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Film Africa 2016: El lado más africano de Londres

Wiriko, medio oficial del Film Africa 2016.

Wiriko, medio oficial del Film Africa 2016.

El Film Africa de Londres cumple seis años de vida celebrando lo mejor del cine contemporáneo de toda África y su diáspora y Wiriko vuelve a ser medio oficial para acercaros uno de los festivales referentes en Europa. Desde este viernes 28 de octubre hasta el domingo 6 de noviembre la capital de Inglaterra mostrará una selección de 52 películas de 22 países africanos, así como estrenos propios del Reino Unido y Europa. En total, 11 han sido los lugares elegidos para que el público londinense pueda hacer suya una auténtica fiesta de las cinematografías africanas, entre ellas las ya míticas Hackney Picturehouse, Ritzy Brixton, BFI Southbank, ICA, Ciné Lumière, la British Library o la South London Gallery.

Hoy, hablar de las realidades africanas a través de la gran pantalla se hace más necesario que nunca porque desde esta mañana 60 autobuses están preparados para transportar a 3.000 inmigrantes a los centros de acogida repartidos por Francia. Al terminar la semana, el campamento que surgió hace 18 meses en las dunas de arena cerca del puerto de Calais y que ha sido el hogar de una población que huyó de las guerras y otras crisis desde Siria a Afganistán, de Eritrea a Etiopía, será despojado de vida. Vaciado. Destruido. La evacuación de al menos 6.486 personas –las organizaciones humanitarias estiman que son alrededor de 8.300– del denominado irónicamente “la jungla” es solo la punta del iceberg del problema. Mientras, al otro extremo del Canal de la Mancha, África y su diáspora se presentan de otra forma urgente.

El viernes subirá el telón el estreno de Kalushi: La historia de Solomon Mahlangu, el primer largometraje del director sudafricano Mandla Dube que narra la increíble historia de Mahlangu, un joven luchador por la libertad que jugó un papel clave en las revueltas estudiantiles de Soweto. La película se enmarca en la temática de esta edición 2016 a la que el Film Africa dedicará una especial atención durante sus 10 días de festival: los 40 años del levantamiento de Soweto a mediados de los años setenta. Este verano se repetían los análisis históricos de aquella mañana del 16 de junio de 1976 cuando la policía sudafricana abrió fuego contra los niños que se manifestaban en edad escolar en el municipio de Soweto. El motivo de la reivindicación era protestar contra la introducción obligatoria de estudiar en Afrikaans, el idioma de los colonos, un hecho que fue visto como una humillación más para los alumnos y alumnas que estudiaban hacinados en escuelas empobrecidas y sin recursos. El gobierno del apartheid en lugar de proporcionar una educación a la mayoría negra les obligaba a permanecer en el ostracismo. Nadie sabe exactamente cuántas personas murieron, aunque algunas estimaciones señalan unas cifras de entre 150 y 700 durante los meses de violencia siguientes. Una rebelión que derramó mucha sangre y que provocó la indignación mundial por la brutalidad de la policía, convirtiéndose en una imagen icónica de la lucha contra un sistema racista odiado.

La película que pondrá el broche final será Wùlu, el debut del director maliense Daouda Coulibaly. Un trabajo recién estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto, y que pone el foco en las disfunciones detrás del golpe de Estado de Malí en 2012. Ambos directores de apertura y cierre, así como el actor principal de Kalushi, el sudafricano Thabo Rametsi, estarán presentes en el festival.

A la luz del discurso desafiante alrededor de la migración hoy, Film Africa presenta Por qué estoy aquí: Historias de Migración. Reuniendo una colección de historias intensamente personales, esta sección explorará las complejidades de la migración moderna y la relación entre el yo y el lugar. Destacan A Stray, de Musa Syeed, una película contextualizada dentro de la gran comunidad de refugiados somalíes de Minneapolis; To the Forest of Clouds del director Robin Hunzinger quien registra sensiblemente el viaje de regreso de su familia a Costa de Marfil, el lugar de nacimiento de su esposa, utilizando el pasado para explorar si podemos realmente volver a casa cuando marchas; y el documental Shashamane de Giulia Amati, en el que con una fotografía excelsa analiza con suma delicadeza esta región de Etiopía que el emperador Halle Salassie reservó para todas las personas negras del mundo en 1948. Una historia sobre los que emigraron para vivir en la tierra de sus antepasados, un éxodo, en definitiva, que para algunos se ha convertido en un refugio, pero que para otros es una jaula sin escapatoria. Otro de los trabajos enmarcados en esta sección es Those who jump, un poderoso vuelo sobre la valla de España y Marruecos filmado por el refugiado maliense Mali Abou Bakar Sidibé.

En esta edición habrá un espacio para la industria de Nigeria, Nollywood, con las últimas obras de tres de los directores más populares, incluyendo a Kunle Afolayan con CEO, The Arbitration de Femi Odugbemi, y Gidi Blues – A Lagos love history, de Niyi Akinmolayan.

