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Sudáfrica a la conquista del “Cine del Oeste”

Es quizás uno de los géneros más emblemáticos de Hollywood y que hoy día más pasan desapercibidos a pesar de que los análisis pudieran centrarse en las tramas sociopolíticas de la época. El Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF, por sus siglas en inglés) abría el año pasado con un remake de Los siete magníficos (2016) con un reparto estelar incluyendo a Denzel Washington y Ethan Hawke. Una película que ha concedido grandes éxitos como la adaptación que en 1954 hizo Akira Kirosawa con Los siete samuráis.  Tarantino recientemente nos deleitaba con Django desencadenado (2012) y su famoso elenco Jamie Foxx, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson o Leonardo DiCaprio. Unos años más tarde, estrenaba Los 8 más odiados (2015) que con sus 3 horas de duración confirmaba una nueva etapa en este género: abordar el tema de la cuestión racial y el vínculo entre los blancos y negros en el oeste norteamericano.

Un año después, Toronto vuelve con un estreno que se espera de forma ansiosa: Five Fingers for Marseilles (2017). Hoy será el gran día. Si bien la idea de un film enmarcado en el spaghetti western en Sudáfrica puede parecer muy inusual (durante el apartheid ya se grabaron algunas películas), la visión del guionista Sean Drummond y del realizador sudafricano Michael Matthews tiene sentido en un contexto social y político en una Sudáfrica con las emociones a flor de piel. De la narrativa al ritmo y del encuadre a la narración, el trabajo de Matthews parece que huye del folclore americano. El drama criminal persigue la fórmula probada de los hombres preocupados que desean renunciar a sus maneras violentas, pero se ven obligados a utilizarlas contra las fuerzas de la corrupción y la opresión.

Aquellos que están familiarizados con el género western saben que esta trama básica puede tomar muchas dimensiones. En el caso de Five Fingers for Marseilles, que fue filmado en el idioma regional de xhosa, la trama también sirve como comentario social sobre la actual realidad que viven muchas ciudades sudafricanas con respecto a los gobiernos corruptos, particularmente en las comunidades marginales.

La película está localizada en la región del Cabo Oriental donde los alrededores son calurosos, secos, polvorientos, rocosos y perfectos para rodar un spaghetti western. En el tráiler el goce de las vistas panorámicas y amplias con las cadenas montañosas son un homenaje respetuoso a las películas del legendario maestro italiano Sergio Leone. El elenco de actores sudafricanos retrata a sus personajes como si estuvieran canalizando a Clint Eastwood o Franco Nero; incluso la banda sonora evoca el trabajo temperamental de Ennio Morricone.

Mientras todas las escenas y la edición de esta película se completaron en un año, la planificación y la investigación llevó más de 7. El objetivo de Matthews parece claro: subvertir el género colocando la historia dentro de la comunidad local con los colonos y las divisiones traídas por el colonialismo que se demuestran ser el enemigo. Quedamos a la espera de poder verla. Pronto. Con muchas ganas.

Toronto (TIFF), una historia de cines africanos

TIFF-log

Aquí, en la Península, el eco de las noticias sobre los festivales de cine se concentra en el tridente Berlinale, Venecia y Cannes. Desde el otro lado del charco, Sundance (cuna del cine independiente) y la gala de los Oscar mueven a profanos del séptimo arte a mirar los ranking, nominados y, también, los últimos gritos en la moda de la esfera cultural. Pero septiembre deja huella en otro encuentro anual, quizás el festival más importante en el conjunto de América del Norte e igualado en importancia con Cannes: el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), en Canadá. Este año del 4 hasta el 14 septiembre.

Esta cita es considerada como una de las paradas serias antes de los Oscar y puede proporcionar algunas pistas de por dónde irán los tiros en los premios que cada febrero otorga la academia norteamericana. Pero además es el único festival (teniendo en cuenta el peso e importancia) donde no hay ni jurado ni reglas de competencia y donde los premios los decide la audiencia, más allá de los galardones especiales otorgados por la crítica o las diferentes organizaciones que se dan cinta en el TIFF. Así que desde 1976, Toronto sigue presumiendo del lema del que hicieron gala sus fundadores William Marshall, Henk van der Kolk y Dusty Cohl, “un festival de festivales”.

El programa de este año tiene una clara presencia de cines africanos así que os dejamos la lista para que le sigáis de cerca la pista a estos realizadores.. En primer lugar, tres de los títulos favoritos de este 2014: Timbuktu, del mauritano Abderrahmane Sissako (Sección Master). Esta película fue presentada en Cannes 2014 como la única película africana en competición y recibió la distinción del Premio del Jurado Ecuménico y el Premio François Chalais. La película también ha sido presentada en el Festival de Cine de Sydney en 2014. Timbuktu es una ficción basada en hechos reales para la cual Sissako se inspiró en la pequeña ciudad de Aguelhok, en Malí, en julio de 2012, donde una pareja de unos treinta años fue apedreada en público por haber tenido hijos fuera del matrimonio. Las otras películas con opciones son Run, del franco-marfileño Philippe Lacôte (sección Discovery) y el documental Examen d’état, del congolés Dieudo Hamadi (sección TIFF Docs) que fue premiada en el Festival Cinéma du Réel de Paris 2014 con los premios de la Scam y de los editores.

En la sección cortometrajes encontramos The Goat, del sudafricano John Trengove (Programa Internacional de Cortometrajes 5), presentada en la sección Generation de la Berlinale 2014 y Chop My Money, un viaje por la República Democrática del Congo (RDC) dirigido por el cineasta estadounidense Theo Anthony (Programa Internacional de Cortometrajes 1). Especial atención mostraremos a la reacción del público con las cuatro películas de la colección Stories Of Our Lives, sobre la represión de la homosexualidad en Kenia, producidas por el sudafricano Steven Markovitz (sección Discovery). Del mismo modo, el documental Beats of the Antonov del reportero de guerra sudanés Hajooj Kuka, y también producido por Steven Markovitz, presentarán al país en el escenario internacional de una forma poco habitual: sones de guerra y día a día mezclado con la cultura local.

Finalmente se podrán visionar placeres como los largometrajes Impunity, del sudafricano Jioyi Mistri (sección Contemporary World Cinema), The Narrow Frame of Midnight, de la marroquí-iraquí Tala Hadid y la película senegalesa Une simple parole de las hermanas Khady and Mariama Sylla. Lamentablemente esta fue la última película de Khady Sylla que murió en octubre 2013 (sección Wavelengths). Antes de su fallecimiento, Lhady dirigió Une fenêtre ouverte, en 2005, y Colobane Express, en 2006.