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Binti vuelve con una alegoría de la identidad y la convivencia

Binti, la heroína himba, de Nnedi Okorafor, enfrentada a un viaje interplanetario, ha vuelto y la editorial Crononauta nos la acerca publicándo en castellano la traducción de Carla Bataller Estruch. Después de que la primera aparición de esta particular pionera espacial recibiese premios tan apreciados en la literatura fantástica como el Nebula o el Hugo, la escritora estadounidense de origen nigeriano quiso dar continuidad a este personaje que desde el desierto del Namib rompe con las convenciones para viajar a Oomza Uni, una especie de planeta consagrado al estudio, la innovación científica y la sabiduría, una especie de Academia de Atenas futurista.

Nnedi Okorafor, escritora de literatura fantástica de origen nigeriano. Foto: byronv2

Esta vez Binti llega con un acusado olor de diversidad cultural y la historia de la joven himba termina por parecerse mucho a una alegoría de las identidades con orígenes múltiples y de la convivencia. En la primera entrega de esta trilogía, Binti había desbordado los límites de los corsés de las convenciones sociales y de la tradición y había superado un enfrentamiento secular entre especies de una manera muy particular. Era un canto a la libertad de elección y a la convivencia. En esta segunda aventura, quizá la cuestión de la identidad se acentúa especialemente.

Binti vuelve a la Tierra después de un año en Oomza Uni donde ha ido perfeccionando sus dotes de ramificación matemática, algo así como una meditación mística. Y lo hace acompañada de su insospechada amiga medusa, Okwu. De esta manera, Binti y Okwu pretenden abrir una nueva época de las relaciones entre los humanos y las medusas, que hasta ese momento han sido irreconciliables. Sin embargo, Binti que regresa a su pueblo con un halo de heroína, no está segura de que las estrictas convenciones y tradiciones himba acepten su nueva identidad, híbrida desde que tuvo que aceptar que las medusas colonizasen su ADN para salvar la vida. Esa reflexión sobre la identidad es constante.

“Era mundos enteros. ¿Qué era el hogar? ¿Dónde estaba mi hogar? ¿Estaba ardiendo?”, se pregunta la protagonista.

“Estoy aquí. ¡No sé lo que hago ni dónde estoy! – La miré con los ojos abiertos de par en par, respirando con dificultad. No podía respirar. Ni pensar. Ni ramificar”.

“Eres demasiado complicada, Binti – dijo-. Por eso me he mantenido alejado. Eres mi mejor amiga. En serio. Y te echo de menos. Pero eres demasiado complicada. Y mírate, ahora te has vuelto más rara”, le espeta a la protagonista el que había sido su mejor amigo en la Tierra cuando se desata el conflicto.

Nnedi Okorafor continúa jugando, en el relato, con las costumbre y las tradiciones de los pueblos africanos, en este caso, concretadas en las prácticas de los himba. Binti regresa a su casa en busca del calor de la familia, pero con la voluntad oculta de participar en la tradicional iniciación femenina. Durante su estancia en la Tierra, la protagonista de la historia, se enfrentará a un previsible conflicto relacionado con la decisión de abandonar a su familia, con su regreso, con los recelos de la familia y de la sociedad local, pero también con sus deseos y con sus experiencias.

“No quería admitirlo, pero creía que estaba rota por las decisiones que había tomado, por mis actos, por marcharme de casa para asistir a Oomza Uni. Por la culpa. El alivio que sentí fue tan abrumador que quise tumbarme en la alfombra y dormir”, dice la propia Binti.

Sin embargo, Binti acabará descubriendo que la identidad construida a partir de múltiples orígenes no es una novedad para ella y que la sabiduría y la comprensión del mundo que le rodea que está buscando le llegará de los círculos menos esperados. A Binti se le hará evidente como algunos grupos étnicos son menospreciados en base a estereotipos y que, sin embargo, esconden verdades ocultas que le permitirán avanzar en esa búsqueda.

“La curiosidad es la única forma de aprender”, le advierte a Binti uno de esos nuevos descubrimientos.

La autora, Nnedi Okorafor, añade en esta segunda entrega un nuevo elemento a su narrativa fantástica. En el primer volumen de Binti, nos ofrecía una nueva visión de los viajes espaciales y de la diversidad de especies de seres vivos. En esta nueva aventura, se añaden algunas pinceladas de la propia cosmovisión de los pueblos africanos, con la extraña visita de la Mascarada Noctura, un personaje premonitorio que teóricamente sólo se aparece a los hombres, a los héroes himba, pero que en un momento se manifiesta a Binti en extrañas condiciones.

“Según las historias de las Siete, la vida se originó a partir de la rica arcilla roja mojada por las lluvias. Los microorganismos se activaron cuando una de las Siete Deidades lo deseó y luego las demás se interesaron por lo que podría pasar. Esa arcilla era Madre, ‘otjize’. En ese momento yo era arcilla.”

Okorafor incorpora a la receta tecnología extraterrestre.

“Son nanoides biológicos tan minúsculos que pueden incrustarse cómodamente en nuestros cerebros. Es como tener un astrolabio en el sistema nervioso”, confiesa uno de los nuevos conocimientos que hace Binti, precisamente en su entorno más próximo.

La escritora, que se ha convertido en la representante más popular del afrofuturismo literario, presentó le año pasado la tercera entrega de su trilogía Binti. The night masquerade. Y, afortunadamente, desde Crononauta ya han anunciado su voluntad de completar esta serie.

