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Siaka Soppo Traoré, de Dakar a Barcelona

Cualquier lugar del mundo suele asociarse a una imagen; y gran parte de la población comparte esos mismos imaginarios colectivos que se acercan mucho a la realidad pero que, a menudo, también pueden distorsionarla. Y es que cuando se habla de África, las únicas imágenes que nos vienen a la mente están repletas de miseria, subdesarrollo, guerras y hambre. Lo que no cabe en nuestra imaginación es que algunas de las urbes africanas son las que más han crecido en los últimos años, no solo a niveles demográficos, sino también económicos. El continente se encuentra en ebullición constante y las calles de las ciudades demuestran, día tras día, su frenético movimiento. Un movimiento que no ha escapado de los ojos del fotógrafo y bailarín Siaka Soppo Traoré y que ha captado a la perfección en las fotografías de la exposición Actual Africa que ha acogido la galería Out of Africa, de Sitges.

De la serie Sunu Street (nuestra calle), del fotógrafo senegalés Siaka Soppo Traoré

Originario de Burkina Faso, el artista descubrió la fotografía cuando era niño, de la mano de su padre y los retratos que sacaba de toda la familia, pero no decidió dedicarse a ella hasta que terminó sus estudios y lo animaron a aprender de forma autodidacta. Creció en Togo, pero se marchó a estudiar a Senegal, dónde también descubrió la danza hip-hop y la capoeira. “Gran parte de mi infancia estuvo marcada por la danza, me llamaban Micheal Jackson porque siempre imitaba el moon walk. Más tarde tuve la suerte de descubrir la danza urbana, el hip-hop, que me impresionó, y la capoeira. Bailo por diversión, me hace sentir bien, no soy profesional, pero sí he formado parte de un grupo profesional en Dakar que se llama Indahouse Dakar”, explica Siaka para Wiriko.

De la serie Sunu Street (nuestra calle), del fotógrafo senegalés Siaka Soppo Traoré

En su trabajo, Traoré ha unido la danza y la fotografía para captar la ebullición permanente de una calle en la que vivimos y que es el centro de nuestro día a día, pero a la que no prestamos atención e incluso despreciamos. El artista se ha dedicado a fotografiar a los bailarines urbanos senegaleses en acción, y ha desafiado las leyes de la fotografía estática para presentarles como auténticos héroes contemporáneos. A menudo, estos bailarines no están bien vistos ni gozan de ningún tipo de reconocimiento en la sociedad; pero a través del objetivo de Traoré, que pretende hacer evolucionar esta idea, vemos reflejados los valores positivos de la calle, el esfuerzo y la pasión que requiere esta disciplina artística. “La calle representa la inter conexión de un sinfín de posibilidades en la vida. Los bailarines representan la fuerza y la mente en movimiento”, cuenta. Una mente en movimiento constante que está presente en todo el continente.

De la serie Sunu Street (nuestra calle), del fotógrafo senegalés Siaka Soppo Traoré

Su punto de vista pretende dar un paso más y no quedarse en el plano puramente estético. “Más allá de su efecto visual, me intereso por el impacto social de esta forma de expresión artística”, afirma. “Expreso mi estado actual, mi visión a través del cuerpo y del movimiento”. Según Siaka Traoré, los bailarines urbanos de Dakar “nos pueden enseñar que todos pertenecemos a un plano material, que la belleza se puede encontrar en cualquier parte y que el cuerpo es increíble”.

De la serie Sunu Street (nuestra calle), del fotógrafo senegalés Siaka Soppo Traoré

Traoré expuso por primera vez estas fotos en 2014, durante el OFF de Dak’Art, la bienal de Arte Contemporáneo Africano, en la exposición SUNU StreetNuestra calle– que acogió la galería Atiss. En 2016, Siaka recibió el Premio Orange del Mejor Fotógrafo Digital y actualmente también se dedica a la moda, por lo que se ha convertido en uno de los fotógrafos más solicitados. Para la exposición en Sitges, que compartió con el artista francés, Sébastien Bouchard, los propietarios de la galería Out of Africa, Sorella Acosta y Jacques Collaer, se encontraron con el artista en su estudio de Dakar para proponerle una exposición que mostrara la capital senegalesa en la actualidad.

De la serie Sunu Street (nuestra calle), del fotógrafo senegalés Siaka Soppo Traoré

Pero el artista decidió ir más allá y, después de la inauguración de la exposición, también nos propuso algunas fotografías tomadas en la ciudad de Barcelona. “He desarrollado el trabajo fuera de África con un bailarín que se llama Jordi. Nos conocimos en la inauguración de la galería en Sitges, su estilo de baile me gustó y decidimos trabajar juntos. Eligió un lugar que le gustaba de Barcelona y yo me adapté a su movimiento”, cuenta. Con todo, Traoré se lleva de Barcelona la arquitectura de la ciudad y sus colores.

Dakar al desnudo

Después de un periodo fuera de los kioskos, la revista Altaïr se reinventó, se reconstruyó y volvió al papel. Empecinados y en contra de todos los análisis y todos los consejos, los responsables de la publicación no han podido superar la adicción a la tinta que a ellos les hace caminar por el filo de la navaja y que a los lectores nos abre ventanas que dan a realidades fascinantes. Cerdeña fue su destino de apertura, pero Pere Ortín, el director de la revista, no se resistió demasiado. El segundo número de Altaïr Magazine ha sido “Dakar. Capital de una África diferente”. El segundo número de Altaïr Magazine es una auténtica disección de Dakar, un recorrido por la ciudad, por la capital de Senegal, que se adentra en todos los rincones de la urbe.

Ilustración de la portada del número de Altaïr Magazine sobre “Dakar. Capital de un África diferente”. Collage de Mario Trigo, a partir de fotos de Mamadou Gomis.

Crónica 360º, le llaman. Es, más bien, un periodismo que abre en canal la realidad. Y en eso tiene que ver, sin duda, la filosofía de la revista, pero también las firmas de este número de 200 páginas. Los responsables de la publicación han conseguido que algunos de los más profundos conocedores de la ciudad se conviertan en cicerones de los lectores. La nómina combina plumas destacadas como Boubacar Boris Diop, Massamba Guèye o Ken Bugul; con expertos como Daouda Cissé o Oumar Ndao; periodistas como Abdou Khadre Gaye o Moustapha Diop; y con blogueros como Cheikh Fall y Ken Aicha Sy. Todo el número está, en realidad, atravesado por dos líneas muy claras (tres, si contamos el toque inconfundible del director, Pere Ortín), en lo literario, Boubacar Boris Diop marca profundamente el enfoque; en lo visual, el fotógrafo Mamadou Gomis, autor de la mayor parte de las imágenes, determina inequívocamente el aspecto del dosier.

Portada del segundo número de Altaïr Magazine.

Esta radiografía de Dakar, que mira a la ciudad del derecho y del revés, se cuela en los recovecos de una urbe de la que el propio Pere Ortín asegura que es “un caos con apariencia armónica, atractivo y cruel” en el que “no es necesario soñar, solo hay que abrir bien los ojos”. Que nadie espere nada que se parezca a una guía de viaje, porque este homenaje de 360º a la capital del África Occidental es más bien un inventario de los lugares imperdibles de la ciudad, de las historias ocultas y de las dinámicas sociales que puede permitir exprimir al máximo el clima de las calles de la península de Cap Vert.

Este número de Altaïr Magazine es como uno de esos libros pop up, en los que se abren ventanas y puertas que muestras paisajes y escenas; o en los que al pasar una página se despliega un escenario en tres dimensiones. Cada uno de esos artículos es uno de esos elementos. El mosaico de la ciudad se compone con piezas que ofrecen visiones parciales, pueden ser las visiones nostálgicas de unos, las compilaciones de espacios de otros; pueden ser las descripciones históricas o los análisis sociológicos; puede ser la descripción del Dakar más creativo o el de la efervescencia social; puede ser el enfoque literario o el gastronómico. Cada uno de ellos da una clave y, sobre todo, en cada uno de ellos se abren un sinfín de pequeñas puertas que hay que ir descubriendo.

DAKAR 360º – ALTAÏR MAGAZINE from ALTAÏR on Vimeo.

Boubacar Boris Diop nos descubre la figura de Yaadikone Ndiaye “un forajido mítico que desafiaba el orden colonial, desplumando a los ricos para dar de comer a los pobres”. Diop explica como ese bandolero abría de noche las puertas de los cines de su querida Medina, para que los niños del barrio pudiesen acceder. Oumar Ndao en su repaso por los barrios de la ciudad, nos descubre el nacimiento de la mítica orquesta Super Diamono, en Mermoz; nos monta en un car rapide (el medio de transporte colectivo más popular de Dakar), según él, un “resumen humorístico de lo que no son”, porque no son coches y no son rápidos; describe la aparición del primer bar clandestino en Ouakam; o las moradas de los genios protectores de la ciudad a los que los lebus siguen rindiendo culto para pedir sus favores; e incluso, nos descubre a algunos de los “locos” de la ciudad, esos personajes carismáticos y fundamentalmente rodeados de misterio que marcan el paso de la vida cotidiana y nunca aparecen en crónicas, ni historias oficiales. Daouda Cissé nos abre las puertas desconocidas de los comerciantes chinos del barrio de Centenaire, analizando las relaciones de la capital senegalesa con el gigante asiático.

Fotografía de Mamadou Gomis, contenida en el número de Altaïr Magazine sobre Dakar.

“Hoy ha sido un día muy parecido a muchos otros. De nuevo los artistas de la capital senegalesa me han impresionado, sorprendido, conmovido y hecho sonreír”, escribe la bloguera cultural Ken Aicha Sy en su particular repaso por la efervescencia artística de la ciudad. Su aportación se suma a la de Keba Danso, sobre su iniciativa Ciné Banlieu que trata de acercar el cine a todo el mundo. En la misma línea cultural se inscribe una de las contribuciones con más calado del volumen. El análisis literario, ideológico y filosófico en el que Boubacar Boris Diop coloca a Cheikh Anta Diop frente a Léopold Sédar Senghor con perspectiva y sin maniqueísmos. “Mi generación combatió a Senghor e incluso pretendimos odiarlo. Posiblemente sentíamos un insólito afecto por él”, llega a escribir Diop.

