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La ironía de Konan que dispara contra la corrupción

Vuelve 2709 Books y, de su mano, regresa también Venance Konan, el autor que se ha convertido prácticamente en un estandarte de la editorial. Se podría decir que 2709 Books, prácticamente, nos descubrió al escritor marfileño y su particular estilo en el que el humor sirve para envolver con suavidad la crítica más afilada al nepotismo, el clientelismo y la corrupción política, así como otros vicios de una sociedad a la que retrata y caricaturiza.

Venance Konan: Olor a realidad

Konan es una especie de talismán para la responsable de 2709 Books. Después de un año sin novedades, desde que en su cuarto aniversario publicasen la deliciosa edición bilingüe de El libro de los secretos – Doomi Golo, de Boubacar Boris Diop, el proyecto ha celebrado su quinto cumpleaños con la historia de Los Catapila, esos ingratos, de Venance Konan, traducido por Alejandra Guarinos Viñals. El escritor marfileño fue el primer autor publicado por este sello, especializado en literatura de autores africanos y que edita sus libros en formato digital, y les ha acompañado en otras celebraciones. Ahora, 2709 Books hace un esfuerzo por mantener su actividad y qué mejor que recurrir a uno de los irónicos y mordaces relatos de Konan.

En este caso, los protagonistas vuelven a ser Robert y los Catapila, la capacidad del primero para meterse en líos y hacer fracasar los planes aparentemente más infalibles y la particular relación entre los propios Catapila y los habitantes del pueblo en el que fueron acogidos. En este caso, los huéspedes son los que son parasitados por los anfitriones que, por otro lado, consideran que los Catapila les deben una especie de gratitud eterna y sin límites. Todos los excesos en sus afán por exprimir a esa comunidad acogida parecen justificados por el hecho de que un día les cedieron un trozo de bosque. La disposición de los Catapila para labrarse un futuro provechoso a base de esfuerzo y trabajo parece que no tiene importancia para Robert y los suyos. Los Catapila serán siempre unos ingratos a sus ojos, al menos, siempre que no cumplan con sus caprichos.

Robert es, en realidad, un vividor fracasado. Aparentemente, es el más popular de su pueblo, un líder natural, como llegan a calificarlo en un momento, y parece llamado a hacer algo importante en la vida. Es un superviviente, en realidad, un holgazán que busca la manera de vivir de la mejor manera posible con el menor esfuerzo. Atribuye a un hechizo temprano su incapacidad para concluir sus proyectos e, incluso, para conseguir retener en sus manos el dinero que, en algunos momentos, fluye en abundantes cantidades. El hechizo es muy sencillo, para Robert todo se limita a conquistas a nuevas mujeres e invitar a beber a sus amigos en el bar, quizá eso tenga algo que ver con el destino frustrante de sus empresas.

Cada vez que Robert se acerca al poder y consigue tenerlo alcance de la mano, parece encontrar el camino del éxito, una circunstancia externa e incontrolable da al traste con sus planes. Golpes de Estado, revueltas, guerras e incluso invasiones se cruzan en la vida de Robert para hacer naufragar sus esperanzas de acomodarse entre los que mandan.

Manteniendo su habitual estilo narrativo, Venance Konan mezcla en esta historia, de nuevo, el entretenimiento con una evidente crítica política y social. Konan no tiene piedad con la autocomplacencia ni con la manía de eludir responsabilidad de una sociedad que prefiere echar la culpa de muchos de sus males a los demás. Si no es la brujería, son los migrantes, pero cualquier excusa parece buena para una sociedad que deja perderse las cosechas o que prefiere quedarse disfrutando “del calor corporal de las mujeres” por las mañanas antes que ir a trabajar. “A ninguno le apetecía abandonar a su mujer de madrugada para empaparse en medio de las malas hierbas. Además, durante la estación de lluvias siempre aparecían arcoíris en el bosque. Y en nuestra cultura, los arcoíris se enrollan en los hombres para chuparles la sangre”, justifica en un momento el narrador uniendo todas las excusas en una misma sentencia. “¡Mierda, nos están jodiendo de lo lindo estos Catapila! Siempre se las apañan para que no podamos prescindir de ellos. Vaya unos impresentables”, se queja el propio Robert en una de las ocasiones en las que el pueblo se deshace de esa comunidad.

Como ya había hecho en otras ocasiones, Konan aprovecha este relato para construir una especie de fábula acerca de la convivencia. Con los Catapila como centro de la otredad en el pueblo de Robert, pero con otros elementos como el Mauritano o un nigeriano que arregla ruedas de bicis. Konan demuestra como la figura del otro acostumbra a ser una excusa para tener alguien a quien echarle las culpas y cómo la resistencia a reconocer la ausencia de diferencias sustanciales tiene que ver, precisamente, con guardar una cabeza de turco útil. Sistemáticamente el pueblo de Robert dirige sus iras contra los Catapila y una vez tras otra los expulsan, pero los vuelven a acoger porque son incapaces de cubrir su vacío. Ese equilibrio entre comunidades es siempre delicado y la ironía y el sarcasmo que destila el relato de Konan, ridiculiza a aquellos que se resisten a aceptar al que es diferente.

Algunos pasajes resultan especialmente representativos de ese ciclo, como la escena que se produce cuando expropian a Mauritano su tienda: “Robert le había dado dinero a Pequeño Robert para que abasteciera la tienda de Mauritano que había pasado a ser de su propiedad. De modo que se fue a la ciudad y volvió con nosotros a las barricadas una semana más tarde, cuando se hubo gastado todo el dinero que Robert le había dado. Nos explicó que había decidido que lo más urgente para él, de momento, era la defensa de la República. Por lo que había dejado la tienda en manos de su mujer. Ella se encargaría de ir a la ciudad a por provisiones. Cuando ella fue a la ciudad se encontró con Mauritano y le pidió que volviera a ocuparse de tienda. Mauritano aceptó y regresó al pueblo; nos sentimos muy aliviados. Se haría cargo de la tienda, aunque el nuevo propietario fuera Pequeño Robert”.

En todo caso, la gran crítica que destila el relato de Konan, como en otras ocasiones, es la de la corrupción política y el clientelismo. La historia de Los Catapilas, esos ingratos, muestra el pegajoso y pringoso lodo en el que se desarrolla la política, especialmente, en los entornos rurales. El dinero, pero más a menudo obsequios más mundanos como camisetas o calendarios engrasan las fidelidades y compran las voluntades que, por otro lado, son evidentemente volátiles. Sin embargo, el ácido relato del escritor marfileño pretende poner de manifiesto que difícilmente se producen cambios importante, más allá de un partido o la cara de un político. Sucesivos aspirantes a contar con la simpatía y el apoyo de los lugareños, repiten una y otra vez las mismas promesas. Y ninguno de ellos las cumple. Ente tanto, los sobres van cambiando de manos y para los impostores profesionales la militancia se convierte en una forma de vida.

Afrofuturo(s): la ciencia ficción africana a nuestro alcance

El colectivo de escritores panafricano Jalada se ha asomado a las líneas de esta sección en varias ocasiones. Siempre lo ha hecho para reiterar su condición de uno de los proyectos más innovadores de la literatura africana actual. Una y otra vez Jalada pone de manifiesto cómo se superan los estereotipos relacionados con la literatura de los autores africanos. Los temas, las lenguas, las alianzas, las herramientas todas las ideas previas saltan por los aires en cada iniciativa de este colectivo. Wiriko ha intentado reiteradamente acercar este universo a los lectores hispanohablantes y, de pronto, lo tenemos más cerca que nunca.

Jalada es una dulce locura y su segunda antología fue un ejercicio de lunáticos entrañables. Se trataba de Afrofuture(s), una antología de ciencia ficción contemporánea de autores africanos y afrodescendientes. Un total de treinta relatos publicados en enero de 2015 que seguían la estela de algunas obras colectivas previas relacionadas con la literatura fantástica, la ciencia ficción y la ficción especulativa, como  Afrofuturism: Black Sci Fi and Fantasy Culture o AfroSF: Science Fiction by African Writers. Siguiendo esa misma descabellada trayectoria, cinco de esos relatos llegan ahora hasta nosotros. En un ejercicio de deliciosa enajenación, 2709books publicó el martes 18 de abril Afrofuturo(s). Con este libro, 2709books ha pasado a ocupar el primer puesto de los proyectos editoriales más audaces de cuantos se han asomado a las literaturas de autores africanos.

