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Mohamed Awale: “El concepto de segunda mano forma parte de la cultura de Kenia”

La moda ‘Made in Africa’ lleva varios años dando qué hablar. Además de recuperar los mercados locales, los diseños africanos van conquistando poco a poco espacios hasta hace poco desconocidos. A ello debemos sumar la reconversión de antiguos factores como la sostenibilidad, la economía circular o el uso de materiales de segunda mano. Algo que ha formado parte de sociedades como la de Kenia. Precisamente Suave Kenya es un modelo de negocio sostenible y que se ha convertido en un boom en la moda del país, especialmente en Nairobi. Además, las redes sociales y el comercio online están permitiendo a esta mediana empresa exportar a otros países del mundo. Su estilo, basado en materiales de segunda mano, demuestra una vez más la fuerza que desprende la moda keniana. Entrevistamos a su fundador, Mohamed Awale, para que nos cuente cuáles son las claves de su éxito.

Suave Kenya
Suave Kenya

Pablo Arconada Ledesma: Suave Kenya lleva ya cinco años funcionando, ¿cómo empezó todo? ¿Cuándo decidiste dar el salto al mundo textil?

Mohamed Awale: Todo comenzó con un interés en los bolsos cuando todavía estaba en la universidad, en 2013. Tenía un primo que tenía un negocio de cuero que hacía bolsos y accesorios, solía ir allí a pasar el rato y de vez en cuando diseñaba mis propias mochilas. Cuando él cerró su negocio un par de años más tarde para centrarse en la fabricación de zapatos, me convenció de que empezara mi propio negocio basado en la producción de mochilas. Y… ¡lo hice! Lo único que tenía claro en ese momento era que mis diseños fueran diferentes de todas las otras marcas, que solían utilizar principalmente cuero y loneta. Decidí que si quería tener éxito tenía que buscar una alternativa. Así, surgió la idea de basar toda la producción en materiales de segunda mano. Empezamos a probar muestras y todas tuvieron muy buenos comentarios de amigos, familiares y otros comerciantes. Fue entonces cuando decidimos seguir esa línea.

P.A.L.: ¿Por qué elegiste el nombre Suave Kenya para tu empresa? ¿Cuál es su significado?

M.A.: Nos encantó el nombre porque significa todo lo que estamos intentando que sean nuestros bolsos. La idea es convertir la basura de alguien en un producto nuevo, del que se pueda volver a enamorar y querer utilizar. En este caso ‘suave’ significa sofisticado, digno, refinado, urbano… Todo lo que nos gustaría que la gente sintiera cuando lleva estas mochilas.

P.A.L.: ¿Crees que tu proyecto tiene un impacto real en la economía local?

M.A.: Por supuesto que esta empresa tiene un impacto en nuestra economía. Desde los comerciantes que nos venden sus productos de segunda mano hasta la creación de empleo y la exportación de productos a varios países. Además, cuando dimos el paso, éramos sólo dos personas y actualmente tenemos alrededor de quince empleados trabajando para la compañía a tiempo completo. Hemos conseguido cuadruplicar nuestra producción en los últimos tres años.

P.A.L.: ¿A dónde se dirige la venta de tus diseños?

M.A.: Inicialmente empezamos vendiendo nuestros bolsos sólo localmente. Sin embargo, a partir de mediados de 2016, comenzamos a realizar envíos a todo el mundo. Nuestros bolsos ahora pueden ser comprados en nuestro sitio web y entregadas en una semana a cualquier parte del mundo.

P.A.L.: ¿Por qué decidiste trabajar con material de segunda mano? ¿Qué valor tiene la sostenibilidad para Suave Kenya?

M.A.: El concepto ‘segunda mano’ forma parte de la cultura de Kenia. Crecimos ahorrando, todavía lo hacemos y podríamos seguir en esta línea en el futuro. Así que fue algo natural. Empezamos a trabajar con unos pocos comerciantes que nos llaman cuando tienen existencias a las que no dan salida en sus tiendas. La sostenibilidad es nuestra filosofía. Todo lo que hacemos tiene que ser por el bien del medio ambiente. Pensamos constantemente cómo podemos tener un menor impacto, siempre esforzándonos por reducir todo lo posible y hacer que las cosas sean más asequibles para la gente.

