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Martin Scorsese se compromete con los clásicos del cine africano

África tiene tres veces la extensión de Estados Unidos, uno de los mayores productores de cine para el mercado mundial, junto con la India. Pero en un mundo tan globalizado, el cine africano sigue siendo un misterio desconocido por el público del planeta. Hay que remontarse a los años 60 y 70, durante las independencias, para empezar a ver el auge de la industria en el continente. Y es que, aunque aún falte mucho camino por recorrer, no se puede menospreciar el trabajo que se hace en países como Sudáfrica, Nigeria, Egipto, Burkina Faso, Kenia, Argelia, Marruecos o Somalia; y mucho menos, menospreciar la historia del cine y sus clásicos.

Mbissine Thérèse Diop en la película franco senegalesa “La Noire de…” © Film Foundation’s World Cinema Project

En una entrevista para La Marea, la directora del Festival de Cine Africano Tánger-Tarifa, Mane Cisneros, afirmaba que “el cine africano puede tener éxito en las salas comerciales, pero los estereotipos hacen mella”. Aunque los cineastas africanos “no son una categoría aparte” y sus películas “mandan los mismos mensajes que cualquier otra cinematografía del planeta”, su arte pasa desapercibido y no entra en el juego del mercado mundial.

Para intentar luchar contra este hecho y evitar que todo este inmenso patrimonio cultural y cinematográfico africano desaparezca, The Film Foundation, fundada en 1990 por Martin Scorsese y otros cineastas y actores estadounidenses, ha anunciado un nuevo proyecto que llevará a cabo en colaboración con la Federación de Cineastas Pan Africanos (FEPACI) y la Unesco. Este proyecto, bautizado con el nombre de The African Film Heritage Project (Proyecto de Patrimonio de Cine Africano), se presentó el pasado mes de marzo en el Festival de Cine Pan Africano de Uagadugú (FESPACO), en Burkina Faso.

Recuerdo los inicios de la FESPACO, hace 50 años, y la película Le noire de…, de Ousmane Sembène, que se estrenó en Nueva York tres años después de estrenarse en Senegal. Recuerdo que esta película me causo un gran impacto”, explica Martin Scorsese en el vídeo que se proyectó en el festival. “Fue la primera vez que pudimos oír una autentica voz africana en el cine”.

De la mano de cineastas como Youssef Chahine, Shadi Abdessalam, Med Hondo, Djibril Diop Mambéty, Safi Faye, Idrissa Ouédrago, Abderrahmane Sissako, Mahamat Saleh Haroun, Souleymane Cissé, entre muchos otros, el cine africano empezó a florecer en la década de los 70 del siglo pasado. Con este proyecto, la Fundación del Cine pretende identificar, restaurar y preservar alrededor de 50 películas. “Me doy cuenta ahora de que sabemos muy poco acerca del cine africano y por eso nos unimos para llevar a cabo este proyecto”.

La Federación del Cine ya lanzó en 2007 el Proyecto de Cine Mundial para recuperar películas clásicas y títulos vulnerables y evitar que desaparezcan para siempre. En la fecha ya han restaurado 28 películas de distintas partes del mundo, incluidos siete filmes africanos: La mòmia, de Shadi Abdessalam y su cortometraje Le Paysan éloquent; Transes y Alyam Alyam, de Ahmed El Maanouni; Touki Bouki, de Djibril Diop Mambéty y dos películas d’Ousmane Sembène, Le noire de… y Borom Sarret. El Proyecto de Patrimonio de Cine Africano pretende triplicar la cifra de filmes recuperados.

Irina Bokova, Directora General de la Unesco considera que esta colaboración “es una oportunidad única para elevar la riqueza del arte africano, el patrimonio y la creatividad, especialmente para los jóvenes. Miramos hacia el futuro para promover la diversidad cultural a través de las expresiones de los cineastas africanos”.