Pero también hay espacio para una crónica social más ligera, como el recorrido de Cheikh Fall por la vida del taxi de la capital. El joven bloguero conocido por su activismo se viste de costumbrismo en este caso para explicar algunas de las anécdotas que un viajero puede escuchar en los coches amarillos y negros que recorren la ciudad. Salimata Wade ofrece un recorrido gastronómico y se mete en las ollas de Dakar. “Dakar es a día de hoy un concentrado de fragmentos y reflejos de humanidad, continentes, idiomas, culturas, arquitecturas, gustos, sabores”, adelanta Wade antes de meterse en harina.

La afamada escritora Ken Bugul visita uno de los espacios más emblemáticos, simbólicos y desconocidos de Dakar, la Gare de Dakar. El ferrocarril fue clave durante la colonización, la línea ferroviaria de Dakar a Bamako era el nexo de unión entre los diferentes intereses de la metrópoli francesa. Sin embargo, el medio de transporte que dejó algunas infraestructuras emblemáticas fue, poco a poco, cayendo en el olvido y la línea más importante dejó de funcionar en 2010. La escritora senegalesa evoca sus recuerdos de este espacio y de la nostalgia del ferrocarril.

Éstas son sólo algunas de las piezas del mosaico en 360º que ofrece Altaïr Magazine. La radiografía, la disección de la ciudad, acerca a los lectores a un enorme nivel de familiaridad. Este dosier especial descubre la realidad de una ciudad a la que seguramente muchos lectores disfrutarán asomándose.

La bienalización del arte africano

Aula Wiriko

4ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Javier Guirado Alonso

Venecia, 1893. Han pasado poco más de 20 años desde el establecimiento de Roma como capital de Italia, el colofón, de la unificación. Con el pretexto de celebrar las bodas de plata del rey Humberto I y Margarita de Saboya, el ayuntamiento de Venecia decide celebrar una exposición internacional de arte. Dos años después, el 30 de abril de 1985, se inauguraba la Biennale de Venecia: la primera bienal de la historia.

Pero, ¿qué es una bienal?

Es una feria de arte que se celebra cada dos años en una ciudad del mundo. La primera tuvo lugar en Venecia, en 1895 y, seguramente, siga siendo la de mayor calado. Le siguieron las de Sao Paulo (1951) o París (1959), en la que tuvo un papel fundamental André Malraux, entonces ministro de cultura. Durante los 60 y 70 el fenómeno se fue expandiendo por muchas otras ciudades, la mayoría en Europa.

Ya desde muy temprano se vio el potencial político que podían llegar a tener estas ferias. En 1895 la Biennale de Venecia supuso un impulso extraordinario a la idea de nación que había que transmitir dentro y fuera del país. La configuración de la muestra, que concedía un espacio a cada país participante, acentuó esta narrativa de legitimación nacional. Los efectos que supuso para la ciudad, además, en términos de comercio y reconfiguración urbana fueron fundamentales.

Tomando la Biennale de Venecia como modelo, y debido a la utilidad, actualmente el número total ronda entre las 100 y 200, con gran presencia mediática y organismos como la Biennial Foundation. Sin embargo, es a partir de los años 90 cuando el fenómeno comienza a generalizarse, coincidiendo con la desregulación de los mercados que se dio en esa época. A este aumento exponencial en la celebración de este tipo de ferias es a lo que se ha llamado bienalización del arte. Los efectos de este modelo han suscitado gran discusión. Van Proyden (2006), por ejemplo, señala los 90 como una época centrada no tanto en movimiento artístico alguno sino en la promoción a través de instituciones culturales y sedes pomposas.

Con la bienalización del arte, la presión para que el mayor número de ciudades posible tenga una muestra de este tipo lleva a Sassatelli (2016) a señalar que “una bienal te pone en el mapa porque, hoy, las bienales son el mapa”. Tomando la estimación de la Biennial Foundation, lo cierto es que solo el 9 por ciento de las bienales se celebran en África. Un porcentaje francamente pequeño que representa la dificultad y el relativo éxito del continente por subirse al carro de esta bienalización. No obstante, sí que hay varias ferias de gran éxito. Una de ellas es el Dak’Art, con su última edición en 2016 y cuyo eco ha llegado también a España. Centrada en arte contemporáneo, el Dak’Art tiene la importancia estratégica de celebrarse en Senegal, país natal del gran arquitecto de la Negritud, Leopold Sedar Senghor.

Dado que uno de los elementos fundamentales para el éxito de estas ferias es la puesta en claro del capital cultural de la región, no es extraño que las referencias a Leopold Sedar Senghor sean habituales, como también lo son al Festival Mundial del Arte Negro, de cuya edición celebrada en Dakar se cumplían 50 años en 2016. En el marco de la reafirmación nacional se celebraron también las bienales de Johannesburgo de 1995, llamada Africus, y 1997. Tras la caída del apartheid, el Nobel de la Paz de Mandela y su ascenso a la presidencia de Sudáfrica, Johannesburgo era una ciudad deseosa de mostrarse al mundo como un lugar abierto, plural y en el que había cabida para la élite mundial del arte contemporáneo tras años de aislamiento internacional.

La Bienal de Fotografía de Bamako celebraba su décima edición en 2015 bajo el nombre de Telling Time. En un marco de inestabilidad como el que ha sufrido Mali en los últimos años, una estrategia de la organización consistió en llevar a los artistas a las escuelas para fomentar el interés de los estudiantes en el arte africano, la fotografía y la muestra en sí. En una época en la que el uso del smartphone está ya generalizado entre los jóvenes africanos, la temática cobra especial relevancia.

Aunque no es una bienal sino una exposición itinerante, Making Africa ha cumplido también un papel fundamental en la difusión del arte africano. Con Okwui Enwezor como comisario, muy relacionado con el mundo de las bienales y criticado muchas veces por ofrecer a Occidente una visión comercial y estereotipada del arte africano, Making Africa ha sido una exposición de gran éxito que ha pasado ya por el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, el Guggenheim de Bilbao o el museo Vitra Design.

La bienalización de África no es una noticia ni buena ni mala. Indica, exclusivamente, que el desarrollo de las instituciones culturales y artísticas en dicho continente siguen la estela de un modelo que se está dando en el resto del mundo. No parece, por tanto, que el éxito de ferias como las bienales de Johannesburgo, Dak’Art o la Bienal de Fotografía de Bamako sean reflejo de un despertar africano genuino, sino del sometimiento a un modelo ya establecido, con una crítica que tiene más que ver con el mercado del arte que con la emancipación simbólica de un continente. Lo global ha terminado por ser una forma elegante de referirse al canon occidental, dejando de lado la posibilidad de que los sures o los orientes adquieran una voz propia.

Más aún, el primitivismo (Laganà, 2008) del que ha bebido el arte africano contemporáneo tiene también que ver, muchas veces, con una mirada occidental que tiende a acentuar elementos exóticos que pueden ser o no locales, o formar parte de una idea nacional, desde el pretexto de la emancipación. Se toma una perspectiva esencialista para tener al africano como un sujeto que solo es capaz de expresarse desde la artesanía localista, fomentando el llamado “arte de aeropuerto”.

El debate por la descolonización de las mentes tiene en las bienales africanas su particular presencia, en tanto que cada muestra refleja las identidades fronterizas a las que ha dado lugar la estructura social y política poscolonial (Neila, 2009). Con una tradición entrelazada con los estados europeos coloniales, parece ya una labor artificial separar la impronta que dejaron, el arte tradicional de cada región africana y los desarrollos actuales, que cada artista escribe al ritmo de unos patrones muy relacionados con el canon occidental. Las identidades fronterizas, a caballo entre el arte global mercantilizado y la reivindicación de la tradición, por tanto, parece que van a seguir siendo el pan de cada día de cualquier muestra de arte africano.


Referencias

Biennial Foundation

Laganà, L. (2008). “The Primitivism debate and Modern Art”, en Art & Time, IV Mediterranean Congress of Aesthetics, Irbid: Universidad de Yarmouk.

Neila Hernández, J. L. (2009). “La «descolonización de las mentes» en el África Subsahariana: identidad y conocimiento social”, en Estudios internacionales: Revista del Instituto de Estudios Internacionales, 162, Santiago: Universidad de Chile.

Sassatelli, M. (2016). “The biennalization of art worlds: the culture of cultural events”, en Hanquinet y Savage (eds.) Handbook of The Sociology of Art and Culture, Londres: Routledge.

Van Proyen, M. (2006). “Administrativism and Its Discontents”, Art Criticism, 21 (2).

50 años del Senegal epicentro de la cultura negra

Aula Wiriko

4ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Alexandra Gil

A principios de este noviembre pasado, las ciudades de Thies y Dakar se vistieron de gala  para conmemorar el evento que, hace medio siglo, puso a Senegal en el mapa de la cultura negra. Ideado por los “Padres fundadores de la negritud” a lo largo del Primer Congreso de escritores y artistas negros de la Sorbona en 1956, el Primer Festival Mundial de las Artes Negras pretendía mostrar y dar valor a las culturas africanas en un contexto de recientes independencias políticas en el continente y de fuertes tensiones entre el Este y el Oeste.

Leopold Sédar Senghor, primer presidente del Senegal independiente, condición obtenida en 1960, buscaba con la organización de este Festival “ayudar no solo a la defensa y a la ilustración de las artes negras, sino también, a la construcción de una civilización de lo universal”[1]. Se trataba del primer gran evento de esta nueva etapa nacional, y arrancaba bajo el lema “Función e importancia del arte negro y africano en la vida de la gente y para la gente”[2]. Asistirían más de diez mil personas. Como participantes, cabría destacar la presencia de André Malraux, Ministro de Cultura Francés de la época y eminente escritor, y de otros muchos protagonistas como Aimé Césaire. Durante veinticuatro días en el mes de abril de 1966, cada barrio de Dakar se llenaba de espectáculos al aire libre; y gracias a las gestiones ejercidas por el propio Senghor, se expusieron diversas piezas venidas desde el Museo del Cairo, que eran incluso vigiladas por tiradores de élite dada la excepcionalidad de la situación, puesto que raramente salían del mismo.

