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Judy Kibinge: “Las mujeres en el cine son un vehículo para mandar un mensaje”

Judy Kibige, publicada en Filme aus Afrika.

*Este ha artículo ha sido dirigido, supervisado y editado por los coordinadores de Wiriko, como parte de un periodo de prácticas de la autora en este magacín.  

 

Creo que en muchas de las películas que podemos ver sobre mujeres africanas interpretadas por mujeres africanas, ellas suelen ser un vehículo para contar una historia que va a cambiar algo en su vida, o en la sociedad, o en el país, o en el continente al que pertenece. Creo realmente que vemos películas en las que las mujeres están representadas simplemente como mujeres, con caracteres fuertes y que son el vehículo para detener la mutilación genital femenina, la voz para hablar en contra de las violaciones, quizá contra los matrimonios múltiples o el abuso de menores. Son el vehículo para mandar un mensaje, son simplemente mujeres”, cuenta a Wiriko la directora keniana Judy Kibinge.

El número 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030 proclama promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. ¿De qué manera se puede llegar al pleno desarrollo si se niegan los derechos fundamentales a la mitad de la humanidad? Este pretende alcanzar las mismas oportunidades de acceso en todos los ámbitos de la vida, los educativos, políticos, económicos; así como poner fin a todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres. Y es que la mujer, en cualquier parte del planeta, vive sometida a una sociedad patriarcal que la ha situado un paso por detrás de los hombres en todas las esferas. Afortunadamente, los tiempos van cambiando en todo el mundo, algunos se dan más prisa que otros en luchar por la igualdad y, naturalmente, todos tenemos cosas que aprender de los demás.

En África, la igualdad de género ya se está dando en muchos aspectos. Y es que según el informe de 2015 del African Development Bank, aunque se ha progresado mucho en los últimos años hasta llegar a una cierta igualdad, la escolarización de las niñas, que se encuentra en un 76%, sigue siendo inferior a la de los niños, con un 81%. ONU Mujeres tiene en sus líneas de acción principales empoderar a las mujeres para impulsar las economías, eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas, y liderar el cambio hacia la paridad de género en la política. Porque, aunque a nivel social aún quede mucho camino por recorrer, la representación política de las mujeres en parlamentos como los de Mozambique, con el 39% mujeres, o Ruanda, con el 64% de mujeres (la tasa más elevada de todo el mundo), pueden dar alguna que otra lección a Europa.

¿Y qué pasa en el cine? Alrededor del continente africano, se han creado distintas asociaciones de mujeres cineastas con el objetivo de estimular la formación en este arte, promover la cooperación entre las mujeres para obtener mejores productos y paliar los desafíos de la financiación, así como aumentar las posibilidades de distribución. En África oriental, la cineasta Judy Kibinge, con la que hemos podido hablar, lanzó DocuBox en 2013, una plataforma para promover la filmación de documentales. Tsitsi Dangarembga fundó la organización Cineastas Mujeres de Zimbaue en 1996, además de crear el Festival Internacional de Cine de la Mujer en 2002. En Sudáfrica también existen las organizaciones Mujeres del Sol y Mujeres en el Cine y la Televisión en Sudáfrica, por mencionar algunos de los muchísimos movimientos que existen en el continente. Y es que según nos ha contado Kibinge, “si nos fijamos en Kenia y en los nombres de los cineastas más influyentes en el país, muchas son mujeres, incluso productoras. A diferencia de Estados Unidos y quizás Europa, donde los hombres tienen el poder en este campo, en Kenia yo no veo lo mismo”.

Yo estaba en el TIFF (Toronto International Film Festival) cuando una productora de cine africano, la nigeriana Yewande Sadiku, estaba dando una conferencia con un montón de ejecutivos de Hollywood hombres, blancos y estrellas. La conferencia trataba sobre cómo recaudar fondos. No la dejaron hablar, cuando ella era la única con algo nuevo que decir y la audiencia había venido, en gran medida, a escuchar cómo había innovado en la financiación de su película Half of a Yellow Sun, basada en el libro de Chimamanda Ngozi Adichie. El público empezó a jalear y abuchear a los ejecutivos cuando fue obvio el trato que estaba recibiendo y cómo se la estaba callando. ¿Cómo se diferencia esto de cómo la mujer africana se representa en Hollywood? Es como si no existiéramos, si huyéramos de la guerra, del dolor, del hambre con un paquete con nuestras pertenencias sobre nuestras cabezas”, nos explica Kibinge acerca del tratamiento que recibe la mujer africana en Hollywood.

En el reciente estrenado canal de África de Filmin en colaboración con Wiriko, podemos adentrarnos en algunos de estos trabajos. ¿Listos para descubrir nuevas perspectivas de las mujeres africanas en el cine?


Difret

 

“Era jueza antes de fundar esta Asociación. Dejé la judicatura porque creía que todos los ciudadanos, hombres mujeres y niños debían ser tratados por igual. Lo sigo creyendo”, proclama Meaza, la protagonista de la película Difret. Esta abogada, fundadora de la Asociación Adenet que ofrece ayuda gratuita para luchar contra la violencia de género, se enfrenta al reto de defender a Hirut, una estudiante de 14 años que se enfrenta a la pena de muerte por matar a su captor tras ser secuestrada y violada. Esta película etíope del año 2014, cuyo curioso título significa al mismo tiempo “valiente” y “violación”, retrata una historia real y narra la lucha entre la modernidad y la tradición. Una tradición que, hasta antes de llevar el caso de esta joven ante los tribunales, permitía el matrimonio por rapto. Gracias a la lucha de Hirut y esta Asociación, esta práctica tradicional fue ilegalizada y penada con cinco años de cárcel. Ver en Filmin.


Moolaadé

Según Lindiwe Dovey, una cineasta sudafricana, el cine independiente ha sido siempre feminista y ha celebrado, desde sus orígenes, el poder de las mujeres. Y así lo ha demostrado el que es considerado como el padre del cine africano, Ousmane Sembene, que, en su última película producida en 2004, alza la voz contra la mutilación genital femenina y nos presenta Moolaadé (protección o derecho al asilo). En este filme, se narra la historia de Collé Ardo, una mujer senegalesa que hace unos años se negó a que su hija fuera sometida a la ablación y ahora, cuatro niñas han decidido escapar de esta tradición y acuden a ella en busca de protección. Ver en Filmin.


Wilaya

Las mujeres son mucho más que un simple cuerpo que tiene que servir al marido y formar una familia. Así se proclama en Wilaya, la historia de dos hermanas que nos muestran la vida en los campamentos saharauis de Argelia. Fatimetu, una chica española de origen saharaui, se reencuentra con su hermana Hayat en su tierra natal tras la muerte de su madre biológica. Mientras de ella se espera que retome unas ciertas normas culturales, la joven decide mostrar su valía y no resignarse al destino que les aguarda a las mujeres allí. Ver en Filmin.


Timbuktú

Timbuktú va más allá. No se trata simplemente de una película sobre mujeres ni feminismo; se trata de una historia sobre religión, política, libertad, y de cómo las mujeres encajan en ciertas sociedades. Los extremistas religiosos de Azawad se han hecho con el control de la ciudad y sus alrededores, han impuesto su fe, el terror y normas tan absurdas como la prohibición de reír, cantar, jugar al fútbol o que las mujeres muestren alguna parte de su cuerpo, incluso las manos, que tienen que cubrir con guantes. Esta galardonada película del 2014 del director franco-mauritano, Abderrahmane Sissako, nos enseña mucho más de lo que creemos saber acerca de este mundo en constante amenaza. Ver en Filmin.


Tchindas

Finalmente, nos trasladamos al carnaval de la pequeña isla de Sâo Vicente, en Cabo Verde. Tchindas es un documental que nos presenta a la comunidad gay y transexual de la isla. El título del filme lo da Tchinda, una mujer muy querida que salió del armario en 1998 en un semanario local. Su nombre se ha convertido en la manera coloquial y cariñosa de llamar a esta comunidad. A través de las “tchindas” y esta fiesta, se nos presenta un rincón de África que pocos podían imaginar. Ver en Filmin.


