Entradas

“This is Congo”, una llamada a la acción

Entrenamiento de los soldados del Batallón 42 de las Fuerzas Armadas congoleñas.

La República Democrática de Congo (RDC) es un paraíso. Y una miseria. Dos realidades que conviven en una tierra dispuesta a los intereses occidentales y donde los conflictos armados se alargan ya más de dos décadas. A pesar de su riqueza natural, el país sigue estancado en la clasificación de las naciones más pobres del mundo en Índice de Desarrollo Humano según el informe de las Naciones Unidas en 2016. 

La comunidad internacional apunta los nombres de las nuevas guerrillas y se pone la corbata para dar la bienvenida a las multinacionales que se unen a la cola para conseguir diamantes, oro, coltán, uranio, cobalto o uranio. Mientras, sigue siendo testigo de cómo Joseph Kabila, el presidente, continúa en su puesto a pesar de que su mandato expiró a finales de 2016.

El documental This is Congo del director norteamericano Daniel McCabe intenta poner en perspectiva la situación política, económica y social del país a través de cuatro personajes: un alto rango militar encubierto, un coronel de las fuerzas armadas, una comerciante ilegal de minerales y un modisto. Cuatro puntos de vista para entender las realidades de una nación en el momento en el que el grupo rebelde M23 dominaba los titulares. La cinta, incluída en la pasada edición del Festival de Cine de Human Rights Watch de Londresy al que Wiriko tuvo la oportunidad de asistir, muestra el trabajo McCabe que pasó casi un año empotrado con las fuerzas armadas congoleñas en las inmediaciones de la ciudad de Goma. “Quería que se viese lo que se vive allí. Es complicado señalar una cuestión en concreto ya que existen muchos factores que crean una niebla que dificulta ver lo que ocurre”, explica el director.

La guerra trae héroes. El coronel Mamadou Ndala, que lidera el Batallón 42 de las Fuerzas Armadas, es quizás el protagonista de este documental coral. Ndala cautiva a la audiencia con su personalidad. Su sentido del humor no riñe con la estricta preparación que exige a su batallón que recupera el control de Goma e inicia el desmantelamiento del M23. McCabe mantiene una estrecha relación con Ndala y lo acompaña junto a sus soldados al frente. El resultado es un conjunto de imágenes que impresionan por su contundencia. Es la guerra sin edulcorantes. “No tenía ni idea que iba a ser duro”, reconoce McCabe.

La guerra trae desplazamientos. Hakiza Nyantaba huye de su aldea con la llegada de los rebeldes. Asentado en un campo de desplazados, este modista representa otra de las caras de la inestable situación en la región de Kivu Norte. “Ha vivido seis guerras y siempre va conmigo porque provee aceite, harina y jabón para mis hijos”, dice Nyantaba señalando a su máquina de coser. El alzamiento del M23 en la zona dejó miles de desplazados que volvían a engrosar las listas de ACNUR y otras instituciones que operan en la zona. Siempre pagan los mismos.

La guerra trae confusión. Y entre las fisuras los hay que encuentran la manera de sobrevivir. Bibianne, más conocida como Mama Romance, se gana la vida exportando minerales ilegalmente. Mercadea desde Goma, punto estratégico de esta venta, y corre riesgos para hacer que su producto llegue a capitales como Nairobi. La película nos deja escenas entrañables de una señora que se aferra a lo que no tiene para salir adelante. “El hambre te enseña a comer. Tomo riesgos porque yo ya estoy muerta y no quiero enterrar a mis hijos”, reconoce.

La guerra trae beneficiarios y muchos de ellos están en Kinshasa. RDC lleva más de dos décadas sumida en el caos. Difícil es seguir el ritmo a los nuevos grupos armados que se levantan contra la lejana capital del país. Kasongo, nombre ficticio, aporta una perspectiva histórica, la verdad oculta de la crisis. Este alto rango militar de las fuerzas nacionales, que mantiene el anonimato por razones de seguridad, apunta a la incompetencia de un gobierno corrupto para resolver la situación. O quizás no interese atacar los problemas ya que la guerra distrae y los focos apuntan a otros. Kasongo confirma además la desorganización del ejército y cómo el gabinete negocia la reinserción de los insurgentes en las tropas nacionales. Esta fuente amplía las miras y posa las causas de esta continuada crisis en la colonización belga, la Guerra Fría y el apoyo estadounidense al golpe de estado de Mobutu Sese Seko. “Mobutu echó a los inversores y puso a sus amigos a dirigir las empresas. Todo se paró”, dice Kasongo.

Fotograma del documental This Is Congo.

Las palabras de este militar recuerdan a las del director británico Orlando von Einsiedel quien dirigió Virunga, el documental homónimo sobre el parque nacional al este de RDC. “Vimos en el parque un reflejo de lo que lleva ocurriendo en el Congo durante más de cien años: intereses foráneos vienen al país y toman sus materias primas dejando desamparados a la población”, comentó a Wiriko en 2015.  

This Is Congo es un intento honesto de explicar lo que ocurre en este país ubicado en el centro del continente. Una llamada a la acción para que la comunidad internacional promueva soluciones en un lugar olvidado.

Amani Festival, música por la paz

Lokua Kanza durante su actuación en el festival Amani / Foto: Patrick Garety

Lokua Kanza durante su actuación en el festival Amani / Foto: Pádraic MacOireachtaigh

El pasado 14 de febrero la ciudad congoleña de Goma se dispuso a bailar y combatir su convulsa reciente historia. El Festival Amani sustituyó durante tres días el recuerdo de los misiles y los disparos se convirtieron en música y algarabía. Tres días tocando por el cambio, tres días cantando por la paz.

