Entradas

Descoloniza tu iPod 2019 (II)

Yugen Blakrok – Anima Mysterium (1 de febrero, IOT Records)

El misticismo, lo cósmico y el afrofuturismo están de moda, y algunos lo utilizan como una forma de contestación post-colonial. Es el caso de la MC sudafricana Yugen Blakrok, que tras su debut en 2013 con Return of the Astro-Goth, presenta su segundo álbum, titulado Anima Mysterium. Tras haber sido invitada a grabar un tema con Kendrick Lamar y Vince Staples en 2018 que fue incluido en la mediática película Black Panther, su nuevo disco ya ha causado impacto en Sudáfrica con dos videoclips: Carbon Form y Picture Box. En apenas cuatro  semanas, este álbum de trip-hop ha sido destacado en la playlist oficial de Spotify de hip-hop africano, sonando en BBC 6 (sobre todo con Mary Ann Hobbs) o en la playlist de viernes en el New York Times. Además, en breve, ofrecerá un concierto en directo en RFI…

Mayra Andrade – Manga (8 de febrero, Sony)

Cinco años después de su último álbum, Lovely Difficult, Mayra Andrade ha dejado que emergiera de forma natural y a fuego lento una nueva maravilla. Tras mudarse a Lisboa, su nueva base de operaciones, después de haber vivido en su Cuba natal, su Cabo Verde de raíz, Senegal, Angola, Alemania o París, Manga refleja una síntesis de influencias que lleva impresas en la voz y en el alma. Su 5º álbum de estudio, que incluye afrobeat, músicas urbanas y ritmos tradicionales cabo-verdianos cantados en portugués y crioulo caboverdiano, ha sido grabado entre París y Abidjan, y es una muestra de la paleta de colores rica y variada que emerge de una generación de caboverdianos esparcidos por el mundo, pero que llevan la estela de la tradición de sus orígenes. Andrade vuelve a demostrar una elegancia innata en su forma de componer e interpretar, dejando al aire que no precisa de grandes atributos para brillar.

Kel Assouf – Black Tenere (15 febrero, Glitterbeat Records)

El trío Kel Assouf, cuyas raíces se fusionan desde el Sahara de África Occidental hasta la Bélgica europea, toman la música Tuareg y rompen barreras musicales, rugiendo tanto rock and roll, funk como pistas más melodiosas y meditativas. Producido por su propio teclista Sofyann Ben Youssef (de Ammar 808), el tercer álbum del trío, Black Tenere, desprende un mensaje de tragedia y desafío que describe la lucha de los tuaregs, o Kel Tamasheq, su nombre preferido en el África post-colonial. Un álbum multicultural, reflejo de la diáspora tuareg, que es de lo más interesante que hemos escuchado últimamente.

Nubiyan TwistJungle Run (15 febrero, Strut Records)

Nacidos en Leeds, Nubiyan Twist, la macro-banda de neo-soul formada en 2015 por 12 músicos de diferentes procedencias, lanza un disco impecable que cuenta con colaboraciones de lujo del arquitecto del Afrobeat, Tony Allen y el pionero del Ethiojazz, Mulatu Astatke. El jazz, el soul, el hip-hop, la bossa nova, el dance-pop de África Occidental o la electrónica, son las principales fuentes de alimentación del álbum Jungle Run, un disco que muestra el carácter camaleónico de una formación liderada por la inimitable y atemporal voz de Nubiya Brandon. La participación de estrellas como el ghanés K.O.G. en temas como ‘Basa Basa’ o ‘They Talk’ muestran cómo la música es el lienzo ideal donde los artistas, tanto los de la diáspora como los propios africanos, pueden construir discursos interculturales vibrantes y seductores.

Fokn Bois – Afrobeats LOL (22 de febrero, FOKN Inc.)

Fokn Bois, que en criollo significa “putos muchachos”, es un apelativo a los chicos malotes de Ghana que, en la jerga urbana de Accra, también tiene un significado laudatorio, incluso respetuoso. Bajo este nombre, el dúo ghanés de moda —formado por M3nsa y Wanlov The Kubolor— propone un estilo de música urbana provocativa e híbrida que lleva 12 años dando guerra alterando hip hop norteamericano con Afrobeats e influencias afrocaribeñas. Su nuevo EP, que han querido titular Afrobeats LOL, es un trabajo desafiante e irónico que se sale del pop africano y que contiene una gran carga política.

