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Guiss Guiss Bou Bess: “Estamos construyendo la música del mañana”

El grupo, que prepara su nuevo trabajo para el mes de noviembre, podrá verse en el African Village del Festival Rototom Sunsplash este año

Su tema Thieb bou Dup funcionó como una metáfora para sintetizar el invento musical de este dúo senegalo-francés: el electro-sabar, una fusión de los ritmos tradicionales senegaleses con bases de música electrónica.

Con este tema, que juega con el nombre del famoso plato de arroz con pescado (thieb bu dien) y uno de los ritmos más tocados de los sabar de Dakar, se dio a conocer en 2017 Guiss Guiss Bou Bess (GGBB) —traducido literalmente como “nueva visión”—, uno de los grupos de la escena urbana senegalesa que está pegando más fuerte, rompiendo tanto pistas de baile como esquemas mentales.

¿Es compatible la tradición con la modernidad? Mara Seck y Stéphane Costantini han demostrado que sí: a través de una fusión en la que el electro se adapta a los ritmos marcados por el sabar —término que designa a la vez un instrumento de percusión, un estilo de música y una forma de baile—. “Empezamos con el remix de temas de Mara, para ver qué salía. El maridaje pareció fluido, natural, y empezamos a crear nuevos temas en los que, la mayoría de las veces, soy yo el que sigo las propuestas que marca la percusión”, explica Stephane.

El sabar es un momento de encuentro, sobre todo de mujeres y niños, donde bailan y se expresan libremente. Normalmente se hace con ocasión de algún evento social (boda, bautizos, ligado más al misticismo, para curar a personas enfermas, etc). ¿Dónde se baila, entonces, su versión electro? “Tanto en las pistas de baile como en las calles”, responde Mara Seck. “Mi madre, mis tías y primas al principio lo veían raro pero ahora cuando lo oyen lo dan todo”, ríe.

El líder vocal del grupo se ha criado en la Medina, barrio popular del centro de Dakar. Hijo de una gran familia de griots por parte de madre (familia de los Sing-sings) crece entre ritmos e instrumentos y empieza a tocar desde muy pronto. Su padre es el celebre Alla Seck (bailarín y cantante de la orquesta Super Étoile con Youssou Ndour) que facilita su subida al escenario, haciendo sus pinitos primeramente en la danza y después como percusionista y “tassu” (un tipo de oratoria local).

Con esas tablas encuentra, en 2016 a Stéphane Costantini, doctor en Ciencias de la Comunicación vinculado a la Universidad de Paris 13 que se encontraba en Dakar en el marco de una investigación académica. Procedente de la esfera hip-hop francesa, Constantini cuenta con formación en diferentes instrumentos de percusión.  Su pasión por la música lleva a este beatmaker a trastear la escena dakaroise y entre ambos surge la chispa : “GGBB es una propuesta híbrida en la que las dos culturas se encuentran, siendo el electro el que va hacia el ritmo tradicional y no a la inversa: no es un corta-pega. Es una apropiación cultural a la inversa. La apuesta de GGBB es que Senegal se apropie del electro”, resume Constantini.

Al proyecto se une un equipo de creadores como Tiziana Manfredi, artista videasta, que aporta la imagen a este cruce de universos. “Estamos construyendo la música del mañana”, afirma Seck. “Queremos exportar el sabar, elementos del mbalax senegalés, al resto del mundo: una evolución de la tradición que hable a la juventud, que la ligue a sus raíces abriéndola al mundo”.

Su primer álbum, Heritage fue publicado el 2 de junio bajo el sello Helico Music y es, como explica Seck, un homenaje a su padre, “a la herencia de los ancestros”. En él GGBB se repasan los códigos cotidianos del país: se habla de la fuerza de las mujeres, de la tradición de los griots, de la cultura bayefall, …  sin dejar a un lado los problemas sociales a los que se enfrenta el continente, en el tema “jem ca kanam”.

El grupo prepara un nuevo álbum para el próximo mes de noviembre, enriqueciéndose de las experiencias de estos dos primeros años de trabajo conjunto y de encuentros con otros artistas, como el realizado con el dúo afropunk tribal de Germaine Kobo & Bella Lawson en el marco de la primera residencia de la Villa Saint Louis -Ndar en Senegal.

Listos para su gira de verano, en España serán acogidos en el African Village del Festival Rototom Sunsplash el 20 de agosto. Tras haber pasado por las islas canarias en el Womex 2018 será el momento para testar el calado de esta nueva propuesta en los escenarios de la península y ver si tiene igual de buena acogida que en la esfera francófona.

Hervé Samb alumbra un nuevo estilo: el «Jazz Sabar»

‘Sabar’ es una palabra wolof que refiere a una constelación de eventos culturales, ritmos percutidos y bailes representativos de la sociedad wolof y serer de Senegal. Principal lenguaje expresivo de los Dakarois (nombre con el que se conoce a los residentes de Dakar), ha pervivido a lo largo de los siglos como una característica sociocultural intrínseca en Senegal. Hoy, con 38 años y un largo recorrido musical por escenarios de todo el mundo, el virtuoso guitarrista senegalés Hervé Samb lo pone en el epicentro de su cuarto álbum de estudio, Teranga, que verá la luz el 9 de febrero de 2018, invitando al mundo a descubrir la cultura, la tradición y la danza “Sabar” revisada desde el Jazz.

