Arañas y dioses en la mitología de Ghana

Fotograma de la película Ghanesa Kwaku Ananse, de la directora Akosua Adoma Owusu.

Fotograma de la película Ghanesa Kwaku Ananse, de la directora Akosua Adoma Owusu.

 

Resulta irónico o incluso sangrante, dependiendo de la visceralidad del lector, que hasta el propio Hegel subrayara que los africanos formaban parte de sociedades dormidas. Un discurso filosófico que hundía sus raíces en la misión civilizadora que tendría su máxima expresión durante finales del s.XIX y comienzos del s.XX. De esta forma, la razón quedaba absolutizada por la hegemonía de la Ilustración y se reafirmaba imponiéndose en África. Estas narrativas eurocéntricas que negaron una historia africana sostenían categóricamente que la tradición oral como expresión de comunicación entre los pueblos no era historia. Pero se equivocaban…

En este reverso de la encrucijada, empoderando a la vía oral como medio de comunicación que convive con los cuatro pilares de la prensa (periódicos, radio, televisión e internet), ya fue llevado a la gran pantalla por Souleymane Cissé con su obra Yeelen (La luz) de la que ya hablamos en Wiriko, y que fue la primera película de África subsahariana en ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes, en 1987. Al igual que Yeelen se orientaba hacia una práctica cinematográfica en la que la narración oral y la espiritualidad simbólica eran los hilos conductores de la sociedad bambara de Malí, hoy os acercamos a una de las fábulas más conocidas de la sociedad Ashanti, enmarcada en la actual Ghana y a todo color.

“Hay tres tipos de personas cada una con su propio tabú: el soberano, el noble y el esclavo. El tabú del soberano es el desacuerdo; el del noble es la falta de respeto y, el del esclavo, la revelación de sus orígenes”. Proverbio Ashanti.

El tercero de los trabajos de la directora Akosua Adoma Owusu, de ascendencia ghanesa aunque nacida en Virginia (EEUU), acaba de ser nominado para los premios de la Academia de Películas de África, ceremonia que tendrá lugar el próximo 20 de abril en Nigeria. El cortometraje Kwaku Ananse es una interpretación de una de las narraciones clásicas del África occidental con un toque semi-autobiográfico, e interpretado por el legendario músico ghanés del “vino de palma”, Koo Nimo, en el papel de Kwaku Ananse.  Alabado por la crítica en la última Berlinale, el cortometraje Kwaku Ananse es el resultado de una coproducción entre el aclamado productor mexicano, Julio Chavezmontes (Halley) y Lisa Cortes (productor ejecutivo de la ganadora de un Oscar Precious).

Kwaku Ananse es un dios charlatán capaz de aparecerse como araña y hombre y cuyas enseñanzas apuntan a la dualidad universal. Esta fábula se combina con la historia de un joven llamado Nyan Koronhwea que asiste al funeral de su padre que llevaba una doble vida con dos familias a miles de kilómetros: una en EEUU y otra en Ghana. Esta ambivalencia será el reflejo de la dualidad enseñada por Ananse y que nos acerca a un conocimiento más profundo de la naturaleza verdadera en nuestras relaciones con los demás.

Tras la pista de la directora Akosua Owusu
Negro Sunshine (Desarrollo, 2014)

Ambientada en un pueblo de Ghana, Negro Sunshine es una película sobre el triángulo amoroso de una peluquería donde la promiscuidad reluce por sí misma. La película examina por un lado a los africanos albinos como “objetos de trapo” en una identidad transcultural mientras que, al mismo tiempo, explora la belleza convencional, la violencia emocional, el estigma social del albinismo en África y su impacto en la dinámica familiar.

Drexicya (2011)

Elogiado en 2011 en el Festival de Cine Africano de Tarifa, (ahora Córdoba), por su “radicalidad” y “visión poética”, este cortometraje es un retrato inquietante de una piscina olímpica pública abandonada en la capital de Accra, Ghana.

Me Broni Ba (Mi bebé blanco) (2009)

Un retrato lírico de salones de belleza en Kumasi, Ghana. El legado del colonialismo europeo enredado en África se evoca a través de imágenes de mujeres que se arreglan el cabello trenzado. La película descubre el significado de la palabra Akan, me broni ba, que significa “mi bebé blanco”.

 

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Sebastian Ruiz
Licenciado en Periodismo (US), Máster en Relaciones Internacionales (UCM), Máster euroafricano en Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV) y Doctorando en Comunicación en África Subsahariana (US). Su campo de investigación se centra en la comunicación, la implicación de los BRICS en los mass media, y en el cine y el audiovisual. Ha realizado documentales en España, Cuba, Senegal, Kenia y Tanzania. Responsable de las áreas de Formación y de Comunicación y coordinador de la sección de Cine y Audiovisuales del Magacín. (Nairobi, Kenia). Contacto: [email protected]
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  1. […] el lenguaje musical, y nos sumerge en el mundo de la moda, el cine (donde ya apuntó maneras con Kwaku Ananse) o el diseño. Pero también nos desafía a preguntarnos por qué los jóvenes creadores africanos […]

  2. […] de Sundiata Keïta, la historia de Tambuka de la tradición literaria suajili o la fábula de Anansi, la araña Ashanti. ¿Quizás amaríamos distinto, odiaríamos de otra forma, comeríamos de otra manera, nos […]

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