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Abriendo escena: 3 DJs a seguir muy de cerca en Barcelona

Asistir a una sesión de afro house en Berlín o Londres, escuchar un tema de P-Square en una discoteca francesa o encontrar un club en el que bailar kuduro en Lisboa no parece tan difícil como en España. Algunos géneros de la música africana, a pesar de ser aún minoritarios en el ocio nocturno europeo, están más asentados y sus sonidos más integrados en los gustos musicales de nuestros vecinos que en nuestro país. Sin embargo, no faltan personas que están luchando por abrir escena y para que la música con la que se identifican se dé a conocer y tenga un hueco en las discotecas y clubes españoles, así que hemos hablado con 3 DJs de Barcelona que están dispuestos a romper las barreras que hagan falta para conseguirlo.

DJ Day B / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

DJ Day B (David Obieze)  

Nacido en Madrid de padre nigeriano y madre española, David empezó a pinchar por hobby y ahora, asentado en Barcelona, acaba de estrenar una fiesta mensual: Ashanti. Afrobeatz vs. Dancehall. La idea es cubrir el vacío que existe de este tipo de fiestas en el ocio nocturno de la ciudad y dar respuesta a la demanda de algunos de los géneros más conocidos de la música africana en las discotecas.

Soy activista musical, siempre intento pinchar música que tenga relación con África“. Hablamos con David mientras se toma un descanso en su sesión en la Black Barcelona Night Party, una fiesta organizada por el colectivo de africanos y afrodescendientes Black Barcelona que superó todas las expectativas de asistencia el pasado mes de febrero en la capital catalana.

David ha pinchado en numerosas salas y ha intentado hacerlo en muchas otras que le han cerrado las puertas por centrarse en la música africana: “es increíble como hay fiestas muy conocidas de dancehall o reggae en las que pueden sonar artistas jamaicanos como Chronixx y Damian Marley y no cantantes africanos como Shatta Wale, cuando están claramente relacionados. Europa se ha nutrido de la escena jamaicana por la influencia de gente como Bob Marley o The Wailers, pero la inspiración de estos artistas viene de los sonidos africanos, y en África también hay reggae, dancehall, calipso… Mucha gente en España desconoce, por ejemplo, que Guinea Ecuatorial es un país africano en el que se habla español y que allí se hace dancehall, reggae, afrobeat, rap, azonto y hasta salsa, en español y en otros idiomas del país”.

Para el DJ afroespañol, la solución pasa por invertir, trabajar duro y autogestionarse: “en muchos sitios de España es muy difícil encontrar trabajo siendo negro, mestizo o teniendo cualquier otra apariencia que no sea blanca. Imagina entonces lo que es meterse en un negocio dominado por gente blanca. A nuestra comunidad siempre se la asocia a clichés que nos debilitan, pero no somos débiles. Y repito: no somos débiles, por eso, para nosotros, es muy importante crear una red de fiestas autogestionadas para hacernos un sitio, fomentar la música africana y apoyar también a artistas españoles de origen africano que la gente desconoce. Hay gente con mucho talento y el público tiene que saber que hay un producto de calidad desarrollándose. Tenemos que ser nosotros mismos los que apostemos por ello, porque sino nadie lo hará, pero también estamos abiertos. Aquí puede entrar cualquiera, hablar con nosotros y hacernos propuestas. Incluso exigimos que se nos haga la competencia para que la escena crezca”.

David tiene las ideas claras. Mientras hablamos, la gente baila en la pista a ritmo de afrobeats y dancehall africano. De vez en cuando, alguien se acerca para saludarle e intercambiar algunas palabras sobre nuevos proyectos que se están cociendo en la ciudad. “En muchas ciudades españolas como en Madrid, Valencia, Mallorca o Sevilla se está haciendo una gran labor en la misma dirección que nosotros. África está a tiro de piedra de España y si hay algo que puede aportar cultura, apoyémoslo. Confío en que cualquier parte del mundo avanza cuando varias mentes de diferentes culturas trabajan con un mismo propósito”.

