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Hay vida (literaria) más allá del verano

Durante todo el curso os hemos ido mostrando algunas de las novedades del año y, seguramente, entre esos artículos encontraréis propuestas para leer en verano. Lo que parece que da más vértigo es el parón de agosto y por eso, en este caso, queríamos lanzar un mensaje de esperanza y asegurar que el mundo no termina el 1 de agosto (ni el 31) o que por lo menos no hay previsión de que lo haga. Para que tengáis esperanzas para superar el sopor estival os vamos a avanzar algunas de las novedades con las que os encontraréis a la vuelta. Y lo mejor es que, seguramente, esta lista no es exhaustiva, es decir, que a la hora de la verdad nos encontraremos entre nuestras manos con muchas más obras de literatura de autores africanos. Además para alimentar aún más el júbilo, algunos de estos libros los podremos disfrutar los maltratados lectores de literaturas africanas en castellano. Todo un lujo.

  • Petit Piment, de Alain Mabanckou

petitpimentEmpezamos con una propuesta que nos queda un poco más lejos pero que nos llena de esperanza.  Se trata del último trabajo del congoleño Alain Mabanckou. Es uno de los autores africanos más traducidos en castellano y por eso, aunque de momento la novela se edita en francés esperamos que podamos encontrarla mucho más accesible muy pronto.

Petit Piment se presenta como la historia de un niño de Pointe-Noire criado en un orfanato católico que con la llegada de la revolución socialista encuentra la manera de abandonar la institución en la que él y sus compañeros eran sometidos a todo tipo de abusos. La fuga le depara, al protagonista, primero una vida de niño de la calle que sobrevive como puede y después una especie de acogida bajo las alas de una generosa madame alejada de los estereotipos. Sin embargo, una batida de las autoridades contra la prostitución, arrebata a Petit Piment su recuperada estabilidad y le conduce hacia una alocada venganza.

  • El brujo del cuervo y Descolonizar la mente, de Ngugi wa Thiong’o
Cubierta de El brujo del cuervo

Cubierta de El brujo del cuervo

La editorial DeBolsillo tiene previsto editar durante el otro dos de las obras del escritor keniano Ngugi wa Thiong’o, El brujo del cuervo y Descolonizar la mente. No hay que olvidar que Thiong’o  fue uno de los nombres que sonó en las apuestas del último premio Nobel de literatura, por lo que a pesar de que una de las previsiones se una reedición, no deja de suponer un motivo de alegría.

El brujo del cuervo fue editado en castellano por Alfaguara en 2008 y narra los delirios de un dictador que pretende construir una torre tan alta que sólo se podrá llegar a la cúspide en una nave espacial. Se trata de uno de los libros más representativos del realismo mágico africano a la vez que una alabanza de las luchas de los ciudadanos para librarse de los líderes que se dejan llevar por la corrupción y por sus locuras personales.

Por otro lado, Descolonizar la mente es uno de los ensayos más populares de este escritor comprometido. En este trabajo denunciaba una forma de colonización mucho más sibilina que consiste en apropiarse de las mentes de los colonizados a través del lenguaje y, por ello, lanzaba una batería de medidas para valorizar la cultura puramente africana y la ponía enfrente de los contagios de la cultura anglosajona.

  • Tram 83, de Fiston Mwanza Mujila

tram 83El de Tram 83 fue uno de los lanzamientos más exitosos de la literatura en francés de este año. A pesar de ser su primer novela, el congoleño Fiston Mwanza Mujila, consiguió atraer la atención de los medios franceses. Y nos alegramos aún más cuando nos enteramos de que durante este año, Tram 83 sería editada en catalán por Edicions del Periscopi y muy probablemente también en castellano.

Lucien y Requiem, un soñador y un buscavidas, son las dos caras de una misma novela en medio del escenario imaginario de una ciudad que gravita en torno a una mina de diamantes gestionada por un militar que hace y deshace a su antojo. El centro de ese universo es un bar con todas las funciones posibles, el Tram 83. El autor dibuja su visión personal del Congo en forma de una sociedad que poco a poco se ha ido deshaciendo, pudriéndose en la esperanza de conseguir, al día siguiente y por cualquier medio, una riqueza inmediata.

  • Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie

todos deberiamos serLo hemos dejado para el final porque seguramente se trata del lanzamiento más potente del año en lo que se refiere a los autores africanos traducidos al español. La editorial Random House ha previsto poner en las librerías el ensayo Todos deberíamos ser feministas en el que se basa la segunda disertación más popular de Chimamanda Ngozi Adichie (después de “El peligro de una sola historia”).

La escritora nigeriana ya no es una sorpresa, de ninguna manera. Ha conseguido hacerse querer por las editoriales, por la crítica y, sobre todo, por el público. Si la primera de sus intervenciones en las charlas TED, le valió el lanzamiento a la fama mundial y llamó la atención sobre obras que ya habían sido publicadas, cuando el vídeo se convirtió en viral. El segundo de sus discursos se ha apoyado en esa fama ya cultivada para defender una visión del feminismo que quizá levante algunas ampollas en Occidente, pero que seguro que animará simpatías insospechadas. Como adelanto de este lanzamiento, mucho mejor que una descripción, es ver el vídeo de su charla.

  • Deseos y anhelos

Como decimos este breve listado es sólo un avance. Confiamos en que las novedades sean mucho más numerosas, incluso las que aparezcan en castellano. De hecho, aunque no podemos avanzar su publicaciones hay algunos indicios que nos llevan a desear que este otoño sea también el momento de la aparición de The Hairdresser of Harare, del zimbabuense Tendai Huchu, ya que en algunos lugares se encuentran referencias a una misteriosa traducción al castellano que, por el momento, no ha sido publicada. De la misma manera, con un poco de suerte, quizá el otoño también ve florecer la edición pendiente en español de The Fisherman, del nigeriano Chigozie Obioma, que también ha llamado este año la atención de los medios internacionales.

Mientras tanto estaremos pendientes de las propuestas de otros editores de literatura en español de los que no podemos olvidarnos por su denodado esfuerzo por acercar las letras africanas a los lectores hispanohablantes. Seguro que 2709books, Baile del sol o Assata nos tiene preparada alguna sorpresa para sobrellevar el regreso a la rutina.

La invisible inmigración caboverdiana en Lisboa

 

El escritor caboverdiano Joaquim Arena. Fuente: A Semana

El escritor caboverdiano Joaquim Arena. Fuente: A Semana

Joaquim Arena es el autor de La verdad sobre Chindo Luz. El estilo del novelista caboverdiano que ha pasado la mayor parte de su vida en Portugal puede resultarnos poco atractivo, pero tiene un mérito indudable. Arena ha sido, posiblemente, el primer escritor del archipiélago africano que ha visibilizado la situación de los caboverdianos inmigrados a la metrópoli. La verdad sobre Chindo Luz esconde varias tramas, entre ellas un argumento misterioso y otro analítico, pero la mayor aportación de Arena es dibujar con maestría la vida en los barrios populares de Lisboa que en la década de los setenta albergaban considerables cantidades de recién llegados de las aún colonias portuguesas.

Portada de la edición de Baile del Sol

Portada de la edición de Baile del Sol

La literatura de los países africanos de la esfera lusófona es, seguramente, la menos conocida del continente, no sólo en España (donde el conocimiento de la literatura africana, en general, es escaso) sino en todo el mundo. Los académicos consideran que la lengua portuguesa tiene muchos menos prestigio internacional que el francés o el inglés y eso ha hecho que las traducciones de estos autores sean escasas. Estos dos factores explican por qué hay menos autores africanos lusófonos con proyección mundial que de otras antiguas esferas coloniales. De la misma manera, el espíritu de la administración colonial no favorecía la proyección de los escritores. Arena es, así, un desconocido en el que se fijó la editorial Baile del Sol, dentro de la colección Macraronesia. La editorial canaria no lo enmarcó en su colección África, sino en la compilación en la que pretendían dar visibilidad a la literatura de las islas.

El argumento de La verdad sobre Chindo Luz relata la historia de Baldo Luz, el hermano del Gumercindo “Chindo” que aparece en el título. Baldo se ha desvivido por encontrar a su hermano que ha desaparecido como si se lo tragase la tierra, después de alcanzar una popularidad televisiva poco habitual para el hijo de una familia inmigrada. Con esta excusa, Arena repasa la vida de los africanos que en los setenta abandonaban las colonias portuguesas, para instalarse en la metrópoli. El autor hace una incursión también en los últimos tiempos de la administración colonial a partir de variopintos personajes. Y, de la misma, manera da una idea de la propia sociedad portuguesa en los años inmediatamente posteriores a la dictadura.

