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Ikea se asocia con Design Indaba para traer la creatividad africana a tu casa

*Por Maria Colom

Conocida ya en todo el mundo, Ikea no ha parado de crecer a lo largo de los años, y nos ha sorprendido a todos, no solo con sus creaciones de bajo coste, sino también con sus innovadoras soluciones a los problemas de un mundo globalizado. A principios de este año, el gigante de los muebles de bajo coste fue galardonado con el premio de diseño del año y el de arquitectura en los premios Beasley Designs, organizados por el Museo del Diseño de Londres. Estos merecidos galardones le fueron otorgados por ser capaz de unir diseño y activismo y crear unos albergues de plástico reciclado y con energía solar para acoger a familias refugiadas; una innovadora solución que concibió junto a las Naciones Unidas y que desde el 2015 ha repartido más de 16.000 unidades por los campos de refugiados de todo el mundo.
Pero son muchas más ocasiones en las que la multinacional sueca ha demostrado que no quiere quedarse indiferente y a la expectativa de lo que sucede en el mundo. Es por eso que, a principios de este año, Ikea se ha sumado al barco de los interesados en África, un continente en auge que despierta curiosidades alrededor del mundo, y ha anunciado la creación de una nueva colección de muebles inspirada en las urbes africanas.

Ikea se ha unido con el colectivo Design Indaba, una plataforma que pretende crear un mundo mejor a través de la creatividad y, junto a arquitectos y artistas procedentes de distintos países del gran continente, van a trabajar para lanzar esta nueva colección en 2019. “En Ikea tenemos curiosidad por el mundo. La explosión creativa que está teniendo lugar en varias ciudades alrededor de África es algo que Ikea quiere aprender y extender al resto del mundo. Trabajar junto con estos diseñadores y creativos nos da la oportunidad de hacerlo”, explica para Wiriko, Johanna Martin, portavoz de Ikea.

A principios de este mes, los creativos de Ikea y los artistas y arquitectos africanos, se conocieron por primera vez en el Festival del Design Indaba 2017, en Ciudad del Cabo. La colección final la van a integrar 40 piezas, mientras que muchas otras van a ser rechazadas. “Estamos trabajando en torno a rituales modernos y la importancia que juegan para constituir un hogar. La colaboración acaba de comenzar, y las piezas exactas que saldrán de aquí es algo que compartiremos más adelante. En este momento tenemos ideas que van desde las cerraduras a una casa entera”, cuenta Martin.

El equipo que se ha reclutado para concebir esta nueva colección incluye algunos de los mejores creadores africanos procedentes de siete países distintos (Sudáfrica, Angola, Ruanda, Kenia, Costa de Marfil, Senegal y Egipto). Entre ellos encontramos al reconocido arquitecto marfileño Issa Diabate, quien en una entrevista para la CNN dijo que este proyecto llevaría las ideas africanas a una audiencia global. “Un proceso local puede generar algo para la comunidad internacional”.

Los otros componentes del equipo son Bethan Rayner y Naeem Biviji, la pareja detrás del Studio Propolis de Kenia, los diseñadores Ayse Birsel y Bibi Seck, el arquitecto de Kigali Christian Benimana, Mariam Hazen y Hend Riad, propietarios del estudio Reform de El Cairo, el diseñador sudafricano Laduma Ngxokolo, la arquitecta angoleña Paula Nascimento, el artista y arquitecto sudafricano Renée Rossouw y las diseñadoras de moda de Dakar y de Durban Selly Raby Kane y Sindiso Khumalo.

Todo el mundo necesita un poco de África“, dijo Rabi Naidoo, creador de Design Indaba, para una entrevista de la CNN. “La estética africana aún no está visible en los hogares de todo el mundo”.
En un mundo tan globalizado como el que nos acoge hoy en día, Ikea quiere romper con las fronteras de los continentes y acercar el diseño africano a los hogares de todo el mundo. “Creemos en la idea de trabajar con otros porque juntos podemos lograr mucho más. Una colaboración como esta trata de reunir a la gente alrededor de un lienzo en blanco, mantener la mente abierta y trabajar juntos en ideas que traspasen las fronteras”, afirma la portavoz de Ikea.

