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Una reflexión sobre la autenticidad en el arte africano

6ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Alba Cartanyà 

Algo auténtico es algo verdadero, real o cierto. Pero ¿acaso no hay tantas verdades, realidades o certezas cómo personas que habitan este mundo? Cuando se habla de arte, y concretamente, de arte africano, suele salir demasiado esa palabra. La abstracta “autenticidad”. Una anécdota -muy significativa- que le pasó al artista Yinka Shonibare, puede resumirlo todo: un profesor le preguntó por qué, siendo africano, no hacía “arte africano”.

Normalmente nadie suele esperar de un norteamericano que haga “arte norteamericano” o de un europeo que haga “arte europeo”. Estos ejemplos muestran claramente la incoherencia de esperar un tipo de arte -con unas características, en teoría, determinadas, pero a la práctica, inciertas- en función del lugar de nacimiento del artista. Según Fred Smith y Jordan Fenton, “el estilo de cualquier grupo étnico consiste en los variados estilos individuales y locales de períodos y medios de comunicación particulares”.

Yinka Shonibare

Ante la pregunta de su profesor, Shonibare pensaba que “los artistas simplemente crean arte y no un subgrupo cultural del mismo”. Por lo tanto, el hecho de que algunas obras -las que vienen del continente africano o del mal llamado Tercer Mundo en general- tengan que llevar el sello extra de la autenticidad para adquirir valor en el mercado, evidencia una clara relación desigual entre los diferentes puntos de producción artística a lo largo y ancho del planeta. La autora Sidney Kasfir, sostiene que la concepción de autenticidad proviene de algunas creencias erróneas sobre las formas artísticas en África, como que antes del colonialismo el arte era estático y puro, ya que no había recibido las influencias ni estéticas ni comerciales de occidente.
Siguiendo la idea de Fred Smith i Jordan Fenton, el arte no es nunca hermético, ni en África ni en cualquier otro sitio: “Se caracteriza por patrones cambiantes que reflejan las migraciones, los préstamos, las adaptaciones y los diversos tipos de cambios internos”.

Esto parece estar muy claro en las expresiones artísticas de (casi) todas partes del mundo, pero no en el caso de África. Y este es básicamente el problema. Que las obras artísticas africanas son reinterpretadas en el contexto cultural de occidente, no en el seno de su creación. “El conocedor occidental es el factor esencial que falta y que transforma el artefacto en arte”, señala Kasfir. Es paradójico que después de invadir esos países -y destrozar culturas, cambiar formas de organización y arrebatar identidades-, años más tarde, los países colonizadores busquen el arte previo a todo ese desastre. Que la lógica mercantil occidental quiera integrar las obras que se han elaborado precisamente al margen de esa lógica mercantil occidental.

Una muestra es el “arte de aeropuerto”, es decir, todas aquellas piezas que se producen para venderlas a los turistas. Se caracterizan por ser “baratas y masificadas”. Ante la calificación de no-auténtico, Kasfir argumenta que el arte africano en general suele ser barato antes de llegar a occidente y que, aunque se hagan muchas unidades, se sigue usando la forma tradicional de creación.

Aún no está claro qué hace auténtica una obra. Si es la elaboración o la intención o la función, pero, en todo caso, la definición de esa obra le pertenece al creador. La apropiación cultural ha llevado a que “se deje la idea de autenticidad como una designación hecha por el espectador en lugar del artista” (Malafronte, 2016). Las expresiones artísticas africanas se han reorientado hacia un consumo occidental y, por eso, muchos artistas africanos necesitan recuperar su autenticidad, sus formas más suyas de arte. Como defienden Smith, Fenton y otros estudiosos, “pueden coexistir diferentes tipos de autenticidad”.

Hay -por lo menos- dos tipos de autenticidad. Una, buscada desde occidente y llena de simplificaciones, omisiones y prejuicios; entendida como el arte puro de carácter étnico, primitivo, hecho por pueblos alejados de las sociedades modernas. Y la otra, reivindicada des de los territorios africanos y sus diásporas; entendida como la vuelta a los orígenes, a las raíces, al arte más tradicional y propio.

En cualquier caso, teniendo en cuenta que los grupos étnicos, y sobre todo en África, “no están y nunca han estado herméticamente sellados, sino que son patrones cambiantes que reflejan migraciones, préstamos y adaptaciones” (Smith, Fenton; 2007), es imprescindible añadir el parámetro del cambio cuando se habla de autenticidad. Hoy en día, en el contexto de un mundo globalizado, es igualmente importante tener en cuenta a los artistas de la diáspora. Así, la idea de que sólo los objetos hechos en África, por africanos para africanos, son africanos se rompe.

