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Fonko: La nueva África a través de su música urbana

wanlov

El documental Fonko, que comenzó con un proyecto materializado en una serie de seis capítulos en 2014, ha terminado condensando en 86 minutos de sobredosis de decibelios, agitación corporal, reivindicación política y en un escaparate perfecto para voltear la mirada hacia el continente africano donde existe, desde hace varios años, una escena musical contemporánea llena de vitalidad. Fonko, que en idioma wolof hace referencia a “cuidar del prójimo”, a construir algo entre todos, explora el África del siglo XXI a través de su música urbana y de las revoluciones musicales que han tenido lugar en los géneros del kuduro, coupé-décalé, ndombolo, azonto, afrobeat, hiplife o el house sudafricano. Para este recorrido cuenta con destacados músicos como la leyenda senegalesa Youssou N’Dour, el sudafricano Hugh Masekela, la artista nigeriana-alemana Nneka, el artista ghanés-rumano Wanlov, o la rapera senegalesa Sister Fa.

Producida por Tobias Janson, y dirigida por los suecos Goran Olsson, Daniel Jadama y Lars Loven, este equipo recorrió durante tres años las principales capitales africanas para producir este documental en el que han contado con la colaboración en la voz narrativa de la rapera y compositora sueca Neneh Cherry (en 1994 cantó junto a Youssou N’Dour el éxito Seven Seconds y, en 2007 nuevamente formó un dueto con la estrella senegalesa para interpretar Wake up Africa). Como afirma Cherry: “La música africana ha influido desde hace décadas en lo que ahora llamamos la música moderna sin ningún tipo de reconocimiento. Ahora, las circunstancias han cambiado porque hay toda una generación de jóvenes músicos que están dispuestos a comerse el mundo y reclamar sus derechos con plena legitimidad”. Para los que se encuentren en Barcelona, podrán disfrutar de este documental el próximo sábado 29 de octubre y martes 1 de noviembre en el marco del Festival In-Edit.

Según matizaba en una entrevista reciente Lars Loven su acercamiento a las músicas africanas comenzó con la música negra. “Personalmente solía ser DJ y ponía mucho soul de Estados Unidos. Cuando empecé a buscar nuevos etilos musicales encontré las músicas de los 60 y los 70 de Nigeria y Ghana y ahí comenzó mi interés. Al principio fue el amor a la música pero después comencé a ver los contextos detrás de esta”. Fonko, además mantiene una constante bajo los pensamientos y frases del gran y único Fela Kuti.

Algunas paradas del viaje

Sudáfrica y Nigeria son dos países con un pasado turbulento que constituyen hoy en día las grandes potencias económicas y culturales de África. Sudáfrica es el hogar de estilos como el kwaito, el house o el shangaan electro. Nigeria, por su parte, es un país de extremos con  una abultada brecha de ingresos, corrupción arraigada y conflictos con una base religiosa importante. Es aquí donde se puede encontrar lo más comercial del continente, pero también una música de protesta feroz, como la del mencionado Fela Kuti, uno de los cantantes reivindicativos más influtentes de todos los tiempos.

África occidental francófona no solo está unida por el idioma francés y una moneda común, sino también por las tradiciones y las lenguas de los vastos imperios que dominaron la región mucho antes de que llegara el colonialismo. Dakar es el centro incomparable de la escena hip hop en el África occidental. Surgida de Costa de Marfil con influencias parisinas, el coupé-décalé se ha convertido en una gran influencia en todo el África occidental. En Burkina Faso, el nombre y discursos del ex líder icónico, Thomas Sankara es utilizado por los músicos para protestar contra las injusticias y la corrupción. Y en Benín, los veteranos de la Orchestre Polyrytmo dan un fondo histórico de la escena musical de hoy.

Ghana y Angola son dos de las economías de más rápido crecimiento en el mundo, así como dos países en medio de una revolución musical. Angola todavía está tratando de llegar a una paz espiritual y física con las tres décadas de guerra civil que atormentaron el país. Mientras tanto el kuduro (culo duro), lo que podría ser descrito como el tecno extravagante del gueto, ha surgido de los barrios pobres para convertirse en el mayor activo cultural del país. Ghana, por su parte, tiene una tradición totalmente diferente de la educación y la democracia. Sus músicos no tienen que luchar por la libertad de expresión y, por lo tanto, centrarse en lujos artísticos como la ironía y el pastiche. Esta libertad se utiliza, no solo para desafiar a los sentimientos religiosos y tradicionales, sino también, para crear nuevos estilos como el azonto.

De la A a la Z, los bailes urbanos de África, en Dakar

the dance hall

The Dance Hall es el primer centro dedicado a las danzas urbanas en Dakar. El espacio, que lleva abierto tan solo siete meses, ya se ha convertido en un auténtico punto de encuentro para los jóvenes de la capital senegalesa, donde el Azonto de Ghana, al Coupé Décalé de Costa de Marfil, el Sabar de Senegal, la Funaná de Cabo Verde o el Kizomba de Angola han cristalizado como los lenguajes a través de los cuales las nuevas generaciones se relacionan y comunican entre sí de un lado al otro del continente.

