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Fiston Mwanza Mujila: el escritor feliz

Tram 83 fue uno de los lanzamientos más exitosos de un escritor de origen africano en 2014. Su autor, el congoleño, Fiston Mwanza Mujila, pasó a finales de 2015 por Barcelona para presentar la edición de su primera novela en catalán por la Editorial Periscopi y ha hablado con Wiriko para explicar algunos de los detalles de su obra.

El escritor congoleño, Fiston Mwanza Mujila. Foto: Carlos Bajo

El escritor congoleño, Fiston Mwanza Mujila. Foto: Carlos Bajo

Tram 83 está ambientada en Ville-Pays, un espacio imaginario, dominado por una especie de fiebre del oro, en el que una mina ocupa un lugar central, con el permiso siempre de ese club, el Tram 83 en el que se desarrolla la mayor parte de la vida social. ¿Qué tiene Ville-Pays de su país?

Para crear ese ambiente de Ville-Pays me he basado en una mezcla de varias ciudades que conozco y, evidentemente, entre ellas en Lumumbashi. Me interesa, sobre todo, la energía creativa que se genera en los lugares en los que las cosas no funcionan. En estos lugares, todo está por hacer y, de repente, los milagros se hacen posibles. Me interesa también el ambiente en el que la música está presente por todos lados, las ciudades bulliciosas con ritmo.

¿Entonces, su novela es una obra crítica, porque se hace referencia a la corrupción al totalitarismo o las persecuciones políticas?

Quizá tenga elementos críticos y tiene referencias al Congo, pero no es lo fundamental. No es un ensayo, sino una novela, una obra literaria. Lo que he intentado ha sido inspirarme en esas situaciones dislocadas, que permiten hablar de la realidad de una manera diferente. Pero no me considero un escritor especialmente comprometido. En ese sentido, soy pragmático y mi interés fundamental es la literatura. De todos modos, entiendo esa duda porque presentando el libro me he encontrado con que algunos lectores que han hecho lecturas en clave de cosas que yo ni siquiera había pensado, pero esa es la riqueza de la literatura.

Fiston Mwanza Mujila, durante una de las presentaciones de su libro en catalán. Foto: Carlos Bajo

Fiston Mwanza Mujila, durante una de las presentaciones de su libro en catalán. Foto: Carlos Bajo

¿Le agradan o le desagradan esas interpretaciones?

Quizá parezca extravagante, pero veo el libro como un hijo y en el Congo los hijos no sólo son de sus padres, sino de toda la comunidad. Así que el libro es también de toda la comunidad. Creo que las cosas son así.

Uno de los personajes de la novela es Lucien, un escritor que aparece completamente fuera de lugar en esa ciudad de buscavidas. ¿Qué hay de Fiston Mwanza Mujila en Lucien?

No, no. Lucien no soy yo, ni mucho menos. En realidad Lucien es un soñador y yo soy una persona eminentemente pragmática. No se parece a mí. En realidad, el personaje de Lucien me sirve para hacer una reflexión que me interesa mucho: cuál es el papel del escritor, del intelectual en general, en un país en el que las cosas no funcionan.

Y, ¿cuál cree que es ese papel?

Bueno, por mi experiencia el papel del escritor tiene que ser muy didáctico. Yo me he dedicado a hacer talleres de literatura en colegios o en prisiones y creo que el escritor puede ayudar a entender la vida, a dar herramientas para ver cómo afrontarla.

¿Ese es para usted el lugar de la literatura?

La literatura da otra visión de la historia. Por ejemplo, frente a los discursos del poder nos damos cuenta cómo se multiplican las memorias, cómo se cambia y se rectifica. En diferentes momentos se construyen diferentes historias oficiales y éstas se confrontan a las memorias colectivas. En estas confrontaciones es donde entra la literatura. Pero en todo caso, yo no soy un escritor triste. Me considero un escritor feliz, porque la literatura tiene algo de infantil.

El autor de Tram 83, Fiston Mwanza Mujila. Foto: Carlos Bajo

El autor de Tram 83, Fiston Mwanza Mujila. Foto: Carlos Bajo

¿Qué opina del debate sobre el uso de las lenguas en las literaturas africanas? ¿Usted utiliza el francés, pero un francés muy particular?