Bibliografía:

Entrevista a Cristina Bayo: “Objeto etnográfico” – “Objeto de bazar”

Aula Wiriko

4ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Aitor Climent

El arte africano, todavía hoy en día, tiene algo que nos atrapa. Podemos ver ese pasado, lleno de historia y todavía presente en la larga mutación del mismo arte africano hasta la actualidad. Estas piezas antiguas, a la vez,  se ha convertido  en objeto fetiche que encontramos en museos, colecciones o en nuestras propias casas.
En Valladolid está la Fundación Alberto Jímenez-Arellano Alonso que alberga numerosas colecciones varias en la que podemos encontrar tres de arte africano. Hablamos con Cristina Bayo conservadora del museo para hablar acerca de estas, el arte africano y su autenticidad y el coleccionismo español.

Como Fundación tenéis la finalidad esencial de fomentar diferentes actividades artísticas. Entre vuestras colecciones me gustaría centrarme en las tres colecciones de arte africano.  ¿Me podrías citar las principales diferencias a nivel de tipo de piezas que podemos encontrar entre las tres colecciones que se inscriben dentro del marco de arte africano?
Las principales diferencias son tres:
A. Por un lado tenemos la colección de terracotas africanas  y que es la mejor y más numerosa a nivel europeo. También hay que tener en cuenta la calidad y exclusividad de las obras, puesto que tenemos piezas únicas como los Nok, la más antigua cultura del África Subsahariana conocida y que se remonta al siglo VIII a.C., o de los reinos de Ifé o Edo.
B. Por otro lado exponemos la interesantísima colección del Reino de Oku de Camerún, son objetos procedentes de este reino de Camerún pero que a diferencia de las terracotas nos centramos mas en el valor etnográfico de la obra, pues está formada por máscaras, camas, tronos, el pórtico del palacio…no son reproducciones, son objetos que han sido utilizados por el rey, su corte o sociedades secretas.
C. Finalmente incluyo, debido a que es menos conocida, la Galería Etnografíca. Es interesantísima debido a que son objetos etnográficos procedentes de diferentes lugares del continente africano, Togo, Kenia…y que muestran la variedad artística pero también de uso de África.

¿Cómo adquiristeis las obras? ¿De dónde proceden? ¿Por qué fueron escogidas estas concretamente?

La adquisición de las obras de arte no las realiza la Fundación, sino que son obras donadas a la Universidad de Valladolid por el matrimonio formado por Ana Alonso Cuadrado y Alberto Jiménez-Arellano Guajardo, fundadores del museo. En nuestro caso nunca adquirimos obras de arte. La procedencia de las adquisiciones se realizan a través de subastas y galerías de arte, tanto de España como de Europa (donde esta tan valorado el arte africano). Escoger por su parte la adquisición de estas obras, es debido al profundo conocimiento que poseen Ana y Alberto sobre arte. Si te refieres más concretamente por qué están expuestas estas obras y no otras, la labor y la decisión fueron complicadas debido al gran número de obras donadas, todas ellas importantes. Tuvimos que tener en cuenta aspectos culturales, cronológicos y que al visitante pudieran causarles un gran impacto emocional y didáctico.

¿Qué importancia y aportación al público crees que tienen este tipo de colecciones, a parte de una muestra estética diferente a la habitual?

La importancia y aportación al público está basada en dar a conocer un tipo de arte poco conocido en España y por desgracia poco valorado, el cual ha sido imprescindible para entender el arte del siglo XX.
De esta manera nuestro museo tiene la función principal dar a conocer el arte africano, pero también dar a conocer el continente, del que nos separan únicamente 14 kilómetros de diferencia pero parece un auténtico mundo.
El problema que observamos cuando el visitante viene al museo es que normalmente está lleno de prejuicios negativos sobre el continente y sobre su arte. Nuestro fin fundamental es fomentar los valores de tolerancia e igualdad y entender la importancia artística del arte africano.

Comentario A.Climent: La percepción del arte africano como muestra del contexto donde se ha articulado es muy importante para concebirlo. No se limita a la pura estética, transmite valores sociales que rompen con los prejuicios establecidos.

¿Qué entiendes por arte africano? ¿Cuál es su distinción con la categoría de “objetos etnológicos”?

