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Otro enfoque para Mali

Existen otros disparos procedentes de Mali y su ángulo de visión abarca cinco décadas de prácticas culturales, políticas y sociales que han sido recogidas en un proyecto de conservación y acceso a la riqueza fotográfica de este país africano. Se trata del Archivo de Fotografía Maliense, un espacio ubicado en La Maison Africaine de la Photographie, en la Bibliothèque Nationale de Bamako, que además, ya está disponible también online.

Adama Kouyaté (Costa de Marfil, 1967) / vía Archive of Malian Photographie.-

La fotografía en Mali no es nada nuevo. Su introducción data de 1880, cuando los oficiales franceses introducen esta práctica que posteriormente continuarían administradores coloniales, misioneros y expatriados franceses hasta llegar a manos de los propios malienses, quienes tomarían el relevo para captar mediante imágenes la evolución de su territorio a partir de la década de 1940. Desde entonces, cuando aún era conocido como Sudán francés, este país se establece como un centro neurálgico de la fotografía en África. Una concepción que llega hasta nuestros días, en los que Mali constituye un nexo internacional de la fotografía a través de la Bienal africana de Fotografía Rencontres de Bamako, presente en la capital maliense desde 1994.

Y si bien el interés por conocer también estos disparos malienses se ha incrementado en las últimas décadas, el acceso a sus inicios fotográficos se ha caracterizado por ser mínimo, hasta el punto de que bien podía equipararse a un mapa del tesoro, con colecciones de fotógrafos desperdigadas en archivos privados que no permitían que vieran la luz y facilitan el estraperlo. Con este muro se encontró la profesora de Historia del arte africano y cultura visual de la Universidad de Michigan Candance Keller, cuando en el año 2002 comenzó su investigación sobre la práctica fotográfica de este país africano. Keller mantuvo encuentros con alrededor de 150 fotógrafos y sus familias. Todos tenían en común su preocupación por el deterioro de las imágenes y su inapropiada explotación.

Abdourahmane Sakali (Bamako, Mali. 1958) / Vía Archive or Malian Photographie.-

Así surge el Archivo de Fotografía Maliense, un proyecto para preservar y dar a conocer este patrimonio visual que lleva gestándose desde el año 2011. El primer paso fue comprobar qué archivos fotográficos eran aún susceptibles de recuperarse. Su almacenamiento en casas familiares en un clima tan duro como el de Mali los exponía al calor, el polvo y la humedad, lo que ha hecho que algunas colecciones no puedan ser recuperadas. De aquellas que sí podían salvarse, se optó por seleccionar las que reflejaran una visión histórica del país y la región a través de los cambios y continuidades de las prácticas culturales, la producción artística, las tendencias sociales y las realidades políticas de las ciudades de Bamako, Segu y Mopti, principalmente.

Mamadou Cissé (Kita, Mali. 1960) / vía Archive of Malian Photographie.-

De este modo, los objetivos de conservación y acceso han respondido a estos parámetros temáticos y al criterio de reconocimiento local e internacional de los trabajos fotográficos. Por ello, las imágenes iniciales del Archivo reflejan las miradas de Mali y de algunos países de la región a través de los ojos de Abdourahmane Sakaly (1926-1988), Mamadou Cissé (1930-2003), Tijani Sitou (1932-1999), Malick Sidibé (1936-2016) y Adama Kouyaté (1927). Sus hijos y los aprendices nombrados por sus familias han sido los encargados de las labores de limpieza y catalogación de los negativos para su posterior almacenamiento y digitalización.

Tijani Sitou (Mopti, Mali. 1978) / Vía Archive of Malian Photographie.-

Por el momento, se puede acceder vía online a alrededor de 28.000 fotos de estos

Malick Sidibé (Mali, 1985) / Vía Archive of Malian Photographie.-

autores, pero el objetivo del Archivo es alcanzar las 100.000 imágenes restauradas y escaneadas. Su directora, Candance Keller, y el gestor del proyecto en Bamako, Youssouf Sakaly (el hijo de Absourahmane Sakaly, nombrado anteriormente),  han declarado recientemente a Afrique in visu que ya están trabajando en una sexta colección, la del fotógrafo Félix Diallo, quien residió en el pequeño pueblo de Kita, al oeste del país, y se especializó sobre todo en retratos de personas que vivían en entornos rurales.

Con el apoyo del Programa de Archivos en Peligro de la Biblioteca Británica en una primera fase, y posteriormente de la Fundación Nacional para la Preservación, ahora el proyecto busca financiación para continuar su investigación fotográfica en otras zonas, como Tombuctú. Con su lanzamiento web, el Archivo de Fotografía Maliense difunde una imagen de Mali que no es mejor ni peor que la que suele mostrarse, simplemente contribuye a que no haya un solo enfoque, lo que permite que este país africano se contemple desde una visión más real.