Para mí, por mi experiencia, por mi educación y por mi cultura, el francés también es una lengua africana. Aunque es evidente que el francés que se habla en Francia, tiene unas características diferentes. En realidad, yo utilizo un francés que intenta hablar de las realidades que trata la historia. Si mi lengua es algo especial, es por los temas de los que trata, necesito que el francés de mis personajes se adapte a su personalidad, que la lengua se reactualice.

Seguramente la academia no estaría demasiado de acuerdo en cuanto a los límites…

No me preocupa. La academia no ha pagado mis estudios, así que no siento la necesidad de pedirle permiso para usar la lengua. Creo que es un bien común, pertenece a unos tanto como a otros. Un saxofonista no pide permiso al inventor del saxofón cuando encuentra una manera nueva y personal de tocarlo. Y además nadie lo pretende.

No pierde la oportunidad de llevar la conversación al territorio de la música. Es importante en su novela, ¿no es verdad?

He concebido esta novela como un concierto de jazz en el que hay momentos de absoluta armonía, pero, de repente, hay otros de bullicio, de algo que parece desorden, pero luego nos encontramos con que no se ha perdido el ritmo tampoco en esos momentos.

Hay vida (literaria) más allá del verano

Durante todo el curso os hemos ido mostrando algunas de las novedades del año y, seguramente, entre esos artículos encontraréis propuestas para leer en verano. Lo que parece que da más vértigo es el parón de agosto y por eso, en este caso, queríamos lanzar un mensaje de esperanza y asegurar que el mundo no termina el 1 de agosto (ni el 31) o que por lo menos no hay previsión de que lo haga. Para que tengáis esperanzas para superar el sopor estival os vamos a avanzar algunas de las novedades con las que os encontraréis a la vuelta. Y lo mejor es que, seguramente, esta lista no es exhaustiva, es decir, que a la hora de la verdad nos encontraremos entre nuestras manos con muchas más obras de literatura de autores africanos. Además para alimentar aún más el júbilo, algunos de estos libros los podremos disfrutar los maltratados lectores de literaturas africanas en castellano. Todo un lujo.

  • Petit Piment, de Alain Mabanckou

petitpimentEmpezamos con una propuesta que nos queda un poco más lejos pero que nos llena de esperanza.  Se trata del último trabajo del congoleño Alain Mabanckou. Es uno de los autores africanos más traducidos en castellano y por eso, aunque de momento la novela se edita en francés esperamos que podamos encontrarla mucho más accesible muy pronto.

Petit Piment se presenta como la historia de un niño de Pointe-Noire criado en un orfanato católico que con la llegada de la revolución socialista encuentra la manera de abandonar la institución en la que él y sus compañeros eran sometidos a todo tipo de abusos. La fuga le depara, al protagonista, primero una vida de niño de la calle que sobrevive como puede y después una especie de acogida bajo las alas de una generosa madame alejada de los estereotipos. Sin embargo, una batida de las autoridades contra la prostitución, arrebata a Petit Piment su recuperada estabilidad y le conduce hacia una alocada venganza.

  • El brujo del cuervo y Descolonizar la mente, de Ngugi wa Thiong’o
Cubierta de El brujo del cuervo

Cubierta de El brujo del cuervo

La editorial DeBolsillo tiene previsto editar durante el otro dos de las obras del escritor keniano Ngugi wa Thiong’o, El brujo del cuervo y Descolonizar la mente. No hay que olvidar que Thiong’o  fue uno de los nombres que sonó en las apuestas del último premio Nobel de literatura, por lo que a pesar de que una de las previsiones se una reedición, no deja de suponer un motivo de alegría.

El brujo del cuervo fue editado en castellano por Alfaguara en 2008 y narra los delirios de un dictador que pretende construir una torre tan alta que sólo se podrá llegar a la cúspide en una nave espacial. Se trata de uno de los libros más representativos del realismo mágico africano a la vez que una alabanza de las luchas de los ciudadanos para librarse de los líderes que se dejan llevar por la corrupción y por sus locuras personales.

