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Literatura no limits

Se han decidido a hacer caer todas las barreras, a eliminar los límites de la literatura. Continúan avanzando en un ambicioso e involuntario objetivo que ni siquiera se han planteado formalmente. El colectivo de escritores Jalada sigue avanzando, sigue en movimiento y lo demuestra especialmente con su última propuesta un festival literario itinerante a medio camino entre un festival al uso, un bibliobús y una gira artística. Los miembros del colectivo no sólo visitan doce ciudades en cinco países de África Oriental, sino que han previsto para cada una de esas paradas una programación específica, en un alarde de creatividad, también en el diseño de los eventos.

Imagen promocional del festival. Fuente: Jalada

Primero hicieron caer las fronteras y edificaron un colectivo de escritores y escritoras panafricano como nunca había existido antes, con autores de cinco nacionalidades (Kenia, Uganda, Zimbabue, Nigeria, Sudáfrica) en el núcleo inicial. Esa diversidad de procedencias ha ido aumentando a medida que aumentaban también los miembros de esta conspiración literaria continental. En ese derribo de fronteras acabaron incluso con una barrera más alta que las de los estados y es la de los antiguos ámbitos coloniales. Jalada ha conseguido acercar a escritores de países con pasado anglófono con otros procedentes del antiguo ámbito francófono.

Después superaron los límites temáticos. Las líneas rojas, como ha comentado alguna vez Sonia Fernández, la autora de Literafricas, que les aparecen a la mayor parte de los autores africanos y que les marcan los temas sobre los que se espera que hablen. Y, sobre todo, esas líneas rojas marcan los temas sobre los que un autor africano no debería hablar. De nuevo, demoler las convenciones fue apenas un pasatiempo para este colectivo. Se presentaron en sociedad y se han ido haciendo con un nombre a fuerza de construir antologías de relatos sobre temas que nadie habría sospechado antes o, al menos, por los que muy pocos editores habían apostado hasta ahora. Han hablado, sin tapujos y sin complejos, sobre erotismo y también sobre afrofuturismo, por ejemplo.

Luego, acabaron con los límites culturales. Esa enorme riqueza cultural que alberga el continente, su diversidad, se ha interpretado, en ocasiones como una dificultad añadida para la difusión, por ejemplo, de la literatura. Jalada se ha puesto delante de esta valoración y simplemente la ha sobrepasado. Cogieron “Ituĩka Rĩa Mũrũngarũ: Kana Kĩrĩa Gĩtũmaga Andũ Mathiĩ Marũngiĩ”, un relato original del keniano Ngũgĩ wa Thiong’o y publicaron una antología en la que traducían esta historia a 32 lenguas africanas (incluidas las antiguas lenguas de las metrópolis coloniales) y abrieron la puerta a continuar aumentando la lista le lenguas.

Finalmente han terminado de menospreciar los límites de los géneros ideando un poco ortodoxo festival literario itinerante. Jalada Mobile Festival es la primera edición de esta propuesta que durante un mes viajará por doce ciudades de cinco países de África del Este. Empezando por la capital de Kenia, Nairobi, se desplazarán a Nakuru y Kisumu, antes de cruzar la frontera de Uganda para instalarse dos días en Kampala y de allí a Kabale. Abandonarán después Uganda y cruzarán a la República Democrática del Congo para detenerse en Goma. Su siguiente parada está en la capital ruandesa, en Kigali. Y, a partir de ahí, comienzan el periplo tanzano que llevará al festival a visitar Mwanza, Arusha, Dar Es Salam y Zanzibar, para regresar a Kenia en la última estación, en Mombasa.

Para cada una de esas paradas, los miembros de Jalada han previsto un programa de actividades diferente que incluyen debates sobre los temas inusuales en esos foros, que realmente son los que interesan a esa nueva generación de creadores. Se discutirá sobre asuntos tan diversos como el papel de algunos medios de comunicación en la construcción de la sociedad, como es el caso de la radio; o algunas formas de cultura tradicional, con un especial interés sobre la tradición oral y su influencia en las formas literarias más actuales; se analizarán las nuevas fronteras de la literatura y algunos mitos y leyendas; se debatirá sobre las organizaciones y los colectivos que han sostenido en los momentos más difíciles la escritura y la lectura como formas de transformación e, incluso, de rebeldía. Son sólo algunos de los temas propuestos, entre los que no se ha olvidado, evidentemente, la cuestión de las lenguas nacionales.

Pero también se proyecta esa diversidad en las actividades paralelas que acompañan en cada estación a los debates y las conferencias. Si en Nairobi se ha previsto un catálogo de todas las posibles intersecciones entre la poesía y la cultura urbana, en Kigali se proyectará una nueva dimensión de la antología que Jalada publicó sobre sexo, sensualidad e intimidad a través de la danza. En todo caso, la palabra hablada será la inevitable protagonista de estas actividades que pondrán de manifiesto como un mismo fenómeno y una misma experiencia se materializa de forma diferente cuando se funde con la cultura local. Si la poesía urbana tiene un sabor especial en Dar Es Salam, propio de la tradición árabe y en Kampala, la particularidad viene del nacimiento del hiphop en las iglesias evangélicas.

En fin, toda una nueva muestra de diversidad que Jalada vuelve a poner de manifiesto en su proceso de redefinición de las líneas de la literatura, unas líneas que nunca son fronteras.

Las “Femininjas” africanas poeman con danza Barcelona y Donostia

Por Aïda Colmenero *

Marie Agnes Gomis y Marie Pierre Gomis de Senegal, y Pili Maguzo de Tanzania, aterrizan en Barcelona y San Sebastián para presentar el proyecto ELLA POEMA, un espectáculo sobre referentes femeninos africanos en danza dirigido por Aïda Colmenero.

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SHE POEMS o ELLA POEMA, es un exposición de mujeres en movimiento, de mujeres expresando su universo íntimo al Universo. Es un relato sobre ELLA, sobre cada una de las mujeres, no como mujeres, sino como seres humanos. Se trata de UN POEMA de cada una de las mujeres que forman parte del proyecto.

Este proyecto, nació en el año 2012 con la intención de dar visibilidad a la mujer africana como creadora para conseguir tener referentes femeninos en danza en el continente africano. Al contrario que en Europa, son escasas las mujeres que se dedican a esta profesión por escasos referentes femeninos. Las pocas mujeres que hay, son más como bailarinas y no como creadoras, aunque estos dos últimos años el panorama está mejorando.

Con Marie Agnés escogí un poema que hablaba de la muerte, un tema “tabú” para una mujer, no se habla de la muerte en público. La pieza “2 de noviembre” que se podrá ver en Barcelona y en San Sebastián está basada en el poema “2 de noviembre” de Stella Díaz Varín (Chile):

No quiero

Que mis muertos descansen en paz

Tienen la obligación

De estar presentes

Vivientes en cada flor que me robo

A escondidas

fichero_21119_20160911El proceso de trabajo desde un principio ha sido muy íntimo entre ELLA y Aïda Colmenero, trabajando con un poema que se escoge previamente (y según el caso de diferente manera) y se traduce a un universo personal y a su contexto social, para luego convertirlo en una partitura de movimiento, así desde su espacio íntimo se habla de realidades universales. Con todo, lo más importante en ELLA POEMA es este proceso creativo que vivimos.

