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Incertidumbre viva: las respuestas del arte africano a los desafíos de la humanidad

Es necesario desvincular la incertidumbre del miedo. Bajo ese lema, la comisaria de la 32ª Bienal de São Paulo, en Brasil, reúne hasta el día 11 de diciembre en la capital paulista a 81 artistas de 33 países que hablan a través de esculturas, pinturas, dibujos, instalaciones y performances sobre la necesidad de enfrentar con menos angustia y más convergencias a las inconstancias y crisis múltiples propias de nuestro tiempo.

captura-de-pantalla-2016-11-09-a-las-12-26-59El esfuerzo político de la exposición, considerada la segunda más importante del mundo, es desmontar la dicotomía estabilidad/incertidumbre que siempre ha sido exitosa en asociar la primera a la continuidad y la segunda, al riesgo, tal como prueban la xenofobia y la securitización de la vida en Occidente.

Esa es una edición especialmente diversa de la Bienal, con una mayoría de artistas oriundos de fuera de Europa Central y Estados Unidos. La selección de nombres africanos, en particular, es una de las más importantes de la historia del evento. “Yo pasé mucho tiempo en el continente [africano] y en Brasil pensando en las voces que podrían contribuir para la conversación, pero que también pensaran en un lenguaje transnacional que pudiese ser desarrollado colectivamente”, afirma la artista sudafricana Gabi Ngcobo, una de las cinco comisarias de la exhibición.

Sobre el escenario del arte contemporáneo africano, la comisaria retoma la importancia de superar las fronteras artísticas impuestas por Occidente y, al tiempo, construir espacios de resistencia dentro de esas mismas fronteras.

Nosotros africanos nos hemos preguntado sobre qué es África. Entonces la emergencia de lo ‘africano’ se vuelve problemática. Es nuestra responsabilidad crear espacios de respiro, pero también aceptar que existimos en un lugar en que las exhibiciones se volvieron una tendencia”, dice. “Es nuestra responsabilidad trabajar con esas tendencias. Resistir, pero también encontrar dentro de esas tendencias lugares en que podamos ser libres.”

El equipo e Wiriko estuvo en el pabellón de la Bienal –un edificio que compone el conjunto de estructuras dibujadas por el mítico arquitecto brasileño Oscar Niemeyer en el Parque del Ibirapuera– para descubrir la participación de cinco artistas africanos en ese debate.

Anawana Haloba – Close-Up

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Anawana Haloba – Close-Up

A artista nacida en Zambia, pero radicada en Noruega, es contundente al asociar el momento cultural actual con una piedra de sal que se liquidifican gota a gota, minuto a minuto, delante de los ojos de los espectadores. “Es una metáfora de la desaparición de las culturas e identidades”, explica Haloba. Son diez piedras colgadas en una sala por hilos y telas de nylon casi invisibles. Algunas son rosa y otras, de un blanco extremo, y flotan en el espacio que estaría completamente vacío si no fuera por las ollas y cacharros que, en el suelo, justo debajo de esas piedras, hacen reverberar el sonido de cada gota que se desprende.

La sensación, para quien camina entre la instalación, es de una lenta pero cadente sinfonía. “La sal es como una lagrima. La gota produce un silencio que te hace reflejar y ganar conciencia de uno mismo. Mientras caminas, consigues sentirla en el aire”, dice la artista. Según Haloba, la opción por las piedras de sal como materia central en esa instalación se justifica por la voluntad de retratar los fluidos corporales y, al tiempo, hacer referencia a la sal como materia-prima, fuente de conflictos, intereses económicos pero también de resistencia – como en el caso de Gandhi en India.

El efecto visual va aun más allá: al final de cada día, con el calor del ambiente, el agua evapora y lo que se ve son los rastros de la sal blanca en el suelo, “apenas un trazo de lo que sucedió allí”, afirma.  Los componentes visuales de “Close-Up” son potenciados por una grabación sonora que mezcla la lectura de un poema guaraní –un importante idioma indígena en Sudamérica– con la voz de Haloba hablando en el dialecto lozi, de su madre. Con ese elemento, la artista quiere provocar la reflexión sobre como las diferentes identidades pueden ser preservadas en un contexto de destrucción ambiental y cultural del planeta.