Por otro lado, Descolonizar la mente es uno de los ensayos más populares de este escritor comprometido. En este trabajo denunciaba una forma de colonización mucho más sibilina que consiste en apropiarse de las mentes de los colonizados a través del lenguaje y, por ello, lanzaba una batería de medidas para valorizar la cultura puramente africana y la ponía enfrente de los contagios de la cultura anglosajona.

  • Tram 83, de Fiston Mwanza Mujila

tram 83El de Tram 83 fue uno de los lanzamientos más exitosos de la literatura en francés de este año. A pesar de ser su primer novela, el congoleño Fiston Mwanza Mujila, consiguió atraer la atención de los medios franceses. Y nos alegramos aún más cuando nos enteramos de que durante este año, Tram 83 sería editada en catalán por Edicions del Periscopi y muy probablemente también en castellano.

Lucien y Requiem, un soñador y un buscavidas, son las dos caras de una misma novela en medio del escenario imaginario de una ciudad que gravita en torno a una mina de diamantes gestionada por un militar que hace y deshace a su antojo. El centro de ese universo es un bar con todas las funciones posibles, el Tram 83. El autor dibuja su visión personal del Congo en forma de una sociedad que poco a poco se ha ido deshaciendo, pudriéndose en la esperanza de conseguir, al día siguiente y por cualquier medio, una riqueza inmediata.

  • Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie

todos deberiamos serLo hemos dejado para el final porque seguramente se trata del lanzamiento más potente del año en lo que se refiere a los autores africanos traducidos al español. La editorial Random House ha previsto poner en las librerías el ensayo Todos deberíamos ser feministas en el que se basa la segunda disertación más popular de Chimamanda Ngozi Adichie (después de “El peligro de una sola historia”).

La escritora nigeriana ya no es una sorpresa, de ninguna manera. Ha conseguido hacerse querer por las editoriales, por la crítica y, sobre todo, por el público. Si la primera de sus intervenciones en las charlas TED, le valió el lanzamiento a la fama mundial y llamó la atención sobre obras que ya habían sido publicadas, cuando el vídeo se convirtió en viral. El segundo de sus discursos se ha apoyado en esa fama ya cultivada para defender una visión del feminismo que quizá levante algunas ampollas en Occidente, pero que seguro que animará simpatías insospechadas. Como adelanto de este lanzamiento, mucho mejor que una descripción, es ver el vídeo de su charla.

  • Deseos y anhelos

Como decimos este breve listado es sólo un avance. Confiamos en que las novedades sean mucho más numerosas, incluso las que aparezcan en castellano. De hecho, aunque no podemos avanzar su publicaciones hay algunos indicios que nos llevan a desear que este otoño sea también el momento de la aparición de The Hairdresser of Harare, del zimbabuense Tendai Huchu, ya que en algunos lugares se encuentran referencias a una misteriosa traducción al castellano que, por el momento, no ha sido publicada. De la misma manera, con un poco de suerte, quizá el otoño también ve florecer la edición pendiente en español de The Fisherman, del nigeriano Chigozie Obioma, que también ha llamado este año la atención de los medios internacionales.

Mientras tanto estaremos pendientes de las propuestas de otros editores de literatura en español de los que no podemos olvidarnos por su denodado esfuerzo por acercar las letras africanas a los lectores hispanohablantes. Seguro que 2709books, Baile del sol o Assata nos tiene preparada alguna sorpresa para sobrellevar el regreso a la rutina.

Fiston Mwanza Mujila: el retablo de la fiebre del oro congolesa

Fiston Mwanza Mujila. Foto: Philippe Matsas. Fuente: Editorial Métailié

Fiston Mwanza Mujila. Foto: Philippe Matsas. Fuente: Editorial Métailié

Es una de las sorpresas del nuevo curso de la literatura africana en francés. Con su primera novela Tram 83, Fiston Mwanza Mujila ha irrumpido en la primera división de las letras francesas, provocando sólo una relativa sorpresa. Este congolés, nacido en Lumumbashi pero residente en la ciudad austriaca de Graz, ha diseñado un complejo y evocador universo sustentado en la decadencia de una sociedad desestructurada que hace tiempo que perdió de vista cualquier atisbo de moral y que se entregó al mandato del dinero fácil y los placeres mundanos de la mano de la corrupción y la arbitrariedad. En medio de ese escaparate degenerado aparece la figura de un aspirante a escritor soñador e idealista, cuya candidez no evitará que se manche cuando camina por el fango.

