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Los 10 mejores álbumes para este “veroño”

Con casi 4 millones de visualizaciones en YouTube, ‘Despacito’, el reguetón de Luis Fonsi es uno de los temas más escuchados del verano en las principales emisoras y pistas de baile. Por suerte, Wiriko no se rige por lo que suena en Los 40 Principales ni la Cadena 100, como tampoco lo hacen la mayoría de nuestro lectores y lectoras, ni nuestros fieles oyentes de cada viernes. Nuestro ranking de álbumes que nos han acompañado este verano, y que nos llegan ahora para disfrutar del otoño, lo hemos elaborado con una minuciosa selección de las mejores novedades discográficas que vienen de África y su(s) diáspora(s). Así que, aquí tenéis nuestro TOP 10 de lo más fresco que ha marcado el ritmo de nuestras últimas y sofocantes semanas, y que marcarán, por supuesto este “veroño” 2017 (o aquello a lo que nuestros abuelos llamaban el veranillo de San Miguel). ¡Para que la vuelta al cole te sea más leve!

¡Dale al play y sube el volúmen! 

 

10. AMADOU & MARIAM – LA CONFUSIÓN (Because Music, 2017)

Aunque oficialmente no sale a la venta hasta el 22 de septiembre, LA CONFUSIÓN, del dueto Amadou & Mariam ha sido uno de los discos más esperados de la temporada desde que viera la luz su poderoso EP Bafou Safou, el pasado 14 de abril. Con su nuevo álbum «La Confusión», la música disco y el funk modernizan el pop maliense, que se mezcla con bambara y francés para compartir mensajes de celebración y críticas a la situación política y social de Mali, que obliga al exilio aún a muchas personas. También, como es habitual, hay lugar en este álbum para reivindicar la situación de las mujeres en la sociedad. ¡Este dueto nunca defrauda!


9. MSAFIRI ZAWOSE – UHAMIAJI (Soundway Records, 2017)

Esta nueva pieza del tanzano Msafiri redefine los límites de la música gogo (una comunidad de no más de 1 millón y medio de personas en el región de Dodoma). Hijo del prolífico músico Hukwe Zawose, Msafiri se aventura en este larga duración en la experimentación sonora y construye un discurso afrofuturista que lleva la marca inconfundible de los compañeros de Santuri Safari, que llevan algunos años ya revolucionando la escena musical del África del Este. Uhamiaji, grabado entre Londres y Bagamoyo, combina las harmonías vocales gogo e instrumentos tradicionales como la ilimba o el zeze con harmonías vocales emotivas y los sintetizadores de Sam Jones, de SoundThread, que ha trabajado previamente con Orlando Julius, Mugwsia International o Sarabi. ¡Una verdadera sorpresa!


8. MOKOOMBA – LUYANDO (Outhere Records, 2017)

Desde marzo que no nos podemos sacar de la cabeza Luyando, el tercer álbum de la joven banda zimbabuense Mokoomba. Después de haber pisado algunos de los principales festivales y escenarios del mundo con su poderoso Zimrock, en Luyando (‘amor a la madre, en Tonga) se desnudan en acústico y nos sumergen en un baño por los sonidos más enraizados a las laderas de las Cataratas Victoria. Las tradiciones Tonga y Luvale són el epicentro de este álbum, que habla tanto de rituales de iniciación y de festejos populares, como se lamenta por tener que apartarse demasiado tiempo de su hogar para trabajar. ¡Sin duda, uno de los mejores álbumes que nos va a brindar este 2017!


7. ELIDA ALMEIDA – DJUNTA KUDJER (Lusafrica, 2017)

Tras debutar en 2015 con “Ora doci Ora Margos”, el pasado 23 de marzo, la cantante caboverdiana Elida Almeida nos deleitaba con la salida de su EP “Djunta Kudjer”, un delicioso trabajo con 4 temas inéditos, entre los que destaca la versión Tabanka de “Bersu d’Oru”. Djunta Kudjer, que significa vamos a unirnos en la amistad en criollo, está compuesto por seis pistas que combinan baladas, batuque y funana con pop caboverdiano, y cuya mezcla triunfa en el archipiélago atlántico. Un trabajo grabado en La Habana a finales de 2016 y lanzado como single a comienzos de este año, que sirve como tentempié a un larga duración que tiene previsto salir a la luz este otoño.