Y por si  la curiosidad sigue impaciente, aunque aún no los tengamos disponibles, Kibinge nos recomienda otros títulos clave sobre las mujeres en el continente africano. “Layla Fourie de Pia Marais, una directora sudafricana, es una película que realmente me sorprendió cuando la vi hace unos años porque no es nada típica. La protagonista es inteligente, trabaja como polígrafa, se ve envuelta en la muerte de un ser querido… Es una película sobre su independencia, sobre su fuerza como madre soltera, sobre el amor. Es una de las mujeres más fuertes que he visto y un gran referente para las mujeres en África. Creo también que la protagonista de mi película Something necessary, una mujer fuerte que tiene que rehacer su vida cuando lo ha perdido todo, retrata una nueva forma de mirar a las mujeres en el continente y en la que muchas pueden sentirse identificadas”.

Aún con toda esta tradición de cine africano retratando a la mujer de una forma distinta, sigue quedando mucho por hacer, pues el público al que llegan todas estas películas sigue siendo muy limitado. “Las oportunidades que tienen estas películas de ser vistas en el continente son mucho menores de las que tienen en los festivales de cine en Europa. De hecho, es vergonzoso, pero muchos de los clásicos africanos no vuelven a casa ni son mostrados a la gente por la que se supone que se han hecho. Incluso las películas de Ousmane Sembene, que quería liberar el cine y devolverlo a África, no han sido vistas fuera de su país, ni celebradas, ni ha sido el vehículo del cambio que se suponía que tenían que ser”, sentencia la directora keniana Judy Kibinge. Por esto, proyectos como el de Martin Scorsese y The Film Foundation son tan importantes.

Somos abogadas, profesoras y doctoras. Actrices, realizadoras y directoras. Madres y líderes. Tenemos nuestras propias ideas que queremos defender y voces que queremos hacer oír. Y lo estamos haciendo. Como dice Kibinge, somos mujeres.

Cinco escritoras africanas renovadoras

Leonora Miano huye explícitamente de la consideración de “feminista”, mientras que Chimamanda Ngozi Adichie nos recuerda que “todos deberíamos ser feministas”. Es cierto que la primera de ellas, reniega del feminismo sólo desde una dimensión terminológica. “Si el feminismo consiste en hacer valer los derechos de una categoría ultrajada, ni que decir tiene que lo suscribo”, matiza Miano, que lo que rechaza es el término como una simple etiqueta que limita y constriñe. Adichie por su parte abandera un feminismo renovador, fuera de lo común, alegre y, al menos, formalmente despreocupado. En este 8 de marzo, recordamos cinco escritoras africanas. Pretenden ser sólo cinco ejemplos (muy pocos) de todo un universo de escritoras. Son un pequeño combate contra la invisibilización.

Léonora Miano

Se ha convertido en un tiempo casi récord, en una referencia de las letras en el ámbito de habla francesa y en un valor en alza a escala global. En las conferencias en las que desgrana los principios de su escritura, esta novelista camerunesa rechaza la mayor parte de las categorías que se le atribuirían de manera habitual. Su negación de etiquetas como la de literatura africana y la de literatura feminista tiene que ver con la perniciosa capacidad que estos compartimentos tienen para poner límites. Por eso, Miano se levanta contra las construcciones sociales de género, las que atribuyen características, comportamientos y habilidades concretas a hombres y mujeres, sólo en atención a su sexo.

Más que esas etiquetas compresivas, a la novelista le gusta traspasar líneas, sobre todo, las del pensamiento. Por ese motivo, construye personajes que cuestionan frontalmente los estereotipos. En sus historias, los hombres están cargados de rasgos que se atribuiría habitualmente a las mujeres y viceversa. Miano comenta divertida estos ejercicios, pero no como un puro juego, sino como una práctica de aproximación a la realidad, en la que las categorías no son cajones herméticos.

Chimamanda Ngozi Adichie

Quizá no valdría la pena mencionar a la que probablemente es la novelista de origen africano más popular actualmente. Si a una escritora de origen africano no afecta la invisibilización, seguramente es a esta autora nigeriana. Sin embargo, si se habla de mujeres escritoras se ha demostrado en los últimos años que Adichie tiene un magnetismo especial que ayuda a poner los puntos sobre las íes sin discusión. Habitualmente sus novelas están protagonizadas por mujeres. Mujeres de carne y hueso que se enfrentan a profundas contradicciones y que proyectan la vida real de cada uno de los sectores a los que pertenecen (el matiz es importante, un solo personaje no puede ser la representación de todo un género y, en ocasiones, se ha acusado a la novelista de ser parcial en su dibujo de la mujer).

Sin embargo, entre novela y novela, Adichie ha vuelto en los últimos tiempos a encontrar momentos para hacer otra cosa que le ha servido para acercarse especialmente a su público. Las charlas convertidas en virales, comprometidas e inspiradoras, están en la base de su popularidad en el Norte global. Y, últimamente, ha unido a sus apariciones públicas, algunas actividades en redes sociales. Así se ha ocupado de lanzar una idea del feminismo fresca, renovadora, desacomplejada y poco dogmática. En la misma línea, Adichie ha hecho un alegato de una maternidad satisfactoria pero no idealizada y, sobre todo, que no implica el sometimiento de las madres. Esta reflexión pronto estará disponible en español.

Buchi Emecheta

No tendría sentido hablar de mujeres escritoras en el marco del 8 de marzo y pasar por alto a Buchi Emecheta. La autora nigeriana recientemente desaparecida ha sido para muchas personas la puerta de entrada a una concepción del feminismo que iba más allá de la visión occidental. Emecheta demostró a muchas mujeres y a muchos hombres que se puede vivir el feminismo de muchas maneras diferentes y que sólo está equivocado quien pretende que la suya no sólo la mejor, la auténtica y la genuina, sino también la única.

De nuevo, Emecheta cuestionó su inclusión en el movimiento feminista, pero lo hizo, como ya hemos señalado en el caso de Miano, sobre todo por una cuestión terminológica. Cuando ella se resistió a ser enclaustrada en esta categoría consideraba que la etiqueta no reflejaba su experiencia de la vida en femenino, por eso aseguraba que ella lo que era, era en realidad una mujer, a secas. Sin embargo, después de sus aportaciones, seguramente, muchas más personas han podido verse reflejadas en el concepto, porque a través de sus novelas lo extendió. Emecheta aportó al pensamiento y a la vida feminista un nuevo enfoque sobre la vida y la actividad de las mujeres, sobre la maternidad y la crianza. Un enfoque genuinamente cocinado en la tradición de diversas sociedades africanas y conceptualizado en su contacto con las sociedades occidentales.

Edwige Renée Dro

La escritora marfileña, Edwige Renée Dro. Imagen cedida por la autora.

Forma parte de una joven generación de escritores y escritoras de diferentes países africanos que se han abierto paso a machete en el difícil mundo de la industria editorial. En su caso, esta autora marfileña ha desbrozado el camino a golpe de relato corto. Relatos que le llevaron a estar incluida en una selecta lista de los 39 autores africanos de menos de 40 años más prometedores. Su aparición en la antología Africa39 es sólo un hito y no sería justo reducir su carrera a ese episodio, pero sin duda ha sido el que le ha permitido darse a conocer de una manera más global.

Edwige ha empleado una segunda vía para construir su camino y una vía, precisamente, todavía poco extendida entre sus compañeros y compañeras de “profesión”. La escritora marfileña ha convertido las redes sociales en sus aliadas, por un lado, para compartir sus trabajos, pero también en una dimensión de su vida más amplia. Edwige Renée Dro no concibe su escritura alejada de su militancia y, en ese sentido, sus tuits, por ejemplo, transmiten inquietudes y experiencias, pero también esa visión del mundo que tan profundamente marca su escritura.

Warsan Shire

La poetisa Warsan Shire. Fuente: http://penguinrandomhouse.ca/hazlitt

Ha roto con casi todos los estereotipos. Nacida en Kenia, de padres somalíes pero residente en Londres, esta jovencísima poeta ya se ha hecho con todos los premios imaginables, pero no sólo eso, su popularidad se ha disparado de una manera absolutamente fuera de lo normal, para una poetisa de la diáspora somalí en Reino Unido. Sus poemas forman la columna vertebral del último videoalbum de Beyoncé Lemonade. Fue aparecer en los créditos del trabajo de la cantante estadounidense y ser buscada por todos lados. Antes, Shire se había destacado como una poetisa irreverente, y quizá por ello los críticos dicen que el álbum de Beyoncé es el más social y comprometido de su carrera.