P.A.L.: ¿Qué sentido tiene para ti la fusión de lo nuevo y lo viejo?

M.A.:  Dar una nueva vida a un “objetivo viejo”, convertir algo que era poco atractivo en otro objeto que se vuelve a valorar es la idea básica de Suave Kenya.

P.A.L.: ¿No has pensado en dar el salto y empezar a diseñar otros complementos o ropa?

M.A.: Aún no hemos pensado en ese cambio. Nos gustaría seguir centrándonos más en la industria de las mochilas y los bolsos. Creo que todavía hay mucho por explorar. Tal vez en unos años podríamos probar algo nuevo.

Suave Kenya
Suave Kenya

Adama Paris, una militante de la moda africana

 

Fotografía de Alexis Peskine.

Adama Ndiaye está en el centro de todas las miradas. Esta mujer carismática, de origen senegalés, es la responsable de la Dakar Fashion Week, una de las plataformas de moda más importantes del continente africano y que ha celebrado, entre el 27 de junio y el 2 de julio, su décimo quinto aniversario.

La hoy conocida como Adama Paris fue hace algunos años una brillante estudiante de Economía. Empleada durante algún tiempo en el Banco Nacional de París, pronto decidió seguir su pasión por la moda y lanzarse con la creación de su propia marca de ropa bajo este mismo nombre.

Desde entonces no deja de guiarse por su instinto y por su colectiva visión de la creación de moda. “Cuando volví a Dakar para instalarme como joven diseñadora no había en Senegal ninguna plataforma para presentar mis colecciones y tampoco las de otros colegas, así que decidí crear una”, dice. Así nació la Dakar Fashion Week, evento que hoy es un must en las agendas fashion internacionales y por supuesto africanas, junto a las manifestaciones de Lagos, Johannesburgo y el FIMA de Níger.

Lejos de pararse ahí, Adama Paris, que hoy vive a caballo entre Los Ángeles, París y Dakar, crea en abril de 2014 Fashion Africa, FA, la primera cadena de televisión especializada en moda africana, que difunde las creaciones venidas del continente o de la diáspora.

La que se describe a sí misma como una “emprendedora cultural” ha demostrado no sólo que el sector tiene mucho potencial en el continente sino también que las y los creadores africanos tienen mucho que aportar en el panorama internacional. Con esa filosofía nacen las Black Fashion Week de París y de Montreal, otro gran proyecto en cuyo origen esta también la infatigable Adama Paris.

Adama Paris en la reciente Dakar Fashion Week. Fotografía de Omar Viktor Diop.

Además de una evidente visión estratégica, esta militante de la african fashion (o moda africana) es conocida por haber hecho accesible su ropa a su clientela (sus prendas cuestan menos en África que en Europa) y por abrir los desfiles a la calle, acercándo la, a veces, tan elitista moda a la población.

Tras una Dakar Fashion Week 2017 cargada de novedades y la asistencia de un gran número de periodistas, influencers, los más punteros nombres de la creación africana y muchos jóvenes diseñadores que han querido mostrar su apoyo a la tan querida y admirada Adama Paris, ésta nos recibe con su habitual energía.

Laura Feal: Una primera impresión en caliente sobre el evento que acabas de terminar, ¿qué balance haces de este décimo quinto aniversario de la Dakar Fashion Week (DFW)?

Adama Paris: Creo que hemos hecho un programa muy completo para diferentes públicos: profesionales, elitistas y también para la población de Dakar, a través de la organización de un carnaval en la calle en el que participaron cientos de personas. Para terminar hemos venido a la playa, porque uno de los objetivos es mostrar mi país y sus potencialidades turísticas. Uno de los objetivos es vender Senegal.

¿Qué ha aportado la DFW a la moda africana en los últimos quince años?

La Dakar Fashion Week es una referencia en toda África y con ella hemos situado a Senegal en la agenda internacional de la moda. Hemos contribuido a estructurar la filial, creando nuevos oficios como por ejemplo el de producción de desfiles de moda, que antes no existía. Igualmente, hemos lanzado la carrera de muchos diseñadores y modelos africanos que hoy desfilan por todo el mundo. En resumen, creo que hemos favorecido la profesionalización del sector.

¿Cuáles son los retos para las próximas ediciones?