6. JAQEE – FLY HIGH (Rootdown Records, 2017)

El pasado 19 de mayo, la ugandesa establecida en Suiza Jaqueline Nakiri Nalubale, más conocida como Jaqee, daba a luz a su quinto larga duración, Fly High. Su gran voz vuelve, una vez más, a poner el broche de oro a un estilo impregnado de pop, soul, jazz y r&b que la vuelven a coronar como una de las voces más interesantes dentro del new soul internacional. Música de baile que se convierte en indiscutible rompepistas en ‘Tambuula’ y baladas románticas como ‘Miracle’ se funden con temas tropicales como ‘All in’ o el reggae que cierra el álbum, ‘Don’t Fuss’. Catorce pistas encabezadas por un magnífico ‘Fly High’ que, aunque haya pasado desapercibido por la crítica, vuelven a situar a Jaqee como una de las mejores voces y compositoras pop del momento.


5. ZAIRE 74: THE AFRICAN ARTISTS (Wrasse Records, 2017)

El pasado mes de mayo salió a la venta un vibrante recopilatorio que reúne la crème de la crème de lo que sonó hace 43 años en el legendario festival celebrado en septiembre de 1974 en Kinshasa, actual República Democrática del Congo, por aquél entonces, conocido como Zaire. Los grandes de la música congoleña y africana del momento, Franco & TPOK Jazz, Tabu Ley Rochereau & l’Orchestre Afrisa International, la grandiosa Miriam Makeba o Abeti Masikini conforman este doble disco de 34 cortes. Una auténtica joya para los amantes de los oldies but goodies y para todo amante de los años dorados de la música africana posindependencia. (Si aún no lo has visto, aquí tienes el documental SOUL POWER (2008) completo, sobre uno de los eventos culturales más sonados que ha vivido África en motivo del combate de boxeo ‘Rumble In The Jungle’ entre Muhammad Ali y George Foreman).


4. JUPITER & OKWESS – KIN SONIC (Zamora / Glitterbeat Records, 2017)

Jupiter Bokondji, otro veterano de la escena musical de Kinshasa, presentó su segundo álbum internacional el pasado mes de marzo, y ha conseguido conquistarnos con una alquimia enriquecida por tres magos de los sonidos: Damon Albarn de Blur y Gorillaz, el violinista Warren Ellis de Bad Cave de Nick Cave y Robert del Naja, alias ‘3D’, de Massive Attack. Las frenéticas ‘Musonsu’, ‘Ofakunbolo’ o ‘Nzele Momi’ y sus poderosas guitarras han sido cabecera de algunas de las mejores fiestas y festivales de este verano. Una receta llena de energéticos funk y rock que desafía con sus letras a un sistema injusto y una política nefasta en República Democrática del Congo. Cuanto menos, un disco necesario y de referencia que no se olvida de incluir algunos cortes en acústico que dejan respirar al oyente y lo enraizan a una realidad paciente y resiliente: la de los congoleños, maestros de entereza.

 


3. OUMOU SANGARÉ – MOGOYA (No Format, 2017)

Mayo nos regaló una de las mejores primaveras sonoras con este interesante nuevo álbum de la reina de la música Wassoulou, la maliense Oumou Sangaré. Con una producción electrónica e imbuido en guitarras rockeras y sintetizadores, la tórrida voz de esta diva de los sonidos malienses del siglo XXI nos deslumbra con Yere Faga (junto al maestro de la bateria Tony Allen) y nos zarandea en Fadjamou o Kamelemba, para mecernos y retornarnos al seno de la función del griot en Mogoya o Mali Niale. ¡Un álbum de 9 cortes que no puede faltar en el repertorio de cualquier coleccionista!


