Regalos culturales para Navidad 2017 y Reyes 2018

España, después de Grecia, es el país con mayor tasa de desempleo de todo Europa y los salarios de lxs españolxs están “muy por debajo” de los del resto de la UE. Sin embargo, incongruencias de la vida, también somos líderes europeos en consumismo navideño; lo que infiere que somos una perfecta estampa de la “sociedad de consumo”. Y esto se hace aún más patente durante las Navidades, donde nos dejamos llevar más por los deseos, emociones y vacíos interiores que por la necesidad. El Ayuntamiento de Barcelona advertía la semana pasada que en la ciudad, se generan cerca de un 17% más de residuos por Navidad que durante el resto de épocas del año, comprometiendo así también el medio ambiente.

Hace tiempo, sin embargo, que vaga por nuestra conciencia el término «consumo responsable», definido por Naciones Unidas como la elección de los productos y servicios no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran. Agarrándonos a la necesidad de girar la tortilla al consumismo, hacerlo más responsable, y sin ánimo de fomentar ningún tipo de oda al consumismo desenfrenado, hemos querido hacer un listado de regalos navideños, no para un consumismo cultural, sino para un compromiso cultural.

Por ello, tal como hicimos el año pasado, nos tiramos de cabeza a las fiestas navideñas con una batería de ideas y propuestas para que, si tienes pensado regalar durante estas fechas, regales culturas africanas. Y si no te apetece poner cara de póker cuando desenvuelvas tus presentes, te recomendamos que compartas esto con tus amigxs invisiblxs.

¡Ahí va nuestra selección navideña 2017!

Un libro:

El Llanto del Hombre Negro de Alain Mabanckou (editorial Catarata, 2017). Con una amplia obra que abarca la novela, la poesía y el ensayo, el escritor congoleño Alain Mabanckou, una de las voces más actualizadas y autorizadas de las letras africanas junto a autores como Achille Mbembe, Felwine Sarr o Léonora Miano, nos brinda en El llanto del hombre negro una lúcida y provocadora reflexión sobre la identidad y los falsos mitos sobre África y Europa; una identidad que, en palabras del autor, “resulta ser una simple y llana demolición del hombre de color que, en vez de ocuparse de su presente, se pierde en los meandros de un pasado cercado por la leyenda y el mito y, sobre todo, por la nostalgia”. Mabanckou denuncia así la tendencia de un discurso victimizador, alentado por los “nostálgicos de la autenticidad”, a construir una identidad basada en el sufrimiento de los negros a manos de los blancos europeos por la trata negrera, la colonización y las condiciones de vida de los inmigrantes. Los doce capítulos que componen este ensayo remiten a las obras de escritores africanos y franceses y le sirven como punto de partida para revisar y actualizar, desde la autocrítica y con una fina ironía, temas tan controvertidos como los peligros del comunitarismo, la herencia de la colonización, la regulación de la inmigración, los nuevos modelos de ciudadanía o el fracaso de las independencias en el continente africano.

Precio: 15€.

Una entrada para una exposición de arte

Desde el pasado 12 de octubre y hasta el próximo 25 de febrero, el Centro Botín, de Santader, acoge Julie Mehretu. Una historia universal de todo y nada, la retrospectiva más importante dedicada hasta la fecha en Europa a esta artista etíope afincada en Nueva York, considerada internacionalmente una de las más destacadas pintoras de su generación. En sus pinturas de grandes dimensiones Julie Mehretu superpone capas de acontecimientos históricos, recuerdos, sensaciones y experiencias vitales. Un torbellino de impactos visuales que busca la armonía y que transmite de forma vigorosa, y con un magistral uso del color, la preocupación de la artista por su tiempo y su crítica con la realidad.

Precio: 8€.

Un disco

Sweet as broken dates: Lost Somali Tapes from the Horn of Africa (Ostinato Records, 2017), nominado a un Grammy a Mejor Álbum Histórico. Este recopilatorio, seleccionado a través de casetes que han permanecido ocultos durante décadas, es un recordatorio de la Somalia de los años 70 y 80, antes de que el país se se sumergiera en las atrocidades de una guerra civil. Aunque el régimen militar de Mohamed Siad Barre controló la industria de la música durante esta época dorada, los clubes florecieron en Mogadishu y Hargeisa y las bandas locales desarrollaron un estilo único que mezcló influencias árabes e indias con funk y soul, junto con el dhaanto, un estilo similar al reggae. Órganos y sintetizadores, voces conmovedoras y algunas estrellas femeninas que recuerdan que el valor de los sonidos somalíes debe ser preservado y reivindicado.

Precio: 15€.

Una entrada para un concierto

La música de Níger pegará fuerte en Bilbao este 2018, con dos bandas que nos llegan de la mano de Sahel Sounds, un sello dedicado a difundir los sonidos más punteros y experimentales del Sahel desde 2009, y gracias a Giradiscos.

Por un lado tendremos el teclado hipnótico y casi esotérico de Mammane Sani Abdoulaye y su trío, que llenarán con su electrónica minimalista el Kutxa Betza el próximo 23 de enero a las 21:00h. Aunque también pisarán Kutxa Kultur Kluba de San Sebastián el 24 de enero; Radar Estudios de Vigo el 25; Café Berlín de Madrid el 26; Teatro Arniches de Alicante el 27; Artte de Barcelona el 28; el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca el 29 y Lata de Zinc de Oviedo el 30. 

También lo harán Les Filles de Illighadad con su avant-rock el próximo 28 de febrero. El trío de mujeres originarias de Illighadad, en Níger, harán resonar el folk nigerino en el corazón de la ciudad vasca. Ambos conciertos, se celebrarán en la Sala Superior del Kafe Antzokia de Bilbao. ¡Imperdibles!

Precio: 10€ (anticipadas).

Una peli (o varias)

¿Qué tal un “Vale por varias sesiones de cine en familia”? Filmin, la interesante plataforma española de cine online tiene diferentes opciones para que África entre por tu pantalla estas Navidades a un precio muy asequible. Y desde el pasado mes de mayo, Wiriko y Filmin os ofrecemos un canal de cines africanos en el que podéis ver la peli keniana Nairobi Half Life, la etíope Difret (de la que ya os hemos hablado), la franco-mauritana Timbuktú, la hispano-etíope Crumbs, el clásico senegalés Moolaadé o la hispano-zambiana Eighteam. Así como el documental español Tchindas, sobre el universo trans de Cabo VerdeFinding Fela, sobre la biografía del Rey del Afrobeat, o Kuchu, sobre el colectivo LGTBIQ en Uganda. Para los peques de la familia también hay una interesante receta con pelis de animación como Kirikú y las béstias salvajes o Wasahali. ¡Que gustazo!

Precio: 8€ (mensual) o 80€ (anual) – consulta los vales aquí.

