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“Fashion Cities Africa”: cuatro ciudades africanas a la última

La mayoría de mi ropa está hecha en África Occidental. Desde hace 21 años he tenido ropa de Abidjan, N’djamena, Dakar y Accra. Ya tengo una rutina. Si estoy en esos países tres o más días por trabajo, me guardo la primera mañana, ignorando jetlags y resacas, y me voy a los mercados para comprar tanta tela como me permita mi per diem. Por 200 dólares, puedes llenar una maleta de ropa. (…) He tenido una fantasía concreta durante años. Que Accra, Lagos, Dakar y Abidjan construía unos talleres gigantes cerca de sus aeropuertos, donde cientos de sastres increíblemente bien entrenados trabajan, y puedes llegar, comprar tela y encargar ropa (…). Fashion Cities Africa.

Biyavanga Wainaina, abre así el libro “Fashion Cities Africa”, editado por Hannah Azieb Pool y que recorre cuatro ciudades del continente para explicar la escena de la moda en cada una de ellas: Nairobi, Casablanca, Lagos y Johannesburgo. Una celebración que destaca el trabajo de diseñadores de moda, de joyas, blogguers y estilistas. El libro está inspirado y apoyado en la recién clausurada exposición “Fashion Cities Africa”, del Brighton Museum.

Los criterios para seleccionar estas ciudades, por la falta de espacio para mostrar todas las propuestas de un continente inagotable, fueron una cuestión de diversidad (regional, geográfica y económica) y por sus grandes credenciales en cuanto al mundo de la moda. La editora, Azieb, afirma de además este libro “pretende retar los estereotipos sobre lo que significa ‘la moda africana’ y cambiar la narrativa visual de la estética ‘africana'” (comillas inclúídas en el texto orginal)

Cada una de las ciudades tiene su propio capítulo con un pequeño ensayo que repasa el panorama general con entrevistas a personas influyentes del mundillo, con retratos y fotografías realizadas por fotógrafos oriundos: Sarah Marie Waiswa (Nairobi), Deborah Benzaquen (Casablanca), Lakin Ogunbanwo (Lagos) y Victor Dlamini (Johannesburgo). Abalorios masai, kangas kenianos, telares de Ase-Oke, caftanes hechos a medida o el ya tan extendido wax, son estilos afro-céntricos que están influyendo los armarios de aquellos que están a la vanguardia de la moda allí y saliendo a la palestra internacional.

De punta a punta del continente: radiografía de las últimas tendencias a través de cuatro ciudades

Nairobi: la ropa de segunda mano es lo de hoy

2manysiblings: Velma Rossa y Papa Petit. Foto: Sarah Waiswa

El Gikomba Market es el mercado de segunda mano más grande de la región oriental de África y en él podemos encontrar secciones de mujer, niñas y niños, accesorios, etc. Un caos urbano que recuerda a la zona comercial del centro de muchas ciudades europeas en época de rebajas. Mitumba, o Toi (a las afueras de Kibera) son otros de los mercados de segunda mano y parece que importantes gurús de la moda como los blogueros “2ManySibilings” o “KenyanStilista.com” van vestidos de mercadillo, de forma austera, pero con estilo. El estilista Sunny Dolat, que lleva la marca Chico Leco habla de un renacimiento en Nairobi en la industria creativa.

Velma Rossa & Papa Petit (2ManySibilings), Ami Doshi Shah (I am I), Adèle Dejak, Ann Mccreath (Kiko Romero) y Anthony Mulli (Katchy Kollections), son los destacados en esta zona del continente.

Casablanca: la reinterpretación del caftán

Amine Bendriouich. Foto: Deborah Benzaquen

Con diferentes influencias por su situación geográfica y política, Marruecos vivió una primera ola de diseñadores que emergieron en los años sesenta y que fue el precedente de la segunda, en los ochenta y noventa. El caftán es un arte inimitable que pasa por muchas manos especialiadas en cada uno de los detalles: hilado, botones, puntilla, etc. A pesar de ello, diseñadores como Bendriouich afirman que “su posición es en contra de la hegemonía de los caftanes, por haberse convertido en auto-exotizados”. Y diseñadoras como Ghitta Laskrouif coge detalles tradicionales, como el mdemma (cinturón) y los usa de una manera diferente.

En este capítulo dedicado a Marruecos, Amine Bendriouich (Amine Bendriouich Couture & Bullshit, ABCB), Amina Agueznay, Yassine Morabite (Zazlouz), Said Mahrouf y Zhor, Chadia y Aida Rais, son las diseñadoras y artistas destacadas.

Lagos: el boom con gran presencia de mujeres

Nike Davies Okundaye

La independencia de Nigeria de los británicos en los años sesenta, hizo que la moda fuese una forma de expresar una renovada identidad cultural. Así que las élites urbanas mezclaban modas europeas con las creaciones de los sastres locales, con estilo nigeriano. Durante la guerra civil de los setenta siguieron emergiendo pioneros de la moda, pero no fue hasta los 2000 caundo se fue formalizando la industria de la moda en el país. El surgimiento de revistas como Arise, o las redes sociales son una oportunidad para poner en la escena la moda nigeriana y sus creadores. Hoy en día, los nuevos diseñadores de Lagos, reutilizan tejidos y sistemas tradicionales, como el adire, o la doble envoltura del Delta de Níger. Nigeria tiene un fuerte potencial de exportación e influencia en el mundo de la moda, como aseguran algunos artistas entrevistados, que además, una gran parte de las creadoras son mujeres, reivindicando así su independencia a través de la moda.

Nike Davies Okundaye (Nike Art Centres), Yegwa Ukpo (Stranger), Amaka Osakwe (Maki Oh), Zara Okpara (PR Consultant), Reni Folawiyo (Alàra), son los diseñadores destacados de esta ciudad.

Johannesburgo: lo étnico, lo político, la identidad y la moda

Bongani Madondo

El apartheid y la política dibujan claramente el paisaje de la moda en la capital sudafricana, reflejando una diversidad que caracteriza desde un punto de vista étnico y lingüístico al propio país. La mezcla de estilos entre puntos de la ciudad como Soweto, Hyde Park, East Rand o Alexandra, ponen de manifiesto el gusto por la experimentación estética en torno a la identidad, la clase social o la influencia étnica. La autodefinición de la escritora y comisaria Bongani Madondo, quizá es una muestra del crisol de estilos que esta gran “ciudad del oro” alberga: “Mi estilo es una combinación de vintage, los salones de jazz de Harlem y Sophiatown en los 50/60’s, y la locura liberadora de la estética punk-rock. Afro-dandy se encuentra en el centro de la ciudad con el Afro-punk”. También hay hispers almorzando en los mercados de Neighbourhoods Market o comprando ropa en Main in Maboneng.

Thula Sindi, The Sartists, Maria Mccloy, Marianne Fassler (Leopard Frock), Anisa Mpungwe (Loin Cloth & Ashes) son los diseñadores y artistas destacados de la escena de la moda en Joburg.

África, los punks y la obsesión del leopardo

Las grandes revistas de la moda, los blogs que siguen todas las tendencias y las pasarelas nos anunciaban el año pasado que el 2016 daríamos la bienvenida (de nuevo) al animal print de leopardo.  A nadie se le escapa que desde hace una década las tendencias se llevan y nos traen de vuelta esta moda cada vez con mayor frecuencia e intensidad. Hoy en día podemos ver este estampado en casi todo lo que llevamos: zapatos, abrigos, camisetas, pañuelos, gafas, mochilas o incluso fundas para móviles y ordenadores. Pero, ¿de dónde viene esta obsesión por reproducir la piel de leopardo?