Parcialmente destruida por la erupción del volcán Nyiragongo en 2002, asediada por el movimiento rebelde M23 en noviembre de 2012 y epicentro de un brote de cólera, Goma no ha sido ajena a la tragedia humana. Situada en el este de la República Democrática del Congo y capital de Kivu del norte, su población está poco acostumbrada a las buenas noticias.

“Ha sido un sueño que ahora es una realidad”, decía Guillaume Balume, uno de los organizadores de un festival que tampoco ha tenido un camino fácil. La apuesta de varios jóvenes locales se truncó el pasado agosto cuando con todo preparado para la inauguración del festival una lluvia de misiles se apoderó de la ciudad. El primer intento de celebrar el Amani se canceló y sólo un pequeño concierto tuvo lugar para honrar la memoria de los fallecidos.

Goma escribe su diario en los titulares de prensa internacional y para muchos extranjeros es un lugar que justifica la imagen de un Congo oscuro, el de la guerra, el del rey Leopoldo de Bélgica. Para otros, es el lugar de trabajo de legiones de personal humanitario que salta de una zona de crisis a otra. Una ciudad donde las divisiones étnicas y lingüísticas se arraigan en la realidad cotidiana haciendo imposible saber si son la causa o los síntomas de la injusticia vivida.

Sin embargo, el festival Amani, cuyo significado es paz en swahili, sirvió como encuentro que para unir, compartir y pacificar.

“La gente me decía que había pasado mucho tiempo desde la última vez que se habían sentido tan bien juntos”, explicaba Anne-Laure Van Der Wielen, otra de las organizadoras del festival, quien apuntaba que Goma también puede luchar para ser como otra ciudad cualquiera.

El estadio MWANGA dio la bienvenida a más de 25.000 personas durante todo festival, acogiendo estilos musicales para todos los gustos. Decenas de bandas locales, así como de Ruanda y Burundi, y distintos grupos de danzas tradicionales de diversas etnias de la región, se hicieron escuchar en el escenario. Albert Kulu, Mani Martin o Fal-J  trajeron su música a unas tablas que incendiaron Lexxus Legal y el artista local Innoss´B.

Lexxus Legal, uno de los iconos del hip hop congoleño, lanzó sus audaces y directas letras a la audiencia. Su visión sociopolítica del Congo demuestra que además es uno de los activistas más comprometidos con los Derechos Humanos en su país. Él fue el encargado de cerrar el primer día del festival.

El sábado comenzó con las actuaciones de artistas procedentes de la propia Goma como Maraben que rapeó para espabilar a los presentes en el primer turno de la mañana mientras que Pinochet se preparaba para un concierto de R´n´B francés y swahili. Con sus ritmos poperos, Innoss´B se metió al público en el bolsillo para finalizar la segunda jornada. Este joven de Goma de tan sólo 16 años, que grabó el tema de promoción del festival, se ha convertido en toda una revelación en su país y ya ha tenido la oportunidad de trabajar con artistas como el senegalés Akon.

Innoss´B, además, protagonizó uno de los momentos del festival cuando invitó al representante de la ONU en la República Democrática del Congo, Martin Kobler, a marcarse unos pases de baile durante su actuación. Probablemente fue la recepción más cálida que ha recibido Kobler en el Congo, quien asistió al festival para “transmitir personalmente el mensaje de los jóvenes” de la ciudad de Goma.

Amani también sirvió para que otros artistas se reencontraran con su país como fue el caso de Jessica Kiil quien desde 1993 reside en Oslo. Con su música pegadiza y sus bailes atrevidos y sensuales animó a la audiencia en la tarde del viernes. Alicios Theluji voló desde Suecia para tocar en su Goma natal, ya en el domingo, y recordó emocionada el placer de cantar delante de su abuela que se encontraba entre el público. Su actuación precedió al afrosoul del ruandés Mani Martin, que sirvió como aperitivo para la clausura del festival de la mano de Lokua Kanza.

Antes de que llegase la noche Amani disfrutaba del cabeza de cartel y el artista más relevante que pasó por su escenario. Lokua Kanza llegó con su repertorio de canciones suaves y temas como Plus Vivant contrastaron con los estilos de las jornadas anteriores. Kanza realizó colaboraciones con otros artistas como la propia Jessica Kiil o Innoss´B en una actuación que fue escuchada desde el exterior por los muchos que no pudieron ingresar al recinto. La organización no tuvo más remedio que cerrar el estadio ante la avalancha de personas que se aglomeraban para escuchar al que es uno de los músicos más importantes del Congo.

La timidez con la que arrancó el festival el viernes se fue despejando durante el fin de semana para acabar en un hermanamiento donde todos los asistentes bailaron y cantaron cómodamente.

Poco antes de las seis de la tarde, el festival Amani echaba el cierre todavía con el sol en lo alto el tiempo suficiente para que la audiencia pudiera caminar a casa antes de la llegada de la noche. La meteorología acompañó durante todo el fin de semana y la única nota negativa fue la vuelta a la rutina. “Ha terminado demasiado pronto”, decían muchos de los asistentes quienes remarcaban cómo la ciudad de Goma puede ponerse en pie junta, puede cantar y pasarlo bien.

Goma demostró que bajo un contexto de guerra, de diferencias étnicas y avasallamiento, la música puede ser el medio que ayude al restablecimiento de la paz.

*Este artículo no hubiera sido posible sin la estimable ayuda de Pádraic MacOireachtaigh. Él fue los cinco sentidos de Wiriko en Amani Festival.