Mi objetivo es ser «bigger and better» (mayor y mejor). Queremos que la DFW sea una cita ineludible de la moda en África. Para el próximo año mi objetivo es abrir una fábrica de producción en Diamnadio (barrio a las afueras de Dakar), para que los creadores africanos podamos hacer una producción de calidad hecha aquí, y vender nuestros modelos en Europa o en otros países africanos.

Mis objetivos para los próximos años son puramente económicos: hasta ahora hemos hecho cosas bonitas, colecciones y desfiles, pero hay que empezar a crear riqueza y ganar dinero.

Muchos diseñadores dicen inspirarse en África, en la población o en el ritmo de vida africano en sus creaciones. ¿En qué medida piensas que esa inspiración es reciproca? ¿Cuál es el impacto en la población?

Es natural que África sea una fuente de inspiración para cualquier artista: aquí la moda es omnipresente en las calles, en los mercados, en la gente. Es como una diversión de la que ni siquiera se es consciente. Yo creo que entre las y los diseñadores y la población debería haber una complementariedad. África inspira, sí, pero mi objetivo es que no sólo inspire sino que dé trabajo, que cree una economía real para los creadores africanos y la industria que va con ellos.

En tus eventos, no dudas en mezclar a diseñadores consolidados con jóvenes talentos. ¿Qué aportan los unos a los otros?

La moda es arte y los artistas nos alimentamos los unos de los otros. Los jóvenes aprenden de los consolidados y viceversa. La gente piensa que soy como Maria Teresa de Calcuta dando oportunidades a la juventud pero en realidad soy como un vampiro: ¡me alimento de la cantidad de energía que desprenden! Yo siempre he dado oportunidades a los jóvenes valientes y es por eso que ahora tengo un «team de warriors» (equipo de guerreros) que me apoyan y trabajan conmigo, y que están dispuestos a comerse el mundo.

Uno de esos jóvenes colaboradores era Stephan Gnago, modelo y presentador de tu canal de televisión que fue encontrado muerto el pasado mes de abril en las costas libias, cuando intentaba llegar a Europa a bordo de una embarcación en la que también fallecieron otras 176 personas. ¿Qué ha supuesto esta desgracia para ti?

Ha sido una inmensa tristeza y un motivo de reflexión, que ha originado que en esta edición de la DFW hayamos introducido una mesa redonda bajo el título de “Our African Dream”.

Aunque parezca que la moda es un mundo frívolo y de paja, somos personas y estamos conectadas con nuestra realidad. La pérdida de mi colaborador me ha despertado este compromiso de trabajar para motivar a los jóvenes africanos y que no piensen que lo que puedan hacer aquí es menos importante que lo que hacen fuera. Uno puede pensar en irse, pero no de cualquier manera.

El tema de la emigración clandestina es un tema muy sensible y que afecta a muchos jóvenes africanos alimentados por una imagen de El Dorado, a la que quizá la moda contribuya. ¿Cuál es su compromiso en ese sentido?

Creo que tenemos parte de culpa y precisamente por eso hemos sentido la necesidad de crear esta especie de charlas en las que tratar las dificultades que afrontamos día a día los artistas y creadores pero también la responsabilidad que tenemos de crear nuestro propio sueño aquí: our african dream. Lo hemos introducido en Dakar pero tenemos programadas varias ciudades más como Abidjan, Brazzaville y Libreville donde, contando con el apoyo del gobierno, promoveremos el debate con jóvenes que puedan explicar su recorrido y buscar soluciones para ver otras posibilidades a la de partir.

Eres un referente de mujer emprendedora y comprometida. ¿Qué consejo le das a las personas jóvenes que están empezando?

Lo que aconsejo es creer en uno mismo y sobre todo creer en los propios sueños. Hay que soñar fuerte y alto. Hay que hacer soñar a los jóvenes y dejarles que tengan sueños locos. Eso es lo que le falta a nuestra juventud africana: que les dejen soñar.

Pero, ¡cuidado! Con el talento sólo no basta, hay que tener rigor y disciplina. Soñar no es mirar vídeos de Beyoncé sino pensar en tu propio futuro y proyectarte en él. Y para eso hay que trabajar duro.

¿Cuál es la situación de la moda en África?

