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“El culo del sistema es demasiado grande o el pene de la revolución demasiado pequeño”

“A un músico le sería muy fácil ser un político relevante. Salimos en la TV, en la radio, nuestras caras son conocidas y el contacto con el público más directo. Youssou N´Dour es un buen ejemplo, aunque no haya sido un buen político. Otro ejemplo es Coluche en Francia. Incluso el propio Sankara era músico…”, confiesa Smockey, rapero, activista y fundador de le Balai Citoyen, a Wiriko durante su visita a Madrid, el pasado mes de diciembre.

Smockey. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera/Wiriko.

Serge Bambara, el hombre que se esconde detrás de Smockey, se define a si mismo como ciudadano antes que músico y explica su sentido de la responsabilidad ciudadana con el ceño fruncido y citando a uno de sus personajes de referencia, el periodista de investigación Norbert Zongo, asesinado en 1998 durante el gobierno de Campaoré, que decía: “No hay futuro para nadie, en un país sin futuro”. Parece lógico, pero….“Burkina es un gran país, pero no es lógico. Todo se ve. La miseria es visible, la corrupción es visible… Nadie se esconde. La impunidad es visible, la opresión es visible. Puedes cerrar los ojos y no ver nada. O lo dices. Nosotros decimos lo que vemos. En Europa tratan de acallar a la ciudadanía compartimentándola y dándoles un mínimo de confort. Esta segmentación se ve en la misma arquitectura, en la estructura de las ciudades europeas. Aunque no es el mismo nivel de pobreza que en África, el sufrimiento de los pueblos europeos es equivalente al sufrimiento de los africanos. Pero tienden a callarse porque no están acostumbrados a decirlo, a revolverse”.

¿POR QUÉ HA SIDO POSIBLE UNA REVOLUCIÓN EN BURKINA?

Aunque su mirada demuestra que lo tiene clarísimo, comienza con un quizás. “Podría  ser porque el pueblo burkinabés ha sido tradicionalmente un pueblo muy politizado a nivel de conciencia, en continuo debate político. Nuestra historia es rica en levantamientos populares. No es nada nuevo. Somos conscientes de que el problema es político y por tanto la solución debe ser política. Con las personas adecuadas en los lugares adecuados. Hay otros países como Congo, que son muy ricos, donde la solución puede no ser obligatoriamente política, puede ser económica. Si la cosa va mal pueden ir al bosque y servirse directamente. Pero nosotros vivimos en la sabana, no hay bosques para refugiarnos si la cosa va mal…”, dice riendo mientras se encoge de hombros.

Y de forma tan rápida como natural se colma de solemnidad para volver a nombrar a sus personajes modelo: “Tenemos buenas referencias como Thomas Sankara que dejó escritos, discursos, actos heroicos, que dió la vida por su país. Como Norbert Zongo. Él decía que hay dos tipos de hombres: Los hombres “en femenino” cuya masculinidad sólo se revela cuando están cerca del calor de una mujer, que no tienen cojones. Nosotros no somos cobardes, somos hombres “en masculino”.  Hay que entenderlo bien…esto es aplicable también a los ovarios”.

¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES REVOLUCIONARIAS?

Es un hecho que en Burkina Faso hay pocas mujeres políticamente comprometidas. Todas las dinámicas que se pusieron en marcha por la emancipación femenina durante el gobierno de Sankara quedaron reducidas a cero durante los 27 años de dictadura posteriores, quebrando el movimiento de resistencia y la unión de las mujeres de Burkina. Serge lo explica con un mueca triste:

“De un poder revolucionario se pasó a un poder capitalista liberal, al clientelismo político. Todo el mundo comprendía, no sólo las mujeres, que se hacía política por dinero forzosamente al lado del sistema y del poder. Las pocas mujeres que entraron en política fue dentro del partido mayoritario. El único puesto durante el gobierno de BC ocupado por una mujer fue en el Ministerio de la acción social y femenina, de la promoción de la mujer. Y eso es todo. Campaoré capacitó a las mujeres en política como simples servidoras del sistema y recompensó a las más avariciosas. Así que las mujeres en general se concentraron en proyectos de comercio, micro-proyectos para desarrollar sus pueblos, pequeñas industrias”.

