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Awotele: cuando la crítica de los cines africanos es educar

Número 2 de Awotele, la revista panafricana de crítica sobre los cines africanos.

A comienzos del 2007, la revista digital sobre cines africanos en francés Clap Noire lanzaba una pregunta para el debate: “¿Por qué no, cineastas y periodistas, piden la crítica de los cines africanos en nuestros medios de comunicación? (…) Y por qué no soñar con una revista especializada en cine africano? ¿Por qué no?”. Ha parecido que las industrias cinematográficas del norte han negado la capacidad de crear a África excluyendo, a menudo, estudios en profundidad sobre el estado de los cines en África en las revistas de cabecera.

Pero ahí se encontraban toda una profusión de películas, de festivales, de críticos comprometidos que se han encargado de aclarar el significado de los guiones –aunque no siempre con éxito–, de narrar las dificultades de sus producciones en una fuerte desventaja dentro del sistema Norte-Sur, de escribir comentarios y de analizar extractos de contenido actual para entender muchas de las tendencias políticas, económicas y sociales que tienen lugar en el continente. Y todo en una especie de suerte antológica y de necesidad de buscar la unidad y el reconocimiento.

Con el objetivo de cruzar miradas africanas para un mejor acercamiento a sus cines, nacía hace 9 meses Awotele, la primera revista especializada sobre cine del continente con la que Wiriko comienza una colaboración estable para difundir no sólo las cinematografías de África sino también darle voz a sus críticos.

Número 3 de la revista Awotele.

Número 3 de la revista Awotele.

En su primera editorial, allá por el mes de marzo, en pleno FESPACO, la coordinadora general de la publicación, Claire Diao, así como los también críticos y fundadores Michel Amarger y Samir Ardjum, lanzaban una revista dedicada a los cines de África y su crítica. Ellos mismo se presentaban diciendo que pretendían abrir los ojos del público, valorar el cine y lo audiovisual. “Hemos querido crear un nuevo espacio donde se puedan cruzar impresiones y enfrentarse a una dinámica de intercambios renovados. El objetivo también es aclarar la evolución de las imágenes africanas de hoy, favoreciendo las intervenciones de los críticos venidos del continente, ya sean independientes o que pertenezcan a una asociación”.

Y a fuego lento, durante otro de los grandes eventos del séptimo arte africano, el Festival de Durban en Sudáfrica, lanzaban su segundo número. Esta revista panafricana con los sonidos de muchas lenguas continuaba el trabajo que ya comenzara Michel Amarger entre 1991 y 1997, con la desaparecida Ecrans d’Afrique, y que, en formato digital, ha mantenido Thierno Ibrahima Dia con Africiné. Pero África se había convertido en la única región sin su propia revista especializada sobre el sector cinematográfico.

Para extender el debate Awotele lanzaba hace algunas semanas su tercer número en el marco del Festival de Cartago en Túnez que, como comentábamos en esta sección, presentaba un novedad cargada de buenas intenciones: hacer del festival una cita anual en vez de mantener su carácter bianual como el FESPACO. Nueve críticos de Argelia, Angola, Bélgica, Burkina Faso, Francia, Nigeria, Senegal y Suiza han prestado sus plumas con artículos en francés, Inglés y Portugués. Y esperemos que muy pronto también el español, y gracias a la colaboración con Wiriko, pueda ser uno de los idiomas de una revista que ha nacido para quedarse y alumbrar. Como dijo el poeta y político de Martinica y uno de los ideólogos del concepto de la negritud, Aimé Césaire: “El sol gira alrededor de nuestro planeta tierra arrojando una luz en el pedazo de tierra seleccionada por su única voluntad. Nuestro poder no tiene limites”.