Esta no es la primera vez que el gigante de los muebles de bajo coste se lanza a una aventura de tales características. En 2016, Ikea ya sorprendió con la colección Svärtans, una edición limitada de muebles en blanco y negro, inspirada en la también colorida India y creada en colaboración con 25 estudiantes del Instituto Nacional de Moda y Tecnología de Nueva Delhi. Por lo que, en esta ocasión, los creadores van a intentar huir de las ya conocidas, típicas y coloridas telas estampadas africanas.

“En todas nuestras colaboraciones, el viaje en sí es fundamental. Porque cuando diferentes culturas de diseño, antes en competencia, se unen, comparten ideas y trabajan en comunión, surgen nuevas maneras de hacer que las cosas aparezcan. Es por eso que hemos unido a nuestros diseñadores internos con los diseñadores externos para esta colaboración. Queremos la fusión y cada vez es un experimento, donde el objetivo es lograr algo totalmente nuevo”, sentencia Johanna Martin.

Eldorado del diseño contemporáneo está en África

África Rising, el libro co-editado por la plataforma sudafricana Design Indaba y la editorial Gestalten el pasado 2016, es un merecido homenaje al pulso de la innovación africana a través de una edición de lujo que retrata, cual néctar prensado en frío, el estado actual de un gigante creativo como es el africano. Mientras el continente más joven del planeta va fortaleciendo un suave, pero incandescente, ritmo para su incipiente industria del diseño; Occidente mira atónito hacia sus producciones contemporáneas con cierto recelo. Y es que la originalidad y el sinfín de respuestas para la resolución eficaz de problemas cotidianos que representan muchas de las creaciones contemporáneas ha situado en Ciudad del Cabo el epicentro de la serie de eventos de Design Indaba, que desde 1995 fomenta “un mundo mejor a través de la creatividad”.

Sea en estudios, pasarelas, escaparates, tiendas, talleres o despachos, un elenco de cerebros en ebullición borra diariamente las fronteras elitistas de lo “contemporáneo” para situar en África el nuevo Eldorado del diseño mundial. Huyendo de clichés y estéticas folkloristas, los artistas que actualmente lideran algunos de los procesos de creatividad más exitosos del continente se convierten en narradores de la contemporaneidad africana. Y a través de sus obras nos presentan a un África multifacética y generosa.

 

Hemos podido preguntarle a la editora jefe de Design Indaba, Katie de Klee, sobre la situación del sector creativo en el continente, sobre el libro y sobre las perspectivas de futuro para una industria que podría desarrollarse fecundamente en los próximos años:

Gemma Solés: Africa Rising es un libro inspirador que evoca una imagen innovadora del continente. ¿Por qué este título en un momento en que las narrativas sobre ese “Africa Rising”, proclamadas a bombo y platillo hace unos años, han quedado vilipendiadas por las realidades de un recesión evidente?

Katie de Klee: El libro no se refiere tanto al crecimiento del continente como a su creatividad y a la posibilidad de que el escenario creativo afecte positivamente a su economía. El emprendimiento y las startups de las industrias creativas podrían dar una nueva vuelta de tuerca a la narrativa sobre la recesión de África. Cuando los gobiernos, las grandes corporaciones y las industrias de exportación están fallando, los diseñadores y las pequeñas empresas están proporcionando empleos y habilidades (especialmente para aquellos sin educación formal). Este libro anuncia el surgimiento de una versión más auténtica de África, la versión presentada por aquellos que realmente viven, trabajan y crean allí.

G.S: En el libro podemos encontrar un buen puñado de creadores que abogan por el diseño sostenible. ¿Qué nos puede enseñar África sobre la sostenibilidad a través de sus diseños?