Una prenda de ropa

En pleno Mercado de San Fernando, en el barrio madrileño de Lavapiés, hay un tesoro de la moda africana: La Tienda de Laye. Abdoulay Ndiaye, más conocido como Laye, era un costurero en Mbour, ciudad costera de Senegal, y cuando llegó a Madrid se dio cuenta de que realizar prendas de ropa y elementos de decoración con telas africanas podía representar un gran negocio en España. Por ello, desde 2009, las máquinas de coser no cesan en su puestecito y los encargos no paran de lloverle. Sus prendas son conocidas tanto entre los africanos residentes en Madrid como entre los amantes de la moda venida del continente. ¡Nosotrxs somos muy fans! Puedes contactar con él por email (latiendadelaye@gmail.com), por teléfono (664 21 90 92) o pasarte por su tienda.

Precio: a consultar.

Una entrada para un festival de cine

¿Y un “Vale para el FCAT2018″? Si no tienes suficiente con ver cine en casa y lo quieres a gran pantalla y a un lado y otro del Estrecho, entonces lo que necesitas es una entrada para el Festival de Cine Africano de Tarifa y Tánger (FCAT). El FCAT celebrará su 15ª edición del 26 de abril al 3 de mayo de 2018 en la ciudad marroquí y del 27 de abril al 5 de mayo en la localidad gaditana. Un festival en simultáneo entre las dos orillas del Mediterráneo, con el objetivo de trazar un puente simbólico entre las poblaciones de ambas localidades a través del cine. Como en cada edición, la programación de películas africanas o de temática africana, estará acompañada de otras actividades paralelas como música, exposiciones, danza, talleres y actividades para niños.

Precio: a consultar.

Un curso

¿Y por qué no regalar un curso de artes y culturas africanas? El Aula Wiriko y su curso de “Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara” realiza una aproximación a la realidad artística y cultural del continente a través de cuatro secciones principales: música, artes visuales, cine y literaturas africanas. La 6ª edición de esta formación dará el pistoletazo de salida en marzo/abril de 2018. ¿Por qué no regalar un “Vale por una Aula Wiriko”?

Precio: 100€.

Sorteamos 10 entradas para ver la película Inxeba en Madrid

Hace unos meses tuvimos la suerte de poder asistir en el festival de cine Internacional de Durban (DIFF) al estreno de Inxeba (The Wound-La herida). Hoy sorteamos 10 entradas para disfrutar del preestreno en Madrid de esta maravilla.

Si quieres ganar una de las entradas tienes que responder a la siguiente pregunta.

¿Qué premios ganó esta película en el DIFF 2017?

Envíanos tu respuesta a sebas@wiriko.org escribiendo en el asunto “Entradas Inxeba” y en el email la respuesta a la pregunta junto a tu nombre y DNI.

Día: lunes 11 de diciembre

Dónde: Instituto Francés (Metro Colón) – Madrid

Hora: 20.00h.

 

 

Grigri Pixel o la magia de activar una vida en común

*Por Carmen Lozano Bright

Iwaya Community Art Festival, ICAF, Lagos 2016. Imagen de Aderemi Adegbite.

Dijo Marina Garcés en su reciente pregón inaugural de las fiestas de la Mercè que ella regresa a Barcelona, a su ciudad, porque en ella encuentra que aún hay un sentido de la vida en común. A pesar de las tensiones, de los nacionalismos, de los independentismos, del turismo en auge, de la mercantilización y de infinitas formas de hacer y pensar.

Esta semana da comienzo en Madrid la segunda edición de Grigri Pixel: un programa de residencias, talleres y seminarios que durante el mes de octubre será una suerte de laboratorio de esa vida en común imaginada, experimentada y muchas veces olvidada de la que habla Garcés. En regiones del oeste de África, “grigri” significa amuleto, objeto que cuida. Un amuleto nos protege de posibles daños o amenazas y a su vez es capaz de influir en situaciones y lugares. Grigri Pixel es una metáfora habitada, colectiva y encarnada en el mundo cotidiano de esta idea de amuleto protector.

El programa, en el que participarán artistas y activistas, pensadores e intelectuales provenientes de diferentes países de África, tiene como reto la fabricación de un objeto que dé cuerpo a eso que entendemos por “grigri”. Para la construcción de este cacharro mágico, aterrizan en Madrid cuatro personas representantes de iniciativas transformadoras africanas. Se trata de Aderemi Adegbite del Iwaya Community Festival ICAF (Lagos, Nigeria), Ismael Essome Ebone de Madiba & Nature (Kribi, Camerún), Afate Gnikou Kodjo de Woora Make (Lomé, Togo) y Mané Toure Ndèye de Côté Jardin (Dakar, Senegal).

Estas cuatro personas, seleccionadas a través de una convocatoria pública, trabajarán de manera colectiva con una treintena de colaboradores y agentes cómplices del tejido cultural local: el ingeniero electrónico Yago Torroja, el arquitecto David Pérez de Enorme Estudio, la investigadora Blanca Callén, la comisaria Susana Moliner como coordinadora del programa y el centro cultural Medialab Prado. El programa de este año está apoyado además por el programa Acerca de Cooperación Española, Intermediae-Matadero y el propio Medialab.

Iwaya Community Art Festival, ICAF, Lagos 2016. Imagen de Aderemi Adegbite.

Igual que las propiedades de un amuleto no son universales, el grigri que se construirá en Madrid tendrá unas cualidades muy concretas. Está pensado con y para el Espacio Vecinal Arganzuela (EVA), un lugar de uso comunitario y autogestionado en el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi. A pesar de que aún no se sabe qué forma tomará este objeto, se ha hecho un diagnóstico previo de necesidades, amenazas, posibilidades y deseos con la comunidad de EVA. Para conocer el grigri, habrá que esperar al 14 de octubre y acudir a su fiesta de presentación en EVA. Pero una cosa es segura: el diseño será de código abierto, replicable y modificable.

En 2016, la primera edición de Grigri Pixel en Madrid trabajó entorno a la energía sostenible junto al jardín comunitario Esta es una plaza de Lavapiés. Este año, los saberes que se pondrán en juego serán el reciclaje y la sostenibilidad, la fabricación digital, la alimentación sana y la mediación comunitaria a través de prácticas artísticas y colaborativas.

En paralelo a la construcción de este objeto se desarrollará un taller de videomapping (proyección de imágenes en superficies como edificios y fachadas) con el software libre MapMap. Esta iniciativa, del grupo de investigación AVFloss de Medialab Prado contará con uno de los co-desarrolladores del programa, Bay Dam, procedente de Senegal.

El cartel de Grigri Pixel incluye el encuentro ‘Lo invisible, lo común, lo mágico: espacios y conocimientos colaborativos entre África y Europa’ el sábado 7 de octubre a las 17:00h en Intermediae-Matadero para explorar cuáles son los retos comunes y las problemáticas urbanas contemporáneas en las ciudades de África y Europa en complicidad con seis pensadores y creadores contemporáneos: Marina Garcés (filósofa), Achille Mbembe (historiador), Abu Ali (artista visual), Paz Núñez (arquitecta), Ken Bugul (escritora) y Simon Njami (crítico de arte).

Si “la cultura es otra cosa, es la posibilidad de relacionar, con sentido, los saberes y la vida”, como indicó Garcés al inaugurar las fiestas grandes de Barcelona, Madrid da la bienvenida a este entorno de posibilidades durante Grigri Pixel 2017. 

