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Telenovelas turcas para las pantallas africanas

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Siglo Magnífico (Muhteşem Yüzyıl). Es un drama de época ambientado en el mundo del otomano Solimán I. Se ha vendido a 47 países.

*Artículo publicado en el Boletín del Centro de Estudios Africanos

Parece que en las televisiones de todo el Oriente Medio, los Balcanes y más allá, la cultura turca moderna en forma de telenovelas nunca había sido tan popular. Ahora, estas series se han introducido como parte de la estrategia de diplomacia pública que el país está ejerciendo en el continente africano desde hace algunos años. En el mundo árabe tienen una buena acogida pero desde una lectura pormenorizada se observa un claro intento de occidentalizar prácticas tradicionales y homogeneizar las culturas a través de la pequeña pantalla.

Las telenovelas turcas han evolucionado gradualmente hasta convertirse en una herramienta de gran alcance usada para exportar la cultura, influir en las masas y atraer la curiosidad. Disponible en todos los países de Oriente Medio, África del Norte, los Balcanes y Europa del Este, dobladas o subtituladas, estas series se encuentran en un momento de máxima expansión y han iniciado, también, su camino hacia el África subsahariana. El distribuidor turco Kanal D, líder de radiodifusión y contenido, ha otorgado una licencia a la compañía china Start Times, una de las principales plataformas de televisión de pago en la región, para la emisión de dos de sus mini series: Amor (13 capítulos x 90 min.) y Secretos (18 capítulos x 90 min.). Esta es la primera vez que las series turcas se han abierto camino en las pantallas de televisión de pago del África Subsahariana.

Turquía ha aprovechado la popularidad de sus telenovelas para exportar y promover su “marca nacional”: un paisaje exótico, hermosos actores y actrices, apasionadas y peligrosas aventuras amorosas, y un país atrapado entre la tradición y la modernidad, la historia y la actualidad, la opresión y la independencia, el Este y el Oeste. Pero al mismo tiempo, utiliza este formato para adoctrinar de forma subliminal ya que el contenido y la forma de presentación se encuentran ligados entre sí de forma inseparable. Las telenovelas turcas han arrojado luz sobre una serie de cuestiones socio-religiosas que también sobrevuelan en el mundo musulmán como son la violación, la igualdad de género, el matrimonio infantil o el adulterio.

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Ask (Amor) será una de las series turcas que se comenzarán a emitir en las pantallas africanas con un total de 13 capítulos de 90 minutos.

Las tendencias recientes han revelado una cultura neo-cultivada de empoderamiento de las mujeres a través de los medios de comunicación social. Quizás el ejemplo más evidente tuvo lugar el año pasado cuando el viceprimer ministro de Turquía anunció que las mujeres no debían reírse en público. Miles de mujeres inundaron los medios de comunicación social con fotos de sí mismas riendo, mientras que más de 300.000 tuits utilizaron la palabra risa en turco.

Otros fenómenos similares en el que estos productos se convierten en un éxito a nivel mundial se han observado en otras plazas emergentes. Por ejemplo, la India (Bollywood) y Nigeria (Nollywood) están dominando la industria del cine mundial, mientras que América Latina es uno de los mayores productores de telenovelas en el mundo. Estos mercados tienen presentes las historias globalizadas de Hollywood pero se identifican con los medios de comunicación realizados por ellos y para ellos ya que se han adueñado de sus propias imágenes.

Secrets (Secretos) es otra de las series que está previsto que conquisten las audiencias adictas a las series en África.

Secrets (Secretos) es otra de las series que está previsto que conquisten las audiencias adictas a las series en África.

El irresistible poder (subliminal) de las telenovelas

En cualquier barrio de Nairobi, Lagos o Abidján la hora de la telenovela es sagrada. Calles vacías. Y quizás sea una palabra que nos provoque cierta alergia intelectual cuando nuestro imaginario recurre a alguna historia de amor frustrado donde con acento venezolano o mexicano se tiran los trastos a la cabeza. Sin embargo, en un ejercicio de autocrítica, si piensas que eres inmune a este género, la prueba sería ver una telenovela egipcia. La risa e incomprensión durante el episodio está asegurada. Pero no será trivial. Y al final, el efecto habrá calado en ti sin percibirlo porque te encontrarás preguntándote: ¿matará Maimouna a su hermana gemela malvada? ¿Aprenderá Omar a leer para ser aceptado en la familia de clase alta de su amada?