En la sección Sonidos del Continente se presentarán tres documentales. El primero de ellos es el pre-estreno de Mali Blues, donde algunos de los músicos más destacados del país, incluyendo la estrella Fatoumata Diawara, discuten su arte y la amenaza a la que se enfrentaron por parte de los extremistas islámicos que tomaron las regiones del norte en 2012. La Revolución no será transmitida se mete bajo la piel del movimiento de resistencia política de jóvenes senegaleses Y’en a marre y, siguiendo esta proyección en el cine Ritzy en el barrio de Brixton, el cantante de hip-hop Keur Gui y su grupo se presentarán en vivo por primera vez en el Reino Unido. La tercera y última propuesta es Roaring Abyss, un documental que explora las diferentes tradicionales musicales en Etiopía.

En el programa de este año se incluyen tres películas recientemente presentadas en Toronto: el estreno en el Reino Unido de la ópera prima de Mbithi Masya, Kati Kati, una fantasía poética que ofrece un reflejo oscuro en la expiación personal a la sombra del pasado violento de Kenia en 2007-2008. Esta película fue distinguida por el premio FIPRESCI del jurado en Toronto, quien describió a su director Masya como “una emocionante y nueva voz única en el cine”; el primer largometraje de ficción de Rahmatou Keïta, The wedding Ring, en el que da voz a las mujeres jóvenes de la población saheliana de Níger que cuestionan las ideas de amor antiguas en un mundo cada vez más moderno; además, se presentará el documental Hissène Habré, una tragedia chadiana de uno de los realizadores africanos más importantes hoy en día, Mahamat-Saleh Haroun (Un hombre que grita, 2010).

Otros películas seleccionadas que plantearán una clara reflexión en la audiencia londinense son: A United Kingdom (2016), de la directora Amma Asante. Basada en el libro Barra de colores de Susan Williams y con un guión de Guy Hibbert, Asante explica la historia simplificada de amor entre Seretse Khama (David Oyelowo), quien era príncipe de Bechuanalandia (y más tarde se convertiría en el primer presidente de Botsuana) y su novia blanca Ruth Williams (Rosemund Pike) de quien ya hemos hablado en Wiriko; Dreamstates, que cuenta la historia inquietante de dos almas descarriadas (Saul Williams and Anisia Uzeyman) quienes descubren su amor el uno al otro mientras gira por los EE.UU. con algunas de las figuras más cruciales de movimiento Afro-Punk; el documental del director Miguel Ángel Rosales Gurumbé del cual hablaremos muy pronto en esta sección y que presenta un reto: cuestionar cómo se ha presentado la historia de los negros esclavos en Andalucía, concretamente en Sevilla, y la influencia de la mezcla cultural entre África y el sur de España en la conformación de un estilo tan mestizo como el flamenco; no queremos dejar pasar la oportunidad para destacar otro trabajo documental, en concreto el de Jonny von Wallström con The Pearl of Africa, la inspiradora historia de la transgénero ugandesa Cleopatra Kambugu y su pareja Nelson, viviendo una historia de amor tierna y juguetona en un contexto de inmensa persecución transfóbica en su tierra natal. También en Uganda y sobre el colectivo LGTBI hemos hablado con God loves Uganda.

El programa de cortometraje de este año abrirá con 12 trabajos procedentes de siete países africanos y que competirán por el 6º Premio Baobab al mejor cortometraje, con el apoyo de MOFILM y juzgados por un panel de expertos de la industria. Por otro lado, el premio al Mejor Largometraje del público en el Film Africa volverá a ser responsabilidad, en su segundo año, de las opiniones del público del festival. Durante los diez días de festival Wiriko será medio oficial así que estaremos en Londres contando de primera mano otras citas indispensables como El Foro de la Industria o el Día de la Familia.

Más información sobre el Film Africa, aquí.

Soweto, la vibrante transformación de un ‘township’

Jazz festival de Soweto. Foto: Alf Kumalo

Jazz festival de Soweto. Foto: Alf Kumalo

Pocos lugares son tan emblemáticos y conocidos por la historia que tienen detrás como Soweto, no solo en Sudáfrica, sino a nivel internacional. Fuente de inspiración de canciones, películas y libros es, seguramente, el township más conocido del mundo. Y no es para menos. Soweto, cuyo nombre proviene de South Western Townships, tiene un pasado histórico que le dota de una gran personalidad y que le convierte en el township mimado del país.

Este township de 120km2 y 34 suburbios, ya se ha convertido en una gran ciudad en términos comparativos que alberga nada más y nada menos unos cuatro millones de habitantes y donde conviven al clase más baja junto una nueva clase acomodada que se ha ido asentando en sus grandes casas en varias zonas de Soweto. Otra evidencia más de la desigualdad social que hay en el país, pero a pequeña escala. Hoy en día Soweto es uno de los grandes reclamos turísticos de Gauteng y se configura como un lugar idóneo para desarrollar proyectos artísticos, culturales y educativos y desarrollar economías ligadas a este mismo mundo artístico.