El principio y el final del primer párrafo de la novela son ya bastante representativos: “La primera vez que vi a Gumercindo da Luz él era todavía un chavalín delgado que jugaba a la bola en la calle. La familia acababa de mudarse al barrio. Nunca imaginé que veinte años después acabaría convirtiéndose en la figura pública que fue, ni que yo estaría aquí sentado intentando escribir un libro sobre él. Tampoco pasó por la cabeza de nadie que Joel Tocadiscos, el hijo canijo del sindicalista Moreira, fuera un día elegido diputado de la Asamblea de la República. Y que junto a Chindo, Pinela, Luego-luego y Zé Bidón estaría metido en la historia que originó este relato. (…) Llegaron en 1977 ó 1978 y se fueron a vivir a una casa antigua al fondo de la calle. Todos los conocían. Eran los únicos negros del barrio en unos tiempos en que todavía había pocos negros en esta zona de Lisboa”.

A partir de este momento, el narrador explica cómo vivía la familia da Luz en su barrio, las penurias que pasaban y los obstáculos a los que se enfrentaban, lo que convierte a La verdad sobre Chindo Luz en una novela sobre la inmigración caboverdiana. Y, también, sobre una de las caras del final del colonialismo portugués.

 

Portada de la edición original en portugués.

Portada de la edición original en portugués.

Joaquim Arena puede escribir sobre esta realidad con la proximidad que da la experiencia. Nacido en Cabo Verde, este escritor se trasladó junto a su familia a Portugal poco antes del tiempo en el que se desarrolla la novela. Lo hizo a finales de los años sesenta, cuando tenía cinco años. A partir de ahí pasó la mayor parte de su vida en Portugal, pero decidió regresar a Cabo Verde, a finales de los años noventa, pasados los 30 años, un poco como un viaje de regreso a sus raíces. Arena que se había licenciado en Derecho y había trabajado para revistas africanistas, no da el salto a la literatura, precisamente, hasta que no regresa a su tierra natal. En el año 2000 publicó una novela corta, Um farol no deserto, y en 2006 fue el turno de A verdade de Chindo Luz, que tradujo Baile del Sol para publicar en 2008. Para ese momento, el escritor había realizado un periplo en busca de su identidad cultural, un proceso que de alguna manera se produce también en la novela.

Algunos lectores se han quejado de la dificultad de seguir el hilo de la narración de Arena, la mayor parte elogian la idea del argumento que les ha resultado atractiva pero consideran poco acertada la ejecución. Es cierto, que en algún momento el relato se hace complicado, básicamente porque está construido a base de los jirones de la vida de Chindo que su hermano Baldo va recuperando en su búsqueda. Por otro lado, el estilo de Arena recuerda en algo al de otros escritores caboverdianos como Germano Almeida, un estilo que tiende hacia lo abrupto, en el que a veces parece que se han omitido piezas.

En todo caso, el mérito de Arenas es incuestionable y su capacidad para dibujar un momento y un lugar, un ambiente y una realidad poco conocida hace que La verdad sobre Chindo Luz resulte, cuando menos, una lectura interesante.

Los libros (no sólo) son para el verano

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid (cc)

En Wiriko nos despedimos del curso 2013-2014 y nos tomamos una anheladas vacaciones veraniegas. Sin embargo, no queremos afrontar este “obligado” parón sin haceros unas recomendaciones para que mantengáis un verano próximo a la literatura africana o para que podáis recomendar a vuestros amigos libros que les abran la puerta a este universo que compartimos con vosotros. A continuación queremos recordaros algunos de los lanzamientos más importantes de esta primera mitad de 2014, en lo que se refiere a obras de autores africanos y ediciones en castellano.