En el caso de las telenovelas turcas Amor y Secretos que se introducirán en las televisiones de pago africanas, tienen un atractivo que va más allá de un amplio espectro social. Los espectadores van desde gente de alto nivel a los que tienen poca o ninguna educación formal. En Oriente Medio no es diferente. Aunque los hombres pueden negar que ven telenovelas, ellos caen también absortos. De hecho, más de 80 millones de personas desde Casablanca a Riad, y con puntualidad inglesa, incrementan las cifras de audiencia, especialmente durante el mes de ayuno del Ramadán. En el pasado, y en la tradición árabe, se dedicaba un espacio de distracción después de la ruptura del ayuno para escuchar al “Al-hakawati” o cuentacuentos. Ahora, las telenovelas cumplen el mismo papel que el “hakawati” y en los canales satélites árabes ya existen dramas que duran 30 episodios, uno por cada noche de Ramadán, cuando las familias enteras se reúnen.

Las telenovelas pueden jugar el mismo papel que los mitos y las fábulas han tenido a lo largo de la historia. Mediante la introducción de una cuestión social fundamental en la narrativa, estos dramas pueden pasar de ser simplemente “entretenimiento” para convertirse en “entretenimiento educativo” o, como lo denominan algunos especialistas, en “edutainment” (del inglés education + entertainment). No obstante, en este artículo optamos sencillamente por el concepto ya mencionado de adoctrinamiento, en unos casos con efectos muy positivos para los creadores.

En Sudáfrica, por ejemplo, tras un drama televisado (en el vídeo de abajo) que abordó las prácticas sexuales, se demostró que los espectadores que habían seguido la telenovela fueron cuatro veces más propensos a utilizar preservativos que los que no la vieron. La inscripción en los cursos de alfabetización aumentó nueve veces en la Ciudad de México después de la emisión de una serie cuya historia se centraba en la importancia del aprendizaje de la lectura. En el otro extremo se encuentra el ejemplo del estado norteamericano de Colorado, donde el número de familias de bajos ingresos que solicitaron un seguro médico infantil aumentó drásticamente después de una telenovela que destacaba su importancia. En este último ejemplo, se observa también el poder de grandes lobbies que financian estos guiones para intentar vender un determinado producto.

Incluso los temas que se consideran tabúes pueden ser adoctrinados en el universo ficticio de las telenovelas. Pueden ayudar a disminuir el estigma que rodea a ciertos temas sin ser social o culturalmente intrusivos como parte de esa diplomacia pública, de ese soft power. Y en el mundo árabe ya se han comenzado a cuestionar. En Jordania, por ejemplo, hay varias telenovelas que retratando la vida tradicional de la aldea han explorado cuestiones altamente sensibles como los crímenes de honor y las tensiones entre las formas tradicionales y modernas de vida.

¿Por qué ahora las series turcas en África?

Mucho se ha comentado y escrito sobre la presencia de China en África. Pero poco de Turquía que se ha convertido en un generoso donante para las crisis humanitarias en todo el mundo durante los últimos cinco años, especialmente en el contexto africano. En 2011, la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) cayó en 16 países del CAD, mientras que la AOD neta de Turquía aumentó en más de un 38%.

Tras la cumbre Turquía-África en Estambul en agosto de 2008, la Unión Africana declaró a Turquía como un “socio estratégico” y en mayo de 2010, Estambul fue la sede de la cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados (PMA). La segunda cumbre Turquía-África se celebró en noviembre de 2014 en Malabo (Guinea Ecuatorial) y se acordaron planes de actuación para el periodo comprendido entre 2015-2019.