Es por eso que escogí  trabajar con texto poéticos, porque la poesía plantea un mensaje esencial, y es desde ahí que planteo la creación desde nuestra parte esencial como ser humano, desde nuestro miedo, nuestro olvido, nuestro amor….

ELLA POEMA son cortometrajes, fotografías y piezas de danza creadas en África (made in Africa), de momento han pasado ya por este proyecto siete países africanos y 12 mujeres.

exouds4Cada una de estas mujeres  que estarán presentes en España parte de un contexto muy distinto. Las hermanas Gomis parten de un contexto muy favorable. Simone Gomis fundó la compañía Tenane , en el año 2007, la primera compañía de mujeres de danza contemporánea en la historia de Senegal, formada por ella y sus otras 3 hermanas: Amie, Mapi y Marie Agnés. Estas mujeres fueron pioneras en el panorama nacional e internacional. Además cuentan en su país con el Ecole des Sables  la escuela de entrenamiento profesional más importante del continente, fundada por Germaine Acogny. Al estar conectadas con esta escuela y por su gran experiencia, Marie Agnés y sus hermanas han colaborado con coreógrafos de diferentes países y realizado tournés internacionales.

En Tanzania la situación es muy diferente pues apenas la historia de danza contemporánea se está empezando a escribir. Por fin es posible hablar de un número de profesionales tanzanos, aunque en su mayoría hombres. Hasta hoy, sí ha habido gente pionera en danza contemporánea en el país, pero no mujeres.

Pili Maguzo es de hecho el inicio, pues la creación que realiza ELLA POEMA para la bailarina marcó un antes y un después en la historia de la danza del país. La pieza solista “ Miss Me” ha sido el primer solo de danza interpretado por una mujer en Tanzania, que la hizo viajar al Festival HIFA en 2012, lo que la convirtió en la primera mujer tanzana en participar en un festival internacional como solista de danza contemporánea. A partir de ella más mujeres tanzanas han empezado a entrenarse y trabajar en danza contemporánea.

ELLA POEMA empezó en Tanzania con Pili Maguzo y es por eso que es muy simbólico. Este año, el proyecto empieza a volar y por fin a ser más visible en territorio español. Se trata de una iniciativa de mujeres africanas dirigidas por una española, difícilmente entendido en territorio español, pues “se espera” a coreógrafos africanos y no gente como Aïda Colmenero, instalada en África y trabajando en el continente. “Se espera” en todo caso a mujeres “pobrecitas” con hijos desnutridos y no un discurso sobre belleza, mujeres cargadas de poesía, mujeres bailando, gritando, llorando, riendo

She poems Tanzania , EXODUS shortfilm trailer from aïda colmenero dïaz on Vimeo.

Danza “artivista” y “femininja” aterrizan en Barcelona:

Como el trabajo está conectado a su contexto, pues la mayoría de los casos el resultado al final son bastantes “Artistvistas” o “Femininjas” (feminista+ninja) como dice ELLA Kenya Seise Bagbo: “es el tipo de mujer que lucha por otras mujeres no con palabras sino con acciones”.

El Centro Cívico de  Sagrada Familia de Barcelona organiza una serie de actividades muy completas para que podáis entender y acercaros al proyecto desde diferentes perspectivas. El 16 de noviembre se imparte una conferencia sobre el poder creativo de la belleza donde se hablará del proceso creativo de ELLA POEMA y se presentarán los cortometrajes realizados durante el proyecto. El 19 y 20 de noviembre se espera que el público barcelonés participe bailando en el curso intensivo de danza en el Institut del Teatre, III Ciclo de danza africana contemporánea (para inscripciones [email protected]). El 22 noviembre a las 20h se realizará la inauguración en el Centro Cívico de Sagrada Familia de la exposición de fotografías que estarán en el centro cívico hasta el 18 de diciembre.

El 24 de noviembre se presenta la versión adaptada especial para el centro de la pieza de danza El Quitador de miedos. En San Sebastián/Donostia, ciudad europea de la cultura 2016, tendrán lugar los talleres de danza abiertos el 25, 26, y 27 noviembre. En el centro Dantzagunea, se interpretarán las actuaciones de las piezas “2 de Noviembre”, “El Quitador de miedos” y “Miss Me”. El 26 y 27 de noviembre, se podrán ver en el  Teatro Principal de Donostia.

SHE POEMS TANZANIA Shortfilm Trailer TRAYECTORIA DEL POLVO VII from aïda colmenero dïaz on Vimeo.

*Aïda Colmenero (Madrid, 1981) es una bailarina, performer, productora, actriz, coreógrafa y profesora española de danza afincada en África desde 2009. Es la única bailarina española con la titulación en la técnica de Germaine Acogny, obtenida en el Ecole Des Sables de Senegal.

El secreto pasado africano de Freddie Mercury

El 5 de septiembre de 1946 nacía, en la Stone Town de Zanzíbar, Farrokh Bomi Bulsara. Hijo de padres indios y funcionarios de la administración colonial durante el periodo en que la isla fue protectorado británico, pocos saben que ese niño que nació y creció impregnado por la humedad de las costas del África del este, el olor a clavo y los sonidos de la música taarab es, en realidad, la insuperable voz de Queen: Freddie Mercury.

Cuando se cumplen 70 años del nacimiento del que es considerado uno de los intérpretes más versátiles y geniales de la historia, y a 25 años de su muerte, volvemos la mirada hacia atrás para buscar piezas del puzzle que no suelen estar ni en su biografía ni en los obituarios que los medios convencionales hacen de la estrella. El pasado colonial de uno de los iconos más controvertidos y escandalosos del mundo del Rock es un hecho que nos hace remontar a tiempos donde la única Reina (Queen, en inglés) que el joven Farrokh conocía, era la de la Inglaterra Imperial en África. ¿Por qué la leyenda del Rock omitía su pasado africano como si no hubiera existido? ¿Qué hacía que Freddie no quisiera hablar de su infancia en Zanzibar? ¿Por qué los isleños se sienten tan poco orgullosos de ésta figura como él lo estaba de la isla que lo vio crecer?

El investigador Senior del Africa Research Institute (ARI) Nick Branson nos da claves para comprender cómo fue la infancia de Freddie Mercury en la isla y por qué, ese niño llamado Farrokh Bomi Bulsara nunca reivindicó, sino más bien quiso disimular, sus raíces africanas y su pasado en la paradisíaca isla de las especies. Otros zanzibareños han contribuido también a esclarecer las piezas perdidas de este puzzle: el periodista y poeta Mohammed K Ghassani, establecido en la ciudad alemana de Bonn; Khalid Said, abogado y activista en la isla; y Talib Baalawi, zanzibareño residente en Reino Unido.

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Gemma Solés: Cuando Zanzíbar se convirtió en un protectorado británico llegaron muchos migrantes para trabajar en la administración colonial. No era una novedad que los indios emigraran a la costa suajili, pero tal vez sí lo fuera hacerlo en guetos para “expatriados”. ¿Sabemos si esta ola de inmigrantes británicos e indios con nacionalidad británica se integró entre la población de la isla? ¿Qué clase de vida tenían familias como la de Freddie cuando llegaron a Zanzibar?

