados de escenificar una de las obras más galardonadas de 2011 por los prestigiosos Premios Tony, los sudafricanos devuelven a Sudáfrica unas marionetas que emergieron del país para pasearse por los principales escenarios del mundo, incluido Broadway. Cuando los directores ingleses de War Horse vieron uno de los espectáculos producidos por la compañía de marionetas de Ciudad del Cabo lo tuvieron claro: si se llevaba la novela infantil de War Horse al teatro, tenía que ser con las marionetas de estos sudafricanos maestros del títere. Y no en balde se puede afirmar que una de las claves del éxito internacional de esta obra es la participación de este séquito de orfebres africanos. 

Retornando ahora a la capital del diseño mundial con marionetas y títeres antropomórfos absolutamente fascinantes y un reparto internacional, Adrian Kohler y Basil Jones, co-fundadores de la Compañía Handspring Puppet, vuelven a re-crear un arduo trabajo de producción para el cual se necesitan alrededor de ocho meses para dar a luz a tan solo uno de estos títeres.

Se trata de piezas flexibles, a escala real, capaces de trotar y de soportar el peso de un actor. Un caballo que relincha, una marioneta que tiene vida. De 50 kilos la pieza, el caballo protagonista es tan grande que necesita de tres manipuladores – uno para la cabeza, uno para el tronco y una para la parte trasera-. Todas estas marionetas subirán majestuosas a los escenarios de Joburg y Ciudad del Cabo a partir de finales del próximo octubre, después de haber sido expuestas durante en mes de agosto en la última Feria de Arte de Johannesburgo

Pero las dudas acechan a los más realistas. ¿Quién podrá pagar la entrada a una obra de teatro tan costosa de producir? Y las sospechas se hacen reales a pesar del apoyo del Banco Rand Merchant a este espectáculo. Las entradas para cada función se están vendiendo desde 7 euros y hasta 30 euros en un país donde, a pesar del aumento de la clase media y de ser la primera potencia económica de todo el continente, el salario medio del 40% de la población es de 700 euros mensuales y el encarecimiento de la vida es desproporcionado a estos ingresos.

Conscientes de las desigualdades sociales del país, los productores han lanzado una serie de talleres de confección de marionetas para los niños de los barrios más necesitados de Johannesburgo y Cape Town. Junto a la ONG sudafricana Assitej, dedicada al trabajo social con infancia a través del teatro, la obra War Horse pretende apoyar en la capacitación tanto de jóvenes artesanos como de artistas y actores de un país muy arraigado a las producciones teatrales y las artes escénicas.

Zebulon Dread: de terrorista cultural a gurú negro

Antes de este merecido descanso estival, nos parece interesante compartir la historia de un controvertido personaje que seguramente ha marcado la escena cultural post-apartheid en Sudáfrica. Se llama Elliot Josephs y es conocido popularmente como Zebulon Dread. Difícil de situar tanto artística como políticamente, su creatividad ha dejado huella en la historia de los fanzines del país.

Zebulon Dread.

Zebulon Dread.

