Newtown: Fábrica de arte y experimentación

El paso del tiempo deja huellas y la transformación es constante.

Museo de África
Autor invitado: Daniel Bobadilla, sociólogo, diseñador y maestro en ciencias y artes para el diseño (México).

¿Qué es una ciudad sin su historia y sin sus transformaciones? Johannesburgo, al sur de continente africano, se muestra al mundo como una capital viva y en constante movimiento. Una ciudad que quiere mostrar al mundo no sólo que está cambiando, sino que tiene mucho que ofrecer. Y lo hace mezclando el presente con el pasado, lo tradicional con lo moderno o simplemente construyendo un futuro de integración que responde a la dura historia de la ciudad y sus habitantes.

Joburg tiene su origen en en la fiebre del oro a mediados del sigo XIX, lo que la llevó a convertirse en una pronta ciudad industrial y minera a principios del siglo XIX. El desarrollo industrial la continuó transformando en una ciudad de fabricas, barrios obreros, almacenes y grandes industrias. Por otro lado, la migración de miles de personas de diferentes lugares de África y de Europa trajo consigo una mezcla de culturas que ha dejado como legado, entre otras muchas cosas, un gran desarrollo cultural y creativo que acoge a importantes movimientos culturales sudafricanos.

Es aquí, en el corazón de esta ciudad, donde a finales de la dédada de 1870 se fundó un distrito de clase obrera.  En ella, se fabricaban ladrillos, lo que dio el nombre de Brickfield. Allí se congregaron miles de trabajadores de todas las etnias y procedencias que, al no ser cualificados para trabajar en las minas, se dedicaban a la fabricación de ladrillos principalmente. En 1896 ya se había convertido en un suburbio de más de 7000 habitantes. Y una década más tarde, en este mismo lugar, el gobierno permitió a la compañía Ferrocarriles del Sur de Africa Holanda (NZASM) instalar una central para la carga y descarga de mercancías provenientes de las minas. Ello supuso el desalojo de los de los residentes del Brickfield.

Los cientos de trabajadores desalojados junto a nuevos miles que llegaban a trabajar, motivó al gobierno a diseñar un nuevo suburbio justo al lado de Brickfield, llamado Burgesdorp. Al igual que Brickfield, este distrito se convirtió en un lugar donde las clases más populares de las diferentes etnias, culturas y religiones convivieron. La gran variedad de iglesias en el distrito, incluyendo la Iglesia Reformada Holandesa, la Fundación Diocesana de Pretoria, la Iglesia Congregacional de Zulu, la Iglesia Independiente de Ebenezer, una congregación hebrea y una mezquita, ilustra el grado de diversidad en Burgersdorp. Pero, la ubicación estratégica de Burgersdorp no pasó desapercibida y empresas comerciales, bancos, compañías de ladrillo, una fábrica de cerveza, la pesca y la Compañía Imperial Cold Storage se trasladaron a la zona. Tiendas y comedores también se establecieron en las calles de camino a la estación central de ferrocarriles de Braamfontein.

La gran cantidad de pobreza y condiciones miserables que había en la zona hizo que, a principios de 1900, se le llamara “El lado oscuro de Johanessburgo” o la “Cuidad de la pobreza”. Sin embargo, su ubicación en el centro de la ciudad era de gran importancia y muy valiosa para las autoridades, por lo que la administración británica declaro esta zona como “Áreas insalubres”. Esto le permitió al Consejo de la ciudad expropiar las tierras, demoler los edificios y rehabilitar las zonas. Una vez más, las protestas de los residentes no tuvieron éxito y en 1902 se aprobó un plan para reconstruir la ciudad.

En abril de 1904, con la excusa de un creciente brote de peste bubónica, el gobierno decidió quemar completamente el área de Burgesdorp y en octubre de ese mismo año todo el terreno fue replanificado y rebautizado como Newtown, planificada como zona industrial y comercial orientada a las grandes fortunas. Durante la época del apartheid, los residentes indios y africanos de Newtown fueron trasladados a un campamento al sur de Johannesburgo, cerca de las obras de alcantarillado. Este campamento, llamado Klipspruit, fue la primera sección del municipio que hoy conocemos como Soweto.

Newtown albergaría así un gran mercado, el edificio más grande en el país en ese momento, así como una gran central eléctrica frente al mercado que incluía talleres eléctricos, una sala de la turbina, casas para los trabajadores negros y artesanos blancos y, a partir de la década de 1920, dos grandes torres de refrigeración. Newtown vivía así, su segunda gran transformación arquitectónica y social convirtiéndose en un la sala de máquinas de Johannesburgo.