Citas públicas

 

África y más allá. Artes y Desarrollo Sostenible

Patrick J. Ebewo, Ingrid Stevens y Mzo Sirayi son los responsables de uno de los libros sobre artes y desarrollo en África más importantes del siglo XXI. Africa and Beyond. Arts and Sustainable Development, publicado por Cambridge Scholars Publishing en 2013, reúne algunas de las voces más versadas en el tema, en un compendio de ensayos basado en la conferencia “Arts, Society and Sustainable Development”, que se celebró en la Universidad de Tshwane, en Pretoria, en 2011. El objetivo del evento era reunir a artistas, diseñadores, investigadores, académicos, técnicos gubernamentales y agentes culturales, para debatir sobre el estado y las posibilidades de las industrias creativas en el continente africano. Con la obra que tenemos hoy entre las manos, se ha hecho un tremendo esfuerzo de análisis y una recapitulación minuciosa por parte de diversos profesionales del campo cultural y los estudios africanos que participaron de este encuentro. En él, esbozan diferentes aspectos de los campos creativos en diferentes contextos y paradigmas. Con todo, éste es hoy un compendio indispensable en la cabecera de cualquier persona que trabaje en la escena cultural y creativa del continente.

Para los autores y autoras de este libro, las artes y las culturas se presentan como un sector crucial, no solamente para el desarrollo económico de las sociedades africanas, sino también como un aspecto fundamental para el desarrollo humano y el bienestar psicológico de los africanos y africanas. Y no solo como una herramienta de enriquecimiento y una fórmula mágica para aumentar los PIBS nacionales.

Con capítulos centrados en el diálogo interracial en las artes de Sudáfrica, el acoso sexual abordado desde el teatro, la importancia de la industria textil en Namibia, el papel de las culturas indígenas en la moda de Zimbabue o el impacto de la delgadez de las modelos en la autoestima de las jóvenes sudafricanas, el libro aborda una amplia variedad de temáticas relacionadas con el sector creativo del continente y su sostenibilidad, y muestra como este sector está aún en una fase incipiente, en permanente construcción y con la interpelación constante de sus agentes.

El rol de los emprendedores es una pieza clave en los diferentes ensayos, muy relacionados entre sí, que ven en el pequeño empresario un elemento indispensable para el crecimiento del sector. La formación, en especial, la educación de mujeres y jóvenes en diferentes sectores, es abordado como uno de los aspectos básicos para plantear cualquier tipo de progreso de las llamadas industrias creativas. Pero el impacto de los diferentes productos entre el público, no tiene menos importancia para la cerca de treintena de autores que participan de esta obra esencial. Con todo, los diferentes sectores creativos son abordados de una forma holística y complementaria para que el público comprenda una realidad mucho más compleja de lo que a priori puede parecer.

La cultura es nuestro campo de batalla

Hoy hace 60 años, el 4 de septiembre de 1957, el poeta y político senegalés Léopold Sédar Senghor publicaba un artículo en el periódico Le Monde, donde argumentaba lo siguiente: “Por descolonización, entiendo la abolición de todo prejuicio, de cualquier superioridad en las mentes del colonizador, y también de cualquier complejo de inferioridad en la mente de los colonizados”. Seis décadas más tarde, la “descolonización de las mentes”, tal como la entiende el escritor keniano Ngũgĩ  wa Thiong’o en su obra homónima, es una tarea inconclusa.

África fue colonizada y subordinada. Y las mentes de africanos y occidentales no sufrieron mejor destino. Las potencias europeas utilizaron los medios de comunicación, los libros de texto o el cine como herramientas para legitimar sus decisiones políticas, barbaries institucionalizadas y crímenes contra la humanidad. Y desde entonces, poco ha cambiado.

La retórica y el imaginario de África en la prensa y la industria cultural predominante han sido, pobreza, salvajismo, incapacidad de autogobierno y necesidad moral de “enseñar(le) a África el buen camino” – aquél que es bueno para el beneficio del que lo instruye, por supuesto-. Y así es como se ha construido la representación de África que predomina globalmente: la del “continente oscuro”. De hecho, estas ideas están tan incrustadas en el imaginario occidental que la mayoría de la gente, incluidos los periodistas, seguimos alimentando este discurso inconscientemente. Pero, ¿estamos seguros de que son solo los africanos y africanas los únicos sumergidos en un oscurantismo?

Los medios de comunicación masivos son un reflejo del estado de nuestra democracia, nuestra cultura y nuestra sociedad. Y el panorama es desalentador. ¡Viva el Panem et circenses! No es casual que nuestros adolescentes tengan como ídolos a Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Belén Esteban o la Pantoja, Champions del fraude fiscal o del grotesco más degenerado. El espejo nos devuelve una imagen muy fea de lo que somos, o mejor dicho, de aquello en lo que nos han convertido.

¿Queda alguien sensato que no opine que los medios deban ser reconquistados? ¿Descolonizados? ¿Puestos al servicio de la emancipación de la ciudadanía?

La cultura es nuestro campo de batalla

Las incertidumbres sobre el papel actual de la cultura, y los medios dentro de ella, sobrevuelan el mundo desde la crisis de 2008, cuando Occidente llevaba más de dos décadas confundiendo ‘cultura’ con los conceptos capitalistas de las industrias culturales y creativas. ‘Cultura’ tiene que ver con las formas de expresión que una sociedad manifiesta a través de sus comportamientos, valores y actitudes. Y no con el modo individual e individualista que fragmenta en pos del beneficio económico, o el mero hecho de ir al “supermercado cultural” a comprar o vender tal libro, a proyectar o ver tal película o a ofrecer o asistir a tal exposición…

La cultura es un laboratorio donde imaginar soluciones para los convulsos tiempos en los que vivimos, y ser capaces de encontrar salidas posibles a la complejidad social, la deriva política y las atrocidades humanas cometidas en nombre de la “modernidad”. La cultura debe ser, por tanto, un espacio desde el que arrojar luz y hallar remedios colectivos. Un aliado para la educación. Un ancla a la paz, la convivencia y el aprendizaje mutuo.

La salud cultural de nuestros distintos escenarios globales (África incluida) no debería evaluarse por los presupuestos estatales o supranacionales dedicados a instituciones, públicas o privadas, sino por el nivel de empoderamiento colectivo otorgado desde la creatividad hacia la ciudadanía (global, si se nos permite). Por los niveles de racismo de nuestra sociedad. Por la cantidad de actitudes machistas. Por la intolerancia a la diferencia… Pero es evidente que la falta de inversión pública en el sector cultural ha acarreado consecuencias nefastas en materia de igualdad de género, marginación de colectivos con menor poder adquisitivo, inclusión a la diversidad cultural… 

Sí. La ‘cultura’ ha sido secuestrada por las élites y sometida al proxenetismo de los que nos quieren sordas, mudas y esclavas. Siguen hablando de democracia y libertades pero, ¿a caso puede haber transformación política, económica o social sin una revolución cultural que la preceda? La emergencia de la acción ha dado sobradas muestras de alcanzar su cenit. Y aunque la mayoría esté cómoda en la “miseria cultural” y el adormecimiento, le toca a la minoría actuar como agitador. Y ya lo advertimos en nuestra editorial de la temporada pasada… Esta es nuestra vocación. (Recordemos que ‘wiriko’ significa ‘estar despierto’ en las huellas del bantú que siguen vivas en ciertas partes de Cuba).