CinéCyclo: el encuentro entre la dinamo y el cine que recorrerá Senegal

Imaginemos un lugar sin salas de cine, sin electricidad y difícilmente comunicado con zonas en las que sí haya cines. Imaginemos ahora ese espacio con una pared de unos 2 metros cuadrados, con gente dispuesta a reunirse para hacer algo de deporte y/o ver una película. De repente, llega una bicicleta con una cesta rectangular colorida de la que se extraen varios artefactos: un amplificador, un proyector un generador de electricidad, y un USB lleno de películas. De ella, se baja un amante de la bici, que ha recorrido medio mundo pedaleando. Se llama Vincent Hanrion, pero todos lo conocen como Vincent-Vélo (Vincent, el hombre bicicleta). Cual mago, o Mary Poppins, Vincent-Vélo se baja de la bici, y en la oscuridad de la noche, o de un espacio con las cortinas echadas, Vincent-Vélo abre su cesta “Ibou” y monta un cine móvil. Como única condición, que haya voluntarios que se vayan relevando en el pedaleo de la bicicleta estática, pues ella será la generadora de energía que permita que se disfrute de la película. Bienvenidos a CinéCyclo.

El miércoles 4 de noviembre, Cultura Dakar, en el Aula Cervantes situada en frente de la Universidad Cheikh Anta Diop, convocaba una rueda de prensa para presentar este proyecto, cuya intención, según explicaba Ignacio Garrido, Primer Secretario del Agregado Cultural de la Embajada Española en Dakar, es “recorrer Senegal durante un periodo de seis meses ofreciendo cine a todas las zonas del país, sin necesidad alguna de electricidad”, una idea, añadía Garrido, “que podría explotarse en las distintas zonas de este recorrido, dado que aunque el proyecto termine en seis meses, la idea puede permanecer”.

CinéCyclo resulta ser una analogía entre los primeros aparatos cinematográficos que generaron imagen en movimiento a través de la manivela giratoria que daba lugar a la proyección continuada de fotogramas que nos introducirían en nuevos mundos. Entonces se necesitaba una sala de proyección a la que la gente acudiría, y la energía necesaria para que tal evento fuera posible. En esta ocasión no es el público el que se desplaza, sino el proyector cinematográfico. Tampoco hace falta electricidad, basta con el movimiento. Si en los primeros años del cine a principios del siglo XX este se generaba con las manos, ahora son las piernas las que hacen girar, no un súper 8 con la sucesión de fotogramas, sino la dinamo de una bici generadora de la energía necesaria para encender un proyector y disfrutar de una serie de películas. Y, por último, en lugar de salas, Cinécyclo utiliza un espacio oscuro con una pared donde proyectar la película.

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No se trata, sin embargo, de cualquier bici, sino de un diseño especial de 25 kilos – siendo 19 el máximo de una bicicleta ordinaria) -, capaz de soportar 200 kilos. La bicicleta, de una longitud parecida a la de un tándem, lleva una cesta decorada a lo car rapide – un medio de transporte público típico senegalés, conocido por su colorida decoración y con referencias a Cheikh Ahmadou Bamba, fundador del Mouridismo, la cofradía musulmana más popular en Senegal, que vivió en la sagrada localidad de Touba -, apodada amistosamente ‘Ibou’. El principal ciclista es Vincent-Vélo, fundador del proyecto, pero son los propios espectadores los que se convierten en proyeccionistas participando del ciclismo ofrecido por la actividad.

El equipo está formado por Keba Danso, cofundador de Cinécyclo Senegal (sector juventud) y a quien ya entrevistamos, Schadrach Cédric Abdoulaye, coordinador de Cinécyclo Senegal voluntario y responsable CinécycloTV e Ibrahima Dionne en el sector energía, así como un equipo de voluntarios y partners por todo el país. Las películas han sido programadas en torno a tres criterios: que sean de animación, que tengan que ver con el desarrollo, y que se favorezcan aquellas en Wolof, la lengua más hablada en Senegal.

La primera proyección se produce un jueves en torno a las 19.00h. de la tarde en Dakar, en el espacio al aire libre del Aula Cervantes, al lado del famoso local de música Just 4U y en frente de la Universidad Cheikh Anta Diop. Lleno de gente, los curiosos de entre el público, de todas las edades, se ofrecen para pedalear y participar del invento. Se arranca con Binta y la gran idea, del director español Javier Fesser, grabado en Casamance y donde se cuenta cómo un pueblo se moviliza para que las niñas vayan a la escuela. Se continúa con un cortometraje de animación del argentino Juan Pablo Zaramella, Luminaris, y finalmente, tal vez con el vídeo que debería haber dado comienzo a la noche de cine, la historia de cómo surge CinéCyclo, trayendo recuerdos a muchos de los asistentes. Hablamos con Vincent-Vélo y Cédric Schadrach.