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Aunque Turquía es relativamente nueva en los círculos de la política, el comercio y la ayuda en el continente africano, ya ha ampliado su área de influencia mediante la vinculación de sus herramientas de poder blando como la red de transporte, el comercio y la educación para tenerlas cerca de su ministerio de exterior. La simplificación de la jugada estratégica sería de este modo: una vez que un país africano se identifica como prioritario por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía, se establecerá una presencia diplomática, la compañía Turkish Airlines lanzará un destino de vuelo y los vínculos económicos estarán formados por empresas turcas globalmente activas en la región.

En segundo lugar, la religión (Islam) ha jugado un elemento legitimador importante al ser un área en la que tanto los occidentales como los chinos no han tenido la oportunidad de entrar. Es con esta clave con la que debe interpretarse la llegada de series turcas al territorio africano. Su éxito o fracaso dará forma y afectará la iniciativa global que tiene Turquía para África, y cómo los africanos verán a Turquía en los próximos años. Lo que a primera vista puede parecer un producto de entretenimiento ligero, las telenovelas turcas, en este caso Amor y Secretos, forman parte de una estrategia de largo recorrido y actuarán como una poderosa herramienta con su enorme alcance y popularidad para intentar influir en las actitudes y prácticas sociales.

Imagen del Primer foro de cooperación entre Turquía y África celebrado en Estambul en 2011.

Imagen del Primer foro de cooperación entre Turquía y África celebrado en Estambul en 2011.

Algunos ejemplos de éxito de telenovelas turcas

Silver (Gumus / Noor): El profundo amor entre una chica pobre y un marido rico. Vendido a 56 países.

Siglo Magnífico (Muhteşem Yüzyıl): Drama de época ambientado en el mundo del otomano Solimán I. Se ha vendido a 47 países.

Forbidden Love (i Ask-Memnu): Pasiones prohibidas en una mansión en el Bósforo. Vendido a 46 países.

1001 Nights (Binbir Gece): Una madre acepta una propuesta indecente de su jefe para pagar el tratamiento del cáncer de su hijo. Vendido a 46 países.

La caída de las hojas (Yaprak Dökümü): Una familia muy unida llega a Estambul para enfrentarse a muchos desafíos. Se vende a 45 países.

¿Cuál es el Delito de Fatmagül? (¿Qué culpa tiene Fatmagül?): Fatmagül es violada, y se casa con Kerim que erróneamente se cree ser el autor del crimen. Se vende a 37 países.

Kenia parodia la ayuda humanitaria

Actores de la serie "The samaritans"

Actores de la serie “The samaritans”

* Artículo publicado en El país-Planeta Futuro

Cuestionar el gran aparato de la industria de la cooperación cuando en cada país, en cada ciudad, en casi cada barrio, hay una ONG, fundación o asociación que trabaja en el sector de la ayuda internacional es siempre delicado. Y si se hace en clave de humor y desde una de las regiones que suele ser portada más por los proyectos occidentales que se desarrollan allí que por su noticias internas tiene, si cabe, más interés. A este lado las cosas parecen, pero no siempre son.

La serie de televisión The Samaritans creada por el keniano Hussein Kurji, de Xeinium Productions, denuncia precisamente ciertos absurdos del sector de la ayuda internacional. Esta comedia, que irónicamente se llama Los samaritanos, reflexiona de forma ácida sobre los peligros y placeres del mundo humanitario a través de la ONG Aid for Aid (Ayuda para la Ayuda) que en palabras de Kurji “es una ONG que no hace nada”. El equipo lo forman 45 personas y la mayoría son de Kenia.

En los dos capítulos producidos hasta ahora, los espectadores reconocerán algunos estereotipos en sus ocho actores, cosas como que el nuevo director viene desde el extranjero a “gestionar” la ONG sin conocimiento alguno sobre el terreno; que muchos de los trabajadores tienen carencia de ética en una organización que por bandera lleva el “ayudar a los demás”; o que la propia ONG no tiene “ningún propósito aparente”. En el capítulo piloto de la serie, el nuevo director local, Scott, que nunca ha trabajado en Kenia, se presenta a sus trabajadores con esta brillante introducción: “Muchos de ustedes se preguntarán por qué me han seleccionado para hacer el trabajo (…). Pero no soy tan inexperto como algunos podrían pensar, ya que he trabajado para la ONG de mi madre desde que tenía 6 años. Además tengo dos máster y unas prácticas”.