África Negra — Alia Cu Omalí (27 de febrero, Mar e Sol Records)

Grabado entre Santo Tomé y Lisboa, el nuevo álbum de la mítica banda fundada en 1974 presenta nuevas canciones y algunos clásicos populares. Leyenda viva en los países africanos de habla portuguesa, su música representa la cultura de la ex-colonia portuguesa en el meridiano ecuatorial: rumba y música soukous fusionadas con puíta, un estilo de música local. La banda se hizo famosa antes de que el país lograra la independencia por haber modernizado y mostrado al mundo su capacidad de hacer música amplificada. Los santotomenses llegan ahora con Alia Cu Omalí, que significa “arena con el mar”.

Singles Destacados:

Isaac Birituro & The Abandon Rail – Yesu Yan Yan (22 de febrero, Wah Wah 45)

El productor de Leeds, Sonny Johns, también conocido como The Abandon Rail y por haber trabajado con artistas como Ali Farka Toure, Oumou Sangare, Tony Allen, Cheihk Lo o Fatoumata Diawara, presenta ahora una colaboración imprescindible con Isaac Birituro, músico ghanés provienente del renombrado linaje del virtuoso xilófono ghanés (o gyil) Kakraba Lobi. Realizado en un estudio de grabación móvil en Kalba, el single “Yesu Yan Yan” —o “bienvenido”— es la primera de las canciones que nos desvelan de este encuentro que pronto verá la luz en forma de álbum. Instrumentos de metal, caña y viento, respaldados por una abundante percusión, una línea de bajo resonante y el coro Kalba Birifore. Parte de las ganancias de este álbum se utilizarán para ayudar a la Asociación Rüt’n’Rock, que construirá una escuela en Kalba, en el norte de Ghana, y para continuar financiando proyectos musicales.

Gili Yalo – Sew Lesew (22 de febrero, Dead Sea Recordings)

El cantante y compositor israelí- etíope Gili Yalo —la voz de las raíces etíopes de Tel Aviv— está de vuelta con un nuevo single y video musical titulado “Sew Lesew” —que significa “de ser humano a ser humano” en amhárico—. Una canción sobre los refugiados, la migración y las fronteras, que llega dos años después de su debut discográfico y que ha sido grabado en Forth Worth, Texas. La canción trata sobre la crisis en las relaciones humanas y sociales que Gili percibe en Israel y en todo el mundo.

 

 

Imagen de Portada:

Mayra Andrade, por Rita Carmo (Blitz).

“Ser feliz” con lo nuevo de Anita Zengeza

“Ser feliz es decidir simplificar la melodía”. Lo dice Anita Zengeza (Zimbabue) en la canción que abre su segundo disco, Natural Journey (Slow Walk Music, 2016). Sencillo. Honesto. Fresco. Apetecible y necesario, llega tres años después de su primer LP, bautizado con su nombre (Whatabout Music, 2013) y lo hace regalándonos el mejor disco para esta primavera, pero también la dicha de tenerla bien cerquita.

AZ2

Y es que la joven zimbabuense de 25 años ha encontrado en Barcelona el entorno perfecto para desarrollar su carrera profesional. Estudiante de Jazz y música moderna en el Conservatori del Liceu, halla en el cosmopolitismo de la capital catalana una fuente de inspiración. Aunque para cosmopolitismos el suyo. Nacida en Botswana de padre zimbabuense y madre chino-malasia y emigrada a Harare a la edad de 5 años, con solo 17 se trasladó a Italia con una beca para estudiar música, para instalarse a la ciudad condal en 2010. Pura energía creativa y puro talento le bullen en las venas desde que empezara a cantar y tocar el piano, con solo ocho años. Desde entonces, el violín, la viola o la guitarra han sido sus mejores compañeros de viaje para una travesía sonora que nos llega hoy como un oasis.

ac3ae52f-c62d-45d0-b2dd-ed0f5cb09e40Esta Travesía Natural, tal como se podría traducir de su título en inglés, emana sutilmente cuica brasileña, folk norteamericano, melódica, ritmos antillanos, arreglos de jazz o sabar senegalés que bailan y se mezclan en un estilo al que Anita le gusta llamar afrofusión o afropop. Un discurso sereno que nos habla de aspectos cotidianos de una forma poética y que nos zarandea con cambios radicales que nos deslizan por túneles sonoros como hacia universos paralelos. Dándonos la vuelta bruscamente, la zimbabuense nos devuelve en todo momento al curso natural de melodías suaves que nos mecen delicadamente. Como en la vida, en Natural Journey predomina el equilibrio.

