El hip hop sigue siendo un arma de transformación en Senegal

Aula Wiriko

4ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Laura Feal

Con el permiso de los griots que durante mucho tiempo han sido los únicos actores habilitados a rimar la vida social africana, el rap procedente de Occidente entra en escena en África del Oeste hace poco más de dos décadas siguiendo la moda de una juventud moderna y curiosa que obedece dinámicas globales.

Si bien en otros países de la región este género ha gozado también de buena acogida es en Senegal donde logra un verdadero éxito, hecho vinculado por muchos estudios, al reconocimiento del público senegalés del rap como parte de su cultura oral y enraizándolo con ciertos géneros poéticos tradicionales como el tassu (poesía improvisada sobre la base de un proverbio conocido), le xaxaar (recital bastante directo dirigido al joven recién casado) o el bakk (oda a los luchadores) que no tardaron en ligar este moda con su mundo.

Cansados del materialismo a ultranza del rap americano y europeo, los raperos senegaleses se reapropian pronto del género con letras en wolof y se empeñan en salvaguardar uno de sus principios fundamentales: ser la voz del pueblo. Haciendo de puente entre una minoría dirigente y la población, estos artistas ejercen el doble rol de instrucción y de información, pues la prensa se encuentra a menudo secuestrada por el poder gubernamental.

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Grafitti en Saint Louis. Laura Feal.

Pero sin duda, la singularidad del rap es su rol de denuncia (función utilitarista que enlaza igualmente con las expresiones artísticas africanas precoloniales) y que se expresa sin pelos en la lengua en un contexto de hartazgo general de una juventud desilusionada y golpeada por la crisis generada por los Planes de Ajuste Estructural. A finales de los noventa asistimos al nacimiento de una libertad de expresión de un pueblo hasta ahora casi mudo.

De la alternancia política al control democrático

Desde la aparición de los primeros grupos como Positive Black Soul o Daara J, surgió no sólo un nuevo estilo musical sino también un fenómeno social entorno a una visión compartida de modelo de ciudadanía.

Du degg du yoon” (no es normal) de PBS o “Maa ko wax” (me atrevo a hablar) de Pee Froiss fueron himnos que influyeron en la concientización política de la juventud senegalesa, culminando en 2000 con la movilización masiva a favor del partido “Sopi” (Cambio) de Abdoulaye Wade, para sacar del poder a Abdou Diouf, presidente desde 1981.

Este movimiento contestatario que impulsó a los jóvenes a avanzar sin preocuparse de lo que opinen los demás o los obstáculos que puedan surgir en el camino se conoce como “Bul fallé” (-no te preocupes-en referencia a un tema de PBS) y supone el comienzo de una larga historia de compromiso a través del rap.

Pero sin duda el más mediático de los hitos de este camino es el de la creación en 2011 de la plataforma Y’en a marre (Estamos hartos) por parte del grupo Keur Gui de Kaolack y el periodista Fadel Barro y al que se unieron muchos miembros de la comunidad hip hop del país.

Denunciando la ineficacia del gobierno en la gestión de situaciones cotidianas como la falta de perspectivas para la juventud, los constantes cortes de luz y de agua o la precariedad del sistema sanitario, estos raperos se movilizaron para que Wade no pudiera presentarse a una tercera legislatura, aunque finalmente lo hizo. Estos activistas conocieron pronto el olor de las cárceles y los maltratos de los policías, tácticas que los políticos utilizaban para callar sus voces o frenar sus acciones.

El impacto social de los raperos de Keur gui fue tal que, lejos de extinguirse tras las elecciones de 2012 que finalizaron con la ascensión de Macky Sall al poder, Y’en a marre se concretizó en una agenda de proyectos (chantiers) para conseguir su nuevo objetivo: crear un “Nuevo Perfil de Senegalés” (NTS, en sus siglas en francés). Este concepto entiende que “unas instituciones nacionales sólidas solo pueden ser construidas por una sociedad responsable y una ciudadanía comprometida que actúa con integridad y que espera lo mismo de sus líderes”, en palabras de Aliou Sané.

Sin entrar a valorar la consecución de estos objetivos, la realidad es que tanto fuera como dentro de Senegal, la influencia de este movimiento de raperos abiertos, comprometidos, soñadores y que proponen un nuevo mundo, es innegable.

Panafricanismo y soberanía

En los últimos tiempos nuevas voces africanas se alzan para rescatar el viejo discurso de soberanía africana (enterrado por el de la pobreza o de la emergencia), y la exigencia de estructurar el esquema de pensamiento sobre bases endógenas. Como en el ámbito literario lo hace el también senegalés Felwin Sarr con “Afrotopia”, en lo visual destaca la directora Rama Thiaw con su último documental “Revolution won’t be televised” (la revolución no será televisada.

En la película, sobre el rol del movimiento Y’en a marre en la preservación de la democracia en Senegal, los raperos de Keur Gui, Thiat y Kilifeu evocan la urgencia de independizarse de las instituciones internacionales y reconstruirse de la visión paternalista que Occidente porta sobre África con la complicidad de parte de sus élites.