“Estoy interesada en sociedades diferentes. No quise apenas referirme a lo que se pasa en Zambia, pero a como las diferentes cosas son interpretadas en diferentes sociedades.” Para ella, la cuestión central en el tema de la incertidumbre es entender como las diferentes lenguas y culturas del mundo pueden ser preservadas, qué significa su desaparición.

Dineo Seshee Bopape – : indeed it may very well be the ___________ itself

Mientras la obra de Haloba se centra en el paso del tiempo, la instalación del artista sudafricano Dineo Bopape enfoca la presencias y ausencias humanas, siempre relacionadas a la posesión de la tierra.

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Dineo Seshee Bopape – : indeed it may very well be the ___________ itself

Como en el caso de “Close-Up”, en “:indeed it may very well be the ___________ itself” es posible caminar entre los elementos –rectángulos y cuadrados de tierra comprimida sobre las que se ven agujeros formando juegos tradicionales, objetos diversos y hasta reproducciones de órganos femeninos–. Al tiempo, el espectador escucha el latir de un corazón y el sonido de los árboles y de la tierra siendo trabajada. Los bloques de tierra están marcados por ranuras, que profundizan la sensación de abandono. La unión de esos elementos parece hacer referencia a la perpetuidad de las memorias y a la huella dejada atrás por el movimiento humano.

“Yo estaba pensando sobre presencia(s) y ausencia(s) de algo, materia, nada. El desplazamiento de eso desde (dentro y fuera) ‘aquí’ hacia ‘allá’. Vacuos, fisuras y agujeros y cavidades. Plenitud, depresiones, vacíos, confinamientos”, explica Bopape. “Ese trabajo en particular, para mi, considera la negociación entre algo y la nada”, completa. La instalación también subraya de modo inequívoco a la cuestión de la propiedad de la tierra en tiempos de escasez. “En Sudáfrica, por ejemplo, las políticas de posesión de la tierra puestas en marcha durante los años coloniales y en el apartheid en larga medida tienen efecto todavía hoy. El dato aproximado es que el 79% de la tierra (y de la riqueza) permanecen en las manos de una minoría blanca y la mayoría de los africanos no tienen tierras –en su propia tierra–”, afirma Bopape.

“Eso no es exclusivo de Sudáfrica. En numerosos lugares con una historia de colonialismo la población nativa fue desposeída de tierra –sea para uso y acceso como para propiedad–. ¿Y qué es tierra, suelo, polvo… de que cada uno esta hecho? ¿Cómo es no tener posesión de tu ‘base’, de uno mismo? ¿Y cómo es tenerla?”, cuestiona el artista.

Para la curadora Gabi Ngcobo, la obra de Bopape es una experiencia corporal porque reúne las energías de los cuerpos que la crearon. Por otra parte, le llama especial atención las ranuras en la tierra. “Me gusta esa metáfora porque en la narrativa histórica siempre existen esas ranuras y me gusta pensar que nuestro trabajo habita esos espacios porque es de ellos que viene la luz”, dice.

Em’kal Eyongakpa – Rustle 2.0

El camerunés Em’kal Eyongakpa tradujo en su instalación la dualidad entre naturaleza y civilización, organicidad y tecnología. Al entrar en una sala completamente escura, el espectador es rodeado de sonidos que oscilan entre el agua corriente y el efecto del viento sobre los árboles, por un lado, y las motosierras y su ruido metálico, por otro. Aunque no se pueda ver con claridad, uno puede sentir el olor húmedo del musgo y de la paja que cubren el las paredes y el suelo del cubículo.

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Em’kal Eyongakpa – Rustle 2.0

A los pocos, por efecto de luces de colores que corren dentro de tubos que se asemejan a fibra óptica, se dibujan dos grandes pulmones, con sus bronquios y bronquiolos iluminados. Pero lo que se ve, en realidad, son las siluetas aproximadas, hermanadas, de África y América.  La idea de la obra es compaginar naturaleza y cultura en un mismo todo, y no como ámbitos separados y autónomos. Según la comisaria, “Eyongakpa sugiere la idea de algo orgánico en la sobrevivencia y en la manutención de diversos sistemas –digitales, ecológicos, políticos– revelando una rara familiaridad entre ellos”.