A pesar de haber vivido casi toda su vida en Londres, Warsan Shire reconoce que le ha influido mucho más su vida como refugiada y que bebe de la tradición de sus padres. No se puede pasar por alto la importancia que tiene en la sociedad somalí la poesía, aunque la de Shire, sin duda, es otra cosa. La joven poetisa habla de las inquietudes femeninas, del sexo y de la intimidad, de la relación con la madre, del desarraigo y de la religión. De todo y siempre sin impedimentos, en ocasiones casi de manera atropellada. Uno de los poemas que más había trascendido de Shire, era For Women Who Are Difficult to Love (Para mujeres que son difíciles de amar), que a pesar de su delicadeza transmite un mensaje crudo y una reivindicación radical de la necesidad de independencia femenina. Curiosamente, cuando se habló en esta sección de esta poetisa, se dijo que “es un poema que bien podría haber sido un himno o, cuando menos, una firme declaración de intenciones”. Al parecer, Beyoncé se ha encargado de convertir esos versos en el himno que estaban llamados a ser. Warsan Shire está trabajando en un nuevo libro de poesías que podría ver la luz en breve.

Minna Salami: “El feminismo es la única ideología que atiende a todas y todos”

Foto: Carola Michaela Photography

*Autor invitado: Fernando J. Sánchez Jaén

Minna Salami (1978) es escritora y bloguera sobre feminismo y la diáspora africana, pero sobre todo, es una de las voces más reivindicativas y mediáticas dentro de la lucha por la igualdad. Desde su premiada bitácora MsAfropolitan reclama una revolución psicológica de la mujer. Es colaboradora habitual de medios como The Guardian o Huffington Post y su TEDx Talk de 2014 acumula más de 114.000 visitas. Está considerada, según la revista ELLE, como una de las doce mujeres que están cambiando el mundo. Wiriko ha tenido la oportunidad de tomar un café con ella para hablar de temas como la lucha por la igualdad de las mujeres, la política, la inmigración y otros problemas sociales.

Tras los últimos acontecimientos políticos se avecinan tiempos convulsos para la mujer y las minorías. Es en esta incertidumbre cuando la voz de Salami se alza con más fuerza y se vuelve más ácida que nunca. Una mujer con la que es difícil concretar una cita y con la que resulta más difícil aún definir su identidad con tres pasaportes distintos, pero si se insiste lo suficiente, pronto se averigua que nació en Finlandia de madre finesa y un padre nigeriano, que vivió diez años en Suecia (su tercera nacionalidad) y que también es londinense porque es donde ahora tiene su campamento base. Gracias a esa extravagante herencia biológica pronto comprendió que las cosas nunca son simples y que siempre hay algo en común, aunque a veces haya quienes prefieran resaltar las que separan.

FEMINISMO

Fernando J. Sánchez: Su formación es bastante interdisciplinar: estudiaste ciencias políticas, te especializaste en estudios africanos, luego te pasaste al marketing y la publicidad, y ahora eres una reconocida bloguera y activista feminista. ¿Qué es MsAfropolitan y cuál es su intención?

Minna Salami: MsAfropolitan es una voz que es mía. También es una voz que no es solo mía, es más grande que yo. Una voz que está en protesta contra el mundo y que no existe en ciertos lugares. Una voz que habla sobre feminismo, sobre la feminidad africana en una forma en la que antes no se ha expresado, al menos de la misma manera que ahora. También, es un espacio para explorar diferentes filosofías y expresar la mía. Quiero que a la gente que lo lea le entren ganas de cambiar las cosas, que sientan curiosidad, que es como se empiezan las revoluciones. Quiero que se pregunten si lo que tenemos ahora es lo que deberíamos de tener, o al menos, lo que queremos. Creo que mi blog puede ayudar a eso. También, quería llenar un vacío. Cuando hablamos de ideas siempre son los hombres quienes hablan sobre ello. Hay blogs sobre mujeres escritos bajo el punto de vista de los hombres. Siempre, son los hombres quienes marcan la agenda. Y mi blog está para interrumpir precisamente eso. Si estoy escribiendo algo sobre lo que tradicionalmente escriben los hombres, si es bueno, gracias a las redes sociales, se comparte y por la tanto, tú no puedes ignorar esa voz, no de la misma manera que podían hacerlo antes. Si más gente lee, más gente está informándose.

FJS: ¿Cómo describirías el feminismo en estos días?

MS:  Describiría el feminismo como una herramienta para la revolución, para el cambio global y la justicia social. Una cosa importante, feminismo no es solo una herramienta para el futuro, es el futuro en sí mismo. Tenemos que visionar en qué tipo de sociedad queremos vivir y cuando miro cualquier clase de ideología, no me ofrecen una sociedad en la que todo el mundo pueda tener su espacio. Pienso en el liberalismo o en el marxismo y no ves la voz de las mujeres. Buscas una sociedad igualitaria, pero ¿dónde están las mujeres? El feminismo es la única ideología que atiende a todos: mujeres, hombres, jóvenes, viejos, diferentes razas, diferentes clases sociales, diferentes sexualidades, a todos.

 

FJS: Entonces, ¿cómo hacer que el empoderamiento realmente funcione?

MS: Yo critico el término empoderamiento. Y vengo con un término mejor, re-empoderamiento. Pero, no es importante la forma del término ni el lenguaje. Lo importante es su significado, su esencia. Todo es volver al elemento revolucionario del término original. Empoderamiento es un eslogan publicitario que se ha quedado vacío, que es inútil. Pero, lo podríamos utilizar de forma política y revolucionaria, que es lo que deberíamos de hacer, porque originariamente lo era. Tenemos que limpiar su esencia y volver a convertirlo en un término revolucionario. Su significado original era precioso, poner el poder dentro de ti mismo. Solo hay que recordar a la gente lo que significa.

FJS: ¿Y eso no es tan fácil como parece?

MS: No, no es fácil, ese es el problema. Cuando el opresor controla tu mente, lo controla todo. El mayor problema que enfrentan las mujeres son los opresores que controlan nuestra mente, otras veces esos opresores son nuestra propia mente. Intento con mi trabajo deshacer el control de la mente de las mujeres. Recuperar tu mente. Cuando lo haces, al mirar términos como empoderamiento o feminismo con tu propia mente, lo entiendes de otra forma.

FJS: ¿Cuál cree que es el mayor reto que afrontan las mujeres hoy día?

MS: La opresión psicológica. Es muy interesante, porque las mujeres en Occidente tienen muchas libertades en comparación con la de otras partes del mundo. Tienen derecho a la educación, por ejemplo. Pueden hacer lo que quieran. Pero, la gran mayoría de las mujeres no son libres. Siguen eligiendo vidas en las que hacen la mayor parte del trabajo doméstico, hacen malabares para compaginar su carrera con el matrimonio y la vida doméstica. No tienen que hacerlo, pero lo hacen. Eso demuestra la importancia de la opresión psicológica. Nos hemos centrado en que la mujer debe poder entrar en política, que debe de tener igual salario que un hombre, etc. Eso está muy bien. Pero, si una mujer no está psicológicamente liberada no puede disfrutar de todas esas libertades. Porque sí puedes tenerlo, pero si no te liberas, sigues eligiendo lo que no quieres.

FEMINISMO Y ÁFRICA

FJS: Eres especialista en África y además, eres nigeriana ¿Cómo evaluarías la situación de la mujer en África?

África es un continente muy complicado. No podríamos generalizar. Todas las mujeres africanas comparten una historia muy similar, aunque condicionada luego por la realidad de sus diferentes países. Pero, sin duda necesitamos una revolución de la mujer africana. La mujer africana es increíblemente dual. No hay ningún lugar donde encontrar una mujer tan fuerte como las que tenemos en África, pero a la misma vez, no hay ningún lugar, aparte de Oriente Medio, donde las mujeres estén tan oprimidas como en el continente africano. Soportan demasiada presión. Tenemos que seguir peleando por la mujer en África.

FJS: ¿En África el feminismo cobra una mayor importancia?