África necesita sus propias imágenes, su propia mirada testificando en su nombre, sin ser distorsionada por otros, por una mirada extranjera y con prejuicios. Debemos dar testimonio de esta cuna de la humanidad que ha desarrollado un rico e inmenso patrimonio humano, histórico, cultural y espiritual”, afirmó Cheick Oumar Sissoko, Secretario General de la FESPACO. “Preservar este patrimonio fílmico es una necesidad y una emergencia. Estas imágenes deben ser localizadas, restauradas y mostradas a los africanos y al mundo en cines y cinematecas de vanguardia. Nos comprometemos a trabajar para lograr este objetivo”.

Este es un proyecto de largo recorrido y se desconoce cuándo van a estar disponibles todas estas obras, pero cuando llegue el momento van a estar disponibles en la Federación del Cine para todo el mundo. “Queremos que estas películas vuelvan a casa, que los africanos las puedan volver a ver y, al mismo tiempo, hacerlas accesibles al resto del mundo”, sentenció Martin Scorsese.

El palmarés del FESPACO 2017

Palmarés Fespaco 2017

Mejor largometraje: Félicité, de Alain Gomis (Senegal)

La película senegalesa Félicité del franco-senegalés Alain Gomis ha ganado la 25ª edición del FESPACO, el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugú (Burkina Faso). Sin duda, Gomis se ha convertido en uno de los directores africanos de referencia. En 2013 se volvió a llevar el máximo galardón, el Étalon de oro de Yennenga por su película Tey (Hoy). Y además Félicité se presenta como una de las películas del 2017: el 18 de febrero, le adjudicaban en el marco de la 67ª Berlinale, el Premio del jurado.

Félicité es el cuarto largometraje del realizador de 44 años afincado en Francia, quien también dirigió L’Afrance (2002) y Andaloucia (2007).

Premio de plata: L’orage africain, de Sylvestre Amoussou (Benín)

 

Premio de bronce: A mile in my shoes, de Saïd Khallaf (Marruecos)

 

¡Mejor guión

 


Mejor documental: Kemtiyu -Cheikh Anta, de Ousmane William Mbaye (Senegal).

Si queréis conocer más sobre el último trabajo de Mbaye, no olvidéis este artículo.


Mejor serie: Tundu Wundu, de Moussa Diallo (Senegal)

 

 


Mejor cortometraje

Oro: Hymenee, de la directora Violaine Maryam (Marruecos)

Plata: The bicycle man, de Twiggy Matiwana (Sudáfrica)

Bronce: Khallina Hakka Khir, de Mehdi M. Barsaoui (Túnez)

Mención especial: A place for myself, de Marie Clémentine Dusabejambo (Ruanda)

 


Mejor actriz: Nafissa Ben Chada por su papel en À la recherche du pouvoir perdu (Marruecos)

Mejor actor: Ibrahima koma por su interpretación en Wulu (Malí)

Mejor sonido: Félicité (Senegal)

Mejor escenario: La forêt du Niolo, de Adama Roamba (Burkina Faso)

Mejor musica: Le Puits, de Lofty Bouchouchi (Argelia)

Mejor imagen: Zin’naariya, de Rahmatou Keita (Níger)

Y… el mejor póster ha sido para The Lucky Specials

 

 

Irène Tassembédo: “¡es la pasión lo que nos mantiene!”

Burkina Faso se despierta de un largo letargo político. Ha vivido en los últimos tiempos una transformación profunda resultado de los movimientos ciudadanos y el sentir social de este “país de los hombres íntegros”.

Pero no es fácil, ni gratis. Tras las protestas sangrientamente represaliadas y un golpe de estado militar antes de las elecciones generales, un atentado yihadista se cobró 26 víctimas en un hotel de Uagadugú el 15 de Enero de 2016.

Sin embargo esta atmósfera brutal no ha conseguido que el arte más natural, el más enraizado, ese lenguaje secreto del alma que decía Martha Graham se quede atemorizado en casa.