Una intervención fotográfica para recuperar Mali

Si uno abre un periódico y casualmente encuentra información sobre lo que ocurre en Mali, el panorama que hallará será de lo más desolador. Muertes, secuestros, ataques o peligro; son algunas de las palabras que describen lo que allí acontece según la información que llega al lector. Ocurre lo mismo si Mali aparece en los informativos de la tele, en la radio o ante cualquier buscador de Internet. Como si Mali no tuviera escapatoria y su destino fuera prescindir de la -i de su nombre para acabar denominándose como un lugar llamado Mal. Es así de absurdo y no es de extrañar que lo sea, al fin y al cabo, ¿qué sentido tiene vivir en un estado de represión? Aboubacar Traoré (Kadiolo, Mali, 1982) lleva tiempo haciéndoles ésa pregunta a los jóvenes a quienes da clase en el Centro de Fotografía de Bamako  porque no quiere que se dejen llevar por los cantos de sirena del fanatismo religioso. “Muchos jóvenes, debido a la pobreza, se sienten atraídos por el radicalismo. No tienen nada que comer, y son influenciables. Cuando alguien viene y se hace cargo de ellos sucumben a la llamada”, explica.

Para evitar ese efecto llamada el fotógrafo maliense tuvo una idea. Ante lo absurdo de vivir en un clima regido por el miedo, Traoré quiso ir al quid de la cuestión y reflejar las fases de adoctramiento yihadista desde una visión externa a la de los jóvenes que ven en el extremismo un refugio. Lo hizo a través de una serie de fotografías que materializó durante el mes de agosto de 2015 y que llevan por título ‘Inch’Allah’, que se traduce del árabe como ‘si Dios quiere’.

En ellas se ilustran diferentes situaciones que muestran la evolución de unos individuos a través de las acciones que se plasman en un paraje desértico. Así vemos a una persona ataviada con una túnica blanca subida a una flamante moto; o a tres jóvenes sentados frente a un sujeto que de pie y en lo alto de una roca parece darles la bienvenida; también hay otra imagen en la que en la flamante moto ya no hay un sólo individuo sino tres más; u otra en la que el personaje de la túnica blanca va a golpear con una piedra a una persona agachada. Además, incluye un retrato de dos jóvenes sentados frente al ocaso con rosarios en las manos. El elemento en común de toda la composición es un enorme casco oscuro que portan todos los individuos que aparecen en las fotografías. Este casco no tiene visera, está completamente cerrado. Son calabazas huecas pintadas de negro con las que el fotógrafo quiere representar el lavado de cerebro que se practica en estos ejércitos del fundamentalismo religioso.

imagesCon estas imágenes, presentadas durante la última Bienal africana de fotografía Rencontres de Bamako, Traoré ha sido reconocido con el premio internacional de la Organización de la Francofonía (OIF). Se trata de una serie fotográfica que recoge en armonía el espíritu valiente y constructivo con el que resurge la Bienal, después de haber sido suspendida la edición de 2013 ante la violencia que azotaba a Mali desde que en el año 2012 la rebelión encabezada por el Movimiento de Liberación del Azawad (MNLA) en el norte del país fuera secuestrada por los grupos yihadistas Movimiento de Unidad para la Yihad en África Occidental (MUYAO), Ansar Dine y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). “¿Hasta cuándo debemos esperar que la vida continúe?”, se pregunta Bisi Silva, la directora artística de la Bienal de Bamako, en una entrevista publicada por el diario Le Monde. Una cuestión que ella misma responde al afirmar que “la bienal mostrará que la vida sigue, que los esfuerzos para el desarrollo de la sociedad continúan. En Malí realmente consideramos la cultura como herramienta de desarrollo”. En ello están Silva, Traoré, todos los que componen iniciativas culturales como la Bienal de Bamako y los malienses que continúan heroicamente con sus vidas para reconstruir contra el absurdo para que Mali siga siendo Mali, inch’allah.

Inch'Allah5

Nobukho Nqaba: migraciones de plástico en el LagosPhoto Festival

Las fotografías que nos llegan desde África a menudo plasman un escenario bipolar: el horror humano y la belleza natural. Pero lo cierto es que la fotografía es una manera de mirar y cada vez son más quienes observan que en medio del blanco o negro, al que se ha relegado tradicionalmente al continente, existe una extensa escala de grises. Entre aquellos que apuestan por esta visión está la Fundación de Artistas Africanos (AAF, por sus siglas en inglés), una organización que desde 2010 muestra en Nigeria proyectos fotográficos que plasman esas ‘otras Áfricas’ a través del LagosPhoto Festival. Un evento que hasta el próximo 27 de noviembre celebra su VI edición, en esta ocasión bajo el título Designing futures. Una temática que se sirve del diseño para promover el fin del destierro hacia lo negativo al que se ha enviado la imagen de África. Ejemplo de ello es el trabajo de la sudafricana Nobukho Nqaba, quien hace de una bolsa de plástico un símbolo de la migración.