Los cinco relatos escogidos los editores de 2709books constituyen un atractivo abanico de las posibilidades de los temas básicos de la ciencia ficción: el viaje en el tiempo, el desarrollo de las tecnologías de la comunicación en sentidos insospechados, la extinción de la raza humana por su insaciable depredación del planeta, el control de la mente o la vida extraterrestre. Sin duda, no agotan todas las posibilidades, pero dan una idea aproximada. Los cinco elegidos, Suleiman Agbonkhianmen Buhari, Sheree Renée Thomas, Ivor W. Hartmann, Zak Waweru y Ytasha L. Womack, también ofrecen una interesante diversidad, hay representantes de la diáspora africana en los Estados Unidos y convencidos residentes del continente, autores casi noveles y otros con una larga trayectoria y editores o estudiosos.

Ytasha L. Womack, és una de las autoras de Afrofuturo(s).

Pero Afrofuturo(s) es, sobre todo, una reivindicación en muchos sentidos. Ya lo fue la edición inicial impulsada por Jalada y su reflejo en castellano no ha dejado de lado esta dimensión. Es una reivindicación de un género, menospreciado habitualmente pero que ha dado algunos de los clásicos de la literatura más aplaudidos. También es una reivindicación de una tradición, la de la literatura fantástica, palpitante y exuberante en las literaturas africanas, pero al mismo tiempo aplastada bajo el peso de los férreos estereotipos de la industria editorial global, pero también bajo los estándares de la literatura entendida sólo como una herramienta de construcción nacional. Igualmente, es una reivindicación de la libertad para escribir, sobre lo que el autor quiera, sin límites, ni condiciones previas. Y es, igualmente, una reivindicación de la centralidad africana, de la cultura como una forma de dar protagonismo a las sociedades, desplazando los centros de poder.

Resulta que en las páginas de este nuevo proyecto de 2709books podemos escuchar las últimas palabras del último hombre que habitó la Tierra, el que no pudo escapar de la invasión de una nueva especie nacida de los cambios del clima provocados por la codicia de los seres humanos. Vemos cómo el arte languidece asfixiado por una tecnología que trata de ponerlo al servicio de la industria. O podemos descubrir cómo en el futuro las autoridades se afanan por crear “autómatas carentes de pensamiento”, zombies sin voluntad. Como se puede ver, la ciencia ficción que recoge Afrofuturo(s) no es ni mucho menos simple estética, como a menudo se apunta. Los relatos están llenos de contenido, un contenido que transmite mensajes, que trata de provocar cambios, que hace denuncias, que se preocupa por el futuro.

Hace ya mucho tiempo que Nnedi Okorafor, la escritora estadounidense de origen nigeriano, trataba de responder a la pregunta capciosa de si África estaba preparada para la ciencia ficción. Okorafor teorizaba sobre una ciencia ficción adaptada a los gustos y las necesidades de los lectores africanos, adaptada a sus experiencias cotidianas y sus anhelos, adaptadas a sus trayectorias históricas y culturales. Al mismo tiempo, la escritora de origen nigeriano predicaba con el ejemplo y en medio del debate y las dudas, ella colocaba en el delta del Níger animales mutantes por el contacto con el petróleo. Ahora, ocho años después de aquella reflexión, las dudas son mucho más pequeñas y, quizá, las mentalidades se hayan abierto un poco.

Para ayudar a estos cambios, 2709books ha tratado con extrema delicadeza la antología original. Ha mimado la traducción de la mano de Alejandra Guarinos Viñals. Y ha respetado el espíritu original de la compilación, sobre todo, en lo que tiene que ver con su difusión. El nuevo libro de la pequeña editorial se distribuye en formato digital, tiene como objetivo acercar a los amantes de la literatura de ciencia ficción a la literatura africana y a los amantes de la literatura africana a nuevos géneros. Para eso nada mejor que la facilidad de la distribución propuesta por 2709books

Konan celebra el cumpleaños de 2709 Books

cr5mjnbo_400x400Hace tres años que 2709 Books publicaba el primer relato de Venance Konan, era Robert y los Catapila. Aquel comienzo era en realidad muchos comienzos. Era el pistoletazo de salida de un proyecto afortunadamente descabellado, el de una editorial nueva en tiempos de vacas flacas, una editorial especial, poco convencional. Pretendía acercar autores africanos a los lectores hispanohablantes, lo harían en formato únicamente digital y lo harían a precios más que asequibles (entre dos y seis euros), sin renunciar a poner a disposición de sus clientes (aunque la palabra no agote la relación de los lectores y los editores) unas traducciones de calidad de autores poco conocidos en España.

No vale la pena insistir en que 2709 Books era una de esas deliciosas locuras a las que nadie con visión de negocio le daría ningún crédito. No era eso lo que tenían en la cabeza los impulsores de este proyecto. En estos tres años, la editorial había publicado nueve obras de cinco autores africanos: el marfileño Venance Konan, el ecuatoguineano Francisco Zamora Loboch, las senegalesas Aminata Maïga Ka y Mariama Ndoye y la también marfileña Fatou Keïta.

Venance Konan. Fuente: 2709 books - Abdoulaye Coulibaly

Venance Konan. Fuente: 2709 books – Abdoulaye Coulibaly

Venance Konan ha sido, sin duda, el autor talismán de esta nueva editorial que rompe todos los esquemas. Y, seguramente, por ese motivo, la celebración del tercer aniversario de 2709 Books ha contado con la presencia del autor marfileño. El millonario, ha sido el relato de Konan, con el que los responsables de la editorial han conmemorado esos tres años de existencia, el sexto del autor, el décimo de la editorial. No podía ser de otro modo, porque el relato responde a los cánones del escritor en el que 2709 Books ha depositado una considerable confianza.

cover_el_millonarioLos relatos traducidos al castellano, muestra un Konan con un estilo muy característico. Un digno heredero de los relatos tradicionales, sus historias responden al esquema de los cuentos con una voluntad pedagógica. El autor marfileño adereza estas narraciones con un fino humor, un tono satírico que, a menudo, hace que la crítica de las prácticas sociales sea aún una crítica más incisiva. El millonario cuenta la historia del imán de la mezquita de un barrio humilde que se encuentra con que ha ganado la lotería a pesar de que jugar a juegos de azar contraviene los principios de su religión. A través de este relato, de la manera más sencilla posible, Konan pone de manifiesto la imperfección de la humanidad, las contradicciones de la vida real frente a las posturas doctrinarias y, sobre todo, la hipocresía. Una refrescante historia que no por eso deja de estar cargada de enseñanzas, al más puro estilo tradicional.

Lo mejor de este aniversario de 2709 Books es que, en realidad, es la promesa de una historia que continúa. Nos hemos encontrado con una noticia inesperada, esperanzadora y satisfactoria. Marina M. Mangado, la editora y el alma del proyecto, ha avanzado los próximos proyectos de 2709 Books algo poco usual, también, en el sector. De este modo, ha adelantado que para el cuarto aniversario de la editorial, es decir, en septiembre de 2017, 2709 Books publicará una selección de la antología de Jalada Afrofuture(s). Se trata de uno de los proyectos, el del colectivo de escritores panafricano Jalada, más refrescante e innovador de la literatura actual del continente y 2709 Books ha querido acercarlo a los lectores hispanohablantes. Si muchas otras veces, desde esta sección, se han reclamado traducciones de obras de autores africanos, ahora simplemente podemos decir a los responsables de esta editorial: “¡Felicidades! y ¡Gracias!”.

El camino de la salvación. Libro de Aminata Maïga Ka

Aula Wiriko

 

 

 

2ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Viviana Dipp Quitón

Síntesis

Del título original: La Voie du salut. Présence Africaine, 1985; el título de la traducción El Camino de la salvación, es parte del volumen: Las africanas cuentan. Antología de relatos.  Aminata Ka lo escribió entre 1977 y 1980.

La obra reflexiona sobre la identidad, el conflicto entre la tradición y la modernidad, que se hace carne y toma voz en los papeles de madre e hija.  Las exigencias sociales hacia la mujer, los roles establecidos y la posibilidad de cambiarlos, las expectativas de las mujeres con respecto a la pareja y familia, la construcción patriarcal mimetizada en tradiciones y costumbres que constriñe, obliga e incluso cambia a las personas.

La obra, enmarcada dentro de las literaturas de frontera, relata el colonialismo, la etapa de transición y la independencia.  La autora es parte de esta generación y comparte el pensamiento y las posturas de los grandes autores de este periodo. Ella es hija de la colonización, fue formada en la metrópolis y pertenece a un círculo crítico de gente joven, es parte de esa élite que tendría un papel protagonista en Senegal durante los primeros años de la independencia.

La temática política, abordada desde comentarios y conversaciones de los personajes, nos remite a la descolonización y a la colisión entre la tradición africana y la administración colonial, y la exigencia de definirse como “negros” o “verdaderos africanos”. 

El libro es parte de la literatura escrita por mujeres sobre mujeres y su situación.  Sonia Fernández Quincoces, en su reseña de este libro encuentra un paralelismo con Mi carta más larga, obra de Mariama Bâ, representativa de esta corriente.

