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Cheikh Lô: “Los artistas no pueden vivir del amor al arte”

*Por Laura Feal

Ataviado con un cinturón de talibé y sus largas rastas recogidas detrás de la cabeza, Cheikh Lô entra en escena sentándose a la batería para deleite de un público que acoge con un fuerte aplauso el precalentamiento. Comienza el espectáculo. Su pequeña figura se agranda en el escenario. Con su voz única, cosmopolita, irregular, mística, Cheikh Lô mueve las almas pero también los cuerpos de aquellos que tienen el placer de escucharle.

Cheikh Lô. Extraída de Rede Angola.

Decide entonces no esconder ninguna de sus dotes: a la batería, guitarra, percusión, baile y por supuesto al micrófono, el polifacético artista transmitió su profunda entrega a la música en las dos horas de un concierto ofrecido el pasado 9 de diciembre en Saint Louis (Senegal) en el marco de la primera edición del World Music Festival.

En su lucha por conservar su renombre cultural, la ciudad mantiene gracias fundamentalmente a voluntades personales, varios eventos musicales que cubren prácticamente todo el año, como el Festival de Jazz de Saint Louis en mayo, el Metissons en noviembre y varios festivales hip hop (Rap Ndar en abril, Beccegu Ndar en diciembre) al que ahora se une esta nueva iniciativa. En tres días, el World Festival Music ofreció reggea jamaicano, flamenco granadino y un gran elenco local como el korista Youssoupha Cissoko o la mítica Mama Sadio.

Con esta es la cuarta vez que el emprendedor español Jay Hernández hace venir al virtuoso baye fall a tocar a Saint Louis (quinta ciudad del país en número de habitantes, frontera con Mauritania), y al día siguiente nos da la oportunidad de entrevistarlo.

Después de un café y restos de un yassa poulet, a las doce de la mañana nos recibe uno de los compositores e intérpretes más reconocidos del panorama musical senegalés.

Arrastrando quizá el cansancio de la larga noche, Cheikh Lô es parco en palabras pero claro en sus propósitos. “La industria musical senegalesa no pasa por un buen momento. Faltan promotores que sacudan las ciudades y los artistas debemos apoyar a aquellos valientes que organizan festivales pese a no reunir todas las condiciones”, dice agradeciendo iniciativas como la de Jay que permite la promoción de jóvenes talentos locales como Ifrikia, Maimouna o la Orquesta River Sound.

Cheikh LÔ, antes de su último concierto en Saint Louis. Laura Feal/Wiriko.

El artista reivindica la inversión en el sector. “Los productores senegaleses prefieren meter su dinero en la lucha que en la música”, dice en referencia al auge del lamb (lucha tradicional senegalesa) que mueve miles de millones de francos CFA cada año.

Además de los emprendedores privados, Lô se lamenta de la poca participación pública en la promoción de la música en el país. “El Ministerio de la Cultura debe jugar su rol: tiene que tomar la iniciativa para que otros promotores culturales se animen y no apoyar solamente a las iniciativas que están en marcha y funcionan. Los artistas no pueden vivir del amor al arte”.

Celebrando este año el veinte aniversario de su primer disco, Ne la Thiass (1996), el artista analiza su trayectoria: “Mi recompensa musical ha venido tarde, quizá en el momento en el que sería normal parar, con casi sesenta años. Yo creo en la Naturaleza, quizás mi destino era esperar a que mi trabajo estuviera maduro para triunfar”, dice humilde, chocando con la filosofía de uno de sus temas más reclamados, “Ndogal”.

Decenas de jóvenes tararearon el estribillo “Lu xew, lu xew. ñuni ndogal. Yeen ni yi dal du ndogal” que viene a traducirse como “no todo lo que ocurre es fruto del destino”, en el que Cheikh Lô hace una oda al trabajo, que él mismo personifica con cuatro décadas de carrera musical. Nacido en 1955 en Bobo Dioulasso de padres senegaleses, comenzó en la música desde muy joven integrando la Volta Jazz, una de las mejores orquestas del África del Oeste de la post-independencia, que revisitaba tanto pop cubano y congolés como música tradicional burkinesa.

Cheikh Lô es hijo de ese momento de entusiasmo africano, de esa creatividad saheliana, que le hizo pasar por diferentes bandas multiétnicas compartiendo escenario con músicos de Burkina Fasso, Senegal, Costa de Marfil, Cabo Verde…, entre ellos Papa Wemba y Youssou Ndour.