La voz de Anita recuerda a la sudafricana Zolani Mahola (Freshlyground) y se acerca a menudo a los destellos luminosos de Sara Tavares. Mezclando letras en inglés, castellano o francés, su voz escala y desciende, nos eleva y nos hunde, aportando múltiples colores y texturas que dibujan nuevos perfiles de una personalidad que la hacen única. Que nos enamora. Nos devuelve a nuestra parte más latina. Más barcelonesa. Más honesta. Más mestiza.

Próximos conciertos de ANITA ZENGEZA: 

28/05/2016 Miombo Magic Festival (Harare, Zimbabwe)
2/07/2016 Festa MaJor de Sant Cugat (España)
15/07/2016 NunOff Festival, Barcelona (España)
5/08/2016 Sala Montjuic, Barcelona (España)
19/08/2016 CCCB ‘Making Africa’, Barcelona (España)

El Annus Horribilis de los festivales africanos

El año 2016 pasará a la historia como uno de los peores años para el panorama cultural africano. Uno tras otro, los organizadores de algunos de los festivales más importantes del África Negra fueron anunciando a finales de 2015 la cancelación de algunas citas tan importantes como el Festival Internacional de las Artes de Harare (HIFA) o el Sauti za Busara en la isla de Zanzíbar.

File Pics Ryanair should have fully compensated a passenger whose flight was cancelled because of the volcanic ash cloud in 2010, the EU's top court has said.17/5/2010 Flight delays at Dublin Airport. The departure sign that greeted passengers today as the volcanic ash restricted flights today (17/5/2010) at Dublin Airport. Dublin Airport remained closed until at least midday due to the volcanic ash cloud, while Donegal airport was also closed. The Irish Aviation Authority has said the outlook for the coming days is positive and the IAA does not anticipate any further restrictions relating to volcanic ash at Irish airports for at least the next 48 hours. Photo. Mark Stedman/Photocall Ireland

Foto de Mark Stedman/Photocall Ireland

Esta sucesión de malas noticias se debe a varios motivos, pero es sobre todo por la falta de fondos que se ha convertido en la principal némesis de los festivales. En los últimos años estas citas han perdido un enorme apoyo internacional lo que está condenando a una especie de extinción sin remedio. A esto habría que sumar la falta de interés gubernamental y empresarial a la hora de financiar cualquier tipo de expresión artística.

El festival Infecting the City  de Ciudad del Cabo sí que se celebró finalmente. Tras plantearse en 2015 seriamente si seguir adelante, los organizadores decidieron realizar un cambio en el programa. Si el año anterior la cita se concentró en unos días, este año se han celebrado dos sesiones, una a finales de marzo y otra a mediados de abril. Cape Town se infecta con la energía de las artes escénicas, donde el teatro y la música llegan a cada rincón de la ciudad. Si por algo destaca el ITC es por haberse convertido en uno de los mejores escenarios posibles para las artes locales y urbanas sudafricanas.

Igualmente Tanzania ha sufrió un duro golpe al conocerse que el Sauti Za Busara de Zanzíbar tampoco tendría lugar en 2016. El éxito de Sauti residía en su capacidad de atraer a la pequeña isla una ingente cantidad de público de todo el continente africano, de Europa, Estados Unidos y Asia. Debido a la falta de fondos parece que el continente africano está perdiendo algunos de los mejores exponentes que permitían dar el salto y difundir las artes africanas en otras regiones del mundo.