DJ Baba Sy (Baba Sy)   

Baba es un DJ senegalés afincado en Barcelona con una larga trayectoria en clubs y discotecas de la ciudad. Ha sido residente en la Sala Razzmatazz como DJ Desconocido pinchando todo tipo de música, y también como integrante del dúo Babarians, centrándose en la música electrónica occidental. Un día decidió aparcar todo esto para focalizar en algo nuevo: hacer bailar a la gente con música electrónica 100% africana, y lo hace bajo el nombre de DJ Baba Sy o como parte del dúo AfricanRabbits: “antes pinchaba música que podía sonar en cualquier otro sitio, pero ahora siento que estoy aportando algo nuevo a la escena, algo todavía desconocido aquí. Es importante para mí pinchar este tipo de música porque me llena, es como si cada beat fuera una cucharada que me alimenta. Ahora hago algo con lo que me identifico y por eso uso mi nombre real africano”.

DJ Baba Sy / Foto Maguette Dieng

Baba Sy también estará poniendo música cada segundo jueves de mes en la fiesta Ashanti Bcn, pero además tiene numerosos proyectos para dar un empujón a la música africana en la ciudad. “Aquí en Europa se ha agregado la música americana muy fácilmente, pero hay que mostrar a la gente que la música africana no es solo algo tradicional. A veces ves a gente dándolo todo en la pista de baile sin saber que está bailando música africana, pero luego si le propones ir a una fiesta africana se imagina Fela Kuti, Youssou N’Dour o Baba Maal. Son artistas que suenan de puta madre, pero se están desarrollando muchas más cosas y aquí vamos muy tarde en todo esto. El house sudafricano, por ejemplo, es algo todavía desconocido en España, pero allí ya ha dado lugar a nuevos sonidos como el GQom. El problema es que no hay ningún lugar fijo al que la gente que quiera escuchar este tipo de música pueda acudir”.

Uno de los proyectos más prometedores que Baba Sy está desarrollando es un pequeño festival en Barcelona en el que la escena musical africana y afrodescendiente de la ciudad sea la protagonista: “somos gente que aquí no tenemos hueco y tenemos que crearlo nosotros mismos para que el público pueda conocernos, hablar con nosotros, intercambiar ideas… que la gente se dé cuenta que nuestro sonido no es nada extraño. Tenemos el sonido, tenemos la gente, queremos compartirlo”.

Además, el DJ senegalés también está ultimando la salida de un álbum de música electrónica como integrante del grupo Bitim Rew (El Extranjero en wolof, uno de los idiomas de Senegal). “No hay que tener miedo a lo desconocido porque nos estamos perdiendo grandes sonidos y ritmos. Tenemos que sacar todo esto ahí fuera y que la gente lo conozca”.

DJ Idi Bi Star (Idriss Balde)   

Nacido en Senegal, Idriss es un joven DJ que pincha en diferentes fiestas de Barcelona, Platja d’Aro, Empuriabrava y demás lugares donde le llamen. Nos encontramos con él en la discoteca Upload de Barcelona, donde pinchó en febrero invitado por el Club Marabú. “Me costó muchísimo acceder al mundo de la música. No es nada fácil con la cantidad de DJs que hay hoy en día. Todavía hay discotecas en las que por ser africano no te dejan entrar o que para entrar es mejor que vayas con un grupo de españoles. Imagínate para poner mi música ahí dentro”.

DJ Idi Bi Star / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

Afrobeats, dancehall o trap son algunos de los géneros que podemos escuchar en sus sesiones, pero también los mezcla con fuladu, un tipo de música originaria de la región de Casamance en la que nació. “En otros países como Francia es más normal encontrar este tipo de música porque hay muchos cantantes de origen africano que mezclan estos ritmos en sus canciones y la gente está más acostumbrada a escucharlos. A veces me encuentro en las discotecas con españoles que vienen y me piden un tema africano que me sorprende, o me cruzo con gente por la calle que está escuchando afrobeats, lo que demuestra que las cosas están cambiando, pero todavía falta mucho por hacer”.

Beth Lesser : De la cultura Roots Reggae al Dancehall en Jamaica.

Jamaican-Soundsystem

Beth Lesser es una autora y fotógrafa de Reggae y Dancehall procedente de Toronto, Canada.

Si bien el movimiento espiritual Rastafari no surgió hasta 1930 en Jamaica inspirado en Marcus Garvey, el Reggae es un género musical que se desarrolló por primera vez en la isla hacia mediados de los años 1960. Como desarrollo de géneros anteriores como el Ska y el Rocksteady, se caracteriza rítmicamente por un tipo de acentuación del off-beat conocida como skank más lenta.