A nivel creativo la moda africana está en plena forma, somos un referente de autenticidad y de libertad que contagia, porque no estamos sometidos a una codificación tan rígida como en Occidente. Pero a nivel económico y de estructuración no gozamos de tan buena salud: faltan escuelas, ayudas a la creación, fábricas para la producción y circuitos de distribución, y para ello se necesitan gobiernos que crean en el sector.

Uno de tus socios económicos en la DFW es la empresa canaria Binter, ¿cuándo podremos ver a Adama Paris por España?

La colaboración con Binter ha sido muy positiva y estamos pensando en hacer una Black Fashion Week en las Palmas. Creo que saben que yo enseguida me pongo manos a la obra… ¡así que espero que podamos hacerla en 2018!

Ecos de África: Identidades y tendencias cosmopolitas

Kezia Frederick y Namsa Leuba.

La moda etnochic crece como la espuma. Ya son varias ciudades dentro y fuera del continente europeo  las que se suman al oleaje de organizar ‘African’ o ‘Ethno’ Fashion Weeks /Weekends al ver ahí un mercado en auge. Si bien en París, Labo Ethnik cuenta ya con 6 ediciones organizadas por Yvette Tai siendo una de las ciudades con mayor trayectoria, le han seguido en 2012 Ethno Tendance Fashion Weekend Brussels organizado por la también diseñadora Cerina de Rosen, en 2011 Africa Fashion Week London organizado por Ronke Ademiluyi y Black Fashion Week Paris organizado por la también diseñadora senegalesa Adama Paris (Adama Ndiaye), y lo harán este año 2013 Africa Fashion Week Amsterdam y Black Fashion Week Montreal (con la misma organización de las dos últimas mencionadas respectivamente) entre muchas otras. Poco a poco y paralelamente, también aparecen todo tipo de subsectores especializados como por ejemplo editoriales o portales de shopping online. Cosa que no ha pasado desapercibida a grandes cadenas como H&M (Suecia), e Inditex (ES), operando con Zara, Pull&Bear, Stradivarius y Bershka entre otras, a la hora de incluir estampados étnicos en sus colecciones a pesar de que el término ético en sus producciones quede en segundo plano . Si bien otras, se especializaron en esta tendencia desde hace mucho más tiempo como Urban Outfitters (US) operando con Anthropologie y Free People, o Rapsodia (Argentina).

Bodymap, London 1982.

Dentro del universo de influencia étnica en general tambien hay grandes diseñadores que lo trabajan desde hace tiempo como Bodymap (1982), Sass & Bide (1999) o Ingrid Fey (2009) cuyo estilismo ha protagonizado muchas imágenes de la conocida cantante Ebony Bones, entre muchas otras. Además de las grandes marcas que han incluido esta idea en sus colecciones como Kenzo, Issey Miyake, Givenchy , Jenny Kee, Jean Paul Gaultier o Burberrys aunque éstas últimas lo hayan hecho por motivos muys distintos como mencionábamos en el primer párrafo, por no mencionar a Benetton, tan veterana en el ‘espíritu’ de su marketing, y tan hipócrita después de expropiar a multitud de comunidades de sus tierras en Sudamérica para expander sus fábricas.

Me sumergí en este mundo en abril de 2012 como diseñadora, y he tenido el placer de ser la primera española en salones internacionales de arte y diseño étnico que parecen ser por ahora los pocos escenarios donde se dan cita creadores e interesados en este campo tan específico y todavía desconocido para muchos (un campo todavía desértico en España). Un término, en mi opinión de doble filo, ya que por un lado une por primera vez y positivamente el concepto étnico al empoderamiento como objetivo y definición per se, pero que por otro hace confundir negativamente en la organización de muchos de estos salones lo ‘chic’ versus lo ‘elitista’. Siendo fácil caer en la contradicción y la doble moral entre la concepción y definición de algunos de ellos con la propuesta final.

Respecto al término afropean, nace para describir la influencia transcultural bien de personas de origen mixto o de personas pertenecientes a la diáspora africana residentes en Europa. La primera vez que se utilizó fue por David Byrne para describir a la artista belga de origen congolés Zap Mama y después popularizado por el dúo de hermanas afro-francés Les Nubians.

Zap Mama, 1989.

 

Sin duda, la música negra ha sido referente también en cuanto a esta estética por lo que hace sentido que la adopten los que siguen la cultura sin entender de razas. Quizás simplemente una disciplina artística donde el término sin nomenclatura ya se habia manifestado previamente creando progresivamente tendencia como ha hecho siempre.