Josephs nació en 1958 en Kensington, un suburbio de Ciudad del Cabo de mayoría mestiza. Más adelante él y su familia se mudaron a Bonteheuwel, gueto situado en una zona llamada Cape Flats, a las afueras de la ciudad. En la zona de la Cape Flats, los townships se siguen uno tras otro, formando un enorme llano que forma parte esencial de la geografía de la ciudad. La zona fue creada bajo la ideología segregacionista del régimen del apartheid, que estableció “zonas sólo de blancos” en el centro de las ciudades, empujando a la población negra y mestiza a las afueras. A territorios hacinados creados para este propósito. Su retraso escolar provocado por la debilidad en sus salud, hacía que fuese un alumno más aventajado que sus compañeros, tanto por su edad como por sus aptitudes. Él tenía claro que saldría en cuanto pudiese del township porque quedándose tenía bastantes probabilidades de convertirse en un gánster, según él. Por ello en cuanto pudo, salió de allí. Josephs leía a Sartre, Dostoyevsky y más autores que marcarían su devenir como escritor, y lograba dejar perplejos a sus profesores desde muy joven cuando veían la calidad de sus escritos. Su interés en estudiar teatro—y la imposibilidad de hacerlo por falta de medios— propiciaron que más tarde trabajase en lugares como Cape Performing Arts Board, People’s Space Theatre y en Natal Performing Arts Company in Durban, entre otros. Más tarde se convirtió en un “guerrero rasta” de los llamados Dread Warriors, que luchaban por la legalización de la marihuana. Él mismo cuenta una anécdota que afectaría su devenir político, ya que perdería el interés en la lucha contra el apartheid. Un día en los disturbios de los townships Gugulethu y Nyanga fue atracado por un grupo de tsotsis que le robaron el dinero y la marihuana que vendía: “me di cuenta que ellos no me veían como otro hombre negro como ellos, sino como un enemigo, porque yo era coloured. El apartheid me hizo un favor ese día. Ese robo me disgustó tanto que no quise formar más parte de la lucha” (Cape Town Stories). Más tarde, se uniría a los Hare Krishnas, lo que definiría su futuro personal. Pero más allá de su periplo biográfico, merece la pena centrarse en la creación de la revista satírica Hei Voetsek! (literalmente “Hey, piérdete”) en el momento en que Josephs pasaría a autodenominarse Zebulon Dread y se convirtió en un personaje de la ciudad. Según Achal Prahbala (Chimurenga Cronic) leer Hei Voetsek era como “embarcarse en un prolongado viaje de ácido. Cada palabra es incendiaria, cada imagen, alucinatoria, y cada página, una instalación de arte en sí misma. Incluso los anuncios —cada uno hecho a mano por ál, como único autor y editor— valían la pena. La contraportada de la única edición especial de la revista (titulada Poe$$ -! Que viene de la expresión en inglés que referencia a la vagina) cuenta con un travesti con una minúscula ropa de cuero y los genitales perforados, por un anuncio de la clínica Wildfire de piercings”.

Así pues la revista, que estuvo en circulación aproximadamente de 1997 hasta 2002, era diseñada, ilustrada, escrita, fotocopiada y distribuida por el mismo Dread. Escritor, poeta de la calle o como quiera llamarse, en ella no dejaba títere con cabeza y satirizaba todo aquello que formaba parte de la vida social, cultural, política y sexual de la recién estrenada sociedad del arcoíris que era Sudáfrica en aquel momento. Desde políticos corruptos hasta afrikáners conservadores, eran satirizados en inglés, afrikáner y el argot del township. “Hubo una periodista sudafricana que una vez me llamó ‘psicópata emocional’. Me reí mucho cuando acuñó este término en referencia a mí. Creo que estaba en lo cierto.” Pero durante aquellos años no sólo hubo Hey Voetsek!, también hubo eventos, ensayos, libros de poesías, e incluso una autobiografía “Memoirs of a closet guerrilla”. Cuando la Embajada de los Países Bajos, le subvencionó un libro con sus ensayos, The Angst Quadrilogy, Dread les dedicó el libro —vaya si lo hizo—: “Saludo la valentía de Embajada holandesa que hizo posible producir este libro. Saludo a mis tatarabuelos. Era Jan Van Riebeeck y su especie que se follaron a mis antepasados ​​y madres hotentotes. Dieron a luz a mi rebelde sangre esclava. Yo trabajo, ya más que como esclavo, como una criatura independiente, iconoclasta, que mea desde la Table Mountain en la mediocridad que es Ciudad del Cabo. ¡Saludos!“.

Los intensos años de personaje satírico, estuvieron plagados de momentos como este que acabamos de describir. Después, sintió que ya tenía suficiente y que tenía que explorar más su lado espiritual y decidió cometer un “suicidio ritual”: “Voy a entregar el alma de mi alter-ego, Zebulon Dread, y partir hacia la India con el fin de encontrar la felicidad que la lucha de liberación no me pudo dar”. Se fue cinco años a la India con su familia pasando a ser de Zebulon Dread, terrorista cultural, Sitarama Dasa, gurú negro: “Como establecí Zebulon Dread, ahora estoy estableciendo Sitarama Dasa y el futuro de mi trabajo, y la vida, como un gurú negro. Zebulon Dread fue el gurú de irreverente, humor satírico, mientras que Sitarama Dasa es un ortodoxo Vedic Brahmana, preparándose para lanzarse en la esfera pública como el primer gurú de negro que representa la ciencia de la India, el Bhagavad Dharma, y asumiendo los religiosos hipócritamente piadosos que han violado el espíritu africano de su conciencia espiritual original. Todo lo que he hecho – incluyendo Zebulon Dread – estaba destinado a llevarme a este momento de mi existencia “.