El Tram 83 es en realidad un local nocturno, bar, prostíbulo, discoteca, centro de negocios y parlamento, todo al mismo tiempo. Es el centro neurálgico de la Ville-Pays, una geografía imaginaria que sólo se sostiene por la existencia de una mina de diamantes y que lidera un militar disidente que de facto la escindió del Arrière-Pays. El retablo de Fiston Mwanza Mujila recuerda enormemente a los escenarios de la “fiebre del oro”, una ciudad sin ley que ejerce de imán de todo tipo de buscavidas, charlatanes, embaucadores, prostitutas y todo aquel dispuesto a vivir y a presentarse como lo que no es. El ambiente ya es en sí mismo atractivo y suculento, pero el joven autor, además, se vale de sus anteriores experiencias como dramaturgo y poeta, para que la descripción lo convierta en un escenario vívido y magnético.

Sólo faltan en el retablo los personajes principales. Y qué mejor que un pez sacado del agua. Lucien es, en realidad, un soñador, un aspirante a escritor que aparece en Ville-Pays como caído de una nave espacial en su huída de la persecución política en Arrière-Pays. Para completar el contradictorio círculo virtuoso narrativo, el principal apoyo de Lucien, casi su cicerone en ese mundo caótico, será Requiem, un antiguo compañero de estudios con el que milagrosamente se reencuentra. Sin embargo, Requiem es más que el alter ego de Lucien. Es, más bien, la otra cara de la moneda, por ese pasado común que les mantiene unidos. Requiem es casi un ciudadano modelo en Ville-Pays, una especie perfectamente adaptada a un ecosistema de locos, con una enseña clara “los chacales no comen chacales”. Requiem, como su compañero también cree en el renacimiento del mundo, pero lo busca desde la podredumbre, algo así como la necesidad de tocar fondo, o más bien, de explorar el fondo, de vivir en el fondo, de regodearse en el fondo, antes de poder volver a conquistar la superficie. Con el riesgo latente, siempre, de quedarse atrapado en el lodo.

Fiston Mwanza Mujila aparece como un escritor obsesionado con la música. En sus obras tiene un papel fundamental el jazz y en sus conversaciones se menciona siempre un saxofón que se él mismo asegura que es un sueño recurrente para él. Quizá por ese motivo, explica en una entrevista publicada en Le Point explica que escribe como si compusiera y que a todos los textos les atribuye un ritmo: “Intento asignar a cada texto un tempo. (…) Este ritmo es diverso : es el saxofón soñado, la circulación de los trenes que unen Lumumbashi con Mbuji-Mayi (la ciudad natal de mi familia), la rumba, los ruidos de Kinshasa, la soledad, el río Congo … Lo que importa no es sólo el sujeto, sino el ritmo agitado o la polka de las palabras en una hoja de papel”.

tram 83A pesar del personaje de Lucien y de su propia experiencia, Mujila desmiente que Tram 83 sea una novela autobiográfica. Eso sí, asegura que transmite su propia visión (personalísima) del Congo y del mundo y obliga a una reflexión sobre la figura del escritor y del intelectual en África. “En un país en el que todo el mundo habla de dólares, es una locura pretender ser escritor”, confiesa en una entrevista a AllAfrica.

En todo caso, Fiston Mwanza Mujila ha recibido numerosos premios, incluso antes de esta incursión en la novela. En 2009 recibió la medalla de oro de literatura de los VI Jeux de la Francophonie en Beirut y, ahora, en 2014 ha sido galardonado con el premio de literatura de la ciudad de Graz y su primera novela es una de las finalistas del prestigioso premio de la literatura francófona Prix Wepler-Fondation La Poste. Está previsto que esta novela se publique en los próximos meses en Estados Unidos, Alemania, Holanda e Italia, entre otros lugares.