The Wailers, una banda formada por Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer en 1963, son quizá el grupo más conocido que hizo la transición a través de las tres etapas la primera música popular jamaicana: Ska, Rocksteady y Reggae. Otros pioneros del Reggae incluyen a Prince Buster, Desmond Dekker, Jackie Mittoo y Annie Acosta.

Dentro del Reggae se encuentran varios subgéneros como el Early Reggae o Skinhead Reggae (1960), el Roots Reggae (1960) , el Dub (1960), Rockers (1970) y Lovers Rock (Londres, 1970).

Roots Reggae es el subgénero de Reggae en el que se centra la fotógrafa Beth Lesser como punto de partida hacia el Dancehall. Se trata de un tipo de Reggae de vertiente espiritual cuyas letras se dedican predominantemente a enaltecer a Jah (Dios). Entre los temas más recurrentes se encuentran la pobreza y la resistencia al gobierno y a la opresión racial. Muchas de las canciones de Bob Marley y de Peter Tosh pueden considerarse Roots Reggae. La cima creativa del Roots Reggae se dió hacia finales de los años 1970 con cantantes como Burning Spear, Gregory Isaacs, Freddie McGregor, Johnny Clarke, Horace Andy, Ijahman Levi, Barrington Levy, Big Youth y Linval Thompson, y bandas como Culture, Israel Vibration, The Meditations y Misty in Roots, mano a mano con productores como Lee ‘Scratch’ Perry y Coxsone Dodd.

El Dancehall es un género musical derivado del Reggae. Primero conocido como rub-a-dub, fue desarrollado alrededor de 1980, por artistas como Yellowman, Super Cat y Shabba Ranks. El estilo se caracterizó por cantar como los deejay y rapear o hacer toasting sobre rhythms crudos y más rápidos. Ragga (también conocido como Raggamuffin) y reggae fusion son subgéneros del Dancehall donde actualmente la instrumentación principalmente es llevada a cabo mediante música electrónica y sampling. Entre los pioneros del ragga están Shinehead y Buju Banton.

Són influencias de ambos géneros, Reggae y Dancehall,  el Mento, el Calipso, el Jazz y han sido clave para géneros como el Hip Hop. El Rap sobre instrumental fue utilizado por primera vez en Jamaica en 1960, donde se le conocía como Toasting, por deejays como U-Roy y Dennis Alcapone. Estilo que influyó poderosamente sobre el DJ jamaicano Kool Herc quien lo utilizó en Nueva York usando instrumentales de discos Funk a mediados de los años 1970 sentando los precedentes del Hip Hop.

Beth Lesser

Lesser tomó contacto con el Reggae en 1977 y junto a David Kingston crearon un fanzine en 1980. Cuando se les propuso incluir otros artistas se aventuraron en territorio Dancehall. Completamente fascinados con el sonido, estética y cultura decidieron viajar a Jamaica para documentar rigurosamente la escena y se casaron en 1986. Durante 10 años, además de publicar un magazine, visitaron Jamaica y Nueva York regularmente donde hicieron entrevistas, y donde Beth hizo miles de fotografías a dj’s, productores, músicos y cantantes en los Soundsystems, estudios de grabación y emisoras de radio que frecuentaba, muchas de las cuales portadas de numerosos LP’s.

En 1989 publicó un libro explorando la revolución digital en Jamaica, ‘King Jammys’ y en 2008 publicó una colección de sus fotografías sobre el Dancehall de los anos 80 titulada ‘Dance Hall: The Rise of Dance Hall Culture’. También publicó una biografía del legendario cantante Sugar Minott tras su muerte en 2010 plasmando no solo su carrera musical siendo el precursor en reciclar antiguos sonidos de finales de los 60, sino también su trabajo comunitario.

 

Tras cumplir el 60 aniversario de la cultura Soundsystem en el Reino Unido, la exposición ‘From Roots to Dancehall‘ es una selección de las mejores fotografías de Beth Lesser sobre el nacimiento de la cultura Dancehall en Jamaica en 1980. Podeis visitarla hasta el próximo 30 de enero en KK Outlet, Londres.