El impacto del primer FESMAN sigue sobrevolando hoy las cabezas de los amantes de las artes. Tal era su envergadura y tal la implicación del Presidente poeta, que cada funcionario senegalés recibió tres meses de su salario por adelantado para poder participar holgadamente en el festival. La suma debía ir reembolsándose en 12 meses.[3] Para el país, supuso la construcción de infraestructuras tales como el Museo dinámico de Soumbedioune, el Teatro Nacional Daniel Sorano, la Escuela Nacional de Artes o la Manufactura de Artes Decorativas de Thies. Implicó la creación del Ministerio de Cultura (que nunca desde entonces ha desaparecido del gobierno ni se ha fusionado con ningún otro) y resultó en “una maravillosa adhesión popular que no se ha vuelto a experimentar en el país desde aquella”[4]. Se trataba más que de un Festival, de un merecido homenaje a las expresiones culturales africanas, relegadas a un segundo plano e incluso ignoradas hasta entonces por los países colonizadores y afines.

Cincuenta años más tarde de aquella primera edición, el Hotel King Fahd Palace de Dakar reunió durante tres días a artistas, políticos y académicos en un coloquio internacional bajo el lema “Memoria y actualidad (1966 – 2016)”. El Presidente del Gobierno de Senegal, Macky Sall, asistió a la sesión de inauguración y pronunció un poema de Birago Diop mostrando lo que algunos llamaron “un súbito interés por la cultura”[5]. Aprovecharía también para anunciar la condecoración en la Orden Nacional del León (la más alta distinción del país) de, entre otros, el músico Ablaye Ndiaye “Thiossane”, el actor Serigne Ndiaye Gonzales o los pintores Ibou Diouf y Younousse Séye, todos ellos artistas senegaleses en activo y participantes del Festival.

Fuente: https://continuo.wordpress.com/2009/11/25/dakar-1966-1er-festival-mondial-des-arts-negres/

 

El evento sirvió también a Saliou Mbaye, Presidente del Comité Científico del Coloquio sobre el FESMAN y exdirector de los archivos nacionales, para anunciar la obtención de dos películas (una soviética y una americana, cada una promoviendo sus intereses en plena Guerra Fría) rodadas con motivo del primer Festival, así como para reclamar la vuelta a casa del “conjunto de fuentes de la historia de nuestro país que se conservan en el extranjero y que forman parte del patrimonio senegalés”.[6]

Organizadores y participantes del coloquio coincidieron en destacar la importancia de crear un espacio de diálogo permanente que ayude a revitalizar y hacer más visible los “patrimonios culturales”[7] africanos. Entre las propuestas más oídas, cabría mencionar la necesidad de catalogar y conocer la situación de las infraestructuras culturales de cada país africano, la de instaurar la organización de homenajes a los personajes más conocidos en los ámbitos culturales y la de retomar la idea del FESMAN adaptándola a la nueva coyuntura. A nivel país, se solicitó al Presidente Macky Sall que se reabrieran el Museo dinámico y tanto el Centro de Estudios de las Civilizaciones como el Comisariado de exposiciones de arte en el extranjero del Ministerio de Cultura.[8]

La influencia de Senghor y del FESMAN en la utilización de la cultura como motor de desarrollo tras las independencias africanas es innegable, así como el posicionamiento de Senegal en la región como líder y ejemplo de políticas culturales exitosas en la época. El paso del tiempo, los planes de reestructuración económica –impuestos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional– y la llegada de nuevos presidentes y prioridades ha ido mermando la relevancia dada al sector cultural en el país, que ha visto en estos años cerrar la práctica totalidad de sus salas de cine y luchar por mantenerse vivo. Senegal era y es un referente en materia de políticas culturales (no hay que olvidar su Bienal de Arte contemporáneo, o el hecho de que Dakar forma parte de la red de ciudades digitales de la UNESCO), pero los participantes en el coloquio coincidían en la inherente lástima que el motivo del mismo era simplemente recordar y no relanzar el Festival.[9]

En general, los especialistas en la materia esperan que, al haber realizado una rememoración de tan alto nivel, se avive la “toma de conciencia del rol de la cultura en el desarrollo del país”[10] y tenga cabida en el proceso “de emergencia”[11]. Por el momento, lo que sí está construido es el Museo de las Civilizaciones Negras, considerado por muchos como “una prolongación del FESMAN de 1966”[12], hoy a la espera de los contenidos que reagruparán elementos de civilización, tradición e identidad de las culturas negras con la finalidad de seguir mostrando y demostrando la amplitud de su contribución al patrimonio universal[13].

Imagen del Museo de las Civilizaciones Negras, que abrió sus puertas en noviembre de 2016. Fuente: http://www.africanouvelles.com/nouvelles/nouvelles/afrique/senegal-50-ans-apres-le-projet-le-musee-des-civilisations-noires-est-fin-pret.html

 


[1] 9/11/2016, “Macky Sall promet de poursuivre la symphonie de 1966”, Le Soleil, p. 11.

[2] François Diouane Ndiaye. La circulation des oeuvres d’art contemporain en Afrique de l’Ouest: cas des arts plastiques à travers l’exemple du Sénégal. Art et histoire de l’art. Université Michel de Montaigne – Bordeaux III, 2014, p. 46.

[3] 10/11/2016, “Le festival a gardé toute sa fraîcheur dans la mémoire collective”, Le Soleil, p. 12.

[4] 09/11/2016, “Le banquet des expressions artistiques célébré”, Le Soleil, p. 12.

[5] 10/11/2016, “Regain d’intérêt ambigu de Macky Sall pour la culture”, WalfQuotidien, p. 11

[6] 09/11/2016, “Colloque international: Le banquet des expressions artistiques célébré”, Le Soleil, p. 12.

[7] 11/11/2016, “Organisateurs et participants se félicitent de la fécondité des échanges”, Le Soleil, p.11.

[8] 11/11/2016, “Maintenir l’idée du Festival”, Le Soleil, p.11.

[9] 10/11/2016, “Discours d’ouverture du président du Comité scientifique, Professeur Saliou Mbaye”, Le Soleil, p. 14.

[10] 10/11/2016, “Regain d’intérêt…” Op. Cit.

[11] Ídem.

[12] 10/11/2016, “Un prolongement du Festival de 1966”, Le Soleil, p.11.

[13] Ídem.

5 Spots culturales de Senegal que no te puedes perder

*Por Nicolás de la Carrera

La palabra Senegal, proviene de SUNU (nuestra) y GAL (piragua) en wolof, la lengua más extendida y vehicular del país. Una piragua de diferentes etnias que navega por grandes ríos que desembocan en la costa atlántica y donde emergen varias localidades de gran vocación cultural que no te deberías perder si visitas el país de la Teranga (hospitalidad).

1. Dakar. Aunque su nombre evoca al desierto y a un mítico rally, la capital senegalesa es una península rodeada de mar menos por un ligero cordón umbilical que lo une al continente. Su mejor momento es en Mayo, cada dos años, durante la Bienal de Arte contemporáneo más conocida como DAKART. La ciudad se viste de arte; exposiciones, conciertos, hapennings… no sólo en los museos y galerías de la ciudad sino en la calle y en los lugares más insospechados. Una ciudad que posee dinámicos centros culturales y que tiene, durante todo el año, una vida nocturna musical única en África.

La Isla de Gorée, uno de los principales enclaves esclavistas de África Occidental hasta 1815, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

La Isla de Gorée, uno de los principales enclaves esclavistas de África Occidental hasta 1815, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

2. Gorée. A media hora en ferry desde Dakar, esta preciosa isla patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de una pequeña isla colonial de gran interés histórico por su pasado esclavista que contrasta con la penetrante belleza de su arquitectura en un emplazamiento privilegiado que despidió, durante siglos, a millones de africanos hacia las Américas. Podemos visitar La Casa de Los Esclavos, testimonio de aquello que nunca debió suceder, el original y genuino Museo de La Mujer (sólo hay tres en el mundo), el Museo histórico y el Museo del Mar. Un lugar, además, donde residen muchos artistas que exponen sus obras al aire libre o en viejas casonas.

Graffiti realizado en la Medina de Dakar durante el Festival Xeex 2015. Foto de Estrella Sendra/ Wiriko.

Graffiti realizado en la Medina de Dakar durante el Festival Xeex 2015. Foto de Estrella Sendra/ Wiriko.

3. La Medina de Dakar. El corazón de la ciudad fue el barrio de los africanos durante la época colonial. Allí nacieron importantes pensadores, artistas e intelectuales que lideraron la independencia de Senegal en 1960. Es un barrio popular muy genuino con una extraordinaria vida en sus calles. En la zona costera encontramos el pequeño vecindario de Damels, frente al mercado artesanal y pesquero de Soumbedioum, donde se inicío hace 5 años el proyecto AFRICA ♥ COLOR. Un evento vivo, dinámico, en constante expansión que reúne artistas urbanos de todo el mundo, muchos de ellos españoles como Sabotaje al Montaje, Iker Muro, H101, 3TTMan, SCIF, Txemy, An Wei , etc… El objetivo es que Damels se convierta, poco a poco, en un Museo de Street Art, conservando y mejorando su entorno y generando empleo.

Saint Louis, antigua capital de Senegal.

Saint Louis, antigua capital de Senegal.

