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La fiesta del décimo cumpleaños de la Feria de Arte de Johannesburgo

Con instituciones de peso como Johannesburg Art Gallery o Wits Art Museum, Market Photo Workshop o Bailey’s African History Archive, hasta visiones más colectivas como Keleketla! Library o el reciente Centre for the Less Good Idea, Johannesburgo es una ciudad con una vibrante escena de artes visuales. Paralelamente a este panorama artístico nada comercial, la ciudad aglutina –  junto con Ciudad del Cabo –   algunas de las mejores galerías de la mitad sur del continente. La décima edición de la FNB Joburg Art Fair 2017, las reunió durante el pasado fin de semana junto a artistas, coleccionistas y amantes del arte locales y foráneos venidos de, al menos, tres continentes.

Performance “Sigue al vestido blanco” de The Ozone Fellas- MB Studio Community

El Artista Destacado de la feria en 2017, e icono de la misma, es Robin Rhode (que ya lo fue en la edición inaugural de hace una década), quien presentó una serie de impresiones basadas en la geometría, el equilibrio y la teoría de colores. El séptimo FNB Art Prize recayó en la nigeriana Peju Alatise, quien representó a su país en la 57 edición de la Bienal de Venecia.  Conocida por abordar su obra desde su experiencia como mujer de las tradiciones nigerianas en la sociedad contemporánea, la impactante obra mostrada en la feria  “O is the new + (crucifix)” está inspirada en cuatro estudiantes universitarios que fueron quemados con neumáticos en la Universidad de Port-Harcourt (Nigeria) en 2012.

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Enlazando temáticamente con Alatise, la palma de la presente edición se la otorgamos a la Galería Momo de Ciudad del Cabo por el Solo de Sethembile Msezane. Famosa por su performance “Chapungu, el día que Rhodes cayó de la serie Kwasuka Sukela” – cuyas icónicas imágenes se volvieron virales durante el movimiento Rhodes Must Fall, que mutaría posteriormente en Fees Must Fall –, Msezane incide a través de performance, fotografía y escultura en la marginalización de la mujer negra en la historia y en la mitología, y específicamente su ausencia en la monumentalización de espacios públicos. Con la poética del recuerdo como resistencia, Msezane se inspira en los álbumes fotográficos antiguos para transformar espejos y mobiliario colonial victoriano, objetos custodios de memoria ancestral representantes de un legado del ámbito privado que conectan con su propio linaje familiar.

También desde el Cabo, SMAC Gallery hizo Solo de la veterana fotógrafa namibia Margaret Courtney-Clarke, y la galería Christopher Moller mostró en gran formato a uno de los fotógrafos preferidos por los medios durante esta feria, Tsoku Maela.

Aunque no demasiado numerosas, entre las galerías llegadas de otros países africanos destacaron Addis Fine Art, Afriart Gallery de Kampala (con una enorme Sanaa Gateja) y desde Luanda ELA (con un solo de António Ole) y Move´Art (destacando la obra de Keyezua y de Mario Macilau).

Entre las galerías de la ciudad anfitriona de la feria, destacaron los espacios alternativos de Room Projects (con Mbali Nduli y Sikhumbuzo Makandula) y Kalashnikov Gallery, así como sospechosos más habituales como Goodman (destacando las esculturas “Butterfly Kid Girl IV”, de Yinka Shonibare MBE, y “Auric Suite”, de Walter Oltman), David Krut (con nuevas ediciones de Deborah Bell), y la galería con más espacio de la feria, Everard Read (con obra de Mapula Helen Sebidi a Bronwyn Lace).

Tras la partida de Ross Douglas a Paris para dirigir la feria de movilidad urbana Autonomy, la Joburg Art Fair – que presume de ser pionera y líder en el continente africano – está dirigida por Mandla Maseko, conocido por sus negocios en sector agrotecnológico. Y la presente edición se articuló en torno a cinco categorías: Arte Moderno y Contemporáneo, Solo Projects, Ediciones Limitadas y Plataformas Artísticas. Las galerías y organizaciones seleccionadas representaban a doce países de África, Europa y Estados Unidos, exhibiendo  obras de unos cuatrocientos artistas en múltiples formatos: mucha pintura, fotografía y grabado,  bastante escultura, poco videoarte y alguna performance. Las obras articulan discursos fundamentalmente en torno a temas identitarios, políticos, económicos y de género.