Adaptando con originalidad y delicadeza temas como el Giant Steps, clásico de John Coltrane, y respaldado por Daara J, Faada Freddy o N’Dongo D, su reinterpretación del Sabar refleja un talento brillante y un deseo de modernización del repertorio de la música senegalesa a través del lenguaje jazzístico sin precedentes. Un trabajo que el compositor dedica a los ya desaparecidos Doudou Ndiaye Rose y Coumba Dieng Ndiouga.

¿Quién es Hervé Samb?

H.S.: Un niño que comenzó a tocar la guitarra a la edad de 9 años, en Dakar (Senegal) y se convirtió en un apasionado de la música. Comencé tocando blues y grabé mi primer álbum a la edad de 12 años, con mi primera banda en ese momento. Descubrí la música Jazz con 14 años, junto a mi mentor Pierre Van Dormael (que por entonces ejercía de profesor en el Conservatorio de Dakar) quien me dio todas las llaves que necesitaba para desarrollar mi talento. A la edad de 19 años, me mudé a París, mi mejor patio de recreo, donde tuve la oportunidad de tocar muchos estilos de música con muchas bandas. Es el comienzo de una carrera internacional entre París y Nueva York, acompañando al saxofonista David Murray, a los malienses Amadou y Mariam o Oumou Sangaré, a la cantante Meshell Ndegeocello, a la estrella jamaicana Jimmy Cliff o al jazzman Marcus Miller.  A través de este viaje, grabé tres álbumes que muestran mi evolución y colaboraciones: Cross Over (2008), Kharit (2011) y Time to Feel (2013). Ahora, he decidido utilizar mi experiencia como senegalés junto a todo lo aprendido en los últimos 20 años y desarrollar un nuevo concepto llamado «Jazz Sabar» con mi último disco: Teranga (Cristal Records, 2018).

¿Cuáles son tus principales inspiraciones musicales?

H. S.: Son muy diversas. Pero diría que mi fundación se basa en BB King, Jimmy Hendrix, Charli Parker o John Coltrane, y que mi inspiración senegalesa, mandingue y wassolou son Soriba Kouyate, Cheikh Tidiane Seck, Youssou Ndour y todos los instrumentos tradicionales.

¿Y qué significa para tí el concepto de ‘Jazz Sabar’ que impregna tu cuarto álbum?

H.S.: Es muy simple, es un jazz que tiene un lenguaje totalmente diferente, donde podemos usar los diversos ritmos provenientes del Sabar (percusión senegalesa típica) con la complejidad del Jazz. Donde también improvisamos armónica y rítmicamente usando el lenguaje Sabar. Donde acercamos la danza Sabar, que es indisociable de las percusiones, al Jazz.

Tu álbum se titula Teranga, que significa hospitalidad, fraternidad y compartir en wolof. ¿Como la cultura Sabar integra el Jazz en tu obra? 

H.S.: La Teranga es un valor muy importante para nosotros, las personas senegalesas. Este proyecto es una oportunidad para mostrar este valor a través de la música. La música senegalesa a través de sus estilos tradicionales, la danza y el sabar acogen y abrazan al jazz.

¿Cómo y cuándo comenzaste a interesarte por el Jazz? ¿De qué manera el Jazz, un estilo poco desarrollado en Senegal, penetra en tu vida?

H.S.: Mi padre solía escuchar música Soul y Blues y tenía un club de música en vivo donde tuve la oportunidad de compartir música en directo e intercambiar conocimientos con músicos profesionales, muy jóvenes. Así que, naturalmente, comencé por el Blues, que me llevó al Jazz un poco más tarde porque tenía mucha curiosidad. Por eso que a la edad de 14 años llegué al Jazz. Quería desarrollarme musicalmente, y el Jazz es una escuela esencial para cualquier músico en el mundo que quiera desarrollar su talento.

Hemos escuchado a grandes músicos influenciados por Jazz en África. Desde Mulatu Astatke y su Ethiojazz, hasta Abdoullah Ibrahim y su Cape Jazz… ¿Crees que el ‘Sabar Jazz’ puede ser tomado por los amantes del Jazz internacional como un nuevo subgénero y que esto puede atraer oídos occidentales hacia África, en este caso, hacia Senegal?

H.S.: ¡Eso espero! Es un nuevo género que está muy cerca de los músicos senegaleses y también de todos los amantes de la música senegalesa. Cada vez habrá más música que promocionará el Sabar y ayudará al mismo tiempo a la promoción del Jazz Sabar. Los músicos senegaleses de Jazz harán más y más discos. Y creo que a través de mi experiencia, todo está ahí para los oídos occidentales, el ritmo, sus hermosas armonías, su alegría, el romance, etc.

Tu agenda de conciertos te lleva por Suiza, Austria, Alemania o Francia de forma frecuente. ¿Dónde encuentras más público, en Europa o en África? ¿Y qué diferencias encuentras en la reacción de cada audiencia a tu estilo?

H.S.: En realidad, para mí da lo mismo, aunque haya diferentes reacciones. Cuando toco en Senegal, por ejemplo, realmente no necesito explicar nada porque conocen el lenguaje, incluso si nunca antes habían escuchado mi música. En Europa, me sorprende mucho ver que las personas entienden el mensaje y disfrutan descubriendo nueva música e instrumentos que nunca antes habían visto. Y eso me da la oportunidad de invitarlos a venir y descubrir nuestra «Teranga» a Senegal.