K.K: En contextos a menudo difíciles y de escasos recursos, el diseño africano requiere un cierto tipo de alquimia creativa que no acontece en ningún otro lugar. ¡Hay tantas lecciones que las culturas de consumo desechable en Occidente podrían aprender de los upcyclers, recicladores y reconvertidores de África! Los diseñadores en África se ocupan de necesidades reales, no sólo de deseos objetuales o de mera estética. Son “solventadores” de problemas, y en economías de rápido crecimiento y una población tan joven, la carrera para resolver esos problemas está realmente en marcha. Lo que encuentro más interesante del diseño africano es que tiene la capacidad de expandir su humanidad. Para los occidentales, las historias de diseño en África implican imaginación y empatía, pero le ayudan a entender la vida cotidiana y sus desafíos.

Los diseñadores del continente son productores extraordinarios y llenos de recursos. La escasez es un duro maestro, pero también es la madre de la invención, y si hay una cosa que capta la esencia del diseño y la creatividad en África hoy en día sería la capacidad de convertir la escasez en oportunidad.

Muchos diseñadores africanos están recuperando y reciclando desechos de las economías “desechables” del mundo más desarrollado. Aunque esto es a veces por necesidad, también hay un punto conmovedor acerca de la naturaleza de consumo de las economías del primer mundo.

G.S: Muchos diseños y creaciones de artistas africanos se exhiben en bienales y ferias de arte, exposiciones de muebles… Sin embargo, algunos se atreverían a decir que todos estos ejemplos y objetos son sólo accesibles a la burguesía africana. ¿Son estos objetos (sillas, muebles o decoración mostrados en la primera parte del libro) simplemente refinadas reproducciones de muebles perfectamente tradicionales y populares?

Ésa es una parte real del diseño africano, una cierta cantidad de objetos es inaccesible a la mayoría de la gente. Pero eso también ocurre con el diseño italiano, o de cualquier otro lado. Así que me alegro de que haya una cierta cantidad de diseño para la burguesía africana. Se trata de arte funcional y es una parte de la historia material africana, aunque la atención se filtrará sobre todo a través del diseño social y de base que es increíblemente digno y fascinante de una forma particular.

G.S: “Africa Rising” hace hincapié en la presencia del arte tanto en el espacio público como en los museos modernos que se multiplican en el continente. Pero ¿cómo pueden los artistas urbanos sobrevivir pintando murales y grafitis en las calles de las principales ciudades africanas? 

K.K: Una gran cantidad de artistas urbanos y grafiteros son capaces de cobrar por sus servicios sin estar en un museo. De la misma manera que lo hace un arquitecto o un diseñador de interiores. Los murales tienen un efecto real en las áreas donde se crean, y hay gente que paga para hacerlos posibles. También hay muchas marcas y organizaciones (particularmente ONGs de salud y sociales) que usan murales para transmitir mensajes importantes. Al igual que la sensibilización para prevenir el SIDA o transmitir pautas básicas de higiene. Por ejemplo, Faith47 (un artista urbano sudafricano) ayudó a Design Indaba a crear un impresionante mural que interpretaba visualmente nuestro proyecto Another Light Up, que instaló farolas en una zona bastante peligrosa de Ciudad del Cabo.

G.S: Los modistas africanos revolucionan el mundo de la moda, mientras marcas como Zara o Mago copian impresiones africanas, llegando mucho más fácilmente al gran público. ¿Debemos proteger los patrones tradicionales de marcas como éstas?

K.K: No siempre se trata de proteger. A veces es bueno que se respeten estas tradiciones, para que otros se inspiren en ellas y luego permitirles evolucionar. La gente en Inglaterra ya no anda en corpiños deshuesados, ni en sombreros o chalecos, pero hay ciertos elementos de estilo, tejido, forma y ocasión que siempre se llevarán a cabo y seguirán inspirando. Lo curioso del caso es que, algunos de los mejores diseños de moda africana no imprimen matices ostensiblemente “afro” en sus creaciones. Hay diseñadores increíbles en África que no utilizan impresiones africanas.

