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La semana de la moda de Dakar 2017 en cuatro nombres

Una modelo en el backstage de la Semana de la Moda de Dakar, el viernes 30 de junio de 2017. (AP Foto / Finbarr O’Reilly)

La Dakar Fashion Week es hoy en día una plataforma de moda ineludible en África. A su décimo quinto aniversario, celebrado entre el 27 de junio y el 2 de julio en la capital senegalesa, han querido asistir un importante número de referentes de la african fashion venidos de todos los rincones del continente y su diáspora.

Una vez más la inagotable Adama Paris ha convertido Dakar en la fiesta de la moda africana, con un programa cargado de sorpresas y un guiño a la población organizando una Street Parade en el bulevar Ñari Taly, en el centro de la capital, al que acudieron cientos de personas.

Modelos detrás del escenario durante la Semana de la Moda de Dakar en la capital senegalesa, el viernes 30 de junio de 2017. La escena de la moda del continente ha crecido constantemente en las últimas dos décadas con el mercado de prendas de vestir y calzado en África Subsahariana valorado en 31.000 millones de dólares, según datos de Euromonitor. (AP Foto / Finbarr O’Reilly)

Personalidades de la moda de todo el mundo han querido apoyar a Paris en tan sonada celebración: el famoso estilista de Beyoncé Jenke Ahmed Tailly, la blogera Claire Sulmers creadora de Fashion Bomb Daily, las miss Francia Flora Coquerel y Corinne Coman (Miss Francia 2014 y 2003 respectivamente), la periodista de Al Jazeera Samira Ibrahim o Diana Opoti, una de las influencers más reputadas del continente. Todos han querido participar en el evento, que constituye hoy en día una de las citas más importantes de la moda africana mundial. El cantante Youssou Ndour se manifestó también a favor de la DFW con un mensaje en las redes sociales invitando a apoyar el evento, que este año por primera vez contó con el respaldo institucional del gobierno del país, a través de la Agencia Senegalesa de Promoción Turística.

Jóvenes senegalesas ven un desfile durante la Semana de la Moda de Dakar en el barrio Niari Tali de la capital, el jueves 29 de junio de 2017. (AP Foto / Finbarr O’Reilly)

Entre los 36 diseñadores que han participado en esta edición, el equipo de la DFW ha privilegiado la calidad pero buscando la heterogeneidad y la mezcla de generaciones, de manera que hemos podido disfrutar de diseñadores consolidados junto a jóvenes talentos cuyos nombres habrá que seguir con atención.

A continuación cuatro nombres que nos ofrecen unas pinceladas de la pluralidad de la moda africana contemporánea que ha participado en la DFW 2017 y que nos invitan a dibujar una “África unida pero diversa”, en palabras de su creadora Adama Paris.

Loza Maléombho (Costa de Marfil)

La diseñadora nacida en Brasil, de padre marfileño y madre centroafricana, y afincada entre Costa de Marfil y Estados Unidos, ha sido una de las apuestas seguras de la DFW.

Conocida por revolucionar las redes sociales pon su colección de selfies, como Aliens Edit que denuncian la discriminación que la justicia estadounidense hace respecto a la comunidad afrodescendiente, Maléombho es una de las creadoras más consolidadas del continente y utiliza su visibilidad para posicionarse ante temas sociales.

En sus colecciones se aprecia su concepción estética y elegante de la moda, de la que muchas veces ella misma es protagonista.

Rama Diaw (Senegal)

Rama Diaw, por Bugs Steffen Bild.

La estilista senegalesa Rama Diaw se autodenomina “embajadora de una ciudad cruce de culturas”, como es Saint Louis, al norte del país. Con sus colecciones, que mezclan un wax muy cuidado y mezclado con otros tejidos (de algodón generalmente), ha sabido conquistar a una clientela compuesta esencialmente por mujeres dinámicas y elegantes que gustan de una moda urbana y trendy.

Diaw, que presentó en la DFW 2017 la colección “Un verano ácido” (“Un été acidulé”) de llamativos amarillos y naranjas, es una asidua de las ferias de moda en Suiza, Austria y Alemania, y este año ha participado en la VI Feria Internacional de la Moda de Tenerife el pasado mes de marzo.

Elie Kuame (Costa de Marfil/Líbano)



El creador libio-marfileño es uno de los diseñadores más punteros en el panorama internacional. Firme defensor de las iniciativas que

apuestan por desarrollar el sector en el continente, afirma “tener una tremenda nostalgia” de la comida africana cuando está en Francia, donde tiene su propia casa de alta costura de la que se habla en los más grandes salones y festivales de costura de lujo.