4. Saint Louis. Bellísima isla, que fue el primer asentamiento francés en África en 1659 y capital de todo el territorio colonial a principios del siglo XX. Se accede a ella por un puente de hierro, una verdadera obra de arte de 500 metros firmada por el mismísimo Gustav Eiffel. Cuenta con un patrimonio arquitectónico de casi 200 mansiones coloniales que lucen fachadas de tonos ocre, terracota y rosas con balcones de madera y hierro forjado, galerías interiores y patios floridos. Si hay una acontecimiento de fama internacional que marca la vida cultural de la ciudad ese es el Festival de Jazz que se celebra entre mayo y junio. Durante esta cita anual la ciudad suena a blues y jazz durante un fin de semana en cada una de sus rincones. Si el viajero pasa por Saint Louis en navidades no debe perderse el Fanal, una antiquísima costumbre protagonizada por las grandes familias de la isla durante la “misa del gallo” que portaban elaborados farolillos de colores y animaban la procesión al son de djembés y cantos tradicionales. Hoy en día, la ciudad revive estos desfiles nocturnos que se han convertido en un verdadero concurso de ingenio entre los diferentes barrios de la isla.

joal-desde-arriba5. Joal-Fadiouth. Una de las localidades más visitadas y con más encanto del país, se ubica en el extremo meridional de La Petite Côte, a 114 kms de Dakar. Representa un verdadero ejemplo de vocación cultural y tolerancia religiosa donde cohabitan en perfecta armonía musulmanes, católicos y animistas. Pero sobre todo, esta tierra, se enorgullece de haber visto nacer y crecer al hombre que más ha influido en la nación senegalesa, el poeta y el primer Presidente de la República, el insigne Léopold Sédar Senghor. Hombre de letras, filósofo, teórico y político es considerado como uno de los líderes del siglo XX más importantes del continente africano. Esta pequeña ciudad, compuesta por Joal y Fadiouth o “isla de las conchas” está hermanada desde 1999 con Fuenlabrada (Madrid) desarrollando conjuntamente interesantes proyectos de educación, formación y protección del medio ambiente. Su población mayoritaria es de la etnia serer y lo que es menos común en el país, de mayoría católica, pero colaboran estrechamente con la comunidad musulmana y comparten un mismo cementerio comunal en la isla de Diotio.

Podemos conocer estos cinco puntos estratégicos de la Cultura en Senegal en tan sólo una semana y vivirlos intensamente y de manera participativa como propone la asociación Yaramaa con el “Viaje de autor” de Nicolás de la Carrera para estas Navidades, desde el 27 de diciembre al 4 de enero.

Uno de los puntos fuertes de este viaje será la realización colectiva de un mural gigante en el barrio de la Medina de Dakar (Damels) con el tema de la protección del medio ambiente en el marco del proyecto AFRICA ♥ COLOR liderado por la asociación local XEEX (combate) . El diseño correrá a cargo del artista español afincado en Dakar Dauda Lusmore y se pintará durante dos días de estancia en el barrio por una “brigada de color”  compuesta por los viajeros y vecinos. Paralelamente se plantarán también algunos cocoteros y buganvillas en el barrio, contribuyendo así al cuidado y protección del entorno de este pintoresco barrio de Dakar.

mural2016

Dak’ART 2016: La 12ª edición de la bienal de arte se despliega por Senegal

Apertura 12 Bienal en Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

Apertura 12 Bienal en Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

Este mayo Senegal y Dakar en particular se presenta con una cargadísima agenda cultural. A la oferta habitual de un país cuya política y cultura han ido siempre de la mano, se suma la apresurada entrada del mes de Ramadán, este año a principios de junio. La esfera artística espera la duodécima edición de la Bienal de arte de Dakar. La ciudad se prepara y los periodistas y “festivaleros” (siguiendo el tan usado término francés “festivalier”) van buscando la programación en ruedas de prensa, espacios artísticos o entre los propios artistas. El programa publicado en la web tan solo revela las jornadas profesionales, y anuncia más de 300 actividades integrantes de la programación OFF, es decir, el conjunto de eventos y exposiciones repartidos por distintas zonas del país, para que el ambiente festivalero llegue a cuantos más rincones posibles.

SeguridadEntradaSorano

Entrada al Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

El martes tres de mayo, a las 10 de la mañana, el tráfico de la zona financiera de Dakar, el Plateau, contaba con un ingrediente extra: la presencia del presidente de la república, Macky Sall, acompañado del ministro de cultura, Mbagnick Ndiaye, durante la apertura oficial de la bienal de Dak’Art. Esta duodécima edición coincide también con el 50 aniversario del Primer Festival Mundial de Artes Negras, primer festival panafricano celebrado en el continente, en abril de 1966. La apertura es precisamente en el Teatro Sorano, aquel que acogió ese primer festival panafricano. Las referencias a este hito histórico abundan durante la ceremonia, de asombrosa puntualidad y corta duración. También lo hacen las referencias a Senghor. “Este festival responde a nuestro deber de continuidad histórica, con nuestro primer festival panafricano en el 66 y un ministerio de la cultura mantenido desde entonces”. Algunos artistas locales se reúnen con indumentaria tradicional animando la entrada al edificio. Junto al escenario en el interior, hay varios músicos con instrumentos tradicionales, la kora, el ngoni y la flauta. El presidente Macky Sall preside la mesa, y las palabras de la presentación alaban la infraestructura cultural que éste ha impulsado durante su mandato, con especial alabanza al Museo Boribana, de arte contemporáneo y al Museo de la Civilización Negra.

Macky Sall (Foto: Javier Santamaría)El público está formado principalmente por los artistas participantes, los periodistas, y los patrocinadores (entre ellos, Royal Air Maroc, Tigo y la Organización Mundial de la Francofonía). El discurso, que trata de mostrarse incluyente y hablar de la reapropiación de este evento por la población, encierra también una institucionalización, con una “bienal no solamente de Senegal sino también de las instituciones, patrocinadores y empresas”. La bienal se ve también como una oportunidad para los artistas de “responder a una necesidad social de crear imágenes que perenizan los valores de la civilización”. Macky Sall, presidente de Senegal, da la bienvenida a los “artistas y turistas de las artes” y declara: “el arte y la cultura constituyen el intelecto del ser humano. ¿Qué sería la vida sin esta dimensión tan fundamental? La cultura y el arte son vínculos sociales, factores de cohesión”. De esta forma, no se habla más que de panafricanimso, mundialización, representados metafóricamente en el tema del festival, azul, como color del atlántico, del océano que une a todos: La cité dans le jour bleu (La ciudad en el día azul).

PanoramicaTeatro

Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

Más al sur de esta zona de Dakar, en el antiguo palacio de la justicia, se encuentra la exposición internacional de la bienal, que reúne el trabajo de 65 artistas provenientes de 24 países distintos. En ese azul unificador existe otro tema común, el “re-encantamiento”, consecuente con esa visión de “optimismo colectivo” de la que hablaba el presidente Macky Sall durante la inauguración.

Entrada Palais Justice (Foto: Estrella Sendra)

Destaca el estilo “collage” que caracteriza a tantos artistas de Senegal, donde hay un problema de basura muy palpable. Ya el Festival Xeex hablaba de un combate pacífico-artístico con esta realidad, destacando el trabajo de artistas como la joven Haby Diallo, con su arte hecha a través de bidones de plástico. Tanto ella como otros artistas de este festival de arte urbano, incluyendo a Aïcha Touré y Mous Leye, participan en la programación “off” de esta bienal. En la “in”, tras una visita en absoluto casual al antiguo palacio de la justicia, hay una consistencia estética de esta idea de reciclaje a través del arte, que se trata más bien de una reutilización. Esta comienza desde el propio edificio, cuya fachada ya difumina la antigua presencia de una palacio de la justicia, con apenas dos letras que aún no se han caído, y que se dejan “ocupar” temporalmente por este arte.

NabilBoutros_Unrêve

Nabil Boutros: Un rêve (Foto: Estrella Sendra)

El interior está formado por un patio interior central muy luminoso con un gran árbol, alrededor del cual se encuentran las obras de los distintos artistas. Es un espacio inacabado, que destaca por su versatilidad, permitiendo que el público actúe con él, complete la obra de arte. Las obras, de arte contemporáneo, se unen a esta reutilización, como por ejemplo la “encycloédie” de Douta Ndoye, formada a base de periódicos, recortes y pinturas de mensajes que nos hablan de este mundo global actual. O “el sueño” (Un rêve) de las bolsas de plástico colgantes del techo, del artista egipcio-francés, Nabil Boutros, uno de los trabajos más destacados de la exposición. Existen también salas con instalaciones, una de ellas formada por escombros, pintadas y graffitis que nos hablan de revolución. Y en la sala contigua, la obra franco-argelina de Kader Attia, también sobre este mismo tema, representado a través de un bosque compuesto por árboles hechos a base de tirachinas de barras de acero.

Doute Ndoye: Encyclpedie (Foto: Estrella Sendra)

KaderAttia: Les rhizomes infinis de la révolution (Foto: Estrella Sendra)

Alex Peskine (Foto: Estrella Sendra)

Folakunle Oshun (Foto: Estrella Sendra)

En los trabajos existen también numerosas referencias transculturales, con placas de gigantes chinchetas mostrando rostros que se apoyan sobre la típica patera senegalesa colorida de pescadores, del franco-brasileño Alexis Peskine. Hablamos con el nigeriano Folakunle Oshun, cuya obra se extiende sobre el suelo, con unos jarrones celestes sobre la arena del harmattan. Si bien podría hablarnos de la innegable presencia de los conflictos en la situación transfronteriza de los distintos países africanos, el artista habla más bien de una experiencia de viaje gastronómico a lo road-trip que hizo desde Lagos a Saint-Louis. Allá por donde pasaba iba probando las distintas cocinas locales, porque se dio cuenta de que en el estilo nómada de vida del África occidental, cuando la gente viaje, siempre se lleva su comida. Si en Senegal, los Wolof hacen el típico arroz con pescado conocido como cëbbu jenn (arroz de pescado, en Wolof), en Nigeria el arroz se llama Jolof, así, llamó a su obra, United Nations of Jolof.