Es sabido que el baile no es solo un movimiento rítmico de los cuerpos, sino que juega diferentes roles y simboliza diferentes aspectos de la sociedad. Los bailes urbanos de África son la expresión de culturas juveniles que emergen y conviven en las distintas ciudades del continente. Y la emergencia de nuevos proyectos en este campo no puede más que ser bienvenida. De Johannesburgo a Dakar, de Douala a Dar Es Salaam o de Luanda a Maputo, las culturas urbanas se construyen y retroalimentan en los espacios públicos como distintas expresiones de la enorme diversidad cultural africana, urbana y contemporánea. Ahora, muchos de estos lenguajes convergen en Dakar en este nuevo escenario de la vida cultural de la capital del África Occidental por antonomasia, que a su vez se erige como una gran pista de baile. Y el vídeo que hace escasas semanas lanzaron en la web en forma de abecedario de las danzas urbanas de África corrobora la originalidad de este proyecto.

The Dance Hall es un espacio privado, dirigido por Mariama Touré, una joven entusiasta de 26 años que sintió la necesidad de crear un centro de entretenimiento dedicado a la danza urbana.”La idea surgió de un mi necesidad básica de bailar. Es tan simple como eso. Siempre me ha gustado el baile y cuando volví a Senegal después de graduarme en Canadá, sentí que necesitaba bailar… Sólo por diversión. Después de trabajar, por ejemplo, en vez de ir al gimnasio y esas cosas… Entonces fue cuando me dí cuenta de que no había centros de danza en Dakar y pensé que era necesario crear uno. Mi pasión fue la que me llevó a esto” confiesa la directora de este nuevo centro.

G.S: Pero, ¿dónde se han formado los profesores del Dance Hall si no había ni una sola escuela de bailes urbanos en Dakar?
M.T: Mis profesores son bailarines urbanos profesionales que vienen de diferentes países pero que viven en Senegal. El verano pasado organizamos una convocatoria con los estilos que estábamos buscando y elegimos a los mejores de la escena urbana local. Algunos de ellos se han formado internacionalmente y a otros, los formó The Dance Hall durante unos talleres intensivos para profesores que impartimos antes de la apertura de la escuela.

kizombaG.S: ¿Qué actividades estáis ofreciendo en el centro?
M.T: Ofrecemos 10 estilos de baile diferentes. hip hop, estilos africanos contemporáneos (coupé décalé, azonto, djazzé…), bailes para música House pero también danza tradicional local, que para nosotros es sin duda urbana.

G.S: ¿Por qué crees que es importante contar con una escuela de danzas urbanas en Dakar?
M.T: Bueno, lo es depende de para quién. Pero para mí y para el equipo de TDH es importanteporque es una parte importante e inseparable en la vida cotidiana de los jóvenes.

G.S: Y, en la parte de Dakar en la que os ubicáis, ¿hay otras iniciativas artísticas?
M.T: Estamos en pleno centro de Dakar, en una antigua fábrica que se llamaba la “Biscuiterie de la Medina”. Es un lugar muy accesible y no es que sea un lugar especialmente artístico. De hecho, todo Dakar está repleto de iniciativas artísticas. En esta ciudad, prácticamente cada día suceden cosas originales y creativas.

G.S: ¿Y cuál es el impacto social que está teniendo TDH?

M.T: Creo que bastante. TDH ya está esponsorizando cualquier iniciativa relacionada con el baile que sucede en la ciudad para poder fortalecer la escena cultural dakarense. En términos de impacto económico, creo que más allá del aspecto físico y de entretenimiento que ofrecemos a los jóvenes que acuden a nosotros, como primera sala de baile TDH es simplemente una humilde empresa que da de comer a una decena de personas.

G.S¿Y cuál es la acogida de los dakarenses?
M.T: Los ciudadanos de Dakar nos han dado una muy buena bienvenida. Están muy contentos de que se haya cubierto esta necesidad. Pero no hubo nadie que ayudara en la financiación, ni desde el sector público ni desde el privado. Lo hice todo con mis propios ahorros y, con lo que me gusta llamar el dinero del amor, el de mis padres.

G.S: ¿Y habéis conseguido estar presentes fuera de la escuela?
M.T: Pues aún no hemos empezado a actuar fuera de nuestra plataforma, pero justamente acabamos de celebrar lo que será nuestro espectáculo de danza anual, que se celebró el pasado 28 de mayo. Lo bautizamos como STARS, Espectáculo de danzas urbanas. Y la verdad es que fue un bombazo para ser nuestra primera cita, ya que vinieron más de trescientas personas.