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Vincent, en tu primer encuentro con el cine, como fundador del cineclub en Quebec, ¿qué tipo de películas querías programar?

V: Cuando hacía el cineclub en Quebec era con documentales. Se llamaba Docu Dimanche y la idea era seleccionar películas de realizadores independientes, no necesariamente americanos, de EEUU, dada la cercanía de Quebec a esa zona anglófona, pero siendo la ciudad canadiense, sin embargo, francófona, con mucha influencia americana. Se trataba de descubrir algo diferente, como documentales iraníes, asiáticos, o de países africanos. Hemos hecho unas 20 proyecciones durante un año y se consiguió así traer cine independiente.

CinéCyclo4Cuando viniste a Senegal, ¿había viajado ya el cine contigo o fue algo que surgió aquí?

V: No, yo viajaba en bici. Organizaba proyecciones, pero no se había producido todavía un encuentro entre mis dos aficiones. Vine a Senegal por primera vez el año pasado y organicé proyecciones de cine itinerantes en bici, en el marco del desarrollo del proyecto Cinecyclo tour de Senegal. El itinerario estaba marcado más bien por los sitios en que tenía amigos a los que visitar, calculando, vale, estos son tantos kilómetros, etc. Eso es lo que estuve haciendo durante un año.

Una vez en Senegal, ¿cuáles son las circunstancias que dan lugar al proyecto Cinecyclo?

V: El proyecto es fruto de distintos encuentros. Pero hay una persona, Keba Danso, que conocé en marzo de 2014, que era mi único contacto relacionado con el mundo del cine, y que dio forma al proyecto, presentándome a actores culturales y gente relacionada con el cine aquí en Senegal y además de ellos, conocí a sus amigos, los amigos de sus amigos, y todos empezaron a llamarme Vincent-Vélo, el loco que quiere hacer proyecciones de cine en bicicleta. Y nos reunimos unas diez personas, algunas que yo no conocía, organizamos una noche de cine y se dieron cuenta de que yo no era el único en este proyecto, sino que se trataba de un grupo con gran fuerza. Mientras fui a Europa a buscar financiación, los demás se pusieron aquí a organizar proyecciones. Y así, en junio del año pasado, surge oficialmente Cinécyclo.

Hoy es la primera proyección de muchas que recorrerán el país, ¿cuáles son las primeras impresiones?

V: Estoy muy contento, porque la primera proyección siempre es un poco estresante, dado que estamos todavía probando el prototipo que utilizamos. No se sabe si habrá gente que quiera pedalear y que venga a ver la película, y bueno, esa es un poco la aventura también. Así que me ha encantado ver la sala, si así podemos llamar a este espacio, estaba llena de gente, para el equipo de Senegal son nuevas experiencias, hay también voluntarios nuevos que acaban de sumarse al proyecto, y el grupo tiene mucha cohesión, así que eso me alegra muchísimo.

¿Cuál es tu sueño, a dónde te gustaría que llegara este proyecto?

V: Si me hubieras hecho la pregunta hace dos años te habría dicho que sería recorrer Senegal en bici, proyectar películas en zonas aisladas, dar lugar a otros proyectos y de hecho, todo eso ya está teniendo lugar. Ahora estamos preparando el cinécyclo tour panamericano, que recorra las tres américas entre 2016 y 2017. Así que si vuelvo a lo que soñaba con este proyecto hace un par de años, me doy cuenta de que ya hemos llegado allí. Así que hoy cuando hablo con mis amigos de Cinécyclo en Senegal y les pregunto sobre qué sueñan ellos con el proyecto y me dicen que les diga yo, respondo, ‘los míos ya se han alcanzado, así que decidme los vuestros, seguro que también se alcanzarán’. Por tanto, mi sueño hoy es que haya senegaleses que se sientan realizados con este proyecto.