Cinco temporadas después de un punto de partida trazado un 1 de octubre de 2012, Wiriko es una isla en un pequeño archipiélago de luz. Desde él, lanzamos constantemente señales de esperanza y ofrecemos herramientas para despertar individual y colectivamente.

Para nosotros la diversidad cultural es un principio de pedagogía radical y la génesis para el florecimiento de una nueva era.

Y aunque somos gueto, también nos sabemos guerrilla ruidosa cargada de herramientas del activismo cultural. Conectados con otras guerrillas afines (¡benditas seáis! ¡no ceséis!*) y resistiendo desde las trincheras.

¿Cómo trazar puentes? ¿Cómo acortar las distancias? ¿Cómo superar la división y saltar los tremendos obstáculos de la cancha del atletismo mediático dopada a base de millones y publicidad engañosa? No competimos en la misma liga pero somos conscientes de algo: tenemos la responsabilidad de contribuir a la construcción de una sociedad mejor informada, más justa y más equitativa. Y es precisamente por ello que queremos recolonizar el mundo de la cultura.

Hemos pasado de ser un medio digital a colaborar asiduamente con prensa escrita como El SaltoPlaneta Futuro.  De trabajar puntualmente con programas de Radio 3 o Radio Exterior de España, a tener un programa semanal en la radio pública del Ayuntamiento de Madrid (M21). De hablar de cine a proyectar cine, tanto a través de nuestro canal de Filmin como a través de proyecciones en diferentes puntos del Estado. De aportar culturas africanas en la academia africanista de España, a ofrecer nuestra propia formación en artes y culturas africanas. De pinchar y hablar de música, a programar fiestas y nutrir el circuito de la música africana en España, tanto con Wiriko Sounds como con el proyecto pionero de Moto Kiatu. De hablar de festivales punteros en cultura a participar en encuentros relevantes en el mundo de las artes y la cultura como el Dak’Art o el Africa Writes… Todo, como parte de un plan para seguir abonando el terreno. Para contribuir a (re)pensarnos. (Re)imaginarnos desde las experiencias artísticas y culturales que nos llegan del Sur del Sáhara.

Iniciamos nuestra 6ª temporada con empeño, ilusión y nuevas ideas a desarrollar durante las próximas semanas y meses. Queremos trabajar para transformar. Conscientes de nuestras limitaciones y nuestras precariedad laboral, con humildad, pero con firmeza y prioridades claras, porque la “abolición de cualquier complejo de inferioridad en la mente de los colonizados”, ¡debe hacerse real en todas partes del mundo! No importa cuántas seamos. Este apetito por escuchar y compartir historias; nuestras ansias para conquistar nuevos espacios; la intuición de que los “condenados fanonianos” de África y Occidente debemos estar en un mismo frente… son parte de una revolución necesaria. Su “sistema de miedos” y sus “mecanismos de dominación” no le pueden hacer pulso a nuestro amor por el conocimiento; a nuestro deseo irrefrenable de sabernos más iguales que diferentes; a la necesidad imperante de unidad…

Desde las “márgenes” de África y su frontera en Europa a través de España, seguiremos resistiendo al mainstream. Seremos canal y puente. Antídoto y revulsivo a la homogeneización y al subdesarrollo occidental (moral y psicológico). Para eso, inauguramos hoy un nuevo curso que quiere llevar nuestras acciones y nuestro trabajo a seguir haciendo fuerza desde abajo para derrocar sus viejos diques y fronteras.

¡Os esperamos, a diario, para transformar el mundo!

¡Hagámonos con la cultura!

*A vosotros y vosotras: Centre d’Estudis Africans i InterculturalsGrupo de Estudios Africanos, la Revista Pueblos, nuestros compañeros de Africaye, Mundo NegroporCausa, SOS Racismo, la Coordinadora estatal de ONGs para el Desarrollo, United Explanations, la Revista 5WCasa ÁfricaAfribuku, el Festival de Cine Africano de Tarifa o nuestros compañeros y compañeras de EFE Africa o Planeta Futuro, siempre a pie de cañón; y por supuesto, a la diáspora africana creando y maquinando a conciencia a través de United MindsThe Black View,  Afroféminas, Black Barcelona, Espacio Afro, EFAE, Asociación Kwanzaa, Poto Poto,… 

MediaLab Prado al ritmo de la(s) nueva(s) música(s) electrónica(s) africana(s)

El sábado 24 de junio, de 18:00 a 21:00h. en Medialab Prado (Calle de la Alameda, 15, Madrid), Wiriko y los DJs de nuestro proyecto Moto Kiatu -pionero en la difusión de la música electrónica africana en España-, participaremos en el encuentro Beats de ida y vuelta: al ritmo de la(s) nueva(s) música(s) electrónica(s) africana(s), junto al colectivo italiano Crudo Volta.

El evento, que es completamente gratuito, se enmarca en los encuentros AVLAB, en esta ocasión coordinado por Grupal Crew Collective, y será una oportunidad única para debatir sobre aspectos que hasta ahora han sido prácticamente inexistentes en España:

“¿Qué se escucha en los clubs y en las calles de las ciudades africanas?”

“¿Cuál es el contexto social y político de los jóvenes productores de este tipo de música?”

“¿Qué diferencia la apropiación cultural de la “sincera” adopción de una nueva corriente musical?”

“¿cómo evitar caer en los clichés de la exotización al promocionar estas músicas?”

“¿Qué papel tiene la diáspora africana y los colectivos europeos en la difusión y creación de la escena en Europa?”

Moderada por Vanessa Anaya, miembro del equipo redactor de Wiriko y una de las impulsoras de Moto Kiatu, la mesa redonda pretende poder debatir con colectivos que, con base en Europa, compartimos gran fascinación por encontrar y divulgar nuevos ritmos provenientes de distintos puntos del continente africano.

Por supuesto, tras la charla, habrá una sesión de los dos colectivos participantes.

Moto Kiatu, que significa “zapatilla caliente” en suajili, es un proyecto que nace bajo el paraguas de Wiriko para difundir los nuevos sonidos y ritmos procedentes de África y su fusión con los sonidos electrónicos. De reciente creación, hasta el momento ha organizado varios eventos programando a artistas africanos de prestigio como Dotorado Pro (Angola), Batuk (Sudáfrica) y Throes + The Shine (Angola).

Crudo Volta es un colectivo italiano, con base en Roma, dedicado a explorar distintas escenas musicales del planeta, haciendo hincapié en la música urbana de origen africano. Sus proyectos van desde mixtapes a documentales como Woza Taxi (2016) centrado en la escena GQOM surgida de Durban (Sudafrica). Brother Michele (Michè Calandra), uno de los principales impulsores de esta plataforma vendrá a compartir sus impresiones, experiencias y su música favorita.