Se describe a las mujeres con poder y decisión dentro de la esfera privada y en algunas cuestiones familiares y de tradición, pero con muy limitada acción en el espacio público, incluso en el caso de quienes lo cuestionan e intentan vivirlo de otra manera.  El desacuerdo y la rebelión se dan más en la esfera privada o íntima que en pública, dando a entender que las mujeres no tienen demasiadas capacidades de acción o de elección incluso en el caso de personas jóvenes.  La manifestación de rebeldía o de independencia termina conduciendo a la derrota o sucumbiendo ante la presión social. 

Sobre la autora

Aminata Maïga Ka

Aminata Maïga Ka

Rokhaya Aminata Maïga Ka, nació el 11 de enero de 1940 en Saint-Louis, Senegal y falleció en Grand Yoff, Dakar el 9 de noviembre de 2005 a los 65 años.

De madre fulani y padre songhai, ama de casa y médico, respectivamente; creció en el seno de una familia musulmana atesorando buenos recuerdos de su infancia. Hablaba en su casa fulani, wolof y bambara, y fuera de ella francés.

Estudió la primaria en Kounghel  y secundaria en Thiès,  continuó en el Liceo “Eaux Claires” en Grenoble (Francia) y la Universidad en Cheikh-Anta-Diop (Dakar) donde se diplomó en inglés.  Ganó una Maestría en Inglés en la misma universidad seguida de una estancia en las universidades estadounidenses de San Francisco y Iowa City.

Su carrera profesional se inició como profesora de inglés en el Liceo Malick Sy, en Thiès. Posteriormente completó su formación superior en Gran Bretaña y asumió puestos de trabajo en la Comisión Nacional para la UNESCO, fue Asesora Técnica en el Ministerio de Educación y en la Secretaría de Estado de la Mujer. Entre 1992 y 1995 fue Agregada Cultural en la Embajada de Senegal en Roma, también Representante Adjunta a la FAO, FIDA y PMA.  Militante del Partido Socialista de Senegal fue Concejal y miembro del Comité Central del Partido y Vicepresidenta de la Asociación de Escritores del país.

Casada en segundas nupcias con el reconocido dramaturgo y periodista Abdou Anta Ka, fue madre de seis hijas e hijos. Visitó numerosos países en el transcurso de su vida: Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Malí, Guinea, Mauritania, Congo y la República Centroafricana. Viviendo en Senegal, sus casas en Dakar y Thiès estuvieron siempre abiertas para artistas con quienes compartía amistad, cineastas, pintores y principalmente escritores de la talla de Leopold Sédar Senghor, Birago Diop y Mariama Bâ, a quien apreciaba particularmente.

Sus obras publicadas son:

1985 : La Voie du Salut et Le Miroir de la Vie (El Camino de la Salvación y Espejo de la Vida) Dos historias cortas.

1989 : En votre nom et au mien (En su nombre y el mío) Novela.

1998 : Brisures de vies (Fragmentos de vida o Vidas rotas) Cuento. Además escribió numerosos ensayos sobre la condición femenina en Senegal y críticas literarias sobre las obras de Mariama Bâ y Aminata Sow Fall.

Sobre sus obras

Los temas que abordó Aminata Maïga Ka en sus obras tienen como centro las mujeres, reflejan su compromiso e intención de visibilizar temas como la violación, los matrimonios forzosos, la violencia contra las mujeres, o la ablación genital femenina entre otros, describiendo la vida cotidiana de las mujeres, su entorno, su forma de entender y de vivir las tradiciones y costumbres.  Aunque desde una mirada descriptiva más que rebelde y contestaria.

Aminata no negó considerarse feminista aludiendo que “a mi manera lo soy”, a diferencia de su amiga Mariama Bâ que lo rechazaba.

Cubierta-El camino de la salvación-Aminata Maïga Ka-2709 booksLa historia

Camino a la salvación es una novela corta que narra la historia de dos mujeres: Rokhaya y Rabiatou, madre e hija, desde la adolescencia de la primera, describiendo mundos y contextos diferentes que nos ayudan a comprender sus lógicas y su forma de actuar.  Como siempre en estas relaciones dos generaciones con formas propias de entender la vida, entre la tradición y la modernidad, entre las costumbres, la crítica y rebelión.

Rokhaya, descrita como “una mujer que había sabido encarar sin protestar todas las fealdades de la vida: la humillación por parte de su marido, las exigencias de su hija, los caprichos de su nieto, la mezquindad y la traición de sus amigas”, carga a lo largo de la historia con el peso de responder a todas las tradiciones que le inculcó su familia y que le imponía la sociedad, y Rabiatou, la hija en un nuevo tiempo y de nuevas lógicas, con estudios, que después de estudiar en “la metrópoli” regresa y ejerce la profesión de abogada, elige marido, no duda en mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, lucha por ser independiente económicamente y participar socialmente a la par de los hombres.

Los hombres, lejos de ser protagonistas son, sin embargo, el centro de la vida de las mujeres: Baba Kounta, médico que se enamora de una Rokhaya joven y la hace su esposa, en particulares circunstancias valiéndose del chantaje a su familia, llevan durante años un matrimonio ejemplar dentro de lo tradicional, sin embargo él rechaza algunas costumbres y aleja a su esposa de la educación y formación de su hija. Y Racine Ly, joven profesor enamorado de Rabiatou a quien admira por su coherencia entre lo que dice, piensa y hace. Su matrimonio más allá de cualquier convencionalismo y tradición se debe al acuerdo de ambos, valiéndose del embarazo para forzar la permisión familiar, lo que no impedirá que después de poco tiempo él la engañe y despose a escondidas una segunda esposa.

La narradora es cercana, describe tanto lugares, situaciones como sentimientos de las mujeres que viven los hechos. Aunque el orden cronológico de la historia es claro (comienza con la muerte de Rokhaya ya abuela de un niño, para luego iniciar la historia de su vida y la de su hija), hay grandes saltos en el tiempo y quizá por ello algunos personajes se diluyen o desaparecen del relato, por ejemplo Awa, la hermana de Rokhaya o el cuñado Oumar.

Temas que cruzan la trama

Condición de la mujer

A lo largo del libro hay una serie de descripciones del “deber ser mujer” en el Senegal de aquella época, una construcción de género marcada por la tradición y las costumbres.

Más allá del duro contexto de un país en vías de desarrollo, el papel de la mujer está marcado por una vida de sacrificio y entrega, que implica sufrimientos que debe soportar por el hecho de ser mujer, esposa y madre en un destino fatídico.

Se alaba el papel de la mujer bajo estos término: “…tu madre, una mujer dulce y paciente que ha llevado sobre sus anchas espaldas a toda nuestra familia, sin protestar jamás”.

La valoración del matrimonio como sentido mismo de la vida de las mujeres es una constante.  En palabras de Rokhaya “El matrimonio es la única gloria de la mujer. Cualquiera que sean sus conocimientos o su riqueza, solo encuentra la plenitud en el matrimonio.”

La descripción del matrimonio es bastante interesante en estos términos: “el matrimonio, hija mía, es un tarro lleno de m… con una fina capa de miel.  El amor solo dura los primeros tiempos, luego vienen los gritos y las lágrimas, la amargura y la desesperación.  Es cuando tienes que mostrar valentía, perseverancia e incluso estoicismo”.  La mujer está llamada al sacrificio en pro del matrimonio, así la estabilidad y continuidad del mismo depende de ella: “tu matrimonio es una cofre cuyas llaves solo tienes tú”.

El llamamiento a la sujeción es puntual en múltiples ocasiones a lo largo del texto, la mujer deja de someterse a la familia para pasar a estar sujeta al marido:  “En cuanto te casas, perteneces en cuerpo y alma a tu marido.  Es tu único dueño y amo.  Él solo puede llevarte hacia el Paraíso en el que, por otra parte, solo entraras si le obedeces en todo.  Actúa como si fueses sorda, ciega y muda, este es el secreto de la felicidad.  Mide tus palabras cuando te dirijas a él.  Debes poner toda tu voluntad en darle plena satisfacción.”

Y el cumplimiento de esta sumisión y entrega da estabilidad y tranquilidad, así se describe el matrimonio siguiendo las recomendaciones familiares y tradicionales: “Nunca se hacía preguntas y tampoco se las hacía a su marido.  No le pasaba ninguna preocupación por la cabeza.  Su vida era sumisión y entrega de sí misma para la felicidad exclusiva de su marido.”  La mujer no se cuestiona, no piensa, no interactúa con su marido, se somete… posteriormente se verá lo duro que esto resulta para Rokhaya cuando pierde voz y voto sobre la formación y educación de su hija, por mucho que le duela se somete a la voluntad de su esposo.