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Las raíces las encontramos en el África Subsahariana. Antes de que esta moda llegara a Occidente (y los armarios de medio mundo se llenaran de manchas) en diversas sociedades africanas la piel de este felino tenía un valor político, social e incluso religioso. Este atractivo se debe a que el leopardo se ha relacionado tradicionalmente con la realeza, el poder o la lealtad y no era nada raro que en el arte africano se representaran figuras de leopardo en esculturas, máscaras, escudos o en la propia vestimenta.

Pórtico real del reino de Oku, con representación de leopardos

Pórtico real del reino de Oku, con representación de leopardos

A lo largo del S. XX pudimos ver como el valor que algunas sociedades africanas le daban al leopardo se expresaba en la figura de los principales dirigentes del continente. Y es que desde  padres de la independencia, como Jomo Kenyatta en Kenia hasta dictadores como Mobutu Sese Seko en el Zaire (hoy República Democrática del Congo) vestían este estampado, sobre todo en los grandes actos sociales y eventos políticos. La razón de recuperar este símbolo entre los políticos del continente se debía a ese intento de unir la tradición en torno a su figura, de justificar su posición ya que el leopardo estaba reservado a los grandes guerreros y reyes de sus países. Incluso el líder anti-apartheid, y después presidente, Nelson Mandela, se mostró en varias ocasiones con la piel de leopardo.

¿Cómo llego a Occidente? ¿Cómo se ha convertido en un must de la moda? Los antecedentes los podemos encontrar incluso en el S. XVIII cuando Luis XV, el monarca francés, mandó que le crearan una tela idéntica a la piel de leopardo con el objetivo de impresionar a su mujer.  Sin embargo no se volvería a ver ningún ejemplo hasta que en 1947 Christian Dior  popularizó su uso entre las clases altas europeas y estadounidenses con un vestido inspirado en el leopardo. No tardó mucho en dar el salto a Hollywood, donde se convirtió en un ejemplo de glamur y alto rango social. Así, para la década de 1960 figuras tan importantes como Jacqueline Kennedy ya habían normalizado el uso del estampado felino.

 

Sex Pistols

Sex Pistols

Sin embargo la generalización del uso del leopardo en el resto de la sociedad occidental no se produciría hasta años más tarde. A partir de 1970 las nuevas culturas suburbanas nacidas en Inglaterra, entre ellas el punk, habían llegado para enfrentarse a lo establecido al calor de la música de los Sex Pistols. El estampado de leopardo se había convertido ya en un icono de las élites y el movimiento optó por “arrebatárselo”. Desde mediados de esa década el leopardo apareció en todo tipo de pantalones, chalecos y botas, extendiéndose en los años siguientes, sobre todo en la década de 1980.

A partir de 1990 (y a medida que el movimiento punk fue perdiendo fuerza) las principales marcas de ropa difundieron entre las clases medias el uso de este estampado. La creciente globalización y los nuevos medios publicitarios hicieron el resto. El leopardo comenzó a venderse como una vestimenta que “liberaba” el lado salvaje de la mujer, que representaba la vuelta a los instintos y la fuerza femenina. No es extraño que algunas figuras políticas de gran relevancia, como Winnie Mandela, Hillary Clinton o más recientemente Catherine Samba Panza, hayan recuperado de sus armarios este animal-print para los grandes eventos.

Samba Panza, 2014

Samba Panza, 2014

Mientras las tendencias europeas y americanas vacilaban en el uso del leopardo, guardándolo y sacándolo del armario, en el continente negro su uso nunca llegó a desaparecer del todo, ni entre la alta clase, que muchas veces utilizaban piel real de este animal, ni entre las clases populares que utilizan la recreación de este estampado.

Actualmente el leopardo está muy extendido en todo el globo y su uso se ha normalizado en cada rincón, sin importar la religión o el escalón social. Por ejemplo, cada vez es más común ver a mujeres musulmanas llevando un hiyab de leopardo, como la instagrammer somalí Ugaaso A. Boocow  que sorprendió al mundo el año pasado al mostrar una Somalia desconocida para la mayoría de sus seguidores.

En los últimos años el objetivo de las grandes casas de la moda ha sido el mercado masculino, al que han ido acercando un estampado que en Occidente ha sido tradicionalmente un terreno femenino. Algo que choca con sus orígenes, ya que en África los hombres habían vestido con leopardo durante siglos. Aún no lo ha conseguido, pero lo que sí es seguro es que conseguirá atraer a la moda masculina. A fin de cuentas ya ha tenido la habilidad de cambiar el significado de un estampado tantas veces como fuera necesario, mercantilizando una tradición y borrando su concepción original.

Las 5 mejores fotos de Remi Adetiba, el fotógrafo de la 5ª temporada de Wiriko

Remi Adetiba, el fotógrafo nigeriano de la 5ª temporada de Wiriko, hace una cuidadosa selección de sus 5 fotografías y la historia que hay detrás.

Somos Nilóticos

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Nykor Paul, supermodelo de orígen sursudanés y directora de la campaña We Are Nilotic, para la pacificación de Sudán del Sur.

Una campaña de la supermodelo sursudanesa Nykhor Paul para pacificar Sudán del Sur, quiere terminar con las divisiones étnicas y fomentar la solidaridad en la nación.

Hoy es una súper modelo internacional que gana millones de dólares, pero la sursudanesa Nykhor Paul, de 25 años, no olvida sus orígenes. Huyó de su país a causa de la guerra cuando aún era una niña. Después de vivir en un campo de refugiados de Etiopía, a los nueve años fue adoptada por una pareja estadounidense. Dejar atrás a su familia no le fue fácil. Ahora, aprovechando el poder mediático que le ha granjeado su éxito, utiliza su imagen para denunciar la vulneración de los derechos humanos en su país natal, donde aún se encuentra toda su familia biológica. Reuniendo a modelos, músicos y famosos de Sudán del Sur, Nykhor lanzó el año pasado una campaña para sensibilizar tanto a la población del país como al resto del mundo: Somos nilóticos o We Are Nilotic. “Somos gente del Nilo. Los primeros pasos de la humanidad se dieron aquí”, aclara la modelo.

La independencia se convirtió en un sueño marchito en Sudán del Sur. Tras décadas de lucha, después de conseguir un Estado propio y un pequeño periodo de sosiego en 2011, casi dos años de guerra civil han llevado a su población a una de las peores crisis humanitarias del planeta. Desde que estallara el conflicto, en diciembre de 2013, han muerto miles de personas. La inseguridad alimentaria vapulea a 4,6 millones de sursudaneses —el 40% del país—. Y tanto la carencia de alimentos como la violencia han desplazado a 2,2 millones de personas, según la Organización Internacional para las Migraciones.

El pasado 26 de agosto, el presidente Salva Kiir firmaba un acuerdo de paz con el que se compromete a pacificar el país para los próximos 20 meses. Pero hace escasas semanas el periódico New Nation perdió a uno de sus periodistas, Peter Moi, asesinado a sangre fría después de que el presidente amenazara a todo aquel que se posicionara en contra del Gobierno de Juba. Sólo en 2015, siete periodistas han sido asesinados en el país por las mismas razones. “La falta de libertades afectará el proceso de paz porque los ciudadanos no se sienten seguros ni protegidos. En Sudán del Sur nadie puede expresarse sin temer que una bala atraviese su cráneo. [El presidente] Kiir intimida a su población y no tiene ninguna vergüenza de que la gente sepa que va a matarlos si expresan su disidencia. No se puede tener un ambiente de hostilidad y miedo y esperar que la paz nazca de las cenizas de las personas asesinadas”, reivindica con voz firme Paul.

nykhorSegún Paul, todos tenemos una responsabilidad en lo que está pasando en Sudán del Sur. “Nuestra campaña hace un llamamiento a reconocer que toda la humanidad surge de aquí y que por lo tanto, todos tenemos un ancestro común, una lengua común, costumbres e identidades anteriores a la formación de diferentes grupos nacionales. La humanidad surge del Nilo y no podemos permitir lo que está sucediendo en la región”, reivindica Nykhor, afincada en Estados Unidos.