En esta lista hay un poco de todo, como en la literatura africana. Está la “superestrella” mediática con una trayectoria contrastada y la aspirante a “estrella” mediática llamada a entrar en la constelación de los no-discutidos.  Hay un autor prolijo pero poco (o nada) conocido en el ámbito hispanohablante y hay un libro rescatado del olvido y desempolvado  después de más de treinta años. Hay una antología deliciosa sobre un tema polémico y hay un interesante y prometedor experimento con las nuevas formas de edición. Curiosamente hay mucho dolor y mucho desgarro y, sobre todo, el desgarro de la distancia, que aparece como uno de los catalizadores más importantes para el proceso creativo. Entre las recomendaciones hay libros de los que ya hemos hablado en esta sección, otros sobre los que hablaremos en breve y algunos sobre los que pretendemos poder hablar en el futuro.  Os dejamos con esta selección de títulos para disfrutar en verano.

americanah• The number one

Sin duda el lanzamiento literario del año en lo que respecta a autores africanos es Americanah, la tercera novela (y el cuarto libro) de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Adichie es posiblemente, la autora africana con más proyección internacional actualmente. En Americanah, la nigeriana se mete de cabeza en temas delicados como la experiencia de esta lejos de casa, la diáspora, la inmigración, el exilio; y, al mismo tiempo, el de la identidad. Adichie hace, en este relato, bandera de un elemento casi anecdótico, como puede ser el pelo, para afianzar la importancia de las raíces y el orgullo y las dificultades de los orígenes. El único inconveniente de este libro, para la época estival, es su volumen; por lo demás, es un alimento intelectual absolutamente devorable.

Lejos de Ghana_300_CMYK• El asalto

Tayie Selasi ha sido una abrumadora revelación este año. Con su primera novela Lejos de Ghana, publicada originalmente en inglés en 2013 pero traducida durante este 2014, Selasi tenía casi garantizada la atención mediática. A pesar de ser nacida en Londres y criada en EE.UU., pero de origen ghanés, Selasi aparece voluntariamente en la nómina de autores africanos, porque ha hecho de su postura “afropolita” su principal seña de identidad. De nuevo, en Lejos de Ghana aparecen la inmigración, la identidad, la familia y las raíces, como elementos fundamentales. En este caso, Selasi muestra una postura desinhibida, una postura que tiene que defender por su posicionamiento y su meteórica trayectoria.

vinculos secretos• La línea clásica

Vamba Sherif transita en Vínculos Secretos un camino que se acerca mucho a una línea narrativa clásica. La obra de este liberiano se presenta como una novela de misterio, pero va adquiriendo tintes de sobrenaturales a medida que el protagonista se va adentrando en la realidad de una localidad rural para investigar la desaparición que le ha llevado allí desde la ciudad. El mundo de lo invisible y las creencias tradicionales se mezclan con una trama en la que se sondea el efecto del poder en las personas y los fenómenos del mal gobierno. Se dice que Vínculos Secretos surgió de un encuentro de Sherif con el dictador Charles Taylor, por lo que no es de extrañar la preocupación del autor.

la casa del hambre• En el fondo del baúl

Sajalín Editores ha escarbado en el fondo del baúl para recuperar una obra publicada originalmente hace más de treinta años, concretamente en 1978. Se trata de The house of hanger, de Dambudzo Marechera, publicada este año como La casa del hambre. Marechera nació en Zimbabue, cuando el país todavía se llamaba Rodesia, y después de la trayectoria propia de un autor maldito murió a los 35 años. Marechera era un escritor atormentado y turbulento; impulsivo, agresivo y problemático en su vida personal, se convirtió literariamente en un transgresor e innovador creador de una narrativa muy personal.  La casa del hambre fue su obra inicial, fruto de esas experiencias traumáticas que refleja a través de una prosa que puede parecer desordenada, pero que representa a la perfección el diálogo interior de un protagonista que se plantea los elementos más básicos de su vida, de una persona que hace temblar sus propios pilares. Se dice que La casa del hambre supuso un cambio fundamental en el discurso narrativo postcolonial, abandonando el realismo y haciéndose mucho más expresivo.

los deseos afines• Una literatura que conmueve y enamora

Los deseos afines es una antología de relatos de autores africanos recién publicada. La particularidad de este compendio es que todas las historias tienen un hilo conductor común que se transmite en su subtítulo: “Narraciones africanas contra la homofobia”. Se trata de la traducción de una obra recopilatoria impulsada por la organización sudafricana Gay and Lesbian Memory in Action (GALA) y que originalmente se tituló Queer Africa. Esta antología recoge textos que transmiten la diversidad de posibilidades de vivir la propia sexualidad, lo que nos permite enfrentarnos a historias de ocultación, historias de valiente publicidad, hombres que aman hombres en medio de una guerra decimonónica o mujeres que aman mujeres en un contexto actual; amantes que reprochan la marcha de personas a las que amaron en secreto o jóvenes que homenajean a homosexuales que fueron para ellos un ejemplo de conducta. De todo un poco y, sobre todo, la manera en la que Eduardo Mendicutti (que firma el prólogo) justifica el título: “Todos ellos demuestran, una vez más, que el corazón humano disfruta, padece, se encresta, se calma, sueña y desea en todas partes de la misma manera. En todos ellos los lectores homosexuales y heterosexuales identificamos los placeres, los sentimientos, la rabia, el alivio, los sueños y los deseos afines”.