Swami Sitarama Dasa. Foto: Ingrid Masondo

Swami Sitarama Dasa. Foto: Ingrid Masondo

¿Volverá Zabulon Dread a escena? Eso es algo que el gurú negro aún no ha querido develar….   * Información e imágenes extraídas de Chimurenga Chronic y Cape Town Stories (Madeleine Barnard).

Cuando el arte toma la ciudad: Infecting The City

infecting-the-city Pocos días para que el arte “infecte” una de las joyas naturales de Sudáfrica, Ciudad del Cabo. El Festival Infecting The City organizado por Africa Centre y comisariado por Jay Pather, arranca este lunes 10 de marzo y convertirá un año más a la Mother City en un gran escenario donde, durante cinco días, el arte saldrá de los museos, galerías, teatros y salas de conciertos para instalarse en la calle y convertirse en “arte público”. Arte “creado y ejecutado con la intención específica de ser ubicado y escenificado en un lugar de dominio público, normalmente fuera y accesible para todo el mundo”. Este 2014 Ciudad del Cabo es además la capital mundial del diseño y el país celebra sus veinte años de democracia. Dos motivos por los que Sudáfrica está en el punto de mira a nivel internacional.

Rotting Treasures

Rotting Treasures

Que tanto los artistas como el público tomen espacios habitualmente olvidados, de paso o cooptados por los coches, es el objetivo primordial de este Festival que apuesta por un modelo de ciudad en el que la gente utilice el espacio público como lo que debería ser, público. Esta apuesta supone una clara crítica al control social, a la normativización y regulación del espacio público, a la desigualdad que existe en Ciudad del Cabo y a la gentrificación que conlleva el desarrollo capitalista de las ciudades. De ahí, que pasear por los rincones más olvidados de Ciudad del Cabo durante estos días, pueda acabar siendo toda una experiencia para ciudadanos, amantes del arte y para aquellos que creen y que luchan para que las calles retomen el sentido inicial: que sean de sus habitantes y que sean un lugar común de convivencia.

Partiendo de la premisa de que necesitamos permiso de alguien para hacer oír nuestra voz o para cantar, bailar, pintar o fotografiar, el festival Infecting The City agitará la idea y “el absurdo de que necesitamos permiso de alguien para mostrar nuestra humanidad”. Unos 300 artistas, muchos de ellos internacionales, serán los encargados de generar curiosidad, empatía, dolor, belleza y un espacio para cuestionar un nuevo modelo más dinámico de ciudad, así como una interlocución mayor entre artistas y espectadores, pasando a formar ambos partes de la escena. Todo ello se llevará cabo a través de programas que se organizan por rutas urbanas: A, B, C, D, E y F y que rellenan la nube de tags con algunos conceptos como teatro, poesía, danza, política, tradición-modernidad, sociedades contemporáneas, planificación urbana, acumulación primitiva, música experimental, escultura humana, fotografía, arquitectura, tecnología, redes sociales, instalación, vídeo-arte, etc.

 

Algunas de las propuestas de esta edición de Infecting The City

Dark Cell

Dark Cell

Dark Cell de Themba Mbuli escoge elementos sobre el imaginario acerca de los prisioneros de Robben Island —donde Mandela pasó 27 años preso— para cuestionar la propia mente como prisión, las restricciones auto-impuestas y donde se reflejan aspectos de la sociedad contemporánea. Por el camino nos podremos encontrar con los canadienses Glaciology que a través de interpretaciones, esculturas humanas y coreografías, representarán el movimiento de los glaciares en el paisaje, examinando nuestra relación con la naturaleza.

Tampoco puede faltar uno de los proyectos de Africa Centre, Talking Heads que bajo el lema “Piensa fuera de la caja”, invitará a los asistentes a debatir y pensar sobre varias ideas y conceptos, abriendo el diálogo y nuevos horizontes. O Badilisha Poetry X-Change, otros de los proyectos estrella de Africa Centre, que consiste en un archivo on line y un espectáculo en torno a la poesía, y que sale a la calle para mezclar interpretación y poesía.

Talking Heads

Talking Heads

Rotting Treasures es un “lamento visual” dedicado a las 44 personas que perdieron la vida en Marikana, en agosto de 2012. Lindokuhle Nkosi y Khanyisile Mbongwa usan vídeo, danza y música para hablar de esta tragedia.

Theatre4Change, creado por el artista y director Mandisi Shindo en 2010, es un teatro terapéutico situado en el township Khayelitsha, que trabaja a nivel comunitario creando una plataforma artística y educativa que ofrece oportunidades a los más jóvenes. Llega a Infecting The City con Pantsul’amagenge lo que indica que habrá hueco para ver un buen pantsula.