“Esa es una experiencia corporal muy, muy fuerte porque entras en ese espacio, el olor cambia y el sonido, a todo el tiempo, no importa cuantas veces lo escuches, te golpea desde dentro”, dice Gabi Ngcobo. “La habilidad de Em’Kal de conectar todos esos materiales con el cuerpo, y con referencias al cuerpo, provoca una experiencia realmente muy íntima”, completa.

Misheck Masamvu – Midnight y Spiritual Host

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Jump Spread Your Legs [Passo largo], 2013 – Misheck Masamvu

Las dos pinturas presentadas por el zimbabuense Misheck Masamvu son ventanas para la realidad política y social en Harare. En su primera exposición en Brasil, Masamvu trae una trilogía intencionalmente desfalcada: “las dos obras son parte de un dialogo en tres partes, en que la tercera pintura es conscientemente excluida de la muestra”. Ese dialogo, dice, “se hizo para dar forma a las sombras que se encuentran en la estera del desaparecimiento de la humanidad”.

Con una precisión observadora y simple, el pintor que califica el arte contemporáneo en su país como un “sobre decorado” detalla de modo íntimo el proceso creativo e intelectual que rodea la creación de las dos piezas. Sobre el aparente caos traducido por los colores intensos, el Masamvu afirma que “se refiere a eventos experimentados, o a una vida vivida en miedo, o mantenida bajo examen por el incómodo producido por las conocidas consecuencias que pueden suceder a aquellos que se levantan por sus derechos”.

Y sigue: “Midnight es un tiempo que cuelga de la idea de lo próximo, de los probables desenlaces. Entretanto, habla de quietud, de un pasaje cuando lo desconocido reside en la emergencia de las sombras. Es un tiempo en que tu imaginación puede crecer más fuerte que la esperanza, o cuando tu fe es cuestionada por las sombras y los espíritus se elevan para agitar a tus huesos de horror. Tu prefieres que tus ojos sean cerrados a ver el fantasma del tiempo escribir a tu obsoleto futuro. Spiritual Host se refiere a la noción de los ‘headliners’, aquellos que expresan conciencia y percepción. Midnight son cuernos encerrados, un pueblo indeciso, en conflicto. Midnigh es pegar a tu oponente. Midnight es una colección de huesos. Spiritual Host es paciencia, es el sacrificio de uno mismo, es la vida que vale la pena preservar y un mensaje de esperanza.”

Sobre la relación entre las dos obras y el tema central de la Bienal –las incertezas vivas–, defiende sin dudar que la humanidad esta en riesgo por los ingredientes ‘deseducadores’ en oferta, que promueven el individualismo en lugar de lo colectivo en el desarrollo de soluciones para nuestros desafíos.

Mmakgabo Helen Sebidi – Tears of Africa

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Mmakgabo Helen Sebidi – Detalle Tears of Africa 1987-1988

La conversación transnacional de la que hablaba Gabi Ngcobo alcanza su máxima expresión en el trabajo de Helen Sebidi. La artista sudafricana, veterana en un grupo de jóvenes artistas emergentes, pasó cuatro meses en una residencia en el Goethe Institut de Salvador, en Bahia, trabajando en la segunda de las dos piezas que exhibe en la Bienal.

La primera es la mítica Tears of Africa, una pintura en carbón, tinta y collage que, en blanco y negro, resuena con un impacto asustadoramente actual los conflictos por los que pasaba el continente africano en los años ochenta, así como el régimen del apartheid en su país. Desde su creación, por determinación de la artista, la obra nunca salió de allá. “Ella decidió mantenerlo para aprender de él, como una herramienta de educación y trabajo para ella y otros artistas. Creo que eso muy profundo”, dice Ngcobo, que frecuentó la casa y el estudio de Sebidi y articuló el traslado de la obra.