(…)

Este artículo ha sido posible gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y Planeta Futuro (El País). Para seguir leyendo, pincha aquí

 

 

De paseo por Chale Wote a través de 5 artistas

James Town, Accra. 22-23 de agosto. Las calles de la ciudad se engalanan. Tejidos, moda, afros, performances, grafitis, wax, sombreros, boxeo, instalaciones, fotografía, patinaje urbano, body paint. James Town suena a música dejándose invadir por el arte y por un gran público con los cinco sentidos puestos en todo lo que ocurre a su alrededor. Es la celebración de uno de los mayores encuentros de arte urbano de África Occidental, el Chale Wote.

Chale Wote saca de las galerías a la calle la música, el arte, la danza y la performance, entre otras disciplinas. Esta edición ha puesto el foco en la África más electrónica que el arte puede mostrar, bajo el lema “African Electronics”. Este festival, celebrado desde 2011, nació a raíz de una serie de discusiones en el marco de The Talk Party Series, unos encuentros organizados por el colectivo ACCRA [dot] ALT fundado por la directora de cine Mantse Aryeequaye y el investigador y escritor Sionne Neely. Las discusiones giraban en torno la necesidad de la creación de proyectos comunitarios dentro de la filosofía autogestiva “hazlo tú mismo” (DIY- Do it yourself, en inglés). Así, su objetivo según el propio colectivo es “romper las barreras creativas y usar el arte como una forma viable de rejuvenecer el espacio público”, siendo una forma de conexión entre las comunidades y los artistas.

Durante la edición del 2014 acudieron más de 10.000 personas, así que hemos aprovechado para hacer un recorrido por lo más destacado de este 2015 a través de cinco artistas seleccionados.

#ChaleWote2015 a través de 5 artistas

Realidad virtual a través de Pandora

Dos jóvenes estudiantes de la escuela Asheshi, Jonathan Dotse y Kabiru Seidu, llevaron al Chale Wote un proyecto de realidad virtual que permite al espectador viajar por varias calles de Accra. Con este proyecto, que lleva al llamado “Afro Ciberpunk” al Festival, han abierto —literalmente— la caja de PANDORA al demostrar la capacidad de la tecnología de realidad virtual actual y las implicaciones que esto tiene en las sociedades africanas. El nombre del proyecto, alude a la caja de Pandora, ya que su apertura “transforma irrevocablemente nuestras vidas, a mejor o peor, de la misma manera que lo han hecho ordenadores y móviles que nos han traído olas de cambio social no anticipadas”, como afirman sus creadores.

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“The Living History Hub”, museo efímero en James Town

Close-up2-Nana-Fosua-Mantse-Aryeequaye-2013-julyNana Oforiatta Ayim es una historiadora cultural, directora audiovisual, escritora y etnógrafa. Considerada por The Africa Report una de las “50 pioneras de África”, ha exhibido en varios museos alrededor del mundo siempre con la motivación de comisariar y escribir sobre el continente historias escritas por los propios africanos. En Chale Wole, en colaboración con el arquitecto D.K. Osseo-Asare, decidió revolucionar la idea de lo que un museo es y puede ser, a través de la creación de una estructura con forma de kiosko que lo simulaba. Esta estructura está presente en muchas calles de Ghana. En este museo efímero se exhibieron objetos, fotografías, documentos de los habitantes y audios. También fue un espacio de talleres y actividades.
Zohra from Nana Oforiatta-Ayim on Vimeo.

 
La desnudez bajo un manto de combustible

CrazinisT es un artista de performance que trabaja la deshumanización y la objetivación del cuerpo como mercadería socio-política. Este artista, que repite en el Chale Wote, logró impactar a través de su performance, que consistió en un cuerpo desnudo embadurnado de combustible e inmovilizado por una mujer blanca europea semidesnuda sentada sobre él. Seis horas duró la performance, en la que los artistas no comieron ni bebieron provocando que “ambos cuerpos drenasen su energía”, según el artista.

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“Konko Cars”: Latas de leche como reflejo de la rutina ghanesa

El trabajo de Kwame Asante indaga sobre el concepto de “repetición” y de “series”, lo que él considera como arte y parte esencial de la vida. Su instalación a base de latas de leche hace referencia a las revoluciones tanto en la producción industrial como artística. Como el Asante afirma: “la instalación está planeada a través de modelos de simulación digital. Mi proceso es abordado a través de estrategias de ingeniería mecánica. Me apropio de la idea de cortinas de bambú que se puede encontrar en los bares locales de todo el país y la idea de los coches de hojalata que evocan los juguetes de los niños , muy populares en Ghana. He trabajado con latas de leche, porque la leche forma parte del ritual del desayuno diario, un proceso repetitivo y en serie en nuestra sociedad”.

 

 

Fashion DJ: Música electrónica “909S + 808S LAB” a cargo de Steloo

tumblr_nu1t53NSzG1tk0se8o2_1280No nos vamos del Chale Wote sin escuchar música. House ghanés. Beats que marcan tendencia. Con este set “909S + 808S LAB” lleno de mezclas y puesta en escena, Steloo muestra como “el house de Accra marca la evolución de su cultura y como se ha acelarado especialmente a través de las nuevas tecnologías y la moda”. Y de moda, el propio artista sabe mucho.

 

 

 

¡No te vayas sin visitar nuestra selección de lo mejor del Chale Wote 2015 en nuestro Pinterest!


“No creemos en la ayuda sino en el comercio”

IMG_20141105_145836Tres jóvenes ugandesas han creado una marca de ropa y artículos para el hogar Made In Africa. Para ellas, la clave del desarrollo se encuentra en gestar ideas que respondan a las necesidades locales a partir de los recursos locales.

Cerca del 10% del algodón que se produce a nivel mundial proviene de África. El algodón ugandés, en particular, es una de las producciones agrícolas más rentables del país esteafricano, aunque se exporta en un 90% hacia otras regiones como Asia, donde se manufacturan artículos de ropa. “Pero, ¿por qué no trabajar con el algodón local creando una marca propia?”, se preguntaron tres jóvenes ugandesas en 2009. A partir de esta idea embrionaria las hermanas Nadia y Nahida Bhegani, junto con su amiga de la infancia Olga Mugyenyi, se han convertido en las emprendedoras ugandesas de moda, después de embarcarse en una aventura empresarial que impulsa una nueva imagen de África. Dirigiéndose a un público que abarca tanto a los propios jóvenes ugandeses como a africanos u occidentales de otros países, en 2010, nació la marca Def.i.ni.tion. Una firma joven y urbana, creada por talento femenino y representante de una nueva generación africana que reivindica las señas de identidad locales a partir de diseños positivos, frescos y confeccionados con materiales locales y de comercio justo.

Después de meses de trabajar en diferentes esbozos de diseños, Def.i.ni.tion nació con una idea clara: manifestar el orgullo de ser africano. Con pies y cabeza en las calles de Kampala, donde sus camisetas, gorras y bolsos ya se pasean entre las figuras más destacadas del sector cultural ugandés, no dejan de tender puentes hacia otros lugares de la región. “Queríamos crear una marca que celebrara los diferentes matices y experiencias cotidianas de la vida en Uganda con materiales de origen local y a partir de talento local”, explica Olga Mugyenyi sobre su filosofía Made In Africa desde su sede central en Kampala, inaugurada hace tan solo un año. “Nos inspiramos en nuestro entorno. Todo, desde lo que comemos a lo que está de moda en las noticias, para crear tanto la línea de ropa como los artículos, que se centran en productos elegantes y funcionales para el clima en el que vivimos. Todo ello, ha cuajado perfectamente entre los consumidores ugandeses”, reconoce contenta esta diseñadora formada en Londres y Toronto.