Estas son sólo algunas de las propuestas que nos ofrece el programa de Infecting The City. Merece la pena echar un vistazo al programa y empaparse (¡o infectarse!) de lleno en el arte, a través de una buena ruta por la ciudad.

‘Designing South Africa’: entrevista a Zahira Asmal

Portrait

Wiriko entrevista a Zahira Asmal, directora de THECITY, una agencia sudafricana que desarrolla proyectos de urbanismo, diseño y arquitectura a través de diversos medios: comunicación, edición, comisariado de eventos, festivales, exposiciones, guías y multimedia.

Con Ciudad del Cabo como centro de operaciones, Zahira es también la fundadora de Designing South Africa y Designing Brazil, organizaciones gemelas a ambos lados del Atlántico dedicadas a crear recursos para conectar a gobiernos, arquitectos y la ciudadanía en torno a temas de diseño y desarrollo. Hablamos con ella justo a las puertas del 2014, año en el que Sudáfrica celebrará veinte años en democracia, Ciudad del Cabo será la Capital Mundial del Diseño (tras Turín, Seúl y Helsinki), y Brasil acogerá la Copa Mundial de Fútbol.

Tu libro, Reflections & Opportunities: Design, Cities and the World Cup es la culminación de un proyecto de dos años que ha establecido un debate crítico alrededor del tema de los mega-eventos, como la Copa Mundial de Fútbol, y su impacto en las ciudades que los acogieron. ¿Cuáles han sido los resultados en términos del diálogo que has promovido?  

Investigar para Reflections & Opportunities ha sido una experiencia muy satisfactoria tanto para mí como para mis colaboradores. A ellos les ha permitido explorar las oportunidades que ofrece el buen diseño para la mejora de las ciudades y de las vidas de sus habitantes en varios niveles, y posteriormente aplicar estos planteamientos en su trabajo. A mí, este proceso me ha dado acceso a áreas e industrias sudafricanas y varios planteamientos de diseño y desarrollo que no había experimentado antes. Ha sido una plataforma idónea para aprender, forjar relaciones y posteriormente compartir el trabajo con el resto del mundo y con Brasil en particular, justo en el momento en el que se embarcaban en el desarrollo de sus mega-eventos deportivos.

R&O book cover copy

Comenzaste con Designing South Africa en 2009, el año previo a la Copa del Mundo en Sudáfrica. Hoy, tres años después del evento, reflexionando continuamente sobre sus impactos en términos de arquitectura, diseño, urbanismo y desarrollo, ¿cómo ves su legado?

Creo que los esfuerzos por la Copa aceleraron iniciativas significativas en el ámbito del urbanismo que ya estaban en marcha. Sin duda dio al gobierno esa motivación extra para cumplir en un plazo determinado y una alta calidades. El transporte público y los espacios públicos fueron activados de modos no vistos con anterioridad en Sudáfrica.

Como habían prometido el gobierno y el comité organizador local, la Copa dejó en el país una sensación positiva y una actitud de ser capaces de cumplir con lo prometido. Y eso aún sobrevive hoy. En general, la ciudadanía se siente tanto parte del tejido urbano de Sudáfrica como de la sociedad global internacional.

¿Qué novedades podemos encontrar en Designing Brazil respect de Designing South Africa? ¿Cuál era tu planteamiento a la hora de conectar países del Sur Global?

Las ciudades sudafricanas y brasileñas son las más divididas del mundo. Investigando y analizando nuestras ciudades en Sudáfrica, esperaba ofrecer algunas claves de cómo el diseño y las buenas prácticas en planeamiento urbano pueden ser utilizadas de manera beneficiosa para nuestras sociedades. Las ciudades de Brasil, así como otras de Latinoamérica, han estado lidiando con densidades urbanas que Sudáfrica sólo empieza a vislumbrar. Nuestros ayuntamientos no están haciendo frente a la demanda de servicios. Sin duda hay oportunidades de conectar en estos aspectos y aprendizaje entre nuestros dos países.

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¿Crees que Sudáfrica ha cambiado la manera en que se presenta a sí misma al mundo, en términos de imagen y marca-país, de la más tradicional de los safaris a otros iconos más recientes? Y desde otra perspectiva, ¿cómo ha cambiado la identidad?