La segunda pintura es justamente la continuación de esa historia no superada, que todavía resuena en un mundo de relaciones post-coloniales o neo-coloniales. Con una referencia directa a la esclavitud en Brasil y su conexión con la persistente violación y discriminación de la población negra, la segunda parte de Tears of Africa es, según Ngcobo, un retrato de esa historia compartida entre Brasil y el continente africano.

“Es una conversación que llega tarde en Brasil, en comparación con Estados Unidos, por ejemplo, y muchas veces es evitada, a pesar de ser absolutamente crítica”, dice la curadora.

Dak’ART 2016: La 12ª edición de la bienal de arte se despliega por Senegal

Apertura 12 Bienal en Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

Apertura 12 Bienal en Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

Este mayo Senegal y Dakar en particular se presenta con una cargadísima agenda cultural. A la oferta habitual de un país cuya política y cultura han ido siempre de la mano, se suma la apresurada entrada del mes de Ramadán, este año a principios de junio. La esfera artística espera la duodécima edición de la Bienal de arte de Dakar. La ciudad se prepara y los periodistas y “festivaleros” (siguiendo el tan usado término francés “festivalier”) van buscando la programación en ruedas de prensa, espacios artísticos o entre los propios artistas. El programa publicado en la web tan solo revela las jornadas profesionales, y anuncia más de 300 actividades integrantes de la programación OFF, es decir, el conjunto de eventos y exposiciones repartidos por distintas zonas del país, para que el ambiente festivalero llegue a cuantos más rincones posibles.

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Entrada al Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

El martes tres de mayo, a las 10 de la mañana, el tráfico de la zona financiera de Dakar, el Plateau, contaba con un ingrediente extra: la presencia del presidente de la república, Macky Sall, acompañado del ministro de cultura, Mbagnick Ndiaye, durante la apertura oficial de la bienal de Dak’Art. Esta duodécima edición coincide también con el 50 aniversario del Primer Festival Mundial de Artes Negras, primer festival panafricano celebrado en el continente, en abril de 1966. La apertura es precisamente en el Teatro Sorano, aquel que acogió ese primer festival panafricano. Las referencias a este hito histórico abundan durante la ceremonia, de asombrosa puntualidad y corta duración. También lo hacen las referencias a Senghor. “Este festival responde a nuestro deber de continuidad histórica, con nuestro primer festival panafricano en el 66 y un ministerio de la cultura mantenido desde entonces”. Algunos artistas locales se reúnen con indumentaria tradicional animando la entrada al edificio. Junto al escenario en el interior, hay varios músicos con instrumentos tradicionales, la kora, el ngoni y la flauta. El presidente Macky Sall preside la mesa, y las palabras de la presentación alaban la infraestructura cultural que éste ha impulsado durante su mandato, con especial alabanza al Museo Boribana, de arte contemporáneo y al Museo de la Civilización Negra.

Macky Sall (Foto: Javier Santamaría)El público está formado principalmente por los artistas participantes, los periodistas, y los patrocinadores (entre ellos, Royal Air Maroc, Tigo y la Organización Mundial de la Francofonía). El discurso, que trata de mostrarse incluyente y hablar de la reapropiación de este evento por la población, encierra también una institucionalización, con una “bienal no solamente de Senegal sino también de las instituciones, patrocinadores y empresas”. La bienal se ve también como una oportunidad para los artistas de “responder a una necesidad social de crear imágenes que perenizan los valores de la civilización”. Macky Sall, presidente de Senegal, da la bienvenida a los “artistas y turistas de las artes” y declara: “el arte y la cultura constituyen el intelecto del ser humano. ¿Qué sería la vida sin esta dimensión tan fundamental? La cultura y el arte son vínculos sociales, factores de cohesión”. De esta forma, no se habla más que de panafricanimso, mundialización, representados metafóricamente en el tema del festival, azul, como color del atlántico, del océano que une a todos: La cité dans le jour bleu (La ciudad en el día azul).

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Teatro Sorano (Foto: Áurea Puerto)

Más al sur de esta zona de Dakar, en el antiguo palacio de la justicia, se encuentra la exposición internacional de la bienal, que reúne el trabajo de 65 artistas provenientes de 24 países distintos. En ese azul unificador existe otro tema común, el “re-encantamiento”, consecuente con esa visión de “optimismo colectivo” de la que hablaba el presidente Macky Sall durante la inauguración.