Rich Mnisi y Lukhanyo Mdingi, por ejemplo, son dos creadores de moda sudafricanos cuyo trabajo no es el típicamente “africano”, porque no ofrece las impresiones ni los materiales tradicionales que son tan reconocibles del continente – y me gusta que ambos sean diseñadores africanos que no juegan con esas expectativas. Al mismo tiempo, sin embargo, ambos están muy inspirados por su infancia y por lo tanto, su estilo es tan africano como los otros. Ambos diseñadores trabajan con fotógrafos locales con mucho talento, y usan el género y la androginia como temas. Eso me parece muy interesante, porque hay muchos países en África donde los estereotipos de género siguen siendo difíciles de cambiar.

Lukhanyo Mdingi

G.S: Cuando hablamos de diseño de ropa, una de las principales barreras para que los modistos realmente puedan exportar un volumen grande de pedidos es la falta de industrialización o el pobre rendimiento que se le saca al algodón africano. ¿Cómo se va a desarrollar esta industria en los próximos años?

K.K: La industria de la confección africana depende en gran medida de las cooperativas en este momento. Gran parte de la fabricación es a pequeña escala y hecha a mano. Hay lugares en los que esto está cambiando, por ejemplo en Etiopía, que está ampliando sus capacidades de producción en todos los sectores. Pero habrá que esperar aún, porque no estoy del todo segura de cómo este modelo se aplicará a otros lugares del continente…

G.S: Algunos expertos en desarrollo insisten en que África deberá pasar por la industrialización para conseguir mayor prosperidad. ¿Pueden la industria del diseño, la arquitectura o las artes contribuir a mejorar los índices de pobreza?

K.K: El diseño es una industria pujante en África, el continente con la población más joven del plantea. Los diseñadores de todo el continente están resolviendo problemas reales e importantes…

G.S: Otra cosa es que eso se acabe reflejando en los informes anuales de organizaciones internacionales. Pero estamos segurxs que, cuantificable o no, el diseño africano está transformando, no solo el continente, sino el panorama de la innovación internacional. 

The Chimurenga Chronic: un acto de rebeldía cultural

Un fragmento de la portada del Chronic

Un fragmento de la portada del Chronic

En estos tiempos cualquier aventura editorial únicamente se puede calificar de auténtica locura, pero algunas de ellas habría que añadirles un “hermosas” locuras o un “bienvenidas” locuras o, quizá, “afortunadas” locuras o, incluso, un “necesarias” locuras. Es el caso de The Chimurenga Chronic, una publicación periódica panafricana, que pone toda su experiencia en una dimensión mucho más cultural que la prensa convencional y que se basa, fundamentalmente, en una visión del mundo en la que prima la creatividad. Vaya, una auténtica locura.

The Chimurenga Chronic se enfrenta al mundo a pecho descubierto, sin matices, sin ocultarse. No en vano “chimurenga” significa en lengua shona algo así como “lucha revolucionaria”. Pero su revolución es distinta. Su revolución es de las que entienden que la cultura y el arte sólo pueden  ser comprometidos. Por eso, se podría decir que las dos características más importantes de The Chimurenga Chronic son la creatividad y el compromiso.

Este proyecto no es ni mucho menos un periódico, aunque haya adoptado esa apariencia. Se trata más bien de un proyecto editorial en el que escritores y periodistas tratan temas de relativa actualidad pero empleando un tono y unos géneros con una libertad creativa que elude el encorsetamiento del entorno puramente periodístico. De este modo, las páginas del Chronic albergan reportajes, pero también textos de no ficción creativos, otros autobiográficos, es decir experiencias en primera persona; acompañados por espacios satíricos y análisis. La explicación del sentido de esta iniciativa es tan sencilla como atractiva. Lo explica el propio editor jefe de este proyecto editorial, Ntone Edjabe cuando se queja de que parece que “el conocimiento producido por los africanos sólo puede estar restringido a la simplicidad por estar atrapados en una lógica de emergencia” constante; por ese motivo el Chronic no pretende demostrar, sino que es la muestra de lo que dice su editor Edjabe: “Efectivamente, existe el hambre y la guerra, pero también hay vida. Existe también la innovación, el pensamiento, los sueños, en definitiva, todas las cosas que hacen la vida”.

