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Nollywood, por primera vez en Francia, desafía a la cuna del cine

Toda la actualidad del primer Festival de Cine Nigeriano desde París

Toda la actualidad del primer Festival de Cine Nigeriano desde París

Nollywoodla segunda industria cinematográfica del mundo sube en unos minutos el telón del primer festival de cine nigeriano en la cuna del cine, París. Con una media de unas 2.000 películas al año, durante cuatro días la Ciudad de la luz acogerá a directores, actores y representantes de este mercado que, como punto de partida, tendrán la dura empresa de convencer al público francés de que “evidentemente no todo lo que se produce en Nollywood es de mala calidad”, como ha subrayado para Wiriko el director del festival, Serge Noukoué, entre focos y nervios. “La selección de las siete peliculas que hemos programado para celebrar los 20 años de existencia de Nollywood ofrecerá una nueva visión del cine que se realiza en Nigeria”, ha sentenciado Noukoué.

La crítica al cine considerado como Nollywood es recurrente (actores inexpertos, producción casera, bajos salarios, guiones poco elaborados) y con una iconografía y escenarios influenciados, en gran medida, por la mirada cargada de estereotipos que el público extranjero tiene sobre Nigeria en particular y, sobre África en general. No obstante, el festival, que tendrá lugar en el Teatro L’Arlequin hasta el próximo domingo, pretende lanzar una punta de lanza reivindicando, precisamente, que con la proliferación tan intensa del cine en Nigeria, hay material más que suficiente para que el espectador perfile un lienzo heterogéneo y diverso con películas que van desde el encorsetamiento convencional del National Geographic o films de serie B, a la rigurosidad de los reportajes de la BBC y películas merecedoras de participar en cualquier festival internacional. ¿La fórmula de éxito en el público nigeriano y de centro África? La misma que tiene lugar en la India con Bollywood, la primera industria del mundo: exagerar groseramente el color de la población local para divertir al público.

Teatro L'Arlequin donde tendrá lugar el Festival Nollywood Week Paris. Foto: Sebastián Ruiz.

Teatro L’Arlequin donde tendrá lugar el Festival Nollywood Week Paris. Foto: Sebastián Ruiz.

Pocos especulaban en aquella época sobre los acontecimientos que tendrían lugar 118 años más tarde. Pero la historia, siempre caprichosa, vuelve como atalaya a iluminar, esta vez, en formato 35mm. Fue el 28 de diciembre de 1895 cuando en el Salon Indien du Grand Café, los hermanos Lumière proyectaron algunos de sus cortometrajes encumbrando esa fecha como el nacimiento del cine. Desde entonces, Francia es referencia para el séptimo arte. Sienta una cátedra que a veces desde la crítica cuesta transgredir para no parecer descortés. Apellidos como Méliès, Renoir, Truffaut, Godard, Bresson, Polanski… Han conseguido que la arena francesa imponga un canon de certeza y oficialidad cuando se habla de cine. Y ahora, apellidos nigerianos hasta ahora desconocidos se disponen, desde esta tarde, a enamorar a un público selecto, comedido y dispuesto. Tomen nota de estos siete realizadores: Afolayan, Amata & Bongos, Emelonye, Omotoso, Anyaene, Ali-Balogun y Kelani.

A las 20.30 horas dará comienzo el acto de apertura que abrirá estos 4 días intensos de cine africano. Como plato fuerte de esta noche, la película que dará el pistoletazo de salida será Phone Swap del director Kunle Afolayan que estará presente para un posterior debate. Mañana tendrá lugar un encuentro profesional entre productores nigerianos y franceses así como la participación de algunos directores. Ya, a mediodía comenzará el maratón de 5 películas que cerrarán la jornada del viernes. El sábado por la mañana, el epicentro será la conferencia sobre la industria de Nollywood que convocará a diversos críticos, directores y periodistas. Por la tarde, y como en la jornada anterior, otras 5 proyecciones dinamizarán el tercer día de festival. El domingo, 4 películas pondrán el broche final a esta apuesta cinematográfica con el premio del público a la mejor película. Sin lugar a dudas, un dispositivo considerable del que se han hecho eco numerosos medios africanistas y generalistas tanto de Francia (RFI, Africultures, etc.) como en el resto de países (Africa is a Country, This is Africa, The Guardian, etc.). El evento, sin dudas, servirá de trampolín para un mercado relativamente nuevo en el país galo (recientemente se estrenaba en francés NollywoodTV) sin dejar de lado la cartera: los organizadores tuvieron que hacer malabares para afrontar un presupuesto modesto que incluso recurrió a una campaña de crowfunding en la que pedían 8.500€ de los que, lamentablemente, solo han obtenido 2.466€. La crisis y las fuentes de financiación, sea como fuere, se dejan notar.