Creo que el esfuerzo nacional a través de las agencias gubernamentales no ha mejorado mucho. Seguimos presentando nuestra naturaleza y nuestros paisajes de modo arcaico. Sin embargo, sí creo que a través algunos individuos y organizaciones destacadas,  estamos transmitiendo la naturaleza auténtica y diversa de quién y qué somos, teniendo en cuenta la naturaleza compleja de este análisis. Aunque este proceso está en continuo cambio y actualización, no podemos dejar esas definiciones a sistemas obsoletos y burocráticos heredados de los días del apartheid. Necesitamos examinar esto abiertamente a través de las artes, la cultura y el diseño y compartir nuestras experiencias a nivel global.

¿Por qué seguimos bombardeando con imágenes de caza colonial de animales salvajes en el siglo XXI? Esto escapa a mi comprensión. ¿Dónde está la gente? Me gustaría ver más talento a la hora de presentarnos como país más allá de la minería y las sabanas.

Nuestra nueva iconografía se encuentra en las ciudades. Aquí es donde se están forjando las nuevas identidades post-apartheid. La nueva Sudáfrica renaciendo de las cenizas cual Ave Fénix sale de los ghettos de Soweto, Khayelitsha o Warrick: ya no forman parte de la periferia, sino que son el corazón de la nación. Necesitamos explorar esta nueva cultura urbana a la vez explorar el pasado.

Finalmente, en relación a la naturaleza, creo que no se está trabajando suficientemente el tema de la conservación a nivel gubernamental. ¿Qué sentido tiene mostrar imágenes de leones y elefantes en países como Sudáfrica, donde se permite el exterminio de estas increíbles criaturas? ¿Qué sentido tiene el turismo que se comporta de manera tan pasiva? Marca-país, turismo y conservación deberían trabajar de manera coordinada para mejorar la situación, o si no sacar la naturaleza de nuestras campañas publicitarias.

Viajas a menudo, fundamentalmente a Europa y Latinoamérica: ¿cómo se percibe el ambiente creativo sudafricano en esas regiones? ¿Qué destacas de Sudáfrica cuando hablas con colegas extranjeros?

El ambiente creativo de Sudáfrica no se ve como algo especialmente interesante en lugares como Europa o Latinoamérica. Es cierto que hay algunos individuos destacados y artistas y diseñadores de éxito, pero en su conjunto es bastante desconocido. De hecho, en Brasil previo a la presentación de mi libro en Río de Janeiro, alguien del público me preguntó “¿qué pueden enseñar los africanos a los brasileños sobre diseño?”, dejando entender que tal vez íbamos por detrás de Brasil en este aspecto. Esto me sorprendió y me hizo ver que incluso en Brasil, después de la Copa del Mundo, la gente desconoce en gran parte Sudáfrica. Por otra parte, en Europa la percepción en que nuestro diseño sólo tiene que ver con la artesanía.

A la gente le sugiero que vaya a Sudáfrica y lo experimente por su cuenta. Yo no viajo para enseñar a otros sobre Sudáfrica, sino para aprender y compartir. Y espero que la gente interesada en Sudáfrica haga lo mismo. Suelo subrayar el hecho de que el nuestro es un país diverso, una nación en construcción con una democracia joven. E invito a la gente a que sea parte de ello.

Exhibition Opening

Uno de los desafíos para Sudáfrica es definir su relación con los demás países del continente. Desde tu perspectiva, ¿cómo son las redes creativas panafricanas en el ámbito de la arquitectura y del diseño?

No tengo ni idea. Me gustaría ver más compromiso por parte de Sudáfrica en relación a otros países africanos a través de programas artísticos, creativos y culturales. Es un buen comienzo para cualquier esfuerzo de cooperación o diplomático. A día de hoy, uno puede disfrutar en Londres o Lisboa de más música, arte y diseño africano que en Ciudad del Cabo o Johannesburgo. Algo no encaja en este cuadro.

2014 va a ser un año grande para Sudáfrica: veinte años de democracia y numerosos eventos alrededor del diseño y la arquitectura. Tu próximo proyecto, Designing our Democracy [Diseñando nuestra democracia], analiza cómo interactúan ambas esferas. Los profesionales del diseño –en un sentido amplio-, ¿están ofreciendo enfoques creativos para afrontar los cambios sociales? ¿Cuál es su influencia en las políticas relativas a vivienda, salud o educación?