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Del 30 de Enero al 6 de Febrero de 2016 se celebró en Uagadugú el FIDO: Festival International de Danse de Ouagadougou. En esta ciudad, con un movimiento cultural más que interesante, se han reunido 25 compañías de danza de África, América y Europa. Bailarines y coreógrafos de todo el mundo reunidos en una semana llena de intercambios, masterclasses y espectáculo a raudales.

Irene Tassembedo (sin autor)

Irène Tassembédo.

En el año 2013 la coreógrafa y actriz, Irène Tassembédo creó este festival pensado como un espacio de encuentro, creación, transmisión, intercambio y mezcla de culturas, formas y técnicas en el campo de la danza. Pero nos lo cuenta con más detalles la propia Irène en una entrevista en exclusiva para Wiriko.

W: En el FIDO se encuentran las danzas tradicionales, contemporáneas y urbanas de África. ¿Qué tal conviven? ¿Impera la evolución o la ruptura?

IT: He creado el FIDO para desarrollar un intercambio cultural dinámico y real entre los diferentes países, estilos y técnicas dentro de la danza. Se invita a las compañías a permanecer aquí durante toda la duración del festival, para que surjan y se establezcan relaciones entre bailarines y coreógrafos. Los principios del festival son la mezcla y la apertura, por eso es tan importante para mí que todas las formas de danza estén representadas. El programa de este año ha sido muy variado, con diferentes estilos y países que se han dado cita cada noche en el escenario ante un público amplio y diverso. También queremos mostrar a los participantes internacionales la riqueza de Burkina en repertorios y formas de danza. La emulsión creativa de Uagadugú es la que aporta riqueza al FIDO, que es a su vez un componente esencial de esta riqueza. Dentro de esta diversidad, no prevalece la ruptura, al contrario, queremos demostrar que existen puentes entre las diferentes formas y estilos dentro de la danza.


W: En el Festival participan también compañías de Europa y EEUU ¿Cuál es su aportación?

IT: En esta dinámica de diversidad, las danzas europeas y americanas están invitadas, por supuesto. Porque en cada país hay mil maneras de entender la danza. Por ejemplo, dentro de la danza contemporánea, en función de si estamos en Europa, América o África, las inspiraciones y los estilos se expresan de formas muy diferentes. Pero cada una a su manera hablan del cuerpo, de trabajar, de imaginar…

Organizamos masterclasses como parte del festival, donde los bailarines y coreógrafos invitados al FIDO muestran y enseñan sus técnicas a otros profesionales. Estas clases nos permiten ver realmente hasta qué punto la diversidad es una contribución esencial para la danza.

W: El festival cuenta con el patrocinio de entidades privadas y públicas ¿Siente que la política cultural en Burkina Faso apoya las artes escénicas?

IT: Burkina Faso empieza a despertar, pero es duro. Hasta ahora, las cosas han sido muy difíciles para nosotros y nunca hemos tenido el apoyo suficiente. Espero que, con el reciente cambio de gobierno en Burkina Faso, las cosas vayan poniéndose en su lugar y que la cultura se apoye y se desarrolle como un sector de la economía vital y productivo. Y abandonar definitivamente esta visión pesimista que mantiene a los artistas en una situación de mendicidad.

Hay que luchar para hacer entender esto a las autoridades y también con las empresas privadas, para crear alianzas que formen infraestructuras. Hoy en día los patrocinadores aportan solo el 5% de nuestros presupuestos. Pero aún así, queremos que todos nuestros espectáculos y eventos sean populares y accesibles para todos.

Compagnie Sowilo. Foto de Gery Barbot.

Compagnie Sowilo, de Turín. Foto de Gery Barbot.

Mi último espectáculo, “Kombibissé”, es un musical sobre la juventud. Se realizó en la Casa del Pueblo (2000 plazas) con la entrada a 500 francos CFA (80 céntimos de euro). La entrada al FIDO son 2.000 CFA (3 euros). Pagar a 42 artistas en escena y los equipos técnicos de “Kombibissé” o los cachés de 25 compañías en el FIDO ¡De verdad, no ha sido fácil!