Nick Branson: Aunque la costa suajili había atraído desde siempre a colonos de todo el Océano Índico, el matrimonio entre familias indias y africanas era raro. La integración habría resultado muy difícil para la familia Bulsara. Según la jerarquía racial local habrían sido etiquetados como “indios” / “asiáticos”, colocados debajo de los colonizadores británicos y de los árabes (omanís), pero junto a los (persas) Shirazi, los comorenses, y (bantúes) comunidades africanas. Según el censo de 1948, los “indios” representaban el 5,8% de la población, en comparación con el 56,2% Shirazi. Los funcionarios del gobierno colonial (como el padre de Freddie) habrían sido eliminados del tira y afloja diario debido a diferencias de salario, estatus y lengua. Es probable que los Bulsara vivieran en una “burbuja” – disfrutando de algunos, pero no todos, los privilegios de la élite-.

G.S.: A los 5 años, Freddie empezó en la “Escuela Misionera de Zanzíbar”. A los 8 se marcha a la India para estudiar parte de su primaria (donde lo empiezan a llamar Freddie), y volver más tarde a la isla a terminar la secundaria en la “St. Joseph’s Convent School”. ¿Puede la cultura suajili penetrar en un niño, y después adolescente, criado solamente con otros hijos de colonos y en una educación británica?

Freddie-Mercury-Parsi-born-in-Zanzibar-and-grew-up-there-and-in-India-until-his-mid-teens-2N.B.: Las escuelas religiosas y misioneras siguen siendo controvertidas en Zanzíbar, donde al menos el 95% de los habitantes practican el Islam. El propio Freddie nació en una familia con raíces zoroástricas (religión del imperio persa) así que puede que le resultara rara una educación cristiana. La St. Joseph’s Convent School fue construida por misioneros católicos franceses y fue la única escuela en Zanzíbar en dar primaria en Inglés. En el patio de recreo, Freddie habría estado expuesto a una amplia variedad de idiomas e influencias culturales, lo que podría explicar el estilo musical ecléctico que desarrolló más tarde.

G.S.: En 1964, cuando se produjo la revolución de Zanzíbar para derrocar al sultán Jamshid bin Abdullah, la familia Bulsara se tuvo que trasladar a Inglaterra. Freddie tenía 17 años. ¿Cómo vivieron esta revolución los expatriados y colonos? ¿Qué representó para ellos?

N.B.: En el momento de la revolución del 64, los que eran percibidos como que tenían algún vínculo con las élites que gobernaron hasta el momento estaban sujetos a diversos grados de persecución. El número exacto de árabes, indios y Shirazi que fueron asesinados sigue siendo controvertido. Los ciudadanos británicos fueron evacuados gracias a un acuerdo con el nuevo gobierno de Zanzíbar, que tomó la iniciativa de deportar a algunos árabes a Aden (actual Yemen). El gobierno de la India proporcionó billetes gratuitos a los ciudadanos indios que quisieran volver a casa. Mientras que el sultán de Omán se estableció en Portsmouth, Reino Unido, y diferentes zanzibareños de distintos orígenes se instalaron en Londres y sus alrededores.

G.S.: Se dice que, una vez en Londres, los Bulsara trataron de ocultar su origen étnico para encajar bien entre la sociedad británica, muy racista en la época. Freddie nunca se jactó de sus raíces indias y su pasado africano, y en una entrevista que le hicieron en el 75 habló de Zanzíbar como el que pasa allí un día o dos… Para él, la metrópoli imperial siempre fue su hogar. ¿Tan profundo era el aislamiento de los colonos en Zanzíbar en el momento como para que Freddie no se sintiera nada zanzibareño?

N.B.: Al igual que los asiáticos de Uganda expulsados por Idi Amin en 1972, las familias de Zanzíbar que eran de origen indio, persa y omaní se apresuraron en ser asimilados en Reino Unido. Feltham, donde vivía la familia Bulsara, es una zona particularmente diversa, con alrededor de una cuarta parte de la población de un origen asiático…

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El restaurante Mercury’s, situado en el centro de la Stone Town, es uno de los pocos lugares de la isla que le rinden homenaje al vocalista de Queen, a parte de un pequeño museo situado erróneamente en la supuesta causa de los Bulsara. 

G.S.: Actualmente la Stone Town,  gentrificada y vendida al turismo, tiene poco que ver con el Zanzíbar de mediados del siglo XX, donde la cultura suajili estaba bien arraigada en cada esquina. No se sabe si Freddie regresó o no a la isla después de que su familia se fuera, pero lo que sí se sabe es que los locales (aunque su nombre haya sido explotado a nivel turístico en la ciudad) guardan cierta animosidad hacia un homosexual tan controvertido con un pasado zanzibareño. ¿Puede ser considerado Hijo de Zanzíbar un homosexual y colono británico tan provocativo como Freddie, especialmente cuando nunca mostró públicamente amor por la isla?

N.B.: La homosexualidad sigue siendo ilegal en Tanzania y en abril de 2004 la Cámara de Representantes de Zanzíbar legisló para imponer una pena de cinco años a quienes tengan relaciones homosexuales. No hay duda de que el estilo extravagante de Freddie habría causado alarma entre algunos sectores de Zanzíbar, pero su capacidad de adoptar numerosas identidades y personalidades podría haber resonado en algunas partes de la ciudad. En última instancia, la música y los gustos culturales son subjetivos y cambian con el tiempo.

Khalid Said: La verdad es que los zanzibareños a penas sabemos quién es Freddie Mercury, básicamente porque ese no es su verdadero nombre y ni siquiera el de su familia. Su padre fue alguien conocido en la isla, sobre todo porque perteneció al Zanzibar Nationalist Party (ZNP) – como es mencionado en el libro de memorias del difunto Ali Muhsin, uno de los mejores académicos y políticos Zanzíbar ha tenido-. Los que saben de él no están orgullosos de su homosexualidad, además es una figura muy estigmatizada por haber contraído el Sida…

Talib Baalawi: Su nombre está sólo en las cabezas de las personas más viejas. Los jóvenes de Zanzíbar no lo conocen, no tienen ni idea de quién es. En cambio, todo el mundo recuerda al jamaicano Bob Marley…

G.S.: Y si bien la mayor parte de los zanzibareños y zanzibareñas no se sienten representados con su figura por estar culturalmente muy lejos de “lo aceptable” en la isla o por su falta de amor por ella. ¿Por qué creéis que él nunca reivindicó con orgullo su origen africano, volvió para ofrecer un concierto en la isla o al menos visitó su antiguo hogar una vez famoso?

Mohammed K Ghassani: Creo que Freddie es sólo una de las víctimas de lo que llamamos apagón histórico en Zanzíbar, que sucedió entre muchos zanzibareños que, o bien se fueron a vivir al exilio o fueron considerados extranjeros después de la Revolución de 1964. Entre ellos, hay profesores de renombre y escritores como Abdulrazak Gurnah y Farouk Topan. Por otro lado, creo que no se sentía lo suficientemente zanzibareño por una cuestión de cómo se construyó la identidad en Zanzíbar, tan africanizada durante la independencia y después de la revolución.

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Taarab: música con trasfondo social por y para mujeres

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por María González Flores

En la costa este de África, como sucede en gran parte de las comunidades del continente, las mujeres desempeñan un rol central en los momentos esenciales de la vida pública: son las protagonistas de las ceremonias relacionadas con nacimientos, bodas y funerales; así como mediadoras en negociaciones, y parte esencial del sistema de producción material y cultural de la comunidad, con gran importancia como mano de obra, pero también como depositarias de un inmenso acervo cultural. En el campo de la música, un ejemplo paradigmático de la importancia femenina es el caso del taarab.

