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Alpha, la identidad ilustrada de un marfileño en su ruta a pie hacia Francia

En las últimas semanas, debido a las imágenes de la CNN, se han difundido de nuevo las vejaciones que sufren los y las sudsaharianas migrantes en Libia. Junto al resto de países del Magreb, Libia forma parte de la actual frontera sur de Europa, financiada por el “viejo continente” y gestionada por Frontex y los convenios entre países. Es un ejemplo el acuerdo entre Italia y Libia, que pone el foco en “luchar contra la inmigración ilegal y el tráfico de seres humanos”. Un objetivo discutible en vista de las actuaciones de ambos paises. Organizaciones como la ONU, Migreurop o el Colectivo contra la Esclavitud y los campos de Concentración en Libia (CECCL), además de distintos personajes públicos han condenado la pasividad de las autoridades implicadas.

Sin embargo, la literatura también cuenta con recursos que se pueden dedicar a la sensibilización, por ejemplo, mostrando al mundo los viajes de las personas migrantes de origen sudsahariano. Uno de ellos es el cómic de la novelista Bessora y el ilustrador Barroux.

Alpha, protagonista de la obra de Bessora y Baroux. Fuente: The Guardian

Alpha es una obra creada a partir de colores primarios y un surtidor de creatividad e investigación. Narra las vivencias de un hombre migrante nacido en Abidján (Costa de Marfil) que, para reunirse con su familia en Francia, deberá emprender un largo y costoso recorrido que durará 18 meses. Durante el penoso trayecto tropezará con traficantes de personas, largos caminos por el desierto y grandes barcas con excedente de pasajeros, pero ninguno de esos obstáculos le harán desistir de su deseo por encontrarse con su mujer y su hijo en la Estación del Norte de París.

El planteamiento de la historia ganadora del Premio Médicos Sin Fronteras en 2015, nació de la experiencia de Barroux al compartir su taller de artistas durante un corto periodo de tiempo con Togola, migrante asentado en Francia cuya situación administrativa entonces era irregular. De la historia que Togola le contó, encontró la inspiración, y de las novelas de Bessora, apareció la alianza que necesitaba para poner en marcha el proyecto.

Barroux y Bessora, ilustrador y escritora de Alpha. Fuente: El Periódico

Bessora, consiguió extraer la historia que habia detrás de la experiencia que les había inspirado sin usurpar la vida de nadie. Eso sí, con la firme intención de personificar la historia de la migración, como explicó en una entrevista en Authors Live (BBC). Asimismo investigó, se documentó y logró crear un nuevo personaje al que llamó Alpha Coulibally. Como describe en el cómic: “Mi nombre es Alpha, como Alpha Blondy, el cantante. Pero no soy cantante, soy ebanista. Mi apellido es Coulibally, como los Coulibally de Mali. Pero no soy maliense, soy marfileño”. Él es producto del mestizaje de las historias que ella había conocido.

La escritora quería huir del anonimato y fugacidad con que se tratan los relatos de migrantes en los medios de comunicación, y despertar la empatía de los lectores y lectoras. Como explica en la entrevista de la BBC: “La idea era ofrecer una perspectiva diferente de los reportajes un tanto fríos que vemos todos los días en los informativos y, a la vez no caer en una especie de compasión miserabilista. No quería que hubiese condescendencia con el protagonista. Quería que los lectores pudiesen meterse en su piel y la mejor forma narrativa de hacerlo era la primera persona, el diario íntimo”.

No obstante, el diario íntimo de Alpha no omite las crónicas de las personas que le acompañan en el viaje, por lo tanto, no olvida la perspectiva de género y generacional en las migraciones. Es así como se presenta a Abebi y Augustan.

Abebi, migrante y compañera de viaje de Alpha. Fuente: The Guardian.

Abebi es una mujer que mentirá a Alpha para poder proseguir con su viaje, ya que sus opciones para costearse la travesía son reducidas y totalmente distintas a las de los hombres: Cuidadora de niños y niñas, o prostituta. Trabajando en la segunda opción, como comenta Bessara a la cadena inglesa, se gana más dinero. Por otra parte, Augustan es un menor de edad, de 9 años aproximadamente, que viajará a petición de su familia junto a Alpha con la aspiración de mejorar su situación. En este personaje se funden la inocencia y la responsabilidad forzosa con la que Alpha deberá relacionarse.

Viñeta de Alpha. Fuente: The Guardian

Así, el cómic publicado por Norma Editorial en 2017 en castellano, abre la reflexión acerca de los privilegios del turista occidental como explica Alpha en el cuaderno de viaje: “Ves turistas en Abidjan, Bamako y Gao. Americanos, franceses, personas felices visitando África montados en bicicletas ¿Y qué les hemos pedido? A nosotros se nos pide mucho. Ponen barreras, bang, bang, bang, alambres de espino, bang, bang, bang, perros rastreadores instruidos para encontrar migrantes irregulares, sniff, sniff, sniff, y torres de vigilancia”. Así, se confronta la situación de los y las turistas en oposición a las travesías de migrantes del denominado sur global a los y las que se les exigen requisitos aleatorios y costosos en las embajadas. Estas situaciones, a menudo, les/as empujan a iniciar recorridos precarios, viajes que pueden tropezar con vejaciones y el desprecio a la declaración de los Derechos Humanos por acción y también por omisión.