Mientras los indicadores muestran como la ayuda al desarrollo no ha tenido un impacto significativo para el desarrollo económico de Uganda, jóvenes emprendedores como Nadia, Nahida y Olga han tomado las riendas para determinar el futuro del país. “Vamos a ser claros, no creemos en la ayuda sino en el comercio. La ayuda no crea riqueza sino dependencia. No vamos a cambiar la percepción de África dependiendo de la ayuda, sino desarrollando nuestras propias ideas”, afirma Olga.

IMG_20140519_161409No se trata solo de cambiar la imagen de África sino de transformar las dinámicas económicas de facto. Def.i.ni.tion ha conseguido mejorar las vidas de decenas de personas que se benefician del auge de esta joven marca. “Nuestros proveedores y nuestros fabricantes se multiplican al ritmo de nuestras ventas. Todos ellos son ugandeses, tanzanos o kenianos. Nuestros compradores son mayoritariamente ugandeses, pero también hay un gran número de expatriados residentes en el país que están enamorados de nuestros artículos, y cada vez más turistas visitan nuestra tienda y se llevan artículos a Europa o Estados Unidos. Éste es el verdadero desarrollo”, reclama la joven ugandesa. “No hace falta buscar grandes fórmulas. La gente compra nuestros productos porque son de calidad, son originales y porque tienen un valor añadido para el consumidor: son artículos locales tanto en su idea como en su confección”, subraya.

Aunque África del Este es un gran productor de algodón y de productos textiles, los gigantes asiáticos siguen representando un gran obstáculo para el desarrollo de la industria textil africana.

No ha sido fácil llegar hasta aquí”, reconoce Olga. “Sabemos que nos queda un largo camino aún por recorrer, pero el hecho de que en 2014 se nos reconociera el esfuerzo con el Premio para jóvenes emprendedores creativos del British Council nos reafirma que estamos en el camino correcto”, comenta.

Aunque los premios y los reconocimientos sirven de impulso a las creadoras de esta marca africana, los objetivos reales de Def.i.ni.tion quedan claramente acotados en la pagina web de Definition Africa: “Queremos redefinir el mercado. Queremos redefinir al consumidor. Queremos redefinir el valor de lo ‘africano’”. Con modelos como camisetas para chicos que rezan “Pay me don’t play me” o “Págame no me escuches”, se reivindica la necesidad de regulación de los derechos de autor y la profesionalización de los músicos africanos. Otros modelos de camiseta definen y se enorgullecen de los Matatus o las Boda Boda como transportes públicos por excelencia o del Matoke como la comida omnipresente en la sociedad ugandesa.

IMG_20141217_155225Íntimamente relacionada con diferentes proyectos artísticos que se desarrollan en el seno de la capital ugandesa, la marca se ha involucrado activamente desde su nacimiento con la comunidad artística del país para promocionar las artes y las culturas dentro y fuera de sus fronteras nacionales. “Desde 2010 hemos estado muy involucrados en el patrocinio de eventos culturales como el LaBa! Arts Festival, el Festival de Arte Contemporáneo de Kampala, los Premios ugandases de fotografía periodística, el Festival internacional de artes Bayimba o la Semana de la Moda de Kampala”, reconoce Olga. Siguiendo ese refrán popular africano que reza “si quieres llegar rápido, vé sólo; si quieres llegar lejos, vé acompañado”; Olga, Nadia y Nahida están determinadas a poner su granito de arena para el futuro de la economía ugandesa, y por ende, del desarrollo africano. “Nuestro objetivo es seguir creciendo y contribuir a crear el mismo modelo de marca en ciudades de todo el continente. En Uganda, y en África en general, hay suficiente creatividad y talento como para asentar marcas africanas que tengan impacto y renombre a nivel internacional. Y ese es el paradigma al que nos dirigimos”.

Talento masái: moda y ecodiseño para un desarrollo sostenible

 

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Mujeres de OMWA esbozando ideas ideas para la colección

Hace un año Esther Mpuyuk cogía un lápiz entre carcajadas. Era la primera vez que ella y otras 35 mujeres masái usaban uno, ya que nunca habían ido a la escuela. Un año después, sus diseños han sido presentados en las Fashion Week de París y de Nueva York. Este sorprendente salto se debe a la colaboración entre la cooperativa de mujeres OMWA de Kenia, a la que pertenece Esther, e Idia’Dega una marca basada en Nueva York y dirigida por Tereneh Mosley. La primera colección que surge de la iniciativa, The Tomon, empezó a tomar forma en Olorgesailie (Kenia) a finales de 2013.

Situado al sur del Valle del Rift, Olorgesailie es una región de gran interés cultural, en parte por los esfuerzos de los propios masái por conservar su entorno y su patrimonio, y también de un gran interés arqueológico debido a los hallazgos sobre evolución humana encontrados en el territorio. A pesar de ello, su población se enfrenta a graves problemas relacionados con el cambio climático, como la sequía, que afecta directamente a estas comunidades semi-nómadas en las que el ganado es el principal modo de subsistencia. La ya histórica pero incesante desposesión de tierras tanto en Kenia como en Tanzania, la creciente dependencia de la economía de mercado y la falta de acceso a recursos básicos, son algunos de los problemas que hacen más difícil la vida en lugares como Olorgesailie:

“La comunidad es muy rural y muy pobre. (…) Viven en manyattas o chozas que construyen las mujeres y que están hechas con ramas de árbol, barro y estiércol. No hay electricidad ni agua corriente. Las mujeres pasan una buena parte de su día en la recolección de agua y la seguridad alimentaria es también un problema para sus familias. (…) La educación es un gran problema ya que no hay educación pública y las familias a menudo tienen que decidir en qué niño o niños van a ‘invertir’. Así que las niñas suelen ser las últimas seleccionadas para ir a la escuela. La mayoría no lo hacen. Por ejemplo en el caso de las mujeres de OMWA, sólo una habla inglés aunque en Kenia es el idioma oficial (la lengua nacional es el swahili). Y cuando llegó el momento de esbozar diseños para la coomwa-idiadega-5lección, la mayoría de las mujeres comenzaron a reír cuando les di los lápices. Porque la mayoría de ellas no había cogido un lápiz en toda su vida.”, relata para Wiriko Tereneh Mosley, diseñadora y directora de Idia’Dega.

La cooperativa de artesanas masái de Olorgesailie (OMWA) está formada por 36 mujeres que apoyan el desarrollo económico de la zona a través de sus actividades. OMWA a su vez forma parte de una estructura más grande, SORALO (The South Rift Association of Land Owners), una organización de base comprometida con la conservación social, cultural y medioambiental de los masái y de sus tierras en Kenia. Esta tarea la llevan a cabo a través de varios proyectos que pasan por impulsar un turismo responsable y sostenible que genere ingresos en la comunidad. Una de las formas que tienen las mujeres de generar ingresos es la venta de sus creaciones a los visitantes, aunque la poca afluencia turística de la zona, complica su subsistencia y la de sus familias.

‘The Tomon’: moda global para el desarrollo local

“Globalización para bien” apostilla Mosley cuando habla de cómo podría repercutir la industria de la moda de forma positiva a nivel local: “Creo que la fuente de inspiración debe recibir algunos beneficios de todo esto. Especialmente grupos como los masái, que ven su nombre por todo el mundo en la venta de productos y no obtienen nada de nada”. Mosley decidió dedicarse al mundo de la moda y especializarse en ornamentación indígena a partir de 2004, motivada por su propia herencia multicultural. Años después y tras realizar una estancia en el sudeste asiático, decidió explorar la posibilidad de poner en marcha un proyecto relacionado con su pasión, la moda, por lo que a finales de 2013 aterrizó en Kenia.