Por taarab se entiende en la costa este de África un tipo de música difícil de clasificar, cantada hoy en día principalmente en kiswahili, donde poemas o mashairi son recitados con acompañamiento instrumental, y con un especial énfasis en la transmisión de emociones y en el entretenimiento[i]. Las zonas donde ha sido tradicionalmente más popular son la costa de Tanzania (Zanzíbar, Dar es Salam, Tanga…) y Kenia (Mombasa), aunque está presente en toda la costa swahili (de Somalia a Mozambique) y hacia el interior alcanza al menos hasta Ruanda y el Congo oriental[ii]. Etimológicamente, proviene del árabe arab: emocionarse, divertirse, extasiarse con la música.

En un principio era música para las élites, cantada en árabe con instrumentos importados de Egipto y Oriente Medio: se dice que fue importada por el sultán Saʿid Bargash ben Sa’id, gran amante de los lujos y placeres de la corte, tras una visita al país del Nilo. La influencia egipcia no es la única presente en este estilo, cuyo sincretismo aúna también características musicales de la India, el océano Índico, Europa y las Américas junto con elementos netamente africanos[iii].

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Siti Binti Saad. Fuente: Zanzibar History.

Fue Siti binti Saad, la pionera de la música de África oriental, quien después de aprender los entresijos del taarab lo arrancó de los palacios llevándolo al pueblo: comenzó a cantar también en hindi y especialmente en kiswahili, y dejó a un lado las temáticas románticas para hablar en sus letras de la realidad de la gente de Zanzíbar[iv], dando forma poética y musical a sus afiladas críticas al poder económico y político[v]. En un momento en que el panorama musical era eminentemente masculino, fue ella quien logró realizar la primera grabación de música africana del África Oriental destinada a ser comercializada; sería la primera de muchas grabaciones cuya popularidad se extendería por toda la costa swahili y más allá.

Hoy, la esfera de influencia del taarab es eminentemente femenina, y se habla de taarab ya wanawake (taarab de las mujeres)[vi]: artistas y audiencia son por lo general mujeres, y son ellas por tanto las protagonistas indiscutibles de la escena musical tanzana, donde este estilo de música es uno de los imprescindibles en los festejos de todas las clases y condiciones sociales. Se escucha taarab generalmente en grandes celebraciones, especialmente en las bodas y eventos relacionados con las nupcias.

Las letras no son, sin embargo, meramente bellas composiciones poéticas: son en gran medida comentarios sociales, críticas lanzadas por cantantes envueltas en kangas que expresan todo tipo de sentimientos y opiniones. Tratan tanto las preocupaciones de la humanidad en general como cuestiones relevantes para la comunidad local: “en una actuación, uno puede escuchar una canción sobre la cruzada humana por el control de la tierra, otra sobre la belleza de las mujeres swahilis, otra sobre cambios en la política económica, y otra sobre el dolor por la pérdida de un ser amado.”[vii] En este eclecticismo reside en gran medida el poder de esta música para llegar a las masas y tocar la sensibilidad de la gente.

Mujeres de Zanzíbar luciendo kangas.

Mujeres de Zanzíbar luciendo kangas.

Resulta relevante mencionar que se ha convertido en un elemento identificativo swahili casi al mismo nivel que estas kangas, tejidos indispensables en el vestuario cotidiano tanzano, que sirvieron como resistencia pasiva a la colonización con sus mensajes antibritánicos y de protesta y que conservan una enorme carga simbólica y comunicativa vigente todavía[viii]. La conexión entre prenda y música es doble: por una parte, las mujeres que bailan al compás del taarab acostumbran vestir estas telas; por otra, es habitual que las pequeñas frases que aparecen en la parte inferior del diseño sean extractos de letras de canciones.

Tanzania cuenta así con una larga historia de música de temática social y política que se remonta, cuando menos, hasta su etapa colonial. En los años previos a la independencia (1961) las autoras y autores de música dansi y taarab reflejaban en sus letras los problemas del día a día de la sociedad tanzana, que continuaron exponiendo más allá de la censura mediante letras con dobles sentidos y mensajes ocultos, algo común en la poesía swahili[ix].

Posteriormente, con la llegada de otros medios artísticos de expresión como el rap o el grafiti, las letras de estas canciones pudieron recuperar progresivamente su tono más audaz, hasta evolucionar a lo que se escucha en la actualidad. Hay quien dice que el taarab es hoy a África Oriental lo que el hip-hop es a Estados Unidos: se trata de música atrevida, sin complejos y descarada, no apta para timoratos. Mientras que el taarab clásico se adaptaba a unos patrones de rima y ritmo bastante estrictos, el taarab moderno comporta menos rigidez, puesto que su base es una percusión más rápida y bailable. El tono en que se canta es muy similar al que podría encontrarse en las producciones de Bollywood, y el contenido puede ser en ocasiones tan explícito que resulte incluso ofensivo: es común que se toque en ambientes a los que los niños no tienen acceso.

Bi Kikude, en el documental 'As Old As My Tongue'.

Bi Kikude, en el documental ‘As Old As My Tongue’.

El próximo mes de abril hará tres años de la muerte de la reina del taarab, la gran Bi Kidude, discípula de la brillante Siti bint Saad, quien acercó más que nadie esta música, que previamente había sido de las élites, al pueblo llano. Ella, que era de origen humilde, renegó de los aristócratas y se mantuvo siempre del lado de la gente. Con su estilo pasional y enérgico, fue una revolucionaria que durante toda su vida disfrutó de cantar, beber y fumar con pescadores, obreros o prostitutas.

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[i] Mwenda Ntarangwi, “Contextual Analysis of Popular Musical Performance Among the Swahili of Mombasa, Kenya,” Cultural Analysis: An Interdisciplinary Forum on Folklore and Popular Culture, 2001.

[ii] Annemette Kirkegaard, “‘Tranzania’–a Cross-over from Norwegian Techno to Tanzanian Taarab,” in Playing with Identities in Contemporary Music in Africa (Nordic Africa Institute, 2002).

[iii] Janet Topp Fargion, “The Role of Women in Taarab in Zanzibar: An Historical Examination of a Process of «Africanisation»,” The World of Music 35, no. 2 (1993): 109–25.

[iv] Frank Tenaille, Music Is the Weapon of the Future: Fifty Years of African Popular Music (Estados Unidos: Chicago Review Press, 2002).

[v] James Omboga Zaja, “Publicizing the Private: Femini St Locution in Taarab Songs and Performance,” 2008.

[vi] Fargion, “The Role of Women in Taarab in Zanzibar.”

[vii] Ntarangwi, “Contextual Analysis of Popular Musical Performance Among the Swahili of Mombasa, Kenya.” Pág. 2

[viii] Mahfoudha Alley Hamid, “Kanga: It Is More Than What Meets the Eye — A Medium of Communication,” African Journal of Political Science New Series 1, no. 1 (June 1996); Edward Qorro, “Origin of Kangas in Tanzania,” May 31, 2014.

[ix] Alex Perullo, “Hooligans and Heroes: Youth Identity and Hip-Hop in Dar Es Salaam, Tanzania,” Africa Today 51 (2005): 4.