La estructura base de La Balai Citoyen es el Club Cibal (Contracción de Citoyen- Balai) donde se llama a los hombres cibal y a las mujeres cibelle (juego de palabras en francés “tan bonita”). “Quisimos respetar cuotas del 50% dentro del Club Cibal, pero no llegamos, no hay tantas mujeres, aunque el porcentaje empieza a crecer. La paridad llegará a través del ejemplo y de momento faltan los ejemplos…”.

Smockey. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera/Wiriko.

CAMBIAR NO ES FÁCIL

Tras la insurrección popular de 2014, un año de gobierno de transición y un intento de golpe de Estado, en las elecciones presidenciales resultó elegido Roch Marc Christian Kaboré, ministro y asesor del anterior dictador. A Smockey le parece evidente que no es fácil cambiar, pero… “o elegíamos hacer una revolución violenta, armada ¡Bum! y conseguir lo que queremos, o elegíamos hacer una revolución pacífica. El proceso es mucho más largo, pero mucho más jugoso, es como los preliminares…”, y ríe con picardía.

“Hay que decir que es el pueblo burkinabés el que ha elegido este gobierno. Desgraciadamente. Pero hemos jugado las cartas de la democracia. Hemos participado en las elecciones y estamos seguros de que han sido transparentes. Y ahora todo el mundo se queja, pero algo fundamental ha cambiado para el pueblo burkinabés: sabe que posee la rabia y la fuerza para cambiar las cosas. Y hoy sería imposible para un político hacer lo mismo que hizo Campaoré porque como decimos en mooré: “Los ojos están abiertos”.

Sin dar puntada sin hilo, para titular su último álbum ha concentrado en una sola palabra, PREVOLUTION, las tres etapas que toda revolución debería tener. “Premonición: color amarillo, se trata de imaginar el futuro, de ver los problemas antes de que lleguen para poder resolverlos. Es la organización. Revolución: color rojo, es la acción. Y la evolución, que es el color verde, es lo que permite el verdadero cambio”.

“Siempre hubo revoluciones pero al final las mismas causas producen los mismos efectos y se corre el riesgo de acabar como Sísifo. La cuestión es salir de ese círculo vicioso, el problema es que… O el culo del sistema es demasiado grande o el pene de la revolución es demasiado pequeño. Y así no se puede joder el sistema.”

Pocos conocen la faceta musical del revolucionario burkinabés Thomas Sankara.

Sin embargo durante un año de gobierno de transición en Burkina muchas cosas han cambiado. El gobierno es enteramente civil y no puede presentarse durante más de dos mandatos, se ha disuelto la RSP (guardia presidencial) que aterrorizaba al país, la reforma del código minero, la prohibición de regalos durante las campañas electorales, un militar no podrá presentarse a las elecciones presidenciales y se han reabierto los casos Zongo y Sankara.

¿POR QUÉ NO ENTRAN EN POLÍTICA LOS REVOLUCIONARIOS BURKINESES?

Los estatutos de La Balai Citoyen prohíben expresamente la actividad política como partido o dentro de las instituciones para evitar la corrupción del movimiento. Smockey lo tiene clarísimo: “Nosotros ahora estamos en el estado de Evolución. Somos conscientes de que no podemos ser simples centinelas y esperar que las cosas cambien. Tenemos que encontrar soluciones para orientar a los políticos. Pero no podemos hacer lo mismo que PODEMOS, entrar en política. No es posible vigilar una casa y a la vez disfrutar de la calefacción”.

La Balai es un movimiento joven: “No queremos trabajar con la vieja guardia de la política, así que hemos empezado a ir a los institutos porque dentro de 4 años estos alumnos serán mayores de edad y podrán votar si son conscientes políticamente y representar una fuerza real. Ese es nuestro objetivo”.