Entrada Palais Justice (Foto: Estrella Sendra)

Destaca el estilo “collage” que caracteriza a tantos artistas de Senegal, donde hay un problema de basura muy palpable. Ya el Festival Xeex hablaba de un combate pacífico-artístico con esta realidad, destacando el trabajo de artistas como la joven Haby Diallo, con su arte hecha a través de bidones de plástico. Tanto ella como otros artistas de este festival de arte urbano, incluyendo a Aïcha Touré y Mous Leye, participan en la programación “off” de esta bienal. En la “in”, tras una visita en absoluto casual al antiguo palacio de la justicia, hay una consistencia estética de esta idea de reciclaje a través del arte, que se trata más bien de una reutilización. Esta comienza desde el propio edificio, cuya fachada ya difumina la antigua presencia de una palacio de la justicia, con apenas dos letras que aún no se han caído, y que se dejan “ocupar” temporalmente por este arte.

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Nabil Boutros: Un rêve (Foto: Estrella Sendra)

El interior está formado por un patio interior central muy luminoso con un gran árbol, alrededor del cual se encuentran las obras de los distintos artistas. Es un espacio inacabado, que destaca por su versatilidad, permitiendo que el público actúe con él, complete la obra de arte. Las obras, de arte contemporáneo, se unen a esta reutilización, como por ejemplo la “encycloédie” de Douta Ndoye, formada a base de periódicos, recortes y pinturas de mensajes que nos hablan de este mundo global actual. O “el sueño” (Un rêve) de las bolsas de plástico colgantes del techo, del artista egipcio-francés, Nabil Boutros, uno de los trabajos más destacados de la exposición. Existen también salas con instalaciones, una de ellas formada por escombros, pintadas y graffitis que nos hablan de revolución. Y en la sala contigua, la obra franco-argelina de Kader Attia, también sobre este mismo tema, representado a través de un bosque compuesto por árboles hechos a base de tirachinas de barras de acero.

Doute Ndoye: Encyclpedie (Foto: Estrella Sendra)

KaderAttia: Les rhizomes infinis de la révolution (Foto: Estrella Sendra)

Alex Peskine (Foto: Estrella Sendra)

Folakunle Oshun (Foto: Estrella Sendra)

En los trabajos existen también numerosas referencias transculturales, con placas de gigantes chinchetas mostrando rostros que se apoyan sobre la típica patera senegalesa colorida de pescadores, del franco-brasileño Alexis Peskine. Hablamos con el nigeriano Folakunle Oshun, cuya obra se extiende sobre el suelo, con unos jarrones celestes sobre la arena del harmattan. Si bien podría hablarnos de la innegable presencia de los conflictos en la situación transfronteriza de los distintos países africanos, el artista habla más bien de una experiencia de viaje gastronómico a lo road-trip que hizo desde Lagos a Saint-Louis. Allá por donde pasaba iba probando las distintas cocinas locales, porque se dio cuenta de que en el estilo nómada de vida del África occidental, cuando la gente viaje, siempre se lleva su comida. Si en Senegal, los Wolof hacen el típico arroz con pescado conocido como cëbbu jenn (arroz de pescado, en Wolof), en Nigeria el arroz se llama Jolof, así, llamó a su obra, United Nations of Jolof.

 

Artes digitales: Cruce de culturas

Videomapping Hotel de Ville (Foto: Estrella Sendra)