Largometrajes seleccionados en la Nollywood Week Paris:

1. Phone Swap, de Kunle Afolayan (2012)

2. Inalé, de Jeta Amata & Keke Bongos (2010)

3. Last Flight to Abuja, de Obi Emelonye (2012)

4. Man on Ground, de Akin Omotoso (2012)

5. Ijé, de Chineze Anyaene (2010)

6. Tango with Me, de Mahmood  Ali-Balogun (2012)

7. Maami, deTunde Kelani (2012)

Vídeo del festival

Trailer de Phone Swap, del director Kunle Afolayan, que abre el festival.

 

La pequeña África del barrio Château Rouge

El componente polisémico del barrio parisino de Château Rouge invierte el marquetiniano y acompasado perfil de la Ciudad de la luz en una transfiguración del espacio que tiene lugar en cuestión de minutos. Conceptos como espacio o tiempo se redefinen constantemente en este pequeño planeta negro; en esta pequeña África que mantiene de forma dinámica, adaptada y funcional, su esencia, sus tradiciones.

Hoy hace frío en busca de las tiendas donde venden películas africanas y el clima invitaría más a una hibernación precipitada con té y croissant. Pero no aquí. Rezuma vida: la percepción constante de la música en árabe, wolof, swahili o bantú; la venta ambulante de verduras como el okra o el nyame; frutas como el ditax o el mango; platos típicos como el mafe o el yassa poulet; tejidos con estampados y motivos propios de los países al Sur del Sahara, o las cadenas de peluquerías que desempeñan la hibridación entre una París africanizada son la prueba de una armonización, a veces impuesta desde el Estado, que agrupa a una buena parte de la población subsahariana en la capital francesa. “Hermano, ¿quieres unas gafas de sol? ¡Te salvarán la vista!”. Hassan, un comerciante mauritano jugaba con la metáfora y… ¿Por qué no aceptarla? Si paseas por Château Rouge el principal requisito tiene que ser el de cambiar las lentes con las que observar la realidad.

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En Château Rouge la vida trascurre de otra(s) forma(s): la cultura es diseccionada y globalizada lo que provoca que en cualquiera de las calles políglotas y repletas de colores un diola (uno de los grupos étnicos de la Casamance, la region sur de Senegal) no le diga a un mandinga (uno de los grupos mayoritarios de Malí) cómo tiene que vivir. Simplemente se entienden. Se respetan. A las segundas y terceras generaciones de inmigrantes nacidos ya en Francia hay que sumarles, además, una nueva realidad que se deja notar también en este tapiz africano en el corazón de París: en 2010, según el censo francés, los estudiantes africanos representan un 41% de todos los estudiantes extranjeros, de los cuales más de la mitad de ellos son del Magreb y casi un 80% de Marruecos y Argelia.

 

La identidad ‘glocal’ y la obra de Njideka Akunyili

5 Umezebi St., New Haven, Enugu (2012)

 

El nombre de Njideka Akunyili (Nigeria, 1983) está empezando a convertirse en un eco constante entre los medios de comunicación dedicados al arte. Algunas galerías se disputan sus obras e incluso, se rumorea que compiten para exponer algunas de sus realizaciones más recientes. Su nombre despierta admiración y curiosidad de punta a punta del planeta, y los cuidados detalles de sus autobiográficas creaciones son consideradas maravillas expresivas que elevan a una nueva generación de artistas nigerianos. Pero no menos, a una nueva generación de artistas interesados en el diálogo intercultural.

Wedding Portrait (2012)

Podríamos decir que las obras de la nigeriana son como espejos que devuelven la imagen con un filtro muy personal y distintivo. Espejos locales y globales al mismo tiempo. No nos referimos a lo global a partir de esa versión homogeneizadora de la modernidad occidental, sino a una interpretación más bien adaptada a la inclusión de lo tradicional y lo local como característico de lo moderno.