 

Artes digitales: Cruce de culturas

Videomapping Hotel de Ville (Foto: Estrella Sendra)

La instalación más lucida de la bienal hasta ahora ha sido el video-mapping, financiado por EUNIC, en patrocinio con Kër Thiossane, y con la participación de tres artistas que trabajan de forma colaborativa con artistas locales: el español Fausto Morales Gil (junto con Jean-Michel Aymerique Zié, Djibi Ba y Mélanie Baillon), en la rotonda de la medina, el 7 de mayo; el francés Aurélien Lafargue (junto con Seydou Keita, Tiziana Manfredi y Esi Atiase), en el ayuntamiento de Dakar el día de la inauguración; y la que se realiza este martes 10 de mayo en la estación de Dakar, del alemán Phillipp Geist (junto con Lamine Diack, Abdou Ndiaye y Alioune Thiam). “Queremos que la gente se sienta muy identificada, que sea muy local”, decía el artista Fausto Morales Gil durante la rueda de prensa en el Aula Cervantes el 29 de abril. Para ello, Morales Gil ha estado trabajando codo a codo con artistas locales, que adquieren una formación que no es más que “una semilla que luego ha de seguir creciendo”, consiguiendo así un aprendizaje mútuo, un intercambio. Muchísimas horas, días de preparación, se traducen luego en una vivencia de unos quince minutos, un espectáculo audiovisual sobre la fachada de un edificio, donde el ritmo sonoro de las luces re-imagina estos espacios, los distorsiona, los decora, los dinamiza. Se trata de un arte efímero que ha de experimentarse durante el momento de la proyección únicamente, y como tal, es interactivo, pues solo tiene sentido si existe un público que lo aprecie. Esta es, además, una de las ocho actividades apoyadas por el agregado cultural de la embajada española en Dakar, de las cuales siete se desarrollan en la capital y una en Saint-Louis.

El opuesto IN-OFF

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Off Gorée (Foto: Estrella Sendra)

El despliegue artístico se extiende más allá del Plateau, donde también hay conciertos en la zona de la Gare Ferroviere. Respondiendo a una nomenclatura habitual entre los festivales, existe una programación “in” y otra “off”. En realidad, los espacios “off” podrían describirse como aquellos espacios artísticos que están “in” todo el año; y de repente, se vuelven periféricos durante la bienal, que tiene una programación oficial, con artistas seleccionados, y evaluados por un jurado. Si bien se trata en la teoría de un desplazamiento de foco, hacia una exposición de sesgo más “internacional”, lo cierto es que son estos los espacios más palpables de la bienal, más transitados por la población tanto local como global que hay en Senegal, y especialmente en Dakar y Saint-Louis. Estos espacios están marcados con carteles en los que se muestra “OFF”, creando así un ambiente de festival. Entre ellos no podría faltar la artística isla de Gorée, con galerías como la de Marie-Jose Crespin, que trabaja con antiguas perlas haciendo todo tipo de joyas, o el centro cultural regional de Gorée, abiertos al público.

Hasta el 2 de junio podrán disfrutarse exposiciones, encuentros, mesas redondas, talleres y conciertos por distintas zonas de Senegal – un verano azul de arte que tan solo se tomará una pausa mensual durante el mes de Ramadán.

 

IV Centenario de la muerte de Cervantes: En un lugar de Saint-Louis…

Decía el catedrático Manuel Ángel Vázquez Medel, de la Universidad de Sevilla, que “el auténtico homenaje a Cervantes en el IV centenario de su muerte era mantener su palabra viva leyendo su obra”. Fue éste precisamente el tipo de homenaje que se le hizo a Cervantes el día 23 de abril en la ciudad senegalesa de Saint-Louis, con lecturas no solo recitadas, sino interpretadas, puestas en escena, y acompañadas a la guitarra del músico español Rafael Serrallet. De esta forma, el acto, celebrado íntegramente en español, huyó de formalidades académicas e institucionales, con un dinámico programa de poco más de una hora de duración, con interpretaciones protagonizadas por jóvenes estudiantes de la Universidad Gastón Berger (UGB) de Saint-Louis, y algunos jóvenes españoles, entre ellos, la propia Sandra Gil, la Gestora Cultural del Agregado Cultural de la Embajada Española en Dakar (Cultura Dakar).

TeatroElRetablodelasmaravillas3El acto comenzó por una presentación del director del Aula Cervantes en Dakar, Ignacio Villapadierna, y Alba Rodríguez, lectora de español en la Universidad Gaston Berger de Saint Louis, y coordinadora de este homenaje, expresando un gran entusiasmo por la celebración de este homenaje no sólo en Dakar, el día 22 (fecha exacta del IV centenario de la muerte de Cervantes), sino en Saint-Louis ese día 23. “Se llama Cultura Dakar porque está en Dakar – explicaba Villapadierna sobre la labor que realizada la embajada española en Senegal-, pero el mero hecho de estar aquí hoy es una prueba de que se mueve”.

IgnacioVillapadierna&AlbRodriguez

Este homenaje es reflejo de un fenómeno de mundialización, en el que una selección de textos de Cervantes es recitada e interpretada de forma magistral por estudiantes senegaleses de español. Se celebró, además, en un nuevo espacio cultural de Saint-Louis llamado Meyazz Club, inaugurado un día antes del acto cervantino, y con una prometedora cartelera cultural. La persona detrás de este proyecto es Jai, un español afincado en Senegal y con una larga trayectoria de salas de conciertos y bares. En un escenario al aire libre, con una pérgola de cañas y frente a un conjunto de sillas forradas en telas estampadas y coloridas en wax, bajo la sombra de palmeras y varios árboles, una gran comunidad de estudiantes de español e hispano-hablantes se reunieron para conmemorar al gran escritor, cuya obra Don Quijote de la Mancha, “ha inspirado y sigue inspirando a tantos artistas”, tal como decía el Profesor Sow en el acto.

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La satisfacción del desplazamiento de Cultura Dakar es compartida por el profesor Ndioro Sow, jefe del Departamento de Lengua Española y Civilizaciones Hispánicas en la Universidad Gaston Berger, profesor de lingüística española y lengua española y su literatura (española, hispano-americana e hispano-africana), quien agradeció a Cultura Dakar que se haya hecho la actividad en Saint-Louis. Y añadió para Wiriko: “Es una oportunidad enorme para nosotros, porque desde la embajada española hacen muchas actividades con la UCAD en Dakar, pero aquí en la Universidad Gaston Berger hay un departamento de español muy fuerte. Además, el hecho de que se celebre con motivo del día del libro presenta una oportunidad de profundizar en una figura como la de Cervantes”. Este decía que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, una cita de total actualidad, en un mundo digitalizado donde hay una continua indagación sobre la persistencia y reinvención de los modos de lectura.

ProfNdioroSow“¡Vaya casualidad!”. Así titulaba Ndioro Sow su presentación sobre Cervantes, siguiendo la lectura impecablemente recitada de Romance de Olalla y Cadenitas cadenas. “Hace una semana estaba en Alcalá de Henares, lugar donde nació Cervantes, cuando mi compañera Alba Rodríguez me llamó para invitarme a dar precisamente una comunicación sobre Cervantes. ¡Vaya casualidad!” Contaba el Profesor Sow. La enseñanza de español está muy extendida en la universidad de Saint-Louis, con dos departamentos de español, y una gran demanda por parte de los estudiantes. Es decir, “la lengua española sigue aprendiéndose aquí con mucho entusiasmo”. En una concisa pero precisa y completa presentación sobre Cervantes, el profesor Sow hizo un recorrido por su obra literaria. “Hablar de Cervantes como dramaturgo es hablar de una pequeñísima parte de Cervantes”, decía. Cervantes es también novelista y poeta. Sow destacó “la relación dialéctica entre los actores y los personajes de Don Quijote, donde éste triunfa contra su creador Cervantes, lo cual, así mismo, es un triunfo de la creación, una demostración del arte, en el sentido aristotélico del término”. Destacó también los valores de esta obra, “donde el Hidalgo de la Mancha lucha por proteger a su próximo”, y donde hay un “rechazo de la codicia”. Y añadió: “Don Quijote abandona sus tierras. Eso es precisamente lo que le otorga el rango de caballero”.

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A su intervención siguió una representación teatral de “El retablo de las maravillas”, de la recién montada compañía teatral de la Universidad Cheikh Anta Diop (UCAD, de Dakar) en español “La Barraca”, dirigida por el artista Scorpion. Ni dos semanas tuvieron los intérpretes para hacer esta simpática representación, ganándose las risas del público estudiantil y la sonrisa de la comunidad hispanohablante saint-louisiana.

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Entre los intérpretes destacó la intervención de la propia Sandra Gil, quien demostró un compromiso absoluto con su labor como gestora cultural desde Cultura Dakar, no solo a nivel administrativo sino lanzándose también a participar de este teatro.

Escorpion&LaBarraca

De nuevo volvió a sonar la melódica guitarra de Rafael Serrallet, quien hizo una pausa en su gira por el continente africano para unirse a este homenaje, con una guitarra cuyo diseño imitaba la época del siglo XVII.

RomancedeOlallaApuntaba el profesor Sow que Cervantes “es una figura universal, es de todas y ninguna parte, dada la imprecisión del lugar… ‘En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no me quiero acordar…’ Cervantes también es de Senegal, y es de Saint-Louis porque aquí lo estamos celebrando”.

Festival XEEX: luchar contra la contaminación a través del color

Cartel del festival, diseñado por el artista

Cartel del festival, diseñado por el artista Iker Muro.

El fin de año se aproxima, y con él, uno de los meses de mayor festividad y actividad cultural en Senegal. Entre noviembre y enero, decenas de festivales inundan las calles del país de la teranga (la hospitalidad característica senegalesa) como el Festival de cine documental de Saint-Louis, el Festival nacional de artes y culturas en Kaolack, el Festival XEEX en Dakar, el Festival Nioro du Rip en Kaolack, el Festival de folklore y percusión de Louga, el itinerante Africa Fête y otros tantos en la región de Casamance.

Entre el 11 y el 13 de diciembre, coincidiendo con la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebró en París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre, la asociación XEEX presentaba la quinta edición de su Festival XEEX, que en wolof (la lengua nacional de Senegal, hablada por más de un 80% de la población) significa combatir, “un combate pacífico – explica su fundador, Nicolás de la Carrera, actor cultural español con más de 20 años de experiencia en Senegal – cuyo arma fundamental es el arte, en todas sus manifestaciones posibles”. Se trata de seguir ampliando el proyecto AFRICA ♥ COLOR , iniciado en 2011 por el festival, un evento vivo, dinámico y en constante expansión. Durante tres días, artistas muralistas y grafiteros decoran de manera altruista, las fachadas de algunos edificios de la Medina, cedidos alegremente por sus vecinos. Entre los colores de las obras de artes regaladas por sus artistas figuran mensajes de concienciación contra la contaminación, invitando también al cuidado de nuestras calles.

Tres Cabezas.