Su creador, Hussein Kurji, cuenta en esta entrevista cómo funciona esta comedia y las reacciones en el sector de la cooperación.

 

¿Cuál ha sido la reacción de la industria de la cooperación con la serie, de las ONG o de los trabajadores locales que trabajan en este sector?

La reacción ha sido realmente grande. En primer lugar, la gente se ha quedado impresionada con la calidad de la producción y la calidad de la serie en sí. Se sorprenden sobre todo de que sea un producto de Kenia ya que no se conoce mucho sobre la industria de la televisión en este país. En segundo lugar, creo que los que trabajan en este sector pueden sentirse identificados con algunos de los personajes, con sus estereotipos, y que la gente se puede reír (tal vez de sí mismos hasta cierto punto). Estamos contentos de que el público reconozca que es una obra de ficción creada para el entretenimiento pero también para la reflexión.

¿Qué opina de lemas como Salvar África?

Sin duda este lema es horrible y crea muchísima negatividad. Tal vez hace más daño que bien.

En este sentido, en otra entrevista afirmó que sabía que estaba criticando a una gran máquina pero que le gustaría que la gente hablase y pensase en qué contextos las obras de ayuda de las organizaciones se habían roto. ¿Cree que el diálogo ha comenzado?

Estamos teniendo una gran repercusión en la prensa de todo el mundo, los profesores están discutiendo esta serie en sus aulas, las entrevistas de televisión se centran en la eficacia de la ayuda… Yo diría que este diálogo ha comenzado.

¿Y cree que su serie servirá para promover algún tipo de reforma en las grandes ONG y a una mayor rendición de sus cuentas?

Es difícil de decir, pero si lo hace y es en positivo, será un cambio grande y fantástico.

Según las últimas estimaciones, en Kenia hay más de 4.000 organizaciones no gubernamentales… ¿Ha trabajado en alguna de ellas para inspirarse en la serie?

Mi inspiración viene de mi alrededor. La ayuda es un gran negocio aquí y como resultado llegas a conocer a muchas personas dentro de este sector. Las historias que a menudo suceden en Nairobi son la base de la serie y la esencia necesaria que he necesitado para madurar esta comedia.

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¿Por qué piensa que el género de la comedia es una forma adecuada para criticar estas cuestiones? ¿Y por qué ahora?

La risa es la mejor medicina. En última instancia, creamos una obra de ficción como una forma de entretenimiento y que ha sido nuestro principal objetivo todos los días. Sin embargo, sabíamos que el debate comenzaría. El humor es siempre una buena aproximación a las cuestiones sensibles, ya que hace que el tema sea más accesible y, tal vez, más fácil de digerir. No había ninguna razón particular sobre el momento en el que hemos creado esta serie… Quizás los elementos dentro de la industria del entretenimiento parecían acompañarnos y se encargaron de facilitarnos el crear un producto insólito. Y la única idea que tenía era realizar una comedia sobre una ONG que no hace nada.

De momento, han producido dos capítulos ¿Cuántos tienen pensados?

Si todo va bien, nuestro objetivo es crear cinco temporadas de The Samaritans, aunque podría haber más o podría haber menos… Todavía no estamos seguros. Los dos episodios grabados hasta ahora están disponibles para el alquiler en nuestro sitio web.

¿Y la financiación de la serie?

Todo el dinero que recaudamos se destina hacia la producción de futuros episodios, así que si alguien está interesado en saber más siempre puede ponerse en contacto con nosotros. Actualmente estamos en conversaciones con la sede de la ONU, aquí en Nairobi, para proyectarla en algún momento durante el mes de octubre o noviembre… De hecho, algunos clips se han mostrado en grandes cumbres internacionales con muchas risas.

¿En qué otros proyectos está trabajando ahora?

Actualmente, en varios. Otras dos comedias, un drama de época, una serie de televisión animada y un largometraje.

Más información en la web de la serie.

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Puentes de celuloide entre Sudáfrica y Kenia

Kenya Film Comission - National Film and Video Foundation

Acuerdo firmado el pasado 19 de mayo en el Mercado del Cine en Cannes entre la KFC, de Kenia, y la NFVF, de Sudáfrica, en el que ambas instituciones se han comprometido a apoyar las actividades de cine de sus países de forma complementaria.