Tras llegar a Olorgesailie y durante varias semanas compartiendo tiempos y espacios con las mujeres de OMWA, se planteó en el grupo la idea de crear una colección conjunta, que tuviese visibilidad a nivel internacional. La diseñadora cuenta cómo fue el inicio de la andadura: “Cuando el proyecto fue presentado creo que pensaban, o que yo estaba a punto de comprar un montón de abalorios que ya tenían, o de decirles qué diseñar. Les dije que íbamos a trabajar juntas y diseñar juntas, lo cual les parecía gracioso. Pero les mostré imágenes de diseños de Europa y América y de desfiles de moda y exclamaban ‘¡Masái!’. No tenían idea de que en París se vestían así o que algunos diseños invocaban sus elementos. Así que cuando vieron eso dijeron ‘¡Oh! ¡Nosotras podemos hacer eso!’. Así fue como ocurrió”.

‘Fuerza creativa, no mano de obra’ es la filosofía de la que parte colaboración entre las mujeres masái de la cooperativa OMWA de Kenia y la firma de moda norteamericana Idia’Dega, para crear una colección con patrones occidentales y ornamentación masái.

Manos a la obra empezaron a crear: “Dibujamos, dibujamos y dibujamos. Lo máximo que yo hacía era proponer los esbozos de los diseños. Por ejemplo, un vestido o un zapato y luego explorar con ellas el rol que jugaban los abalorios. Pero también quería ir más allá: cómo llevan sus tejidos drapeados, la asimetría, el color y las capas. Todos ellos detalles y elementos que añadiría a las aportaciones de OMWA. Los diseños salieron adelante porque trabajamos juntas”, cuenta la directora creativa del proyecto.

En este sentido Mosley remarca una diferencia importante con respecto a otras iniciativas similares: “Idia’Dega y OMWA han co-diseñado la colección entera, diferencia importante con respecto a proyectos similares que a menudo tienen el diseño preparado de antemano. En este proyecto la diseñadora americana, yo, he co-diseñado con las mujeres masái de OMWA. OMWA es también el primer beneficiario económico. Cobran por los diseños, por los trabajos que realizan con los abalorios, así como el 50% de todas las ventas.”.

Los beneficios económicos permiten a las mujeres hacer frente a problemas relacionados con el acceso al agua, mejora de sus hogares, seguridad alimentaria y educación, por lo que la repercusión en la comunidad es clara. Pero además, Mosley se refiere a otro tipo de impactos positivos: “El beneficio es un empoderamiento económico, social, cultural y ambiental. El objetivo es proporcionar una fuente de ingresos basada en el talento indígena de las mujeres de la comunidad. Para mostrar el valor de lo que hacen a nivel local, nacional y mundial ya que con demasiada frecuencia la globalización devalúa el valor de las comunidades indígenas, particularmente de las mujeres. La idea es cambiar eso, dándoles una voz en un mercado global como fabricantes, productoras, diseñadoras y proveedoras. Ello mediante la creación de productos sostenibles que sirven como modelos de cómo las cosas deben de ser en el siglo XXI. A través del empoderamiento de las mujeres, los beneficios se basan en el modelo ‘Half The Sky’. Un rol aumentado en el futuro de la comunidad en todas las áreas: económica, social, cultural y ambiental. Mantener a la mitad de la población mundial pobre, sin voz y sin educación no es sostenible. A medida que los masái luchen por su existencia, las mujeres van a tener que jugar un papel junto a los hombres”.

La colección “The Tomon” significa “diez” en lengua maa y está basada en los principios del ecodiseño —o diseño sostenible—, que consiste en la incorporación de criterios ambientales y sociales en su proceso. Está compuesta por diez prendas y complementos para hombre y mujer, tanto informales como elegantes y está realizada con materiales locales, reciclados y orgánicos. Después del exitoso arranque de la colaboración ¿cuál es el plan? “Continuar” asegura Mosley: “Planeo volver a Kenia en los próximos dos meses para diseñar la siguiente colección y crear algunas piezas de ésta. OMWA es nuestro primer socio y espero que sea una colaboración que dure para siempre y sea la fundación de futuras colaboraciones con comunidades indígenas de todo el mundo”.

 

 

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro, el 9 de diciembre de 2014.

 

 

An african city: sexo y glamour en la pantalla africana

Las cinco protagonistas de la serie An african city, de la directora Nicole Amarteifio.

Las cinco protagonistas de la serie An african city, de la directora Nicole Amarteifio.

*Artículo publicado originariamente en El País-Planeta Futuro el 4 de julio.

Tacones y vaqueros de pitillo. Blusa blanca florida. Labios rojos que son perfilados en un diminuto espejo de bolsillo. Se ve guapa y sonríe a la cámara. Son las 17.00h. de la tarde y en París el sol se amaga una y otra vez en el marco del segundo festival de cine nigeriano Nollywood Week París. Así se presenta Nicole Amarteifio, la creadora y directora del proyecto An african city, la serie de moda en el continente africano que está rompiendo esquemas y que transporta a los espectadores en un viaje de unos 14 minutos con cinco amigas cuyos perfiles profesionales son tan impresionantes como el vestuario fashion que utilizan.

Cansada de una visión homogénea y sumisa sobre las mujeres africanas Amarteifio se dispuso hace un año a mostrar una narrativa diferente. Cada semana los fans esperaban una nueva entrega sobre la vida de las cinco exitosas protagonistas que tras formarse en el extranjero deciden volver a sus raíces en la capital de Ghana, Accra. Desde el lanzamiento de la serie el pasado marzo en la red Youtube, el primer episodio ya tiene más de 190.000 visitas y ha cerrado la primera temporada de 10 capítulos con seguidores no solo en África, sino también en la diáspora de Europa y Estados Unidos. Un nuevo modelo se erige en las series digitales africanas con una temática hasta ahora muy poco explorada. Y así define la esencia de su proyecto: “La mujer africana no siempre tiene que ser la cara de una campaña de lucha contra la pobreza; más bien, ella puede ser la cara de todo lo bello, moderno y a la última”.

Nicole Amarteifio, la directora ghanesa y creadora de la serie de moda en África. Foto: Sebastián Ruiz

Nicole Amarteifio, la directora ghanesa y creadora de la serie de moda en África. Foto: Sebastián Ruiz

Amarteifio, licenciada en arte y en estudios africanos por la Universidad de Brandeis (Massachusetts) y con una maestría en comunicación corporativa y relaciones públicas por la Universidad de Georgetown (Washington), comenzó su carrera de comunicación en el campo del desarrollo trabajando en diferentes organizaciones internacionales como el Banco Mundial. Quizás esta etapa fue la que más le marcó a la hora de plantearse en rodar la serie An african city tal como ella lo explica. “Yo había estado trabajando durante muchos años en el desarrollo internacional y pensé que si decidía emprender un proyecto de este tipo podría ser una buena oportunidad para cambiar la imagen de la mujer africana”.

¿Y qué te impulsó a tirarte a la piscina? “Perseguir mi sueño de mostrar esa otra África a través de la imagen. No ha sido un viaje fácil porque empecé a escribir los guiones en el 2009 y en el momento del rodaje, en 2013, habían cambiado por completo”, sonríe. “Mi propia experiencia al volver a Ghana me hizo afinar la observación de la nueva realidad a la que estaba expuesta”.

La realidad de la vuelta a casa. En el primer capítulo se puede apreciar el conflicto de identidad que sufre una de las protagonistas al volver de los Estados Unidos al aeropuerto de Accra. Es la historia de los repatriados, de sus luchas internas y del proceso de adaptación a la vida en un país completamente diferente en el que fueron criados y al que estaban acostumbrados. ¿Qué tiene de autobiográfica la serie? “Sin lugar a dudas tiene una parte de reflejo de mi propia experiencia. Tengo mucho en común con las cinco protagonistas porque todas ellas son una pequeña parte de mí y de otros repatriados que conozco o que he conocido en estos últimos años. Es una historia de autodescubrimiento desde el punto de vista del inmigrante que vuelve a casa”.