Binti: bajo la ciencia ficción, la conciencia

Ahora mismo, Nnedi Okorafor es probablemente la autora más popular de la ciencia ficción, e incluso, de la literatura fantástica africana, en un sentido más amplio. Más allá de la simplificación que suponen las etiquetas, Okorafor aparece ahora mismo como la principal representante del afrofuturismo literario. No se debe confundir esta clasificación con una moda. La autora de origen nigeriano ha firmado más de una quincena de títulos entre novelas y novelas breves, sin contar ensayos artículos o relatos, durante los últimos trece años. El reconocimiento a esta amplia carrera se ha disparado en los últimos años, aunque durante este tiempo ha ganado una decena de premios estadounidenses e internacionales. Sin embargo, la popularidad responde, en ocasiones, a elementos más mediáticos. En los últimos tiempos, por ejemplo, se ha sabido que HBO convertirá en una serie televisiva la novela Who Fears Death, y que será la encargada de escribir futuras entregas del último gran lanzamiento de Marvel, Black Panther, e incluso una de las secuelas de esta serie de superhéroes que ha sacudido representación que tradicionalmente Holywood hacía del continente africano.

La escritora Nnedi Okorafor, figura del afrofuturismo. Foto: Jim Hines

Su novela corta Binti, precisamente, es uno de sus trabajos más premiados y ha sido reconocido con algunos de los premios más importantes de la literatura de fantástica y de ciencia ficción como el Premio Nebula o el Premio Hugo. La editorial Crononauta se ha embarcado en la publicación de Binti en castellano, traducida por Carla Bataller Estruch. Y así llega hasta nuestras manos una de las obras contemporáneas más representativas del afrofuturismo.

Okorafor, es una novelista y ensayista nacida en Estados Unidos, de origen nigeriano. La vinculación de la escritora con el entorno afro, primero, y explícitamente africano, después, es evidente en sus influencias o en su inspiración. Así que al margen de sus datos biográficos está claro que ella se siente cómoda como autora africana. De hecho, en su faceta ensayística es una de las responsables de algunas de las reflexiones más interesante en torno a la ciencia ficción africana. Okorafor puede decir sin empacho que ya en 2009 le auguraba a este género una buena salud. Los últimos acontecimiento y las tendencias tanto del público como de la industria han demostrado que la escritora tenía razón en aquel ensayo en el que se preguntaba si África estaba preparada para la ciencia ficción.

Binti pone de manifiesto una característica de la literatura de ciencia ficción que se reclama constantemente: su trasfondo. El género es un envoltorio, a menudo, una primera capa que alberga mensajes con mucho contenido. En el caso de la historia de Binti, el nombre de la protagonista, la experiencia básica de la exploración de nuevos mundos, apenas oculta la preocupación medioambiental y una lección en torno a la convivencia intercultural.

Una joven himba decide ser la primera en abandonar la tierra a la que su cultura está estrechamente ligada. No sólo nunca antes nadie se había embarcado en una aventura como la que afronta Binti, sino que además lo hace en contra de la voluntad de los suyos. En un escenario futurista, Binti es una matemática genial y que además combina su capacidad con los números con un don oculto: es una maestra armonizadora, la habilidad más adecuada para controlar las corrientes que se utilizan en la construcción de los astrolabios, en la que se ha especializado su familia. Los astrolabios son artefactos que acaban conteniendo toda la vida de sus poseedores, el pasado con su hitoria, el presente con todos sus contactos y las herramientas para la vida y el futuro, con algo parecido al destino. Quizá alguien reconozca en el astrolabio una especie de teléfono móvil aumentado.

Nnedi Okorafor, escritora de literatura fantástica de origen nigeriano. Foto: byronv2

En parte, la joven pasea con orgullo su exclusividad, su piel “marrón oscuro” y el otjize, la arcilla rojiza con la que cubre su piel y su pelo como muestra de arraigo a la tierra. En parte, sin embargo, no puede evitar la inseguridad que genera la presión social a la que se ve sometida. Binti no ha querido desaprovechar la oportunidad de ingresar en Oomza Uni, la universidad más prestigiosa del universo. La joven ha contravenido todas las normas de su comunidad para asistir a esa Meca de conocimiento. Se ha montado en una nave espacial, que en realidad es un gran organismo vivo modificado, con personas de diferentes procedencias, no solo humanas.

Sin embargo, el viaje será un reto mucho mayor del que Binti se había imaginado. En realidad, todo ese futuro vivido en un entrono aséptico no impide una sociedad que no ha llegado a ser igualitaria y en la que prevalecen algunas discriminaciones. Precisamente, la traición del pacto entre los hombres y las medusas genera una situación extrema en el viaje de la joven exploradora himba y, posiblemente, en el futuro del universo. Sin embargo, el desenlace de ese conflicto es la parte más interesante de la trama que no vale la pena desvelar. Quizá sirva como un indicio el hecho de que Binti es la primera entrega de una trilogía cuyo tercer episodio se ha publicado originalmente este año. Por cierto, la editorial Crononauta ya ha avanzado que próximamente publicará la segunda entrega: Binti: Hogar; y prevee también editar la primera novela para adultos de Nnedi Okorafor, Who Fears Death. Así que continúan los motivos para la esperanza.