Pero atacar al stablishment tiene un precio. Smockey ha sufrido ataques directos, como el incendio provocado de sus estudios “Abazon” y contínuas campañas de descrédito: “Incluso pagan a personas para publicar mentiras y  lo peor es que funciona. Dicen de nosotros que estamos en la música comprometida para ganar dinero. Y es verdad, se gana dinero. Nunca quise dar la imagen de militante miserable con una camiseta rota. Porque soy consciente de que es lo único que se puede hacer en África para que la gente quiera parecerse a ti”. Y bromea: “El capitalismo triunfó porque llevaban esas corbatas tan bonitas”.

HAY QUE CONSUMIR LOCAL

Smockey con el atuendo de la tela llamada “Ya llega Sankara”. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera/Wiriko.

En casi todas sus canciones Smockey introduce cantos e instrumentos tradicionales, como el Balafón, Kora, Tama. Y sobre el escenario visten Faso Danfani, el tejido de algodón tradicional de Burkina Faso. Conscientes de que sus jóvenes fans les imitan, hacen una apuesta por lo local dando  ejemplo. Como ya hizo Sankara que obligaba a diplomáticos y funcionarios a vestir Faso Danfani. El tejido acabó conociéndose como “Ya llega Sankara” porque todos se cambiaban cuando estaba a punto de llegar el presidente.

“Un país no puede desarrollarse si no consume lo que produce. Hay que consumir local, no solo por patriotismo, sino porque los productos son buenos. Hay que invertir en eso”.

REVOLUCIÓN CUBANA, UN MAL EJEMPLO PARA SMOCKEY

Reconociendo que muchos de sus camaradas no están de acuerdo con su opinión crítica dice: “Bueno, fue un símbolo de la resistencia contra el imperialismo y todos los que hemos luchado sentimos un pinchazo en el corazón. Pero el tema de la jubilación anticipada en política…  (ríe con desencanto y menea la cabeza). Creo que supo llegar y que no supo irse. El pueblo cubano ha realizado un gran sacrificio y yo no estoy dispuesto a todos los sacrificios, sobre todo si son colectivos. Una persona se puede sacrificar, pero  no se puede obligar a un pueblo a sacrificarse durante décadas. Los buenos políticos establece instituciones que siguen funcionando incluso cuando la persona ya no está. Pero deben saber  irse, deben poder irse. Como Kagame en Ruanda, que ha resistido fuertemente el imperialismo y ha acabado convirtiéndose casi en un dictador, aunque digan que es el país más desarrollado de África, ¿compensa?”.

LAS “OTRAS” OLAS REVOLUCIONARIAS EN ÁFRICA

Numerosos movimientos ciudadanos de resistencia surgen y crecen a lo largo del continente africano: Y´en a Marré en Senegal, LUCHA en Congo, Pawa254 en Kenya, etc. La mirada de Smockey brilla cuando habla de ello: “En Congo LUCHA funciona muy bien. Y en Chad están pasando cosas también. En Togo comienzan a moverse, bueno, siempre se han movido, y eso que allí tienen un gobierno muy represivo. Estamos organizando una reunión en Dakar con otros movimientos activistas, a ver cómo podemos elaborar una estrategia. Nosotros podemos hablar, llevar nuestro testimonio, hablar de nuestra experiencia, pero no podemos intervenir  directamente. Muchas veces ni nos dan el visado, así que es complicado”.

Así es Smockey, el artista que ha usado el arma que mejor conoce, la música, como estímulo subversivo, para tocar almas y levantar conciencias, para dar voz a un pueblo que se ha convertido (otra vez) en un referente para el resto de África.

Así es Serge Bambara, el hombre íntegro que recogió el testigo enterrado de la revolución y lo convirtió en escoba. Un soñador con lo ojos abiertos y los pies firmes sobre la tierra roja de Burkina Faso.
En fin, un chute de viagra para las nuevas revoluciones africanas. Que se prepare el sistema…

Irène Tassembédo: “¡es la pasión lo que nos mantiene!”

Burkina Faso se despierta de un largo letargo político. Ha vivido en los últimos tiempos una transformación profunda resultado de los movimientos ciudadanos y el sentir social de este “país de los hombres íntegros”.

Pero no es fácil, ni gratis. Tras las protestas sangrientamente represaliadas y un golpe de estado militar antes de las elecciones generales, un atentado yihadista se cobró 26 víctimas en un hotel de Uagadugú el 15 de Enero de 2016.