 

De cabeza al DOADOA: mercado de artes escénicas del África del Este

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Los profesionales del sector de las artes escénicas del África del Este tienen una cita ineludible esta semana a los pies de las fuentes del Nilo. La ciudad ugandesa de Jinja será durante cuatro días, a partir del Miércoles 6 de mayo, el epicentro de los profesionales del sector creativo en lo que ya es la cuarta edición del mercado de Artes Escénicas del África Oriental: el DOADOA.

DOADOA, una palabra swahili que viene de la palabra DOA, que significa ‘lugar’, quiere significar “lo descubierto allí”. Y es que los artistas que asisten a este evento tienen un gran potencial de encontrar conciertos y ser conocidos y promovidos en toda la región. Una fantástica oportunidad para fortalecer el panorama actual que se desarrolla gracias a la colaboración entre los principales actores de la región: Bayimba Festival Internacional de las Artes de Uganda, el festival Sauti za Busara de Zanzíbar, Sawa Sawa Festival de Kenia, el KigaliUp de Ruanda, el Caravan Records de Tanzania, Ketebul Music y la Semana de la Música de Kenia y Selam y Jazzamba de Etiopía.

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Uno de los Workshops del DOADOA del año pasado. Imagen de Bwette Gilbert Daniel.

Durante los cuatro días de este encuentro se abordarán temas como los derechos de autor, el contenido de las nuevas creaciones, la movilidad de los artistas hacia Europa o el rol de las mujeres en los escenarios. Todo ello cuenta con un lujoso elenco de ponentes, críticos de música, productores, promotores, artistas y otros especialistas de la industria, que participarán en los diversos talleres y espacios donde se espera que el intercambio de experiencias abra nuevas vías de cooperación para impulsar el sector.

“A pesar de que gran parte de la audiencia sigue siendo local y regional, hay un creciente interés de todo el mundo hacia el contenido del África Oriental y los artistas están comenzando a abrazar esa oportunidad”, admite Faisal Kiwewa, director de la Fundación Bayimba y del mercado DOADOA. Faisal, uno de los más representativos de la escena cultural africana confiesa que desde el primer DOADOA celebrarado en 2012, ha habido muchas asociaciones y los lazos han fortalecido las iniciativas creativas de la región. “Las últimas tres ediciones han registrado un creciente número de asistentes especializados en las artes escénicas, ayudando a facilitar la colaboración, el intercambio y la mejora de la situación de los artistas que actúan ya en festivales de todo el mundo”, argumenta.

África Oriental es una vasta región con una diversidad cultural enorme. Desde Kenia a Burundi, o desde Tanzania a Uganda, no sólo hay una distancia física sinó diferente antecedentes históricos e influencias, cientos de grupos lingüísticos con grandes tradiciones diversas, diferentes políticas gubernamentales hacia el sector de las artes escénicas y desafíos varios a los que hacer frente. Sin embargo, este grupo de personas ve muchas ventajas en afrontar el futuro juntos. “El mayor logro del DOADOA es simplemente la oportunidad única de conocer a compañeros de tantos países diferentes, con diferencias culturales, sociales y antecedentes profesionales tan diversos. La oportunidad de hablar largo y tendido con los demás es de gran valor “, dice Faisal. “El DOADOA proporciona una plataforma para la creación de redes profesionales y de co-aprendizaje, la organización de diversos grupos de interés junto a empresas del sector y tiene el fin de crear una demanda que ayude a construir un mercado fuerte para las artes escénicas y los artistas de África del Este”, expresa el cabeza visible de esta iniciativa.

En un momento en que la industria de la música está experimentando problemas en todo el mundo, el África del Este continúa experimentando enormes dificultades con la piratería, que frena que los artistas, ya sean compositores o intérpretes, puedan recaudar dinero de sus propias creaciones y producciones. Por lo tanto, no es de extrañar que uno de los temas centrales de la DOADOA 2015 aborde este tema. “Hemos invitado a organizaciones de aplicación y gestión de los derechos de autor para presentar a los delegados datos sobre los éxitos y fracasos de esta recaudación en la región, así como para poner de relieve las formas en que los artistas pueden recaudar sus derechos”; afirma el director de este mercado único.

Pero si un tema tiene un significado especial en el DOADOA es cómo generar más interés en los sonidos que salen de la región del este de África, y la forma de internacionalizarlos. Es por ello que los organizadores se han asegurado de invitar a profesionales, festivales y promotores de Europa y EE.UU. al DOADOA, para que puedan contratar aquellos grupos que más les gusten para programarlos en sus eventos. De todas formas, Faisal muestra su preocupación hacia los retos que los artistas africanos tienen que hacer frente para entrar en el mercado internacional. “Los artistas africanos en general tienen el reto de tener que hacer frente a condiciones adicionales específicas para entrar en el mercado europeo y estadounidense. Los problemas de visado, gastos de viaje, la falta de reconocimiento de su música y un público poco interesada hacia lo que proviene del continente… En este caso, el DOADOA quiere incidir en el mercado global e invita a managers y promotores regionales que han invitado a artistas de la zona antes. Así, los organizadores del Norte y del Sur también pueden compartir sus experiencias e intercambiar consejos sobre cómo hacer que el proceso funcione. El DOADOA también alienta a los artistas a relacionarse y buscar socios que les posibiliten mostrarse a otros mercados internacionales como el WOMEX, el MIDEM, el Babel Med o el Visa para la Música“. De todas formas, Faisal cree que el mercado más grande se encuentra en la propia región y que no hay que perderlo de vista.

“En el DOADOA somos consicentes de que dentro del África del Este hay más de 70 festivales que se organizan cada año, y muchos de ellos luchan por incluir artistas regionales al programa. Por ello dedicamos un esfuerzo mayor hacia estos programadores, para que puedan explorar el contenido que necesitan y facilitar los tratos tanto para el artista como para los festivales “, expresa.

En lo que se espera que suscite debates e intercambios fructíferos entre los participantes, hay que destacar la presencia de Brahim El Mazned (de Visa para la música) o músicos como Moutcho (Burundi) o François Xavier Ngarambe (Ruanda). Se espera que este año el DOADOA gane aún más relevancia internacional y, sobre todo, que la escena del África Oriental se fortalezca y se expandan sus productos sonoros.

Wonder Workshop: el taller de las maravillas de Oyster Bay

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El residencial barrio de Oyster Bay, ubicado cerca del corazón de Dar es Salaam (Tanzania) alberga un pequeño rincón donde arte y reciclaje se unen gracias a la iniciativa de una ONG. Se trata de Wonder Workshop, una idea que nació de la mano del fotógrafo inglés Paul Joynson-Hicks en 2005 como una estrategia para combatir la pobreza y la mendicidad, ofreciendo la oportunidad a personas con discapacidades físicas y enfermos de polio de llevar a cabo una actividad económica sostenible que les permitiera abandonar las calles.

Bautizado en un comienzo como Wonder Welders, el proyecto arrancó dando trabajo a ocho personas que fueron instruidas en la fundición de metal. Poco a poco, empezaron a experimentar y a combinar materiales, diseñando figuras decorativas para jardines e interiores. Casi diez años después, ha multiplicado por cinco el número de trabajadores que emplea, introduciendo también nuevas técnicas artísticas, convirtiéndose así en un punto de referencia dentro del arte del reciclaje de la ciudad.

