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El arte africano podría salir del exilio

*Este artículo ha sido dirigido, supervisado y editado por los coordinadores de Wiriko, como parte de un periodo de prácticas de la autora en este magacín.  

Pieza número dos de la subasta. Se trata de un cuadro de 130 por 195 centímetros. Una tela pintada en acrílico. En ella, aparece una familia en su casa con vistas al exterior. Los cinco hijos esperan a que la madre termine de preparar la comida y el padre, elegantemente vestido, se sostiene en un Mercedes-Benz. Chéri Samba, artista congoleño, lo pintó en 1995 y lo tituló Una vida exitosa. Pertenecía a la colección privada Contemporary African Art de Jean Pigozzi de Suiza y lo acaban de vender por 60.000 euros en Londres. La obra número 99, creada por William Kentridge, artista sudafricano, y titulada El mundo en sus patas traseras, es una escultura que consta de un taburete de madera y un globo terráqueo de forja encima. Tras estar expuesto en París, acaba de ser adquirida por algo más de 141.000 euros. Pero quién se lleva la palma es El Anatsui, artista ghanés. Su escultura abstracta de 320 por 338 centímetros, hecha de tapones de botella de aluminio y alambre de cobre, fue titulada, en 2011, La Tierra desarrollando más raíces. Proveniente de la India, su actual propietario la acaba de comprar por 825.000 euros.

“Una vida exitosa”, Chéri Samba, 1995

Y es que según escribe Chika Okeke-Agulu en un artículo en The New York Times: “Me siento tentado a pensar en el arte africano contemporáneo como si fuera un barrio urbano sometido a gentrificación. Ahora que es visto como alta cultura, el arte y los artistas están ganando valor, los inversores están empujando para obtener una pieza de la acción, y las colecciones privadas están creciendo en África y en todo el mundo”. Cada vez más, el arte contemporáneo africano está ganando peso en el mercado internacional, por lo que las subastas dedicadas única y exclusivamente al continente se están multiplicando. La última, el mes pasado en la casa de subastas internacional Sotheby’s, en la que se vendieron 79 obras por un total de más de tres millones de euros.

Lo que en un primer momento debemos considerar como muy buenas noticias para los artistas africanos por la dimensión internacional que están logrando, no nos puede cegar a la hora ver el arte africano como arte en el exilio. Pues las consecuencias de este hecho no serán muy positivas para los propios africanos si se les priva del patrimonio artístico que cuenta su historia. Si miramos al pasado, este hecho no es, en absoluto, novedoso. Pues, salvando las distancias y la perspectiva histórica, ya en la época colonial, no solo se impuso la cultura de las metrópolis en las colonias africanas, sino que Occidente se dedicó a expoliar el patrimonio artístico y cultural del continente. Este sigue en galerías europeas y estadounidenses, con pocas posibilidades de volver a África.

Actualmente, y no sin razón alguna, el arte contemporáneo africano sigue teniendo más presencia en el mercado internacional y las exposiciones fuera del continente que dentro de sus propias fronteras. Y es que, tal y como escribía Sebastián Ruiz en la revista Mundo Negro, durante las independencias de los países africanos y las posteriores crisis en los años 70 y 80, muchos artistas de todas las disciplinas, a falta de escuelas de arte en sus países, escaparon a Europas y a Estados Unidos para estudiar. Escuelas como la Slade School of Fine Art en Londres, la Ecoles des Beaux-Arts en Paris, o la VCIK de Moscú, entre muchas otras academias, se convirtieron en el hogar de numerosos artistas de renombre internacional que tras terminar los estudios decidieron quedarse en sus países de acogida.

“El mundo en sus patas traseras”, William Kentridge.

¿Puede el exilio de este arte aumentar las desigualdades entre continentes? Es más, ¿puede esta “elitización” del arte ser sinónimo de desigualdad dentro del mismo continente? Desde luego, es importante intentar mantener el arte de los africanos en África y facilitar el acceso a toda la población. Pues la comunidad artística, a lo largo de la historia, siempre ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de democracias fuertes.

Afortunadamente, el interés por el arte contemporáneo africano también se ha empezado a desarrollar en el continente. En 2013, en Benín, el primer ministro Lionel Zinsou inauguró el primer museo de arte contemporáneo africano en el oeste del continente junto con su Fundación Zinsou. En Angola, el coleccionista Sindika Dokolo creó su fundación Sindika Dokolo Foundation en 2005 y participó en la Trienal de Luanda en 2006, además de ejercer como comisario en el pabellón de su país en la quincuagésima segunda Bienal de Venecia.