Sin embargo esta atmósfera brutal no ha conseguido que el arte más natural, el más enraizado, ese lenguaje secreto del alma que decía Martha Graham se quede atemorizado en casa.

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Del 30 de Enero al 6 de Febrero de 2016 se celebró en Uagadugú el FIDO: Festival International de Danse de Ouagadougou. En esta ciudad, con un movimiento cultural más que interesante, se han reunido 25 compañías de danza de África, América y Europa. Bailarines y coreógrafos de todo el mundo reunidos en una semana llena de intercambios, masterclasses y espectáculo a raudales.

Irene Tassembedo (sin autor)

Irène Tassembédo.

En el año 2013 la coreógrafa y actriz, Irène Tassembédo creó este festival pensado como un espacio de encuentro, creación, transmisión, intercambio y mezcla de culturas, formas y técnicas en el campo de la danza. Pero nos lo cuenta con más detalles la propia Irène en una entrevista en exclusiva para Wiriko.

W: En el FIDO se encuentran las danzas tradicionales, contemporáneas y urbanas de África. ¿Qué tal conviven? ¿Impera la evolución o la ruptura?

IT: He creado el FIDO para desarrollar un intercambio cultural dinámico y real entre los diferentes países, estilos y técnicas dentro de la danza. Se invita a las compañías a permanecer aquí durante toda la duración del festival, para que surjan y se establezcan relaciones entre bailarines y coreógrafos. Los principios del festival son la mezcla y la apertura, por eso es tan importante para mí que todas las formas de danza estén representadas. El programa de este año ha sido muy variado, con diferentes estilos y países que se han dado cita cada noche en el escenario ante un público amplio y diverso. También queremos mostrar a los participantes internacionales la riqueza de Burkina en repertorios y formas de danza. La emulsión creativa de Uagadugú es la que aporta riqueza al FIDO, que es a su vez un componente esencial de esta riqueza. Dentro de esta diversidad, no prevalece la ruptura, al contrario, queremos demostrar que existen puentes entre las diferentes formas y estilos dentro de la danza.


W: En el Festival participan también compañías de Europa y EEUU ¿Cuál es su aportación?

IT: En esta dinámica de diversidad, las danzas europeas y americanas están invitadas, por supuesto. Porque en cada país hay mil maneras de entender la danza. Por ejemplo, dentro de la danza contemporánea, en función de si estamos en Europa, América o África, las inspiraciones y los estilos se expresan de formas muy diferentes. Pero cada una a su manera hablan del cuerpo, de trabajar, de imaginar…

Organizamos masterclasses como parte del festival, donde los bailarines y coreógrafos invitados al FIDO muestran y enseñan sus técnicas a otros profesionales. Estas clases nos permiten ver realmente hasta qué punto la diversidad es una contribución esencial para la danza.

W: El festival cuenta con el patrocinio de entidades privadas y públicas ¿Siente que la política cultural en Burkina Faso apoya las artes escénicas?

IT: Burkina Faso empieza a despertar, pero es duro. Hasta ahora, las cosas han sido muy difíciles para nosotros y nunca hemos tenido el apoyo suficiente. Espero que, con el reciente cambio de gobierno en Burkina Faso, las cosas vayan poniéndose en su lugar y que la cultura se apoye y se desarrolle como un sector de la economía vital y productivo. Y abandonar definitivamente esta visión pesimista que mantiene a los artistas en una situación de mendicidad.

Hay que luchar para hacer entender esto a las autoridades y también con las empresas privadas, para crear alianzas que formen infraestructuras. Hoy en día los patrocinadores aportan solo el 5% de nuestros presupuestos. Pero aún así, queremos que todos nuestros espectáculos y eventos sean populares y accesibles para todos.

Compagnie Sowilo. Foto de Gery Barbot.

Compagnie Sowilo, de Turín. Foto de Gery Barbot.

Mi último espectáculo, “Kombibissé”, es un musical sobre la juventud. Se realizó en la Casa del Pueblo (2000 plazas) con la entrada a 500 francos CFA (80 céntimos de euro). La entrada al FIDO son 2.000 CFA (3 euros). Pagar a 42 artistas en escena y los equipos técnicos de “Kombibissé” o los cachés de 25 compañías en el FIDO ¡De verdad, no ha sido fácil!