La pequeña finca que alberga el proyecto es un nido donde chatarra, residuos y desechos se mezclan con pequeñas obras acabadas. Montones de botellas de vidrio y plástico donadas yacen en los alrededores más recónditos del patio central, un espacio donde el arte se manifiesta de diversas formas, en una amalgama de materiales, figuras y colores. Un lugar donde tampoco pierden protagonismo los verdaderos artífices de todas las obras: los cuarenta y tres hombres y mujeres que añaden a cada pieza su toque de originalidad.

Trabajan en equipo, y disfrutan entre ellos de una pequeña autogestión, que se materializa en la elección periódica del presidente o presidenta del comité de trabajadores. Supervisados siempre por un encargado y experto de sección, aprenden y experimentan continuamente, por lo que sus creaciones están sometidas a una constante evolución. Cada uno de ellos está especializado en una disciplina, de acuerdo a su talento y creatividad así como a la posibilidad de poder llevarla a cabo de acuerdo a sus circunstancias. Ellos se muestran muy agradecidos, pues han dejado atrás las calles del centro y se han convertido en verdaderos artesanos capaces de transformar la basura en piezas de arte únicas.

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Los talleres se dividen en cinco grandes secciones, donde los materiales son explotados de infinitas maneras. En la sección de madera se trabaja con muchos trozos procedentes de fábricas y almacenes que ya no son útiles. Una vez en el taller, son reciclados, labrados y finalmente convertidos, entre otras cosas, en piezas de abecedario y juguetes. Algunos de ellos, posteriormente, son también barnizados con aceite de coco, y pasan a formar parte de originales pulseras, collares y pendientes.

La sección del metal es sin duda la más auténtica de todas ellas, además de la inspiradora indiscutible de esta propuesta. Se trata de uno de los materiales más complicados, por eso el propio taller está dividido en diferentes áreas. Con ayuda de sierras y soldadoras, el metal es transformado en articulos decorativos, que muchas veces son adornados con hilos de cobre.

En el apartado de cristal, se trabaja fundamentalmente a partir de botellas de vidrio donadas y minimizadas a pequeñas cuentas, que son utilizadas para fabricar pendientes, collares y lámparas.

En la sección de jabones y velas, tres mujeres trabajan la materia con sumo cuidado, profiriéndole infinidad de formas y colores. Muchas veces, además, se ayudan de aceites de Zanzíbar para impregnar las piezas, que también son decoradas con el papel reciclado que procede del último taller.

Allí reciclan el papel que reciben a través de donaciones de libros, periódicos, revistas y cajas de cartón. Papel de varios colores, grosores y tamaños que se mezcla con restos de piña, cebolla y hojas de plátano. El resultado son tarjetas de invitación, postales e incluso marcos para fotografías.

Todas las obras se venden después en la tienda que preside el complejo: un lugar donde las piezas están colocadas de manera minimalista, lo que permite que se puedan apreciar todos los detalles de las creaciones. También se comercializan en dos tiendas situadas en el norte del país, contribuyendo a la financiación de un proyecto que, aunque recibe dádivas de diferentes empresas y particulares, sigue teniendo muchas carencias. “El metal es un material caro, y dado su valor no recibimos muchas donaciones”, admite Lissette, coordinadora del proyecto. Por eso la busqueda de vías de financiación sigue siendo una lucha. Miran al futuro con el ojo puesto en el plástico, mientras trazan un plan para dar continuidad al proyecto y poder formar a un mayor número de artesanos.

* Fotos: Aideen Kennedy Gil

Una fiesta para la literatura infantil

Logo del premio. Fuente: web oficial.

Logo del premio. Fuente: web oficial.

Sólo tiene 12 años y ya ha ganado un importante premio de la literatura africana y, sin duda, uno de los más prestigiosos de la literatura infantil. Kanengo Rebecca Diallo es de Tanzania y le acaban de conceder el “Golden Baobab Prize for Rising Writers”, la modalidad del Golden Baobab Prize destinada a escritores de menos de 18 años, por su historia Pieces of Africa. La joven escritora (la escritora niña, más bien) representa a la perfección el espíritu del Golden Baobab Price, la voluntad de demostrar la existencia de autores emergentes de literatura infantil. Por ello, el Golden Baobab Prize también concede otras dos categorías, la de libro ilustrado y la de primeros capítulos, que han ido a parar en esta quinta edición a las sudafricanas Liza Esterhuyse, por The Little Hippo, y Karen Hurt, por What’s Going on at 179 Jabulani Street?, respectivamente.

Kanengo Rebecca Diallo. Fuente: web oficial del premio

Kanengo Rebecca Diallo. Fuente: Web oficial del premio.

La ganadora del premio destinado a menores de 18 años sorprende en sus declaraciones por su madurez, por su ingenio y por la demostración de la relatividad del tiempo. Asegura que hace mucho tiempo que se dio cuenta de que lo que quería hacer era escribir, concretamente tres años, aunque confiesa que escribe historias desde que tenía siete años. En realidad, según sus explicaciones, sus compañeros de clase (de la escuela) han tenido una gran importancia en su dedicación a la escritura, por un lado, porque fueron ellos los que le animaron cuando escucharon en el aula sus primeras historias y, por otro, porque fueron sus compañeros los que le empujaron a presentar una de esas aplaudidas narraciones al Golden Baobab Prize. Su visión de la literatura es tan pura y tan inocente que es una auténtica lección. Cuando le preguntan por qué escribe, su respuesta es sencilla: “Escribo para inspirar a otras personas y para crear mis propios personajes y darles vida”.

La proyección de Kanengo Rebecca Diallo es prometedora. Asegura que su Pieces of Africa es sólo una primera entrega y que la serie completa debería estar compuesta por cinco libros. Asegura que ese es su proyecto, completar la serie, para poder empezar con otras, que al parecer ya tiene en mente.

Pieces of Africa presenta las aventuras de cuatro niños de diferentes lugares de África que han sido elegidos para resolver el rompecabezas que debe salvar el mundo. Los pequeños tienen que encontrar las piezas repartidas por todo el continente. No han sido los primeros encargados de esta labor, sin embargo, sus predecesores siempre han fracasado, ellos tienen el reto de completar su labor en un tiempo récord para evitar la destrucción de todo el planeta.

Liza Esterhuyse. Fuente: Web oficial del premio.

Liza Esterhuyse. Fuente: Web oficial del premio.

La ganadora del premio al libro ilustrado (la categoría de historias orientadas a niños de entre 6 y 8 años), la sudafricana Liza Esterhuyse es una terapeuta ocupacional que destina su tiempo a la educación especial. Asegura, en sus declaraciones a los organizadores del premio, que es una apasionada de la literatura desde que era niña, “desde antes incluso de aprender a leer”. Su sueño es que “la literatura infantil africana crezca y se fortalezca lo suficiente como para superar todos los obstáculos que se le presentan”. Es así como Esterhuyse cree que esta literatura podrá “llegar a todos” y que todos los niños podrán disfrutar de ella.

The Little Hippo cuenta la historia de una extraña migración, la de un hipopótamo que se ve empujado por una sequía a desplazarse siguiendo el ejemplo de otros animales de la sabana. Evidentemente para el pequeño hipopótamo el viaje puede llegar a ser un calvario, pero durante su trayecto se irá encontrando con amigos que le harán más llevadero este arriesgado viaje.

Karen Hurt. Fuente: Web oficial del premio.

Karen Hurt. Fuente: Web oficial del premio.