A ellos, los siguen otros coleccionistas privados además de ferias y bienales por todo el continente, como la Dak’Art, la bienal de arte contemporáneo africano más antigua del continente que se celebra en Senegal desde 1989; así como una larga lista de galerías repartidas por Sudáfrica, como la Goodman Gallery (1966) o Stevenson (2003), Addis Fine Art en Etiopía y dedicada a dar soporte a artistas del país, y Circle Art Gallery, en Kenia, por situar algunas en el mapa.

Además, este próximo septiembre, se va a inaugurar en Ciudad del Cabo, la capital sudafricana del arte contemporáneo, el Zeitz Mocaa (Museo Zeitz de Arte Contemporáneo de África), fundado por el coleccionista alemán Jochen Zeits, en el que se va a dar visibilidad a artistas contemporáneos africanos y de la diáspora.

“La Tierra desarrollando más raíces”, El Anatsui, 2011.

Otro dato positivo para el impulso del arte contemporáneo africano dentro del continente es el crecimiento económico de muchos países, así como también el aumento de los millonarios africanos. Según el informe de Perspectivas Económicas de África 2016, que elaboran el Banco Africano de Desarrollo, el centro de Desarrollo de la OCDE y el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, se prevé que durante el 2017 el continente crezca económicamente un 4,5%. Además, según el informe “Nueva Riqueza en el Mundo” los millonarios en el continente han crecido tres veces más que en el resto del mundo y según confirma, en la revista Mundo Negro, Giles Peppiatt, el comisario de la exposición Africa Now en la casa de subastas Bonhams: “Entre el 60 y el 70 por ciento de los compradores de arte contemporáneo de África son africanos”.

África puede que aún no maneje el martillo que golpea el atril cada vez que se vende una obra en una subasta, pero sin duda tiene mucho que decir en este mercado internacional que cada vez se aleja menos del continente y se permite explotar todas sus posibilidades sin límite alguno. África no quiere seguir escapando.

 

Referencias:

El boom del arte africano o la especulación de la materia. Sebastián Ruiz (Mundo Negro nº 616 abril-mayo 2016 pp. 56-60).

Modern African Art is being gentrified. Chika Okeke-Agulu (The New York Times).

What’s driving the growing interest in African art? Jane Morris (The Art Newspaper).

The rising development of the contemporary art market in Africa. Nina Rodrigues-Ely y Vincent Kozsilovics (Observatoire de l’art contemporain).

Artistas para la Paz

Existe un proverbio ugandés que dice: “Cuando dos elefantes luchan, es la hierba la que sufre”. Afortunadamente, no hay conflicto armado actualmente en la perla de África, pero si ampliamos las fronteras, nos topamos con distintos focos de conflictos que azotan al continente. Así y todo, mientras algunos deciden hacer la guerra, otros hacen denuncia de estos crímenes y reivindican la paz con su arte.

Aprovechando la celebración del Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas, centrado en la temática «Invirtiendo en la paz del mundo»,  queremos reconocer la contribución del arte más comprometido. Porque el arte puede ser una herramienta educativa para la construcción de la Paz y la prevención de los Conflictos.

Sudán del Sur

Mientras el pueblo celebraba la paz en Sudán con la independencia de Sudán del Sur en 2011, el país más joven de África se veía, al poco tiempo, inmerso en una nueva guerra civil. El gobierno del nuevo país se creó alrededor de la atnia mayoritaria e ignorando al resto de grupos étnicos. En 2013, el presidente dinka Salva Kiir no se tomó muy bien las críticas de su segundo Riek Machar y le despidió. Este intentó un golpe de estado que fue sofocado, pero tras tres años de negociaciones con la comunidad internacional, la violencia se instaló en Juba, la capital sursudanesa, en verano de 2016.

Pintura del colectivo Ana Taban

Y mientras la violencia y la muerte aterrorizaban al pueblo de nuevo, los artistas se echaron a la calle para llenar las paredes de la capital con mensajes de paz. Se trata del colectivo de artistas AnaTaban (Estoy Cansado), una comunidad de creativos jóvenes cansados de ver sufrir a su pueblo. Lo que pretenden es crear una plataforma de gente joven, unir sus voces y hablar libremente para lograr la paz.