Es importante porque es específico de la mujer africana y es muy concreto debido a su herencia geográfica y biológica. Tiene particularidades debido a la raza y a las tradiciones del continente. Igual que el feminismo en América Latina o Asia también tiene sus particularidades. Pero el núcleo del feminismo es el núcleo del feminismo en todas partes, en Londres, en el Caribe y en Escandinavia. Puesto en una sola frase: lo que quiero es acabar con el patriarcado.

NIGERIA

FJS:  La situación política y social en Nigeria es también complicada. Además, con un presidente que hace declaraciones que atacan directamente a la mujer. ¿Qué opinión te merece la situación política?

MS: No hay muchas cosas positivas que decir de la situación política en Nigeria. Hay bandidos liderando mi país. Es muy patriarcal y muy corrupto. Tenemos un problema con el liderazgo político en nuestro país y problemas preocupantes que afectan específicamente a la mujer. Hay una Constitución que no otorga los mismos derechos y unas tradiciones muy peligrosas y dañinas. Hay que alzar más la voz en Nigeria, hay muchas mujeres que están haciendo eso y son muy valientes, pero necesitamos más.

FJS: ¿Necesita Europa hacer más presión en Nigeria para hacer respetar los derechos humanos? Parece que Europa muestra gran interés en África para combatir el terrorismo y cuando se trata de los otros asuntos… se olvida.

MS: El sistema no funciona. Tiene que parar. Occidente tienen que irse completamente. Cada individuo tiene que resolver su propia vida. Lo mismo con los países. Se puede pedir ayuda cuando se necesita, pero tiene que venir de forma honesta. Si viene de alguien que quiere tomar ventaja no ayuda a largo plazo. Lo que sí creo que Occidente debería de hacer es compensar financieramente por el colonialismo y la esclavitud, pero no creo que eso pase, ¿verdad? No pueden llegar a Nigeria países como el Reino Unido que dan con una mano y destruyen diez veces más con la otra. Tampoco creo que Occidente quiere realmente ayudar a terminar con el terrorismo en Nigeria. Creo que lo que sí quieren es presencia militar de alguna forma en el país, porque Nigeria es un país con muchos recursos naturales y casi todo lo que se necesita se puede encontrar en sus fronteras.

Foto: Carola Michaela Photography

ESTEREOTIPOS, RACISMO Y XENOFOBIA

FJS: Hablando de África, existen muchos estereotipos sobre el continente ¿Necesitamos más festivales como el Film Africa, o el Festival de Cine Africano de Tarifa para mostrarla como es realmente?

MS: En África no invertimos lo suficiente en cultura. Y es algo común en personas traumatizadas. Cuando eres feliz lo expresas a través de la cultura. Han esquilmado tanto el continente y maltratado tanto a su gente que la cultura es lo primero que se ha ido. Tenemos que tener más festivales y financiar más artes, pero no para mostrar nada a Occidente sino para nosotros mismos. Porque nos gusta nuestra propia cultura. Y es ahí, cuando el resto del mundo se interesará. Los festivales en Europa ayudan. Pero, me gustaría que todos esos festivales que se celebran contribuyeran también de vuelta en África, porque necesitamos construir en África, necesitamos construir el continente africano.

FJS: Ha vuelto a resurgir el racismo, la xenofobia, los nacionalismos y desde luego no ayudan para nada el Brexit y la recién nombrada administración Trump.

MS: Es vergonzoso que todavía estemos lidiando con tanto racismo y xenofobia en Estados Unidos y Europa. Tenemos toda la tecnología y la ciencia en nuestra mano, sin embargo, psicológicamente, todavía somos los hombre de la cueva. Somos totalmente primitivos y se comprueba en la forma en la que nos dividimos y abusamos de unos y de otros. Siempre me sorprendo cuando veo a gente hablar de culturas primitivas en América Latina o África y luego veo cómo se comportan aquí. Hay mucha gente que ha sido muy manipulada que ahora viven en una burbuja y no pueden ver la realidad. El adelanto tecnológico no siempre significa desarrollo. A veces, parece que disfrutamos viendo sufrir a personas delante de nosotros. Y lo permitimos.

FJS: Parece que cuesta superar el racismo

MS:  El racismo, sexismo, la xenofobia, el clasismo nunca se han ido. Nunca los superaremos hasta que cambiemos psicológicamente. Hemos cambiado instituciones y leyes, en América los negros ya no se sientan en la parte de atrás del bus, cambiamos todas esas cosas y no desaparecen. ¿Por qué? Porque no abordamos la psicología de la misma. Los niños no hablan en la escuela de por qué algunos blancos se sienten superiores, de por qué algunos hombres se sienten superiores a las mujeres. En la escuela no se tiene esa conversación. Hay que cambiar el sistema educativo, hay que cambiar de lo que están hablando los niños.

FJS: ¿Quiere decir que no estamos acostumbrados a ver negros en roles de liderazgo?

MS:  Por ese motivo, pienso que ver a los Obamas en la Casa Blanca, es muy simbólico. Ver a un hombre negro en un puesto tan poderoso y a su mujer en un puesto con tanta influencia y a sus hijas es psicológicamente inspirador para los negros y para todo el mundo porque nos damos cuenta de que todos podemos hacer lo que queramos. Una de las maneras más fuertes de oprimir es no mostrar a gente como tú en la cultura. En este caso a hombre negros.

FJS: ¿Es difícil ver a actores negros interpretando papeles principales en cine y en televisión, sobre todo, en Hollywood?

MS: Hollywood no va a cambiar. Vamos a tener que cambiar nosotros mismos. Tenemos que trascender el debate estúpido sobre la belleza africana, si es hermosa o no. Lo que necesitamos es mujeres negras creando películas y escribiendo libros y así cambiará todo, porque contaremos nuestra historia.

FJS: Y a veces, el hombre negro tiene más representación que la mujer negra.

MS: Eso tiene mucho que ver con la definición de feminidad y masculinidad. Ambas describen erróneamente. Relacionamos masculinidad con ser fuerte, viril… y ahí el hombre negro encaja en esas etiquetas y por eso tienen más exposición. Por otro lado, relacionamos feminidad con fragilidad, delicadeza, ternura… Y las mujeres negras a causa del racismo, las luchas y el sufrimiento que nuestro continente y diáspora tuvieron no tenemos tiempo para ser tiernas y delicadas. Así que la definición de feminidad no encaja necesariamente con la feminidad africana, porque la mujer africana es más compleja. Pero no me importa no tener esa exposición. No quiero mujeres negras en la portada de revistas o en películas convertidas en objetos para el placer masculino. No estamos luchando por eso. Entiendo que tiene que haber igualdad en toda las quejas pero no estamos luchando por eso. No me sirve estar solo en la portada para enseñar mi cuerpo si luego no aparezco en otra para contar algo interesante.


*Fernando J. Sánchez Jaén es periodista especializado en política internacional y afincado en Londres.

Madden: el pincel de la diáspora africana

Aula Wiriko

4ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Stefania Blasi

Tamara Natalie Madden es una artista visual contemporánea residente en Atlanta (Estados Unidos), cuyo arte se enfoca en el aspecto espiritual y psicológico de la conciencia negra y su percepción externa. El propósito de sus trabajos es viajar a través del tiempo y del espacio para hacer converger toda la gente de herencia africana, en particular mujeres, en un único sitio, en sus pinturas. Ello para celebrar su belleza y valor.
Su historia artistica empieza después de una dura lucha contra una enfermedad rara. Desde entonces, la artista de orígenes jamaicanos ha decidido dedicarse plenamente al arte, pasión que le ha acompañado durante toda su vida y que le ha ayudado a evadir la realidad y a superar los sufrimientos y los problemas durante el período más difícil de su vida.
Madden creció en condiciones de pobreza en un pequeño pueblo rural de Jamaica, Frankfield y tuvo una infancia feliz al calor de su familia, sus amigos y sus vecinos.

“Gente increíble me rodeaba, incluyendo a mi abuela, que, a pesar de su lucha contra la pobreza y la tensión emocional de su enorme corazón, se ofrecía a cuidar al prójimo. Los vecinos compartían la comida, el agua  y su amor por dios. Siempre me pareció que era increíble, y yo quería que las voces de aquellas personas se oyensen alguna vez.”

