Retratar un Clima. Entrevista a Elise Fitte-Duval

«Nos hemos descubierto capaces de hacer cosas que nunca habíamos sospechado.
El mapa de lo posible es otro, el clima es otro».
Amador Fernández Savater, en «Cómo se organiza un clima»

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Elise Fitte-Duval nació en Martinica pero vive en Dakar desde el 2001. Tras haber realizado un intenso trabajo durante las movilizaciones ciudadanas en Senegal entre 2011 y 2012, vino a Madrid, entre noviembre y diciembre del pasado año para retratar lo que está sucediendo en esta ciudad tras el estallido del 15M y cómo los movimientos sociales se organizan frente a las elecciones municipales de mayo de 2015.

En 2010 presenta la serie «Vivir con los pies bajo el agua», sobre las inundaciones de la periferia de Dakar donde aborda los problemas ligados al medioambiente. Con este  trabajo es premiada en la Bienal de Fotografía de Bamako en noviembre de 2011, presentando su trabajo en Casa África con la exposición “Cuerpo a Cuerpo”.

Durante su residencia madrileña, Elise intentó retratar cómo se producía el clima que cambia las posiciones del mapa de lo posible. Reivindicaciones, activismos, movilizaciones, acciones diversas que se expresan en Madrid y que tienen también su resonancia en otros puntos del globo.

“ Retratar un Clima”, nombre de su proyecto de creación, parte de la premisa que es posible y necesario crear un diálogo entre las movilizaciones que se suceden, se enlazan y se afectan en las ciudades de todo el mundo. Una forma de descubrir los sistemas-mundos en primera persona.

De Dakar a Madrid los documentos visuales de Elise Fitte-Duval responden al compromiso de la artista frente a la realidad cambiante y compleja. Un trabajo que desborda el formato del reportaje y que se construye con honestidad a partir de los gestos y atmósferas que retrata.

A su vuelta a Dakar, hemos charlado con Elise sobre sus impresiones tras estas tres semanas de estancia en Madrid.

¿Cómo comenzó tú interés por las movilizaciones ciudadanas?

Desde los movimientos antiglobalización me interesa la gente que busca otras alternativas al sistema en crisis en el que vivimos. En el caso de Senegal a partir de 2011,  la ciudadanía se organizó tras el intento del gobierno de una reforma constitucional que ampliaba el límite de mandatos presidenciales y que permitía presentarse por tercera vez al presidente Abdoulaye Wade. En marzo de ese año conozco el movimiento Y’en a Marre. Un movimiento compuesto por raperos y periodistas que proponía empoderar a la ciudadanía, informándola, por ejemplo, de las diferentes propuestas de cada partido, animándola a inscribirse en el censo electoral para ejercer su derecho a voto organizando intervenciones solidarias en los barrios…Por esta razón me interesaron y decidí seguir a Y’en a marre y a la ciudadanía en general de junio 2011 hasta las elecciones de marzo de 2012.

¿Qué es lo que te ha llevado a captar las movilizaciones ciudadanas de Madrid?

Aunque nacieron por diferentes razones, el 15m como el movimiento Y’en a Marre surgieron más o menos en el mismo momento y se inspiraron ambos de la primaveras árabes. Sin embargo me daba la impresión que aquí la huella seguía siendo mucho más presente que en Senegal. Por esta razón quería venir a Madrid a conocer sus protagonistas, sus problemáticas, sus atmósferas. Además me interesaba todo el proceso previo a las elecciones. Conocer y captar cómo se crea la politización de la gente que participa, cómo la mantiene, cómo la vive. Mostrar los limites y potencialidades de estos movimientos.

¿Cuales son para ti las diferencias y similitudes entre el movimiento del 15M y el de Y’en a marre?

Aunque digáis “aquí que estamos muy mal, que esto es como el tercer mundo, que los políticos hacen lo que quieren, la economía va muy mal,” creo que a pesar del empobrecimiento de la población española todavía hay unas condiciones mucho mejores que el de la población senegalesa que le permiten, desde mi punto de vista, organizarse en procesos con más posibilidad de largo plazo y mayor alcance. Y eso, creo, se debe a los recursos humanos y materiales que dispone aún la ciudadanía española a diferencia de la senegalesa.