Historias que ahora ya podremos recordar por el eco de aquel reportaje de la CNN, la narración ilustrada de Alpha y de otros/as más que existen o están por venir.

MC Solaar, Angélique Kidjo, Fatoumata Diwarra y Faada Freddy en oposición a los casos de esclavitud en Libia. Fuente: Fatou Music.

Reggae en Abidjan es sinónimo de Parker Place

Harare, 1980. Bob Marley desembarca en la capital de Zimbabwe, considerándose así el inicio del movimiento reggae en el continente. 36 años después este estilo sigue más vivo que nunca, teniendo a Costa de Marfil como uno de sus puntos neurálgicos. Si bien resulta injusto condensar toda la cultura del reggae en Abidjan en un solo local, hablar del Parker Place es hacerlo de un lugar de referencia no solo en el país, sino también de la región, y no únicamente por acoger artistas locales, sino también por sus sinergias con la música tradicional.

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Situado entre el aeropuerto y el corazón económico de la ciudad, este bar de ambiente distendido es sin duda unos de los mejores lugares de la ciudad para disfrutar de música en vivo. Su decoración resulta curiosa, con una mezcla entre la decoración underground (graffitis hasta en los aparatos de aire acondicionado que hielan por momentos el ambiente del local, sobre todo al principio de la noche) con pasajes bíblicos relacionados con la fe, la perseverancia o la lucha. Entre sus visitantes se podría decir que es uno de los bares musicales donde hay mayor mezcla entre juventud marfileña y extranjera. ¿Los motivos? Cada persona tendrá el suyo: la ubicación, el ambiente, el apego por el reggae como música universal…

Más allá de resultar un sitio con mucho ambiente para animar las noches abiyanesas, detrás de este local hay una larga tradición musical que no debe perderse. Cuando eran poco conocidos, era más normal ver actuar a dos de los grandes referentes del movimiento: Alpha Blondy y Tiken Jah Fakoly. A Tiken Jah Fakoly se le ha conocido como uno de los cantantes más reivindicativo en el país, cuyas letras denuncian mucha de las injusticias sociales en el mundo, así como una crítica al sector político y sus “falsas promesas”. Este espíritu rebelde lo llevó a recibir amenazas de muerte que provocaron su exilio hacia Mali en 2003. Por su parte, Alpha Blondy (apodo que significa “el primer bandido”) fue miembro de The Wailers y sus letras también muestran un fuerte sentido del humor con la política (creó el término “démocrature” para criticar algunos gobiernos del continente, mezcla de democracia y dictadura). Sin embargo, entre su repertorio también se pueden escuchar aspectos más cotidianos y descriptivos de la sociedad y los parajes marfileños. Actualmente, se prodigan de forma muy esporádica y, para evitar las avalanchas, anuncian, vía redes sociales, conciertos sorpresa con pocos minutos de antelación. En este apartado, no se pueden obviar las recurrentes actuaciones de otros artistas locales como Jadal Fey o Ismael Isaac.

Alpha Blondy en Parker Place. Extraída de su página de facebook.

Alpha Blondy en Parker Place. Extraída de su página de facebook.

En un día “normal” encontramos a su banda de referencia, Les Wisemen, anima las noches con un repertorio de clásicos del reggae tanto a nivel nacional como internacional. El público suele enloquecer con las versiones de Blondy, especialmente con las versiones de “Coco de Rasta” o “Assinie Mafia”, entre otras. El consejo es no abonarse excesivamente a estas veladas cotidianas, ya que la playlist suele ser muy similar de una noche a la otra, por lo que el local se le pasa a llamar el ¨Par Coeur Place¨, ya que terminas por saberte el repertorio de memoria. No obstante, otro de los grandes valores añadidos del local es su política de potenciación de la música de África Occidental. Su mejor manera de ilustrarlo es su activa participación en el Festival MASA (Marché des Arts du Spectacle African) que se celebra cada dos años en la ciudad y que su última edición terminó el pasado 12 de marzo. En su escenario se han podido ver recientemente a una joven promesa que intenta recuperar el espíritu de la música tradicional en Ghana (Kyekyeku), la potencia y la mezcla mauritano-senegalesa de Marema (ganadora de algunos premios con su sencillo ¨Femme d’affaires¨) o incluso el ritmo de los Anguillanos de British Dependency.