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Schadrach Cédric Abdoulaye

¿Cuál es tu primera relación con el cine y una película de referencia?

C: Hace ya tres años que me muevo en el mundo de la cultura y del cine, con una empresa que existe aquí en Dakar. Me gusta mucho el cine, el séptimo arte. Pero desde pequeño, me gustaba mucho el cine. En cuanto a película de referencia, en Senegal, una reciente, de Moussa Touré, La Pirogue (2012), que me encantó y he visto varias veces.

¿Por qué es importante tener un proyecto como Cinécyclo aquí en Senegal?

C: Un proyecto como Cinécyclo es verdaderamente importante aquí en Senegal. Es verdad que hay ya otros proyectos, como MobiCINE, Cine Banlieue, etc., pero están más centrados en la zona urbana, es decir, en Dakar. Pero con Cinécyclo, se trata de llevar el cine a todas partes, a esos sitios donde el cine no llega, porque en algunos, no hay ni electricidad. Así que hemos fabricado un generador para que se produzca la energía necesaria para proyectar las películas, sin necesidad de electricidad.

¿Cuál es tu rol y compromiso con Cinécyclo?

C: Se mi compromiso con Cinécyclo es del 300%, porque soy el representante de Cinécyclo en la asociación de aquí de Senegal, con muchísima responsabilidad, pero que consigo llevar sin problema, o delegar, gracias al equipo que hay detrás del proyecto. Llevo en el proyecto un año, hemos organizado unas cuatro o cinco proyecciones piloto, en fase de desarrollo, y ahora habrá una fase de trabajo intenso al final del tour para perennizar CinéCyclo.

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Hasta el momento ¿cuáles han sido las mayores dificultades que os habéis encontrado?

C: Aquí en África es difícil lidiar con las instituciones para poder desarrollar proyecto. Por ejemplo, para conseguir la autorización para proyectar en algunos sitios, hace falta hablar con muchos ministerios, ir de un sitio a otro para conseguir muchos sellos, con miles de preguntas sobre las salas, los temas que se van a difundir, porque puedo decir que aquí hay ciertos temas que están censurados… Pero a pesar de esos problemas, lo vamos consiguiendo, con un compromiso muy grande con el medio ambiente y la cultura. Y estos son temas que África necesita para poder desarrollar su economía.

Como representante, ¿cuál es tu objetivo final con este proyecto?

C: El objetivo es hacer llegar al cine a la gente de cualquier parte de Senegal. Ya lo hemos hecho y han salido muy bien, como hoy. Pero yo diría que hoy el objetivo sería fabricar muchas más bicis generadoras de energía y, ¿por qué no?, que con ellas se consiga tener electricidad, o al menos un mínimo de luz en algunos lugares que están aislados, y bueno, miles de ideas que estamos desarrollando ahora y para el que necesitamos el apoyo de todos.

África se mira en el espejo londinense

*Autor invitado: Fernando J. Sánchez Jaén

El cine “made in África” más reivindicativo ha desembarcado esta semana en Londres para mostrar el talento y el compromiso social de los realizadores africanos. Una programación con casi 60 películas que se pueden ver éstos días en la capital inglesa, dentro del Film Africa, para demostrar que África no es un país, sino un continente de complejidades y realidades diversas.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

En su quinta edición, el festival ha puesto su foco en el 40 aniversario de la independencia de los países africanos, el amor y el cine etíope. Tres grandes leitmotiv que han inspirado historias que han hecho revolvernos en la butaca algunas veces, en otras nos han dejado en shock, y, en la mayoría, nos han hecho que nos emocionemos, sintamos tristes y nos riamos al mismo tiempo.

Un Festival que daba su pistoletazo de salida con el drama del marfileño Philippe Lacôte, Run, en el Central Picture House, en Londres. Una interesante y ácida visión sobre las raíces de la violencia en Costa de Marfil y de décadas de conflicto con algunos momentos dulces para relajar la tensión e inquietud del espectador. Un debut cinematográfico aplaudido en el festival y que llegaba tras alzarse con el Premio del Jurado en FESPACO (Panafrican Film and Television Festival of Ouagadougou), con la credencial de ser la primera película marfileña proyectada en Cannes y con la candidatura para ser elegida como una de las 5 nominadas a “mejor película extranjera” en la la próxima ceremonia de los premios Oscar 2016.