Autorretrato perteneciente a la serie 'Unomgcana', de N.Nqaba / Between 10 and 5.-

Autorretrato perteneciente a la serie ‘Unomgcana’, de N.Nqaba / Between 10 and 5.-

Cuando Nobukho Nqaba (Sudáfrica, 1992) era una niña vivía en Butterworth, en la provincia sudafricana de Cabo del Este. Su madre trabajaba al otro extremo del país, en Grabouw, ciudad del Cabo Occidental. Un verano se desplazó hasta allí para pasar las vacaciones y su padre le metió sus cosas en una unomgcana, también llamada umaskhenthe, una bolsa de plástico muy grande que en el idioma xhosa significa respectivamente ‘que tiene líneas’ o ‘viajero’. Un significado acorde a su descripción y a su uso, ya que estas bolsas de líneas que forman cuadros son las más usadas en Sudáfrica para desplazarse de un punto a otro del extenso país. Son baratas, son enormes y son resistentes, por lo que se puede llevar muchos objetos en ellas sin temor a que se desgarren. Nobukho las usó tantas veces como ocasiones tuvo de mudarse de un punto a otro de Sudáfrica. Una experiencia que le supuso relacionar la migración con la supervivencia, el reto de adaptarse a un lugar distinto y hacerlo de nuevo suyo a través de los objetos que portaba en su unomgcana. De ahí que para ella, esta bolsa signifique hogar y lucha. Un concepto que ha querido desarrollar a través de una serie de fotografías que lleva precisamente el título de ‘Unomgcana’ y que forman parte del LagosPhoto Festival de este año.

La joven fotógrafa explica para la revista Ours: “Crecí rodeada de unomgcana”. Y parece que éste es el sentido que busca en sus composiciones, en las que todo lo que la envuelve a ella está envuelto a su vez del plástico a cuadros que caracteriza a estas bolsas. Como si quisiera traspasar el significado de hogar que le da a la unomgcana a partir de los objetos personales que contiene, para hacer directamente de la instalación algo personal, forrándolo de su estampado. De este modo, la serie de fotografías están compuestas de autorretratos que plasman escenas de la vida cotidiana en las que la auténtica protagonista es la unomgcana. Ella lo invade todo, haciendo de estancias distintas lugares familiares que impregnados de esta bolsa eliminan las diferencias de los espacios realzando el elemento común, identificable, de la unomgcana. Y así es como Nobukho Nqaba relaciona los significados de hogar y supervivencia a través de una bolsa.

N. Nqaba mirándose al espejo de su instalación 'Unomgcana' / The Tierney Fellowship.-

N. Nqaba mirándose al espejo de su instalación ‘Unomgcana’ / The Tierney Fellowship.-

“Estoy interesada en los objetos y en las cosas que me pesan en la memoria y  siempre estoy queriendo encontrarles los significantes y los significados a las cosas que son familiares para mí y también a las que no me son familiares. Cuando estoy haciendo un proyecto siempre me miro a mí misma primero y a cómo me identifico con los objetos que quiero explorar. Después miro hacia un ángulo más amplio y desgrano cómo las cosas que me interesan afectan a otras personas”, explica la artista al blog de fotografía Orms. Es entonces, a partir de esta amplitud de miras, que su concepto de unomgcana trasciende su propia experiencia para llegar a observar las mismas bolsas sujetas por otras personas que se dirigen a otros destinos, lo que le lleva a plantear este objeto como símbolo de la migración. Al fin y al cabo, si bien es cierto que en xhosa se llaman unomgcana o umaskhenthe, en realidad lo más común en Sudáfrica es llamarlas ‘bolsas chinas’ de donde es su procedencia; o ‘bolsas de Zimbabwe, país vecino de donde llegan muchos de los portadores de esta clase de equipaje.

Y más allá de las fronteras sudafricanas, en otros puntos del continente reciben apelativos distintos. Como en los países de África Occidental donde se denominan ‘Ghana must go bags’, en referencia a la expulsión de miles de ghaneses de Nigeria a principios de los ochenta. Incluso más allá de las fronteras del continente cada vez es más visible que entre los bultos del equipaje estén estas enormes bolsas de plástico con cuadros estampados. En Reino Unido responden al término ‘bolsas de Bangladesh’; en Alemania son conocidas como ‘bolsas turcas’; y en Estados Unidos se las reconoce como ‘bolsas mexicanas’. Así, tal y como señala la joven fotógrafa Nobukho Nqaba cuando relaciona este objeto de plástico con la migración, si siguiéramos la pista de este tipo de equipaje bien podría trazarse un mapa mundial de los desplazamientos a través del calificativo que reciben estas bolsas en el lugar a donde llegan y en función de los rostros que las portan.