Artwork: Tres Cabezas. Foto: Estrella Sendra

El espacio en que se desarrolla este festival es el emblemático barrio de la Medina, del cual proceden alguno de los miembros fundadores del proyecto. Desde la costa de pescadores Soumbedioune, la medina, según nos cuenta de la Carrera, “es un barrio histórico muy singular, donde se han forjado muchos movimientos culturales e intelectuales, cuna de artistas de la talla de Youssou Ndour, rey del mbalax, ritmo senegalés por excelencia conocido a nivel mundial, con una base de percusión continuada; pero, la mismo tiempo, es también uno de los más desfavorecidos de la capital”. Añade que “la degradación ambiental es muy latente: erosión costera, suciedad, polución y falta de infraestructuras para combatirlo”. Tal vez sean estas las condiciones que hayan hecho que la medina se conozca más en los libros que en la calle. Más allá de la turística Village des arts, con su mercado artesanal, en pocas ocasiones se ven turistas transitando las calles. Así, con la pintura de distintos murales en el barrio Damels, la medina se convierte en una especie de museo de arte urbano al aire libre, invitando al turismo cultural de viajeros y artistas, con el fin de “crear un Sindicato de Iniciativas turísticas que generen empleo y organicen la visita al lugar”, explica de la Carrera.

Xeex_19

Fue justo este objetivo el que se experimentó hace una semana. A diferencia de otros festivales, aunque fuera éste el último día, no era una clausura. El arte perdura, y prueba de ello fue la visita guiada (un animado paseo) a los distintos murales que se han ido haciendo desde los inicios del proyecto en 2008. Sus coordinadores, Aïcha Touré y Mame Cheikh, acompañado por el director del Agregado Cultural de la Embajada española en Dakar, Ignacio Garrido, así como distintos miembros de Cultura Dakar, principal colaborador del festival junto con la compañía aérea Binter y otros curiosos y amantes del arte, se dieron cita en Soumbedioune, para visitar cada una de las obras. Entre las pirogues, barcas de pescadores, se congregaban los amigos del festival, mientras los pescadores agradecían a los artistas el trabajo: “De verdad, no sabéis la alegría que nos va a dar salir a pescar, mirar hacia acá y ver todos estos colores. Es muy bonito, muchísimas gracias”.

Otros se quejaban porque habían escogido ese lado de Soumbedioune y no el de ellos y no podrían gozar de las vistas. Los artistas invitados este año han sido los españoles H101 y Sabotaje al Montaje, el francés 3 TT MAN , y los senegaleses Black Xu, Aisatou Touré ‘Missygraphiksto’, Haby Diallo (Créas I Am), Adjara Kane y Deep. Son 3 TT MAN y Black Xu los que crean el mural emblemático de Soumbedioune, con el mensaje Geej du mbalit. Ñen ko samb ñun ñep xeex, que en wolof quiere decir El mar no es una basura. Tenenos que cuidarlo. Combatir. En efecto, si bien la ciudad de Dakar está rodeada de rocosas costas de acantilados y atardeceres de cine, entre buganvillas y restaurantes de pescado fresco, y animadas playas de adolescentes, hay un enorme problema de suciedad, con basura tanto en el mar como en la tierra. “El concepto de reciclaje es muy lejano”, nos dice Aisatou Touré, diseñadora gráfica, directora de su estudio ‘Missygraphiksto’, coordinadora del Festival XEEX en Dakar. “Además, es el propio sistema socioeconómico que hace que la gente tire la basura indiscriminadamente, así que hay muchos artistas que trabajan con materiales desechados reciclando, reutilizando y reinventando objetos por la creación de arte”. Cual marea, el mensaje de Soumbediune se extiende hacia todo el barrio de la medina, con el mimo de sus calles a través del color.

Artwork: Adjara Kane Leye, Mous Leye

Artwork: Adjara Kane Leye, Mous Leye

“Es un combate en el sentido positivo, una lucha contra el catastrofismo actual y el cuidado del medio ambiente”, afirma Touré. Como lo indica su lema, se trata de proteger la calle, pero también “hacer revivir a los muros”. Los murales se caracterizan por su diversidad. Da la sensación en efecto de estar en un museo. El paseo tiene un toque simpático. Resulta que en la visita guiada al museo, dedicada a los colaboradores y amigos del proyecto, nos colamos, sin quererlo ni saberlo, en los campos de fútbol de los niños de la medina, un barrio animadísimo, lleno también de cabras. Uno de los murales es un león con torso humano. Uno de los niños se levanta la camiseta cual futbolista tras marcar un gol y nos dice que “ése es el”; a lo que otro aún más pequeño dice que “no, que es él”. Muchos niños se apuntan a posar para las fotos, pero cuando pasan más de diez segundos ya nos hacen ver que estamos estorbando en su partida de fútbol. Otros murales están dedicados al líder del mouridismo, Cheikh Amadou Bamba. Y, este año, destaca precisamente el mural con indumentario mouride de tres gatos. Su artista, Mousleye, nos cuenta que es porque hay muchos gatos callejeros en Dakar, y muchas veces no se les trata bien. La respuesta de la gente, porque resulta difícil hablar de público en este tipo de festival tan apelativo, ha sido, según nos cuenta Aisatou Touré, “muy optimista”. Y añade: “cuando ven a los artistas pintar en los muros de las casas se ponen muy contentos y van a darles las gracias. Porque es un festival que puede favorecer el turismo local, con la Village des arts, pero también porque es un barrio con la particularidad añadida de que tiene muchísimos árboles y además a los vecinos les encanta sentirse implicados en las actividades que hace este festival”.

Artwork: Mous Leye

Artwork: Mous Leye

La visita terminó en la galería de Haby Diallo, Creas I Am, en la calle 19 de la medina. Haby Diallo es una joven artista que trabaja con botellas de plástico. Las reutiliza dando lugar a distintas obras de artes decorativas y de inmobiliario; y organiza talleres con niños para concienciarlos por el cuidado del medio ambiente. “Nada se pierde, todo se transforma”, una iniciativa que podrían  seguir todos para cuidar el medio ambiente, como nos contaba Aisatou Touré.

Un proyecto fruto de la pasión: “es el corazón el que nos hace avanzar”, contaba Aisatou Touré, al explicar cómo a pesar de la falta de medios, este proyecto ha seguido adelante gracias a la implicación de sus artistas y colaboradores.

Cómo reventar los mitos de África a través del audiovisual

Una serie documental de la nigeriana Nosarieme Garrick pretende combatir los estereotipos del continente a través de historias de éxito de jóvenes africanos.

Una serie documental de la nigeriana Nosarieme Garrick pretende combatir los estereotipos del continente a través de historias de éxito de jóvenes africanos.

Artículo original publicado en El País-Planeta Futuro.

A pesar de que cada vez son más las publicaciones en papel y online que tratan de mostrar una cara más ajustada a la realidad del continente africano, por ejemplo, en español (Afribuku, África no es un país, Guinguinbali, Mundo Negro, Fundación Sur o Wiriko), los estereotipos que se ciñen sobre África parecen seguir de forma general un patrón determinado. Para el lector medio que nunca ha pisado el continente, su información proviene en gran parte de los medios de comunicación donde se reúnen imágenes de la pobreza y la guerra, el contexto más típico sobre el que se discute África. Una fotografía muy parcial para un continente de 54 países.

Según la última encuesta del grupo consultor Ernest & Young para 2014, esta percepción también se deja notar en el área de los negocios. Se distingue una diferencia entre las empresas ya establecidas en África, palpando la realidad, y las que aún no operan en el continente. “Un gran número de inversores potenciales extranjeros siguen considerando al continente africano como un destino de alto riesgo. Sin embargo, este punto de vista se basa a menudo en las percepciones de hace 20 o 30 años”.

Y aquí es donde se encuadra el proyecto My Africa is (Mi África es) un esfuerzo de colaboración para seguir y compartir las historias de agentes de cambio a lo largo de 13 ciudades en el África subsahariana. Su creadora, Nosarieme Garrick, lo explica de la siguiente manera: “Pretendemos que el proyecto actualice esas perspectivas que han sido guiadas por los medios de comunicación occidentales y que perduran en el imaginario desde, sobre todo, los años 80. El objetivo prioritario es tomar el control de nuestra historia, y la restauración de la dignidad y la identidad de nuestro continente

Garrick es nigeriana, escritora, activista y una empresaria que pretende aportar su granito de arena crítico. Ya en 2010, fundó Vote or Quench, una campaña de capacitación para los jóvenes de su país sobre la importancia del voto. Y My Africa is comienza precisamente en su tierra natal. En las redes sociales todavía suenan ecos de la campaña con millones de seguidores de #BringBackOurGirls (en realidad, un grito de protesta de la sociedad civil y no de las celebrities) contra el secuestro de más de 200 niñas por el grupo fundamentalista Boko Haram en Chibok (al norte). Detrás, queda la marca Nigeria. Desgastada, desdibujada y desprovista de cualquier serenidad aparente. Un país que desde lejos se presenta borroso y difícil de explicar.

Pregunta. ¿Por qué piensas que ocurre esto?

Respuesta. Siendo nigeriana, creo que es importante que los medios de comunicación hablen de Boko Haram, sin embargo, cuando sólo hablan de este grupo y nada más, las noticias son sacadas fuera de contexto. Se ha creado esta idea de que la comunidad musulmana de Nigeria es fundamentalista, cuando en realidad, Boko Haram es una parte minúscula de personas dementes que resultan ser musulmanes. Todo esto contribuye a la teoría del miedo en torno al Islam. Si se contaran más historias alrededor del Islam en Nigeria, o de Nigeria en general, no habría esta desinformación.

P. En tus primeros vídeos muestras tres historias inspiradoras de Lagos: la del fotógrafo Lakin Ogunbanwo; la del arquitecto, Kunle Adeyemi, quien está detrás de la escuela flotante de makoko; o la de Bilikiss Abiola, uno de los fundadores del colectivo WeCyclers. Todas lideradas por jóvenes. ¿Por qué crees que es importante contar las historias de los jóvenes africanos?