Hay muchos diseñadores con ideas sorprendentes y significativas para la democracia sudafricana. Están trabajando para mejorar los servicios básicos, las infraestructuras y los productos. En mi opinión, lo que falta es organización en la mediación público-privada entre gobierno y esos innovadores. Actualmente no pueden atenerse a los mandatos del gobierno porque el país aún funciona bajo sistemas obsoletos y estructuras heredadas del apartheid. El proceso de licitación en Sudáfrica acaba con la creatividad. Nuestra constitución en  progresista, pero no existen mecanismos de provisión de servicios comparables a ella. Si continuamos con esta trayectoria corremos el riesgo de que nuestra constitución se convierta en superflua.

No podemos esperar tener un papel protagonista en la escena internacional mientras haya tantos habitantes viviendo sin servicios básicos. Veo demasiados parches asociados a la provisión de estos servicios. Designing_SouthAfrica está explorando vías para conjugar estas ideas de diseño y estos servicios y llevarlos a quien los necesita de los modos más simples y efectivos, ofreciendo a la gente la dignidad en la que todos deberíamos estar viviendo y muy pocos tienen acceso. No estamos faltos de experiencia, pero sí en voluntad de hacer que esto suceda, especialmente por parte del gobierno. Así que, desgraciadamente, actualmente no somos capaces de influir en las políticas, pero Designing_SouthAfrica, junto a nuestra colaboración con buenos arquitectos y diseñadores, continuará trabajando para asegurarnos de que sí influyamos en el futuro.

Artículo publicado originalmente en inglés en Turn On Art

Design a better life for all

‘Design Indaba’, inmersión en la creación y el diseño

Este mes de febrero sin duda es el mes del arte y del diseño en Sudáfrica. La participación de la galería SMAC de Stellenbosch  en ARCO es una muestra de ello, pero también una excepción en una feria en la que participan mayoritariamente, galerías de España, de EEUU, de Brasil y de algunos países de Europa y donde aún hoy en día hay poco rastro de África. Sudáfrica, que se erige como uno de los países a la vanguardia del arte contemporáneo, no podía faltar a la cita.

Y precisamente la “Mother City”, Ciudad del Cabo en Sudáfrica, ha sido elegida como Capital Mundial del Diseño en 2014. No es casualidad. Ciudad del Cabo es una de las ciudades más cosmopolitas del continente y el Design Indaba es una muestra de ello. Un mes de inmersión en diseño, arquitectura y arte que sirve de espacio de encuentro entre diseñadores locales e internacionales y que sirve como preludio de lo que nos espera el año que viene.

Con el Design Indaba los interesados en el diseño tendrán una agenda muy apretada sin duda y no es de extrañar viendo la cantidad de actividades que hay relacionados con el sector creativo. Los amantes y profesionales del diseño tendrán muy difícil elegir. ¡Seguro que intentan no tener que hacerlo!

filmfestA pesar de que las fechas oficiales están previstas desde el 27 de febrero al 1 de marzo, el encuentro ya ha arrancado con el Design Indaba FilmFest que, desde el 17 de este mes y hasta el 3 de marzo, tiene programadas varias proyecciones en torno al arte y diseño. Waste Land (2010), Design & Thinking (2012) o International Space Orchestra (2012) son algunas de los documentales que completan el cartel del Festival y que se muestran como cine especializado en torno al tema del diseño, el arte y la transformación social, no siempre tan accesible.

Conference2013-finalOtro de los platos fuertes de este encuentro es el Design Indaba Conference (Del 27 de febrero al 1 de marzo) que aglutinará varias conferencias de destacados creativos del mundo del entorno del diseño gráfico, moda, cine, diseño industrial, música, publicidad, media, artes visuales, etc. Tres días intensos en los que sectores educativos, corporativos y otros creativos tendrán la oportunidad de conocer otras experiencias que pueden servir como una importante fuente de inspiración.

Expo2013-finalDurante esos mismos días los diseñadores sudafricanos están invitados a mostrar sus creaciones en la Expo de 1000m2 y ante unos 40.000 visitantes que se prevé que visiten las instalaciones (basándose en la edición del pasado año). Será una buena oportunidad para poner en contacto a diseñadores locales con compradores internacionales y de esta forma dinamizar el mercado local en el sector y dejar al público sorprendido con la capacidad de inventiva de los creativos que lucen sus mejores galas y creaciones en este tipo de eventos.