Son muchos los que no pueden evitar hacer la comparación de su serie con la norteamericana protagonizada por Sarah Jessica Parker Sex and the City (Sexo en Nueva York) ¿Está de acuerdo? “¡Absolutamente! Es un honor que hagan este tipo de comparaciones aunque tengo que confesar que mis amigos cineastas me han advertido en contra de esto… Pero no me importa. Para mi, Sex and the City (SATC) fue una inspiración por la facilidad que tenían las mujeres de hablar tan abiertamente sobre el amor y la vida de una manera que nunca había visto antes. Sinceramente, creo que las mujeres en este continente tenemos que hablar más honestamente. De todas formas aunque An african city podría haber sido inspirada por SATC, mi serie web tiene que encontrar su propia voz, su propia identidad”.

Entonces Nicole, ¿por qué cree que las mujeres africanas necesitarían un Sexo en Nueva York? “Creo que el logro que hizo esta serie es dotar de confianza a la mujer americana y a mi me gustaría conseguir esto mismo para la mujer africana con An african city”.

Fiestas de lujo, vestuario de alta costura, una gran ciudad no apta para todos los públicos… ¿Cómo responde a la crítica de que la serie está retratando a una clase media africana privilegiada y que reproduce cánones occidentales? “¿Y por qué no? La representación de África en los medios tradicionales occidentales es la típica de la pobreza. ¿Qué ocurre? ¿No hay espacio para otra interpretación? ¿Por qué la mujer africana siempre tiene que ser sinónimo de pobreza, del SIDA y la salud materna? ¿Por qué no puede la mujer africana ser sinónimo de riqueza, de independencia y de glamour? Aunque tengo que reconocer que encajar las críticas es lo que más me está costando”.

¿Algún consejo para las mujeres africanas de la diáspora que piensan en volver al continente para perseguir sus aspiraciones profesionales? “En este sentido soy muy clara: simplemente les invito a que lo hagan. Que tomen el transporte y que sigan adelante. Es cierto que hay cientos de razones para no hacerlo de tipo social, político, económico o de seguridad. Yo misma cuando volví por primera vez a Ghana en 2005 no sabía cuál sería mi destino. Pero aquí estoy hoy en París. A veces el tener alguna familia en tu país o disponer de los ahorros necesarios pueden ser claves. Pero lo que tenía claro era que no quería ser como algunos familiares míos que querían volver pero que por las diferentes obligaciones no lo hicieron. Yo no quería esta vida para mi así que actué y a pesar de todos los desafíos y retos personales que me provocaba el volver a casa… Cogí el avión”.

Nicole Amarteifio en un momento durante en la entrevista en París. Foto: Sebastián Ruiz.

Nicole Amarteifio en un momento durante en la entrevista en París. Foto: Sebastián Ruiz.

¿Se estaría idealizando al continente con tu serie? “Sí y no. Mi serie es una parte de la realidad actual de África. Todo es verdad. ¡Pero cuesta luchar con tantos inputs de imágenes negativas! Sin embargo, tenemos que ser excesivamente críticos con las políticas de algunos gobiernos, de algunas multinacionales… Así que creo que es una cuestión de equilibrio y que esta dinámica puede ser parte de la solución”.

Y para ello una de las herramientas fundamentales han sido las redes sociales ¿Por qué eligió YouTube? “Si hubiera esperado a que alguien se interesara por mi proyecto podrían haber pasado muchos años y no sé si hubiera aguantado. Así que la fórmula de YouTube me permitía seguir apostando por mi idea, por mi sueño, sin la necesidad de tener a una gran empresa respaldándome. De esta forma, hemos conseguido que las barreras geográficas se eliminen por completo. El objetivo era conseguir un número interesante de visitas del primer episodio para utilizarlo como herramienta en los foros adecuados de cineastas, guionistas, actores… Pero la gente comenzó a interesarse, a hablar de ella en las redes sociales y, sobre todo, a compartirla…”.

Con la mirada puesta en la segunda temporada… ¿Hay fechas? ¿Dónde te gustaría que llegase An african city? “De momento estamos trabajando sin fechas concretas. Sería maravilloso que mi serie llegase algún día a emitirse en la televisión o a proyectarse en la gran pantalla. Pero lo que más me gusta es que precisamente no importa en qué parte del mundo estés porque puedes entrar en el canal de YouTube y ver cada capítulo. He recibido correos de africanas desde Johannesburgo o Nairobi y hasta de la diáspora en Los Ángeles y Toronto. Esto es lo más importante para mi: que las mujeres africanas de todo el mundo tengan siempre acceso a la serie y que el resto cambie su imagen sobre nosotras”.

La moda irrumpe con fuerza en el HIFA 2013 de Zimbabwe

Tomando el relevo al artículo que publicamos esta semana en nuestra sección de música y artes escénicas de Wiriko, nos plantamos una vez más en Zimbabwe. Concretamente para acercarnos un poco más a uno de los festivales de artes más importantes y destacados del continente, el HIFA que se realiza anualmente en Harare. En su programa de seis días alberga música, artes visuales, letras africanas, performance, circo, teatro, situándolo como un importante punto de encuentro entre artistas, creadores, promotores y un público interesando en las manifestaciones artísticas y culturales africanas o relacionadas con África.

Ya conocemos el amplio abanico musical del Festival que deleita a su público cada año y que insistió en esta decimocuarta edición. Pero en esta ocasión queremos cederle el protagonismo a las artes visuales, especialmente a la moda, ya que han desfilado muchas propuestas interesantes que vamos a destacar hoy.

La primera de ellas es la exposición Let’s Dance del francés Antoine Tempé organizada por la Fundación Zinsou en la que, a través de una docena de imágenes de bailarinas africanas o afro-americanas, nos transmite la vitalidad de la danza contemporánea del continente.

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La moda es la principal destacada de nuestro artículo de hoy. Por una parte porque el Festival le dedica un amplio espacio en esta edición con el HIFAshion que fue otro de los puntos de encuentro para diseñadores y diseñadoras locales. Savina Mutsvati, incorporó mosquiteras como eje central en su desfile transportándonos directamente al clima tropical africano. O Ska Sebata con su OpulenciaRungano Rwedu y Colin Ratisai con el alo de misterio enmascarado.

Otro de los proyectos que nos llama la atención es Trash Queen (Reina de la Basura) que yuxtaponiendo las ideas sobre moda y arte reta a los diseñadores a crear piezas innovadoras con materiales reciclados. El resultado es realmente impresionante. El primer premio fue para el modelo llamado “Comida de perro”, que como su nombre indica, la elegante creación estaba hecha a base del aluminio de la comida para perros. Otros materiales que se utilizaron fueron rollos de papel, plástico, papel arrugado, virutas de madera, latas de cerveza… ¡hasta plumas de pollo!

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La moda swazi nos llega a través de la organización Mustard Seed Africa que es un interesante proyecto que mezcla moda y desarrollo y que está basado en Swatzilandia. “Rural to Ramp” es una plataforma creada por la organización, que pretende poner en contacto a diseñadores conocidos con artesanos de zonas rurales con el fin de promover el desarrollo, la creatividad, el márketing, la creación de empleo y la promoción de la cultura y el arte local. Rural to Ramp ha tenido un espacio en el HIFA de este año bajo el lema de T.I.N.A retando al conocido acrónimo de T.I.A (This Is Africa). Esta última se refiere de forma negativa a los estereotipos que rodean las ciudades y a sus habitantes africanos como por ejemplo, la impuntualidad. Han querido presentar una imagen positiva del “continente del futuro” con el nuevo lema This Is the New Africa, un tributo a las raíces y una celebración este futuro que está por venir.