Nos falta el apoyo del Estado, pero también una estructura asociativa fuerte y duradera con el sector privado para mantener y desarrollar la cultura en este país y promover su proyección internacional. Pero de momento ¡es la pasión lo que nos mantiene!

W: Esta cuarta edición se ha organizado en colaboración de dos figuras de la danza contemporánea en Burkina Faso reconocidas internacionalmente: Salia Sanou y Seydou Boro. ¿Vive hoy la danza de Burkina Faso un papel protagonista?

IT: Salia Sanou y Seydou Boro son socios del FIDO y directores del Centro de Desarrollo Coreográfico CDC-La Termitière, y nos han apoyado este año cediéndonos su sala y su equipo. También colaboramos estrechamente en otros proyectos, como la Trienal Danse l’Afrique Danse, cuya 10ª edición tendrá lugar en Uagadugú del 26 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2016 bajo la triple dirección artística de Salia, Seydou y yo misma.

Si Uagadugú se ha convertido realmente en el epicentro de la danza en África, es gracias al CDC que permite a muchos bailarines y coreógrafos llevar a cabo residencias y desarrollar su trabajo. El otro eje es l´EDIT (Escuela Internacional de Danza Irène Tassembédo), que es la única escuela de danza profesional en el África subsahariana cuyo diploma y calidad educativa están reconocidos internacionalmente.

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W: África es el continente del futuro ¿Es también el futuro de la danza?

IT: Como he mencionado anteriormente, el título de mi último espectáculo es “Kombibissé”, que significa “Juventud” en Moré. Y observo a esta juventud en todas sus facetas. La creación de este espectáculo me ha permitido trabajar con bailarines jóvenes que he seleccionado por su increíble talento y su estilo personal. Deben seguir trabajando, pero estoy convencida de que son el futuro de la danza. La gran riqueza de la danza africana es un legado que permanece vivo hoy en día. Es un terreno que actúa como un trampolín.

Ahora, también tengo miedo por el futuro de la danza africana: hay demasiados talentos que se desperdician porque no tienen los medios para acceder a una formación completa como la que ofrecemos en l´EDIT. Porque incluso con un talento formidable, sin formación no se puede alcanzar el más alto nivel.

W: En 2009 creó la escuela de danza EDIT en Ouagadougou ¿Cuáles son sus objetivos?

IT: El entusiasmo por las danzas de nuestro continente despierta verdaderas vocaciones entre los jóvenes africanos que descubren la posibilidad de desarrollar una carrera profesional dentro de esta rama artística. Sin embargo, la oferta de formación a las que pueden acceder hoy en día se reduce a muy pocos cursos o clases magistrales con coreógrafos (en su mayoría extranjeros) que pasan por sus respectivos países. Esto no les permite aprender realmente una profesión e incluso provoca efectos perversos porque lo fácil para los bailarines noveles es reproducir inspiraciones contemporáneas “europeas” de la danza, mal “digeridas”. Se trata de formateo más que de formación…

La primera misión de l´EDIT es por tanto la formación profesional artística en danza. L´EDIT es un lugar para la adquisición de competencias y la investigación coreográfica, dirigido por profesores con experiencia de nivel internacional, en beneficio de una juventud africana para los que la danza no sea sólo una pasión, sino también una carrera profesional por construir.

L´EDIT contribuye al desarrollo de una comunidad artística comprometida con la diversidad cultural, facilita el diálogo intercultural entre los artistas africanos y sus homólogos en el resto del mundo (Europa, Asia, América) y contribuye al desarrollo sostenible del sector cultural mediante el fortalecimiento de las competencias de los artistas, llamados a convertirse en verdaderos profesionales.

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Hip Hop & Reggae unidos por la revolución: LE BALAI CITOYEN

Aula Wiriko

El poder para el Pueblo. Imagen de Raquel Okakene.

El poder para el Pueblo. Imagen de Raquel Okakene.

2ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Raquel Okakene: 

En una mano un micro y en la otra una escoba. Son músicos. Uno hace Hip-hop y el otro Reggae. En Julio de 2013 Smockey y Sams´K Le Jah le dan el nombre de Le Balai Citoyen (La escoba ciudadana) a un movimiento popular que, siguiendo los pasos de Y´en a Marre en Senegal, ha hecho limpieza en las instituciones de Burkina Faso.

Smockey declaraba en 2013 “Estamos formalmente en contra de la modificación del Art. 37 y en contra de la creación del Senado” y Sams´K le Jah puntualizaba “Se trata de invitar a cada ciudadano burkinabés a reconsiderar su rol dentro de la sociedad […] porque tenemos la profunda convicción de que otra Burkina es posible”.

Estas medidas a las que se refieren pretendían modificar la ley para perpetuar a Blaise Campaoré en la presidencia de Burkina Faso después de 27 años en el poder. El día que debían aprobarse en Octubre de 2014 más de un millón de personas se unieron a Le Balai Citoyen y salieron a la calle para acabar expulsando al presidente corrupto del país, que dimitió y huyó.

Smockey y Smas´K le Jah nacieron en 1971 y vivieron en su adolescencia los cuatro años como presidente del panafricanista Thomas Sankara que llevó a cabo profundas reformas, políticas, económicas y sociales además de proponer el impago de la deuda externa. El Sankarismo se convirtió en el máximo referente político del continente africano. Pero fue demasiado para Francia que no podía consentir esta actitud en su antigua colonia y urdió la trama que acabó con la vida de Sankara, aupando manteniendo a Campaoré en el poder.

Este asesinato y la sangrienta represión posterior marcó a toda una generación que durante tres décadas no ha dejado de estampar la imagen del “Che africano” en camisetas y pegatinas. Su espíritu ha inspirado a artistas y activistas y es sin duda el motor de este movimiento popular.

Le Balai Citoyen, con sus escobas, manifestándose de forma simbólica en medio de la calle, durante las protestas de 2014.

Le Balai Citoyen, con sus escobas, manifestándose de forma simbólica en medio de la calle, durante las protestas de 2014. Imagen del periódico Burkina24h.

Serge Bambara (aka Smockey), nació en Ouagadougou de padre burkinabés y madre francesa. Realizó en Francia sus estudios y allí firmó su primer contrato con EMI. En 2001 regresó a Burkina donde puso en marcha los estudios Abazon, considerados la capilla del hip-hop nacional. Con cuatro albumes en el mercado (Epitaphe, Zamana, Code noir y Cravate Costards et Pourriture) acaba de presentar el quinto, Pre-volution, en un acto reivindicativo sobre las ruinas quemadas del antiguo parlamento burkinabés – que se ha convertido en un símbolo de la insurrección popular-. Ha sido galardonado como artista del año en los “Premios Kunde” y como Mejor artista de Hip-Hop en los “Premios Kora”, participando también en varios largometrajes.

Karim Sama (aka Sams´K Le Jah) nació en Costa de Marfil y emigró a Burkina en 1985. En su juventud fue miembro de Pioneros de la Revolución, movimiento juvenil creado por Thomas Sankara, y del movimiento Rastafari. Presentador del programa de radio Radio Ouaga FM, es un firme defensor de la libertad de prensa. Su activismo político no le ha salido gratis. En 2007, después de un concierto en memoria del periodista asesinado Normert Zongo, encontró su coche incendiado y recibió numerosas amenazas de muerte.

Después del levantamiento de 2014 todo África volvió a mirar con admiración al valeroso pueblo de Burkina Faso que consiguió recuperar la dignidad perdida y el control sobre su futuro. Este espíritu de lucha en contra del imperialismo y el neo-colonialismo se extiende por el continente. Varios miembros de Le Balai Citoyen y Y´en a Marré fueron detenidos a principios del 2015 en Kinsasha cuando impartían un taller de participación ciudadana. También, con manifestaciones y actos públicos, han demostrado su apoyo al pueblo de Burundi que vive ahora un proceso político parecido.

El futuro siempre es incierto y varias sombras poderosas planean sobre el pueblo de Burkina Faso pero de momento la música y el activismo se han unido para triunfar.