Esta reivindicación continental no es casual y gracias a las nuevas tecnologías la creación de redes de panafricanistas con una visión similar permite conexiones e influencias en tiempo real.

Si bien inspirados por Thomas Sankara, la experiencia emancipadora de Y’en a marre retorna a Burkina Faso en 2013, apoyando al rapero Smockey y el reggaeman Sams’k Le Jah entre otros a la conformación de Le Balai Citoyen  (la escoba ciudadana) uno de los movimientos cabecillas de la contestación popular que acabó con la dimisión del presidente Blaise Compaoré.

Igualmente en República Democrática del Congo, el movimiento ciudadano La Lucha con representantes raperos inspirados por la experiencia senegalesa y burkinabesa, fue clave en la revisión de la ley electoral que pretendía anclar en el poder a Joseph Kabila a la espera de un nuevo censo.

El factor común de estos movimientos no es solo la denuncia y la movilización ciudadana sino la formulación de un proyecto ideológico de corte soberanista y preocupado por los intereses de las poblaciones.

Innovando formatos en casa

A nivel interno, Y’en a marre continúa siendo un actor de denuncia social y control democrático clave, movilizando masas a través de la música. Para ello, han ideado nuevos formatos como en la lucha contra el Ebola o ante la consulta sobre la reforma constitucional realizada por el presidente Macky Sall este mismo año, realizando clips ad hoc como “Non au référendum”, o el original Journal Rappe (telediario rapeado) en el que dos de los integrantes del movimiento, Xuman recitando en francés y Keyti en wolof, denuncian las injusticias cotidianas del país.

Los raperos de Keur gui se han consagrado también en el terreno yendo a Casamance a encontrarse con los rebeldes, o al Forum Social Mundial en Túnez, por ejemplo, consiguiendo así estar en el punto de mira de la opinión pública y de alguna manera influenciar la política institucional.

Por otra parte, el gobierno de Macky Sall, fuertemente beneficiado de Y’en a marre para alcanzar el poder, aunque sabiéndose en el punto de mira tras sus contradicciones respecto al recorte del mandato presidencial de siete a cinco años, se quiere reconciliar con el movimiento con la creación del Fondo para el Desarrollo de Culturas Urbanas (FDCU) dotado de 300 millones de FCFA (450 mil euros aproximadamente). La primera tanda de candidaturas tiene por fecha el 1 de diciembre de 2016 y ha sido presentada por Malal Tall (alias Fou Malade), uno de los miembros de Y’en a marre.

Mas allá de la gran urbe: el caso de Saint Louis

Si bien es cierto que las ciudades africanas son elementos abiertos y hay una retroalimentación constante entre el campo y las urbes, es también comprensible que en las regiones la vinculación con las instituciones estatales es menor por lo que las denuncias políticas de los raperos de Dakar no calan en esta población, mayoritariamente rural.

Como dice Fadel Barro, de Y’en a marre “para un hombre (de provincia) la Constitución no tiene nada que ver con la gente: es un asunto de intelectuales, no le concierne”

Esto mismo sucede en Saint Louis, región al norte del país, frontera con Mauritania, donde el rap está muy extendido entre la juventud, si bien, no se tratan temas de política institucional. “Denunciamos la actuación de la policía, la mala situación de nuestro barrio –comenta el rapero Tandem de Ñuul Kuuk- pero no nos movilizamos en época electoral o nos posicionamos a favor o en contra de ningún candidato. Nos interesa crear ciudadanía en nuestro barrio, independientemente de las instituciones”.

El grupo Ñuul Kuuk es, junto a la asociación Jeunesse Debrouillarde el organizador del Festival Beccegu Ndar Kamm que celebra su 8ª edición entre el 23 y el 31 de diciembre de este año. Éste es uno de los tres encuentros anuales de los raperos de la región, junto con el legendario Rap Ndar y el 2H ci Rosso, ambos de larga tradición, lo que muestra la gran repercusión de este género entre la población.

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Grupo Ñuul Kuuk, Saint Louis. Laura Feal.

El colectivo de raperos está bien organizado, en dos grandes federaciones, Rap’art y St Louis Hip Hop Community, y su principal forma de difusión son las actuaciones en directo, bien en salas y festivales (financiados someramente por socios extranjeros) bien en las calles. “Solemos hacer conciertos en los barrios, sin más precio de entrada que el “Lu waa am” –lo que la gente tenga (lo que la gente esta dispuesto a dar)- que después distribuimos entre los más necesitados” –explica Tandem, también de Ñuul Kuuk.

Aunque este grupo en particular ha grabado un álbum en 2015, “Raglu”-aterrorizado-, mezclado y grabado en Francia, en general, los raperos del rural registran sus morceaux (canciones) con medios precarios como móviles o en estudios básicos de grabación.

Petit, rapero del pueblo de Gandiol, cuenta que pagan entre 5.000 y 10.000 FCFA (7,5-15 euros) dependiendo de si lleva él música o es el estudio el que pone un fondo rítmico a sus letras. Después los temas se pasan por whatasapp o USB entre la gente conocida o se hacen eco en radios locales como Teranga FM.