Las ocupaciones de Rokhaya se resumían en la entrega a su marido, “Apenas volvía su marido del trabajo, corría hacía él para cogerle el maletín. Después le quitaba los zapaos, le traía sus sandalias y agua fresca.  Le servía la comida, le troceaba ella misma la carne o el pescado, le acercaba las verduras. Le secaba el más mínimo sudor que perlaba su frente y lo abanicaba”.

Pero esta sumisión no era garantía de nada, ella se da cuenta que su marido tenía vida social fuera de casa que ella no podía evitar y en la que no podía participar por falta de conocimientos, de opinión; por eso se preguntaba “¿Se habría equivocado tía Aïssé al enseñarle que un marido se doma por el sexo, la presentación de platos suculentos, una sumisión aparente por parte de la mujer y una cara siempre agradable?

El tener hijos como pilar del matrimonio, también es una carga que lleva la mujer, cuando el cuñado cuestiona por qué Rokhaya no tiene aún hijos, la esterilidad es entendida como castigo divino. “…su preocupación por no haber concebido después de dos años de matrimonio. ¡Qué crimen no dar a luz a un niño! ¡Automáticamente se le echa la culpa a la mujer! ¡Se rechaza y aborrece la esterilidad! ¡La verdadera muerte consiste en no dejar ninguna imagen propia de este mundo!”  El castigo inminente para la mujer suele ser el repudio o la posibilidad inminente de verse desplazada por una rival, por una nueva esposa. Se pregunta Rokhaya “¿Acaso la peor calamidad para la mujer africana no es la de no procrear?”

Lo mejor para los hijos, para la hija en este caso, se vive desde dos perspectivas, la de Baba Kounta que se rebela contra algunas prácticas como la escisión (ablación) y el tatuaje “A menudo reprobaba a Rokhaya cuando ella profería, en presencia de su hija, ideas que él consideraba bárbaras y retrógradas”, él pone la educación en el centro, procurándole los mejores estudios “Quería preparar a su hija para el mundo del mañana: progresista, moderno, combativo”.  Y por otra parte la mirada de Rokhaya preocupada por cumplir tradiciones, costumbres y recomendaciones místicas, no se descuida realizar sacrificios por la salud y bienestar de su hija, ella “…sabía que existía un mundo invisible que la racionalidad de los blancos nunca sabría descubrir. A escondidas seguía «protegiendo» a su hija”.

Estas diferentes miradas en la educación de las y los hijos, marcarán también la brecha entre las dos mujeres, entre madre e hija. Frente a las normas y formas de ser mujer que marcan la vida de una Rokhaya joven y sumisa, encontramos una mujer diferente en el papel de la hija, de Rabiatou que crece bajo otras lógicas, a quien su padre la mantiene alejada de algunas tradiciones y costumbres, a quien le procuran la mejor educación y estudios, que termina la carrera en “la metrópoli” y quien al regresar es crítica con las formas que esperan de ella su madre y la sociedad.

Rokhaya “…no estaba acostumbrada a salir. Le habían enseñado que la mujer debe quedarse en casa.”, y se cuestionaba la forma de actuar de su hija, tan diferente a la forma en la que ella entendía ser mujer: “…veía a su hija salir cuando le parecía, a veces incluso sin avisarla…quizá el contacto con los blancos había hecho a su hija una chica atrevida. O a lo mejor era el trabajo y la autosuficiencia lo que la había liberado, al ser menos dependiente de los demás”.

Bajo las lógicas de sumisión, la madre sufre al no compartir con la hija muchas formas de pensar y actuar, pero no es del todo incomprensiva con respecto a las formas con las que regresa de Francia “Rokhaya no compartía las ideas de su hija. Pero no podía condenarlas.  En un mundo en el que se lucha por sobrevivir, en el que el más astuto y el más pérfido le gana siempre al hombre honrado, era mejor dejar que su hija entrara en esa vorágine desenfrenada que era la vida moderna”.

Sin embargo, habrá temas en que el peso de las tradiciones, las costumbres, la dignidad y la honra familiar e individual entran en juego y son temas fundamentales.  La decisión de casarse y aceptar a un pretendiente más allá de un acuerdo familiar o del pago de la dote, será una cuestión importante para la madre como transmisora de estos “valores”.

En la época y contexto que se pidió la mano de Rokhaya, la dote reflejaba “lo profundo de los sentimiento se miden según la importancia de los actos materiales”; y contra esta idea se rebela otra generación que la cuestiona desde lo práctico. Rabiatou lo hace en estos términos: “Madre, el ser humano en especial la mujer no puede comprarse. ¡La mujer no tiene precio! Millones y millones no pueden compensar la molestia de los embarazos, el desgarro del parto, las noches en vela cuidando de los hijos enfermos, las faenas domésticas, los múltiples sacrificios de una madre y esposa.”  Frase que aunque cuestiona la costumbre y el valor de la dote, realza el valor, el sufrimiento y la carga que implica para la mujer la vida en matrimonio.

La cuestión de la dote y las formas del matrimonio que se imponían, posponen la boda, Rabiatou se rebela y queda embarazada y la madre se cuestiona “¿Qué había hecho para merecer semejante afrenta? Siempre se había resignado, siempre había aceptado las exigencias de su marido. ¿No eran esas las condiciones para tener buenos hijos? Y sin embargo su hija, su única hija, se rebelaba contra ella, se negaba a obedecerle y solo quería actuar conforme a su propia voluntad.”

Ella es consciente que su hija lo hizo saltando todas las normas que ella consideraba elementales de honor y dignidad, por que manifestaba así su independencia, para evitarle al novio todos los gastos y ceremonia que le parecían inútiles y se negaba a cumplir.

El embarazo, mayor bendición para una mujer, es vivido como la peor desgracia si es fuera del matrimonio y es un tormento particular para la madre que no ha cumplido correctamente su papel, “¿Quedarse embarazada acaso no era la vergüenza más grande para una muchacha? Su hija y ella misma serían durante meses objeto de habladurías en el barrio. Rokhaya sintió como un puñal se le clavaba en el corazón.

La carga pasará luego a Rabiatou que una vez casada, con un hijo y embarazada del segundo, lleva por poco tiempo la vida que imaginaba.  Su marido no tarda mucho tiempo en cambiar de vida, aunque en principio cuestiona y critica a sus amigos, termina haciendo lo mismo, dejando a su mujer en casa, reduciendo la vida social que llevaban juntos, buscando una “drianké” (cortesana) como amante a quien convierte en su segunda esposa.

Rabiatou comienza a cuestionar su propia forma de ser y de actuar  cuando su marido cambia “Quizá ella fuese demasiado europea, y no bastante africana… era una buena ama de casa.”  Duda y busca en ella el fallo por la actitud de su marido: “No podía recordar ni una sola pelea con su marido. Sin embargo notaba que Racine se le escapaba como la arena entre los dedos. No podía contárselo a nadie. Sabía la respuesta que le darían. Encerrada en su silencio y su soledad, permanecía sentada en el salón durante horas…”

No podía contárselo a nadie, su sufrimiento era el precio por haberse negado a cumplir las tradiciones, sabía que le atribuirían esa carga si lo hablaba con alguien, la carga y la culpa caerían sobre ella.  “Se habían esfumado sus ilusiones de juventud, su dignidad y amor propio estaban siendo pisoteados”, “Todos sus sueños se veían aniquilados”.

Pese a que ella contaba con recursos económicos para vivir sola con sus  hijos, temía por los múltiples problemas que ello implicaba, la soledad y el estigma, pensaba que “no tenía el derechos de privar a sus hijos de su padre”.

El final de ambas mujeres es trágico, Rokhaya muere enferma en una operación que temía pero a la que accede por superar los fuertes dolores que la aquejaban; y Rabiatou enterada por su mejor amiga, Sokna, que su marido ha tomado una segunda esposa y ha alquilado una casa llena de lujos para ella, con el dinero de ambos, muere de un infarto de miocardio, incapaz de asimilar la traición y el sufrimiento en el que se hallaba sumida.

Tradiciones y costumbres 

Marginalmente se abordan en el libro varios temas sumamente interesantes que describen la forma de pensar y actuar, las tradiciones vigentes en la época.  Entre ellas la práctica de la ablación o escisión que desde el punto de Baba, joven médico, es una aberración que condena.  Es interesante el dato que en Senegal en el año 2005 se diseñó un programa para la eliminación de mutilación genital femenina que logró que más de 1600 localidades dejaran la práctica, lo que representaba el 30% del total.