DesignIndaba336La música tampoco puede faltar en este macro encuentro. El Design Indaba Music Circuit tiene previsto nada menos que 32 artistas en 8 lugares diferentes y durante 3 días (del 27 de febrero al 1 de marzo) lo que servirá de otro punto de encuentro más distendido para los participantes y visitantes y donde algunos grandes de la música estarán presentes. Allí se podrá asistir desde al íntimo concierto del imperdible músico sudafricano Hugh Masekela en la mítica sala de jazz The Mahoggany Room, hasta el afrofuturismo de The Brother Moves On en el popular Zula Bar, pasando por sonidos del Drum & Base de Niskerone en The Assembly.

Un cartel 98% sudafricano para todos los gustos que pondrá la banda sonora de este gran encuentro de artistas y diseñadores contemporáneos.

 

¡A la calle! ¡Es Carnaval! (IV): El ‘Minstrel Carnival’ de Ciudad del Cabo (Sudáfrica)

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Minstrel Carnival. Foto: Vanessa Anaya

Dando una merecida bienvenida al nuevo año, el día 2 de enero desde muy pronto por la mañana las aceras de Ciudad del Cabo se llenan de sillas, sombrillas, tiendas de campaña, picnic, etc. Los habitantes de Ciudad del Cabo cogen sitio para esperar ansiosos la llegada de la gran parade que durará todo el día y que pondrá a toda la ciudad en vilo. Niños, abuelas, tías, amigos…toda la familia está expectante al baño de colores que está por llegar.

Minstrel Carnival of Cape Town. Foto: Vanessa Anaya

Minstrel Carnival of Cape Town. Foto: Vanessa Anaya

Este día ha sido muy especial para esta comunidad coulored, gran parte descendiente de los esclavos que trajeron de Asia cuando que la Compañía Holandesa de las Indias Orientales estableció su base en Ciudad del Cabo en 1652. Lo que inicialmente fue una base de reabastecimiento para los holandeses por su situación estratégica, terminó siendo una colonia en toda regla que cambió drásticamente la configuración social del territorio.

El Tweede Nuwe Jaar (que significa “Segundo Año Nuevo” en afrikaans) es tan marcado porque era el día en que a los esclavos se les permitía descansar y disfrutar con la familia la entrada del nuevo año. Por ello ha ido adquiriendo un carácter festivo que ha dado lugar al actual Carnaval de Año Nuevo. Con la llegada de los Minstrels americanos a mediados del siglo XIX, que fueron incorporados a celebraciones locales, surge lo que se conoce hoy en día como Coon Carnival o Minstrel Carnival. Una auténtica mezcla de culturas diversas —como es habitual en Sudáfrica—que tiene como resultado una de las manifestaciones culturales más importantes del año en la ciudad.

Hoy en día el Tweede Nuwe Jaar es la culminación de unos largos meses de mucho trabajo de preparación de lo que formará la gran puesta en escena. Por una parte están los Malay Choirs (Nagtroepeor: comparsas de noche) que salen por la ciudad la noche de Año Nuevo cantando klopse y nagtroepe [1]. Por otra, las comparsas del Minstrel Carnival del 2 de enero que son las más llamativas, y por último las competiciones entre comparsas, coros y bandas que llenan el estadio de Green Point a lo largo de los meses de enero, febrero y marzo.

Público pasando el día en el Minstrel Carnival. Foto: Vanessa Anaya

Público pasando el día en el Minstrel Carnival. Foto: Vanessa Anaya

Después de la noche de Año Nuevo en el que los Malay Choirs salen y cierran la noche con sus chirigotas, les toca el turno a los Coons que se encargan de dar la color con sus trajes hechos a medida para la ocasión en el plato fuerte, el Minstrel Carnival. Es un día en el que gran parte de la comunidad se involucra, participa y se olvida de los problemas de la vida real, como el desempleo y la pobreza. Es tanta la motivación por participar en la comparsa, que incluso los gangs participan y respetan la disciplina del grupo de forma muy seria. Gente de todas las edades, jóvenes y mujeres participan tanto en el desfile, como durante los meses previos al desfile. Hay dos palabras que, según Denis Martin (1999), expresan el sentimiento de los participantes y definen lo que es el carnaval: Deumerkaar que alude al sentimiento de liberación —y transgresión— de los participantes y Tariek que procede del árabe “hermandad”.