Por último, Karen Hurt, la ganadora de la categoría de historias destinadas a niños de entre 9 y 11 años, también se confiesa ávida lectora por herencia familiar. Asegura, a los organizadores del premio, que construye historias desde que aprendió a escribir y que una de sus primeras experiencias fue ser la encargada del diario de viaje familiar en cada uno de los traslados que hacían. Hurt señala que la literatura infantil africana necesita ofrecer diversidad de géneros y una contextualización en entornos que puedan ser reconocibles y atractivos para los niños del continente y se lamenta considerando que esa labor lleva retraso, mientras que los niños del resto del mundo ya han podido disfrutar de esa experiencia.

What’s Going on at 179 Jabulani Street? es una historia recurrente en la literatura juvenil aunque con ingredientes muy africanos. Se trata de las aventuras de un adolescente que inicia una arriesgada investigación a partir de un elemento al que se había opuesto firmemente. En su recorrido, evidentemente, se encuentra con una compañera de viaje y sus ires y venires se mezclan la caza furtiva, los ancianos artesanos y, también evidentemente, el perro fiel que acompañará a los adolescentes.

El Golden Baobab Prize  es una iniciativa de la organización ghanesa The Golden Baobab Foundation for Education que recibe para ello el apoyo de otras entidades. La voluntad de este certamen es animar la producción de literatura infantil y juvenil y abrir la puerta a nuevos talentos, por eso, uno de los requisitos es que las obras presentadas sean inéditas y escritas por ciudadanos africanos. En esta quinta edición, los organizadores del premio han recibido 180 originales procedentes de trece estados africanos, aunque, evidentemente, con mayoría de los países anglófonos, ya que es en este idioma en el que se presentan las obras concursantes.

Además de los premios para los ganadores (una dotación económica y la posibilidad de la publicación de las obras), el premio tiene una función de escaparate. El proceso de selección de las obras galardonadas, permite que muchos otros participantes consigan visibilidad, a través de la propia organización del premio y del resto de medios internacionales y páginas web que se van haciendo eco del evento. De hecho durante esta edición, la organización publicó el 30 de agosto una primera lista de las 25 obras preseleccionadas y el 1 de noviembre una lista de los ocho finalistas correspondientes a las tres categorías. Estas listas, además de ir manteniendo la tensión en torno al fallo del jurado, son una plataforma para algunos de los participantes y, sin duda, una buena muestra de la salud de la que goza la producción de literatura infantil y juvenil en África (aunque no sea necesariamente el mismo diagnóstico que el de la industria editorial).

Kanga, diálogo swahili a todo color

kangecollectionSería difícil pasear por las calles de algunos países como Kenya, Tanzania, RDC, Malawi, Burundi o Madagascar y no ver a las mujeres vestidas con kangas. Sería difícil porque es uno de los tejidos más utilizados por las mujeres de la región, y cada vez más por las mujeres y hombres de otros países incluso fuera del continente.

Aparte de mencionar su vertiente más fashion y versátil en las pasarelas internacionales como en el Swahili Fashion Week tanzano, queremos detenernos en la función social que ha tenido este tejido desde que llegó a la región zanzibareña del continente. Su importancia va más allá de lo meramente estético y ha servido de altavoz para la población, especialmente para las mujeres. Este tejido africano también se adapta a los diferentes contextos sociales y ha sido un excelente aliado en la comunicación no verbal, como ha sucedido con otros tejidos de los que hemos hablado en otro artículos. A continuación veremos el porqué.

Partes del Kanga

Partes del Kanga

El termino kanga proviene del ki-swahili “ku-kanga” que significa “envolver” o “encerrar” Kanga también significa “ave”, específicamente las coloridas y llamativas aves guineanas. Por la similitud de estas aves coloridas con la tela, se le ha puesto este nombre. El tejido está hecho de algodón, mide aproximadamente un 1X1,5m y se compone de tres partes diferenciadas: el pindo, que en swahili significa el borde, el mji que es la parte central que tiene un estampado diferente a los bordes y la jina, que es la leyenda escrita en la tela, normalmente en ki-swahili, o en lingala en el caso del África Central. Varios estudios (Beck, 2001) apuntan a su origen europeo, una importación de los portugueses establecidos en Zanzíbar a finales del siglo XIX. Las mujeres, intrigadas por el nuevo tejido, empezaron a comprar varios metros de los estampados repetidos de lo que los portugueses llevaban como pañuelos o chales. Además unían varias piezas con las que después se hacían sus vestidos. Finalmente la importación de la tela se adaptó a este uso y se popularizó la utilización de lo que se llamaría también leso, que consistía en piezas de tela con patrones repetidos.

Una vez en la zona costera oriental del continente, el kanga tuvo un destacado rol en el momento de la emancipación de los esclavos y su integración en las comunidades musulmanas swahilis de África del Este (Beck, 2001). Los estampados entonces estaban inspirados en patrones de las mujeres más ricas de la época. Su imprenta a máquina —y no a mano— y la adopción de patrones florales e iconografías más modernas, hacía referencia a la “no autenticidad” o “modernidad” del tejido, por lo que manifestaba una vez más la integración en el nuevo estatus y la constante tensión entre la modernidad y la tradición. No fue hasta el siglo XX que el comerciante de Mombasa Kaderdina Hajee Essak, también conocido como “Abdullah” introdujo la escritura de proverbios en el tejido, inicialmente en árabe y más tarde en letras romanas, mediante su marca “K.H.E.-Mali ya Abdulla” hoy en día comercializada en Kenya.

Un kanga —para ser un buen kanga— tiene que tener dos características básicas: por una parte, un llamativo estampado central, y por otra, un audaz proverbio swahili. Y es a partir de la inclusión de proverbios en el tejido, que éste empezó a ser un vehículo de mensajes codificados tanto directos como indirectos. Su popularización fue inminente porque llegaba a amplios sectores de la población, como por ejemplo a las mujeres analfabetas que entienden el significado y los colores simbólicos del kanga sin tener que leer los mensajes inscritos en él. Yahya-Othman (1997) nos pone como ejemplo el hecho de que algunos estampados se utilizan en ocasiones especiales como bodas, funerales y otras celebraciones. O que el hecho de vestir el kanga rojo y negro en el dormitorio, puede ser un mensaje de la mujer a su marido de que tiene “dolor de cabeza”. Como la misma autora afirma, el kanga permite a la mujer expresar sentimientos que socialmente no tiene permitido expresar, sobretodo en el ámbito público. Y sirve además para entablar una conversación, ya que se inicia un diálogo comentado a partir de los mensajes inscritos de los kanga de otras mujeres con expresiones como: “Usinambie!” “¡no me digas!” o “Na kweli!” “¡En efecto!”, entre otras muchas.

¡Felicidades Barack Obama!Dios nos ha dado amor y paz. Fuente: http://pernille.typepad.com/louderthanswahili/2008/11/tanzanians-praise-obama-hongera-barack-obama.html

¡Felicidades Barack Obama!Dios nos ha dado amor y paz. Fuente: Louder than Swahili

Teniendo en cuenta el acto social al que se acuda, se puede vestir un kanga u otro, dependiendo de a quién se va a encontrar, quién va a ser el receptor del mensaje y qué se quiere transmitir. La interpretación de este mensaje estará condicionado por el contexto específico de los incidentes previos y la relación entre las dos personas. Por ejemplo, es delicado llevar según que tipo de kanga dependiendo de la ocasión, ya que puede tener varios significados y matices, algunos incluso de contenido sexual. Es además un regalo muy común en la cultura swahili, precisamente por su papel transmisor, tanto de maridos a mujeres, como de hijos a madres o entre mujeres. Pero éste no es un simple regalo, sino que la persona que recibe el regalo recibe el kanga, pero además el mensaje que hay en él—¡ya sea bueno o malo!—. No sólo ha formado parte del ámbito privado, sino que ha sido también utilizado durante las campañas electorales, políticas e incluso en campañas de salud pública, por ser una efectiva herramienta de movilización social.