 

Beth Lesser

Pompidou and general Leon Jammys yard (1986)

Beth Lesser

 

 

‘Mapantsula Style’, pies a ritmo de Kwaito

Un Mapantsula de la crew 'Real Actions' de Johannesburgo bailando Pantsula. Fuente: Chris Saunders.

Un Mapantsula de la crew ‘Real Action” de Johannesburgo bailando Pantsula. Fuente: Chris Saunders.

El Atlántico ha sido escenario de intercambios y préstamos culturales de todo tipo durante siglos. La circulación de tendencias y estilos de vida de lo que se ha venido a llamar el Atlántico Negro ha trazado nuevas rutas entre ciudades como Nueva York, Kingston, Londres, La Habana, Lagos, Johannesburgo, Dakar o Kinshasa, esbozando nuevas identidades urbanas a un lado y otro del océano. Éste es el caso de una de las culturas urbanas más populares del África austral contemporánea. El Pantsula, que se podría definir grosso modo como un moderno híbrido cultural cercano al hip-hop y al dancehall reapropiado con un lenguaje local, es un estilo de vida que engloba un tipo de baile, una actitud y una estética concretas. Amparado por un género musical (el Kwaito) que nace en el seno de los Townships o guetos sudafricanos, se ha instalado poco a poco en el imaginario global de la sociedad urbana y en la arena comercial del sur del continente africano.

Cartel de la película Mapantsula (1987), de Oliver Schmitz, que retrata la vida de los gánsteres de los townships en los últimos años de Apartheid.

Cartel de la película Mapantsula (1987), de Oliver Schmitz, que retrata la vida de los gánsteres de los townships en los últimos años de Apartheid.

El término zulú ‘pantsula’, sinónimo de ‘tsotsi’, ha acogido la imagen globalizada del gánster. Así, ‘mapantsula’, su plural, define las pandillas o crews que comparten esta cultura y se identifican con una tribu urbana que empezó a gestarse ya en la temprana década de los 50 en Johannesburgo, sobre todo en los barrios de Soweto y Sophiatown. El estilo de los Mapantsula nació en la calle entre los jóvenes de clase trabajadora, que hallaron códigos modernos para expresar su malestar, sus frustraciones o sus sueños durante el Apartheid, y que adoptaron una forma “indigenizada” del rap y el hip-hop afroamericanos que hoy es la banda sonora del gueto: el Kwaito.

El Kwaito forma parte del mainstream musical de Sudáfrica y de la vida de los jóvenes en los townships desde la década de los 90. El término ‘kwaito’ es una expresión del tsotsitaal (la jerga de los gánsteres) que significa ‘feroz’ o ‘malgeniado’, pero que en Afrikaans (la lengua franca de Sudáfrica) también hace referencia a lo sexy, lo atractivo y lo guay. El Kwaito y el Pantsula están tan relacionados y forman parte de un universo tan endogámico que a menudo se convierten en sinónimos. Como género musical, se trata de un auténtico cóctel: los ritmos más pausados del house mezclados con hip-hop, reggae y otros estilos locales, generando una versión Pop africanizada de Groove electrónico. Surgió en un período de celebración de libertad, del fin del Apartheid y la transformación política que dio paso a la democracia, pero también aparece marcado por la violencia, la inseguridad, una necesidad desenfrenada de consumismo o la desesperanza juvenil de los guetos.

Durban Revolution Pantsula Group. Fuente: Artslink.co.za

Durban Revolution Pantsula Group. Fuente: Artslink.co.za

Ya en el siglo XXI, la música del gueto tiene un peso muy importante dentro del circuito sudafricano comercial y las provocaciones e irreverencias que antes habían sido duramente censuradas ocupan las principales emisoras de radio, programas de TV, webs, revistas especializadas, etc. La identidad mestiza y la lucha contra el racismo se erigen como uno de los temas preferidos en las letras de las canciones Kwaito, pero la hipermasculinidad y la misoginia exagerada se imponen del mismo modo como un rasgo característico de la cultura Pantsula, tal como sucede en el Dancehall jamaicano. Bandas como Boom Shaka, M’du, The Dogg, Skeem, Skizo, Mandoza, EES o Bongo Maffin invaden el panorama musical de todo el Sur de África. No tan solo Sudáfrica, sino Namibia, Mozambique, Angola o Botswana han desarrollado un interés creciente hacia esta cultura.