Philippe Lacôte, que fue preguntado sobre sus motivaciones para rodar esta película, explicaba: “Me preguntaba cómo un país de paz puede convertirse en un pueblo de violencia”. Para poder explicarlo, Lacôte utilizó algunos hechos reales ocurridos en su país y pasajes de su infancia, ya que muy pronto entendió que “en Costa de Marfil, tú no dices fuera de casa lo que tu padre dice en casa”.

El martes tuvo su estreno el documental Between rings, la historia de superación, de lucha y de los conflictos internos que la celebridad le acarrean a una boxeadora profesional en Zambia. Para cerrar, una de las películas esperadas de esta muestra de cine africano: Red Leaves, del director etíope Bazi Gete. Una historia tierna y lúcida sobre la pérdida de un ser querido y la aceptación de que se está envejeciendo.

Pero volvió la más candente actualidad gracias a la realizadora angoleña Pocas Pascoal que en su All is well nos contó su visión y su experiencia personal sobre la inmigración angoleña en Portugal. Así, en el Ritzy Picture House de Brixton, el público tuvo la oportunidad de visionar la historia, autobiográfica, de dos hermanas que huyen de la guerra de Angola en 1980 y se exilian en Portugal, sin papeles y siempre anhelando la llegada de sus padres. Un largometraje que nos habla de la madurez, de la pérdida de la inocencia, de la identidad y de las raíces. Y que también, es universal porque pone sobre la mesa el drama de los refugiados, de la terrible soledad que se sufre cuando el país de acogida se percibe como tierra hostil y del amor de dos hermanas que supera cualquier contratiempo.

Pocas Pascoal, que asistió a la proyección, fue preguntada por esa visión triste y dura que muestra sobre Portugal y explicó que “era un lugar para estar, era un lugar de sueños, pero al mismo tiempo, fue una experiencia dura porque en aquellos años la inmigración no se aceptaba igual que ahora”. La otra pregunta obligada a Pascoal fue sobre su actual relación con Angola. “Es una muy complicada relación, porque es el país que amo, pero también, es el país de 30 años en guerra y quienes están en el poder ahora en Angola son los mismo que en 1978”, respondía la realizadora angoleña.

Otra de las notas de actualidad de la jornada le correspondía a Mercy, Mercy: a portrait of true adoption, del danés Katrine Riis Kjær. Un controvertido documental que sigue el proceso de adopción de dos niños desde Etiopía hasta Dinamarca. Otra de la películas más esperadas de esta 5ª edición del Film Africa fue la encargada de cerrar la jornada del martes. El director etíope Yared Zeleke nos presenta, en su largometraje Lamb, una historia de un niño que siente un especial apego por su mejor amigo, un cordero.

La jornada de ayer jueves fue el turno para los cortometrajes. Bajo la etiqueta de “Without Borders: Short from the Diaspora”, pudimos ver seis cortos que trajeron más crítica, y también comedia, al Ritzy Picture House, en Brixton. Desde la crítica política, pasando por la social hasta llegar al mayor de los subrealismos. Cortos que traspasan las fronteras de África como: Save (Eritrea/Mexico/USA), Last Ditch (France), Borders (Morocco/France), The Goat (South África/USA), The Good Son (UK/Nigeria) y Mother Earth (Senegal/France).

Pero de todos, fueron dos historias las que más atrajeron la atención del público. Borders, del realizador Emmet Mulugeta, que nos muestra cómo muchas de las situaciones que se producen en los controles fronterizos son la mayoría de las veces inhumanas. En un tono más cómico, pero a la vez triste, destacó The Good Son, de Tomisin Adepeju, en el que un joven nigeriano tendrá que contarles a sus padres, muy conservadores y tradicionales, un secreto que lleva guardándoles desde años.