Son sumamente interesantes las descripciones de las formas tradicionales de pedir a la mujer en matrimonio, se entiende en la solicitud de Baba Kounta que era una decisión unilateral, él lo pide o solicita a la familia, ella no tiene ningún papel en la toma de decisión.  La descripción del pago de la dote (warugal), la ceremonia de boda, la reclusión de la novia por 4 meses, el contenido del ajuar y la implicación de la comunidad en todo momento.

Juegan un papel importante a lo largo de la historia los morabitos y las personas relacionadas con los “djinn” o espíritus invisibles, benéficos o maléficos, como la vieja Diouldé “que se había ganado la fama de curar la esterilidad” y se ofreció a ayudar a Rokhaya cuando no podía quedar embarazada o para llevarse bien con el cuñado.

Queda corto este trabajo para profundizar en la lógica comunitaria que se refleja a lo largo del libro, sobre todo en el primer contexto más rural y arraigado a las tradiciones y costumbres, para ellos “compartir es el centro de la vida en África” y así lo manifiestan en lo bueno y en lo malo, tanto para lamentar la muerte de una pequeña hija como para celebrar y entregar en matrimonio a una hija de la comunidad.

La dignidad y la honra, fundamentales en la construcción personal y en la valoración familiar, en el relato lo describe la familia de Rokhaya: “más que la pérdida de la libertad, Demba temía la deshonra que mancillaría para siempre su descendencia. ¡Antes la muerte que la vergüenza!”.

Construcción de identidad

Desde lo político

Hay dos momentos, en el primero los protagonistas del diálogo son exclusivamente  hombres, Baba Kounta y sus amigos que piensan: “Ahora más que nunca debemos organizarnos para hacer frente al invasor y reivindicar nuestros derechos.”, claramente posicionados en contra de la colonia y esperanzados en que “los frutos de nuestros sacrificios los recogerán nuestros hijos. Quizá tengan la suerte de crecer en un África libre y próspera, dirigida exclusivamente por negros.”

Eran críticos y realistas con esa África independiente que veían como un sueño, esa libertad costaría vidas, pero había aún una cuestión más: “Cuando se hayan marchado, ¿sabremos asumir solos nuestro destino, digna y honrosamente? ¿y si la independencia fuese un regalo envenenado, con su procesión de males: subdesarrollo, malnutrición, carencias de todo tipo? ¿qué nos quedará después de la sangría económica que ha vaciado nuestro país durante siglos? ¿dónde está el camino de la salvación? ¿en la esclavitud o en una libertad truncada, teledirigida?”.

Años más tarde, la reflexión de los jóvenes preocupados por la política sería distinta, criticaban el poder de los barones del régimen, anclados en el poder, pero también preocupados por el papel de la nueva generación: “…yo ya no confío en los jóvenes. Persiguen las mismas metas que los mayores: con ganas de enriquecerse, ambiciosos, lo quieren todo en muy poco tiempo. Son auténticos buitres”.

Reflexiona al respecto el grupo de amigos de Racine en que está incluida y opina Rabiatou: “Nuestro país no sólo ha sido arruinado por lo insaciables que eran nuestros gobernantes sino también y fundamentalmente porque el régimen no sigue una política que corresponda a sus posibilidades. Los gastos suntuosos se han tragado el presupuesto. Europa aún nos tiene agarrados por mucho tiempo.”

Desde lo personal

Ese camino de la salvación público y político será también personal en la vida de las mujeres protagonistas de la historia.

En medio de ese camino, en ese tiempo de tránsito político, también está la construcción de “ser africano”, subsiste la cuestión sobre ¿hasta qué punto aceptar, admitir, apreciar lo occidental y en qué medida valorar y conservar las tradiciones, qué tradiciones?

Un primer aspecto personal se vive desde la percepción de Rabiatou al volver de Francia: “Ella, que se las ingeniaba para imitar al blanco hasta en su manera de vestir y su manera de hablar, se prometió a sí misma que iba a volver a ser la negra de la que quiso renegar.  Su vida le había abierto los ojos: hiciera lo que hiciera, jamás sería una blanca”.

La definición del yo, desde el otro, el yo negro en contraposición de “lo blanco” se presenta en todo momento, desde la valoración de lo tradicional abrazado como consigna, hasta los cambios de la modernidad, de los conocimientos de la gente que ha recibido educación formal occidental.

La contradicción sobre la que protestaba Racine cuando sus amigos le exigían salir sin su esposa “¡Me sobrepasa que unos intelectuales razonen como lo estáis haciendo!” recibía esta respuesta: “Intelectuales, intelectuales…No por ello hemos dejado de ser negros.”

La alusión al orgullo de la africanidad y a determinadas tradiciones es utilizada por los hombres a su antojo para justificarse, en teoría eran modernos y hablaban de derechos e igualdad entre hombres y mujeres, pero a la hora de tener amantes o llevar vida social excluyendo a sus mujeres se alude el “ser negros”, para justificar comportamientos machistas a conveniencia.

Ya se ha visto en el análisis de la situación de las mujeres que igual crítica y dicotomía tendrán ellas, cuando Rabiatou es cuestionada (y se autocuestiona cuando las cosas no le van tan bien como esperaba)  si es “poco negra”, o “muy europea” por estudiar, ser abogada, ser independiente económicamente, llevar una relación igualitaria (a su manera) con su marido, saliendo y compartiendo la vida social.

Creo que ese es el camino que pretendía reflejar en este relato la autora, ese momento de definiciones y cuestiones, esa construcción e identidad, entre lo tradicional y lo moderno (por llamarlo de alguna forma), esas valoraciones en las que las mujeres están en el centro, como transmisoras y defensoras de la tradición y de las costumbres, pero también como mujer que van ganando, no sin dificultad, mayores espacios de participación y protagonismo de su propia vida y en la sociedad.

Hay vida (literaria) más allá del verano

Durante todo el curso os hemos ido mostrando algunas de las novedades del año y, seguramente, entre esos artículos encontraréis propuestas para leer en verano. Lo que parece que da más vértigo es el parón de agosto y por eso, en este caso, queríamos lanzar un mensaje de esperanza y asegurar que el mundo no termina el 1 de agosto (ni el 31) o que por lo menos no hay previsión de que lo haga. Para que tengáis esperanzas para superar el sopor estival os vamos a avanzar algunas de las novedades con las que os encontraréis a la vuelta. Y lo mejor es que, seguramente, esta lista no es exhaustiva, es decir, que a la hora de la verdad nos encontraremos entre nuestras manos con muchas más obras de literatura de autores africanos. Además para alimentar aún más el júbilo, algunos de estos libros los podremos disfrutar los maltratados lectores de literaturas africanas en castellano. Todo un lujo.

  • Petit Piment, de Alain Mabanckou

petitpimentEmpezamos con una propuesta que nos queda un poco más lejos pero que nos llena de esperanza.  Se trata del último trabajo del congoleño Alain Mabanckou. Es uno de los autores africanos más traducidos en castellano y por eso, aunque de momento la novela se edita en francés esperamos que podamos encontrarla mucho más accesible muy pronto.

Petit Piment se presenta como la historia de un niño de Pointe-Noire criado en un orfanato católico que con la llegada de la revolución socialista encuentra la manera de abandonar la institución en la que él y sus compañeros eran sometidos a todo tipo de abusos. La fuga le depara, al protagonista, primero una vida de niño de la calle que sobrevive como puede y después una especie de acogida bajo las alas de una generosa madame alejada de los estereotipos. Sin embargo, una batida de las autoridades contra la prostitución, arrebata a Petit Piment su recuperada estabilidad y le conduce hacia una alocada venganza.

  • El brujo del cuervo y Descolonizar la mente, de Ngugi wa Thiong’o
Cubierta de El brujo del cuervo

Cubierta de El brujo del cuervo

La editorial DeBolsillo tiene previsto editar durante el otro dos de las obras del escritor keniano Ngugi wa Thiong’o, El brujo del cuervo y Descolonizar la mente. No hay que olvidar que Thiong’o  fue uno de los nombres que sonó en las apuestas del último premio Nobel de literatura, por lo que a pesar de que una de las previsiones se una reedición, no deja de suponer un motivo de alegría.

El brujo del cuervo fue editado en castellano por Alfaguara en 2008 y narra los delirios de un dictador que pretende construir una torre tan alta que sólo se podrá llegar a la cúspide en una nave espacial. Se trata de uno de los libros más representativos del realismo mágico africano a la vez que una alabanza de las luchas de los ciudadanos para librarse de los líderes que se dejan llevar por la corrupción y por sus locuras personales.

Por otro lado, Descolonizar la mente es uno de los ensayos más populares de este escritor comprometido. En este trabajo denunciaba una forma de colonización mucho más sibilina que consiste en apropiarse de las mentes de los colonizados a través del lenguaje y, por ello, lanzaba una batería de medidas para valorizar la cultura puramente africana y la ponía enfrente de los contagios de la cultura anglosajona.