La instalación más lucida de la bienal hasta ahora ha sido el video-mapping, financiado por EUNIC, en patrocinio con Kër Thiossane, y con la participación de tres artistas que trabajan de forma colaborativa con artistas locales: el español Fausto Morales Gil (junto con Jean-Michel Aymerique Zié, Djibi Ba y Mélanie Baillon), en la rotonda de la medina, el 7 de mayo; el francés Aurélien Lafargue (junto con Seydou Keita, Tiziana Manfredi y Esi Atiase), en el ayuntamiento de Dakar el día de la inauguración; y la que se realiza este martes 10 de mayo en la estación de Dakar, del alemán Phillipp Geist (junto con Lamine Diack, Abdou Ndiaye y Alioune Thiam). “Queremos que la gente se sienta muy identificada, que sea muy local”, decía el artista Fausto Morales Gil durante la rueda de prensa en el Aula Cervantes el 29 de abril. Para ello, Morales Gil ha estado trabajando codo a codo con artistas locales, que adquieren una formación que no es más que “una semilla que luego ha de seguir creciendo”, consiguiendo así un aprendizaje mútuo, un intercambio. Muchísimas horas, días de preparación, se traducen luego en una vivencia de unos quince minutos, un espectáculo audiovisual sobre la fachada de un edificio, donde el ritmo sonoro de las luces re-imagina estos espacios, los distorsiona, los decora, los dinamiza. Se trata de un arte efímero que ha de experimentarse durante el momento de la proyección únicamente, y como tal, es interactivo, pues solo tiene sentido si existe un público que lo aprecie. Esta es, además, una de las ocho actividades apoyadas por el agregado cultural de la embajada española en Dakar, de las cuales siete se desarrollan en la capital y una en Saint-Louis.

El opuesto IN-OFF

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Off Gorée (Foto: Estrella Sendra)

El despliegue artístico se extiende más allá del Plateau, donde también hay conciertos en la zona de la Gare Ferroviere. Respondiendo a una nomenclatura habitual entre los festivales, existe una programación “in” y otra “off”. En realidad, los espacios “off” podrían describirse como aquellos espacios artísticos que están “in” todo el año; y de repente, se vuelven periféricos durante la bienal, que tiene una programación oficial, con artistas seleccionados, y evaluados por un jurado. Si bien se trata en la teoría de un desplazamiento de foco, hacia una exposición de sesgo más “internacional”, lo cierto es que son estos los espacios más palpables de la bienal, más transitados por la población tanto local como global que hay en Senegal, y especialmente en Dakar y Saint-Louis. Estos espacios están marcados con carteles en los que se muestra “OFF”, creando así un ambiente de festival. Entre ellos no podría faltar la artística isla de Gorée, con galerías como la de Marie-Jose Crespin, que trabaja con antiguas perlas haciendo todo tipo de joyas, o el centro cultural regional de Gorée, abiertos al público.

Hasta el 2 de junio podrán disfrutarse exposiciones, encuentros, mesas redondas, talleres y conciertos por distintas zonas de Senegal – un verano azul de arte que tan solo se tomará una pausa mensual durante el mes de Ramadán.

 

Dak´art 2014. Bienal de Arte Africano Contemporáneo de Dakar.

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Hoy, 9 de mayo, da comienzo la onceava edición de la Bienal de Arte Africano Contemporáneo de Dakar, Dak´art 2014.

Consagrada al arte contemporáneo desde 1992 (tras un preludio en 1990 en el que también tuvieron cabida las letras) y dedicada en exclusiva al arte contemporáneo africano y de la diáspora desde 1996, la Bienal de Arte Africano Contemporáneo de Dakar constituye una de las grandes citas internacionales más importantes para las artes visuales del continente.

Del 9 de mayo al 8 de junio, diferentes espacios públicos y privados de Dakar y de St. Louis , acogerán una extensa programación IN (sección oficial de la Bienal)  y OFF (programación paralela) en la que además de numerosas exposiciones y encuentros profesionales (que este año serán dedicados a “los oficios del arte”), tendrán lugar proyecciones de cine sobre arte contemporáneo, conciertos, happenings, performances, intervenciones urbanas, etc. formando parte de una apretada agenda de inauguraciones y actividades.

Con el doctor en estética  Babacar Mbaye Diop (Senegal) a la cabeza, como secretario general, y con Elise Atangana (Camerún/Francia), Abdelkader Damani (Argelia), Smooth Ugochukwu Nzewi (Nigeria) y Massamba Mbaye (Senegal) como comisarios, Dak´art 2014  regresa con fuerza, aires renovados y un deseo expreso de reflexionar y llamar la atención sobre el carácter estético, político y social del arte.