2. ORCHESTRA BAOBAB – TRIBUTE TO NDIOUGA DIENG (World Circuit, 2017)

En el tercer álbum de la nueva era de la mítica banda Orchestra Baobab encontramos un nuevo cargamento de música afrolatina muy fiel a las pistas de baile del Senegal de los 70. En este álbum, la kora sigue acariciando y suavizando las rafagas cubanas de la sección de metales con la misma naturalidad que siempre lo hicieron, y en la base, el mbalax sigue asomando la cabeza para recordarnos que no estamos en el Caribe sinó en la costa atlántica africana. Las harmonías vocales cantadas en wolof le rinden tributo a su antiguo solista, Ndiouga Dieng, fallecido a finales del año pasado, a quien está dedicado este álbum. Diez temas que incluyen a Alpha – hijo de Ndiouga- en la voz y que están perfectamente dirigidas por su líder Balla Sidibe. ¡Una perfecta demostración de que los clásicos nunca pasan de moda!


1 TONY ALLEN – THE SOURCE (Blue Note Records, 2017)

Con 77 años, el arquitecto del afrobeat y una leyenda viva de la música, acaba de presentar su undécimo álbum: The Source. Con su primer larga duración para la mítica discográfica norteamericana Blue Note, el nigeriano Tony Allen demuestra cómo el hard-bob y el estilo que lo llevó a la fama junto a Fela Kuti, casan perfectamente. Invocando a las leyendas del jazz, Allen resucita a Miles Davis, Dizzy Gillespie o Duke Ellington, siguiendo con la estela del tributo a Art Blakey & the Jazz Messengers que se marca en su último EP (Blue Note, 2017). Y así es como se mezclan las aguas de dos ríos sonoros con un torrente profundo y lleno de significados y parentescos: las del Mississipi y el río Níger. ¡Una exquisita africanización del jazz!

Entrevista a la Orchestra Baobab

La Orchestra Baobab es quizás una de las bandas más icónicas de África. Formada en la capital de Senegal, Dakar, en 1970, se retroalimenta de la fusión afrocubana y su música es una mezcolanza de son y salsa combinados con la rumba congolesa, el sonido criollo y otras reminiscencias musicales que aportan sus distintos componentes.

La Orchestra Baobab durante un concierto / Foto: Mário Pires

La Orchestra Baobab durante un concierto / Foto: Mário Pires

Decir que la Orchestra Baobab es de Dakar es puntualizar el origen de creación de una banda que cuenta con un togolés, un descendiente de marroquíes y músicos provenientes de varias zonas de Senegal con dispares tradiciones. “La Orchestra Baobab es una orquesta hispano-africana, con personas de diferentes nacionalidades y que es precisamente esto lo que permite crear esa mezcla de música y sonidos”, describe Rudy Gomis que recibió a Wiriko junto con otro de los miembros fundadores de la agrupación, Balla Sidibe.

La diversidad cultural del grupo promueve una emulsión de sonidos que sin embargo se vio afectada con la irrupción del mbalax. Este género, que une música tradicional senegalesa y sonidos poperos occidentales, se popularizó gracias al cantante Youssou N´Dour y fue un reto al que la banda no pudo echarle el pulso.

Unido con el cansancio acumulado tras años de tocar en directo, la Orchestra Baobab se disolvió en 1985. Atrás quedaban las noches de los lunes en el Café Palladium de Dakar que dieron paso a la consagración en el Club Baobab. Una década, la de los setenta, que trae recuerdos a Gomis: “lo que más añoramos es la actitud de la gente, el nivel de vida es más caro, hemos perdido muchos amigos y con los nuevos se instala la nostalgia. Nos hemos hecho mayores y nuestros hijos han crecido. No vemos la vida de la misma manera. No hay fuego (ríe), pero hacemos todo lo que podemos para que esto marche como debe.”

Pero la banda sigue con su identidad, aquella a la que no renunció cuando el mbalax dominaba la escena musical senegalesa. “No hemos cambiado, somos los mismos músicos. Es cierto que algunos trabajan y tienen clientes y no pueden asistir a todos los conciertos pero siempre hay alguien que puede ir y actuar”, dice Sidibe.