  • Tram 83, de Fiston Mwanza Mujila

tram 83El de Tram 83 fue uno de los lanzamientos más exitosos de la literatura en francés de este año. A pesar de ser su primer novela, el congoleño Fiston Mwanza Mujila, consiguió atraer la atención de los medios franceses. Y nos alegramos aún más cuando nos enteramos de que durante este año, Tram 83 sería editada en catalán por Edicions del Periscopi y muy probablemente también en castellano.

Lucien y Requiem, un soñador y un buscavidas, son las dos caras de una misma novela en medio del escenario imaginario de una ciudad que gravita en torno a una mina de diamantes gestionada por un militar que hace y deshace a su antojo. El centro de ese universo es un bar con todas las funciones posibles, el Tram 83. El autor dibuja su visión personal del Congo en forma de una sociedad que poco a poco se ha ido deshaciendo, pudriéndose en la esperanza de conseguir, al día siguiente y por cualquier medio, una riqueza inmediata.

  • Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie

todos deberiamos serLo hemos dejado para el final porque seguramente se trata del lanzamiento más potente del año en lo que se refiere a los autores africanos traducidos al español. La editorial Random House ha previsto poner en las librerías el ensayo Todos deberíamos ser feministas en el que se basa la segunda disertación más popular de Chimamanda Ngozi Adichie (después de “El peligro de una sola historia”).

La escritora nigeriana ya no es una sorpresa, de ninguna manera. Ha conseguido hacerse querer por las editoriales, por la crítica y, sobre todo, por el público. Si la primera de sus intervenciones en las charlas TED, le valió el lanzamiento a la fama mundial y llamó la atención sobre obras que ya habían sido publicadas, cuando el vídeo se convirtió en viral. El segundo de sus discursos se ha apoyado en esa fama ya cultivada para defender una visión del feminismo que quizá levante algunas ampollas en Occidente, pero que seguro que animará simpatías insospechadas. Como adelanto de este lanzamiento, mucho mejor que una descripción, es ver el vídeo de su charla.

  • Deseos y anhelos

Como decimos este breve listado es sólo un avance. Confiamos en que las novedades sean mucho más numerosas, incluso las que aparezcan en castellano. De hecho, aunque no podemos avanzar su publicaciones hay algunos indicios que nos llevan a desear que este otoño sea también el momento de la aparición de The Hairdresser of Harare, del zimbabuense Tendai Huchu, ya que en algunos lugares se encuentran referencias a una misteriosa traducción al castellano que, por el momento, no ha sido publicada. De la misma manera, con un poco de suerte, quizá el otoño también ve florecer la edición pendiente en español de The Fisherman, del nigeriano Chigozie Obioma, que también ha llamado este año la atención de los medios internacionales.

Mientras tanto estaremos pendientes de las propuestas de otros editores de literatura en español de los que no podemos olvidarnos por su denodado esfuerzo por acercar las letras africanas a los lectores hispanohablantes. Seguro que 2709books, Baile del sol o Assata nos tiene preparada alguna sorpresa para sobrellevar el regreso a la rutina.

Los libros (no sólo) son para el verano

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid (cc)

En Wiriko nos despedimos del curso 2013-2014 y nos tomamos una anheladas vacaciones veraniegas. Sin embargo, no queremos afrontar este “obligado” parón sin haceros unas recomendaciones para que mantengáis un verano próximo a la literatura africana o para que podáis recomendar a vuestros amigos libros que les abran la puerta a este universo que compartimos con vosotros. A continuación queremos recordaros algunos de los lanzamientos más importantes de esta primera mitad de 2014, en lo que se refiere a obras de autores africanos y ediciones en castellano.

En esta lista hay un poco de todo, como en la literatura africana. Está la “superestrella” mediática con una trayectoria contrastada y la aspirante a “estrella” mediática llamada a entrar en la constelación de los no-discutidos.  Hay un autor prolijo pero poco (o nada) conocido en el ámbito hispanohablante y hay un libro rescatado del olvido y desempolvado  después de más de treinta años. Hay una antología deliciosa sobre un tema polémico y hay un interesante y prometedor experimento con las nuevas formas de edición. Curiosamente hay mucho dolor y mucho desgarro y, sobre todo, el desgarro de la distancia, que aparece como uno de los catalizadores más importantes para el proceso creativo. Entre las recomendaciones hay libros de los que ya hemos hablado en esta sección, otros sobre los que hablaremos en breve y algunos sobre los que pretendemos poder hablar en el futuro.  Os dejamos con esta selección de títulos para disfrutar en verano.

americanah• The number one

Sin duda el lanzamiento literario del año en lo que respecta a autores africanos es Americanah, la tercera novela (y el cuarto libro) de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Adichie es posiblemente, la autora africana con más proyección internacional actualmente. En Americanah, la nigeriana se mete de cabeza en temas delicados como la experiencia de esta lejos de casa, la diáspora, la inmigración, el exilio; y, al mismo tiempo, el de la identidad. Adichie hace, en este relato, bandera de un elemento casi anecdótico, como puede ser el pelo, para afianzar la importancia de las raíces y el orgullo y las dificultades de los orígenes. El único inconveniente de este libro, para la época estival, es su volumen; por lo demás, es un alimento intelectual absolutamente devorable.

Lejos de Ghana_300_CMYK• El asalto

Tayie Selasi ha sido una abrumadora revelación este año. Con su primera novela Lejos de Ghana, publicada originalmente en inglés en 2013 pero traducida durante este 2014, Selasi tenía casi garantizada la atención mediática. A pesar de ser nacida en Londres y criada en EE.UU., pero de origen ghanés, Selasi aparece voluntariamente en la nómina de autores africanos, porque ha hecho de su postura “afropolita” su principal seña de identidad. De nuevo, en Lejos de Ghana aparecen la inmigración, la identidad, la familia y las raíces, como elementos fundamentales. En este caso, Selasi muestra una postura desinhibida, una postura que tiene que defender por su posicionamiento y su meteórica trayectoria.

vinculos secretos• La línea clásica

Vamba Sherif transita en Vínculos Secretos un camino que se acerca mucho a una línea narrativa clásica. La obra de este liberiano se presenta como una novela de misterio, pero va adquiriendo tintes de sobrenaturales a medida que el protagonista se va adentrando en la realidad de una localidad rural para investigar la desaparición que le ha llevado allí desde la ciudad. El mundo de lo invisible y las creencias tradicionales se mezclan con una trama en la que se sondea el efecto del poder en las personas y los fenómenos del mal gobierno. Se dice que Vínculos Secretos surgió de un encuentro de Sherif con el dictador Charles Taylor, por lo que no es de extrañar la preocupación del autor.

la casa del hambre• En el fondo del baúl

Sajalín Editores ha escarbado en el fondo del baúl para recuperar una obra publicada originalmente hace más de treinta años, concretamente en 1978. Se trata de The house of hanger, de Dambudzo Marechera, publicada este año como La casa del hambre. Marechera nació en Zimbabue, cuando el país todavía se llamaba Rodesia, y después de la trayectoria propia de un autor maldito murió a los 35 años. Marechera era un escritor atormentado y turbulento; impulsivo, agresivo y problemático en su vida personal, se convirtió literariamente en un transgresor e innovador creador de una narrativa muy personal.  La casa del hambre fue su obra inicial, fruto de esas experiencias traumáticas que refleja a través de una prosa que puede parecer desordenada, pero que representa a la perfección el diálogo interior de un protagonista que se plantea los elementos más básicos de su vida, de una persona que hace temblar sus propios pilares. Se dice que La casa del hambre supuso un cambio fundamental en el discurso narrativo postcolonial, abandonando el realismo y haciéndose mucho más expresivo.

los deseos afines• Una literatura que conmueve y enamora

Los deseos afines es una antología de relatos de autores africanos recién publicada. La particularidad de este compendio es que todas las historias tienen un hilo conductor común que se transmite en su subtítulo: “Narraciones africanas contra la homofobia”. Se trata de la traducción de una obra recopilatoria impulsada por la organización sudafricana Gay and Lesbian Memory in Action (GALA) y que originalmente se tituló Queer Africa. Esta antología recoge textos que transmiten la diversidad de posibilidades de vivir la propia sexualidad, lo que nos permite enfrentarnos a historias de ocultación, historias de valiente publicidad, hombres que aman hombres en medio de una guerra decimonónica o mujeres que aman mujeres en un contexto actual; amantes que reprochan la marcha de personas a las que amaron en secreto o jóvenes que homenajean a homosexuales que fueron para ellos un ejemplo de conducta. De todo un poco y, sobre todo, la manera en la que Eduardo Mendicutti (que firma el prólogo) justifica el título: “Todos ellos demuestran, una vez más, que el corazón humano disfruta, padece, se encresta, se calma, sueña y desea en todas partes de la misma manera. En todos ellos los lectores homosexuales y heterosexuales identificamos los placeres, los sentimientos, la rabia, el alivio, los sueños y los deseos afines”.