Pintura del colectivo Ana Taban

República Democrática del Congo

La guerra por el control de los recursos minerales y el coltán no es el único conflicto abierto de la República Democrática del Congo. Mientras su presidente, Joseph Kabila, se aferra al poder cuando su segundo mandato, y último según la Constitución del país, terminaba el pasado diciembre, la crisis se agrava, la violencia no cesa y las muertes se acumulan en todo el territorio. La semana pasada, el presidente nombró un nuevo Gobierno de transición en contra del acuerdo con la oposición, de finales de 2016, en el que se le permitía seguir en el poder hasta que se celebraran elecciones a finales de 2017. Muchos sospechan que Kabila intenta convocar un referéndum que le permita un tercer mandato, como hicieron sus homólogos en Ruanda y Congo.

Daddy’s falling trone, 2015, Steve Bandoma

Son muchos los que han terminado en la cárcel por reivindicar un cambio político en el país, pero Steve Bondoma lo hace de una forma más sutil. A través de la pintura, la fotografía y el reciclaje de revistas para darles una nueva vida, el artista muestra en sus obras el ajetreo de la capital congoleña y una sociedad en cambio constante. Una forma de ver el mundo que denuncia la retirada de la moral con consecuencias tales como la corrupción, el robo o la falta de honradez.

No dirty money!, 2015, Steve Bandoma

Somalia

Para entender el conflicto somalí, tenemos que remontarnos hasta el siglo pasado cuando, en 1991 movimientos militares revocaron el régimen de Siad Barre y distintos grupos étnicos empezaron a luchar para hacerse con el poder, dejando, así, el país dividido. Todo se agravó con la sequía que atormentó al país con una terrible hambruna en 1992. Con la entrada del nuevo siglo, se han ido sucediendo distintos gobiernos de transición, pero en la actualidad, la guerra civil continúa librándose y el país, aunque si cuenta con un gobierno oficial, aún se encuentra activo el grupo islamista radical Al-Shabab. El conflicto se ha cobrado innumerables víctimas mortales y desplazados.

Fotografía de Mustafa Saeed, publicada en African Digital Art

Originario de Arabia Saudí, pero residente en la ciudad somalí de Hargeisa, el fotógrafo y artista visual Mustafa Saeed, lanzó el proyecto Coroned Energies, que, mediante imágenes, grabaciones y sonido, retrata la vida cotidiana y las experiencias de los jóvenes somalíes y pretende ser una plataforma para que puedan expresarse.

Fotografía de Mustafa Saeed, publicada en African Digital Art

El terrorismo islámico en Malí, Nigeria y Chad

El terrorismo también está presente en Malí, cuando los acuerdos de paz se estancaron en 2015. En marzo, distintos grupos terroristas activos en la región anunciaron su fusión en Jamaât Nasr Al islam wa Al mouminin (Grupo para el Apoyo del Islam y de los fieles). Al igual que en Nigeria, o Chad, el terrorismo Islámico de Boko Haram, que secuestra a menores y en ocasiones los usa como armas de guerra, atormenta la región, a la vez que se van debilitando las instituciones gubernamentales que no ven cómo solucionar el problema.

L’initiation, 2004. 7 Elements. Mixed Media On Fabric, Abdoulaye Konaté

Una de las figuras más destacadas del arte contemporáneo maliense es Abdoulaye Konaté, que mediante telas – materia barata y fácil de conseguir en el país – que tiñe, corta y cose, transmite sus ideas acerca de las esferas políticas y sociales del país. Su trabajo se centra en las tensiones políticas de la región del Sahel.

Otro de los artistas más influyentes, de origen ghanés, pero residente en Nigeria y profesor de la universidad del país, el escultor El Anatsui, se vale de materiales recicladas de las calles, como el aluminio, el cobre o la madera, para crear objetos que expresan sus diversas preocupaciones políticas, sociales e históricas.

Gravity and Grace Monumental Works by El Anatsui, Eva Blue

El África contemporánea en vídeo que saca los colores a Occidente

Los vientos de cambio comenzaban a rondar los discursos independentistas de las futuras naciones africanas. Era el año 1957 y los franceses Chris Marker y Alain Resnais dirigían su particular documental anticolonialista Las estatuas también mueren. Ellos luchaban a través de sus imágenes contra las narrativas francesas e internacionales en el continente africano. Combatían con sus cámaras el discurso pretendido de entender las esculturas o las pinturas del continente desde un plano estereotipado, descontextualizado y relegado a una urna transparente en algún museo europeo. Hasta hace bien poco el rastro de sus creadores africanos era meramente anecdótico. Pero ¿qué significa ser africano para los artistas de hoy en día? ¿De qué manera su patrimonio y su identidad forman parte de su trabajo? ¿Puede el arte, incluso, definirse y no aceptar que los artistas sean etiquetados o clasificados?