Empezó en el mundo de la moda con vestidos de novia y hoy trabaja por visibilizar la elegancia de las mujeres del continente. En Dakar presentó su colección “African Queens”

Zaineb El Kadiri (Marruecos)

De vuelta a su Marruecos de origen, esta francesa diplomada en alta costura se lanza en 2010 en la creación de Luxury by K., una marca que se especializa en el sueño de las creaciones de boda y las noches de lujo y elegancia.

Muy influenciada por sus múltiples viajes, entre ellos al África negra que ella reivindica como propia (se siente orgullosa de la reciente reincorporación de Marruecos en la Unión Africana, de la que llevaba décadas autoexcluida), Zaineb mezcla materias nobles y naturales como muselina, seda, organza y tejidos tradicionales de diferentes partes del mundo con perlas y bordados de oro y plata.

Adama Paris, una militante de la moda africana

 

Fotografía de Alexis Peskine.

Adama Ndiaye está en el centro de todas las miradas. Esta mujer carismática, de origen senegalés, es la responsable de la Dakar Fashion Week, una de las plataformas de moda más importantes del continente africano y que ha celebrado, entre el 27 de junio y el 2 de julio, su décimo quinto aniversario.

La hoy conocida como Adama Paris fue hace algunos años una brillante estudiante de Economía. Empleada durante algún tiempo en el Banco Nacional de París, pronto decidió seguir su pasión por la moda y lanzarse con la creación de su propia marca de ropa bajo este mismo nombre.

Desde entonces no deja de guiarse por su instinto y por su colectiva visión de la creación de moda. “Cuando volví a Dakar para instalarme como joven diseñadora no había en Senegal ninguna plataforma para presentar mis colecciones y tampoco las de otros colegas, así que decidí crear una”, dice. Así nació la Dakar Fashion Week, evento que hoy es un must en las agendas fashion internacionales y por supuesto africanas, junto a las manifestaciones de Lagos, Johannesburgo y el FIMA de Níger.

Lejos de pararse ahí, Adama Paris, que hoy vive a caballo entre Los Ángeles, París y Dakar, crea en abril de 2014 Fashion Africa, FA, la primera cadena de televisión especializada en moda africana, que difunde las creaciones venidas del continente o de la diáspora.

La que se describe a sí misma como una “emprendedora cultural” ha demostrado no sólo que el sector tiene mucho potencial en el continente sino también que las y los creadores africanos tienen mucho que aportar en el panorama internacional. Con esa filosofía nacen las Black Fashion Week de París y de Montreal, otro gran proyecto en cuyo origen esta también la infatigable Adama Paris.

Adama Paris en la reciente Dakar Fashion Week. Fotografía de Omar Viktor Diop.

Además de una evidente visión estratégica, esta militante de la african fashion (o moda africana) es conocida por haber hecho accesible su ropa a su clientela (sus prendas cuestan menos en África que en Europa) y por abrir los desfiles a la calle, acercándo la, a veces, tan elitista moda a la población.

Tras una Dakar Fashion Week 2017 cargada de novedades y la asistencia de un gran número de periodistas, influencers, los más punteros nombres de la creación africana y muchos jóvenes diseñadores que han querido mostrar su apoyo a la tan querida y admirada Adama Paris, ésta nos recibe con su habitual energía.

Laura Feal: Una primera impresión en caliente sobre el evento que acabas de terminar, ¿qué balance haces de este décimo quinto aniversario de la Dakar Fashion Week (DFW)?

Adama Paris: Creo que hemos hecho un programa muy completo para diferentes públicos: profesionales, elitistas y también para la población de Dakar, a través de la organización de un carnaval en la calle en el que participaron cientos de personas. Para terminar hemos venido a la playa, porque uno de los objetivos es mostrar mi país y sus potencialidades turísticas. Uno de los objetivos es vender Senegal.

¿Qué ha aportado la DFW a la moda africana en los últimos quince años?

La Dakar Fashion Week es una referencia en toda África y con ella hemos situado a Senegal en la agenda internacional de la moda. Hemos contribuido a estructurar la filial, creando nuevos oficios como por ejemplo el de producción de desfiles de moda, que antes no existía. Igualmente, hemos lanzado la carrera de muchos diseñadores y modelos africanos que hoy desfilan por todo el mundo. En resumen, creo que hemos favorecido la profesionalización del sector.

¿Cuáles son los retos para las próximas ediciones?

Mi objetivo es ser «bigger and better» (mayor y mejor). Queremos que la DFW sea una cita ineludible de la moda en África. Para el próximo año mi objetivo es abrir una fábrica de producción en Diamnadio (barrio a las afueras de Dakar), para que los creadores africanos podamos hacer una producción de calidad hecha aquí, y vender nuestros modelos en Europa o en otros países africanos.