Esta moda ha nacido en las ciudades europeas donde hay mayor diáspora africana en Europa ,París y Londres, donde personas nacidas en Europa de familia africana sienten la necesidad de casar en este caso su ‘doble’ identidad. Apareciendo así, la idea de utilizar tejidos africanos tradicionales con patronaje occidental.

Diseñadora de moda francesa cuyo origen se encuentra en las Islas Comores (África), Sakina M’sa. Fotografiada por Arthur Deloye. Una cara afroasiática heredada de la historia de su archipiélago de origen , con Indonesia.

Sakina M’sa fotografiada por Arthur Deloye. Una cara afroasiática heredada de la historia de su archipiélago de origen (Islas Comores en Africa) con Indonesia.

Un fenómeno absolutamente relacionado con esta migración y estas nuevas identidades que surgen de ella tanto como “hijos y nietos de” o, como habitantes de la ciudad que estando o sin estar relacionados en sus generaciones más directas con las migraciones, crecen en este ambiente cosmopolita e influencia ahora tambien digital de otras culturas. En este caso, el resultado del proceso de globalización no sería una homogeneización de la cultura sino que debemos hablar de procesos de hibridación que han ido siempre naturalmente intrínsecos a la condicion migratoria del ser humano a  lo largo de la historia y del contacto del que son fruto todas las culturas y personas. Proyectos como Afropean están en curso donde el británico de descendencia africana Johny Pitts se propone investigar, explorar y celebrar la interacción social, cultural y estética de la cultura afroeuropea en el arte y la vida a través de la mirada del postcolonialismo.

Los elementos clave de esta tendencia serian la expresión de estas nuevas identidades y también de orgullo de la misma frente al rechazo social que respira la historia frente a todo lo que no sea caucásico sin olvidar el valor simbólico y social que pueden aportar a la sociedad iniciativas y proyectos creativos que trabajan en este caso con tejidos como herramientas de empoderamiento, visibilidad y cambio. Trabajando no sólo el concepto étnico sino también el ético, el punto que encuentro más interesante dentro de este mundo y que personalmente me empuja a trabajar en mi propia marca Totem Taboo. Lejos de la frivolidad ,superficialidad y elitismo del mundo de la moda en sí mismo desde el que se pueden ver comprometidas y seducidas otras personas.

TOTEM TABOO

Funktopia, Totem Taboo 2014.

Si tuviera que hacer un top 10 dentro de la escena del arte y diseño en la moda afropean señalaría a Kezia Frederick (Inglaterra), a Namsa Leuba (Suiza) o a Stella Jean (Italia-Haití) entre muchos otras. Todas, artistas desde diferentes disciplinas, pertenecientes a la diáspora africana.

‘”I am half Italian and half Haitian – Haiti is the First Free Black Republic. That’s why I have decided to melt the European striped shirt (colonialist side) with the wax fabrics – but in a 60s style. This collection reflects me completely.” Stella Jean

 

Pero también destacaría a la francesa Toubab Paris, a las americanas Mara Hoffman y Boxing Kitten como parte de las más consolidadas, y dentro de las más emergentes a la alemana Nyah und Ich, a la inglesa Bombe Surprise, o a la australiana Kazz the Spazz.

Toubab Paris / Boxing Kitten / Bombe Surprise / Mara Hoffman

Toubab Paris / Boxing Kitten / Bombe Surprise / Mara Hoffman

Todas ellas artistas/diseñadoras blancas, grandes enamoradas del continente madre, pertenecientes diría yo, a otra clase de diáspora, la que por lugar de residencia, condición  humana, consumo cultural y convicciones politicas está en contacto directo con ella.

Y que teniendo o sin tener una historia personal familiar directa relacionada a nuestras espaldas, no olvidamos que todos tenemos los mismos ancestros y entendemos el concepto de identidad como algo relacionado con la experiencia no con la raza. Mujeres que proliferan no sólo en el campo del diseño sino en el editorial escribiendo libros como ‘Afro, a celebration’ de Katell Pouliquen, ‘New African Fashion’ de Helen Jennings  o sin ir más lejos, los mismos emprendedores de Wiriko, portal de arte contemporáneo africano donde se publica este artículo.