Obra del artista anglo nigeriano Yinka Shonibare.

Obra del artista anglo nigeriano Yinka Shonibare.

Aunque de forma paulatina, cada vez son más las exposiciones en Londres, Berlín, Bilbao o Nueva York que acercan las pinturas, fotografías, esculturas o intervenciones que llegan desde África. Por este motivo, la necesidad de tratarlo desde el audiovisual retomando el discurso que hicieran Marker y Resnairs hace casi 60 años aunque otorgándoles la voz a los implicados directos. La  serie African Masters (Maestros africanos), explora el mundo de los artistas africanos a través de diversas entrevistas como Yinka Shonibare (anglo-Nigeria), William Kentridge (Sudáfrica), Romuald Hazoumé (Benín), Sokari Douglas Camp (Nigeria), El Anatsui (Ghana), Maria Sibande (Sudáfrica), Wangechi Mutu (Kenia) o Bisi Silva, fundadora y directora del Centro de Arte Contemporáneo de Lagos, Nigeria.

La serie de 6 capítulos creado por The Africa Channel presenta una vista exclusiva del “arte africano contemporáneo” a través de un guión visualmente atractivo. Los 3 primeros episodios hacen un recorrido histórico y contextual del momento por el cual pasan los artistas africanos, tanto los que viven en la diáspora o los que se han quedado en el continente. Los capítulos 4, 5 y 6 son sesiones más íntimas con algunas de las figuras más notables mostrando qué se cuece en sus estudios y cómo trabajan detrás de las bambalinas.

Obra de la keniana Wangechi Mutu.

Obra de la keniana Wangechi Mutu.

African Masters está pensado para profanos en la materia, aficionados o doctos con el objetivo principal de desestereotipar y cuestionar. Mostrar cómo está surgiendo esta escena vibrante como una fuerza global y dinámica, visitando estudios en Senegal, galerías en Nueva York, residencias artísticas en Nigeria o casas de subastas en Londres. African Masters presenta a una nueva generación de artistas emergentes que están haciendo que el mundo del arte se siente y escuche. Que cambie la perspectiva y mire hacia el sur.

Episodio 1: “Revelaciones”

En el primero de los capítulos, cuyo vídeo se puede visionar al final del artículo, se desmenuza cómo el mundo occidental ha negado el valor del arte africano durante generaciones a pesar de que figuras célebres como Picasso se inspiraran claramente en diversos diseños y formas del continente.

Episodio 2: “Creaciones’

Este episodio nos lleva en un tour mundial de Nueva York a Dakar y de Londres a Lagos, con un acceso exclusivo e inigualable a los artistas africanos contemporáneos más importantes del mundo. El espectador visitará a los artistas que siguen viviendo ​​en África y los que han hecho una nueva vida en el extranjero. Se podrá observar cómo tapas de botellas, de chapa de acero, carbón, pinturas de aceite o latas de gasolina se encuentran entre los materiales que se están utilizando para crear algunas de las obras más buscados actualmente.

Episodio 3: “Globalizarse”

El tercero de los episodios se centra en el negocio y el movimiento frenético de arte africano contemporáneo. Sin dejar atrás los estudios de los artistas, el capítulo se centra en los que mueven los hilos detrás de la aparición del arte contemporáneo africano en la escena mundial.

Episodio 4: “Sesiones de estudio con El Anatsui y Ablade Glover”

El Anatsui muestra cómo sus enormes tapices y sus instalaciones son ensambladas a partir de artículos desechados.

Episodio 5: “Sesiones de estudio con Sokari Douglas-Camp, Mary Evans y Soly Cissé”

Visitamos los artistas que han hecho una nueva vida en el extranjero en Londres, y los que permanecen basan en África.Entramos en los espacios de trabajo y estudios de artistas que trabajan con una notable variedad de formas de arte.

Episodio 6: “Sesiones de estudio con Ousmane Sow, Bruce Onobrakpeya, Yusuf Grillo y Julien Sinzogan”

El último de los episodios viaja a Senegal, para visitar los principales artistas de habla francesa, como el escultor Ousmane Sow (Senegal, Francia) y el pintor Julien Sinzogan (Senegal, Francia), y a Nigeria donde se podrá conocer más de cerca el trabajo, métodos, estilo e influencias de Bruce Onobrakpeya y Yusuf Grillo.