Una vez iniciada su carrera de artista en América a una edad más adulta, sus pinturas resultan ya muy influenciadas por las personas que la habían rodeado en su niñez. El espíritu de solidaridad, de supervivencia y la humildad de su pueblo ha marcado profundamente a Madden, convirtiéndose en motivo de inspiración para todas sus obras.
La primera fase de su recorrido artístico, Salvation and Inspiration, está caracterizada por la representación de personas que le recuerdan su experiencia jamaicana, personas comunes, valientes con muchos méritos pero que, sin embargo, nadie tiene en cuenta: ignorados y ninguneados por el resto. La artista comenta que pintarlos significa rendir homenaje a esa gente, para que se les empiece a mirar de manera diferente y se preste atención a sus cualidades, a su personalidad, y no sólo a su apariencia.
Su segunda fase atraviesa una transición creativa bajo la influencia de dos mentores importantes, Charly Palmer y Kevin A. Williams (WAK). En esta etapa sus dotes artísticas mejoran notablemente y se van perfeccionando. Madden sigue pintando gente común, pero intenta impregnarlas de declaraciones políticas y de crítica social.
Finding me es la tercera fase, delineada por una fuerte voluntad de descubrirse a ella misma. Empieza entonces un viaje hacia el interior, una mirada al pasado que la lleva al patchwork, una pieza tejida uniendo fragmentos de diferentes telas. Esta técnica de la artesanía textil tiene una larga tradición en la cultura afroamericana y caribeña. Decide así de utilizarla en sus pinturas para dotarlas de más personalidad y vitalidad, y reconducirlas a su herencia africana; es justo en esta etapa que se ven las primeras pruebas.


A pesar de su esfuerzo para poner en valor a los descendientes africanos de su tierra de origen, Madden nota que su arte no ha cambiado la percepción que se tienen de ellos. Por ello pasa por una profunda “depresión artística” que le impedirá pintar durante algunos meses. La revelación se presenta por sorpresa: hay que representarlos de manera diferente, para que la gente les preste atención, y se interesen en su aspecto particular e inusual.
Los invisibles y desconocidos empiezan entonces a transformarse, convertiéndose en reyes y reinas. La belleza y la realeza interior se muestran en la ropa que llevan compuesta por tejidos raros y lujosos, y siempre adornados con mitológicas coronas de oro, emblema de su grandeza espiritual. El orgullo africano se revela en la exaltación de la piel color ébano, de los labios carnosos y los cuellos espigados. Los colores, que recuerdan un poco las pinturas tradicionales africanas y que tienen una evidente influencia del arte klimtiano, son brillantes y vivos. Se utilizan también hojas de oro, tejidos de seda y estampados llamativos.
Otro elemento clave son los pájaros multicolores que acompañan a sus figuras: símbolo de la libertad y de la esperanza tras la larga enfermedad.
De esta manera, en el 2007, nace Kings and Queens, un nuevo proyecto que tiene como objetivo el de resaltar al máximo la figura de los negros, para hacerles sentir hermosos e importantes, orgullosos de unos rasgos heredados directamente del continente africano. Introduciendo sus personajes en una nueva realidad fantástica, el único propósito es el de distinguirlos y rescatarlos del olvido y de la invisibilidad, para que sean vistos y apreciados.
El arte de Madden es una verdadera lucha para la reivindicación de la figura y la esencia africana, que sigue siendo subestimada y desvalorizada a menudo en una realidad en que se está perdiendo cada vez más la capacidad de apreciar los detalles, las pequeñas cosas y las cualidades realmentes importantes en la vida.

“El baobab que enloqueció”: Exilio, identidad y experiencias de supervivencia de una mujer africana en Europa

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Bárbara Benito Mollá

Ken Bugul, pseudónimo de la escritora senegalesa Mariètou Mbaye Biléoma y autora de El baobab que enloqueció (1982), fue una de las primeras escritoras africanas que abordó el hecho de escribir desde una perspectiva autobiográfica, reflejando en su obra sus propias experiencias vitales y sus conflictos interiores.

En esta obra, la escritora relata sus vivencias en Europa tras conseguir una beca para proseguir sus estudios en el continente de “sus antepasados los galos”, concretamente en Bélgica, relacionándolas y plasmándolas en base a la dicotomía que establece entre  las vivencias de la niñez y la juventud en su África natal, en la localidad senegalesa de Ndoucomane, y las que experimentará en Europa.

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La protagonista de esta novela decide marcharse a estudiar al extranjero, a Europa, más como una forma de exilio voluntario cuya finalidad es averiguar quién es, definir su identidad, que para proseguir su formación. Educada en el sistema francés, organizado desde una perspectiva neocolonialista y fundamentado en la aculturación Ken vive escindida entre sus orígenes, representados por su pueblo natal y la familia, y la cultura impuesta por el sistema educativo francés, que trasmite a su alumnado los valores e ideología occidentales  alejando de su propia historia y su cultura a aquellos que se forman en sus centros.

ken_bugul3El abandono de la madre en su infancia y la relación falta de intimidad y confianza que mantiene tanto con ella como con el padre y el resto de su familia, el alejamiento de su cultura nativa, derivan en un profundo sentimiento de desarraigo. Por ello, parte hacia Europa en busca del descubrimiento de sí misma, de aquello que ella representa, en un exilio a través del que espera encontrar todo lo que le es negado en su ambiente familiar y su país de origen. En definitiva, Ken se exilia en Europa para reconocerse a sí misma pensando que en el lugar que en la escuela le han trasmitido como el de sus antepasados hallará la solución al desasosiego y el vacío existencial que se alojan en su interior.

Este viaje, sin embargo, no representará lo que la protagonista de la novela deseaba. Ken se verá envuelta en una serie de vivencias que simbolizarán una prolongación del sentimiento de abandono, soledad y desorientación que la acompañaban a su llegada, que no encontrarán una solución en la sociedad europea y que la sumirán en una espiral de autodestrucción.

En el exilio europeo se sucederán y sobrepondrán distintas experiencias que van sumiendo a la protagonista en un estado de caos cada vez mayor. Para sobrevivir en una sociedad y cultura que se le revelan ajenas y que no la reconocen como parte de ellas, Ken intenta buscar refugio en relaciones que le proporcionan  todo aquello que le había negado su madre en la infancia, África, en definitiva, en el consumo de alcohol y otras drogas que la ayudan a evadirse y sobrellevar  los acontecimientos y, finalmente, en la prostitución.

ken_bugul2En este exilio, Ken apenas mantiene contacto con otros miembros de su comunidad de origen y se conciencia de su falta de singularidad dentro de esta sociedad para la que todos los africanos son iguales, una sociedad en la que los ciudadanos africanos y sus diferencias se desdibujan. Para sobrevivir y afrontar la decepción que supone enfrentarse al hecho de que ella no es parte de esa cultura europea en la que fue educada en y por la escuela, la protagonista de esta novela se entrega a relaciones que desembocan en el acrecentamiento de su insatisfacción y que no le proporcionan la tranquilidad espiritual que necesita.

Asimismo, Ken experimenta el racismo de la sociedad europea, que sólo la reconoce como individuo en función de su exotismo como mujer extranjera y exótica, como un objeto de distracción. Este imaginario pone el acento en el hecho de que es negra y se le presuponen ciertas características por ello, situación que la conduce al exhibicionismo y el escándalo como mecanismo de reafirmación personal.

En este entorno, sólo la locura es posible como medio de supervivencia y sólo en ella es posible vislumbrar una salida. A raíz de la decadencia en la que se sumerge puede reunir la fuerza suficiente para reaccionar y salir de esa situación de letargo e indefinición. Al final de la novela, en el punto álgido de su declive, la vuelta a los orígenes y  el reencuentro con África y con su tradición son las salidas salvadoras y que pueden conducir al verdadero descubrimiento de quién es ella.

An african city: sexo y glamour en la pantalla africana

Las cinco protagonistas de la serie An african city, de la directora Nicole Amarteifio.

Las cinco protagonistas de la serie An african city, de la directora Nicole Amarteifio.

*Artículo publicado originariamente en El País-Planeta Futuro el 4 de julio.