Fotografía perteneciente a la serie 'Unomgcana', de N.Nqaba / LagosPhoto Festival 2015.-

Fotografía perteneciente a la serie ‘Unomgcana’, de N.Nqaba / LagosPhoto Festival 2015.-

‘LagosPhoto Festival 2014’, nuestra selección

logo-invertNos encontramos ya en el ecuador del que es ya uno de los festivales de fotografía más importantes del continente, el LagosPhoto Festival celebrado en Lagos (Nigeria) del 25 de octubre al 26 de noviembre. Por quinto año consecutivo una amplia selección de fotógrafos, tanto africanos como de otros continentes, llenan de historias este encuentro a través de sus obras. Nombres como Ade Adeloka, Kudzanai Chiurai, Cristina de Middle, Hassan Hajjaj, Namsa Leuba o Edson Chagas, suenan en el Festival, abierta a todo el mundo y con muchas actividades dentro de su programación como charlas, talleres, pases de documental, etc.

Antes de hacer un repaso por nuestra pequeña selección de artistas, mencionamos algunas iniciativas que nos parecen interesantes en el marco del Festival. La primera es el LagosPhoto Summer School, una escuela de fotografía donde jóvenes aficionados e interesados se pueden formar y profesionalizar en el ámbito de la fotografía. En segundo lugar, el Capacity Development Integration (CDI) que, ante la falta de oportunidades profesionales para los jóvenes, pone en marcha un proyecto que une cultura y educación. En este programa en el que creativos y estudiantes han partido del slogan “Arte reclamando el espacio público” , los alumnos han podido diseñar los espacios interiores y exteriores para esta edición del Festival.

¿Qué destacamos de esta edición? A continuación mencionamos algunas exposiciones y artistas interesantes:

Archive of Modern Conflict (Project)

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Esta editorial independiente de Reino Unido, presenta en colaboración con LagosPhoto Festival una parte de la historia de la fotografía de Camerún en los años setenta y ochenta, centrándose en el Éstudio Jeunesse de Camerún a través de una instalación y del pase del documental sobre el estudio.

I am Walé Respect Me, 2013 de Patrick Willocq

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Es esta serie el fotógrafo refleja la historia de iniciación de los pigmeos Ekonda en RDC. Para los Ekondas el momento más importante en la vida de una mujer, es el nacimiento de su primer hijo. Esta serie es pues un reflejo de las mujeres en general y de los Walé en particular.

Turn it up! De Jide Odukoya

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Este artista pretende mover el foco de pobreza que reflejan los medios sobre África hacia las escenas más lujosas que se dan en diversos contextos. Así, consigue entrar en los eventos de las élites de Nigeria, como bodas, cumpleaños, celebraciones, etc. mostrando otra África diferentes a la que estamos acostumbrados. ¿Es un reflejo más positivo de las sociedades africanas? No nos lo parece, aunque sí la intención del fotógrafo de romper los esquemas de Occidente.

The Masked Woman, de Jenevieve Aken

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Esta serie de auto-retratos explora la representación del género en la sociedad nigeriana. Las imágenes reflejan la vida solitaria de la “súper mujer fatal” que elige conseguir el placer y la alegría fuera de su rol como ama de casa o dependiente del afecto masculino. Pero la máscara a la vez habla del aislamiento de una mujer que no responde al rol socialmente aceptado para ella y el resto de las mujeres, representando la realidad de un cada vez mayor número de mujeres nigerianas.

 

Cocktail, de Namsa Leuba

 

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La fotógrafa utiliza la moda para reflejar la representación del cuerpo de la mujer en África hoy en día. Con colores electrizantes y leopardos de porcelana, las fotografías también cuestionan el imaginario cultural de África.

Por último os recomendamos uno de los pases de documental y exposición del Festival. En “I am 14” la artista parisina Bénédicte Vanderreydt refleja la vida de tres adolescentes: Valentina que vive en Bruselas, Ru’a que vive en el campo de refugiados palestinos Dheisheh y Loraine que vive en Lubumbashi, Katanga (RDC). A la artista le llamó la atención el aumento de exposición pública de los adolescentes en general en Facebook y en concreto de adolescentes que se toman fotos de ellas mismas mostrando sus esperanzas e inquietudes en la red. Es interesante observar la vida de las tres en contextos tan diferentes. Os dejamos el vídeo:

Nos os perdáis nuestro Pinterest del Lagosphoto Festival:
Sigue el tablero LAGOSPHOTO FESTIVAL 2014 de Wiriko en Pinterest.