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Animación africana: la búsqueda de experiencia, perfección y reconocimiento

*Marie Laurentine Bayala

Personajes realizados por la Asociación de Cine de Animación de Burkinabé (ABCA).

Las aventuras de Tom Sawyer, Las tortugas Ninja, Clémentine Alicia en el país de las maravillas son algunas de las caricaturas que han acompañado a generaciones de niños y niñas africanos desde la irrupción de la televisión a finales de la década de 1950. Hoy, por ejemplo, Las aventuras de Tintín se pueden ver en la televisión nacional de Burkina Faso. Es decir, los caminos para desarrollar películas de animación en el continente son prácticamente inexistentes y los proyectos de películas están, en su mayoría, respaldados por Europa, Estados Unidos y Asia.

Dada la escasez que caracteriza a este género, un grupo de jóvenes decidió unirse en 2009 para dar forma a sus historias creando la Asociación de Cine de Animación de Burkinabé (ABCA). La ABCA forma a sus miembros en materia de animación y transmite su pasión por el dibujo a los jóvenes de la capital y otras regiones del país. Recientemente, treinta personas de Koudougou, Bobo-Dioulasso y Dédougou realizaron un proyecto de animación bajo los auspicios de la asociación y en un mes consiguieron realizar una película. Esto quiere decir que una generación de cineastas se encuentra en el proceso de redefinir el futuro de este género gracias a su determinación por realizar películas a pesar del contexto desfavorable en el que se desarrollan. “Los talentos emergentes se encuentran principalmente en Sudáfrica, Nigeria, Marruecos, Costa de Marfil, Burkina Faso y Senegal.

No hay capacitación para desarrolladores. Solo hay talleres breves que introducen a los participantes en técnicas de animación y programas específicos como TV Paint, Adobe Photoshop, Adobe Flash, Toon Boom 3D S-Max y Maya”, explica Claver Yaméogo, director burkinabé de cine de animación con sede en Tokio, Japón. Después de sus estudios de animación en Francia, pasó nueve meses haciendo el primer episodio de Soamba. Actualmente se encuentra inmerso en una película de animación sobre la Princesa Yennenga.

¿Cómo, entonces, alimentar la imaginación de los niños pequeños mientras se les presenta la diversidad cultural de África, garantizando así la preservación de la identidad cultural del continente? Para Serge Dimitri Pitroipa, la animación puede jugar un papel clave. Él sugiere modernizar las historias para hacerlas más cautivadoras. “Tenemos muchas historias que, si se cuentan tal cual, no interesan a los niños. Por ejemplo, el Manga: se han modernizado. La animación podría ofrecer nuevas perspectivas a muchas historias. Desafortunadamente, los niños gastan su tiempo viendo canales extranjeros cuando tenemos nuestras propias historias para vender y mostrar. Y con este enfoque en mente diseñamos Afro Game. Los decorados son futuristas. De hecho, puedes observar que la esencia de la historia es la misma, sin embargo, el envoltorio ha cambiado”, subraya Pitroipa. Afro Game es una película de animación que Pitroipa y sus colegas realizaron después de una formación en Dinamarca.

Las películas de acción a menudo recurren a la animación, ya sea para efectos especiales, o para agregar nuevas escenas a narrativas ficticias. Las ilustraciones pueden reforzar la trama, o incluso conservar la historia cuando no es posible acceder a una configuración determinada. En este sentido, Pitroipa y debido a la imposibilidad de grabar o fotografiar el desarrollo de la ceremonia de despedida del jefe Mossi, ha recurrido al recurso de la animación para su recreación. “La animación es un soporte en las películas de ciencia ficción porque a través de ella es posible contarlo todo. Algo que no ocurre en el caso de la ficción o el documental”, señala Claver Yaméogo, quien considera que la animación africana aún no está lista para beneficiarse de oportunidades de colaboración o financiación internacional.