Más información en el evento de Facebook

“Las Industrias Creativas y Culturales no son una solución mágica para los problemas de desarrollo de África”

En un momento en que las Industrias Creativas y Culturales (ICC) generan 250.000 millones de dólares al año y unos 29.5 millones de empleos en todo el mundo, hemos querido conversar con un experto en la materia para que nos cuente de qué forma este tipo de actividades podrían contribuir a mejorar las estadísticas de desarrollo del continente.

Christiaan De Beukelaer es profesor de política cultural en la Universidad de Melbourne. Se licenció en musicología (Universidad de Amsterdam), es máster en Estudios Culturales (Universidad de Lovaina) y Estudios del Desarrollo (Universidad de Leuven) y tiene un doctorado en Industrias Culturales (Universidad de Leeds). Su campo de investigación se ha centrado las industrias culturales y el desarrollo humano en Burkina Faso y Ghana, y a día de hoy, es uno de los pocos académicos que trabaja el tema de las industrias culturales africanas.

Christiaan De Beukelaer

Gemma Solés: ¿Podríamos decir que las ICC serán un sector clave para el desarrollo de África en los próximos años?

Christiaan De Beukelaer: En 2008, el Informe sobre la Economía Creativa de la UNCTAD afirmaba que la participación africana en el comercio internacional de bienes creativos equivalía a menos del 1% del comercio mundial total (UNCTAD y PNUD, 2008, 6). Esos datos son un poco exagerados. Los países africanos tuvieron una participación combinada de las exportaciones de bienes creativos del 1,56% en 2002, del 1,97% en 2007 y del 2,40% en 2015 (UNCTADstat 2017). Esto demuestra un aumento significativo en el papel que juegan los países africanos en el comercio mundial de productos creativos.

Sin embargo, si se tiene en cuenta que los países africanos tienen una población total de alrededor de 1.200 millones de personas, es decir, el 16% de la población mundial, la participación del continente en el mercado global de bienes creativos es marginal. Contrariamente a la afirmación general de la UNCTAD de que los países “en desarrollo” están aumentando constantemente su participación en la economía creativa mundial, una mirada cuidadosa a los datos disponibles revela que China (clasificada como “país en vías de desarrollo” por la ONU) ha incrementado considerablemente las exportaciones de bienes creativos (De Beukelaer, 2014).

Desde la aprobación de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO (2005), la amplia aceptación de los Informes de la Economía Creativa de la UNCTAD (2008; 2010) y de los informes sobre Economía Creativa de la UNESCO (2013), muchos gobiernos africanos han empezado a crear leyes para apoyar las industrias creativas. Esto indudablemente significa que el sector se hará más visible y adquirirá mayor significado e importancia.

Aún queda por ver en qué medida el sector podrá cumplir con las afirmaciones optimistas, y a menudo exageradas, sobre sus reivindicaciones respecto de una serie de objetivos de desarrollo. Mucho depende del tipo de industrias que se apoyan y de las formas en que los gobiernos, las empresas, los artistas, las organizaciones internacionales, etc., deciden sobre las formas en que se acercan al sector. En este contexto, no existe un enfoque único para hacer que el sector funcione, y el tipo de desarrollo que el sector fomentará depende de las decisiones de los responsables políticos, lo que significa que los activistas culturales tienen un papel importante a desempeñar para defender opciones particulares. Su función consiste principalmente en negociar el equilibrio entre las diferentes opciones y prioridades.

G.S.: En tus investigaciones, argumentas que África, debido a su gran diversidad, debe encontrar su propio modelo de Industrias Culturales y Creativas. ¿Hacia dónde deberían ir las ICC africanas para tener éxito?

C. D. B.: Sostengo que “África” ​​necesita reflexionar sobre los tipos de modelos que funcionarán para el continente – y estos modelos serán invariablemente diferentes entre los países. El clima político actual, las prácticas existentes, los legados coloniales, las prioridades sociales y las conexiones internacionales son elementos que influyen en las industrias culturales y creativas que existen en el continente (De Beukelaer 2016). Más sencillamente, lo cierto es que las industrias culturales y creativas «africanas» existen y han existido durante mucho tiempo. Pero los enfoques conceptuales, las distinciones sectoriales y la comprensión empírica de las lógicas de estas industrias se derivan predominantemente de estudios en países occidentales. Aunque aceptamos que las diferencias entre los Estados Unidos y el Reino Unido son reales y significativas, y que las relaciones entre Alemania y Francia son tan cruciales como las que existen entre Italia y Croacia, sólo estamos empezando a comprender las particularidades de las regiones africanas. Los países y las ciudades son importantes. (De hecho, las fronteras africanas poscoloniales siguen dependiendo casi totalmente de la Conferencia de Berlín de 1884-85 que dividió el continente entre los colonizadores europeos, lo que significa que las prácticas culturales no se encajan claramente en las fronteras territoriales de los estados-nación).

Mi sugerencia aquí es tan simple como difícil. En primer lugar, se necesita más investigación para comprender mejor cómo funcionan las ICC en las diferentes sociedades y en el contexto sociocultural de todo el continente. En segundo lugar, esta investigación debería traducirse en afirmaciones seguras acerca de los conceptos y modelos que existen, que pueden coincidir con los modelos occidentales existentes, pero que probablemente incluyan prácticas y actividades que no existen (en la misma forma) en otros lugares. En tercer lugar, es necesario tomar decisiones claras.

Las ICC no son una solución mágica para los problemas de desarrollo de África. Si el sector va a tener un papel más allá de sí mismo (la creación e intercambio de expresiones simbólicas), todos los involucrados deben sopesar qué tipo de objetivos se deben alcanzar. La inclusión social puede ser un objetivo, pero requiere mucho trabajo, ya que las ICC tienden a perpetuar (si no exacerbar) las desigualdades sociales. Esto se debe a que el sector depende en gran medida de mano de obra no remunerada (voluntariado y pasantías), trabajo mal pagado (largas horas, a menudo para organizaciones que no pueden compensar horas extras) y porque la importancia de las redes sociales beneficia desproporcionadamente a quienes empiezan desde posiciones socioeconómicas fuertes. El crecimiento económico podría ser un objetivo, pero aquí la forma en que interviene el Estado (como regulador o participante activo) es tanto una consideración política como técnica. Del mismo modo, las ICC pueden utilizarse en estrategias para el desarrollo sostenible, pero también aquí, estas industrias no son una solución mágica, y existen diferentes vías estratégicas para elegir (Duxbury, Kangas y De Beukelaer, 2017).

G.S.: ¿Está el propio concepto de Industrias Creativas y Culturales “envenenado” o demasiado “pervertido” por los discursos del “Norte Global”? ¿Qué dicen los académicos y/o expertos africanos sobre las industrias culturales y creativas como factores clave para el desarrollo en el continente?

C. D. B. : El concepto de las industrias culturales y creativas no está necesariamente “envenenado” o “contaminado”, pero ciertamente es confuso. En primer lugar, las industrias “culturales” y “creativas” no son lo mismo. Las diferencias pueden parecer triviales cuando se examinan las clasificaciones de los sectores, pero sus historias y su significado político hacen que esas diferencias sean cruciales. Comentar esto en el espacio tan limitado que tengo aquí no haría justicia a esta complejidad. Justin O’Connor (2011; 2010) ha hecho un gran trabajo explicando estas historias, y Gaëtan Tremblay (2011) y Nicholas Garnham (2005) han discutido sus implicaciones en los datos y la política respectivamente.