Organizaciones y diseñadores como Lupane Women’s Centre, Gone Rural, Imvelo Eswatini, Quazi Design, Golden Hands, Baobab Batik, Tsinsaba Crafts o Knitters of Makanya se dieron cita para exponer sus diseños y creaciones.

Todas las propuestas del Festival fueron una maravilla. Mejor echar un vistazo a la galería o al trabajo del fotógrafo Tnash Photography que ha estado cubriendo el evento para explorar la belleza que los diseños.

Imvelo Eswatini. "Ruralto Ramp". Fuente: Mustard Seed Africa

Imvelo Eswatini. “Rural to Ramp”. Fuente: Mustard Seed Africa

Tizaba Crafts, James Chifamba, Lydians y Knitters of Makanya. Fuente: Mustard Seed Africa

Tizaba Crafts, James Chifamba, Lydians y Knitters of Makanya. Fuente: Mustard Seed Africa

 

Mrs Olonga and Mrs Chivandire - Knitters of Makanya mostrando su trabajo

Mrs Olonga and Mrs Chivandire – Knitters of Makanya mostrando su trabajo

 

 

 

El tridente afroasiático: Sushi, Kimono & Manga

Kimonos de Wafrica, una colaboración entre Serge Mouangue y Kururi.

Kimonos de Wafrica, una colaboración entre Serge Mouangue y Kururi.

Mucho se ha hablado de las mutaciones culturales afroamericanas y las raíces africanas de América. Múltiples veces hemos podido observar los productos de los intercambios atlánticos y los préstamos de ida y vuelta en el continente negro. Últimamente también empezamos a incluir en nuestros diccionarios palabras como ‘afropeo’ o ‘euroafricano’. Pero a pesar de la larga historia que los une, el comercio realizado entre las costas este-africanas, Oriente y Asia no suele incluirse en el mapa eurocéntrico de las relaciones internacionales del continente negro. Si bien, a veces con mirada recelosa, se tacha la presencia China en África de neocolonialismo, la huella asiática en el continente va mucho más allá de las relaciones Sur-Sur que se vienen desarrollando en las últimas dos décadas. A parte de los gigantes China e India, Japón lleva muchos años presente en África como una de sus prioridades en política exterior.

Más allá de la exportación de alta tecnología, coches, barcos o maquinaria, la presencia nipona en el continente ha hecho arraigar, sin quererlo, algunas de sus preferencias culinarias o modas propias en algunas partes de África. A la inversa, la presencia africana en la tierra del Sol naciente ha producido giros estéticos insospechados que poco o nada tienen que ver con el petróleo, el gas o los metales en los que centran sus miradas los embajadores, empresarios y políticos reunidos bienalmente en la Conferencia Internacional sobre el Desarrollo Africano de Tokio. Por ello, hoy queremos presentaros tres de las manifestaciones culturales más sorprendentes del universo afroasiático, tres ideas de éxito corporativo: el Sushi, el Kimono y el Manga de aroma tropical.

Empezamos por el campo culinario siguiendo el proverbio malgache: “sea cual sea la comida que tenemos, la compartiremos aunque solo sea una langosta”. Y es que, por raro que parezca, los rollitos de Sushi vienen pegando fuerte en algunas capitales africanas. Si bien es cierto que, a menudo, el wasabi y la salsa de soja son substituidos por productos locales como el sempiterno bote de Maggi o el picante Piri-Piri; los Makis, los Nagiris o el Sashimi han encontrado su mercado entre las élites de Johannesburgo, Dakar o Lagos, cuyos exigentes paladares hallan en el manjar japonés una de sus preferencias gastronómicas. Esto ha dado cabida a negocios como el que Pierre Thiam ha emprendido en Senegal, pero a su vez, también ha generado el rechazo de voces críticas como la que en 2003 levantó el cineasta sudafricano Dean Blumberg con su corto Black Sushi, ilustrando la exclusión social de los negros en un negocio prácticamente monopolizado por manos extranjeras.

Uno de los diseños para Wafrica.

Uno de los diseños para Wafrica.

Si le seguimos la pista al cóctel cultural afronipón, nos damos de bruces con un maridaje perfecto: el del diseñador camerunés establecido en Tokio Serge Mouangoue (1973) y la marca japonesa de kimonos Kururi. Esta unión cristaliza en la marca Wafrica, una iniciativa que trabaja la tradición del icónico kimono con telas de algodón wax africanas para crear un tercer estadio estético que trasciende los dos universos. En países como Nigeria, esta hibridación ha sido vista como una extravagancia apetecible. Sin embargo en Japón, donde el kimono había caído en las últimas décadas en desuso por la juventud, se ha convertido en un soplo de aire fresco y en una alabanza a la modernidad más global.

Serge Mouangue, en la iniciativa TED de enero de 2012, explicó lo que para él son las similitudes y divergencias entre las sociedades africanas y la sociedad nipona, profundizando en sus experiencias como africano en una cultura ajena o mostrando las líneas que se siguen para el diseño de ropa en África y en Japón. Así, el artista narra como llegó a la creación de ese tercer estadio, encontrando la comodidad de las semblanzas más que el choque de concepciones opuestas, y mostrando la cartografía para conocer la nueva filosofía que él mismo ha sintetizado en torno a la marca Wafrica.

Y no es de extrañar que, viendo la permeabilidad de algunas de las más arraigadas manifestaciones culturales del Japón, otro de los grandes reclamos artísticos de la isla se haya convertido en estandarte para algunos creadores emergente del continente africano. Hablamos del arte del cómic japonés o para ser más explícitos, del estilo Manga. El zimbabuense Tafara Mashingaidze y la sudafricana Michaela Howse son el claro ejemplo de la plasticidad de una de las artes más exportables fuera del archipélago asiático. Su proyecto African Manga está basado en la creación de pequeñas esculturas que reproducen escenas cotidianas de las sociedades del África del Sur. Aunque la semilla para que las esculturas tomen vida propia en algún proyecto de animación digital está plantada, parece que tendremos que esperar para ver proliferar este proyecto que nos acerca un poco más a este mundo, aun poco conocido, de las producciones afroasiáticas.

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Los ‘Swenkas’ zulús: clase y distinción en la ciudad

Los Swenkas. Foto: Jeppe Ronde

Los Swenkas. Foto: Jeppe Ronde

 

El sábado por la noche es el momento de la semana más esperado para algunos en la ciudad sudafricana de Joburg —término coloquial que se refiere a Johannesburgo—. Nos referimos a los Swenkas, que se acicalan durante toda la semana para competir y ganar el premio a la elegancia ese día. Trajes de sastre de marca de corte occidental y una coreografía que acompasa la puesta en escena y que recuerda a los Sapeurs del Congo, aunque con más sobriedad en su estilo. La competición amistosa, se organiza con un juez externo y se sortea el orden en que orden desfilan. Este desfile está amenizado por los “singers”, compuesto por cantantes que también realizan su propia competición. El premio del concurso de los Swenkas es la aportación colectiva que hacen todos sus miembros participantes, y que varía entre ganado, joyas, dinero u otros. Pero lo más importante y valioso, es la reafirmación de su distinción, el reconocimiento del grupo, y el hecho de perpetuar la tradición. ¡Que gane el mejor!