Helen Jennings / Katell Pouliquen /Jacqueline Shaw

Helen Jennings / Katell Pouliquen /Jacqueline Shaw

 

Por lo que el aspecto más importante a destacar es que la influencia del continente negro, entre otros, no deja de hacerse eco, creciendo y construyendo en Occidente un nuevo imaginario sobre la belleza. En este caso, lo ‘black’ se reivindica dentro y fuera de la comunidad negra, más ‘beautiful’ que nunca.

 

 

 

Kanga, diálogo swahili a todo color

kangecollectionSería difícil pasear por las calles de algunos países como Kenya, Tanzania, RDC, Malawi, Burundi o Madagascar y no ver a las mujeres vestidas con kangas. Sería difícil porque es uno de los tejidos más utilizados por las mujeres de la región, y cada vez más por las mujeres y hombres de otros países incluso fuera del continente.

Aparte de mencionar su vertiente más fashion y versátil en las pasarelas internacionales como en el Swahili Fashion Week tanzano, queremos detenernos en la función social que ha tenido este tejido desde que llegó a la región zanzibareña del continente. Su importancia va más allá de lo meramente estético y ha servido de altavoz para la población, especialmente para las mujeres. Este tejido africano también se adapta a los diferentes contextos sociales y ha sido un excelente aliado en la comunicación no verbal, como ha sucedido con otros tejidos de los que hemos hablado en otro artículos. A continuación veremos el porqué.

Partes del Kanga

Partes del Kanga

El termino kanga proviene del ki-swahili “ku-kanga” que significa “envolver” o “encerrar” Kanga también significa “ave”, específicamente las coloridas y llamativas aves guineanas. Por la similitud de estas aves coloridas con la tela, se le ha puesto este nombre. El tejido está hecho de algodón, mide aproximadamente un 1X1,5m y se compone de tres partes diferenciadas: el pindo, que en swahili significa el borde, el mji que es la parte central que tiene un estampado diferente a los bordes y la jina, que es la leyenda escrita en la tela, normalmente en ki-swahili, o en lingala en el caso del África Central. Varios estudios (Beck, 2001) apuntan a su origen europeo, una importación de los portugueses establecidos en Zanzíbar a finales del siglo XIX. Las mujeres, intrigadas por el nuevo tejido, empezaron a comprar varios metros de los estampados repetidos de lo que los portugueses llevaban como pañuelos o chales. Además unían varias piezas con las que después se hacían sus vestidos. Finalmente la importación de la tela se adaptó a este uso y se popularizó la utilización de lo que se llamaría también leso, que consistía en piezas de tela con patrones repetidos.

Una vez en la zona costera oriental del continente, el kanga tuvo un destacado rol en el momento de la emancipación de los esclavos y su integración en las comunidades musulmanas swahilis de África del Este (Beck, 2001). Los estampados entonces estaban inspirados en patrones de las mujeres más ricas de la época. Su imprenta a máquina —y no a mano— y la adopción de patrones florales e iconografías más modernas, hacía referencia a la “no autenticidad” o “modernidad” del tejido, por lo que manifestaba una vez más la integración en el nuevo estatus y la constante tensión entre la modernidad y la tradición. No fue hasta el siglo XX que el comerciante de Mombasa Kaderdina Hajee Essak, también conocido como “Abdullah” introdujo la escritura de proverbios en el tejido, inicialmente en árabe y más tarde en letras romanas, mediante su marca “K.H.E.-Mali ya Abdulla” hoy en día comercializada en Kenya.

Un kanga —para ser un buen kanga— tiene que tener dos características básicas: por una parte, un llamativo estampado central, y por otra, un audaz proverbio swahili. Y es a partir de la inclusión de proverbios en el tejido, que éste empezó a ser un vehículo de mensajes codificados tanto directos como indirectos. Su popularización fue inminente porque llegaba a amplios sectores de la población, como por ejemplo a las mujeres analfabetas que entienden el significado y los colores simbólicos del kanga sin tener que leer los mensajes inscritos en él. Yahya-Othman (1997) nos pone como ejemplo el hecho de que algunos estampados se utilizan en ocasiones especiales como bodas, funerales y otras celebraciones. O que el hecho de vestir el kanga rojo y negro en el dormitorio, puede ser un mensaje de la mujer a su marido de que tiene “dolor de cabeza”. Como la misma autora afirma, el kanga permite a la mujer expresar sentimientos que socialmente no tiene permitido expresar, sobretodo en el ámbito público. Y sirve además para entablar una conversación, ya que se inicia un diálogo comentado a partir de los mensajes inscritos de los kanga de otras mujeres con expresiones como: “Usinambie!” “¡no me digas!” o “Na kweli!” “¡En efecto!”, entre otras muchas.

