NON, la creación musical panafricana como arma de acción política

“Music is the weapon of the future” es, seguramente, la frase más icónica del maestro nigeriano Fela Kuti. Décadas después, es también el modo en el que entienden y utilizan la música los creadores del sello y colectivo NON Worldwide: como arma para desestabilizar a la audiencia, des-occidentalizar la pista de baile y retar al público a ser más comprometido con la música que escucha. La idea está basada en el panafricanismo y trata de reunir a productores de música electrónica africanos y de la diáspora que utilicen la creación musical como arma de acción política y, al mismo tiempo, poder autogestionar sus trabajos, negándose a inclinarse ante las normas de la industria musical.

Angel-Ho, Nkisi y Chino Amobi // Ma José Govea for RBMA

NON Worldwide empezó a andar en SoundCloud en 2015 de la mano de tres productores de diferentes partes del globo: el americano de origen nigeriano Chino Amobi, el sudafricano Angel-Ho y la inglesa Nkisi. Gracias a la tecnología y a internet, traspasan fronteras y abren debates a través de su música con artistas de diferentes países. Para Chino Amobi, productor y artista multidisciplinar con una trayectoria ya amplia, hay una preocupante falta de visión crítica en los artistas negros, sobretodo en la música electrónica, y ese vacío es el que NON Worldwide ha venido a llenar.

Una de las primeras canciones que Amobi publicó con el sello fue un remix del tema de Michael Jackson They don’t really care about us. La canción, que habla de la brutalidad policial y el racismo, fue escrita en los ‘90 inspirada en el caso Rodney King y volvió a estar de actualidad al ser utilizada en las manifestaciones del movimiento Black Lives Matter, que sacudió EEUU en 2014 y 2015. El remix de Amobi se caracteriza por utilizar sonidos como alarmas, gritos, cristales rotos o respiraciones que transmiten violencia y caos, pero también inquietan al oyente, intentando llamar su atención. Preguntado por Okayafrica sobre cómo el sonido puede ser una forma de resistencia, Amobi afirma: “Intento usar sonidos que no son normalmente clasificados como africanos. Son sonidos que la gente puede oír en situaciones cotidianas, pero los uso de forma repetitiva para llevar al oyente a pensar de manera crítica sobre aquello que está escuchando. Más que para evadirse, trato de hacer música controvertida, rechazando la experiencia pasiva de escuchar.”

La música de Amobi se ha etiquetado frecuentemente como afrofuturismo, pero él denuncia cualquier clasificación como una herramienta más del colonialismo: “la música que hacemos no se puede clasificar, es una forma de luchar contra las etiquetas y las percepciones. Usualmente la gente piensa sobre música africana y le vienen a la cabeza tambores, cantos, el desierto, los leones… cosas así, pero evidentemente hay mucho mas detrás y es importante que eso se vea porque puede ayudar a eliminar ideas preconcebidas”. En su reciente trabajo “Airport music por black folk” (2016), el productor americano explora el concepto de los aeropuertos como un espacio internacional, pero completamente occidental y eurocéntrico: “pensaba mucho sobre la experiencia negra en este espacio, cómo debe sentirse uno al caminar en un aeropuerto con seguridad en sí mismo y sin sentir que la cultura occidental tiene una superioridad sobre tÍ”.

El sudafricano Angel-Ho es otro de los fundadores de NON Worldwide. Como estudiante de la Universidad de Ciudad del Cabo, estuvo involucrado en 2015 en el movimiento #RhodesMustFall, que exigía la retirada de la estatua del colonizador británico Cecil Rhodes del campus y que derivaría meses más tarde en el conocido #FeesMustFall. Ambos movimientos se convirtieron en un símbolo de la lucha contra las desigualdades en la educación en las universidades sudafricanas y en un clamor por su descolonización. Para Angel-Ho, las formas del colonialismo y el Apartheid han cambiado, pero siguen estando presentes, y las líneas raciales en las ciudades sudafricanas continúan fragmentando la ciudad, incluyendo a la escena de la música electrónica, que suele ser predominantemente blanca y poco inclusiva. Entrevistado por Fader, Angel-Ho afirma: “la gente continua mirando a África como si fuera un país, pero no hay ningún estándar en nuestra forma de vivir, es una tontería. Es verdad que existe un vacío en la manera en que Occidente ve a África, pero no nos corresponde a nosotros cambiar esta visión; es Occidente quien debe arreglar su problema consigo mismo, porque ellos han creado ese imaginario colectivo”.

Los tres fundadores de NON tenían las mismas sensaciones a pesar de vivir en países distintos: estaban hartos de sentir que la hegemonía cultural determinaba demasiado frecuentemente el curso de sus vidas por el color de su piel, y no soportaban tener que operar a través de los mismos sistemas politizados y opresores que derivaban del colonialismo. También sentían que la gran inventiva de los músicos africanos o de la diáspora y su rol en la historia de la música había sido eliminada, apropiada, utilizada, desproporcionalmente infravalorada y diluida por la cultura occidental. La solución que encontraron fue la creación de NON Worldwide como un espacio para crear y defender su propio lenguaje y redistribuir el poder a los creadores, siendo propietarios de sus propias ideas. Cuando escuchan algo que creen que tiene potencial, aunque provenga de alguien ajeno a la industria musical y sin experiencia, les hacen de mentor y les conectan con los recursos necesarios para la distribución. Les dan una oportunidad. Para Chino Amobi, “mostrar a alguien que le importas es un acto revolucionario, mucho más que salir ahí fuera y ponerse a romper cristales. Es un acto poderoso”.

NON Worldwide ha publicado, entre otros, el EP del productor argentino Moro, que denuncia que las raíces africanas del tango y otros géneros sudamericanos han sido borradas, y que ha creado un nuevo género de música electrónica llamado ramba, con el que pretende rescatar la herencia de los ritmos afro-latinos olvidados. También ha publicado el último EP del dúo sudafricano Faka, nutrido por la escena electrónica experimental del país y el novedoso Gqom, y estamos a la espera del nuevo trabajo de Farai, artista de Zimbabue afincada en Londres, del que ya tenemos un pequeño avance con el video de la canción “Lion Warrior”, que quiere resaltar el papel de la comunidad negra en el mundo del arte. La música es, también, un buen arma para el presente.

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Natalia López Arriazu

Natalia López Arriazu

Barcelona
Graduada en Cine y Audiovisuales por la ESCAC (UB) con especialidad en Dirección Artística y postgraduada en Sociedades Africanas y Desarrollo (UPF). Actualmente estudia Antropología Social y Cultural a distancia en la UNED.
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