Antiguamente el kanga estaba mayoritariamente fabricado en Europa, India, o incluso China y Japón, pero a partir de los años cincuenta se empieza a fabricar más en Kenya, Tanzania y en otros países de África. Además, el aumento en la utilización de tejidos usados mayoritariamente en África en la moda internacional, propicia la utilización del tejidos como el kanga o el wax. Diseñadores y marcas africanas como Lalesso o la línea “Kangalicious” del tanzano Mustafa Hassanali, son una muestra de ello.

Kangas Fashion. Foto: Fashion Junkii

Kangas Fashion. Foto: Fashion Junkii

Si buscamos un ejemplo de cómo la moda puede ir de la mano de un impacto social muy positivo, podemos echar un vistazo al proyecto The African Shirt Company. Fue creado por Joan y Lindi, dos amigos fascinados por la moda y por la conservación que decidieron llevar a cabo este proyecto que consiste en la confección de camisas para hombre y mujer utilizando este tejido fabricado en Kenya y cuyas ganancias invierten en parte en la comunidad en la que trabajan. El proyecto se desarrolla en Kitege, un pequeño pueblo de Kenya con muy pocos recursos. Para ello han formado en corte y confección a dos mujeres de la comunidad que trabajan también en el proyecto. Su idea es ir ampliando el negocio para poder ir formando y contratando a más mujeres de estas comunidades, y parece que lo están consiguiendo. Podéis encontrar más información en su web e imágenes en su Tumblr.

Foto: The African Shirt Company

Foto: The African Shirt Company

No hay duda de que es interesantísimo el poder de comunicación de este tejido, que muestra una vez más la utilización del arte como expresión.

¿Qué tipo de mensajes podemos encontrar el los kangas?

  • Hakuna mkamilifu: Nadie es perfecto
  • Karibu mgeni: Bienvenido visitante
  • Karibuni waalikwa shughuli yetu imefika: Bienvenidos a los visitantes!Nuestra fiesta está lista.
  • Moyo wangu sultani cha mtu sitaamani: Estoy feliz con lo que tengo
  • Tunaipenda Africa yetu: Amamos nuestra África
  • Mwembe tayari: Los árboles de mango están listos
  • Nitazidi kumpenda mpate kusema sana: Sigue hablando, cuanto más cotillees, más le querré.
  • Wazazi ni kioo cha jamii: Los padres son el espejo de la sociedad

Aquí podéis ver más algunos más.

Vista la diversidad en los mensajes, una recomendación: cuando os compréis tela kanga ¡aseguraos bien del mensaje del tejido y que éste se adecúa a la ocasión!

 

Fuentes:

 

La moda africana desfila en la ‘Swahili Fashion Week’

Diseño: Alinda Sawe · Foto: Simon Deiner / SDR Photo

“Espectacular” sería la palabra que podría definir las propuestas que se han presentado en la quinta edición del Swahili Fashion Week en Dar Es Salaam. La ciudad tanzana ha sido la ciudad de acogida de las últimas tendencias de la alta costura africana durante la pasada semana, del 6 al 8 de diciembre.

No hace mucho tiempo que en esta misma sección habíamos dedicado un artículo a hacer un repaso de algunas de las principales African Fashion Week en todo el mundo, que ponen en evidencia que la moda africana no sólo está impactando dentro del continente, sino que algunos de los más importantes diseñadores occidentales se están subiendo al carro de las tendencias que proponen sus colegas africanos. Las posibilidades que ofrecen los tejidos y los estampados son infinitas, y se está dejando notar en las nuevas tendencias que propone la tendencia de la moda “Made in Africa”.

Promo Swahili Fashion Week 2011

Esta emergencia relativamente reciente de la industria es muy positiva para que los profesionales del diseño tanto del continente como de su diáspora, se vayan haciendo un hueco en una disciplina que había sido monopolio de los diseñadores, marcas y diseños occidentales. De ahí la importancia de este tipo de iniciativas como el Swahili Fashion Week, que ha vuelto a evidenciar una vez más, que la industria de la moda africana está emergiendo, y con mucha fuerza.

La idea que tenía su creador, el diseñador tanzano Mustafa Hassanali, cuando en 2008 creó la plataforma, era resaltar el potencial de la región en cuanto a moda, y crear un concepto “Made in Africa” que resuene en la industria de la moda internacional. Ese concepto se plasma en todo momento y en todos sus elementos, partiendo del mismo logotipo de la organización. Éste siendo un espejo del continente africano, representa a “kipepeo” que es el nombre de una colorida mariposa que, a su vez, dibuja el contorno de los mujeres africanas con su característico pañuelo en la cabeza. La alusión que hace el nombre de la organización a una de las lenguas más habladas en el Este del continente –swahili- también nos da una pista del carácter regional y afrocéntrico del encuentro.
El objetivo: dar espacio a creadores africanos, tanto a los jóvenes, como a los más consolidados.

El SFW ya ofreció un pequeño aperitivo de lo que estaba por venir con el Nairobi Showcase que se llevó a cabo el 6 de octubre pasado. En esa ocasión el SFW viajó hasta la capital del país vecino para presentar los trabajos de diseñadores como Moo Cow y Patricia Mbela (ganadora del premio de la edición de 2011 del SFW), junto con diseñadores como Mohamed Bana, Morna Omondi, Shenu Hooda, Anna Adero, Jimmy Walji, Vaishali Morjaria, Annesophie Achera, Wangechi Murithi , AFAD – Kenya, Gabriel Mollel, Diana Magesa, Lucky Creations y Hameed Abdul.

Volviendo la vista a la cita en Dar Es Salaam el pasado fin de semana, diseñadores y diseñadoras de varios países del este y sur de África han podido mostrar sus creaciones a profesionales y amantes de la moda. Tanzania, Kenya, Uganda, Zimbabue, Botswana, Mozambique, Zambia, Ruanda, Sudáfrica y, excepcionalmente Polonia, han sido los países que han expuesto y han competido por lo premios de esta quinta edición. Ha habido espacio para diferentes actividades como el workshop sobre “Diseño y Márketing”, que generan sinergias y “network” entre los diferentes actores implicados en el mundo de la moda.

Los desfiles han mostrado una gran variedad de estilos. Desde diseños modernos y de rabiosa actualidad y de colores vibrantes, hasta algunos donde la sobriedad era la protagonista de la pasarela. El estilo étnico ha sido el hilo conductor de muchos de los diseñadores y diseñadoras que han reivindicado su africanidad a través de sus trabajos.

En este caso, una imagen habla más que mil palabras, así que os mostramos a continuación algunos de los diseños que vistieron las pasarelas, para deleite de aquellas que somos amantes de la moda.

 

Nota: Todas las imágenes mostradas a continuación han sido extraídas de la propia organización “Swahili Fashion Week”. El crédito de todas las fotografías es de Simon Deiner / SDR Photo

 

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Fuentes:

Swahili Fashion Week

Facebook SFW

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