Tacones y vaqueros de pitillo. Blusa blanca florida. Labios rojos que son perfilados en un diminuto espejo de bolsillo. Se ve guapa y sonríe a la cámara. Son las 17.00h. de la tarde y en París el sol se amaga una y otra vez en el marco del segundo festival de cine nigeriano Nollywood Week París. Así se presenta Nicole Amarteifio, la creadora y directora del proyecto An african city, la serie de moda en el continente africano que está rompiendo esquemas y que transporta a los espectadores en un viaje de unos 14 minutos con cinco amigas cuyos perfiles profesionales son tan impresionantes como el vestuario fashion que utilizan.

Cansada de una visión homogénea y sumisa sobre las mujeres africanas Amarteifio se dispuso hace un año a mostrar una narrativa diferente. Cada semana los fans esperaban una nueva entrega sobre la vida de las cinco exitosas protagonistas que tras formarse en el extranjero deciden volver a sus raíces en la capital de Ghana, Accra. Desde el lanzamiento de la serie el pasado marzo en la red Youtube, el primer episodio ya tiene más de 190.000 visitas y ha cerrado la primera temporada de 10 capítulos con seguidores no solo en África, sino también en la diáspora de Europa y Estados Unidos. Un nuevo modelo se erige en las series digitales africanas con una temática hasta ahora muy poco explorada. Y así define la esencia de su proyecto: “La mujer africana no siempre tiene que ser la cara de una campaña de lucha contra la pobreza; más bien, ella puede ser la cara de todo lo bello, moderno y a la última”.

Nicole Amarteifio, la directora ghanesa y creadora de la serie de moda en África. Foto: Sebastián Ruiz

Nicole Amarteifio, la directora ghanesa y creadora de la serie de moda en África. Foto: Sebastián Ruiz

Amarteifio, licenciada en arte y en estudios africanos por la Universidad de Brandeis (Massachusetts) y con una maestría en comunicación corporativa y relaciones públicas por la Universidad de Georgetown (Washington), comenzó su carrera de comunicación en el campo del desarrollo trabajando en diferentes organizaciones internacionales como el Banco Mundial. Quizás esta etapa fue la que más le marcó a la hora de plantearse en rodar la serie An african city tal como ella lo explica. “Yo había estado trabajando durante muchos años en el desarrollo internacional y pensé que si decidía emprender un proyecto de este tipo podría ser una buena oportunidad para cambiar la imagen de la mujer africana”.

¿Y qué te impulsó a tirarte a la piscina? “Perseguir mi sueño de mostrar esa otra África a través de la imagen. No ha sido un viaje fácil porque empecé a escribir los guiones en el 2009 y en el momento del rodaje, en 2013, habían cambiado por completo”, sonríe. “Mi propia experiencia al volver a Ghana me hizo afinar la observación de la nueva realidad a la que estaba expuesta”.

La realidad de la vuelta a casa. En el primer capítulo se puede apreciar el conflicto de identidad que sufre una de las protagonistas al volver de los Estados Unidos al aeropuerto de Accra. Es la historia de los repatriados, de sus luchas internas y del proceso de adaptación a la vida en un país completamente diferente en el que fueron criados y al que estaban acostumbrados. ¿Qué tiene de autobiográfica la serie? “Sin lugar a dudas tiene una parte de reflejo de mi propia experiencia. Tengo mucho en común con las cinco protagonistas porque todas ellas son una pequeña parte de mí y de otros repatriados que conozco o que he conocido en estos últimos años. Es una historia de autodescubrimiento desde el punto de vista del inmigrante que vuelve a casa”.

Son muchos los que no pueden evitar hacer la comparación de su serie con la norteamericana protagonizada por Sarah Jessica Parker Sex and the City (Sexo en Nueva York) ¿Está de acuerdo? “¡Absolutamente! Es un honor que hagan este tipo de comparaciones aunque tengo que confesar que mis amigos cineastas me han advertido en contra de esto… Pero no me importa. Para mi, Sex and the City (SATC) fue una inspiración por la facilidad que tenían las mujeres de hablar tan abiertamente sobre el amor y la vida de una manera que nunca había visto antes. Sinceramente, creo que las mujeres en este continente tenemos que hablar más honestamente. De todas formas aunque An african city podría haber sido inspirada por SATC, mi serie web tiene que encontrar su propia voz, su propia identidad”.

Entonces Nicole, ¿por qué cree que las mujeres africanas necesitarían un Sexo en Nueva York? “Creo que el logro que hizo esta serie es dotar de confianza a la mujer americana y a mi me gustaría conseguir esto mismo para la mujer africana con An african city”.

Fiestas de lujo, vestuario de alta costura, una gran ciudad no apta para todos los públicos… ¿Cómo responde a la crítica de que la serie está retratando a una clase media africana privilegiada y que reproduce cánones occidentales? “¿Y por qué no? La representación de África en los medios tradicionales occidentales es la típica de la pobreza. ¿Qué ocurre? ¿No hay espacio para otra interpretación? ¿Por qué la mujer africana siempre tiene que ser sinónimo de pobreza, del SIDA y la salud materna? ¿Por qué no puede la mujer africana ser sinónimo de riqueza, de independencia y de glamour? Aunque tengo que reconocer que encajar las críticas es lo que más me está costando”.

¿Algún consejo para las mujeres africanas de la diáspora que piensan en volver al continente para perseguir sus aspiraciones profesionales? “En este sentido soy muy clara: simplemente les invito a que lo hagan. Que tomen el transporte y que sigan adelante. Es cierto que hay cientos de razones para no hacerlo de tipo social, político, económico o de seguridad. Yo misma cuando volví por primera vez a Ghana en 2005 no sabía cuál sería mi destino. Pero aquí estoy hoy en París. A veces el tener alguna familia en tu país o disponer de los ahorros necesarios pueden ser claves. Pero lo que tenía claro era que no quería ser como algunos familiares míos que querían volver pero que por las diferentes obligaciones no lo hicieron. Yo no quería esta vida para mi así que actué y a pesar de todos los desafíos y retos personales que me provocaba el volver a casa… Cogí el avión”.

Nicole Amarteifio en un momento durante en la entrevista en París. Foto: Sebastián Ruiz.

Nicole Amarteifio en un momento durante en la entrevista en París. Foto: Sebastián Ruiz.

¿Se estaría idealizando al continente con tu serie? “Sí y no. Mi serie es una parte de la realidad actual de África. Todo es verdad. ¡Pero cuesta luchar con tantos inputs de imágenes negativas! Sin embargo, tenemos que ser excesivamente críticos con las políticas de algunos gobiernos, de algunas multinacionales… Así que creo que es una cuestión de equilibrio y que esta dinámica puede ser parte de la solución”.

Y para ello una de las herramientas fundamentales han sido las redes sociales ¿Por qué eligió YouTube? “Si hubiera esperado a que alguien se interesara por mi proyecto podrían haber pasado muchos años y no sé si hubiera aguantado. Así que la fórmula de YouTube me permitía seguir apostando por mi idea, por mi sueño, sin la necesidad de tener a una gran empresa respaldándome. De esta forma, hemos conseguido que las barreras geográficas se eliminen por completo. El objetivo era conseguir un número interesante de visitas del primer episodio para utilizarlo como herramienta en los foros adecuados de cineastas, guionistas, actores… Pero la gente comenzó a interesarse, a hablar de ella en las redes sociales y, sobre todo, a compartirla…”.

Con la mirada puesta en la segunda temporada… ¿Hay fechas? ¿Dónde te gustaría que llegase An african city? “De momento estamos trabajando sin fechas concretas. Sería maravilloso que mi serie llegase algún día a emitirse en la televisión o a proyectarse en la gran pantalla. Pero lo que más me gusta es que precisamente no importa en qué parte del mundo estés porque puedes entrar en el canal de YouTube y ver cada capítulo. He recibido correos de africanas desde Johannesburgo o Nairobi y hasta de la diáspora en Los Ángeles y Toronto. Esto es lo más importante para mi: que las mujeres africanas de todo el mundo tengan siempre acceso a la serie y que el resto cambie su imagen sobre nosotras”.