El Pantsula ha salido de los guetos, ha introducido un “Premio al Mejor Kwaito” en los famosos Channel O Music Awards, y ha apadrinado a blancos y negros, a mujeres y hombres, a jóvenes y veteranos como Hugh Masekela -quien se suma a la fiebre del Kwaito en su disco Revival (2005)-, e incluso salido del continente para influenciar a artistas del R&B Occidental de primera línea. La vida de los márgenes, el sonido de los guetos, se ha colocado en el seno de la sociedad capitalista, con todas sus ambigüedades y contradicciones, situando el Xhosa, el Sotho, el Tswana o el Zulú en las pistas de baile de todo el planeta.

Pantsula series de Tyrone Bradley. Fuente: tyronebradley.co.za

Pantsula series de Tyrone Bradley. Fuente: tyronebradley.co.za

En el baile Pantsula encontramos distintas herencias. Por un lado, coreografías autóctonas como las del Gumboot Dance –“zapateo” que surgió entre los mineros sudafricanos a finales del siglo XIX como forma de comunicación y burla hacia los colonizadores- y sus pasos percudidos son influencias claras. En segundo término, se hacen evidentes piruetas que beben del Funk y la música Disco. Y por último, los movimientos del hip-hop pulen uno de los rasgos más característicos del Pantsula: andar como patos, caminando con las nalgas hacia afuera. En el estilo de baile de los Mapantsula el cuerpo adquiere un lenguaje propio, reinterpretando elementos globales y locales. Las pandillas se multiplican a lo largo y ancho del continente, y las competiciones inundan las calles junto al Kwaito. Porque como afirma David Coplan: “En esencia, el Kwaito es una música de baile”.

Una de las crews o grupo de Mapantsulas más importantes del Sur africano son los Real Action Pantsula, originarios de Johannesburgo. Con coreógrafos como Sello Modiga, que han participado en numerosas campañas publicitarias para compañías tan gigantescas como BMW, Real Action se hicieron sumamente famosos cuando Redbull organizó la primera batalla de crews de Pantsula. Desde entonces, numerosos grupos de bailarines han empezado a emerger como bandas de danza profesionales y como proyectos que luchan para positivar esta cultura de forma que los niños y jóvenes de los guetos salgan de las espirales de delincuencia y pobreza en las que a menudo se encuentran. Para los que estén interesados, os recomendamos la película Tsotsi (2005), de Gavin Hood, que retrata muy bien la vida en los suburbios de las capitales sudafricanas y rememora la realidad que Mapantsula (1987) ya retrataba en su día, y que forma parte de la subcultura del Pantsula.

Para ilustrar hasta qué punto el estilo de los Mapantsula se impone como una moda global y reconecta esas rutas del Atlántico Negro, que se empezaron a tejer con la globalización, no podemos dejar de mencionar a la reina del R&B contemporáneo, Beyoncé. Para su videoclip Run the World (Girls), reclutó a la crew mozambicana Tofo Tofo y copió coreografías del Pantsula que se han convertido en uno de las novedades más visuales y atrayentes de los escenarios. El estilo de los Mapantsula, así, se convierte en una de las tendencias coreográficas más preciadas de los videoclips comerciales del momento, y pone de manifiesto, una vez más, la capacidad creativa y la originalidad que sale de las modernas urbes africanas.

Fuentes:

Blom Hansen, T. Melancholia of Freedom: Social Life in an Indian Township in South Africa. 2012. Princeton University Press.

Coplan, D. In Township Tonight! South Africa’s Black city music & theatre. Chicago: 2008

Dolby, N. Rizvi, F. Youth Moves: Identities and Education in Global Perspective. Routledge, 2008.

Magubane, Z. Globalization and Gangster Rap: Hip Hop on the Post-Apartheid City en The Vinyl Ain’t Final:  Hip Hop and the Globalization of Black Popular Culture,editado por Sid Lemelle y Dipa Basu. London: Pluto Press, 2006.

Myburgh, C.V. Pantsula dance: Case studies on the origin and makings of a township art form: the Johannesburg Dance Foundation’s proficiency certificate curse, 4th year (honours). 1993.

Revista The World of Music, Kwaito. Vol. 50 (2) – 2008