Poder y patronazgo se manifestaron también durante la feria en otros formatos. Desde la recepción de prensa en el stand de Cartier a golpe de champagne rodeado de joyas (a la venta, por supuesto) junto a una selección de obras de su proyecto de apoyo a artistas emergentes locales de las escuelas Artists Proof Studio y The Market Photo Workshop. Tan ilustrativo el título de su exposición – The Ordinary Becomes Precious [Lo ordinario se vuelve precioso] – como la localización en pleno centro de la feria de dicho stand de Cartier, justo entre FNB (la entidad bancaria patrocinador principal de la feria), y el de BMW, que presentaba su nuevo Serie 7 con colorido interior decorado por la artista ndebele Esther Mahlangu. Más allá, los stands institucionales del Ministerio de Pequeña Empresa (haciendo aún más patente si cabe la ya tradicional ausencia del Ministerio de Cultura), el Gobierno Provincial de Gauteng (con una muestra tan increíble como prohibitiva) o la Universidad de North-West en colaboración con uno de los principales operadores de móvil del continente africano. Sí, efectivamente, estamos de feria, y el tan reverenciado programa VIP – que ha acogido a comisarios y directores de Tate Modern, Bienal de Venecia, Centre Pompidou y CCA Lagos – y otros programas paralelos hay que financiarlos de algún modo.

Una año más, volví a casa con las manos y la cartera igual de vacías que cuando llegué, aunque este año me llevé en la memoria (y apuntado en la lista de deseos) las fotos de gran formato de Zanele Muholi, las ricas composiciones del zimbabuense Kudzanai Chiurai, o las imágenes surrealistas de las abuelas del keniano Osborne Macharia.

Ayanda Mabulu hace tambalear la FNB Joburg Art Fair

Hace poco más de un mes tuvo lugar la sexta edición del FNB Joburg Art Fair, una de las ferias de arte contemporáneo más importantes de la escena sudafricana en artes visuales. Unos 10.000 visitantes, 27 galerías de seis países y doce proyectos destacados formaron este punto de encuentro producido por Art Logic y esponsorizado principalmente por el First National Bank (FNB) que además da nombre  a la Feria. Los objetivos de la Feria son el de hacer crecer la audiencia de arte africano y, teniendo en cuenta la emergencia del arte contemporáneo africano en la escena artística mundial, dar visibilidad y un espacio también de cara a las galerías europeas para que acudan y participen en este encuentro. La feria, que tuvo lugar del 27 al 29 de septiembre en Johannesburgo, ha tenido como foco central la fotografía en cuyo ámbito se presentaron varios proyectos que destacamos.

BlackWhitePor una parte, el blanco y negro tomaron la Feria. Junto al fotógrafo Santu Mofokeng, se presentaron una serie de fotografías que datan de la época de 1890 a 1950 y que reflejan y cuentan la historia de familias  de clase media sudafricanas. Por otra parte, el fotógrafo de Die Antwoord, Roger Ballen presentó su reciente libro publicado “Roger Baller – Die Antwoord”. También se presentó Phantams at the Non-City, una selección de esta edición del Lagos Photo Festival de Nigeria celebrado hace unos días en Lagos.Este proyecto examina como el desarrollo de los centros urbanos en África y el avance técnico de la fotografía han transformado nuestro sentido del lugar en un mundo conectado y globalizado. Los artistas seleccionados fueron Cyrus Kabiru, Karl Ohiri, Uche Okpa-Iroha, Adeola Olagunju y Mouhamadou Sow.

Con motivo de este foco en la fotografía también se realizó una muestra comisariada por Michket Krifa y Laura Serani en la que se mostraba el trabajo de fotógrafos emergentes como Arturo Bibang (Guinea Ecuatorial), Zanele Muholi (Sudáfrica) y Uche Okpa-Iroha (Nigeria), entre otros muchos.

Artista Destacado 2013: David Goldblatt

Artista Destacado 2013: David Goldblatt

El artista destacado este año, fue el fotógrafo David Goldblatt que presentó su colección The Structure of Things Then – and After, que se centra en el “contexto estructural, la complejidad de la interacción cultural social, política y económica entre el realizador de la estructura y la estructura misma durante los años de aparthed. Las imágenes tratan de estructuras en Sudáfrica que son la confirmación física de algunas fuerzas que han formado Sudáfrica y su sociedad antes del final del apartheid”. 