Cubierta - El entierro de mi tío - Venance Konan - 2709 books• El experimento

La editorial 2709 books ha iniciado durante esta primera mitad del año un proyecto ambicioso y arriesgado. Es la primera editorial que publica libros sólo en formato electrónico y, de momento, se decanta, por la narrativa africana. 2709 books ha arrancado esta andadura con tres relatos del marfileño Venance Konan Robert y los Catapila, La gata de Maryse y El entierro de mi tío. Todas ellas son narraciones que en la estructura se acercan mucho a la del cuento tradicional africano, pero que destacan por un tratamiento intencionado del humor. Konan alardea en estos relatos de una narración fresca y atractiva que atrapa y entretiene y que, sin parecerlo, va inoculando enseñanzas morales.

Lo que está por llegar para el 2014 postestival es todavía una incógnita. Quizá tengamos la suerte de encontrarnos con la traducción de alguna de las obras revelación de las que hemos ido hablando en Wiriko. En varias ocasiones hemos reclamado estas ediciones en castellano de trabajos que se están desvelando como exitosos en el ámbito francófono o anglófono (recordamos, por ejemplo, dos revelaciones como son NoViolet Bulawayo u Okey Ndibe) o algunas de las iniciativas interesantes que se están desarrollando en el ámbito editorial en África, como el de Cassava Republic (con autores como Nnedi Okorafor o Mukoma Wa Ngugi) o tal vez llamen la atención las obras galardonadas internacionalmente como la de la reciente Caine Prize Okwiri Oduor. Sin duda la antología Africa39 que se presentará justo después del verano con una nómina de los mejores autores jóvenes de África (fundamentalmente de la esfera anglófona), sería otra buena opción. En realidad, de buenas opciones, la literatura contemporánea africana está llena. Así que sólo nos quede desearos un buen verano, lleno de letras africanas.

Los pies sucios de Edem Awumey y la maldición del camino

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

“-Bueno, ¿y los viajes? Cuenta. Porque tú eres una chalupa azotada por el viento de los viajes”. Sí, así es Askia, una “chalupa azotada por el viento de los viajes”. Sin embargo, esta definición está, en Los pies sucios, exenta de cualquier rastro del romanticismo, del atractivo de la aventura. Es más bien, una maldición. El propio Askia lo dice, él y los suyos están malditos por el camino, condenados a vagar por el mundo sin posibilidad de detenerse, son el polvo de los senderos que no puede aferrarse a la piedra. Esa es la historia que cuenta el togolés Edem Awumey, en su segunda novela, Los pies sucios, publicada en español por la editorial Baile del sol. Askia es un joven que misteriosamente ha llegado a Paris desde el Golfo de Guinea, persiguiendo la no menos misteriosa figura de Sidi Ben Sylla Mohammed, su padre.

Cubierta de Los pies sucios

Cubierta de Los pies sucios

Los pies sucios retrata el punto de encuentro en un lugar y un tiempo de un grupo de incansables viajeros, desde Askia, el taxista africanos errante, hasta Olia, la fotógrafa búlgara tan frágil como obstinada; desde Petite-Guinée, el mercenario que descubrió demasiado tarde que su verdadero amor estaba en África, hasta Ali de Puerto Said, el castañero que quería enseñar poesía. Todos ellos persiguen fantasmas, cada uno los suyos, como el propio Sidi que guía los pasos de Askia y que tan pronto se materializan en una realidad absolutamente tangible, como se desvanecen dejando apenas un imperceptible rastro.

Askia acaba por comprender, en esta etapa de su viaje, las advertencias y los consejos de su madre: el camino es, en realidad, una maldición y ellos, “los pies sucios”, son condenados a vagar sin un destino claro porque, en realidad el viaje es su destino. “Los pies sucios” son casi una especie en sí mismos, que se extiende en todo el planeta y que se prolonga a lo largo de la historia. Lo único que ocurre en la historia del escritor togolés afincado en Canadá es que algunos de esos caminos se encuentran.

Awumey narra, a menudo, como si escribiese un guión y por ello las descripciones minuciosas de los detalles nimios y de las situaciones se componen de frases cortas, sin verbo, siquiera. Son pinceladas que dibujan cuadros en los que no necesariamente la acción es lo importante, pero tampoco se alardea con el lenguaje. Los flases que forman el dibujo, sin embargo, generan un resultado que resulta muy gráfico y que facilitan que el lector se imagine claramente las escenas.

El camino, el viaje, el recorrido que narra Awumey a través de Askia es en realidad una historia de exilio. No en vano, ese es el tema de la actividad investigadora del autor, la literatura del exilio, con el que se doctoró. El propio autor tiene una prolongada historia de exilio, nacido y diplomado en Lomé, la capital togolesa, Awumey completó sus estudios en París. Acabó trasladándose a una zona fronteriza en la que parece encontrarse cómodo, concretamente el límite entre el Canadá francófono y el anglófono. El novelista togolés tuvo un pequeño momento de gloria, primero al recibir en 2006 el Grand prix littéraire d’Afrique noire por su primera novela, Port-Mélo; y después, precisamente, cuando su Los pies sucios (Les pieds sales, en la versión original) fue preseleccionada para el premio Renaudot, en 2009. Sin embargo, los buenos augurios de la euforia mediática no se cumplieron en el momento inmediatamente posterior. El autor parece moverse más cómodamente en la tranquilidad y la serenidad que en el torbellino del éxito inmediato.

El de Awumey es un concepto del exilio que de alguna manera lo tiñe todo. Y de ahí, seguramente una referencia a Télemaco, el hijo de Ulises, al que asemeja con el protagonista de Los pies sucios, al menos en la preocupación por la búsqueda del padre. Así el exilio está en la historia, pero también en el escenario. La narración se desarrolla en la noche parisina, pero una noche desprovista de idealismo, es una noche cruda, áspera y, sobre todo, oscura, como el mismo protagonista reconoce, al margen de que algunos de los personajes secundarios puedan empeñarse en arrojar un poco de luz (y de ilusión). A través de Askia, Awumey se mueve entre los personajes que se encuentran en la periferia de la sociedad, los solitarios, a menudo abandonados, los de los pies sucios, los que están en la cuneta del camino. Askia recorre las calles de un París nada imaginario en el que arden los edificios abandonados y ocupados por inmigrantes (como ocurrió hace menos de diez años) y los cabezas rapadas se empeñan en ser los enviados para “limpiar” las calles de la ciudad.

La búsqueda de Askia, su experiencia de exilio, sus relaciones personales, sus vivencias en las cloacas de la ciudad, van tomando poco a poco un cierto sabor de novela negra. Awumey va suministrando en pequeñas dosis pinceladas de un misterio y una acción que apoya a la propia trama en el objetivo de hacerse cautivadora y sobrecogedora.

Los pies sucios es un auténtico puzle de letras, pero también de imágenes, de lugares e, incluso, de notas musicales. Hay, como ya hemos dicho un toque de la Odisea, pero también hay una pizca del Pedro Páramo de Juan Rulfo o del mismo Don Quijote de Cervantes. Y además flota la música de Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, de Duke Ellington o de Miles Davis, aparecen las fotos de los escritores del Renacimiento de Harlem, junto a una obra de Modigliani. Y los pasos llevan en un momento u otro desde Nioro, hasta Groenlandia, pasando por Biafra, Kamchatka, Lima, Recife o un larguísimo etcétera de ciudades, para converger en París. París, una ciudad inclemente pero de la que no se puede escapar; una mala ciudad para esconderse, pero en la que todo se desarrolla y todo termina.

En una entrevista con motivo de su última novela Awumey atribuye a uno de sus personajes unos sentimientos que nos hacen pensar en rasgos muy autobiográficos: Dice del protagonista de esa obra que “escribe para intentar pintar un África que no es ni la guerra ni las playas hermosas, un África que vive entre esos dos extremos. Y escribe para explicar su propia oscuridad…”.

[hr]

Obras de Edem Awumey

Port-Mélo, 2006.

Les pieds sales, 2009. En español: Los pies sucios, 2012.

Rose déluge, 2012.

Explication de la nuit, 2013.