Estamos todos juntos y afortunadamente hay muchas personas que nos siguen y están siempre ahí. Y es necesario agradecer de alguna manera esto. Yo creo que la Orchestra Baobab es la misma”, explica Gomis sobre el compromiso de los componentes y el cariño que la banda recibe internacionalmente.

Cuando en 1989 el sello musical World Circuit lanzó Pirate´s Choice la banda seguía separada aunque si alguien continuó “prendiendo el fuego” fue el percusionista y cantante Balla Sidibe. Bajo la categoría ‘músicas del mundo’, que se extendió por Occidente a principios de los 90, la banda senegalesa revivió su popularidad mientras el productor británico Nick Gold fantaseaba con la reagrupación.

Somos más conocidos en el exterior que en Senegal”, apunta Sidibe aunque mantienen sus conciertos cada sábado en un club de Dakar.

Mayo de 2001 fue la fecha elegida. El sueño de Gold se hacía realidad y con la ayuda de Youssou N´Dour, la Orchestra Baobab volvía a los escenarios. Precisamente en Londres. Un concierto especial que trajo la reunión de la banda y la reedición de Pirate´s Choice. Un año más tarde, con el regusto, llegó su álbum Specialist in All Styles tras casi 20 años sin publicar material inédito. Y desde entonces, Made in Dakar (2007) ha sido lo último que la banda ha realizado. Son ya 8 años pero se intuye disco a la vista.. “Estamos preparando el lanzamiento de un CD, uno nuevo que llegará pronto”, dice Gomis.


De vuelta a la Dakar de los 70:
Eran casi las 9 de la noche cuando el grupo senegalés salió al escenario del Royal Festival Hall. Tras casi tres años sin actuar ante el público londinense, la cita se antojaba imprescindible.

El camerunés Blick Bassy se encargó de amenizar la espera de la banda con la que era su presentación el Reino Unido. Nunca había tocado en tierra británicas y se mostró agradecido por el recibimiento. El repaso a los temas de su último disco, Akö, trajo al escenario un trío inusual pero eficiente. Banyo, trombón y violoncelo en una combinación sensual y delicada. Con el tema Mama, en colaboración con el público, y con su última canción One Love ya se divisaba que el personal no iba a permanecer mucho tiempo sentado en sus butacas.

La Orchestra Baobab arrancó tranquila. Con Dée Moo Wóor como aperitivo a Sutukun y a Jiin Ma Jiin Ma donde la tentación del baile ya era demasiado peligrosa. Las primeras filas se levantaron de sus asientos para contagiar a un auditorio que se convirtió en una pista de baile hasta el final de la actuación.

El grupo repasó sus clásicos. “El repertorio no va a cambiar mucho. Si tengo un buen restaurante que la gente adora y vienen para comer, no necesito cambiar el menú. De vez en cuando diré “eh! tengo algo nuevo”, pequeñas cosas. Pero no tengo la necesidad de cambiar toda mi cocina, perdería mis clientes”, advertía Rudy Gomis a Wiriko tras la prueba de sonido.

Hilvanando sus característicos sonidos cubanos y sus raíces senegalesas, se llegó a los clásicos On Verra Ça y a la aclamada Utrus Horas. La audiencia se trasladó al evocado Baobab Club por algo más de hora y media en un concierto se echó de menos la guitarra del togolés Barthelmemy Attiso. El también abogado, Attiso es uno de los miembros más reconocidos de la banda, tuvo que asuntarse debido a su trabajo en un caso judicial. Sin embargo, sus palabras sobre el grupo se materializaron en una noche que inauguró las veladas del festival Africa Utopia. El baobab es un árbol fuerte. Incluso si lo cortas, seguirá creciendo. Cuando se habla de la Orchestra Baobab se sabe que no es una banda que desaparecerá silenciosamente”, explicaba hace unos años Attiso.

(La traducción de la entrevista fue realizada por la periodista y fotógrafa Beatriz Hidalgo)