Su trayectoria individual se encuentra recogida en hasta ahora cinco álbumes culminado por Balbalou (2015) que, grabado entre Paris y Estocolmo, combina la madurez del artista con esa osadía a la hora de fusionar sonidos que siempre le ha caracterizado.

Cheikh Lô ha encontrado la clave del éxito con un estilo que mezcla mbalax, blues mandinga o soukous con ritmos venidos de todas las partes del planeta, como la salsa o el reggae, lo que complace tanto al público africano como internacional.  No es quizá azar que “Doxàndem”, trotamundos en wolof, fuera otro de los temas reclamados durante su último concierto en Saint Louis.

La espiritualidad de sus letras, acordes con la filosofía de la cofradía mouride Baye Fall de la que Lô forma parte, es también parte de su gancho, con mensajes a favor de la paz y la tolerancia que calan entre jóvenes y mayores. “En cada álbum tienes la obligación de mejorar, de aportar algo diferente. Es un duro trabajo intelectual”, afirma “Ndigueul” Lô (servicial) como habitualmente lo llaman.

Su tema “Degg gui” (la verdad) que habla sobre la autenticidad y la necesidad de volver a lo esencial, aún sin la sensual voz de la brasileña Flavia Coelho, deleitó ya en el cierre al auditorio Saint-Louisien. Con la misma ligereza con la que sale del escenario, sabiendo que deja ganas de más, se levanta de la silla y con un abrazo sereno, simplemente se va. Y es que lo que Cheikh hace, lo hace de verdad.

* Laura Feal es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Santiago de Compostela. Desde 2006 ha trabajado en diversos países de África como Argelia, Malí, Namibia, Mozambique, Mauritania o Senegal con diferentes ONGDs (Cideal, Habitafrica, Alianza por la Solidaridad) y agencias de cooperación en temas de género, migraciones y seguridad alimentaria. Actualmente vive en Saint Louis (Senegal) donde coordina las actividades de la asociación local Hahatay, sonrisas de Gandiol. Se considera una “eterna estudiante y amante del pulso de la vida africana y de sus gentes”.

África: banda sonora 2015 (VI)

De izquierda a derecha: el acordeonista francés Fixi, el cantante senegalés Cheikh Lô y la cantante brasileña Flavia Coelho.

De izquierda a derecha: el acordeonista francés Fixi, el cantante senegalés Cheikh Lô y la cantante brasileña Flavia Coelho.

Uno de los discos más esperados del año, y de los mejores que nos brinda el panorama discográfico africano actual, es el último trabajo de estudio del Baye Fall senegalés Cheikh Lô: Balbalou (Chapter Two Records, 2015).

Su single de presentación, Degg Gui (‘verdad’, en wolof) pone los pelos de punta. Con el falsete del senegalés, la acordeón del francés Fixi y el giro vocal y de textura que aporta la brasileña Flavia Coelho, Cheikh Lô ha encontrado la paleta de colores perfecta para llegar a la audiencia internacional. Un ambiente hipnotizante, con un diálogo atlántico genuino y lleno de matices, que bordan wolof y portugués con la perfecta dosis de percusión de los talking drums. Con este temazo, no cabe ninguna duda: ¡ha valido la pena esperar los cinco años que separan su último trabajo (Jamm, 2010) de su quinto álbum, Balbalou!.

Bajo la producción de Andreas Unge, Balbalou (‘levanta tu espalda’, en wolof) ha sido grabado y producido fuera de Senegal, entre Francia y Suecia. Y nos trae una fructífera mezcla de influencias a la que ya nos tiene acostumbrados en sus álbumes, puliendo una nueva joya sonora para este prolífico 2015. En ella, nos encontramos con nuevas colaboraciones que van de la trompeta del francolibanés Ibrahim Maalouf a la potente voz de la diva maliense Oumou Sangaré, que se encuentra con Lô más de quinze años después de su colaboración en Bambay Gueej (1999).

La agenda de conciertos del senegalés se presenta repleta. Y mientras no se diga lo contrario, no tendremos otra oportunidad para poder degustar esta nueva delicia en la península ibérica hasta el próximo mes de Octubre. La cita será el 17 de Octubre en la sala Stroika de Manresa en el marco de la Fira Mediterrània de Manresa.

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