¡Felicidades Barack Obama!Dios nos ha dado amor y paz. Fuente: http://pernille.typepad.com/louderthanswahili/2008/11/tanzanians-praise-obama-hongera-barack-obama.html

¡Felicidades Barack Obama!Dios nos ha dado amor y paz. Fuente: Louder than Swahili

Teniendo en cuenta el acto social al que se acuda, se puede vestir un kanga u otro, dependiendo de a quién se va a encontrar, quién va a ser el receptor del mensaje y qué se quiere transmitir. La interpretación de este mensaje estará condicionado por el contexto específico de los incidentes previos y la relación entre las dos personas. Por ejemplo, es delicado llevar según que tipo de kanga dependiendo de la ocasión, ya que puede tener varios significados y matices, algunos incluso de contenido sexual. Es además un regalo muy común en la cultura swahili, precisamente por su papel transmisor, tanto de maridos a mujeres, como de hijos a madres o entre mujeres. Pero éste no es un simple regalo, sino que la persona que recibe el regalo recibe el kanga, pero además el mensaje que hay en él—¡ya sea bueno o malo!—. No sólo ha formado parte del ámbito privado, sino que ha sido también utilizado durante las campañas electorales, políticas e incluso en campañas de salud pública, por ser una efectiva herramienta de movilización social.

Antiguamente el kanga estaba mayoritariamente fabricado en Europa, India, o incluso China y Japón, pero a partir de los años cincuenta se empieza a fabricar más en Kenya, Tanzania y en otros países de África. Además, el aumento en la utilización de tejidos usados mayoritariamente en África en la moda internacional, propicia la utilización del tejidos como el kanga o el wax. Diseñadores y marcas africanas como Lalesso o la línea “Kangalicious” del tanzano Mustafa Hassanali, son una muestra de ello.

Kangas Fashion. Foto: Fashion Junkii

Kangas Fashion. Foto: Fashion Junkii

Si buscamos un ejemplo de cómo la moda puede ir de la mano de un impacto social muy positivo, podemos echar un vistazo al proyecto The African Shirt Company. Fue creado por Joan y Lindi, dos amigos fascinados por la moda y por la conservación que decidieron llevar a cabo este proyecto que consiste en la confección de camisas para hombre y mujer utilizando este tejido fabricado en Kenya y cuyas ganancias invierten en parte en la comunidad en la que trabajan. El proyecto se desarrolla en Kitege, un pequeño pueblo de Kenya con muy pocos recursos. Para ello han formado en corte y confección a dos mujeres de la comunidad que trabajan también en el proyecto. Su idea es ir ampliando el negocio para poder ir formando y contratando a más mujeres de estas comunidades, y parece que lo están consiguiendo. Podéis encontrar más información en su web e imágenes en su Tumblr.

Foto: The African Shirt Company

Foto: The African Shirt Company

No hay duda de que es interesantísimo el poder de comunicación de este tejido, que muestra una vez más la utilización del arte como expresión.

¿Qué tipo de mensajes podemos encontrar el los kangas?

  • Hakuna mkamilifu: Nadie es perfecto
  • Karibu mgeni: Bienvenido visitante
  • Karibuni waalikwa shughuli yetu imefika: Bienvenidos a los visitantes!Nuestra fiesta está lista.
  • Moyo wangu sultani cha mtu sitaamani: Estoy feliz con lo que tengo
  • Tunaipenda Africa yetu: Amamos nuestra África
  • Mwembe tayari: Los árboles de mango están listos
  • Nitazidi kumpenda mpate kusema sana: Sigue hablando, cuanto más cotillees, más le querré.
  • Wazazi ni kioo cha jamii: Los padres son el espejo de la sociedad

Aquí podéis ver más algunos más.

Vista la diversidad en los mensajes, una recomendación: cuando os compréis tela kanga ¡aseguraos bien del mensaje del tejido y que éste se adecúa a la ocasión!

 

Fuentes: