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Sorteamos 10 entradas para ver la película Inxeba en Madrid

Hace unos meses tuvimos la suerte de poder asistir en el festival de cine Internacional de Durban (DIFF) al estreno de Inxeba (The Wound-La herida). Hoy sorteamos 10 entradas para disfrutar del preestreno en Madrid de esta maravilla.

Si quieres ganar una de las entradas tienes que responder a la siguiente pregunta.

¿Qué premios ganó esta película en el DIFF 2017?

Envíanos tu respuesta a sebas@wiriko.org escribiendo en el asunto “Entradas Inxeba” y en el email la respuesta a la pregunta junto a tu nombre y DNI.

Día: lunes 11 de diciembre

Dónde: Instituto Francés (Metro Colón) – Madrid

Hora: 20.00h.

 

 

Nakom: el poder de la tradición

poster-nakom“Nakom”, diriga por Kelly Daniela Norris y una novata TW Pittman, es una de esas coproducciones a las que el cine africano nos está acostumbrando en los últimos años. Es un largometraje que nos traslada directamente al mundo rural de Ghana, en contraposición al paradigma urbano. ¿Quedarse o irse? Una pregunta que puede parecer sencilla pero que determina dos posibles futuros y que fuerza a nuestro protagonista, Iddrisu (Jacob Ayanaba), a tomar una decisión que marcará el resto de su vida. Una película que ha llegado a España de la mano de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, pero en su haber tiene haber conseguido un año lleno de buenas críticas en la Berlinale (Alemania), Durban International Film Festival (Sudáfrica) donde ganó el premio del jurado, Hong Kong, Seattle (EE.UU.), Cambridge (Inglaterra) y en unos días en el Film Africa de Londres, festival que sube la cortina hoy y donde Wiriko es medio oficial.

Iddrisu es un joven universitario de medicina que estudia en la ciudad de Kumasi y es, además, uno de los alumnos más aventajados. La ciudad se ha convertido en su vida y sus estudios la clave del éxito. Con un camino encarrilado, Iddrisu parece tener muy claro cuál es su destino: terminar sus estudios y mudarse a Accra, la capital del país. Sin embargo, todo se trunca cuando recibe una llamada de su hermana, Damata (Grace Ayariga), quien le anuncia la muerte de su padre y la necesidad de que vuelva a la pequeña aldea de Nakom.

Sin pensarlo dos veces Iddrisu vuelve a su pueblo donde le espera una familia deshecha por el dolor con el que cargan sobre todo las mujeres. Algo que no impide al protagonista desde el primer momento anunciar su intención de volver a la ciudad. Pero no tardará en encontrarse con el lamento de su madre: “Nuestras tradiciones han muerto”, proclama una contenida pero brillante Justina Kulidu. A ella se suma las críticas de vecinos, familiares y del líder del pueblo que le advierten del peligro que corre su familia si queda descabezada.

Iddrisu –que acapara casi cada escena, colocado en el centro, como queriendo invisibilizar todo aquello que le rodea– duda entre el valor de las tradiciones y la creencia en la necesidad de cambiar todo lo que para él no tiene sentido. Se ha convertido en la cabeza de familia y tiene que tomar todas las decisiones, no importa si son correctas o incorrectas: sacar adelante el huerto de la familia, pagar deudas y mantenerla unida son sus nuevos objetivos.

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Sin embargo, en este largometraje el típico enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo, la tradición y la modernidad, queda desvirtuado cuando Iddrisu comienza a introducir cambios, pero manteniendo lo esencial: el momento de sembrar y la manera de cultivar, la decisión de convertir a su familia en una “democracia” donde todos deciden por cada uno de sus miembros, la insistencia en los estudios o el cambio de roles, son solo algunas de las novedades. Y es justo en este proceso cuando la cámara empieza a abarcar todo lo que rodeaba a Iddrisu. Aunque antes también veíamos a las esposas de su padre y a sus hermanos, comienzan a ser más visibles. Las directoras nos muestran, con un perfil bajo, cómo ha cambiado todo.

La nueva combinación parece dar resultados, por fin llega la lluvia y un año pasa muy rápido. Pero también llega el inevitable momento de resolver qué hacer con su vida. La ciudad, como una promesa de futuro, o el campo, que ha vuelto a ser su hogar. Las escenas de la inmensidad del cielo y del campo juegan con la ilusión de que el tiempo se ha detenido en Nakom. Lamentablemente las decisiones se pueden apartar durante un tiempo, pero no eternamente.

Volver a la ciudad y abandonar a los suyos o permanecer y olvidar sus sueños. Dos futuros, dos mundos y dos vidas, pero la misma pregunta que atormenta al protagonista: ¿Quedarse o irse? Y esta vez, quizás sí, sea una decisión que le afecte para siempre.

AWOTELE: La revista africana para los cines africanos

AWOTELE_page_1A pocas semanas de empezar el FESPACO 2015 (Festival Panafricano de Cine y de Televisión de Uagadugú, Burkina Faso), que se celebró entre los pasados días del 28 de febrero al 8 de marzo, el seminario que se había previsto para el encuentro de críticos cinematográficos fue cancelado de forma inesperada y varios periodistas africanos tuvieron que anular su presencia en el principal evento cinematográfico del continente. A diez días de iniciar el certamen y con la intención de superar los problemas que anularon esta cita a causa de desencuentros entre algunos miembros de la Federación Africana de Críticos Cinematográficos (FACC), un grupo apasionado de críticos africanos decidió responder con agilidad a esta situación. El FESPACO no podía quedarse sin crítica, porque ésta conforma una parte esencial, como los mismos festivales, en la promoción y valoración de los cines menos comerciales. De este modo, en tan sólo una semana y gracias a las redes digitales de hoy, nació AWOTELE, la revista de la crítica cinematográfica africana.

AWOTELE, que en lengua yoruba significa “revista”, surge así con la intención de recuperar un espacio periódico dedicado a la crítica de los cine de África hecha por autores del Sur. Promovida por Claire Diao, Michel Amarger y Samir Ardjum, el primer número de AWOTELE ha sido desvelado en el marco de la última edición del FESPACO y ya está disponible de forma digital gratuita. Sus creadores y colaboradores, con el apoyo gráfico de Maryline Tarmalingom, esperan poder publicar así tres números anuales, que coincidan con los tres festivales más reconocidos del continente y del mundo: el FESPACO (en febrero/marzo), que antecede al Festival de Cannes; el Festival Internacional de Cine de Durban (DIFF, Sudáfrica, en julio), que precede a la Muestra de Cine de Venecia; y las Jornadas Cinematográficas de Cartago (JCC, Túnez, en noviembre), que se anticipan al Festival de Berlín o Berlinale.

Si bien es cierto que la FACC cuenta con su propio sitio web en el que se publican con frecuencia las críticas de los miembros asociados (www.africine.org), con la desaparición de Ecrans d’Afrique (promovida por Michel Amarger entre 1991 y 1997) el sector cinematográfico del continente vecino se había convertido en el único cine regional sin su propia revista especializada. Como explica Claire Diao, coordinadora general de la edición, “todos los periodistas que escriben en AWOTELE tienen blogs o escriben para Africine.org. Pero una revista es un objeto importante y una piedra de angular para la visibilidad tanto de los críticos del Sur (por eso hay fotos de ellos al final de cada articulo), como de los cine africanos”.

De momento todos los artículos publicados en el primer número de esta revista son en lengua francesa, pero sus autores buscan ampliar su alcance continental en las futuras ediciones con traducciones y aportaciones en inglés, portugués o árabe. Con el fin de apoyar la difusión de la crítica africana entre los lectores hispanoparlantes también, el equipo del Festival de Cine Africano de Córdoba-FCAT ha presentado AWOTELE en el III Foro “Árbol de las Palabras”, facilitando también la traducción al español de algunos de sus primeros artículos, ahora disponibles en el blog oficial del FCAT: ÁfricaEScine. Aquí se recoge el editorial del primer número de AWOTELE, que reivindica, con claridad, la importancia de la crítica africana en un mundo cada vez más dominado por las imágenes.

Editorial de AWOTELE (nº1)*

Cuando las imágenes se multiplican, los críticos buscan su sitio y se cuestionan su propia función. Nos gustaría que fueran objetos de promoción pero, contrariamente, ellos se afirman como sujetos de reflexión. Tienen por objeto preguntarse por el trabajo de los directores, abrir los ojos del público, valorar el cine y lo audiovisual. Siguiendo esta idea, hemos querido crear un nuevo espacio donde se puedan cruzar impresiones y enfrentarse a una dinámica de intercambios renovados. El objetivo también es aclarar la evolución de las imágenes africanas de hoy, favoreciendo las intervenciones de los críticos venidos del continente, ya sean independientes o que pertenezcan a una asociación.

La revista Ecrans d’Afrique, creada en 1991, se encargó de ello hasta 1997. Era una época en la que los artículos se enviaban por correo, en disquete. La revista tenía una dimensión continental, bilingüe, acorde a las plumas que la formaban y a los temas que eran tratados. En 2015, la era de Internet, emails y revistas digitales, periodistas de cine se reúnen en torno a un objetivo común: valorizar las diferentes expresiones fílmicas de África y las críticas con ocasión del FESPACO, una de las más grandes citas cinematográficas del continente, en un nuevo soporte. De manera que aquí tenemos Awotele, la revista de los críticos de cine. Esperamos que la apreciéis y que nos ayudéis a traducirla y difundirla.

El Comité de redacción de Awotele: Claire Diao, Michel Amarger y Samir Ardjum

[*Traducción del editorial al español: Verónica Ruiz y Nonou Loum, FCAT]

Haz click a continuación para acceder a la revista completa en versión original en lengua francesa: AWOTELE nº1, La Revue de critiques ciné.