Reshma Chhiba nos adentra en la vagina a través de ‘The two talking Yonis’

[message_box type=”note” icon=”yes” close=”Close”]Significado de Yoni en sánscrito: útero’, ‘vagina’, ‘vulva’ o ‘vientre’. [/message_box]

Reshma Shhiba

La que fue la cárcel de mujeres de Johannesburgo en la época del apartheid, acogió el pasado mes de agosto, una exposición que nos lleva al interior de la vagina. Doce metros de recorrido, en un camino de algodón y terciopelo rojo, que ha adentrado a su público a la feminidad en estado puro. Esta instalación formaba parte de la exposición “The two talking Yonis”, en la que Reshma Chhiba continúa trabajando la cuestión de “la energía femenina y de la creación de identidades alternativas para las mujeres dentro de los sistemas patriarcales actuales”, en propias palabras de la artista. El espacio y la ambientación no podían ser más apropiados. Un lugar donde las mujeres han sido reprimidas y los gritos y carcajadas que proceden del interior de la vagina en la instalación, forman un binomio que “se rebela contra ese espacio…se burla de ese espacio, riéndose de él”.

Diosa Kali de la mitología hindú

Diosa Kali de la mitología hindú

Reshma ShibaDurban es la ciudad con más población india del mundo, después de la India, por lo que no es de extrañar que la influencia cultural de este gigante asiático esté presente en la producción cultural sudafricana. En este caso, la fuente de inspiración de la artista a lo largo de su obra ha sido la diosa hindú Kali (en sánscrito “mujer negra”), una de las diosas principales del hinduismo y patrona de Calcuta (India). Esta diosa para Chhiba, es una de las más poderosas representantes de la energía femenina de la mitología, ya que representa la creación y la destrucción a la vez, así como la desenfrenada naturaleza de la feminidad. La artista vuelve a utilizar elementos simbólicos que representan la energía de la diosa como la lengua, la vagina o la vulva.

Recuperando el significado que tiene para la artista la diosa Kali, la artista crea “The two talking Yonis” que reflejaba, como su nombre indica, un diálogo constante que ha tenido lugar este último año entre la artista y la comisaria Nontobeko Ntombela, acerca de su obsesión por Kali como forma de desafío femenino y sobre su forma de representar esa energía femenina a lo largo de su obra. El resultado se pudo ver a través de una exposición en la galería de arte Kalashnikov y Constitution Hill (la antigua cárcel de mujeres), ambas en Johannesburgo.

Instalación de la exposición "The two talking Yonis" de Reshma Chhiba

Instalación de la exposición “The two talking Yonis” de Reshma Chhiba

La exposición, compuesta por más obras, se ha centrado principalmente en esta gran instalación donde el Yoni se configura como el eje central, espacio de crítica, de batalla, de protesta, de burla y de feminidad. Un total desafío a los sistemas patriarcales y tabús que existen hoy en día en torno al cuerpo femenino, sobre todo en países como Sudáfrica, con una sociedad fuertemente patriarcal donde la violencia hacia las mujeres está muy arraigada, como muestran los índices de violencia de género y los casos de violación.

Algunas de las visitantes expresaban estos tabús:

“Es la parte más privada de mi cuerpo. Crecí en las zonas rurales donde se nos enseña a no mostrar nuestro cuerpo, incluso los muslos y mucho menos la vagina”

“Creo que es pornográfico. Creo que han llegado demasiado lejos”

Como bien dice la propia artista “Normalmente no oyes a los hombres hablar de sus partes privadas y sentir asco o vergüenza, como les pasa a las mujeres”.

Instalación "Linga-Yani" 2009

Instalación “Linga-Yani” 2009

Por ello, la representación del Yoni a tal escala, supone la reafirmación de la feminidad a nivel global y es una sacralización del cuerpo de la mujer, que ha estado también presente en las obras de arte a lo largo de de la humanidad en símbolos tallados en piedra, pinturas rupestres, figuras en arcilla, etc. , a pesar de la intención de las sociedades patriarcales a silenciarlo.

Mediante esta creación y representación del Yoni, Chhiba inicia un discurso dialógico entre “tradición y modernidad, mitología y realidad, femenino y masculino, negro e indio, artista y comisario, que son algunas de las principales preocupaciones que aborda esta exposición”. A la vez extrae lo privado al ámbito público y logra generar discusión en torno a las cuestiones de la sexualidad, identidad y reivindicación del cuerpo de la mujer.

 

Ver en You Tube

 

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Fuentes:

Art Daily

Bag Factory 

Breitbart

The Independent

Voices of Africa 

 

¡A la calle! ¡Es Carnaval! (V): Negras y paulistas, joyas brasileñas

Educación, cultura y arte negro en femenino con Ilú Obá De Min (São Paulo). Foto: Jennifer Glass Y Fora do Eixo.

Cultura y arte negro en femenino con Ilú Obá De Min (São Paulo). Foto: Jennifer Glass Y Fora do Eixo (2013).

 

Autora invitada: Laura Daudén, periodista por la Universidade Federal de Santa Catarina y máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente trabaja como redactora para la revista Istoé.

Cuando uno piensa en la majestuosa fiesta del carnaval en Brasil, nos remite, casi automáticamente, a las imágenes de las escuelas de samba y de las “reinas” semidesnudas que comandan las baterías bailando divinamente. Son atendidos, a través de esa puesta en escena, los discursos que se construyeron desde los tiempos coloniales alrededor de la mujer brasileña: es decir, una diosa tropical que mezcla los misterios indígenas y africanos para satisfacer al hombre blanco europeo. Es el propio pecado en forma humana.

Pero la diversidad y la multiplicidad del carnaval ha asegurado espacios –aunque no reconocidos por los grandes medios– a grupos que tratan de reposicionar lo femenino según otros parámetros. Ese es el caso de Ilú Obá de Min (“las manos que tocan el tambor para el Rei Xangô”), una organización fundada y administrada por mujeres que desde el 2005 realiza un cortejo por las atribuladas calles de la ciudad de São Paulo con tal de preservar la cultura afro-brasileña y de reforzar los lazos comunitarios que unen y fortalecen las mujeres, blancas y negras, en el seno de la sociedad patriarcal y de clases.

Reivindicar ser mujer, negra y tocar el tambor en carnavales. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo

Reivindicar ser mujer, negra y tocar el tambor en carnavales. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo (2013).

Según la maestra y regente Beth Beli, una de las fundadoras de la organización, la idea primordial era discutir y cuestionar la participación femenina en los rituales ligados a la cultura y a los cultos afro-brasileños. Nadja Baldaconi da Silva Bispo, autora del estudio “Ilú Obá de Min: identidad, oralidad y religiosidad de las mujeres con tambores”, explica que tocar la batería en el Candomblé todavía es tarea exclusiva de los hombres y que la iniciativa del Ilú cuestiona frontalmente el protagonismo masculino al proponer un grupo de percusión afro-brasileña compuesto apenas por mujeres. “Ser mujer, ser negra y tocar el tambor como lucha de la mujer son características desafiadoras dentro de una sociedad regida, en su gran mayoría, por hombres”, afirma.

Así, en la noche del viernes que precede el inicio de las fiestas en todo el país, las más de 200 personas que forman parte del grupo, se juntan en el centro de la ciudad y comienzan un desfile de cerca de tres horas hasta la iglesia Nossa Senhora do Rosário dos Homens Pretos, construida gratuitamente por trabajadores negros en el inicio del siglo XX. Una multitud emocionada acompaña el trayecto. Bajo las luces amarillas de las calles angostas y deterioradas, música, baile y teatro se mezclan para contar en colores y movimientos los mitos de la tradición afro-brasileña y homenajear sus protagonistas, los orixás.

En 2013, todas las canciones y representaciones fueron inspiradas en las yabás, los orixas femeninos en la tradición ioruba. Las cantantes explican su historia al numeroso publico reprimiendo a los hombres por no autorizar la participación de las mujeres en la creación y en la organización del mundo. Así, Oxum, la orixa de la fertilidad, esteriliza a todas las mujeres. En ese momento, los orixas son obligados a reconocer su importancia para la continuidad de la vida y les aseguran un espacio. Ese entendimiento del rol femenino en la religión ioruba es una constante en sus mitos, entre ellos el que explica la existencia de las Iá Mi, las madres ancestrales o hechiceras. “La mujer (…) posee todas las calidades y poderes de una Iá Mi. En varias épocas de su existencia viven diferentes aspectos de ese poder femenino, legado de la naturaleza que reciben las mujeres como parte de su función social, cultural y espiritual”, explica Irinéia Franco dos Santos, autora del estudio “Iá Mi Oroxongá: las madres ancestrales y el poder femenino en la religión africana”. “El poder femenino, en su doble aspecto –creador y destructor– es la síntesis de la vida, suministra el axé [la energía primordial] necesario para la continuación de la existencia en la tierra”, apostilla.