R. El 40% de la población de África tiene menos de 15 años y va a tener un gran impacto en el desarrollo del continente. Queremos empoderar a las personas que cubrimos para compartir sus historias con un público más amplio y darles una plataforma de visibilidad. En resumidas cuentas, queremos inspirar a otros jóvenes de África en el continente y crear una oportunidad para que aprendan unos de otros. Pensamos que al mostrar su capacidad de recuperación, así como la forma en la que están innovando, vamos a llegar a la gente para empezar a pensar de manera diferente sobre el cambio y el desarrollo.

P. Entonces, Nosarieme, ¿por qué crees que hay un discurso negativo sobre África?

R. La historia de África ha sido controlada por los medios de comunicación occidentales durante mucho tiempo. Los periodistas que entran en África vienen con un orden del día. Las historias tristes e impactantes generan más ruido y al final, la gente se ha acostumbrado a ver el continente africano con una luz específica, gracias a estos medios y a anuncios de televisión con el eslogan “Alimente a un niño africano”. Se necesita un cuentacuentos africano para proporcionar una visión personal y alternativa que pueda combatir estos estereotipos.

P. ¿Qué acciones propones para romper estas narrativas negativas que emplean una gran mayoría de medios de comunicación?

R. Creo que la simple necesidad de África de contar sus propias historias y de hacer uso de las redes sociales para ponerse enfrente de tanta gente como sea posible. No se trata de cambiar la narrativa negativa, sino de diversificar los discursos para que las personas entiendan que el continente africano no es un gran país homogéneo.

P. Es un proyecto que, después de Nigeria y Senegal, pretende cubrir al menos otras 10 ciudades y aunque el objetivo inicial era mostrar 13 urbes en seis semanas, los planes han cambiado a expensas de más financiación. Sin embargo, ¿no entra en tus planes grabar las iniciativas que tienen lugar en las zonas rurales?

R. Las zonas rurales son importantes, pero hay una urbanización masiva en varios países africanos, lo que nos permite obtener una representación más completa de la gente. Así que he empezado como puedo, con la esperanza de ampliar el proyecto a más y más lugares.

P. ¿Un sueño para 2015?

R. Las elecciones libres y justas en Nigeria.

Retratar un Clima. Entrevista a Elise Fitte-Duval

«Nos hemos descubierto capaces de hacer cosas que nunca habíamos sospechado.
El mapa de lo posible es otro, el clima es otro».
Amador Fernández Savater, en «Cómo se organiza un clima»

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Elise Fitte-Duval nació en Martinica pero vive en Dakar desde el 2001. Tras haber realizado un intenso trabajo durante las movilizaciones ciudadanas en Senegal entre 2011 y 2012, vino a Madrid, entre noviembre y diciembre del pasado año para retratar lo que está sucediendo en esta ciudad tras el estallido del 15M y cómo los movimientos sociales se organizan frente a las elecciones municipales de mayo de 2015.

En 2010 presenta la serie «Vivir con los pies bajo el agua», sobre las inundaciones de la periferia de Dakar donde aborda los problemas ligados al medioambiente. Con este  trabajo es premiada en la Bienal de Fotografía de Bamako en noviembre de 2011, presentando su trabajo en Casa África con la exposición “Cuerpo a Cuerpo”.

Durante su residencia madrileña, Elise intentó retratar cómo se producía el clima que cambia las posiciones del mapa de lo posible. Reivindicaciones, activismos, movilizaciones, acciones diversas que se expresan en Madrid y que tienen también su resonancia en otros puntos del globo.

“ Retratar un Clima”, nombre de su proyecto de creación, parte de la premisa que es posible y necesario crear un diálogo entre las movilizaciones que se suceden, se enlazan y se afectan en las ciudades de todo el mundo. Una forma de descubrir los sistemas-mundos en primera persona.

De Dakar a Madrid los documentos visuales de Elise Fitte-Duval responden al compromiso de la artista frente a la realidad cambiante y compleja. Un trabajo que desborda el formato del reportaje y que se construye con honestidad a partir de los gestos y atmósferas que retrata.

A su vuelta a Dakar, hemos charlado con Elise sobre sus impresiones tras estas tres semanas de estancia en Madrid.

¿Cómo comenzó tú interés por las movilizaciones ciudadanas?

Desde los movimientos antiglobalización me interesa la gente que busca otras alternativas al sistema en crisis en el que vivimos. En el caso de Senegal a partir de 2011,  la ciudadanía se organizó tras el intento del gobierno de una reforma constitucional que ampliaba el límite de mandatos presidenciales y que permitía presentarse por tercera vez al presidente Abdoulaye Wade. En marzo de ese año conozco el movimiento Y’en a Marre. Un movimiento compuesto por raperos y periodistas que proponía empoderar a la ciudadanía, informándola, por ejemplo, de las diferentes propuestas de cada partido, animándola a inscribirse en el censo electoral para ejercer su derecho a voto organizando intervenciones solidarias en los barrios…Por esta razón me interesaron y decidí seguir a Y’en a marre y a la ciudadanía en general de junio 2011 hasta las elecciones de marzo de 2012.

¿Qué es lo que te ha llevado a captar las movilizaciones ciudadanas de Madrid?

Aunque nacieron por diferentes razones, el 15m como el movimiento Y’en a Marre surgieron más o menos en el mismo momento y se inspiraron ambos de la primaveras árabes. Sin embargo me daba la impresión que aquí la huella seguía siendo mucho más presente que en Senegal. Por esta razón quería venir a Madrid a conocer sus protagonistas, sus problemáticas, sus atmósferas. Además me interesaba todo el proceso previo a las elecciones. Conocer y captar cómo se crea la politización de la gente que participa, cómo la mantiene, cómo la vive. Mostrar los limites y potencialidades de estos movimientos.

¿Cuales son para ti las diferencias y similitudes entre el movimiento del 15M y el de Y’en a marre?

Aunque digáis “aquí que estamos muy mal, que esto es como el tercer mundo, que los políticos hacen lo que quieren, la economía va muy mal,” creo que a pesar del empobrecimiento de la población española todavía hay unas condiciones mucho mejores que el de la población senegalesa que le permiten, desde mi punto de vista, organizarse en procesos con más posibilidad de largo plazo y mayor alcance. Y eso, creo, se debe a los recursos humanos y materiales que dispone aún la ciudadanía española a diferencia de la senegalesa.

En Senegal la gente tiene que responder a diferentes urgencias de supervivencia que le impiden comprometerse plenamente en estos procesos emancipatorios. Los propios movimientos ciudadanos no tienen medios suficientes por lo que se ven obligados a ser financiados externamente, como ha sido el caso de Y’en a Marre que recibe dinero de diferentes ongs extranjeras y de programas de la ONU, perdiendo su credibilidad de autonomía frente a la población y transformado a sus ojos una apuesta cívica en una apuesta meramente política, en el sentido, de la política de partido clásica.

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Tras estas semanas ¿qué es lo que mas te ha marcado de los procesos de organización ciudadana en la ciudad de Madrid?

Antes de venir no tenia una idea muy concreta de lo que me podría encontrar. En relación al nivel de compromiso de la población, a pesar de lo que me decían, que no hay sindicatos fuertes, etc…he tenido la impresión que había una historia del “Compromiso” muy fuerte en España. Una especie de fe en la acción colectiva como herramienta de cambio. Este posicionamiento me ha impresionado. Un empoderamiento sobre la idea de que juntos podemos, de que en soledad no se va muy lejos, pero sí juntos. Discutiendo con las diferentes personas que he retratado, con los artistas que he encontrado, pienso en Cecilia Barriga y Enrique Flores, me mencionaban cómo el 15M ha sido un punto de inflexión de la práctica política de la ciudadanía.

Creo que la diferencia con la ciudadanía senegalesa es que todavía hay esa creencia de que la respuesta estará en el jefe, el presidente, etc…cualquier instancia que se inscriba jerárquicamente más arriba.

Es muy interesante cómo el 15m ha desencadenado la politización de la gente que no estaba ligada a ella profesionalmente y de cómo esa participación se desarrolla desde la vivencia concreta de cada persona. En general me ha dado una visión de optimismo. Y no se trata de un optimismo ingenuo, sino de un agenciamiento colectivo que ha producido la esperanza en el cambio y la posibilidad de que realmente este se produzca.

Siempre me ha interesado tú manera poética e íntima de retratar la actualidad política ¿nos podrías contar cómo nació esa necesidad de mostrar esa parte de atrás, esa retaguardia del activismo?

Yo no soy una reportera política. Desde el inicio, y en todos lo temas que toco, intento mostrar la parte humana, concreta, e íntima. Mi trabajo esquiva bastante la actualidad periodística. En Senegal incluso durante el proceso electoral intentaba encontrar a los políticos en otros momentos y espacios fuera de la campaña, y no era fácil conseguirlo. Quería mostrar al político de otra manera, en otros términos.  Cuando comencé fotografiar el movimiento Y’en a marre, intentaba darles una cara más humana, más cercana… una especie de narrativa lejos de la imagen acartonada que pueden dar los medios de comunicación tradicionales. Cuando salía a la calle a fotografiarles no lo hacía solamente para retratara sus líderes sino a todo ese ecosistema humano que estaba produciendo el movimiento. Quería entender cómo se producía o se estaba produciendo ese toma de conciencia en la población

En Madrid, tenia la misma intención. Creo que en Madrid, aunque ha sido un período muy corto, he estado más cerca de ese objetivo. Como no era un momento álgido de manifestaciones, pude acercarme más a la gente en el día a día de su activismo. Me gustaría pensar, especialmente en el caso de los retratos, que puedes y pude casi tocarlos.

……

Al termino de la conversación Elise me pregunta sobre cómo va el proceso de confluencia entre Podemos y Ganemos Madrid, en si el Patio de Maravillas encontró algún espacio para mudarse, las últimas acciones de la Oficina de Vivienda o cómo fue la última fiesta en Vaciador34. Me comparte su estupor y tristeza por el fallecimiento de Salome Ramirez que tuvo la suerte de encontrar durante su residencia en Cruce. De que le gustaría volver  y captar la movilización cuando las elecciones pasen.  Esperemos que vuelva, que siga mirándonos de esa forma, tan cercana y cómplice, que consigue desbordar y conectar mapas comunes de lucha.