En segundo lugar, al igual que en cualquier otro ámbito de la política pública, hay diferentes enfoques ideológicos de las ICC. A menudo, estas interpretaciones y estrategias se reducen a un simple conjunto de binarios derecha/izquierda o mercado/estado. Pero es difícilmente útil, ya que la existencia y regulación del sector es mucho más compleja. Pero a pesar de esta complejidad, es crucial entender que los debates sobre las ICC no están libres de valores ni neutrales. Siempre vienen con algún nivel de perspectiva ideológica y alguna forma de influencia ideológica.

Lo que se necesita, diría yo, es un mayor compromiso con el rango de los perfectivos normativos y las opciones que definen el debate. Sólo cuando se consideran activamente y abiertamente estas opciones se pueden tomar decisiones informadas.

Uno de los temas en el debate actual es que la mayoría de los comentaristas sobre el sector en África lo están haciendo desde su trabajo en el activismo. Si bien esto es tremendamente útil en términos de su comprensión del sector (Arterial Network es una de las grandes plataformas de debate en este sentido), estos comentarios raramente alimentan el debate académico. Si bien la academia no es de ninguna manera el único nivel o contexto en el que se sostiene el debate legítimo, es la plataforma a través de la cual la participación internacional (también con organismos como la UNESCO y la UNCTAD) acontece en su mayoría.

G. S. : Afirmas que hay muchos modelos en el campo de las economías creativas. ¿Cuál es el modelo más extendido? ¿Por qué no es bueno para todos?

C. D. B. : Las diferentes organizaciones optan por enfoques que se centran en lo que consideran importante. La UNCTAD, la organización que dirigió los Informes de Economía Creativa, fue fundada para repensar y reequilibrar las relaciones comerciales mundiales. Por lo tanto, tiene sentido que favorezcan aquellas actividades que de hecho pueden desempeñar un papel en el comercio (internacional). Esto significa que las actividades que no se monetizan permanecen bajo el radar.

La UNESCO, organismo especializado de las Naciones Unidas en educación, ciencia y cultura, tiene su propia oficina de estadística que proporciona datos sobre actividades culturales. Está arraigado en una comprensión más amplia de la cultura y no mira el comercio solamente, pero también se centra en por ejemplo la participación. Los Indicadores de Cultura para el Desarrollo de la UNESCO (CDIS) examinan de manera holística la relación entre cultura y desarrollo.

La OMPI, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, utiliza una clasificación que se centra en los bienes y servicios que tienen un componente de propiedad intelectual para ellos. Esto da lugar a otra clasificación.

DCMS, el Departamento de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte del Reino Unido ha sido la agencia gubernamental pionera que promovió las industrias creativas. Su clasificación ha sido retomada por el British Council en su intento de promover el sector en todo el mundo.

La lista continua. Por lo tanto, no hay básicamente un modelo dominante. Y la elección de cualquiera de estos modelos viene con ciertas ventajas, pero también limitaciones. Esta es precisamente la razón por la cual -como ya he dicho- debemos tomar decisiones claras, consideradas y motivadas sobre el tipo de trabajo que pretendemos apoyar.

G. S. : Pero sí hay una clara brecha entre las leyes que se pretenden implementar desde arriba (por ejemplo, las leyes contra la piratería en la industria de la música) y las prácticas generalizadas de piratería o el mercado informal en terrenos culturales … ¿Cómo se puede cerrar esa brecha?

C. D. B. : Esta es una pregunta difícil. En este nivel, las ideologías, modelos y enfoques chocan. Dependiendo de la perspectiva de uno, las opciones aquí son significativas. En mi trabajo, por lo general, he sido reacio a proporcionar una postura normativa, ya que no es mi papel como investigador deliberar opciones de políticas. Considero que mi papel es meramente una clarificación de opciones y sus implicaciones, a través del estudio empírico de lo que ha estado sucediendo.

Dicho esto, hay pruebas de que la piratería a menudo sirve como un impulsor de la innovación que interrumpe las prácticas existentes y altera las industrias establecidas. Sin duda, son a menudo ilegales, pero la supresión de tales actividades ilícitas ha sido históricamente alcanzada por la incorporación de sus prácticas en el modus operandi de los jugadores de la industria existente – o la creación de nuevos actores que operan legalmente (creo Apple y Spotify).

La tensión subyacente es que existe la necesidad de equilibrar los derechos humanos con los derechos de autor, como argumenta Farida Shaheed (2014). En un próximo artículo con su colega Martin Fredriksson, argumentamos que centrarse únicamente en la aplicación estricta de la legislación sobre derechos de autor -aunque legalmente bien- plantea algunas cuestiones éticas. ¿Cuáles son los derechos más protegidos? ¿Quién debe tener acceso a la cultura, sólo aquellos que pueden pagarla? ¿Y quién debería cosechar los rendimientos, y cómo deberían ser equilibrados entre creadores e interesados ​​de la industria?

G. S. : ¿Qué podemos aprender de las nuevas maneras de consumir música o cine en África?

C. D. B. : Mucho – las nuevas superposiciones entre la distribución digital y física y el consumo son fascinantes. No me he centrado en esto hasta ahora para comentar los detalles de estas nuevas modalidades, pero actualmente estoy desarrollando algunas investigaciones para ese fin con Andrew J Eisenberg (NYU Abu Dhabi).

G. S.: ¿Cómo podrían las ICC representar una verdadera fuente de desarrollo para África?

C. D. B. : Todo depende de qué tipo de “desarrollo” estamos hablando. Este es un tema que desarrollo ampliamente en mi libro Developing Cultural Industries: Learning from the Palimsest of Practice (De Beukelaer 2015). En resumen, el “desarrollo” tiene muchos aspectos, y antes de que podamos juzgar el papel que las ICC pueden desempeñar en el desarrollo, tenemos que definir de qué tipo de desarrollo estamos hablando. Y aunque es fácil fingir que todos estamos hablando de lo mismo, y que no hay una verdadera discusión necesaria para asegurarnos de estar en la misma página, cualquiera que trabaje en desarrollo reconocerá la necesidad de definir claramente de lo que estamos hablando.

Además, gran parte del debate se basa en el supuesto de que las ICC impulsarán el desarrollo, pero luego argumentan que el propio sector necesita desarrollo. Esta es una falacia lógica: si lo que impulsa el desarrollo necesita desarrollo, entonces ¿cuál es exactamente la base o raíz de ese desarrollo?

En mi propio trabajo, he definido el desarrollo como se utiliza en el enfoque de “desarrollo humano y capacidades”, avanzado por los filósofos Amrtya Sen y Martha Nussbaum. Argumentan que no es tanto la finalidad del desarrollo (su mera utilidad) la que debe contar más, sino que el desarrollo se refiere a la posición que una persona tiene que definir y decidir a la hora de valorar la vida y actuar respecto a eso. Por lo tanto, en lugar de tener un mero acceso a la educación como una meta de desarrollo, este enfoque valora nuestra capacidad para tomar decisiones informadas sobre una gama de opciones educativas que podemos tener (incluyendo, por ejemplo, las opciones vocacionales o académicas). Sin embargo, este enfoque no está exento de críticas, dado sus presupuestos liberales inherentes a las sociedades, y su enfoque en cómo los individuos (y no los grupos sociales o culturales) valoran diferentes opciones de desarrollo. Por lo tanto, no afirmo que esta definición sea la mejor posible; simplemente lo usé para corroborar las afirmaciones (en gran parte sin fundamento) hechas acerca del “desarrollo humano” en la literatura de las CCI.