Mis objetivos para los próximos años son puramente económicos: hasta ahora hemos hecho cosas bonitas, colecciones y desfiles, pero hay que empezar a crear riqueza y ganar dinero.

Muchos diseñadores dicen inspirarse en África, en la población o en el ritmo de vida africano en sus creaciones. ¿En qué medida piensas que esa inspiración es reciproca? ¿Cuál es el impacto en la población?

Es natural que África sea una fuente de inspiración para cualquier artista: aquí la moda es omnipresente en las calles, en los mercados, en la gente. Es como una diversión de la que ni siquiera se es consciente. Yo creo que entre las y los diseñadores y la población debería haber una complementariedad. África inspira, sí, pero mi objetivo es que no sólo inspire sino que dé trabajo, que cree una economía real para los creadores africanos y la industria que va con ellos.

En tus eventos, no dudas en mezclar a diseñadores consolidados con jóvenes talentos. ¿Qué aportan los unos a los otros?

La moda es arte y los artistas nos alimentamos los unos de los otros. Los jóvenes aprenden de los consolidados y viceversa. La gente piensa que soy como Maria Teresa de Calcuta dando oportunidades a la juventud pero en realidad soy como un vampiro: ¡me alimento de la cantidad de energía que desprenden! Yo siempre he dado oportunidades a los jóvenes valientes y es por eso que ahora tengo un «team de warriors» (equipo de guerreros) que me apoyan y trabajan conmigo, y que están dispuestos a comerse el mundo.

Uno de esos jóvenes colaboradores era Stephan Gnago, modelo y presentador de tu canal de televisión que fue encontrado muerto el pasado mes de abril en las costas libias, cuando intentaba llegar a Europa a bordo de una embarcación en la que también fallecieron otras 176 personas. ¿Qué ha supuesto esta desgracia para ti?

Ha sido una inmensa tristeza y un motivo de reflexión, que ha originado que en esta edición de la DFW hayamos introducido una mesa redonda bajo el título de “Our African Dream”.

Aunque parezca que la moda es un mundo frívolo y de paja, somos personas y estamos conectadas con nuestra realidad. La pérdida de mi colaborador me ha despertado este compromiso de trabajar para motivar a los jóvenes africanos y que no piensen que lo que puedan hacer aquí es menos importante que lo que hacen fuera. Uno puede pensar en irse, pero no de cualquier manera.

El tema de la emigración clandestina es un tema muy sensible y que afecta a muchos jóvenes africanos alimentados por una imagen de El Dorado, a la que quizá la moda contribuya. ¿Cuál es su compromiso en ese sentido?

Creo que tenemos parte de culpa y precisamente por eso hemos sentido la necesidad de crear esta especie de charlas en las que tratar las dificultades que afrontamos día a día los artistas y creadores pero también la responsabilidad que tenemos de crear nuestro propio sueño aquí: our african dream. Lo hemos introducido en Dakar pero tenemos programadas varias ciudades más como Abidjan, Brazzaville y Libreville donde, contando con el apoyo del gobierno, promoveremos el debate con jóvenes que puedan explicar su recorrido y buscar soluciones para ver otras posibilidades a la de partir.

Eres un referente de mujer emprendedora y comprometida. ¿Qué consejo le das a las personas jóvenes que están empezando?

Lo que aconsejo es creer en uno mismo y sobre todo creer en los propios sueños. Hay que soñar fuerte y alto. Hay que hacer soñar a los jóvenes y dejarles que tengan sueños locos. Eso es lo que le falta a nuestra juventud africana: que les dejen soñar.

Pero, ¡cuidado! Con el talento sólo no basta, hay que tener rigor y disciplina. Soñar no es mirar vídeos de Beyoncé sino pensar en tu propio futuro y proyectarte en él. Y para eso hay que trabajar duro.

¿Cuál es la situación de la moda en África?

A nivel creativo la moda africana está en plena forma, somos un referente de autenticidad y de libertad que contagia, porque no estamos sometidos a una codificación tan rígida como en Occidente. Pero a nivel económico y de estructuración no gozamos de tan buena salud: faltan escuelas, ayudas a la creación, fábricas para la producción y circuitos de distribución, y para ello se necesitan gobiernos que crean en el sector.

Uno de tus socios económicos en la DFW es la empresa canaria Binter, ¿cuándo podremos ver a Adama Paris por España?

La colaboración con Binter ha sido muy positiva y estamos pensando en hacer una Black Fashion Week en las Palmas. Creo que saben que yo enseguida me pongo manos a la obra… ¡así que espero que podamos hacerla en 2018!