En mi opinión puedo contestar a las dos preguntas en una. El arte africano es un referente artístico dentro del panorama mundial. Si tenemos en cuenta que por “objeto etnológico” son todas aquellas obras realizadas por una necesidad del ser humano, en el arte africano se da constantemente esta premisa lo que pasa que el toque de belleza estética está siempre presente.
Las obras de arte tienen un uso ritual, mágico o espiritual, en el que el africano en muy pocas ocasiones las realiza con un fin estético, puesto que como ya he comentado las obras tienen una utilidad. Pongamos un ejemplo: La figura de “El pensador Nok”, en su primera observación por el visitante piensa en la perfección y belleza formal dentro de los cánones del arte africano, pero si ahondamos en la figura, el interés viene dado en que el creador no realizó la figura para que fuera bella sino que está representado un antepasado, posiblemente un sacerdote, y que podía adorarse como tal.

Comentario A.Climent: La diferenciación principal entre arte y “objeto etnográfico”, que recae en la exaltación estética por parte del arte africano. Este matiz subjetivo refuerza la ambigua línea que separa ambos conceptos. La belleza estética se puede encontrar en la curva de un cuello y de un cuenco. El acto de apropiación y ejercer una visión moderna hacia estos objetos es un hecho que se produjo en la exposición “PRIMITIVISM” in 20h Century Art: Affinity of the Tribal and the Modern en el MoMa en 1984. En esta se intercalaron diferentes obras de artistas occidentales con más de 200 objetos de arte “tribales”.  Ahí nació la crítica a la muestra de los objetos, cambiándoles su significado al moverlos de contexto y su correlación con las obras de arte.

¿Qué opinas sobre la escultura de estética africana, producto común del “arte de bazar” respecto a la escultura perteneciente al “arte africano”?

Lógicamente hay que hacer una diferenciación entre ambas, la calidad estética entre unas y otras es evidente, pero es cierto, que el africano, que realiza este tipo de piezas más turísticas, podemos decir que a nivel “industrial”, no deja de tener su impronta africana, su conocimiento, sus horas de trabajo y en este sentido es cierto que, una persona que posee en su casa la típica jirafa de madera, no tiene por qué no sentirse defraudado por poseerla. Quizás si que en ese sentido pierde la base del “arte africano con mayúsculas”, que es esa unión con lo espiritual, con lo intrínseco en el ser del africano, la magia, la naturaleza, los antepasados, ese, en mi caso creo que es la gran diferenciación.

Comentario A.Climent: El objeto de bazar es lógicamente inferior estéticamente que la obra de arte, pero esto no significa que carezca de esta. Además, todo y ser más industrial, siempre habrá en ello la unión con lo africano y toda esa fuerza que representa.

Según Bennetta Jules-Rosette, el arte turístico es la pieza clave que equipara los estándares estéticos de consumidores, comerciantes e intermediarios a la de los críticos, coleccionistas y comisarios. Este arte desempeña el papel de identidad del artista y de reflejo a la sociedad que se refiere.

Normalmente se suele desprestigiar totalmente las popularmente llamadas “baratijas” pero es una fantástica forma de llevarte una parte de lugar. Ciertamente señala Jules-Rosette, asemeja estéticamente el objeto que adquiero a bajo precio con su “modelo” de auténtico arte africano. Es una metáfora perfecta de la actualidad de ese territorio y ha sido creada para ver recordada en ella parte o punto de partida de su fantástico arte.

¿Qué tipo de obras adquieren los coleccionistas de arte africano a nivel español?

Esa pregunta es algo complicada, pero yo diría, desde fuera, que los coleccionistas españoles actualmente adquieren objetos etnológicos, principalmente. Hay que tener en cuenta también que el mercado del arte de arte africano es en cierto modo limitado. Por ejemplo, es casi imposible por no decir imposible encontrar una pieza Edo real (Antiguo Reino de Benín) debido al saqueo, o también debido a que, poco a poco las prospecciones arqueológicas son cada vez más seguras…hay piezas de nombre que si aparecen en el mercado del arte el coleccionistas tiene que tener mucho cuidado pues puede ser una obra falsa o robada.

¿Se adquieren solo obras de arte precolonial o también actuales?

Creo que el mercado del arte africano está cambiando, el coleccionista de arte busca el arte precolonial eso es evidente, por su antigüedad pero es cierto que no podemos dejar el lado el importantísimo arte africano actual, que está rompiendo moldes en el panorama internacional, y que está entrando en la galerías de arte más modernas. Es un arte que hay que tener en cuenta porque es la realidad africana.