Otro ejemplo es el HIFA de Harare que fue fundado en 1999. Este es uno de los festivales con más tirón del África Austral y se había convertido en un punto de difusión cultural inigualable debido a que acogía diversas expresiones artísticas como teatro, música, danza, poesía y artes plásticas. En octubre se anunció que no habría HIFA 2016 oficialmente. Según los organizadores esto no se debía a una falta de recursos, sino que la concentración cultural se cambiaría por toda una serie de exposiciones, conciertos y muestras artísticas a lo largo del año, con el fin de transformar el festival de Harare y presentarlo en 2017 con un formato totalmente diferente.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

A pesar de los continuos cierres, los organizadores han advertido que éste no es el fin de las artes y de los festivales más importantes de África. Más bien representa tan sólo un parón y una oportunidad para cambiar la manera de gestionar estas citas culturales. Algunos han destacado la importancia de cambiar el formato tradicional de los festivales (concentrado en unos días) para convertirlos en una muestra continua de arte que dé dinamismo a los festivales.

Además la representación local se está convirtiendo en el punto fuerte de algunos festivales. Tal es el caso del Bayimba, cuya novena edición se dará por inaugurada el próximo septiembre en la capital de Uganda, Kampala. Aunque las actuaciones musicales eclipsan a otras muestras de arte, las artes visuales y la poesía están cada vez más presentes. El éxito de Bayimba se debe sobre todo a su capacidad de adaptarse a todos los públicos y a todos los bolsillos, alternando los conciertos con espacios abiertos donde todos los ciudadanos puedan participar, haciendo mucho más atractiva la oferta cultural.

Junto al festival de Kampla, otra de las citas que parece estar en alza es el Livingstone Cultural and Arts Festival (LICAF) en Zambia, que tuvo lugar entre el 25 y el 26 del pasado mes de marzo. La presencia de las artes locales estaba más que asegurada al tener representación los 73 pueblos zambianos así como representación internacional con artistas de diferentes países como Egipto, Kenia, Ruanda e incluso India y China. Además el LICAF se hizo eco este año debido a la asistencia del cantante zimbabuense Oliver Mtukudzi, más conocido como Tuku, que ofreció un concierto en la gala de apertura del festival en el resort AVANI, junto a las Cataras Victoria.

El futuro de los festivales en África podría residir en su capacidad por acoger muestras artísticas internacionales, pero también de conjugar toda la fuerza cultural que reside a nivel local. Abrir los festivales al público y hacerlo más cercano parece ser la clave del éxito. No les quepa duda, los organizadores ya han tomado nota para evitar otro annus horribilis en el panorama cultural africano.

África, banda sonora 2015 (I)

Este 2015 viene cargado de nuevas aventuras sonoras para el continente africano. Esta serie quiere presentar algunas de las pinceladas que se van desarrollando mensualmente en el panorama. Arrancamos con la primera de las producciones que van a dejar huella este 2015 y que no te quieres perder de ninguna manera:

crop2_Nneka EP Cover_2400x2400_300dpi copie1

1. Nneka – My Fairy Tales 

2015 ha empezado con dos perlas sonoras que desgranan dos de los nueve temas que vienen contenidos en el próximo LP de la germano-nigeriana Nneka. El quinto álbum de estudio de la consolidada artista se presentó el pasado 22 de diciembre con el videoclip de Book of Job, grabado en la ciudad nigeriana de Lagos. Otro tema pegadizo, impregnado de su singularidad y rebozando de reggae hasta la médula, Book of Job avanza lo que su nuevo trabajo va a regalar. Después de que el 28 de enero el videoclip de My love, my love viera la luz en YouTube, iTunes saca humo con pedidos del trabajo que se lanzará el próximo 2 de marzo. A un mes de espera, se espera que My Fairy Tales sea uno de los álbumes mejor recibidos de la escena reggae tanto como de la música africana.

Como ya sucedió con su EP The Uncomphortable Truth y su LP Victim of Truth (2005), No Longer at Ease (2008), Concrete Jungle (2010) o Soul is Heavy (2012), My Fairy Tales apunta a ser un álbum con fuerte discurso político.

 

Malaui celebra los Premios de la Música

El cantante Sally Nyundo se llevó el premió al mejor reggae de 2013

El cantante Sally Nyundo se llevó el premió al mejor reggae de 2013 / Foto: Maria Thundu

El Centro Internacional de Conferencias Bingu de Lilongüe acogió el pasado 24 de enero la gala de los primeros Premios de la Música de Malaui. Con este evento organizado por la Asociación de Músicos de Malaui (MAM en sus siglas en inglés), se ponía así fin a 10 años sin merecimientos musicales en el país

“Estábamos quedándonos atrás. Veíamos cómo nuestros músicos eran premiados en el extranjero mientras que no tenían reconocimiento en su propio país”, explicó para Wiriko el presidente MAM, el reverendo Chimwemwe Mhango.