La adopción de formas culturales diferentes le sirve a la joven artista para expresar “otredades” en formatos globalmente comprensibles. Se trata de afiliaciones, préstamos o colaboraciones plasmadas en formato papel (pues no suele trabajar sobre lienzo). Dichas transformaciones derivan de resistencias culturales que demuestran que la globalización no ha podido vencer las diferencias, y que la supervivencia de formas no-occidentales en las “sociedades del Norte” tiene en sus manos la pluma que escribirá el futuro. O tal vez, el pincel que pintará el mañana.

Las migraciones transcontinentales, que conectan de manera inseparable lo local y lo global son el escenario de sincretismos e hibridaciones que se acaban plasmando en el arte. Con un pie a cada mundo, los protagonistas del encuentro entre culturas se convierten en narradores, en cronistas de ese continuo desafío que representa la cotidianidad de las culturas en contacto permanente. Y en este ejercicio vanguardista de los creadores que se encuentran en el lindar de dos universos, existe un exuberante y fértil campo estético que se va construyendo paso a paso.

Efulefu: The Lost One, actualmente exhibida en el Studio Museus como parte del The Bearden Project

Recién graduada en Bellas Artes por la Universidad de Yale, Njideka Akunyili se nutre de ese espacio transcultural existente entre su Nigeria natal y el lenguaje occidental adoptado de su migración hacia Estados Unidos. Ese encuentro entro dos lugares ella lo llama el ‘Tercer Espacio’, pero nosotros lo identificamos con lo que el sociólogo Roland Robertson (1997) bautizó como ‘glocal’. Es decir, la localización de lo global y la globalización de lo local, a partes iguales. Se trata pues, del producto de un flujo que circula en ambos sentidos, que bebe de ambas fuentes y se sitúa en una intersección entre dos puntos. El resultado enriquece (no contrapone) lo tradicional y lo moderno, lo africano y lo occidental, al mismo tiempo.

El diálogo constante de esta ‘identidad híbrida’ se bate entre contradicciones y conformidades expresadas en una creativa mezcla estilística. Dibujo, pintura o grabado en acrílico, carboncillo, pastel o lápiz se mezclan en collages realizados con Photoshop. Composiciones tradicionales pero modernas, locales pero cosmopolitas, coloridas pero diáfanas… Son testimonios de un sincretismo cultural reflejado en fusión estética.

Los temas de género, identidad o sexualidad son los preferidos de una generación calificada de ‘afrocéntrica’, que se identifica con esa prole de africanos migrados al extranjero, tanto como los conjuntos de afro-americanos y afro-europeos de segundas, terceras, cuartas generaciones… Afrocéntrica y glocal, para ser exactos, son los apelativos más representativos para una artista como Akunyili.

Her Widening Gyre (2011)

Ella quiere plasmar esa realidad heterogénea sobre todo a través de su concepción de la sensualidad, escenificando momentos tan íntimos que rozan la invasión de la privacidad. Su propia definición de la fraternidad o lo hogareño se encuentra en la raíz de sus composiciones; pudiendo abrir interrogantes sobre las nociones de familia, grupo, ritual social o del amor como construcciones sociales. Sus cuadros reflejan la mezcla cultural a través de la variabilidad de técnicas perfectamente maridadas. Las distintas tonalidades de piel y las texturas dispares forman miradas complementarias, integradas en escenas que parecen ser conglomeradas por una armonía estética, pero también una atmósfera de serenidad y relajación. Sin conflictos.

Las parejas que aparecen en sus láminas, están claramente inspiradas por su propia experiencia vital. A partir de estos dos personajes que se van repitiendo, se construyen metáforas que van más allá de la piel, más allá de la diversidad en las texturas y técnicas, sobrepasan el pretexto de un ilusorio choque cultural y exceden los dispares arquetipos ontológicos. Son imágenes de lo no-reñido, de la plasticidad humana y de la integración de diferencias típica de las sociedades africanas en la que tanto queremos insistir desde Wiriko. Hermosas alegorías de la contemporaneidad.

Thread (2012)

Nwantinti (2012)

 

Para más información:

Artistes Only

Afrocentric Confessions

New York Times

Lost, Found and Remembered