Cubierta - El entierro de mi tío - Venance Konan - 2709 books• El experimento

La editorial 2709 books ha iniciado durante esta primera mitad del año un proyecto ambicioso y arriesgado. Es la primera editorial que publica libros sólo en formato electrónico y, de momento, se decanta, por la narrativa africana. 2709 books ha arrancado esta andadura con tres relatos del marfileño Venance Konan Robert y los Catapila, La gata de Maryse y El entierro de mi tío. Todas ellas son narraciones que en la estructura se acercan mucho a la del cuento tradicional africano, pero que destacan por un tratamiento intencionado del humor. Konan alardea en estos relatos de una narración fresca y atractiva que atrapa y entretiene y que, sin parecerlo, va inoculando enseñanzas morales.

Lo que está por llegar para el 2014 postestival es todavía una incógnita. Quizá tengamos la suerte de encontrarnos con la traducción de alguna de las obras revelación de las que hemos ido hablando en Wiriko. En varias ocasiones hemos reclamado estas ediciones en castellano de trabajos que se están desvelando como exitosos en el ámbito francófono o anglófono (recordamos, por ejemplo, dos revelaciones como son NoViolet Bulawayo u Okey Ndibe) o algunas de las iniciativas interesantes que se están desarrollando en el ámbito editorial en África, como el de Cassava Republic (con autores como Nnedi Okorafor o Mukoma Wa Ngugi) o tal vez llamen la atención las obras galardonadas internacionalmente como la de la reciente Caine Prize Okwiri Oduor. Sin duda la antología Africa39 que se presentará justo después del verano con una nómina de los mejores autores jóvenes de África (fundamentalmente de la esfera anglófona), sería otra buena opción. En realidad, de buenas opciones, la literatura contemporánea africana está llena. Así que sólo nos quede desearos un buen verano, lleno de letras africanas.

El humor pedagógico y cotidiano de Konan

Venance Konan. Fuente: 2709 books - Abdoulaye Coulibaly

Venance Konan. Fuente: 2709 books – Abdoulaye Coulibaly

Venance Konan es uno de los periodistas y escritores contemporáneos más conocido de Costa de Marfil. Y como autor de ficción este controvertido narrador tiene la particularidad de ser una especie de prisma con caras diferentes y diversas. En esta misma sección se ha hablado ya en una reseña de la dimensión más política del narrador marfileño. Sin embargo, ahora queremos ocuparnos de otro aspecto de este mismo autor que resulta atractivo. Se trata del Venance Konan de los relatos cortos, concretamente, de las tres narraciones que ha publicado en castellano la editorial 2709 books Robert y los Catapila, El entierro de mi tío y La gata de Maryse.

Los tres relatos breves tienen elementos en común. Hace poco más de un mes, Sonia Fernández Quincoces, preguntaba a Konan en una entrevista publicada en el blog Literáfrica por qué utilizaba el humor en sus historias y el escritor respondía: “¿Por qué el humor en mi escritura? No sabría decirlo. Es quizá un rasgo de mi carácter; o también que los asuntos serios llegan mejor cuando se narran desde el humor”. Y esa estrategia es la que usa de manera sistemática en los tres relatos de los que se habla. Aparecen como historias humorísticas, ligeras y desenfadadas, pero no hay que escarbar demasiado para darse cuenta de que debajo de la superficie los relatos tienen una considerable profundidad o, al menos, una considerable voluntad pedagógica. A decir verdad, además, Konan ha encontrado los mecanismos para que esa intención de transmitir un mensaje se cumpla.

De hecho, Venance Konan ha reconocido que utiliza voluntariamente el humor para “pasar” el mensaje, pero ese no es el único elemento de su estrategia. Los relatos de este escritor marfileño beben directamente de las fuentes tradicionales y, al menos, en los tres ejemplos de los que se habla se descubre claramente la estructura de los cuentos populares, aquellos que habitualmente han conformado la literatura popular en África, la que se ha transmitido generalmente de manera oral. El esqueleto de las narraciones no es demasiado complejo; la presentación de los personajes (pocos habitualmente) se hace de manera sencilla, a medida que evoluciona la historia, y no es excesivamente profunda; el relato se dirige en un sentido evidente y hasta previsible, pero en el último momento da un giro (a menudo también previsible); y, finalmente, se pone de manifiesto la enseñanza que se pretende transmitir, la moraleja.

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• En El entierro de mi tío, Konan se traslada hasta el entorno rural marfileño para plantear la hilarante historia de un hombre recién fallecido, que no ha tenido hijos, narrada por uno de sus sobrinos. El narrador plantea la tradicional figura del viejo cascarrabias, un hombre pendenciero que a lo largo del tiempo ha conseguido enemistarse con todos sus vecinos a través de los episodios más absurdos. Este escenario, que transita sistemáticamente por las sendas del ridículo, sirve para enfrentar las creencias tradicionales a una prueba insuperable.

• La gata de Maryse, sin embargo, se desarrolla en el entorno urbano y se centra en la historia de un estudiante, militante sindical y contestatario impenitente. En todo caso, la protesta no es la única obsesión del protagonista. Konan circula, en este caso, en los límites de lo escatológico aprovechando un juego de palabras. La “chat” (gata en francés) hace referencia tanto al sexo femenino como al animal y el autor juega con el equívoco sin sutileza para relacionar el contacto del protagonista con una periodista francesa y su particular combate con su principal rival, la gata que la expatriada tiene como animal de compañía. El autor aprovecha para hablar de la disidencia, de las condiciones de los estudiantes, pero también del poder destructor de la envidia y de la avaricia. Una lección que se transmite de manera casi desapercibida.

• Por último, Robert y los Catapila es una historia de convivencia y diversidad cultural, pero desde una visión muy particular. La holgazanería y la envidia de Robert están en la base de su relación con unos recién llegados a los que en el pueblo bautizan como los Catapila. La historia recordará al lector, inevitablemente, a la fábula de La cigarra y la hormiga sólo que el comportamiento del protagonista es aún más chusco que el del insecto. Y la relación entre las dos comunidades va adquiriendo poco a poco un cariz más dramático hasta que llega el momento de la moraleja.

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Estos tres relatos se nos hacen accesibles en castellano gracias a la actividad de 2709 books, una editorial alicantina fundada en 2013 e impulsada por Marina M. Mangado. Robert y los Catapila, El entierro de mi tío y La gata de Maryse, son los tres primeros libros de este ambicioso proyecto que se propone publicar “Otras historias. Otros autores. Otros formatos”. A su apuesta por la literatura africana se suma el hecho de publicar, sólo, en formato digital, con lo que consiguen acercar más esas literaturas poco accesibles. No sólo buscan publicar obras no traducidas en castellano hasta el momento, sino que además lo hacen de la manera más accesible. Los interesados pueden conseguir cualquiera de estos tres títulos (relatos breves) por entre 2 y 3 euros.

Escribir desde el humor o leer la vida desde la risa, el doble impulso de la vis cómica africana

Imagen del Día de la Risa. Fuente: www.nazret.com

Imagen del Día nacional de la Risa. Fuente: www.nazret.com

En Etiopía, en el mes de octubre, celebran el “Día nacional de la risa”, lo que no quiere decir que sólo se rían ese día. Se ríen a menudo pero han decidido dedicar un día entero a la risa y al buen humor, como terapia, como relax, como forma de olvidarse de los problemas.

“Estas cosas tan poco serias solo ocurren entre los etíopes” fue la frase que más me replicaron al comentar la noticia, lo que me hizo  darme cuenta de que hay quien dice etíopes como quien dice marcianos porque desconocen todo sobre este país, sus gentes o sus coordenadas físicas, “está por ahí, por África, ¿no?” acertaban a decir los más atrevidos, como queriendo decir en un lugar muy remoto, muy profundo y muy oscuro, y que no le daban ningún valor a dedicar un día a desarrollar uno de los sentidos más importantes: el sentido del humor. De lo anterior  te das cuenta cuando se quedan perplejos si les replicas que esos seres verdes que son los etíopes celebran el “día de la risa” como nosotros celebramos el “día de San Consumo”, solo que ellos acaban relajados, felices y renovados, y nosotros estresados por no saber qué comprar y enfadados por sentirnos timados un año más, y todavía habrá quién se  pregunte que de qué se pueden reír tanto los africanos.