 

 

Fuente: Facebook Swenkas

Fuente: Facebook Swenkas

El origen de esta manifestación social y cultural tiene lugar en la década de los cincuenta. Nos tenemos que remitir irremediablemente al contexto del apartheid, que justo se acababa de instaurar en Sudáfrica. A ese contexto en el que el departamento de Asuntos Nativos del régimen, impuso medidas como la Política de Preferencia para el Espacio Urbano [1]. Había una gran cantidad de flujo migratorio de africanos —maticemos que los Swenkas, son en su mayoría zulús— que procedían del entorno rural y que migraban hacia las ciudades, buscando oportunidades laborales. Por descontado, nunca eran trabajos profesionales, sino como mano de obra barata y explotada en ciudades que se construyeron en base al descubrimiento de oro y minas en sus alrededores, como es el caso de Johannesburgo.Las visitas a la familia a la comunidad de origen después de un largo periodo de separación, eran importantes. Y la influencia de la bulliciosa vida cultural negra que emergía en la gran urbe y en sus townships, era clara. De ahí que muchos migrantes cuando volvían a sus hogares, se pusieran sus mejores galas para impresionar a las mujeres, influenciados seguramente por la moda occidental de los blancos y por los gangsters de la ciudad. Y de ahí también su nombre, que procede del término inglés “swank” cuyo significado es “presumir”. Pero no sólo presumir es su máxima, los Swenkas tienen tres pilares básicos como filosofía: la moda, la coreografía que acompaña y el código moral que incluye a su vez sobriedad, honor, higiene y respeto.

En la actualidad, cada hay vez menos Swenkas, tradición zulú que ha ido pasando de generación en generación y que poco a poco va perdiendo adeptos. Pero los que hay, son firmes con su intención de continuar y de animar a las nuevas generaciones a que tomen el relevo. Su organización liderada por uno de los miembros, elegido y respetado por el propio grupo y que se encarga de marcar las directrices, pero que también cuenta con la responsabilidad de velar por la perpetuación del movimiento Swenka.

Es interesante analizar esta manifestación, desde la óptica del post-apartheid ya que es la explicación de muchas de las particularidades de la sociedad sudafricana. Lo cierto es que a pesar del fin del apartheid, la sociedad está aún en un proceso de “reconstrucción” y fuertemente marcada por la desigualdad económica y social en términos de raza, incluso aún hoy en día. Este tipo de contrastes, se plasman muy bien en el estilo de vida de los Swenkas. Durante la semana, suelen tener trabajos duros y mal pagados en ámbitos como la construcción, además de vivir lejos de sus familias en entornos sociales deprimidos económicamente, con unas precarias condiciones de vida, donde muchas veces la delincuencia y la violencia se configura como modo de vida y supervivencia y donde el VIH es el gran lastre de muchos y muchas.

Quizá haciendo un “zoom out” desde esta óptica, podemos llegar a comprender el motivo y la importancia que puede llegar a tener el perpetuar el estilo de vida de los Swenkas y dejar a un lado los juicios que surgen cuando se plantea la cuestión de si merece la pena el elevado coste que todo ello supone. Se presenta como una manera más de desarrollar la creatividad, la autoestima y la esperanza en el futuro. Precisamente en términos de creatividad y de nuevas tendencias, la influencia se hace notar. En el panorama artístico musical, Solange ha ido a grabar al township de Cape Town, Langa, en su videoclip “Losing you” y en el mundo de la publicidad tampoco ha pasado desapercibido. Aquí se puede ver una muestro de ello.

También ejerce una gran influencia en la moda masculina sudafricana. El estilo “gentelman” es también un “must” para los amantes de la moda, sobretodo para las nuevas generaciones de jóvenes que cuidan especialmente su imagen. Basta darse una vuelta por el catálogo de Markham, marca de ropa masculina o por el Facebook llamado “Swenkas- Pura pasión por la moda”.

Merece la pena ver este documental que os recomendamos a continuación. Está en francés, pero aparte de explicar muy bien la organización Swenka, refleja muy bien el contexto actual y la trayectoria de sus protagonistas. ¡Esperamos que lo disfrutéis!

 

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La moda africana desfila en la ‘Swahili Fashion Week’

Diseño: Alinda Sawe · Foto: Simon Deiner / SDR Photo

“Espectacular” sería la palabra que podría definir las propuestas que se han presentado en la quinta edición del Swahili Fashion Week en Dar Es Salaam. La ciudad tanzana ha sido la ciudad de acogida de las últimas tendencias de la alta costura africana durante la pasada semana, del 6 al 8 de diciembre.

No hace mucho tiempo que en esta misma sección habíamos dedicado un artículo a hacer un repaso de algunas de las principales African Fashion Week en todo el mundo, que ponen en evidencia que la moda africana no sólo está impactando dentro del continente, sino que algunos de los más importantes diseñadores occidentales se están subiendo al carro de las tendencias que proponen sus colegas africanos. Las posibilidades que ofrecen los tejidos y los estampados son infinitas, y se está dejando notar en las nuevas tendencias que propone la tendencia de la moda “Made in Africa”.

Promo Swahili Fashion Week 2011

Esta emergencia relativamente reciente de la industria es muy positiva para que los profesionales del diseño tanto del continente como de su diáspora, se vayan haciendo un hueco en una disciplina que había sido monopolio de los diseñadores, marcas y diseños occidentales. De ahí la importancia de este tipo de iniciativas como el Swahili Fashion Week, que ha vuelto a evidenciar una vez más, que la industria de la moda africana está emergiendo, y con mucha fuerza.

La idea que tenía su creador, el diseñador tanzano Mustafa Hassanali, cuando en 2008 creó la plataforma, era resaltar el potencial de la región en cuanto a moda, y crear un concepto “Made in Africa” que resuene en la industria de la moda internacional. Ese concepto se plasma en todo momento y en todos sus elementos, partiendo del mismo logotipo de la organización. Éste siendo un espejo del continente africano, representa a “kipepeo” que es el nombre de una colorida mariposa que, a su vez, dibuja el contorno de los mujeres africanas con su característico pañuelo en la cabeza. La alusión que hace el nombre de la organización a una de las lenguas más habladas en el Este del continente –swahili- también nos da una pista del carácter regional y afrocéntrico del encuentro.
El objetivo: dar espacio a creadores africanos, tanto a los jóvenes, como a los más consolidados.

El SFW ya ofreció un pequeño aperitivo de lo que estaba por venir con el Nairobi Showcase que se llevó a cabo el 6 de octubre pasado. En esa ocasión el SFW viajó hasta la capital del país vecino para presentar los trabajos de diseñadores como Moo Cow y Patricia Mbela (ganadora del premio de la edición de 2011 del SFW), junto con diseñadores como Mohamed Bana, Morna Omondi, Shenu Hooda, Anna Adero, Jimmy Walji, Vaishali Morjaria, Annesophie Achera, Wangechi Murithi , AFAD – Kenya, Gabriel Mollel, Diana Magesa, Lucky Creations y Hameed Abdul.

Volviendo la vista a la cita en Dar Es Salaam el pasado fin de semana, diseñadores y diseñadoras de varios países del este y sur de África han podido mostrar sus creaciones a profesionales y amantes de la moda. Tanzania, Kenya, Uganda, Zimbabue, Botswana, Mozambique, Zambia, Ruanda, Sudáfrica y, excepcionalmente Polonia, han sido los países que han expuesto y han competido por lo premios de esta quinta edición. Ha habido espacio para diferentes actividades como el workshop sobre “Diseño y Márketing”, que generan sinergias y “network” entre los diferentes actores implicados en el mundo de la moda.

Los desfiles han mostrado una gran variedad de estilos. Desde diseños modernos y de rabiosa actualidad y de colores vibrantes, hasta algunos donde la sobriedad era la protagonista de la pasarela. El estilo étnico ha sido el hilo conductor de muchos de los diseñadores y diseñadoras que han reivindicado su africanidad a través de sus trabajos.

En este caso, una imagen habla más que mil palabras, así que os mostramos a continuación algunos de los diseños que vistieron las pasarelas, para deleite de aquellas que somos amantes de la moda.

 

Nota: Todas las imágenes mostradas a continuación han sido extraídas de la propia organización “Swahili Fashion Week”. El crédito de todas las fotografías es de Simon Deiner / SDR Photo

 

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Fuentes:

Swahili Fashion Week

Facebook SFW

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