Portada del suplemento de libros que incluye la publicación

Portada del suplemento de libros que incluye la publicación

The Chimurenga Chronic es la prueba perfecta que apoya todas estas tesis de su editor y para ello las páginas de esta apasionante locura albergan una lista de nombres que sólo puede despertar admiración. En el primer número del proyecto, aparecido en abril de 2013, se podían leer firmas como las de Wainaina, Nganang o Kahora, entre muchos otros. En realidad, esta corta trayectoria de unos siete meses y dos números es engañosa. The Chimurenga Chronic bebe de un proyectus interruptus, un ensayo bautizado como Chimurenga 16, realizado en 2011 y que hasta este The Chimurenga Chronic no ha encontrado continuidad. En realidad, nada en un océano mucho más amplio, el de la “plataforma” Chimurenga que incluye desde un magacín que ha actuado ambiguamente como padre, precursor y paraguas del Chronic, una editorial esporádica, una librería-biblioteca, espacios de investigación conjuntos o una emisora de radio, entre otros elementos.

Si el proyecto del Chronic, a efectos de contenidos, de enfoque y de géneros, parece una atractiva locura, la filosofía y la mecánica de trabajo hacen saltar por los aires todos los esquemas y, sobre todo, demuestra la arbitrariedad de las fronteras. La voluntad de romper las fronteras (figuradamente) de los géneros ya había quedado clara, pero es que los responsables de esta publicación desbordan las fronteras físicas (literalmente). El Chronic es, sobre todo, una publicación panafricana. Eso no quiere decir que en sus páginas escriban autores de diferentes países… no. El Chronic se produce, como si se tratase de un solo espacio, en Ciudad del Cabo, Johannesburgo, Nairobi, Paris, Lagos, Yaundé, Accra, Kinshasa, Dakar, Kampala y Delhi; y la edición impresa se distribuye en las principales ciudades de Sudáfrica y en tiendas concretas en Mozambique, Zimbabue, Nigeria, Kenia, Uganda, India, Francia, Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos. Esta distribución parece, más bien, un gesto simbólico teniendo en cuenta que los números se pueden adquirir formalmente en todo el mundo a través de la tienda on-line.

El camerunés afincado en Sudáfrica, Ntone Edjabe, editor de The Chimurenga Chronic y fundador de la plataforma Chimurenga. Fuente: Wikimedia - Lettera27

El camerunés afincado en Sudáfrica, Ntone Edjabe, editor de The Chimurenga Chronic y fundador de la plataforma Chimurenga. Fuente: Wikimedia – Lettera27

Partiendo de la base de que detrás de toda esta locura y de la plataforma Chimurenga, en general, está Ntone Edjabe resulta un poco menos extraño lo descabellado, arriesgado y atractivo de la apuesta. Ntone Edjabe es un camerunés afincado en Sudáfrica desde hace veinte años. Se trata de un auténtico guerrillero cultural. Aparece como escritor y periodista, pero también como DJ y, evidentemente, como ideólogo y promotor de locuras realizables, siempre relacionadas con una cultura comprometida y nada conformista. Esa es la trayectoria de su vida, proyectos editoriales y musicales que habitualmente han tenido un carácter aglutinador y que no se han frenado frente a impedimentos como las nacionalidades.

Edjabe ha conseguido, además de reunir a personajes comprometidos de la vida cultural, ir construyéndose un considerable prestigio en otros ámbitos (desde el académico, hasta el institucional) a fuerza de sacar adelante estas iniciativas fuera de lo común. Así, en la andadura del Chronic cuenta con la colaboración y el apoyo de otros editores independientes africanos como Kwani? (Kenia) y Cassava Republic Press (Nigeria) e instituciones como el Chinua Achebe Centre for African Writers and Artists del Bard College de Nueva York (Estados Unidos), el Mail & Guardian (un diario sudafricano), la Glänta (una revista literaria sueca), la lettera27 Foundation, el Goethe Institute, la Heinrich Boell Foundation SA y Medecins Sans Frontieres.