El humor aparece con mucha frecuencia en las autobiografías o semi-biografías. Alguien tan seco, huraño y serio como JM. Coetzee ya lo utilizó en su novela Verano donde se rememora y disecciona, mediante entrevistas, la vida de un escritor recientemente fallecido llamado… John Coetzee. Otra novela que también tiene nombre propio es Algún día escribiré sobre África donde un Binyavanga Wainaina, previo a hacer pública su homosexualidad, recuerda las palabras con las que le anunciaron su nominación al premio Caine, “Estimado individuo aceptado para el premio Caine, de nombre Binya…vanga. ¿Quiere venir a Inglaterra y cenar en la Cámara de los Lores y hacer lecturas e ir a la Biblioteca Bodleiana para asistir a una cena de muchos platos, con vino y todos los intelectuales de Londres? En dicha cena descubrirá si la baronesa Tipa Importante le premia con quince mil dólares”, os adelanto que sí que fue y luego escribió el libro, un relato sobre el recorrido vital que le llevó a ser el escritor reconocido que hoy es y en el que luce un brillante sentido del humor y de la ironía. También están los que recurren a sus recuerdos de la infancia para soltar algunas verdades como puños provocando la risa, nada como un niño para decir lo que de verdad se piensa. Eso es lo que transmite el narrador de Buenos días, camaradas de Ondjaki cuando con mucho sentido común (otro que tampoco ejercitamos demasiado) pregunta si los angoleños deberían de tener una playa en la Unión Soviética, al enterarse de que los rusos tienen una playa propia en Angola. En Mañana cumpliré veinte años, su autor, el congoleño Alain Mabanckou hace lo mismo con su infancia y la suya tampoco tiene nada de tenebrosa o torturada, al contrario, es un niño curioso, travieso, luminoso y divertido y nos ofrece un texto plagado de momentos de humor.

La risa, en el fondo, es un asunto muy serio, ya que si no se dosifica o utiliza bien, el texto puede quedar grotesco o patético. Por eso arriesgarse a escribir un libro desde el humor tiene doble riesgo: el primero el de lograr que aflore, y el segundo el hacerlo por escrito, porque cuando uno tiene a alguien delante puede examinar al de enfrente y al contemplar su reacción hacer un gesto y provocar la carcajada, como hace Chris Abani en este vídeo, o cambiar el tema del discurso o cambiarse de país directamente. Sin embargo, cuando uno escribe no tiene a nadie enfrente, no sabe cómo van a reaccionar los lectores y mucho menos si se van a reír. A pesar de tratar realidades muy dolorosas en su novela Graceland, el escritor utiliza el sentido del humor para dotar de algunos gramos de luz a las duras vidas de sus protagonistas. Así el humor, sin ser el eje central de la novela, logra suavizar la narración y dar al lector algún respiro.

Además, el humor se puede utilizar también para disfrazar la desvergüenza, como en la novela Puta vida del togolés Sami Tchak, cuyo autor afirma que sin el humor del narrador habría resultado una novela demasiado cínica. Razón no le falta ya que la única novela traducida al castellano de Tchak es una obra plagada de sexo, donde late el enfado del escritor al hablar sobre el trato que reciben los emigrantes (ya sean de primera o de segunda generación). En este caso el protagonista es nacido en Francia de padres africanos (sobre los que tampoco se calla lo que piensa). Os sorprenderá por su estilo directo y crudo que no obvia casi nada en relación al sexo y al racismo, provocando la risa casi, casi, en cada párrafo, a pesar de su crudeza “En nombre de esa verdad de pacotilla, habría querido decirle a aquella joven blanca cuatro cosas bien dichas sobre los indocumentados:¡A uno que no tiene papeles no se le hace tanta publicidad¡ ¡No se la merece, joder¡ Hay que darle un guantazo y mandarlo allí donde debería haberse quedado de un puntapié. ¿Tan difícil es?”. Y también como manera para dar forma a un personaje, como ocurre con la protagonista de la extraordinaria Condiciones nerviosas, la inquieta Tambu, escrita por Tsitsi Dangaremba. En las obras de Ahmadou Kourouma el humor es primo hermano del horror, provocando una extraña sensación al leer la vida del pequeño Birahima, el niño-soldado protagonista de Alá no está obligado y de la inconclusa Cuando uno rechaza dice no. Gracias a sus inestimables diccionarios con los que intenta comprender lo que le rodea (nada menos que cuatro, todos escritos por la mano colonizadora), Birahima va poniendo nombre a cada situación y a golpe de humor/horror se le llena la boca de verdades como puños: “’Civilización o comunidad’ cuando se habla de un grupo de blancos y ‘etnia o tribu’ cuando se trata de un grupo de negros,’Guerra de civilizaciones’ cuando combaten los europeos y ‘conflicto tribal’ cuando lo hacen los bárbaros indígenas negros de África”.

Escribir desde el humor, es difícil. Sin embargo a veces es la única manera de escribir  que tienen algunos escritores, como Henri Lopes que reconoce que utiliza el humor en sus obras pero no le atribuye una función determinada, simplemente es su estilo, la mejor manera de escribir para él. Alain Mabanckou recurre también al humor y a la ironía a menudo. La hilarante Memorias de Puercoespín nos cuenta la leyenda según la cual todo ser humano tiene un doble animal. Puercoespín, parlanchín incontinente, le contará su azarosa vida a un baobab, a veces truculenta, a veces ácida. Las peripecias de Puercoespín nos asombrarán y provocarán nuestras carcajadas, al igual que Vaso Roto que desde los confines del mugriento bar congolés “El crédito se fue de viaje” y con un lenguaje coloquial, a veces vulgar, a veces escatológico, hace desfilar a sus clientes, seres fracasados, patéticos, bordeando la marginalidad, provocándote la risa con párrafos como este: “Al dueño del Crédito se fue de viaje no le gustan las frases hechas del tipo en África, cuando un anciano muere, arde una biblioteca y cuando oye este tópico manido, se enfada un montón y suelta al momento depende del anciano, dejaos de chorradas, yo sólo me fío de lo que está escrito”.

Una forma de humor diferente es la que propone el humor negro. El nuevo proyecto editorial 2709 books de la mano de Marina M. Mangado, nos acerca a un escritor que hasta ahora no tenía obras traducidas al castellano. Dos cortos relatos del marfileño Venance Konan nos dan pie para pensar que en la obra de este autor el humor es una constante, y no solo el humor, sino también el humor negro que asoma en El entierro del tío Kouadjo. El tío Kouadjo, todo un carácter, de joven camorrista y de viejo un cascarrabias, ha muerto y hay que enterrarlo. El entierro deviene en un torrente de situaciones cómicas: desde la lluvia que dificulta las labores, a las viejas rencillas, los enfrentamientos debido a las infidelidades y el propio espíritu del tío Kouadjo que parece decidido a imponerse incluso en su propio entierro. Y vaya si lo logra.

También hay mucho de humor negro en la obra Reír y llorar de Henri Lopes, forzosamente ya que gira en torno a  la vida de un dictador no tan imaginario. Esta novela se abre con un prólogo en el que se hace una “Advertencia muy seria”, ya que según la “Asociación interafricana de Censores francófonos” todo lo que narra el libro es fruto de la invención de su autor, fruto del mal gusto y una deformación intolerable de la realidad africana. Solo con un prólogo así ya tienes motivos más que suficientes para adentrarte en la historia de un dictador y de País, un estado africano inconcreto, en una certera sátira sociopolítica, donde la corrupción, la opresión, el sufrimiento, las torturas y la connivencia de los estados europeos, nos muestran un mundo a la deriva con una gran vis cómica.

-Mandad delegaciones a los países africanos productores de grandes hechiceros.

Se marcharon más de cuarenta misiones y volvieron cada una con su rara avis.

-¡Un momento¡ No se olviden de Europa. Búsquenme allí a los mejores videntes.

En la conferencia que reunió a todos aquellos expertos, hubo menos europeos que africanos.

-Al menos existe un campo en el que destacamos.

Henri Lopes nos cuenta, a través de su protagonista, por qué reír cuando lo normal sería llorar. Cuando el “Maitre” (protagonista de la novela) le pide opinión a uno de sus compatriotas sobre los primeros capítulos de su obra, éste le contesta que no sabría cómo encuadrarla; si a veces le parece que lo narra un historiador, otras veces, en cambio, le parece que lo hace un griot, es decir, un mercader de sueños y de diversiones, para algunos, y una clave para descodificar la vida en el poblado, para otros.

Es gracias a la risa por lo que las áfricas han salido hacia delante, nos dice Lopes. Ante la brutalidad, la sinrazón, la explotación, la inhumanidad…De nuevo el humor permite escribir y nos permite poder leer tanto sobre temas atroces, sobre realidades lacerantes como  sobre la vida cotidiana, el sencillo ir y venir de los preciados días.  Otra vez, en esta ocasión desde las áfricas, el humor, sin duda, nos reconcilia con la vida.