Con algo más de cuarenta minutos de retraso la gala comenzó al ralentí. Los discursos de rigor tomaron el protagonismo mientras se tuvo que esperar más de una hora para oír las primeras melodías. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, el evento se pobló de autoridades y tanto la presencia del vicepresidente del país Khumbo Hastings Kachale como del ministro de Turismo, Flora y Fauna y Cultura, Moses Kunkuyu, propiciaron los discursos de los mismos.

Sin embargo, los músicos hicieron todo lo posible para defender un espacio que era suyo. Lo consiguieron demostrando el abanico musical del país que ha evolucionado desde las tradicionales danzas para conformar un espectro musical único y variado.

El primero en subirse al escenario fue Skeffa Chimoto con su pop eléctrico que dio paso a la energía de Kamuzu Barracks. No es de extrañar que el grupo se llevase el premio a la mejor actuación de 2013. Su show muestra el entusiasmo de este grupo formado por militares. Su canción Dzandiolotsemi (Sálvame) fue toda una demostración de una puesta en escena que combina góspel con movimientos típicos de un desfile militar.

El ambiente se relajó con la tradicional guitarra de Wambali Mkandawire y el hit Desperate de Faith Mussa hizo levantar al público por primera vez. Posteriormente Mussa recogería precisamente el premio a la mejor canción de 2013 por ese tema. El público pareció animarse y respaldó a las Masintha Women que dejaron atrás los discursos para recibir su premio al mejor coro cantando.

En los Premios de la Música no faltaron las voces femeninas de Favoured Martha y Ethel Kamwendo tomaron el mando mientras se preparaba uno de los momentos de la noche. Llegaba de la mano de los aclamados raperos Piksy y Young K. Ambos compartieron escenario dando la cara por hip hop malauí aunque el galardón al mejor hip-hop se lo llevó Gwamba.

Allelyua Band, con más de 35 años de carrera, recogió su premio a la mejor banda de todos los tiempos y demostró cómo la iglesia es una fuente de oportunidades dentro del panorama musical de Malaui. Agorosso trajo su íntimo acústico antes de que la gala volviera a la rueda de discursos esta vez protagonizados por el ministro Kunkuyu y el vicepresidente Kachale. Con ambos en el estrado, se dio paso a premiar a aquellos históricos de la música de Malaui. Diez premios para toda una vida entre los que destacaron los músicos Lucius Banda, Wambali Mkandawire o el propio presidente de la MAM, Chimwemwe Mhango.

Tras el protocolo llegó la actuación conjunta de muchos de los nominados y premiados con el tema Mwezi Wawala que forma parte de la campaña publicitaria de uno de los sponsor del evento.

Y así, pasada la medianoche y tras más de cuatro horas de ceremonia, se llegaba a los premios más esperados. Sally Nyundo junto con los legendarios Black Missionaries se repartían el trofeo al mejor reggae, música muy arraigada en Malaui. El premio a la mejor artista recayó en Favoured Martha quien recogió su galardón junto con algunas de sus compañeras nominadas. El último premio, el de mejor artista masculino, fue a parar a Anthony Makondesa, quien se ausentó por motivos de salud.

Con el himno nacional para despedir a las autoridades y se dio paso a la fiesta. Se cerraba una ceremonia, ya sin protocolo político, en la que se bailó y se pudo disfrutar de las actuaciones de Piksy, Black Missionaries y Lucius Banda.

Los Premios de la Música de Malaui sirvieron para dar aunar esfuerzos en el desarrollo de la industria musical del país para que vaya acorde con su potencial. La ceremonia fue un evento que sirvió para alabar el trabajo de los músicos que no ha sido aplaudido en mucho tiempo. “No existen apenas estudios ni sellos discográficos. Los artistas son los encargados de todo el trabajo”, apuntó Mhango quien además explicó para Wiriko la dificultosa situación que vive la industria musical local debido a la piratería.

“El año que viene lo haremos de nuevo”, auguró Mhango cuyo objetivo es hacer de esta gala un examen anual de la música de Malaui.

Listado de los Premiados: 

7081cca2f9cd0c06f2cce9e93d01dda9_XL