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Una sala de máquinas convertida en una fabrica de arte

En 1970 la ciudad vuelve a experimentar cambios y transformaciones que le llevan a trasladar el mercado y la central eléctrica a las afueras de la ciudad, lo que daría de nuevo un giro radical a la zona. ¿Qué hacer con esas grandes estructuras industriales? Ya para aquel entonces, la ciudad y el país entero ya contaba con grandes artistas de la talla de Miriam Makeba o Alfred Kumalo, entre otros, pero no había un espacio dedicado a la producción cultural. Así pues, la parte oriental del mercado se convirtió en el Teatro del Mercado, el primer teatro no racial de la ciudad. En la parte central del mercado se autorizó el uso de espacio para exposiciones del “African Museum”. Y en la plaza contigua al mercado que lleva el nombre de “Mary Fitzgerald” [1], se instaló un mercadillo “de pulgas”.

Su cercanía a la estación de autobuses — que transportaban a los trabajadores negros de los townships a la ciudad — la ha convertido en una zona de  grandes acontecimientos y protestas. Punto de encuentro claro, Newtown comenzaba a posicionarse como una zona crítica y de creación continua.

Africa Museum

Africa Museum

El Teatro del Mercado, el primer teatro verdaderamente no racial en Johannesburgo, ha sido durante mucho tiempo el centro tanto de obras de teatro locales como internacionales. Las vigas y pilares de estilo eduardiano y los azulejos del antiguo mercado animaron el desarrollo de importantes trabajos y fue un escenario que sirvió de plataforma para algunos de los mejores actores y dramaturgos del país. El tema recurrente del mercado durante estos años fueron las injusticias y el dolor que se vivía con el apartheid.

En 1994 con fin del apartheid, Newtown vuelve a ser objeto de transformación social y con ello su espacio. Muchos actores, músicos y artistas se mudaron allí, por lo que espacio no solo cobró nueva vida, sino un nuevo aire que se respira hasta el presente. En esa década y en apoyo a este flujo natural de creadores, el Consejo de la Ciudad decidió convertir Newtown en un centro cultural y apoyó su rehabilitación como tal. De esa manera, se establecen ahí definitivamente el Museo de África, el Museo de los trabajadores —que da cuenta de la vida y la historia de segregación racial que existía en épocas pasadas—, el famoso club de jazz ‘Kippies’, el Centro del Centenario de Sudáfrica, así como una serie de cafés y bares de moda que entre cimientos de la industrialización, dan vida a nuevas creaciones y expresiones artísticas.

Newtown es ahora una zona de uso mixto con un carácter vibrante y único, sobre todo si se toman en cuenta sus instalaciones culturales.

Newtown Cultural Precinct, Johannesburgo

Hoy en día el complejo alberga, además de los complejos arriba mencionados, el consejo Nacional de Artistas, la fabrica de Danza, El Mercado Taller de fotografía, La Bus Factory, así como tres salas y dos galerías de arte. Los sábados por la mañana el “mercadillo de pulgas” sigue siendo un punto de encuentro.

La transformación de una zona industrial en un espacio para la creación y el arte, no sólo dan cuenta de la transformación social que ha vivido este suburbio sino todo el país y así Newtown se ha convertido en el corazón cultural de Joburg, en una fabrica de arte y uno de los rostros más cambiantes de la ciudad.

Aquí les dejo el video promocional del nuevo Newtown y abajo unas fotos

ver más videos de Newtown
[1] María Fitzgerald una activista de principios del siglo paso quien defendió los derechos de los trabajadores y en especial los derechos de las mujeres y que llegaría en 1920 a ser regidora de la ciudad.

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Fuentes: Newtown, Joburg,

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Carlos Bajo Erro

Carlos Bajo Erro

Licenciado en Periodismo (UN), postgraduado en Comunicación de los conflictos y de la paz (UAB) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Es coautor del ensayo Redes sociales para el cambio en África (IV Premio de Ensayo Casa África). Sus ámbitos de interés y de estudio son la comunicación, las TIC y la literatura. Responsable de las áreas de Comunicación y de Publicaciones y coordinador de la sección de Letras del Magacín. (Barcelona) Contacto: [email protected]
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  1. […] de Muholi—. En 2003 terminó su formación en la escuela de fotografía Market Photo Workshop de Newtown, Johannesburgo y en 2009 su máster en Bellas Artes y documental en Canadá. En una entrevista […]

  2. […] de Muholi—. En 2003 terminó su formación en la escuela de fotografía Market Photo Workshop de Newtown, Johannesburgo y en 2009 su máster en Bellas Artes y documental en Canadá. En una entrevista […]

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