La animación es una forma de arte en equipo en la que necesitas, además de mucho tiempo y dinero, diversas especialidades como guiones gráficos, composición, coloración, animación, etc. “El acceso a la financiación es difícil. En Burkina Faso, las personas aún no están listas para financiar una película que solo verán dentro de unos dos años. De vez en cuando, el Ministerio nos respalda”, agrega Pitroipa. A pesar de su determinación de impulsar el cine de animación, algunos miembros de la ABCA han abandonado la aventura ya que es difícil ganarse la vida en esta industria. La animación africana todavía necesita experiencia, perfección y reconocimiento. Y para que eso suceda, Claver Yaméogo está convencido de que los Estados deben involucrarse y crear escuelas de cine de animación que ofrezcan oportunidades de producción y trabajo.

*Marie Laurentine Bayala es periodista de Burkina Faso

Traducido por Sebastián Ruiz-Cabrera

África brilla en Rotterdam

Artículo publicado gracias a la colaboración con Awotele.

Del 24 de enero al 4 de febrero de 2018, se celebró la 47ª edición del Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR), el festival de cine más grande de los Países Bajos. En esta ocasión, la directora y comisaria Tessa Boerman recibió el encargo de organizar el evento Pan-African Cinema Today (PACT) que reunió a profesionales de África y la Diáspora.

Durante la jornada tuvo lugar una clase magistral del cineasta etíope Haile Gerima, profesor de cine y reconocido miembro de L.A. Rebellion (junto a Julie Dash, Charles Burnett y Larry Clark) y autor de los brillantes trabajos Hour Glass (1972)Child of Resistance (1972)Bush Mama (1976), Wilmington (1978)Ashes and Embers (1982)After Winter: Sterling Brown (1985)Sankofa (1993)Imperfect Journey (1994)Adwa – An African Victory (1999)Teza (2008).

El día 28 de febrero tuvo lugar una mesa sobre panafricanismo aderezada por los miembros del colectivo keniano The Nest (integrado por Jim Chuchu, George Gachara o Njoki Ngumi) y en presencia de realizadores como el mencionado GerimaLuis Mesías (autor del documental W.E.B. Du Bois – A Biography in Four Voices), Shirikiana Aina (directora del documental Footprints of Pan Africanism), Ford Morrison (director de The Foreigner’s Home un documental sobre Toni Morrison, la escritora estadounidense, ganadora del Pulitzer en 1988 y del Nobel de Literatura en 1993), Rosine Mbakam (directora del documental Les deux visages d’une femme Bamiléké), Jon Goff (especialista del National Museum of African American History and Culture de Washington) y la batería del inconfundible talento del freejazz Milford Graves (quien aparece en el documental Milford Grave Full Mantis, de Ake Meginsky). 

La jornada del 29 de febrero estuvo dedicada al futuro de la distribución de películas en el programa de conferencias profesionales Reality Check. Moderado por Wendy Mitchell (BFI, Londres), el día se centró en la atracción de nuevos públicos con contribuciones de Gaylene Gould (BFI, Reino Unido), Nadia Denton (comisaria, Reino Unido), George Gachara (productor, Kenia) y Haile Gerima (director, Etiopía). De hecho, a lo largo del día, cuatro grupos de trabajo discutieron diferentes temas como la diversidad en las audiencias, el acceso al contenido y su diversidad, así como la distribución panafricana. Este grupo estuvo formado por Munya Chidzonga (director, Zimbabue), Claire Diao (crítica de cine y distribuidora, Francia / Burkina Faso), Philip Hoffman (comercial, Alemania), Planta van Hulsen (productor, Países Bajos), Noel Kasyoka (director, Kenia), Pedro Pimenta (productor, Mozambique) y Victoria Thomas (director, Reino Unido).

Mientras, en el CineMart, el mercado de la coproducción, fue bienvenida la presencia de Luck Razanajaona (Madagascar) y sus productores de Wet Films (Francia) que buscaban 500.000€ para su largometraje Disco Africa, el único proyecto africano de esta selección apoyado por el Luxor African Film Festival, el Francophone Images Fund y la Reunion Film Commission. Razanajaona también se ha beneficiado de una residencia de escritura en Sudáfrica (Realness) y Reunión en los últimos años.