Poco a poco va llegando al ocaso esta quinta edición del Film Africa, en la que esta tarde noche, a las 19.00 horas, el público podrá disfrutar otra película muy esperada, un plato fuerte de este festival. La premier en Londres de Price of Love, del realizador etíope Hermon Hailay. Una historia de amor agridulce y extrema en los márgenes de una ciudad en proceso de cambio como es Addis Abeba.

El digital, el digital, el cine digital

Por tercer año consecutivo, el Film Africa de Londres presentaba ayer su Foro de la Industria con varios paneles y un almuerzo de trabajo en red. El evento reunió a los principales expertos de la industria de África y del Reino Unido para discutir cómo los cineastas independientes pueden aprovechar mejor la era digital y sus plataformas digitales para una alternativa al tridente: financiación, difusión y distribución.

Fotograma de la web serie dirigida por Cecile

Fotograma de la web serie Strolling dirigida por Cecile Emeke.

Estos tres pilares son un mantra que se repiten en cada festival de cines africanos. Pero es tan necesario de abordar y tiene tanta importancia como contabilizar el número de espectadores que visitan cada sala de cine. El crecimiento y el consumo de cine africano en el continente ha visto un aumento significativo de las inversiones en la industria. Especialmente los distribuidores de contenidos de televisión que comparan los derechos de los directores para ofrecerlas en el modelo de alquiler digital o el conocido como Video on Demand.

Para hablar de todo ello, el festival contó con la presencia de dos ejemplos interesantes de un modelo que crece y crece: las series digitales y de las que hemos hablado ya en Wiriko con An African City, The samaritans o las telenovelas turcas en las pantallas africanas. Una de las panelistas fue la directora, escritora y artista Cecile Emeke. Ella es más conocida por su web serie documental Strolling o por su cortometraje ackee & saltfish. En concreto, el trabajo que la cineasta jamaicana británica ofrece en Strolling es mostrar las experiencias cotidianas y culturales de los jóvenes negros en Europa, prestados con una complejidad y profundidad que son estimulantes de ver. En la misma línea, la ruandesa-alemana Amelia Umuhire directora y editora de la premiada web serie Polyglot participó junto a Emeke. En el trabajo de la ruandesa explora las identidades múltiples de los jóvenes negros en Berlín con clips de entre 5 y 10 minutos.

Otro de los puntos interesantes del día de ayer fue la auto distribución. Sin embargo, a pesar de este crecimiento, la distribución y la piratería siguen siendo un desafío para los directores. El director congoleño Djo Tunda Wa Munga, galardonado por su Viva Riva! ha comentado en repetidas ocasiones que una de las soluciones es la ha dicho que espera para abordar el problema de la distribución a través de la auto distribución. Pero el tiempo que se tiene que invertir es un coste muy elevado que resta al propio proceso creativo o de marketing.

Cecile Emeke, directora jamaicana-londinense que fue panelista ayer en el foro de la industria.

Cecile Emeke, directora jamaicana-londinense que fue panelista ayer en el foro de la industria.

Esto podría significar que esta posible solución (necesaria y casi impuesta por el mercado controlado por grandes distribuidoras y el poder de Hollywood) viene en un momento oportuno; una época en la que los productores de cine africanos están tratando de romper el dominio de la piratería de películas, sin duda, uno de los principales escollos de la cadena de valor de la industria del cine en todo el continente.

Otro de los panelistas fue Edward Fletcher el cofundador y director general de la distribuidora de cine Soda Pictures que ha estado trabajando con películas premiadas de la talla de Daratt o Screaming Man del chadiano Mahamat Saleh Haroun, Half of a Yellow Sun, la película del nigeriano Biyi Bandele basada en la novela homónima de la escritora Chimamanda Ngozi, o la etíope Difret, dirigida por Zeresenay Mehari, y de la que hicimos una crítica hace poco. Precisamente Bandele fue el encargado de dirigir la mesa redonda. El debate seguirá abierto, de momento, hasta el domingo cuando se clausurará esta quinta edición del Film Africa de Londres en el que Wiriko es medio oficial.