El IN de la Bienal

'Umasifanisane' de Makhubu Nomusa.  © Biennale d'Art Africain Contemporain de Dakar, Dak'Art

‘Umasifanisane’ de Makhubu Nomusa. Foto: © Biennale d’Art Africain Contemporain de Dakar, Dak’Art

Makhubu_Umasifanisane-II-Comparison-II_2013La Exposición Internacional (exposición principal a concurso), para la que los comisarios Ugochukwu Nzewi, Atanganga y Damani han seleccionado la obra de 62 artistas africanos y de la diáspora, entre más de 700 candidaturas presentadas (teniendo como premisa fundamental que nunca hubieran participado con anterioridad en la Bienal), se ha estructurado en torno al tema “Producir lo Común”. Plato fuerte de esta edición que entronca directamente con otra de las exposiciones presentes e integrantes de la programación oficial, la de los Artistas Invitados, dedicada a la “Diversidad Cultural”. Para ésta, el curador Mbaye ha seleccionado la obra de diferentes artistas provenientes de otros continentes y culturas, retornando en cierto modo a la edición inaugural de 1992 en la que también participaron artistas no africanos.

Tomando como punto de partida de reflexión el pensamiento de E. Glissant (el todo-mundo) y de L. S. Senghor (la civilización universal), los comisarios quieren invitar con su propuesta  a reflexionar sobre el contexto actual del mundo en que vivimos tendente a la mundialización, un mundo más interconectado que nunca, poblado por múltiples pueblos de culturas diversas que migran, intercambian, comparten e interactúan entre sí favoreciendo la constitución de identidades múltiples. Un mundo en constante transformación y cambio en el que frente a una globalización y a una homogeneidad pretendidamente impuesta en la que prima el individualismo propio de las sociedades capitalistas, los pueblos se revelan reaprendiendo a pensar y actuar en colectividad, compartiendo inquietudes, deseos y ganas de construir y de cambiar el mundo en que vivimos.

La programación IN se completa con las exposiciones homenaje a tres referentes de las artes plásticas senegalesas: Mbaye Diop, Mamadou Diakhité y Moustapha Dime; una exposición sobre escultura africana (como continuación al simposio dedicado al mismo tema que tuvo lugar en Dakar entre el 23 de octubre y el 6 de noviembre de 2013); y la gran novedad de esta edición: “Dakar en el campus: Exposición Arte Verde”.

Saliéndose de los circuitos de exhibición y públicos tradicionales de la Bienal y en consonancia con ese espíritu de arte con vocación pública, comprometido socialmente, la Bienal propone un proyecto cuyo objetivo principal es sensibilizar por la protección del medio ambiente. Los artistas invitados  crearán sus obras a partir de materiales de desecho y restos vegetales encontrados en el jardín botánico de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, ayudados por los propios estudiantes. Conciertos, desfiles de moda y otras acciones acompañarán esta propuesta verde.

 bandeau-dakart2014-hdEl OFF de la Bienal.

Parte integrante de Dak´Art desde 2002, iniciativa y coordinada desde sus orígenes por el artista ceramista italiano Mauro Petroni, la sección OFF constituye uno de los grandes atractivos de la Bienal. Nacida con el objetivo de dar una mayor vitalidad a la Bienal y de dinamizar e implicar a los artistas y espacios culturales dedicados al arte contemporáneo del país, la programación OFF complementa la programación oficial ofreciendo a todos aquellos artistas y espacios culturales que lo deseen, independientemente de su calidad artística, propuesta (siempre y cuando sea arte contemporáneo) o lugar de procedencia, la oportunidad de participar en esta gran cita internacional con absoluta libertad e independencia pero beneficiándose del “label” Bienal Dak´art. Aproximadamente 250 exposiciones y otras manifestaciones artísticas inundarán las calles y espacios culturales de Dakar y St. Louis durante estos días.

Una Bienal, vitrina internacional del mejor arte contemporáneo africano, que según palabras de los comisarios, se espera que constituya y ofrezca el lugar y el tiempo adecuados para reflexionar juntos sobre el arte, lo político y que permita afirmar que estar en común es el único horizonte para la humanidad.

pat.mixte sur tooile. 2013. 300cmX450cm (5000x3333)

Bakinardo Bocoum. © Biennale d’Art Africain Contemporain de Dakar, Dak’Art