El realizador belga Marc-Henri Wahlberg, que fue conocido por el largometraje Kinshasa Kids, vuelve a las carreteras de la República Democrática de Congo con la propuesta de realidad virtual Kinshasa Now – Being a Shégué seleccionada para IFFR PRO x VR, que ofrece una inmersión en la vida de un “niño hechicero”. Después de haber recaudado 600.000€, el cineasta está buscando 230.000€ más con socios internacionales para completar su presupuesto.

Finalmente, aunque la mayoría de la selección de películas de África se han presentado tristemente fuera de competición en la sección PACT, las producciones que han competido han sido las siguientes: por Egipto, Poisonous Roses, de Ahmed Fawzi Saleh y The New World, Episode One, de Ghalia Elsrakbi y Lauren Alexander; y por Marruecos, Tree Identification for Beginners, de Yto Barrada, The Tree, de Cheikh Mohamed Homa y el largometraje Razzia, de Nabil Ayouch.

El director keniano Jim Chuchu participó como jurado en la sección Ammodo Tiger Short Competition, donde han competido 22 cortometrajes de todo el mundo optando a tres premios de 5.000€ cada uno. 

 

Traducción: Sebastián Ruiz-Cabrera

AWOTELE: La urgencia de salvar la crítica de cine africana

awotele

La necesidad se impone. Lleva tiempo desapercibida, ahí, desenfocada. Y nosotros en la butaca de cine esperando que el arte nos explote en las venas sin remordimientos. Consumimos una papelina para olvidar en dolby surround. A oscuras. Al fin y al cabo, los directores, tal que artistas, nos presentan su mundo. A veces a carcajadas. A veces escondido en algún sótano. ¿Pero quién intermedia? ¿Quién entre ellos y nosotros? ¿Quién nos seduce más allá del guión cinematográfico hasta que la propia obra trasciende a su creador y pone el debate sobre la mesa de mármol de un bar? Son ellos. Imperceptibles pero necesarios. Se llaman críticos y, al tiempo que aplicados en los dogmas del séptimo arte y reflexivos sobre los marcos teóricos de la composición escénica, son canallas. Sí. Porque son capaces de robarte alguna idea perdida y darle forma delante de tus propios ojos. Son intrépidos porque intermedian de forma ágil. Y ahora nos interpelan.

Con el objetivo de cruzar miradas africanas para un mejor acercamiento a sus cines, nacía hace algo más de un año Awotele, la primera revista especializada sobre cine del continente con la que Wiriko comenzaba una colaboración estable para difundir no solo las cinematografías de África sino también darle voz a sus críticos.

Esta revista panafricana que coordina la crítica Claire Diao, junto a los también críticos y fundadores Michel Amarger y Samir Ardjum, mantienen su objetivo firme de  abrir los ojos del público, valorar el cine y lo audiovisual. “Hemos querido crear un nuevo espacio donde se puedan cruzar impresiones y enfrentarse a una dinámica de intercambios renovados. El objetivo también es aclarar la evolución de las imágenes africanas de hoy, favoreciendo las intervenciones de los críticos venidos del continente, ya sean independientes o que pertenezcan a una asociación”. El próximo ejemplar pretende ver la luz durante el próximo Festival Internacional de Cine de Durban, que se llevará a cabo entre el 16 y 26 de junio.

Ahora, se encuentran frente a un cuarto número y con un reto: el económico. Awotele está funcionando sin ningún tipo de recursos o fondos, ya que todos los contribuyentes están escribiendo de forma gratuita. Una buena dosis de pasión y compromiso por los cines que llegan desde el continente. Sin embargo, hay unos gastos que la revista tiene que afrontar como los gráficos, las traducciones o la propia la edición. De esta forma se han hecho visibles por necesidad, para que su función social permanezca intacta. Necesitan recaudar 3.000€. Para ello han activado una campaña que desde Wiriko queremos promocionar.

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