Creado en 1904 para intentar sacar a las personas no blancas de la ciudad, Soweto se convirtió en un asentamiento idóneo para el gobierno, ya que estaba situado a una distancia adecuada para que los trabajadores que tenían que ir a trabajar a Johannesburgo llegasen a sus puestos fácilmente. En 1959 a raíz del Group Areas Act de 1950 que prohibía la integración racial, el régimen expulsó a la población negra del barrio Sophiatown hacia Soweto bajo la ideología que gobernaba de “desarrollo separado”. Soweto ha sido pues, uno de los township de referencia en cuanto a la vida social de la población negra, tal y como se encargaron de retratar grandes fotógrafos de la época como Jurgen Schendeberg y Alf Kumalo.

Mbuyisa Mkhubo llevando en brazos a Hector Pietersen, primer niño asesinado en el levantamiento de Soweto en 1976. Foto: Sam Nzima

Mbuyisa Mkhubo llevando en brazos a Hector Pietersen, primer niño asesinado en el levantamiento de Soweto en 1976. Foto: Sam Nzima

Pero quizá Soweto nos venga a la cabeza por uno de los capítulos más tristes de la historia sudafricana del siglo XX. El levantamiento de los estudiantes de Soweto en junio de 1976 en contra de la imposición del gobierno del “afrikaans” en lugar del inglés como lengua primera en la enseñanza, acabó teñida de rojo con 200 muertes. El asesinato de Hector Peterson, un estudiante de 12 años, ha dado el nombre al museo que hoy en día podemos visitar y la fotografía de Mbuyisa Makhubo cogiéndole ha sido una de las fotografías que más ha dado la vuelta al mundo mostrándole la crueldad del apartheid. Las luchas contra el sistema y las muertes no se acabaron aquí, sino que duraron una década más y se cobraron alrededor de 500 muertes, lo que situó a Soweto como uno de los lugares más simbólicos de lucha contra el Apartheid.

Soweto, arte en el township

La confluencia en Soweto entre activistas y grandes de la música y de otras artes durante los años del apartheid, dejaron en herencia una importante semilla para la creación de un Soweto vibrante. En este sentido, siendo el township en el que el gobierno invierte más, no es de extrañar que se intuya su gran potencial artístico y cultural.

Un símbolo de esta transformación es la obra del arquitecto Frank Gehry, el actual Teatro de Soweto hecho de cerámica y cristal y con un estilo a la vanguardia que supone, seguramente, el primer gran teatro en un township, donde además el teatro ha estado siempre muy presente.

Teatro de Soweto inaugurado en 2012

Teatro de Soweto inaugurado en 2012

 

Soweto, la vibrante transformación de un ‘township’

Soweto, la vibrante transformación de un ‘township’

Casi sin haber llegado todavía a Soweto, las Orlando Power Station (las torres de refrigeración nuclear) nos dan la bienvenida a la ciudad y nos dan una pista de lo que nos espera en términos de artes visuales. Se construyeron en los años cincuenta con una de las más avanzadas tecnologías del hemisferio sur y se cerraron a finales de los noventa para convertirse en el lienzo de gigantes murales y una clara de transformación de la industria hacia el arte.

Ruth First por Ben Slow en Soweto

Ruth First por Ben Slow en Soweto

El arte urbano se palpa continuamente en el township, donde además confluyen a menudo el arte y la política. Los muros y las casas son el testigo del pasado histórica de Soweto y calles como la principal Vilakazi Street nos lo cuentan mediante sus murales. Por ejemplo, el artista británico Ben Slow rinde homenaje con un mural en uno de sus barrios, Orlando East a la periodista académica y activista Ruth First, asesinada con una carta bomba cuando estaba exiliada en Mozambique.

Algunos de los graffittis y estéciles que nos encontramos por las calles y que decoran los muros de las casas y las vallas que las rodean, aluden al pasado pero también miran hacia el futuro, con proyectos como “I art Soweto” llevado a cabo por el “capetonian” Freddy Sam y del que ya hemos hablado anteriormente.

Soweto se mueve y los proyectos artísticos se cuecen cada vez más. Puntos de encuentro y plataformas como Soweto Arts Festival, la Soweto Fashion Week, el Soweto Festival-Expo o el Soweto Fine Art, entre otros galerías de arte de la ciudad, son algunos ejemplos del potencial de este township. De hecho por la cercanía a Johannesburgo (26 km) y la gran cantidad de los habitantes que trabajan en la gran urbe tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los centros neurálgicos anexos a Johannesburgo, de hecho ya es una de las ciudades más importantes en el país.

¡Estaremos muy atent@s a lo que ocurra allí!