Al final, sin embargo, prefiero enfatizar las diferentes perspectivas que surgen de diferentes definiciones, que apuntar cuál creo que es ‘mejor’ o la menos mala.

G. S. : ¿Se tiene suficientemente en cuenta el valor no monetario de la cultura, o estamos demasiado obsesionados con cifras cuantificables?

C. D. B. : Según mi experiencia, la mayoría de las personas que trabajan realmente en la cultura -incluidas las de los ministerios- estarán de acuerdo en que el valor monetario de la cultura no tiene un gran poder respecto al valor o valores que puede transmitir. Pero debido a que los datos económicos sobre la cultura están más fácilmente disponibles, es una forma muy atractiva de valorizar la cultura. Esta es precisamente la razón por la cual se necesita una investigación cualitativa más fundamentada para avanzar en nuestra comprensión de las maneras en que entendemos y valoramos la cultura.

* Este artículo ha sido publicado originalmente en el boletín del Centre d’Estudis Africans i Interculturals de Barcelona

Repensando la producción cultural africana

A pesar de que cada vez hay más infraestructuras en África destinadas a gestionar la innovación y la creatividad del continente, su limitada existencia sigue fomentando el éxodo de capital cultural. Muchos directores de cine, fotógrafos, músicos o escritores africanos viven fuera de África, fomentando la existencia de dos formas de producir, directamente influenciadas por los entornos desde los que se produce: desde África y desde fuera de África (lo que se suele conocer como diáspora africana, artistas en el exilio…).

Algunos artistas e intelectuales africanos, como es el caso del escritor keniano Binyavanga Wainaina o el nigeriano Wole Soyinka, quien después de la toma de posesión de Trump en su país de adopción (Estados Unidos) ha trasladado su residencia a Sudáfrica, son una buena muestra de un cambio de tendencias en el sector creativo. Un cambio que apunta a que África es un lugar posible. Un continente donde se puede vivir, trabajar y crear aún y siendo un escritor o artista de renombre.

Sin embargo, en algunos casos, este retorno supone un desafío para las naciones de acogida, pues los “retornados” representan contestación y resistencia a las políticas y la cultura mainstream, divergiendo de lo que se suele producir por aquellas y aquellos que no han salido de su país natal y pueden (o no) ser ideológicamente más afines a las autoridades gobernantes. Al mismo tiempo, volver a vivir al país que se dejó atrás, a veces representa un reto para muchos artistas que retornan, sobre todo en aquellos países donde la libertad de expresión está más amenazada o donde existe más discriminación para colectivos específicos, como es el caso de los artistas más vinculados a la lucha para los derechos LGTBIQ.

En cualquier caso, desde dónde se crea condiciona el producto final. Y por eso, el lugar, el desplazamiento, el viaje y las transformaciones que eso provoca, son centrales entre los académicos que hoy se dedican a estudiar los productores culturales de África.

En su obra Rethinking African Cultural Production, la camerunesa Frieda Ekotto, y en norteamericano Kenneth W. Harrow analizan cómo esas dos formas de producción contemporánea -desde dentro y desde fuera del continente- plantean debates profundos sobre el significado de “lo africano” y hacen tambalear las concepciones más conservadoras sobre las culturas africanas.

A través del análisis de diferentes obras literarias y cinematográficas, Ekotto y W. Harrow contextualizan y encuadran los marcos de estudio actuales para comprender la producción, distribución y recepción de, especialmente, cine y literatura africanos. Los distintos debates son conducidos a través de un compendio de diez ensayos que recorren el estado actual de la literatura africana; los escritores africanos que desafían las convenciones de la historia de la literatura convencional; las teorías de la creatividad en la sociedad africana; las escuelas del Norte de África; lo transcultural; los retos económicos, políticos y sociales del cine marroquí; las nuevas dramaturgia africanas en la Francia de hoy o las literaturas mauritanas…

Según Ekotto y Harrow, han quedado atrás las luchas por las emancipaciones nacionales y la batalla contra el neocolonialismo. Y aunque hay residuos de esos momentos históricos en la producción cultural actual, el panafricanismo o la negritud han quedado atrás. Hoy, el poscolonialismo o la globalización se han apoderado de los discursos culturales, y preguntas como “qué son las literaturas africanas” han quedado obsoletas. Como sugiere el escritor camerunés Patrice Nganang en el capítulo 4, hoy la pregunta debería ser otra: “¿qué es la literatura en África?”. Lo cual impide pensar en una literatura africana “auténtica”.

El cine, la música, el arte y cualquier manifestación de la cultura contemporánea en África o hecha por africanos, no puede ya ser definida como “africana” sin pasar por un fino tamiz filosófico. Filtro inconformista para el que este compendio nos propone herramientas muy valiosas.

Dr. Frieda Ekotto, presidenta del Departamento de Estudios Afroamericanos y Africanos de la Universidad de Michigan, profesora de francés, de Literatura Comparada y de Estudios Afroamericanos y Africanos. Foto de Àlexander Holmes.

El rockuduro de “Throes + The Shine” llega a Madrid

Reponiéndonos aún de la gran fiesta de presentación de nuestro nuevo proyecto de difusión de música electrónica Moto Kiatu, tenemos muchas ganas de anunciar el próximo encuentro con los sonidos más electrónicos del continente: Guacamayo Tropical y Moto Kiatu presentamos a “Throes + The Shine” desde Portugal y Angola.

El próximo viernes 3 de marzo tenemos una cita el afrobass en la Sala Caracol de Madrid.

El pasado 2016 publicaron “Wanga”, que significa “hechizo” en kimbundo, lengua hablada en Angola. Y eso es lo que recoge este trabajo, hechizos de los que te hacen bailar, de esa manera empoderada y sumamente placentera. “Wanga” supone la cumbre de un estilo de creación propia, el “rockuduro”, y sus diez cortes hacen retumbar las paredes a base de intensos beats y profundas melodías sintéticas. Una suerte de mixtura de pop electrónico, tropical bass, afro, rock y kuduro, revitalizando la estela que en su momento dejaron M.I.A., Buraka Som Sistema y Vampire Weekend.

¡Os esperamos! Entradas disponibles en: http://tickets.wegow.com/entradas/throes-the-shine-madrid

¡Estamos en el aire! Wiriko, nuevo fichaje de M21

Hoy, Día Mundial de la Radio, despega definitivamente la emisora municipal M21, un proyecto impulsado por el gobierno de Ahora Madrid en el Ayuntamiento de Madrid. Y en ella, Wiriko inicia sus andanzas radiofónicas para que a la capital no le falten píldoras musicales africanas.

Tras un periodo de pruebas que comenzó el pasado mes de septiembre, hoy, en el 88.6 FM, se empieza a emitir oficialmente una parrilla con la implicación de grandes profesionales como Diego A. Manrique o Jesús Ordovás, periodistas musicales ligados durante décadas a Radio 3; Pablo Sanz, colaborador y crítico habitual de EL MUNDO o nuestra admirado compañero Jesús Bombín, una de las voces detrás de programas como Sonideros y Hoy Empieza Todo, también de Radio 3. Además, la emisora cuenta con el apadrinamiento de gigantes como Iñaki Gabilondo y Luis Del Olmo, que avalan las aptitudes de una emisora al servicio de sus oyentes.

Iñaki Gabilondo y Luis Del Olmo, los padrinos de M21.

Entre un gran elenco de locutores y selectores que harán de M21 una radio de calidad y cercana a la gente de Madrid, Wiriko ofrecerá, cada viernes de 22.00h. a 23.00h. de la noche, un viaje musical de una hora de duración par desgranar diferentes perlas de música africana, pero también para acercar a la audiencia a la diáspora africana afincada en la ciudad.

El programa, que estará dirigido y presentado por Gemma Solés i Coll y Vanessa Anaya, seguirá con la vocación del magacín para dar a conocer los sonidos más urbanos y contemporáneos de África y visibilizar la diversidad cultural del continente. Para ello, cada programa presentará al oyente novedades discográficas y monográficos por países, géneros o grupos, haciendo honor de la riqueza sonora que nos ofrece África.

Siguiendo la estela de la comunidad africana y afrodescendiente de la ciudad, el programa también servirá para contar las andanzas culturales más africanas de Madrid a través de una pequeña agenda y con la participación de la diáspora africana madrileña.

La emisión se podrá disfrutar en FM, pero también en internet, tanto en directo como en formato podcast (grabaciones a la carta).

El primer programa se emitirá el próximo viernes 17 de febrero de 2017.

¡Os esperamos!

Fotografía cortesía de Afronova (http://www.afronova.com/)

 

¡Estamos en el aire!

 

Si te apetece participar, o aportar cualquier tipo de información que te parezca pertinente para el programa, puedes contactarnos a través de correo electrónico a info@wiriko.org con el asunto PARA EL PROGRAMA DE WIRIKO EN M21. Estaremos encantadxs de recibir cualquier comentario, recomendación o petición, y por supuesto, de poder colaborar para que, entre todxs, facilitemos que África esté más presente en Madrid, y a través de los podcasts, en todo el territorio hispanoparlante. 

 

 

¡A quemar zapatilla! Presentación de Moto Kiatu en Madrid

Electronic Music began in Africa

Bajo este eslogan, hace escasas semanas, presentamos Moto Kiatu, un proyecto pionero en España para la promoción de los sonidos electrónicos procedentes de África y de los productores y Dj’s que actualmente forman parte de la escena internacional.

Estamos preparando muchas sorpresas para este 2017, pero primero nos encantaría que, el próximo sábado 18 de febrero, a partir de las 19:30, vengas a conocer más sobre qué es Moto Kiatu y por qué existimos y que compartas un rato de buena música con un gran paseo musical por todo el continente visitando estilos como el kwaito, kuduro, coupé decalé, afro house o qgom. Todo ello acompañado de unas cervezas y un delicioso aperitivo de inauguración.

Para esta primera sesión inaugural, estaremos los DJ’s residentes del colectivo: Savannah (Sweat Dealers), Malaria (Sweat Dealers), Sinsistema (Sonidero Mandril) y veinn (Wiriko/Sonidero Mandril)

¿Cómo asistir?
Puedes venir a este evento únicamente con invitación, ya que lo realizamos en una asociación cultural que nos cede el espacio. Por ello, es necesario registrarse como miembro (lo que no implica ningún coste), donde te indicaremos la localización exacta de esta fiesta de inauguración de una era.

Obtén tu invitación para asistir rellenando el formulario que se encuentra en nuestro sitio web Moto Kiatu

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Moto Kiatu, el proyecto de Wiriko pionero en cultura electrónica africana

¡Wiriko inaugura un nuevo y electrificante proyecto…!

motokiatu

Aunque la música lleva más de medio siglo pasando por filtros electrónicos, con el boom de las tecnologías y el surgimiento de equipos de hardware y software asequibles, la música electrónica se ha convertido en mainstream, particularmente en África. Hoy, los músicos componen y graban en la comodidad de sus estudios caseros, y ya no requieren grandes presupuestos y costosos estudios. Por eso no es exagerado decir que la mayoría de los éxitos radiofónicos en el continente africano, siempre pensados para la pista de baile, dependen, en menor o mayor grado, de ordenadores.

Desde nuestro inicio, la sección de música de Wiriko se ha hecho eco de algunas de las propuestas más “electrificantes” del continente. Estuvimos aprendiendo de proyectos como el coordinado por Goethe-Institut en Nairobi, Ten-Cities y la cultura de club en África, y entrevistado a artistas pioneros en el estilo como los congoleños Konono No.1 y Batida, el centroafricano Boddhi Satva o el sudafricano Spoek Mathambo. Pero no teníamos suficiente y empezamos a apasionarnos por todas las subculturas musicales que hoy suenan en las principales discotecas de África, pero que también resuenan en Lisboa o Berlín.

Las subculturas musicales que surgen del continente lo hacen con fuerza, aunque difícilmente llegan a nuestras pistas de baile. Sonidos que se basan principalmente en la electrónica, manteniendo las características más tradicionales y arraigadas a la cultura popular de las sociedades en las que surgen. ¿Cómo podríamos no interesarnos por toda la ola de innovación y creación electrónica africana siendo un medio especializado en culturas africanas contemporáneas?

Creamos una marca propia, Wiriko Sounds, para trasladar nuestra pasión por los sonidos africanos al gran público, colaborando asiduamente con el Rototom o Pirineos Sur, dos de los principales festivales de música del país. Y poco a poco, nos fuimos dando cuenta del vacío en electrónica africana que había en España. Así que decidimos también abrir senda en la organización de conciertos, inaugurando la primavera de 2016 con la banda sudafricana Batuk, a la que programamos en Madrid, en una especie de experimento sociológico para conocer el afán de este tipo de sonidos entre la audiencia del país. ¡Y funcionó!

Ahora, nace Moto Kiatu. “Zapatilla caliente” en kisuajili, es una apuesta por la transmisión de nuevos sonidos y ritmos procedentes de África y su fusión con los sonidos electrónicos. Con este proyecto impulsado junto a los colegas de Sonidero Mandril y Sweat Dealers, queremos dar visibilidad a las nuevas producciones de electrónica africana que suenan en los clubs, a través de conciertos y sesiones #MotoKiatu. A partir de distintas actividades vamos a impulsar una escena de nuevos sonidos aún desconocidos en nuestro país con Moto Kiatu como un espacio pionero en música, cultura y baile, y que muestra la variedad de los intercambios musicales más innovadores que existen entre África y otros puntos del planeta.

¡Estad atentas y atentos, porque esto es solo el principio!

Lee nuestro manifiesto aquí.