Pero sin duda alguna el capetoniano Ayanda Mabulu ha sido uno de los protagonistas de esta edición. Antes de la inauguración de la Feria, los organizadores le comunicaron a la galería Commune1 que representa a Mabulu, que iban a retirar su obra Yakhal’inkomo (Hombre negro llorando). Esta impresionante obra rememora la matanza de Marikana justo un año después y en ella se puede ver a un minero con cuernos representando metafóricamente la muerte de un toro toreado por un matador blanco que utiliza la bandera de Sudáfrica como capote. Este minero a su vez está siendo atacado por un perro que representa a la policía y que es llevado por Zuma mientras pisa la cabeza de otro minero. La reina de Inglaterra y el Príncipe de Gales se ríen al ver la escena y otros políticos y empresarios aparecen en una escena que tiene el logo del ANC manchado de sangre como elemento central.

Ayanda Mabulu posa con su obra

Ayanda Mabulu posa con su obra

Para justificar esta decisión, Ross Douglas director de Art Logic (productora del evento) argumentó que no estaban recibiendo presiones por parte de FNB o del gobierno, pero que habían decidido retirar la obra motu proprio porque “podría comprometer su compromiso con la economía creativa”. Ante esta decisión, considerada de autocensura por el mundo del arte y la cultura, la Feria y sus organizadores recibieron un aluvión de críticas. Tanto sorprendió al público y al mundo del arte, que el artista destacado de esta edición, el fotógrafo David Goldblatt (representado por la galería Glodblatts), amenazó con retirar su obra si no se volvía a incluir la de Mabulu ya que, según el artista, ese tipo de decisiones desarrollan la cultura de la autocensura en Sudáfrica, un problema heredado del apartheid y contra el que aún no se ha podido acabar.

Finalmente los organizadores decidieron exponer de nuevo el trabajo de Mabulu de nuevo en la Feria, para evitar que el resultado de esta edición fuese un desastre (según la organización).

No es la primera vez que el trabajo de Mabulu ha creado controversias y se ha intentado censurar su trabajo. Hace un año, en el marco de la exposición Our Fathers, organizada por el AVA gallery de Cape Town, el artista expuso su obra Umshini Wam (Armas de Destrucción Masiva) que mostraba al Presidente Zuma con el traje tradicional zulú mostrando sus genitales. Esto fue condenado radicalmente por el gobierno del ANC, que lo vio como una falta de respeto hacia el Presidente e intentó que se retirase de la exposición.

La obra de este artista es una crítica feroz al gobierno y al poder a pesar de que él mismo afirma que no es una falta de respeto, sino un toque de atención a “una clase política que no escucha a la población más pobre”. Ello se puede ver también en la obra Ngcono ihlwempu kunesibhanxo sesityebi (Zulu: “Mejor ser pobre que una marioneta rica“) en la que además integra políticos del panorama internacional como Obama y a personajes importantes como Desmond Tutu Nelson Mandela, Robert Mugabe y el propio Zuma.

"The Spier" de Brett Murray

“The Spier” de Brett Murray

 

La inspiración de este artista, así como la preocupación del gobierno del ANC con la recurrente aparición de Zuma no bien parado en el mundo del arte, tiene su origen hace un año y medio (mayo de 2012) con la creación de la obra The Spier, del artista sudafricano Brett Murray (que también participó en la exposición de AVA Gallery). Esta obra, que representa a Zuma con la pose de Lenin mostrando los genitales, fue expuesta en la Galería Goodman de Johannesburgo y causó una gran controversia en el país por los constantes intentos por parte del gobierno de censurarla y calificarla como obra pornográfica. El dibujante de cómic sudafricano más destacado del país, Zapiro, también se ha hecho eco de esta obra de Brett Murray, añadiendo su propia crítica al Presidente del ANC.

 

 

 

 

 

 

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Estos hechos han activado un sentimiento de preocupación en torno a la censura y la autocensura en Sudáfrica en cuanto a las creaciones artísticas, ya que el pasado está aún muy presente en el mundo del arte y rememora las dificultades históricas para la difusión de las creaciones de artísticas críticas con el sistema, como el arte de resistencia.