Nos falta el apoyo del Estado, pero también una estructura asociativa fuerte y duradera con el sector privado para mantener y desarrollar la cultura en este país y promover su proyección internacional. Pero de momento ¡es la pasión lo que nos mantiene!

W: Esta cuarta edición se ha organizado en colaboración de dos figuras de la danza contemporánea en Burkina Faso reconocidas internacionalmente: Salia Sanou y Seydou Boro. ¿Vive hoy la danza de Burkina Faso un papel protagonista?

IT: Salia Sanou y Seydou Boro son socios del FIDO y directores del Centro de Desarrollo Coreográfico CDC-La Termitière, y nos han apoyado este año cediéndonos su sala y su equipo. También colaboramos estrechamente en otros proyectos, como la Trienal Danse l’Afrique Danse, cuya 10ª edición tendrá lugar en Uagadugú del 26 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2016 bajo la triple dirección artística de Salia, Seydou y yo misma.

Si Uagadugú se ha convertido realmente en el epicentro de la danza en África, es gracias al CDC que permite a muchos bailarines y coreógrafos llevar a cabo residencias y desarrollar su trabajo. El otro eje es l´EDIT (Escuela Internacional de Danza Irène Tassembédo), que es la única escuela de danza profesional en el África subsahariana cuyo diploma y calidad educativa están reconocidos internacionalmente.

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W: África es el continente del futuro ¿Es también el futuro de la danza?

IT: Como he mencionado anteriormente, el título de mi último espectáculo es “Kombibissé”, que significa “Juventud” en Moré. Y observo a esta juventud en todas sus facetas. La creación de este espectáculo me ha permitido trabajar con bailarines jóvenes que he seleccionado por su increíble talento y su estilo personal. Deben seguir trabajando, pero estoy convencida de que son el futuro de la danza. La gran riqueza de la danza africana es un legado que permanece vivo hoy en día. Es un terreno que actúa como un trampolín.

Ahora, también tengo miedo por el futuro de la danza africana: hay demasiados talentos que se desperdician porque no tienen los medios para acceder a una formación completa como la que ofrecemos en l´EDIT. Porque incluso con un talento formidable, sin formación no se puede alcanzar el más alto nivel.

W: En 2009 creó la escuela de danza EDIT en Ouagadougou ¿Cuáles son sus objetivos?

IT: El entusiasmo por las danzas de nuestro continente despierta verdaderas vocaciones entre los jóvenes africanos que descubren la posibilidad de desarrollar una carrera profesional dentro de esta rama artística. Sin embargo, la oferta de formación a las que pueden acceder hoy en día se reduce a muy pocos cursos o clases magistrales con coreógrafos (en su mayoría extranjeros) que pasan por sus respectivos países. Esto no les permite aprender realmente una profesión e incluso provoca efectos perversos porque lo fácil para los bailarines noveles es reproducir inspiraciones contemporáneas “europeas” de la danza, mal “digeridas”. Se trata de formateo más que de formación…

La primera misión de l´EDIT es por tanto la formación profesional artística en danza. L´EDIT es un lugar para la adquisición de competencias y la investigación coreográfica, dirigido por profesores con experiencia de nivel internacional, en beneficio de una juventud africana para los que la danza no sea sólo una pasión, sino también una carrera profesional por construir.

L´EDIT contribuye al desarrollo de una comunidad artística comprometida con la diversidad cultural, facilita el diálogo intercultural entre los artistas africanos y sus homólogos en el resto del mundo (Europa, Asia, América) y contribuye al desarrollo sostenible del sector cultural mediante el fortalecimiento de las competencias de los artistas, llamados a convertirse en verdaderos profesionales.