Por la importancia de esas entidades femeninas y también por la simbología de su historia, el desfile de Ilú Obá de Min ha querido destacar, por ejemplo, el ritual Gèlèdé, celebrado en la tradición ioruba para homenajear el principio femenino de la naturaleza (“Ìyá Nlá”) y las entidades femeninas. Su figura ha sido representada con una máscara doble: medio mujer, medio pájaro.

 

Zancudos. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo (2013).

Un zancudo representa Gèlèdé, el principio femenino de la naturaleza en la tradición ioruba. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo (2013).

 

Además del grupo de baile y de las representaciones encarnadas por los zancudos y por las percusionistas vestidas de Oxum, las letras de las músicas también han sido fundamentales en la tentativa de construir ese nuevo discurso sobre la mujer: “Un tiempo de lucha y conquista / recuenta nuestra trayectoria / mujeres, madres, señoras / ancestralidad, raíces de nuestra identidad”, dice una de las canciones, mostrando que a través de el culto a Ìyá Nlá se pude reconstruir y propagar los lazos con los reinos originales, de donde partieron gran parte de los millones de esclavos y esclavas responsables de la construcción de Brasil.

“La importancia dada a los lazos familiares y a los clanes expresa en el culto a los ancestros una ligación profunda con su lugar de origen, su aldea e identidad. Así, ¿cómo concebir el horror de la diáspora, de la esclavitud, en el que uno es arrancado de sus raíces y alejado de sus ancestros?”, resume Irinéia Franco dos Santos. “La supervivencia y el mantenimiento de las tradiciones diversas en el ambiente de la diáspora son sintomáticas del proceso.”

 

Sobre la excepcionalidad de las bailarinas africanas

Lauren Anderson, la primera bailarina afroamericana de ballet clásico

La historia de Lauren Anderson inspiró a muchas bailarinas negras a seguir adelante con su pasión: la danza. En 1990 Anderson se convirtió en la primera afroamericana en dedicarse profesionalmente al ballet, alzándose como la máxima inspiración de muchas jóvenes bailarinas afroamericanas y de otras partes del mundo. Pero la historia de estas mujeres, como podéis sospechar, no solo es asombrosa por su espíritu de superación o su portentoso rendimiento físico, sino también por su empeño en luchar contra los prejuicios raciales, los estereotipos culturales y las obstinaciones sexistas.

Michaela DePrince (por Denis Farrell / AP)

Quizás si no habláramos de África, la parte sensacionalista de esta historia no estaría en el eje de la noticia, pero parece que al hablar del ‘continente negro’ siempre hay que añadir un plus que haga referencia al coraje o a la lucha para salir de la “supuesta miseria”, y dejar que el centro del reportaje se desvíe. Aunque con Michaela DePrince no queremos caer en la tentación más que común de ser indiscretos, no podemos pasar por alto un pasado con cicatrices de guerra. La sierraleonesa adoptada en EUA se ha convertido en este último año en un ejemplo de como transformar la aflicción en arma para la auto-superación, y es indudable que, en este caso, hay una relación causa-efecto bastante obvia.

En sus años de orfanato en Sirra Leone, DePrince vio una foto de una bailarina en una revista, y desde ese preciso momento decidió que quería dedicarse al ballet. Guardó la foto de esa chica y la miraba cada vez que necesitaba un poco de esperanza. Pero esa vocación e ilusión se convirtieron en una posibilidad cuando fue adoptada en Estados Unidos, donde empezó a tomar clases de ballet. Los estigmas sociales a los que la sumieron la adopción, los orígenes africanos en el seno de una sociedad clasista, un problema de des-pigmentación de la piel o los traumas de haber sufrido una guerra, no hicieron más que alimentar su empeño. Y su carrera ha despuntado tanto, que el pasado julio, las dos compañías de ballet más grandes de Sudáfrica (Mzansi Productions y South African Ballet Theatre) la tuvieron como artista invitada, retornando al continente una de sus joyas artísticas contemporáneas.

Se trata de un caso de gran excepcionalidad, sí. Pero debemos tener claro en que sentido utilizamos la palabra. Por un lado, hablamos de las cualidades admirables de personas como ella para la danza. Y por el otro, estamos reivindicando que no todos los éxitos artísticos en el caso africano están marcados por un pasado bélico o violento, sino que más bien se trata de ejemplos insólitos y puntuales que contrastan con la mayoría.

http://artscomments.wordpress.com/2012/10/01/fatou-cisse-is-an-angry-young-woman/

Fatou Cissé en la actuación del 1 de Octubre del 2012 en la Biennal de Danza de Johannesburg ‘Danse l’Afrique Danse’ (foto de John Hogg)

Para ilustrarlo, queremos contrarrestar esta imagen con la de otra mujer increíble dentro del universo del baile, la célebre Fatou Cisse, una coreógrafa senegalesa y una de las mayores figuras emergentes en el mundo de la danza.

Fue una de las bailarinas más prolíficas del Ballet Bougarabou, y una de las artistas más internacionales del África francófona, gracias a becas en Italia o Bruselas que le permitieron especializarse en afro-jazz, ballet clásico y danzas tradicionales africanas. Este año ha representado Senegal en la Biennal de Danza de Johannesburg, celebrada la semana pasada en Sudáfrica, y ha sido una de las mayores revelaciones del encuentro. Con su obra Regarde-Moi Encore (Mírame otra vez), una reivindicación del abuso de la mujer en África a través de la ira del cuerpo y del silencio de la sociedad, ha trasladado a la audiencia la necesidad de reflexionar sobre los problemas de género que vive hoy en día el continente.

Se trata de dos mujeres de muy distinta trayectoria. De diferentes estilos dentro de una misma disciplina. Pero al fin y al cabo africanas jóvenes y artistas, luchadoras y responsables de llevar la danza africana más allá de sus fronteras. La audiencia del mundo entero debería estar atenta a los próximos pasos de creadoras como ellas, pues tienen ante sus pies un futuro muy prometedor al que dejar huella.

Por su excepcionalidad, ellas son las protagonistas de la sección de esta semana!

 

 

 

 

 

Racisme, mode d’emploi – Rokhaya Diallo

FATOU: el primer LP de la maliense Fatoumata Diawara

La tradición wassoulou, el jazz y el blues confluyen en la voz y la obra de la maliense de 29 años Fatoumata Diawara. La que se daba a conocer este mismo año en el circuito del mal llamado “world music” como una de las revelaciones africanas más novedosas (no ya en Àfrica Occidental donde ha ejercido de actriz y comediante durante años), está a punto de sacar su primer LP FATOU (World Circuit, 2011), previsto para el 19 de Septiembre.

Con insistencia en temas de género y feminismo en África, sobre la infancia y los roles de edad, Fatoumata nos habla en sus temas desde un prisma optimista y con la conciencia de formar parte de una cultura donde la oralidad tiene un peso político crucial, y por lo tanto comprometida con su sociedad.

Os dejamos un vídeo y esperamos que os guste tanto como a nosotros!

De Martinica a Hollywood: Euzhan Palcy

Euzhan Palcy

Euzhan Palcy (1958) es una realizadora francesa nacida en Martinica. Siguiendo  las huellas de sus admirados Hitchcock o Orson Wells, y con la temprana edad de 17 años, Euzhan se trasladó a la Sorbonne de París para estudiar literatura, arte, teatro y arqueología. Fue en la escuela superior Louis Lumiere donde estudió fotografía de cine y nada menos que con el apoyo de François Truffaut que realizó su primer largometraje Calle de Casas Negras. Así, con tan solo 25 años despuntaría como la que poco después sería la primera directora negra producida por un estudio de Hollywood (por A Dry White Season). A posteriori, la martiniqueña ha dirigido multitud de filmes, siempre inspirada en problemáticas sociales.

La historia de Rue Cases-Nègres que hoy incluimos a nuestras listas está basada con la novela del también martiniqueño Joseph Zobel (La Rue Cases-Nègres) y trata de los sacrificios de una abuela, en el sí de una familia pobre que trabaja en las plantaciones de caña de azúcar, para que su nieto vaya a la escuela y se convierta en funcionario.