En Senegal la gente tiene que responder a diferentes urgencias de supervivencia que le impiden comprometerse plenamente en estos procesos emancipatorios. Los propios movimientos ciudadanos no tienen medios suficientes por lo que se ven obligados a ser financiados externamente, como ha sido el caso de Y’en a Marre que recibe dinero de diferentes ongs extranjeras y de programas de la ONU, perdiendo su credibilidad de autonomía frente a la población y transformado a sus ojos una apuesta cívica en una apuesta meramente política, en el sentido, de la política de partido clásica.

elise

Tras estas semanas ¿qué es lo que mas te ha marcado de los procesos de organización ciudadana en la ciudad de Madrid?

Antes de venir no tenia una idea muy concreta de lo que me podría encontrar. En relación al nivel de compromiso de la población, a pesar de lo que me decían, que no hay sindicatos fuertes, etc…he tenido la impresión que había una historia del “Compromiso” muy fuerte en España. Una especie de fe en la acción colectiva como herramienta de cambio. Este posicionamiento me ha impresionado. Un empoderamiento sobre la idea de que juntos podemos, de que en soledad no se va muy lejos, pero sí juntos. Discutiendo con las diferentes personas que he retratado, con los artistas que he encontrado, pienso en Cecilia Barriga y Enrique Flores, me mencionaban cómo el 15M ha sido un punto de inflexión de la práctica política de la ciudadanía.

Creo que la diferencia con la ciudadanía senegalesa es que todavía hay esa creencia de que la respuesta estará en el jefe, el presidente, etc…cualquier instancia que se inscriba jerárquicamente más arriba.

Es muy interesante cómo el 15m ha desencadenado la politización de la gente que no estaba ligada a ella profesionalmente y de cómo esa participación se desarrolla desde la vivencia concreta de cada persona. En general me ha dado una visión de optimismo. Y no se trata de un optimismo ingenuo, sino de un agenciamiento colectivo que ha producido la esperanza en el cambio y la posibilidad de que realmente este se produzca.

Siempre me ha interesado tú manera poética e íntima de retratar la actualidad política ¿nos podrías contar cómo nació esa necesidad de mostrar esa parte de atrás, esa retaguardia del activismo?

Yo no soy una reportera política. Desde el inicio, y en todos lo temas que toco, intento mostrar la parte humana, concreta, e íntima. Mi trabajo esquiva bastante la actualidad periodística. En Senegal incluso durante el proceso electoral intentaba encontrar a los políticos en otros momentos y espacios fuera de la campaña, y no era fácil conseguirlo. Quería mostrar al político de otra manera, en otros términos.  Cuando comencé fotografiar el movimiento Y’en a marre, intentaba darles una cara más humana, más cercana… una especie de narrativa lejos de la imagen acartonada que pueden dar los medios de comunicación tradicionales. Cuando salía a la calle a fotografiarles no lo hacía solamente para retratara sus líderes sino a todo ese ecosistema humano que estaba produciendo el movimiento. Quería entender cómo se producía o se estaba produciendo ese toma de conciencia en la población

En Madrid, tenia la misma intención. Creo que en Madrid, aunque ha sido un período muy corto, he estado más cerca de ese objetivo. Como no era un momento álgido de manifestaciones, pude acercarme más a la gente en el día a día de su activismo. Me gustaría pensar, especialmente en el caso de los retratos, que puedes y pude casi tocarlos.

……

Al termino de la conversación Elise me pregunta sobre cómo va el proceso de confluencia entre Podemos y Ganemos Madrid, en si el Patio de Maravillas encontró algún espacio para mudarse, las últimas acciones de la Oficina de Vivienda o cómo fue la última fiesta en Vaciador34. Me comparte su estupor y tristeza por el fallecimiento de Salome Ramirez que tuvo la suerte de encontrar durante su residencia en Cruce. De que le gustaría volver  y captar la movilización cuando las elecciones pasen.  Esperemos que vuelva, que siga mirándonos de esa forma, tan cercana y cómplice, que consigue desbordar y conectar mapas comunes de lucha.

 

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Susana Moliner
Fundadora junto a Marta Vallejo de La Companyía, colectivo de reflexión y acción acerca de la creación y la construcción colectiva de significados a partir de la práctica artística. Sus ultimas propuestas han sido la creación sonora “resistance(((s)))on” entre Madrid, Bruselas, Dakar y Alejandría en mayo 2014, o el proyecto “Côte à Côte” entre Rabat y Cerdeña en noviembre 2014. Tiene en su haber doce años de experiencia en la producción y mediación cultural, habiéndose dedicándose en los últimos años a la implementación de programas de Cultura Libre en el continente africano. Actualmente trabaja en el periódico Diagonal.
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