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Tierra, agua y digital: la revolución del FESPACO

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¿Dónde has dicho que queda exactamente esa ciudad de nombre imprescindible para un trabalenguas castizo? ¿Comida de tierra, de oasis secos, de turbantes color añil? ¿Pero es que allí hacen cine? Todas tus preguntas se resumen en Uagadugú. ¿Uagaduqué? Que sí. Tú, sigue leyendo. Es la capital de Burkina Faso y por agregaduría del cine africano desde el año 1969. Allí se celebra cada dos años el Festival panafricano de cine y televisión, más conocido como FESPACO, que reúne a directores, actores, promotores, distribuidores y amantes del séptimo arte para presenciar la cita más importante de estas características que tiene lugar en África y para desestereotipar todo cuanto tiene que ver con las culturas africanas. Pasen y vean.

Aunque quizás el año 1969 quede subrayado por la llegada del hombre a la luna, por el festival hippie de Woodstock aderezado con sicodelia, mucho love y cannabis, o por la conexión Madrid-París en 13 horas con el TALGO, sea como sea, ya se saben las fechas para la 24 edición del FESPACO 2015: del 27 de febrero al 8 de marzo. Y las novedades que cambiarán por completo el panorama. ¿Nuevos tiempos para los cines africanos?

Al finalizar la 23ª edición en febrero de 2013 y con la todavía resaca de los premios de la academia norteamericana (Los Oscars), el propio delegado del FESPACO, Michel Ouedraogo, anunciaba que la competición por el premio Etalon de Yennengase abriría a películas digitales y que ya no estaría limitado a trabajos rodados en 35mm. “Debemos adaptarnos a las tecnologías de nuestro tiempo de las que se han apropiado un gran número de cineastas africanos”, explicaba.Pero además, para la próxima edición en 2015 se introducirá la opción de que películas de la diáspora africana puedan competir por el preciado premio.

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La apertura del prestigioso galardón africano a trabajos realizados con cámaras digitales se esperaba desde hacía varios años. Una realidad, más que una necesidad. Los costes de producción y posproducción se han abaratado con la posibilidad de establecer pequeños laboratorios “caseros” que otorgan unos resultados cinematográficos de primer orden. Además, la influencia de las antiguas metrópolis en el control del proceso de montaje era prácticamente absoluto, por lo que desde hace una década aproximadamente, la posibilidad de hacer cine se ha democratizado. Y ejemplos son la reconocida industria nigeriana (Nollywood), la ugandesa (Ugawood) o la que se está estableciendo en la costa este africana (Swahiliwood).

Pero las salas de cines en África están, cuando no vacías, en proceso de demolición o sucumbidas a los súper poderes del negocio infalible de palomitas-refresco-película de acción/comedia realizada en Hollywood. Porque sí. El proceso de globalización cultural es una realidad y el control de unos pocos sobre el tridente producción-distribución-exhibición ha traspasado unas fronteras porosas como son las de las audiencias y los gustos. La simultaneidad de las masas asusta. Aturde. Así que el FESPACO del próximo año hará gala del eslogan capitalista de renovarse o morir. O sucumbir que es parecido. Siempre quedará el cine de autor de los padres de las cinematografías africanas o de los directores que son agasajados en Cannes, la Berlinale o Sundance. ¿Pero qué ocurre con el público de casa?

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Uno de los incentivos para participar en la 24ª edición del FESPACO será el incremento de la cuantía por ganar el Etalon de Yennenga que ha pasado de 10 millones a 20 millones de CFA (unos 30.400€). “Un reconocimiento que no es generosidad.Se trata principalmente del apoyo otorgado por el Gobierno de Burkina Faso al trabajo de los diseñadores africanos participantes en FESPACO”, explica en la web oficial del festival Ouedraogo.

Más apoyo a los realizadores locales, más políticas de protección a las películas nacionales para poder ser proyectadas a sus audiencias locales, más inversión en escuelas de formación. Temáticas que continúan en el candelero de los profesionales africanos que se dedican a la industria cinematográfica. Un sector que mueve mucho dinero además de crear puestos de trabajo. Quizás, la decisión del digital en el FESPACO 2015 haga abrir los ojos a otros gobiernos del continente.

*Artículo publicado en colaboración con el blog VOCES