Conjugar rap, compromiso e identidad

Rap wolof moo raw” –el rap senegalés es el mejor-, es el eslogan que incita a privilegiar el “Galsen” (Senegal) aunque con una oreja atenta a las novedades del rap occidental, ejemplo de la valorización de si mismos de los intérpretes locales.

Y en esta necesidad de afirmación se enmarca la búsqueda de equilibrio entre la modernidad libertaria del género musical a nivel global y la voluntad de mantenerse fiel a las tradiciones del país, haciendo surgir un tipo de rap local inundado de referencias al Islam, conocido como “rap predicador”.

“El rap expresa lo que tú eres, y eso incluye también la religión”, explica el sanluisiano Tandem. El espiritualismo invade el discurso de buena parte de raperos que ha visto la compatibilidad de honorar a sus marabouts (líderes espirituales) a través de un estilo de música históricamente asociado a la modernidad y la iconoclastia, como rima el famoso Bill Diakhou en su exitoso tema “Dee mo tiss” -la muerte es triste-.

Aunque también se ha reconocido por criticar abiertamente prácticas de la comunidad islámica ( “100 commentaires” de Iba y Makhtar, que pudiendo significar sin comentarios o cientos de comentarios, ha sido un punto de inflexibilidad en la historia del rap senegalés, denunciado por ejemplo, la materialización de las fiestas religiosas o la idolatría), esta reconexión con una parte tan importante de la cultura popular ha reconciliado a los raperos con las personas mayores, que se sienten más cercanas a estos mensajes religiosos o tradicionales (como sostener financieramente a la familia, hacerles sentirse orgullosos, etc)

Aquí somos todos hijos de pescadores: nuestros temas hablan de la disminución de recursos en nuestras costas, también de la importancia de la educación o de los hermanos que han muerto en los cayucos y eso interesa, porque todos nos reconocemos”, cuenta el gandiolés Petit afirmando que su padre cambió su opinión sobre el rap cuando oyó sus letras comprometidas sobre la crudeza del mar.

Sin negar la existencia de raperos que cultivan el ego–trip, el bling-bling, o el clash, podemos concluir que tras poco más de un cuarto de siglo de historia “formal”, y cinco después del boom de Y en a Marre, el hip hop continúa siendo un movimiento comprometido en Senegal, que se inscribe en una labor de concientización ciudadana vinculada a la política pero también a la moralidad que ha distinguido siempre a los raperos locales, y que su discurso, a veces controvertido, participa en el análisis social y la construcción del país.

 

Referencias

  • La souveraineté au coeur de la contestation des jeunesses africaines. Hamidou Anne. LE MONDE 23.08.2016
  • Sénégal : Rama Thiaw, réalisatrice et lutteuse. Jeune Afrique. 09 juillet 2014
  • « Hip-hop, musique et Islam : le rap prédicateur au Sénégal ». Abdoulaye Niang. Cahiers de recherche sociologique , n° 49, 2010, p. 63-94.
  • The New Type of Senegalese under Construction: Fadel Barro and Aliou Sané on Yenamarrisme after Wade. SARAH NELSON. African Studies Quarterly | Volume 14, Issue 3 | March 2014
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Wiriko
Wiriko nació en 2012 como asociación cultural para la divulgación y promoción de las artes y culturas africanas. Wiriko.org, su principal proyecto, es el primer Magacín 100% dedicado a las Artes y las Culturas Africanas del Sur del Sáhara en lengua castellana. Una ventana para dar a conocer las realidades culturales contemporáneas de África y una plataforma para acabar con su desconocimiento y estereotipos. Como herramienta colaborativa para la interconexión y la cooperación cultural, impulsa un África muy distinta a la de los cuatro jinetes del Apocalipsis (guerra, hambre, pobreza y destrucción), y fomenta una visión más realista de lo que se produce, a día de hoy, en el continente africano.
3 comentarios
  1. saber mas
    saber mas Dice:

    Buenas noches, os ha dicho alguien que vuestra web puede ser adictivo ? estoy preocupada, desde que os recibo no puedo parar de mirar todas vuestras sugerencias y estoy muy feliz cuando recibo uno más, sois lo mejor en español, me encata vuestra presentación y el curre que hay detrás. Un beso y abrazos, MUCHAS GRACIAS POR VUESTRO TRABAJO, nos alegrais la vida.

    Saludos

    Responder

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  1. […] En bambara, wolof, serer o inglés, el dúo canta para despertar conciencias. “También hablamos del desarraigo. Porque los africanos no conocemos nuestra propia historia, nuestra cultura antes de la colonización nos la han robado. Con nuestra música interpelamos nuestra identidad, nos preguntamos quiénes somos. Los africanos tenemos que estar orgullosos de nosotros mismos, y aún no lo estamos”, explica Gnima, en un discurso que recuerda al de su hermano, el filésofo y escritor Felwin Sarr. […]

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