 

Alexis Peskine, el arte de la “Acu Pintura”

Aula Wiriko

 

 

 

Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Óscar Serrano

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Alexis Peskine es un artista a caballo entre la fotografía, el vídeo y su propia disciplina artística; la Acu Pintura. Peskine fue un joven que decidió abandonar su carrera como jugador de baloncesto para estudiar arte y fotografía. Nació en Paris aunque pasó diez años en Nueva York, donde obtuvo una Licenciatura en Arte en la Universidad de Howard (2003), un Master en Artes Digitales (2004) y una Maestría en Bellas Artes (2005). Ganó varios años (2002 y 2003) el prestigioso premio Verizo HBCU destinado a jóvenes artistas universitarios lo que le permitió exponer posteriormente sus obras en numerosos museos y galerías de todo el mundo.

10Su inspiración nace de sus raíces familiares. Su abuelo paterno, ingeniero alemán director de un campo de concentración, su abuelo materno, un carpintero que vivía en las favelas de Salvador de Bahía en Brasil y el matrimonio de su padre franco-ruso y madre afro-brasileña. Este mestizaje cultural le otorga una mentalidad abierta al artista pero no le impide reivindicar su propia identidad a través de sus obras.

Su técnica es única y en ella entrelaza el arte contemporáneo, el arte gráfico y la artesanía. Sus obras representan siluetas de cuerpos de hombres y mujeres negras que forma con la ayuda de clavos. Alexis utiliza clavos de diferentes dimensiones y juega con la profundidad y la separación entre ellos para proporcionar el aspecto tridimensional característico de sus obras. Obras que realiza sobre listones de maderas unidos entre sí o directamente sobre el muro.

En la universidad empezó a hacer serigrafía y le llamó especialmente la atención ver que toda imagen se componía de pequeños puntos de diferentes tamaños. Lo experimentó al ampliar un retrato de un familiar difunto y más tarde un profesor le animó a utilizar diversos materiales y reflexionar sobre el significado de los materiales utilizados. Después de varios experimentos y reflexiones llegó al clavo. Un material banal pero que evoca múltiples interpretaciones. Lo podemos encontrar, por ejemplo, en la crucifixión o en el vudú de las antiguas culturas africanas.

En sus obras Alexis respira influencias del arte pop de Warhol, Lichtenstein y la escultura africana Nkisi, originaria del Congo. Un maridaje que le ha llevado a crear el nuevo concepto Neo Pop, conexión entre materiales sencillos y nuevas tecnologías, temas ancestrales y modernos, arte y artesanía. Alexis utiliza una estética popular para tratar cosas serias con cierto tacto y humor. Utiliza iconos de la cultura pop como el famoso personaje de cómic Asterix, Señor Limpio o Aunt Jemina. Sus obras expresan el trauma causado por los ojos de la sociedad y sus prejuicios (discriminación, racismo o violencia) pero también revelan problemas de identidad, nacionalidad o religión. El artista busca crear un vínculo entre el espectador y sus obras. Los clavos hacen de nexo entre lo visible y lo invisible manteniendo todos los elementos unidos. Su intención es crear una imagen simple pero al mismo tiempo fuerte para que cada espectador pueda darle su propia interpretación.

Según Peskine, “uno tiene la impresión de que las emociones no pueden ser transmitidas por un organismo que no sea de color blanco. Así que destaco el cuerpo negro, porque me parece igualmente bonito y trato de diversificar las imágenes del cuerpo negro en una acción visual positiva”. Además, estéticamente su técnica favorece el uso de siluetas negras por lo que esculpe el cuerpo con luz utilizando los puntos blancos que posteriormente sustituye por clavos.

Peskine se detiene desde hace algún tiempo en Dakar. Parte de su familia tiene un vínculo perenne con la esclavitud por lo que perpetuamente ha tenido conexión con África. Siempre tuvo el deseo de tener un segundo país en el continente y Senegal se ha convertido en su país de adopción. Fue por primera vez en 2010 durante el FESMAN, 3er Festival Mundial de Artes Negras y regresó unos meses después para La Bienal de Dakar donde decidió quedarse atraído por el arte, la energía creativa y las oportunidades que brinda la ciudad.

El artista, con base en Francia, Brasil y Estados Unidos, trabaja actualmente desde su otra base Dakar. Estas bases representan un recorrido que coincide con el comercio triangular o comercio atlántico de esclavos y que se ha convertido en la inspiración para sus próximos trabajos.

Kàddu Yaraax: Teatro del oprimido Dakar-Barcelona

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Mamadou Diol, director de la compañía Kàddu Yaraax, durante su visita a Barcelona. Foto: CBE

Según Augusto Boal el Teatro del Oprimido es “un conjunto de ejercicios, juegos y técnicas teatrales que  sirven como instrumento eficaz en la comprensión y la búsqueda de alternativas para problemas sociales e interpersonales. Sus vertientes pedagógicas, sociales, culturales, políticas y terapéuticas proponen transformar al espectador (ser pasivo) en protagonista de la acción dramática (sujeto creador), estimulándolo a reflexionar sobre el pasado, transformar la realidad en el presente e inventar un futuro”. A pesar de haber nacido en Brasil, esta disciplina no tiene fronteras, como demuestra Mamadou Diol, responsable del grupo senegalés Kàddu Yaraax.

Desde hace casi veinticinco años, Kàddu Yaraax utiliza el teatro como una herramienta de trabajo en la comunidad. Sensibilización, reflexión, construcción y transformación son algunos de los elementos que aporta su actividad en el barrio popular de Hann (conocido entre sus vecinos como Yarakh), situado en Dakar, la capital senegalesa. Desde 1990 un barrio modesto de una capital africana se ha visto azotado por infinidad de retos y en Yarakh les han dado salida a través del teatro. Al principio, según Diol, no eran conscientes de que estaban haciendo Teatro del Oprimido, simplemente ponían en el escenario sus necesidades. “Para nosotros no ha sido una elección, sino una imposición de la realidad”, explica el director del grupo.

Diol ha estado en Barcelona unos días, ofreciendo un taller sobre teatro del oprimido y teatro fórum en colaboración con La Xixa Teatre.

“Empezamos haciendo un teatro en bruto, sin nombre y sin una reflexión previa. Era nuestra manera de expresarnos porque estábamos viviendo con diferentes problemas y teníamos que hacerles frente. Trabajábamos con los elementos que conocíamos y hablábamos sobre los problemas que nos preocupaban”, comenta Diol aprovechando su visita a la Ciudad Condal. Se refiere a la contaminación, a la urbanización salvaje e inhumana en algunas zonas de Dakar, a la pobreza, la salud, la transmisión del VIH o los problemas a los que se enfrentaban los pescadores ante el agotamiento de los recursos marinos, en un barrio en el que son mayoría.

Los participantes en la formación impartida por Mamadou Diol junto a La Xixa Teatre. Foto: Cedida por La Xixa Teatre

Los participantes en la formación impartida por Mamadou Diol junto a La Xixa Teatre. Foto: Cedida por La Xixa Teatre

De ese teatro como necesidad y sin apellidos, explica Diol, Kàddu Yaraax pasó al teatro de sensibilización (sobre todo en temas de salud y de pobreza) y de ahí al teatro de intervención política. El contexto lo deja claro: Yarakh estaba absorbiendo el éxodo rural, al mismo tiempo que combatía la devaluación de la moneda y sufría los Planes de Ajuste Estructural de las instituciones financieras internacionales, que se conmovía ante el genocidio de Rwanda y se indignaba ante las dificultades para conseguir visados. En ese escenario la comunidad necesitaba hablar, expresarse para evitar reventar. Y encontró la manera a través del teatro. Era una necesidad tan imperiosa y tan poco exclusiva de Yarakh que pronto se extendió por toda la región de Dakar y Kàddu Yaraax se convirtió en referente para muchos grupos que surgían aquí y allí.

Del teatro de intervención se pasó al teatro seguido de debate y de ahí, al último paso, el teatro fórum. Entre tanto se ha ido construyendo la compañía sobre sí misma, pero también la propia comunidad y la relación entre ambos. Mamadou Diol reconoce que en algunos momentos Kàddu Yaraax ha tenido confrontaciones con la comunidad, sobre todo, cuando intentaban sensibilización en materia de salud reproductiva. Pero lo cierto que es que según Diol “había que buscar el equilibrio”. Hoy la compañía está integrada en la comunidad, pero esta ha entendido que la compañía tiene que tener cierta distancia que le de la libertad necesaria para desarrollar su actividad.

Un momento de la formación impartida por Mamadou Diol junto a La Xixa Teatre. Foto: Cedida por La Xixa Teatre

Un momento de la formación impartida por Mamadou Diol junto a La Xixa Teatre. Foto: Cedida por La Xixa Teatre

El compromiso social de la compañía es indudable. Diol recuerda divertido una ocasión en la que hicieron acopio de papel para entregarlo en las embajadas europeas en Dakar, porque al parecer había un problema “de papeles”. El director ha trabajado recientemente también en una pieza sobre el acaparamiento de tierras, después de que se produjese en su propio país un amenazador estallido social. Ahora, los posicionamientos de la compañía muestran una evidente vanguardia, ya que el director confiesa que está preparando una pieza sobre interculturalidad. Hablará sobre la llegada a la comunidad de un nuevo pescador… el golpe de efecto es que ese forastero, buen trabajador, será ¡blanco!

Para Mamadou Diol el potencial de este teatro comunitario de intervención, con afán de transformación es muy poderoso. “Es un teatro muy visual y en lenguas nacionales. Y, sobre todo, es un teatro popular, en el que la población se siente identificada, los actores son los vecinos, la lengua es la de uso habitual y el vestuario es totalmente local. Hablamos de forma africana, usamos proverbios, canciones, bailamos, hacemos música”, explica Diol. En este mismo sentido, el director se confiesa heredero del teatro tradicional y eso en lo que se diferencia el teatro del oprimido que ellos hacen con el que se hace en otros lugares: “El teatro es una parte de la oralidad que en nuestros pueblos está muy presente. Guardamos los colores, la forma africana de hablar, de pensar, de vestirse. Compartimos la idea, la intervención activa y el procedimiento de presentar nuestra preocupaciones pero lo hacemos con características africanas concretas”.