Los participantes, mayoritariamente musulmanes y cuya lengua es una dialecto del afrikaans de El Cabo, se pasean por sus respectivos townships primero y luego por el District Six, homenajeando lo que un día fue su hogar y el de sus antepasados, justo antes de que el “Group Areas Act” del apartheid los desalojara, como ya vimos en un artículo anterior. Más tarde pasan por Bo-Kaap, un colorido barrio con una gran comunidad musulmana y acaban por la noche en el gran estadio de Green Point —construido para los Mundiales de 2010— después de un largo día de desfiles. Lo cierto es que el Carnaval ha hecho frente a muchos problemas durante la época del apartheid, cuando el régimen racista tenía como máxima segregar, desalojar y discriminar, lo que dificultaba la organización de las comparsas. Afortunadamente la capacidad de organización, la lucha y el fuerte calado cultural ha hecho frente a los problemas en el camino.

La estética Minstrel del Carnaval 

Minstrel Carnival. Foto: Vanessa Anaya

Minstrel Carnival. Foto: Vanessa Anaya

Para la comparsa, organizada jerárquicamente y encabezada por un capitán, su traje es importantísimo y tiene que ser diferente cada año. Tanto que se empieza a trabajar en él casi un año antes, lo que asegura un mejor precio en el material. Los colores dependerán de los medios económicos que tenga la comparsa, que normalmente son directamente proporcionales al tamaño de ésta. Pero en caso de que no se disponga de medios, los colores los determinará el precio del mercado de telas. Hoy en día, coser para los coons se ha convertido en un gran negocio: los mejores cosen los de dos o tres comparsas y con eso ya tienen una gran parte del salario anual asegurado. Un buen equipo de sastres, puede llegar a coser cientos de uniformes por día posiblemente porque se involucran mucho en su trabajo, y sienten un gran orgullo por coser los trajes de la comparsa con la que trabajan.

La estética que este carnaval ha adoptado, deriva de los Minstrel Shows de Estados Unidos, de los que también habíamos hecho mención en nuestro artículo sobre el claqué. Recordemos que eran una de las formas de distracción —racista– de la sociedad blanca norteamericana, y consistía en la actuación de blancos que se pintaban la cara negra “Blackfaces” y caricaturizaban a los negros mediante estereotipos de la época y en tono de burla que emergió coincidiendo con el movimiento abolicionista a mediados del siglo XIX. A partir de entonces una vez abolida, los negros empezaron a participar en estos shows, que llegaban a la vez a Sudáfrica. Teniendo en cuenta que los negros americanos eran percibidos como héroes, esta adquisición no se tomó en el sentido negativo sino como un ejemplo a seguir por la población ex-esclava de Ciudad del Cabo, lo que propició que se copiase el estilo, la ropa y la cara pintada de colores y de blanco. Así mientras en Estados Unidos era un símbolo de opresión contra la población negra y fue perdiendo fuelle, la apropiación y readaptación local de su estética a su versión sudafricana, se izó como símbolo de emancipación. Lo mismo sucedió con la palabra “coon” (un sinónimo de “nigger”) que se dejó de utilizar en Estados Unidos pero en Sudáfrica ha adquirido un sentido positivo.

Todos participan en el Minstrel. Foto: Vanessa Anaya

Todos participan en el Minstrel. Foto: Vanessa Anaya

Después de hacer esta breve introducción al Minstrel Carnival de Cape Town, podemos apreciar el poder de cementación que tienen para la comunidad coloured de la región. Esta manifestación que tiene un gran componente identitario, es a la vez una mezcla de diferentes etnias, lenguas, historia, muy acorde con la población sudafricana. Pero lo que más sorprende es como algo que surge a partir de la esclavitud en Estados Unidos como son los Minstrels Shows, acaba volviendo y se reinterpreta por la sociedad de acogida con un sentido totalmente opuesto al que ha adquirido en su lugar de origen.

Aquí os dejamos unas imágenes de lo que fue en su edición de 2013.

[1] Los “Malay Choirs” se componen de una banda que toca guitarras, mandolinas, banjos, chelos y bajos. Los tipos de música son los klopse que incluyen los moppies, similares a la chirigota, canciones cómicas en inglés y afrikaans y también los Minstrel Songs que provienen del swing y canciones populares. Por otra parte existen los Nagtroepe que se parecen al Klopse pero que aparte de las canciones cómicas también tienen las Nederlandslied que son canciones de origen holandés-afrikaans que han permanecido intactas en el tiempo. Por último estás las Bandas de Navidad que tocan canciones populares de Navidad.

[hr]

Fuentes:

Henry Trotter

John Edwin Mason

 

Bo-Kaap Museum

Martin, D. (1999). Coon Carnival. New Year in Cape Town: past to Present. Cape Town: David Phillip Publishers.