La creación de redes complementarias, autónomas, independientes y que garanticen la producción y la organización de las fuentes de financiamiento en la industria del cine en el continente africano es una empresa difícil. Son unos criterios irreductibles, infranqueables, una tabula rasa entre los que integran de una u otra forma el entramado del séptimo arte. Es por lo que la noticia que saltaba a la gran pantalla mediática el pasado 19 de mayo en la 66ª edición del Festival de Cannes merece un destacado. Sin pormenores. Y a todo color: la Fundación Nacional de Cine y Video de Sudáfrica (NFVF, por sus siglas en inglés) junto a la Comisión de Cine de Kenia (KFC) han firmado un acuerdo en el que en el que ambas instituciones se han comprometido a apoyar las actividades de cine de sus países de forma complementaria para costear los trabajos de los cineastas, facilitar las oportunidades a ambos lados de las fronteras y asentar los pilares de una mesa de diálogo para emprender posibles negocios juntos.

El compromiso firmado el pasado domingo por el director general del NFVF, Zama Mkosi, y por el director general de la KFC, Peter Muthie, tiene entre otros objetivos, crear una plataforma para el crecimiento de los cineastas africanos, así como fomentar la transferencia de conocimientos entre los dos países. Mkosi, en representación de Sudáfrica, explicó en la posterior rueda de prensa que esta unión proporcionará una gran oportunidad para el trabajo conjunto: “Kenia y Sudáfrica comparten similitudes en lugares y festivales, que si se aprovechan darán mejores beneficios para la industria del cine en los dos países”. Aunque en términos comparativos la industria cinematográfica en el continente dista de la europea y la norteamericana, el keniano Muthie subrayó que con este acuerdo “África va a ganar terreno si el continente implementa programas de cine conjuntos, como una forma de mejorar la huella del continente en la industria cinematográfica mundial”.

Actividad paralela durante el Festival de Cannes para profesionales del sector. La entrada oscila entre los 375€ y los 309€.

Actividad paralela durante el Festival de Cannes para profesionales del sector. La entrada oscila entre los 375€ y los 309€.

Corría marzo de 1982 y los cineastas reunidos durante los cuatro primeros días del mes rubricaban el Manifiesto de Niamey para defender la viabilidad de la producción cinematográfica unida a otros cuatro sectores: la explotación de la salas, la importación-distribución de películas, la infraestructura técnica y la formación profesional. Todo apuntaba a que el esfuerzo de los gobiernos tras el Manifiesto de Niamey allanaría, de una vez, a la industria sustituyendo los aires antiimperialistas de la Carta de Argel, en enero de 1975; pero no modificó en esencia el panorama deficitario en inversiones públicas que llega hasta hoy. 31 años después los gobiernos de Sudáfrica y Kenia han dado el do de pecho para hacer realidad la utopía de 1982: este acuerdo (no es el único) es una demostración de cómo dos países africanos puedan trabajar juntos en la construcción común de la producción cinematográfica.

Las cifras no engañan. Según el último informe de la Fundación Nacional de Cine y Video de Sudáfrica publicado en abril de 2013, la industria sudafricana continúa en crecimiento y para garantizarlo de forma sostenible es necesario reforzar el enfoque de la viabilidad comercial a largo plazo. Por lo que este acuerdo firmado en el Mercado del Cine durante el Festival de Cannes (cuya entrada para los profesionales del sector oscila entre los 275€ y los 309€) parece un buen comienzo para un país en el que 5,5 millones de personas acuden al cine una media de 4,5 veces al año.

Aunque Sudáfrica es un peso pesado en los festivales internacionales Tsotsi (Oscar 2005), Drum (Fespaco 2005), Otelo Burning (Africa Movie Academy Awards 2012), Skoonheid (premio en la sección Una cierta mirada de Cannes 2011) o el largometraje 3D del año pasado Zambezia, para la delegación keniana ha sido la primera participación oficial en Cannes con lo que las oportunidades para los cineastas del país ya han comenzado a abrirse.