En definitiva, si bien la oferta musical de la capital es muy variada (para los amantes del reggae, no se pierdan el “Champion¨ en el barrio de Blokosso, tocando la Laguna Ebrié y con vistas al barrio económico de Plateau) es casi pecado. Para los que tengan dudas, que se olviden de los clichés que invaden al reggae y al movimiento rastafari y simplemente se dejen llevar por noches de muy buena música!

Parker Place. Imagen de Albert Caramés.

Parker Place. Imagen de Albert Caramés.

The Spoken Word Project: Slam panafricano work in progress

spokenwordprojectYa os hemos hablado en esta sección del slam, casi como un nuevo género emergente, una combinación en realidad de diferentes disciplinas y de influencias (locales y globales, modernas y tradicionales). También se destacó su carácter de movimiento, un movimiento prácticamente panafricano, porque se reproducían los mismos esquemas en países de todo el continente, pero también porque muchos de los grupos tenían contactos entre sí, aunque eran informales, casi personales. Ahora, sin embargo, nos encontramos con un ambicioso proyecto que plantea estas condiciones continentales de manera más evidente. Auspiciado por el Goethe Institut de Sudáfrica llega The Spoken Word Project, un concurso-demostración continental que se desarrolla sucesivamente en Sudáfrica, Madagascar, Camerún, Angola, Mali, Uganda, Kenia y Costa de Marfil. De hecho, el proyecto está ahora mismo en pleno desarrollo.

En realidad no son tanto los países los que participan en esta iniciativa, sino más bien las ciudades, nadie duda que el slam es un movimiento eminentemente urbano. Por este motivo, el planteamiento del proyecto es conectar a través del verso y la poesía declamanda Johannesburgo, Antananarivo, Yaundé, Luanda, Bamako, Kampala, Nairobi y Abidjan.

El proyecto comenzó a circular el pasado mes de mayo, iniciado el viaje en Johannesburgo, ya que uno de los elementos fundamentales de la iniciativa es la itinerancia, pero no una itinerancia cualquiera, sino una que liga, que va cosiendo los lugares por los que pasa. Este es el sentido de que las demostraciones y los concursos no se desarrollen simultáneamente sino de manera sucesiva. Las reglas del concurso adoptan de esta manera una de las propias características de la historia que tiene la capacidad de viajar rebasando cualquier tipo de frontera y que además en cada etapa de su viaje se modifica, se repiensa, se personaliza, se adapta y se recrea. Al mismo tiempo, el viaje es también una realidad muy africana. Las migraciones dentro del continente son una realidad tan antigua como el propio suelo sobre el que se producen y el proceso ha ido configurando lazos y relaciones insospechados, entre comunidades, a veces, entre etnias, o entre países.


Es así cómo The Spoken Word Project va creciendo a medida que viaja, cómo en cada una de sus etapas suma algo. El viaje comenzó en Sudáfrica en mayo y de todos los participantes fueron seleccionados Noel Kabelo “KB” Ringane, Sbu Simelane, Sabelo Ayanda Lushaba “Juba”. Sus actuaciones se proyectaron en Antananarivo, la segunda etapa, antes de la competición en la capital malgache. Los slamers debían añadir a sus actuaciones algún elemento que hiciese referencia a las demostraciones que ya se habían realizado en la sede anterior, ya fuese continuar con un tema, compartir un objeto o repetir un personaje. El objetivo es que la historia viaje como siempre ha hecho y que a su paso vaya creciendo, vaya tejiendo relaciones insospechadas entre narraciones y artistas, que vaya configurando una red continental hecha en realidad de poesía y oralidad. De Johannesburgo, el ovillo pasó a Antananarivo, de allí a Yaundé, para viajar luego a Luanda, la siguiente etapa fue Kampala y aún están pendientes los pasos por Nairobi, Abidjan y Bamako.

The Spoken Word Project es, en realidad, una muy acertada elección. Por un lado, el slam es una realidad que cada vez más aparece y crece en los entornos urbanos. Por otro lado, tiene un alcance prácticamente continental, desde Dakar hasta Addis Abeba se pueden encontrar colectivos que con más o menos medios, con más o menos organización hacen veladas de slam. Además, el slam encaja perfectamente con la tradición africana de narración oral, de poesía declamada y de importancia del acompañamiento musical, pero al mismo tiempo se proyecta hacia el futuro, a través de influencias y de interacción con manifestaciones en otros lugares del mundo y de la incorporación de las nuevas formas de comunicarse y de tejer redes.

No en vano, uno de los puntos fuertes de The Spoken Word Project es la publicación de los vídeos de las interpretaciones en un espacio web gestionado por el Goethe Institut y una de las principales maneras de difundir la actividad es una página de Facebook que no hace sino reforzar esas redes que se van tejiendo. Si las historias que se recitan en las interpretaciones se van cruzando entre sí, las redes sociales, y Facebook concretamente, son el punto de encuentro, el ágora en la que se ponen en común y se dan a conocer al resto del mundo.